El arranque de 2025 presenta para México un panorama económico lleno de retos tanto internos como externos. Entre los datos más recientes que han sido publicados tenemos que el consumo y el empleo formal muestran una evidente debilidad, mientras que la informalidad va en aumento, en un contexto en el que las amenazas comerciales provenientes de Estados Unidos, encabezadas por el presidente electo Donald Trump, añaden una capa de incertidumbre que podría descarrilar la trayectoria de nuestra economía en los próximos años.

Confianza del consumidor: Un termómetro en alerta

Si bien se mantiene elevado, el Indicador de Confianza del Consumidor (ICC), publicado por el INEGI, cerró diciembre en 47.1 puntos, acumulando dos caídas consecutivas en los últimos meses del año. Aunque el dato anual mostró un modesto incremento de 0.2 puntos, la tendencia mensual a la baja refleja una percepción de incertidumbre entre los hogares mexicanos. Es de esperarse que dicho indicador se contraiga en el arranque del año en la medida en que el consumo se sigue debilitando producto de la desaceleración económica y elevada inflación.

El indicador de confianza se compone de cinco elementos clave, incluyendo la percepción sobre la situación económica de los hogares y del país, tanto en el presente como en el futuro, así como la disposición para adquirir bienes duraderos. La reducción en la confianza señala que las familias mexicanas están cautelosas frente a un entorno que combina presiones económicas internas con una menor creación de empleos formales.

La disminución en la confianza no solo tiene implicaciones psicológicas, sino que puede traducirse en un mayor freno para el consumo (el mayor componente de la demanda agregada), ya que si no hay optimismo la gente cierra la cartera. Es así que debemos prepararnos para enfrentar una desaceleración más profunda del mercado interno.

El empleo formal en su punto más bajo

El empleo formal, uno de los pilares del desarrollo económico, cerró 2024 con una de las cifras más débiles de las últimas dos décadas. Según el IMSS, se generaron 213 mil empleos formales, lo que representa un crecimiento de apenas 1.0% respecto al año anterior. Este resultado está muy por debajo de las expectativas del Banco de México y de los analistas, quienes esperaban entre 355 mil y 480 mil nuevos empleos. Aunque cabe señalar que México debería estar creando al menos 1 millón de empleos formales al año.

A esto se suma una pérdida histórica de 405 mil empleos en diciembre, una cifra sin precedente que deja al descubierto la fragilidad del mercado laboral. Las principales causas de este desempeño incluyen:

  1. Desaceleración económica: La actividad productiva se debilitó en el último trimestre de 2024, afectando la creación de nuevos empleos.
  2. Pausa en inversiones: Tanto en México como en Estados Unidos, las elecciones presidenciales generaron un ambiente de cautela que retrasó decisiones de inversión clave.
  3. Persistencia de la informalidad: La incapacidad de generar empleos formales suficientes está empujando a millones de trabajadores hacia modalidades laborales precarias.
  4. Incentivos perversos: Los apoyos sociales que proporciona el gobierno federal le quitan el incentivo a la gente para trabajar, ya que con lo que obtienen de pensiones más lo que generen laborando algunas horas a la semana en la informalidad, les da el ingreso suficiente para vivir.

La informalidad: Una válvula de escape insostenible

La informalidad laboral sigue siendo uno de los problemas más persistentes y estructurales del mercado laboral mexicano. En noviembre de 2024, la informalidad alcanzó su nivel más alto en 12 meses, con 32.8 millones de trabajadores en esta condición. Esto representa el 54.6% de la población ocupada, un aumento de 0.5 puntos porcentuales respecto al mes anterior.

Sectores como el comercio, los servicios, la agricultura y el trabajo doméstico concentran a la mayoría de los trabajadores informales, quienes enfrentan salarios bajos, falta de acceso a servicios de salud y ausencia de protección social.

La alta tasa de informalidad no solo es un indicador de desigualdad económica, sino que también limita la capacidad del gobierno para recaudar ingresos fiscales. Parece que el gobierno le teme al costo político, pero resolver este problema requiere reformas estructurales profundas que obliguen a la formalización laboral.

Trump y las tensiones comerciales: Un nuevo frente de batalla

En el ámbito internacional, las políticas comerciales de Donald Trump, quien asumirá la presidencia de Estados Unidos el 20 de enero, están generando inquietud en México y el mundo. Trump ha reafirmado sus intenciones de imponer aranceles a bienes clave, incluyendo acero, aluminio, tierras raras y suministros médicos, con el objetivo de fortalecer la seguridad económica de su país.

Estas medidas podrían afectar directamente a México, especialmente si los aranceles se extienden a productos provenientes de nuestro país. Trump ha amenazado con imponer gravámenes de hasta el 25% a las importaciones mexicanas, lo que impactaría sectores estratégicos como el automotriz, el agrícola y el manufacturero.

Además, las tensiones comerciales ya están alterando las cadenas de suministro globales. Empresas en México y Estados Unidos han comenzado a adelantar pedidos y renegociar contratos, lo que podría generar volatilidad en los precios y afectar la inflación.

¿Qué debe hacer México?

En este entorno de múltiples retos, México enfrenta una encrucijada que exige respuestas contundentes:

  1. Fomentar la inversión: Se requiere un entorno más favorable para las empresas, con incentivos fiscales y claridad regulatoria, para atraer capital nacional y extranjero.
  2. Impulsar la formalización laboral: Reformas para reducir la carga administrativa y los costos asociados a la formalización podrían ayudar a incorporar a más trabajadores al empleo formal.
  3. Diversificar mercados: Ante las amenazas de Trump, es crucial fortalecer las relaciones comerciales con otros socios, como la Unión Europea y América Latina.
  4. Resolver los cuellos de botella: Para capitalizar el nearshoring es necesario que se permita una mayor inversión del sector privado para la generación y distribución de energía eléctrica; de igual forma, se deben resolver los problemas por falta de infraestructura hidráulica y de logística.

Conclusión

México inicia 2025 en un terreno complicado, con desafíos que van desde el debilitamiento del empleo y el aumento de la informalidad, pasando por las tensiones comerciales globales. Sin embargo, también es un momento de oportunidad para replantear estrategias y fortalecer los pilares económicos del país.

La clave estará en implementar políticas públicas que generen confianza y reactiven el crecimiento, pero sin endeudar más al país. En un mundo cambiante, la resiliencia y la visión estratégica serán los mejores aliados de México.

Alejandro Gómez Tamez*

Son tiempos de mucha incertidumbre y en GAEAP podemos mantenerte informado.

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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