No cesa la crisis del empleo en México

Al cierre del sábado 21 de noviembre, México registraba de manera oficial 101.4 miles de muertes y 1.032 millones de casos de Covid-19. Cómo lo hemos señalado desde este espacio, el reciente repunte en el número de casos y fallecidos diarios ha provocado que diversos estados retrocedan en el color de su semáforo sanitario. Es así que para las siguientes dos semanas, habrá 2 entidades en rojo, 14 en naranja, 14 en amarillo y 2 en verde. Cabe recordar que el nivel rojo del semáforo significa riesgo máximo de contagio; el naranja, riesgo alto; el amarillo, riesgo medio; y el verde, riesgo bajo.

Lo anterior ha ocasionado que se impongan nuevas limitaciones a la actividad económica, tanto en el sector comercio, servicios e industrial; además de que el miedo al contagio que se le ha vuelto a meter a la población ha provocado que muchos cierren la cartera. Esto se da en un contexto en el que la  actividad económica siguió teniendo una lenta recuperación en septiembre y octubre. De acuerdo con las cifras del Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), elaborado por el INEGI, se espera que haya habido una contracción anual de -7.0% del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) durante septiembre, con caídas anuales de -7.5% en las actividades secundarias y de -7.3% en el sector terciario. Para octubre, el IOAE prevé una caída anualizada del IGAE de -6.2%, con retrocesos de -6.9% en las actividades secundarias y de -6.0% en las terciarias.

Cómo lo he señalado en anteriores entregas, las cifras de caídas en la actividad económica se dicen fácil, pero hay que entender que detrás de ellas hay millones de personas que perdieron su empleo y no lo han recuperado, a millones de personas se les ha bajado el sueldo y/o les recortaron su jornada laboral. Son muchas personas las que la están pasando mal en materia económica, y la desaceleración de la recuperación ocasionada por las nuevas limitantes a la actividad económica y por el miedo de los consumidores a salir a gastar, no hará más que prolongar el sufrimiento.  

Para ilustrar los graves problemas por los que seguimos transitando tenemos que el INEGI publicó los Resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN) correspondientes al tercer trimestre de 2020 y en términos generales los resultados del levantamiento de la ENOEN del tercer trimestre de 2020 confirman una lenta recuperación de la ocupación, la cual todavía está por debajo de los niveles previos a la pandemia.

Los cambios más importantes entre el tercer trimestre de 2019 e igual trimestre de 2020 fueron: 1. Una disminución de la Población Económicamente Activa (PEA) por la vía de la población ocupada, la cual se ve reflejada en la caída de la ocupación en el sector terciario, principalmente en restaurantes y servicios de alojamiento así como en el comercio; 2. Pérdida de empleos de tiempo completo, disminución de la ocupación en los micronegocios y en condiciones de informalidad; y 3. Un aumento de la desocupación, la subocupación y en la ocupación en condiciones críticas.

Ocupación laboral

Es así que la ENOEN del tercer trimestre de 2020 reportó una disminución de -3.6 millones de personas en la PEA, lo que implica que la Tasa de Participación Económica fue de 55.5% respecto a la población de 15 años y más, cifra 4.9 puntos porcentuales inferior a la de mismo trimestre del año pasado.  En términos de personas, eso significa que en el periodo de julio a septiembre de 2020, la población ocupada resultó en 51 millones de personas, cifra inferior en -4.2 millones de personas comparada con la del tercer trimestre de 2019. La población ocupada de hombres fue de 31.8 millones, cifra menor en -1.9 millones, mientras que la población ocupada de mujeres fue de 19.2 millones, cantidad inferior en 2.3 millones menos en el mismo lapso. Este dato confirma que en materia laboral, la actual crisis económica ha afectado más a las mujeres que a los hombres.

Distribución de la población ocupada

La estructura sectorial de la ocupación reporta que las actividades terciarias tuvieron una participación del 60.7% en el tercer trimestre de 2020, lo que implica que en términos absolutos registra una disminución de -3 millones de personas laborando respecto al tercer trimestre de 2019. Llama la atención en particular la situación del sector de restaurantes y servicios de alojamiento y el comercio, ya que éstos reportaron una disminución de 1.1 millones, cada uno.

En cuanto a la ocupación por ámbito y tamaño de la unidad económica, tenemos que ésta tuvo un descenso de -3.8 millones de personas respecto al tercer trimestre de 2019. Vemos que los ocupados en micronegocios son los más afectados, con una disminución de -2.2 millones puestos de trabajo perdidos entre el tercer trimestre de 2019 y el mismo trimestre de 2020. Destaca lo sucedido en las  unidades económicas sin establecimiento, en donde la pérdida fue de -1.3 millones de ocupados.

Subempleo, desempleo y empleo formal e informal

La EMOEN reporta que las personas ocupadas que tienen la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual les demanda, pasaron de 4.3 millones en el tercer trimestre de 2019 a 8.7 millones en el mismo periodo de 2020, con un aumento de 4.4 millones de personas.

Por su parte, la población que se encuentra sin trabajar y que estuvo buscando trabajo en el último mes, fue de 5.1% de la PEA en el tercer trimestre de 2020, porcentaje que en igual periodo del año anterior fue de 3.7 por ciento. En términos absolutos, la población desocupada fue de 2.8 millones de personas, monto superior en 622 mil personas comparado con el tercer trimestre de 2019.

Por su parte, la población ocupada informal, que comprende a los ocupados que son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan, como aquellos cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo, en el tercer trimestre de 2020 fue de 27.7 millones, cifra que representa 3.5 millones menos comparado con el mismo trimestre del año pasado. Destaca el hecho de que la tasa de informalidad en las localidades rurales fue de 79% en el tercer trimestre de 2020, mientras que en las localidades más urbanizadas fue de 40.5 por ciento. Por su parte la tasa de trabajo asalariado en las localidades rurales fue de 50.7% contra 72.4% de las áreas más urbanizadas.

Finalmente, en cuanto al empleo formal, es pertinente mencionar que de acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), al cierre de octubre, se registraron 19.902 millones de puestos de trabajo formales. Según las cifras del instituto, en octubre se registró un incremento mensual de poco más de 200 mil puestos, equivalente a una tasa mensual de aumento de 1.0%.  Con lo anterior, la disminución del empleo en lo que va del año (enero-octubre) es de 518 mil 609 puestos; sin embargo, en los últimos doce meses se registró una disminución de más de 824 mil puestos, equivalente a una tasa anual de -4.0%.

Consideraciones finales

Dado el sombrío panorama que vivimos en materia económica y sus repercusiones para la recuperación del empleo, me veo obligado a insistir que la estrategia que han emprendido varios gobiernos locales en el sentido de limitar la actividad económica como instrumento para frenar los nuevos contagios de Covid-19 es errónea. De poco sirve impedir que los centros de trabajo operen con un horario regular o a una menor capacidad, si eso se traduce en que haya más gente sin cubrebocas en la calle, en lugares aglomerados como los tianguis, en el transporte público o haciendo fiestas en sus casas. Es francamente ridículo que cierren restaurantes que cumplen los protocolos de salud, pero si permitan que haya puestos de tacos en la calle o en el tianguis, con decenas de personas apretujadas alrededor del taquero. No hay congruencia, evidentemente.

Desafortunadamente la estrategia del gobierno federal de no ser claros respecto al uso del cubrebocas ha provocado que haya gente que piense que su uso no es benéfico, siendo que hay decenas de estudios que demuestran su efectividad. Si los gobiernos locales se preocuparan más por hacer completamente obligatorio el uso del cubrebocas cuando uno está fuera de su domicilio o vehículo, imponiendo sanciones a quienes no lo usen, no estarían pensando en cerrar negocios y generar más pobreza.

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha señalado que los cierres de la economía deben ser la última opción a considerar para frenar la pandemia; sin embargo queda claro que hay gobernantes a los que les resulta más sencillo, desde la comodidad de su despacho y su solvencia económica, decretar que los negocios cierren en lugar de hacer obligatorio el uso del cubrebocas (no vayan a parecer represores). A estos gobernantes les preocupa más su futuro electoral que la salud y la economía de quienes los eligieron.  

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La recuperación económica se estanca…..en un nivel muy bajo

Cada vez son más los gobiernos estatales que imponen restricciones a la actividad económica, en aras de tratar de frenar la creciente propagación del Covid-19. Desde mi punto de vista, el limitar la actividad en algunos horarios y días no es la medida más efectiva para frenar la propagación de la enfermedad, ya que los colaboradores de muchas empresas están más seguros en los centros de trabajo que en sus casas. Muchas empresas han implementado protocolos sanitarios y eso mantiene a las personas con bajas probabilidades de contagiarse, ya sea dentro de una fábrica, tienda o restaurante.

Lo que las autoridades deben hacer es hacer obligatorio el uso del cubrebocas en todo momento cuando una persona está fuera de su casa o vehículo. De igual forma, se deben limitar las fiestas que se organizan y tienen una elevada concurrencia de personas.  Si no se toman este tipo de medidas para contener la enfermedad, de nada servirá seguir golpeando las actividades económicas y sólo se generará más desempleo, pobreza y sufrimiento.

Es en este contexto de nuevas limitaciones a la actividad económica, que se publican más indicadores que confirman que la recuperación económica en nuestro país se ha estancado, y lo peor es que lo ha hecho en un nivel de actividad muy por debajo del que registramos en 2019.

El INEGI dio a conocer los datos del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI) y los datos son muy preocupantes ya que en septiembre la industria ya no creció respecto a agosto, y esto es relevante porque la industria en México representa poco más del 28% del Producto Interno Bruto (PIB). En esta entrega analizamos primero la evolución del IVFAI en el comparativo de agosto a septiembre de este año, y posteriormente en el comparativo de septiembre de 2020 respecto del mismo mes de 2019.

Evolución de agosto a septiembre de 2020

Con cifras desestacionalizadas, en el comparativo de agosto a septiembre de 2020, el total del volumen físico de la actividad industrial disminuyó -0.05%, con lo que se le pone freno a una racha de tres meses consecutivos en los que la actividad industrial crecía. La caída marginal de -0.05% es producto de que la Minería aumentó 0.2%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final cayó -3.1%; la Construcción decreció -5.6%; mientras que las Industrias manufactureras aumentaron 2.4%.

El aumento de 2.4% por parte de la industria manufacturera se debe a la siguiente evolución de cada una de las ramas de actividad (en paréntesis se indica el porcentaje de variación mensual): Industria alimentaria (1.2%); Industria de las bebidas y del tabaco (-2.2%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (2.8%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (1.2%); Fabricación de prendas de vestir (6.1%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (3.7%); Industria de la madera (-1.1%); Industria del papel (1.4%); Impresión e industrias conexas (-1.2%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (21.7%); Industria química (0.0%); Industria del plástico y del hule (1.3%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (0.8%); Industrias metálicas básicas (12.3%); Fabricación de productos metálicos (0.6%); Fabricación de maquinaria y equipo (-1.9%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (3.3%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (4.9%); Fabricación de equipo de transporte (5.1%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (0.9%); y Otras industrias manufactureras (1.5%).

Como puede apreciarse, la actividad industrial total se estancó entre agosto y septiembre de 2020, esto se debe porque la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final; así como la Construcción presentaron caídas en el mes. Por su parte, en cuanto a la Manufacturera, tenemos que 4 de las 21 ramas de actividad que la conforman, presentaron disminuciones.

Como ya lo mencioné líneas arriba, queda claro pues que la recuperación de la actividad industrial se interrumpió en septiembre y lo peor es que esto se dio en un nivel de actividad económica muy por debajo del observado el año pasado, tal y como veremos a continuación:

Evolución de enero a septiembre de 2020 vs enero a septiembre de 2019

En los primeros nueve meses de 2020 observamos que la totalidad de la actividad industrial está un 12.2% por debajo del nivel observado en los primeros nueve meses de 2019. Esto se debe a que en el mismo periodo la Minería cayó -0.8%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final disminuyó -5.3%; la Construcción se contrajo -19.6%; mientras que las Industrias manufactureras retrocedieron -13.1%.

Entrando en el detalle de la Minería, tenemos que su caída de -0.8% se debió a que la Extracción de petróleo y gas aumentó 0.7%; la Minería de minerales metálicos y no metálicos excepto petróleo y gas decreció -7.7%; mientras que los Servicios relacionados con la minería crecieron 3.2%. 

En cuanto a la caída de -5.3% observada por la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final, tenemos que dicha caída se debió a que la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica se contrajo -5.9%; mientras que el Suministro de agua y suministro de gas por ductos al consumidor final retrocedieron -3.1%.

La Construcción ha sido, desde hace más de dos años, un sector muy golpeado, sobre todo por la contracción de la inversión fija bruta. Su caída de -19.6% en el comparativo de los primeros nueve meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019 se debió a que la Edificación cayó -19.1%, la Construcción de obras de ingeniería civil disminuyó -26.4%, mientras que los Trabajos especializados para la construcción cayeron -14.0%.

En relación a las Industrias manufactureras, tenemos que su caída de -13.1% es producto de que sus 21 ramas de actividad están en 2020 en un nivel por debajo del de 2019. A continuación se presenta cada rama de actividad ordenadas de menor a mayor caída (en paréntesis se menciona el porcentaje de disminución): Industria alimentaria (-0.5%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (-3.8%); Industria química (-5.2%); Industria del papel (-6.6%);  Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-9.0%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-9.3%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-10.9%); Industria de las bebidas y del tabaco (-11.1%); Industrias metálicas básicas (-12.0%); Otras industrias manufactureras (-12.7%); Industria del plástico y del hule (-13.8%); Fabricación de productos metálicos (-14.3%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-17.8%); Industria de la madera (-18.2%); Impresión e industrias conexas (-19.5%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-21.6%); Fabricación de maquinaria y equipo (        -21.8%); Fabricación de equipo de transporte (-27.5%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-36.5%); Fabricación de prendas de vestir (-37.8%); y Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-38.6%).

En el anterior listado se puede ver que hay 6 ramas de actividad con un nivel de actividad que está entre 0.5 y 10% por debajo del de 2019, hay otras 9 ramas de actividad con un nivel que está entre 11 y 20% por debajo de que tenían en 2019, hay 3 ramas de actividad con un nivel de entre 21 y 30% por debajo del de 2019 y otras 3 que tienen un nivel entre 30 y 40% por debajo del de 2019.

Reflexiones finales

Es en este contexto de una gran debilidad industrial que los estados se mueven hacía las limitaciones a la actividad económica. En anteriores entregas habíamos estimado que el balance del PIB para el 2020 sería de una caída de -8.5%, pero con los cierres que estamos viendo, y el impacto sicológico que estos causan en la población, consideramos que la caída de este año será cercana a un -10.0%.

De igual manera, la recuperación esperada para el 2021 será aun más lenta de lo que se anticipaba. Si bien preveíamos un crecimiento del PIB de 4.0%, consideramos que éste será de 3.5%, dada la debilidad del mercado interno y posibles mayores restricciones a la actividad económica en los Estados Unidos una vez que asuma la presidencia de dicho país el candidato ganador, Joe Biden.

Sigamos preparándonos para un complicado invierno en materia de salud y económica.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Buenas noticias, se va Trump; pero su legado quedará

Después de una semana llena de incertidumbre, todo parece indicar que el candidato del Partido Demócrata, Joe Biden, ganó las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Lo único que falta es que se reúna el Colegio Electoral de dicho país y que los delegados lo formalicen. Con esto parece que concluye una etapa de constante incertidumbre mundial y una era de populismo que le “dio alas” para hacer y deshacer a muchos líderes populistas en todo el mundo, incluido al presidente mexicano. El desdén por la verdad, los medios de comunicación, la ciencia, la globalización, así como la práctica de polarizar a la población, tienen ya sus días contados. 

Ahora en día, las redes sociales están inundadas de mensajes en el sentido de que el triunfo de Biden es un triunfo de los “socialistas”, pero me parece que no es así. El triunfo de Biden pone un fin a una etapa en la cual la política exterior de los Estados Unidos se regía por el estado de ánimo de Donald Trump y su cuenta de Twitter. Se acabó el solapar lo que sucede en Venezuela porque Maduro es un protegido de Putin, quien a su vez “se la lleva bien” o tiene una relación obscura con Trump. Si las descalificaciones hacia Joe Biden están fincadas en que el Partido Demócrata trabajará más para crear un estado de bienestar en Estados Unidos o si se basan en que los demócratas son pro aborto y los republicanos son anti aborto, pues me parece que están dejando de ver los temas más importantes que nos deben importar a los mexicanos.

Me parece que con la llegada de Joe Biden a la presidencia, veremos una mayor estabilidad global hacía el futuro. Estados Unidos regresará a una agenda de globalización, una agenda en favor del combate al cambio climático y los derechos de los trabajadores, y dejara de socavar a sus aliados históricos con el fin de congraciarse con sus enemigos históricos como Rusia y Corea del Norte.

Sin embargo, a Joe Biden, no le alcanzará su presidencia (sea de 4 u 8 años) para remediar el daño que ha causado Donald Trump, que por muy Republicano que sea, ocasionó un enorme daño a una economía mundial de libre mercado. Y no me refiero al tema de combatir las trampas de los chinos y lo que hicieron creando su virus y enfermedad del Covid-19, y la ventaja que esto les ha dado para la conquista mundial. Me refiero a lo mucho que Donald Trump dañó con su populismo a la economía mundial.

Es así que después del triunfo de Joe Biden, la mayor parte del mundo ha mostrado su beneplácito, sin embargo subsisten aspectos que van a continuar, aunque Donald Trump haya dejado la Casa Blanca. A continuación  los explico:

1. La animadversión contra china. Para la mayoría de estadounidenses es bastante claro que China no juega limpio en el comercio mundial. Es un país que no tiene una economía de mercado por lo que los costos de producción de sus fábricas están distorsionados.  Los gobiernos provinciales siguen dando subsidios a la exportación, además de que sigue teniendo una gran participación del Estado en la vida económica mediante la participación de empresas públicas. Y eso no es todo, sino que además manipula su moneda en aras de obtener una ventaja en precio en los mercados mundiales (el yuan debería estar más caro).

Si a esto le sumamos que hay serias sospechas de que el virus que causa el Covid-19 salió de un laboratorio de China, pues los políticos estadounidenses, con independencia de su partido político, difícilmente permitirán que un presidente Joe Biden sea suave con China. Si bien es probable que las hostilidades en si guerra comercial bajen de nivel, las exigencias a que China juegue limpio van a seguir.  

Por su parte, y esto lo explico más ampliamente en el siguiente punto, los empresarios de Estados Unidos probablemente se lo piensen dos veces antes de invertir fuerte en China, ya que no se descarta que en 4 años llegue a la presidencia otro populista, igual o más duro que Trump, que vuelva a emprender una guerra comercial contra China. Es por ello que considero que las inversiones estadounidenses seguirán saliendo de China y se ubicarán en naciones como Vietnam o Myanmar. A México llegarán unas pocas ya que los inversionistas tampoco confían en las políticas públicas que lleva a cabo el presidente López Obrador. La falta de certidumbre que genera nuestro gobierno no nos permite capitalizar lo que sucede en Oriente.

2. Se ha perdido la confianza en los Estados Unidos. Los problemas de nuestro vecino del norte son muy complejos. Los retos para reactivar su economía, en un  contexto de una creciente pandemia de Covid-19 son mayúsculos, por lo que difícilmente Joe Biden será un presidente popular en el mediano plazo. Es por ello, además de su edad, que es probable que él pierda las elecciones de 2024 (si es que se decide reelegir). Es así que puede ser que en 2024, el propio Donald Trump busque regresar a la presidencia de Estados Unidos o lo haga algún otro populista radical republicano.

Ante este riesgo, los países no tomarán muy en serio el regreso de Estados Unidos a la arena mundial y al mundo globalizado. ¿Si Estados Unidos regresa al Acuerdo de París será sólo mientras los demócratas estén en la Casa Blanca? ¿Si Estados Unidos decide incorporarse al Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífica (TIPAT o CPTPP por sus siglas en inglés) será hasta que llegue un radical del partido que sea y decida salirse?  

La confianza en las relaciones que los países, sobre todo los aliados europeos, puedan fincar con Estados Unidos se ha deteriorado. Veremos cómo van evolucionando las cosas en el multilateralismo de Joe Biden.

3. La política del “America First”. Como lo señalé líneas arriba, los problemas económicos para Estados Unidos van a continuar. Su planta manufacturera seguirá cabildeando fuerte para que continúen las políticas arancelarias y no arancelarias que le den protección y le permitan crecer. Estados Unidos ya se dio cuenta de que con la amenaza de aranceles punitivos puede doblar a sus adversarios, por lo que seguirá utilizando esta herramienta para buscar fortalecer su manufactura.

Los tiempos en los que Estados Unidos desdeñaba la manufactura y buscaba las maquilas en Asia, han quedado atrás. Nuestro vecino del norte seguirá buscando atraer de regreso a las fábricas y volver a ser una potencia manufacturera. En ese sentido, Estados Unidos mantendrá una dura política comercial y cuando algo no le parezca, seguirá haciendo valer su palabra con amenazas.

En su relación con México, la llegada de Biden a la Casa Blanca y con la videpresidenta Kamala Harris, pondrá una fuerte presión para que los capítulos laborales y ambientales contenidos en el T-MEC se cumplan. La presión para que se fortalezca el sindicalismo y se aplique la reforma laboral en México va a subir de tono.

AMLO apostó por Trump y se equivocó.

A manera de conclusión podemos decir que la llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos es una buena noticia para el mundo. Veremos un regreso al multilateralismo y la cooperación, pero el legado de Donald Trump subsistirá, además de que nos queda claro que siempre quedará la puerta abierta para que regrese un populista con un mensaje mesiánico de que resolverá todos sus problemas.

México debe ser inteligente y aprovechar la animadversión contra China y debe entablar una relación de confianza con el nuevo gobierno estadounidense. No creo que le vayan a cobrar muy caro a AMLO la visita de respaldo político que hizo a Washington el pasado 8 de julio, con el pretexto de la ratificación de la entrada en vigor del T-MEC. Sin embargo, les debe quedar bien claro que ya se acabó el gobierno de Donald Trump que les “solapaba” lo que sucedía en México en todos los ámbitos, mientras que nuestro país le detuviera a los migrantes. Ahora si se le exigirán resultados a México, veremos si el gobierno de López Obrador está a la altura.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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El PIB del III/20: ¿El vaso medio vació o medio lleno?

En la mañanera del viernes 30 de octubre, el presidente López Obrador, reiteró que la recuperación económica de México está en marcha y que tendría forma de “V”, ya que de acuerdo con la estimación oportuna de INEGI; el Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país habría creció 12% en el tercer trimestre del año en el comparativo respecto al trimestre inmediato anterior. Sin duda esta es una buena noticia si se quiere ver la situación económica del país desde la óptica de un vaso que está medio lleno.

El aumento del PIB de 12% fue producto de que las  Actividades Secundarias (industria) avanzaron 22%, las Terciarias (comercio y servicios) aumentaron 8.6%, mientras que las Actividades Primarias (agricultura y ganadería) subieron 7.4% en el trimestre julio‑septiembre de 2020 respecto al trimestre que le precede.

Si bien es aplaudible que el PIB creció 12.0% en el periodo referido, se debe señalar que esto no se dio gracias a algún estímulo o apoyo a los empresarios por parte del gobierno federal. La recuperación ocurrió gracias a la resiliencia de los empresarios, que pese a todo, con apoyo de sus ahorros, proveedores, la banca privada y algunos gobiernos locales, pudieron sobrevivir el cierre de las actividades no esenciales y el lento retorno hacía la normalidad en base a semáforos sanitarios de cada entidad federativa. El crecimiento del PIB también se debió a los 26.4 miles de millones de dólares en remesas que han enviado nuestros paisanos que viven en el exterior, y desde luego, que también se debe a la sólida recuperación económica que tuvo Estados Unidos en el tercer trimestre del año.

En este sentido, me parece que es pertinente poner los datos en perspectiva ya que en el mismo periodo, mientras que México creció 12%, el PIB de Estados Unidos aumentó 33.1%, mientras que el de Italia creció 16.1% y el de España aumentó 16.7%. Es así que queda claro que hubo recuperación, fue sólida, pero no fue tan robusta como la observada en otras naciones.

Ahora bien, si ahora queremos valorar la situación  económica del país desde una óptica de un vaso medio vacío, pues tenemos que en el comparativo del tercer trimestre de 2020 respecto al mismo trimestre de 2019, con cifras desestacionalizadas, el PIB total cayó un -8.6%, lo cual es producto de que las actividades secundarias retrocedieron -8.9%, las Terciarias cayeron -8.8%, mientras que las Actividades Primarias registraron un aumento de 7.4 por ciento.

Estas tasas de caída del PIB total y del PIB de las actividades Secundarias y Terciarias, son más moderadas que las observadas en términos anualizados en el segundo trimestre de este año. Y es que en los meses de abril a junio de este año, en relación a los mismos meses de 2019, el PIB total cayó -18.7%, mientras que el de las actividades primarias disminuyó -0.5%, el de las secundarias se contrajo -25.7%, mientras que el de las terciarias se colapsó -16.2%.

Es así que en términos anualizados el PIB total de México acumula seis trimestres consecutivos con disminuciones. Esto es, desde el segundo trimestre de 2019 el PIB de México no ha dejado de caer, y de hecho la tasa de crecimiento promedio anual del segundo trimestre del 2019 al tercer trimestre de 2020 es de -5.1%. Por su parte, las actividades secundarias acumulan ocho trimestres consecutivos con caídas anualizadas y su tasa de crecimiento promedio de los últimos seis trimestres es de -5.6%. De igual forma, las actividades terciarias acumulan 6 trimestres consecutivos con caídas anualizadas y su tasa de crecimiento promedio de los últimos seis trimestres es de -4.4%.

Por donde se le quiera ver, lo que va de este sexenio ha sido un total desastre en materia de crecimiento económico, y queda claro que no es un problema derivado del cierre de actividades económicas, erróneamente  decretado por la pandemia del Covid-19, sino que es un problema que ya se venía dando desde que arrancó el sexenio. El que ahora el gobierno federal pretenda hacernos creer que el tema de la caída económica es nuevo y que se debe al Covid-19, pues no deja de ser más que un intento de engaño.

Desde luego que esta difícil situación ha afectado a todas las regiones del país, y en ese sentido el INEGI acaba de publicar los datos del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) durante el segundo trimestre del 2020. Esta es información valiosa porque nos permite ver dónde la crisis económica ha pegado más fuerte.

Utilizando cifras originales, a continuación se presenta la evolución de cada estado, ordenados éstos de mejor a peor desempeño, para el periodo del segundo trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2020 (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): 1. Tabasco (+1.2%), 2. Campeche (-9.6%), 3. Chiapas (-12.4%), 4. Michoacán (-14.0%), 5. Colima (-14.0%), 6. Sonora (-14.6%), 7. Sinaloa (-15.4%), 8. Durango (-15.9%), 9. Jalisco (-16.1%), 10. Tamaulipas (-16.2%), 11. Veracruz (-16.5%), 12. Ciudad de México (-16.6%), 13. Chihuahua (-17.0%), 14. Estado de México (-17.1%), 15. Oaxaca (-17.3%), 16. Yucatán (-17.3%), 17. Hidalgo (-18.6%), 18. Baja California (-18.6%), 19. Zacatecas (-20.1%), 20. Nuevo León (-21.9%), 21. Guerrero (-22.0%), 22. San Luis Potosí (-22.4%), 23. Guanajuato (-22.5%), 24. Tlaxcala (-22.6%), 25. Querétaro (-23.1%), 26. Nayarit (-23.2%), 27. Aguascalientes (-23.4%), 28. Morelos (-23.6%), 29. Coahuila (-26.2%), 30. Puebla (-29.3%), 31. Quintana Roo (-40.6%), y 32. Baja California Sur (-42.4%).

Más allá de que el único estado que creció en el momento más terrible de la crisis económica, sea la tierra del presidente, estos datos muestran que los mayores impactos negativos se dieron en los estados que tienen una mayor presencia de lo que en su momento fueron identificados como sectores no esenciales. Vemos que estados con una alta dependencia en el turismo, como Quintana Roo y Baja California Sur, fueron muy afectados. Por otra parte, estados con una importante presencia del sector automotriz también se vieron afectados, como es el caso de Guanajuato, Coahuila y Aguascalientes. También vemos casos como el de Puebla, con una importante presencia automotriz, pero con una afectación más significativa derivado de las políticas de un cierre de actividades más prolongado (mientras que muchos estados permitieron que los algunos de los sectores productivos no esenciales regresaran a trabajar en la primera semana de junio, en el caso de Puebla y otras entidades el retorno a la nueva normalidad para la mayor parte de las actividades se retrasó varias semanas más).

¿Qué podemos esperar en materia económica para los próximos meses? Definitivamente el camino de aquí al cierre del año está pavimentado con incertidumbre. En lo interno ya sabemos que el gobierno federal no estimulará el crecimiento económico, sino que lo obstaculizará mermando la confianza empresarial y deteriorando las condiciones para invertir. En lo internacional, pues vemos cómo los  casos de Covid-19 aumentan en todo el mundo y hemos visto como en diversos países europeos se están volviendo a cerrar ciertas actividades económicas y decretando toques de queda. En los Estados Unidos las elecciones presidenciales son este martes 3 de noviembre y si se reelige el presidente Donald Trump, podemos estar tranquilos en el sentido de que se continuará con la misma política de que cada estado determine qué hacer con el cierre o apertura de la actividad económica; pero si gana Joe Biden, pues es posible que desde el gobierno federal de dicho país se presione más a los gobernadores para que cierren la actividad económica para tratar de disminuir los contagios y muertes.

Quiero ser enfático en el sentido de que las políticas económicas de Joe Biden han sido bien evaluadas por expertos de la talla de Paul Krugman, ya que éstas le darían un impulso fiscal a la economía estadounidense a través de un mayor gasto público, resultado de eliminar los recortes de impuestos que llevó a cabo Donald Trump. Sin embargo, en el corto plazo a México le pegaría muy fuerte la llegada de un presidente estadounidense que tomé medidas radicales contra el Covid-19 y se regrese a confinamientos masivos. No nos conviene que la mayoría de los negocios de nuestro vecino del norte cierren sus puertas. Esto lo comento porque lo único que ha evitado un mayor colapso de la actividad económica en México es el sector exportador.

Es importante tener presente que de acuerdo con el INEGI, en el comparativo de septiembre de 2020 respecto del mismo mes de 2019, las exportaciones totales de México ya se recuperaron y aumentaron 5.1%, mientras que las destinadas a los Estados Unidos subieron 5.8%. Es por ello que no queremos que se descarrile la economía estadounidense.

Es así que ante la ausencia de políticas públicas que promuevan el crecimiento económico en México, la  evolución de la pandemia del Covid-19 y el resultado de la elección del 3 de noviembre, son los factores más importantes que incidirán en el tipo de recuperación económica que seguiremos teniendo. El incipiente optimismo por la recuperación económica podría borrarse o bien, podría consolidarse.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general de GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandroparaleonrogomezt