El Banxico hizo lo correcto en favor de la economía nacional

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Alejandro Díaz de León, Gobernador del Banco de México

El pasado 4 de octubre, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió mantener su tasa de interés objetivo en un nivel de 7.75%, no obstante que unos días antes, el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (la FED) había decidido aumentar su tasa de interés de fondos federales en un cuarto de punto porcentual a un rango de 2.00 a 2.25%. La decisión de la mayoría de los miembros de la Junta del Banxico fue la más atinada y a continuación explico las razones:

La inflación general en México anualizada durante la primera quincena de septiembre de 2018 fue de 4.88%, cifra por encima de la meta del Banxico de una inflación de 3.0% con un margen de variación de +/- 1 punto porcentual. El dato de inflación general es resultado de una inflación subyacente de 3.56% y una inflación no subyacente de 8.90%. Cabe señalar que la inflación subyacente es la que mide el alza en los precios de las mercancías y los servicios en general, los cuales muestran una inflación anualizada de 3.91% y 3.20% respectivamente. Por su parte, la inflación no subyacente es aquella que mide el incremento en los productos agropecuarios, así como de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, los cuales aumentaron 1.22% y 14.01% en términos anualizados durante la primera quincena de septiembre.

Como lo hemos señalado anteriormente, queda claro que el componente de inflación que se sale de los parámetros aceptables para el Banco de México es el de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, y desde este espacio hemos señalado que ese componente de la inflación es insensible a las decisiones de política monetaria. Es decir, no importa si el Banxico sube o baja su tasa de interés objetivo, eso no hará que bajen los precios de las gasolinas, diésel y casetas de peaje de las carreteras.

Dado lo anterior, es que fue una decisión acertada el que el Banxico no haya aumentado nuevamente su tasa de interés objetivo, no obstante que la FED si la aumentó. En este sentido, también hay que entender el contexto de lo que sucede en la economía de México y en la de nuestro vecino del norte. Y es que mientras que en Estados Unidos el PIB creció 4.2% anualizado en el segundo trimestre de este año, en México dicho indicador creció 2.6% anualizado, por lo que resulta evidente que la economía estadounidense muestra una fortaleza mucho mayor a la nuestra y eso permite dar esos apretones monetarios.

Otro aspecto que resulta importante a considerar es que en Estados Unidos, la tasa de fondos federales subió de 0.12% el 2 de noviembre de 2015 al objetivo actual de 2.0 a 2.25%, mientras que en México la tasa de interés objetivo del Banxico subió en el mismo periodo de 3.0% a 7.75%. Queda claro que en nuestro vecino del norte el aumento ha sido de menos de 2 puntos porcentuales, mientras que en México el ajuste monetario ha sido de 4.75 puntos porcentuales, lo que equivale a más del doble.

Desde luego que los incrementos en la tasa de interés objetivo han causado mella en las finanzas del gobierno federal, de las empresas y de las familias. En cuanto al gobierno federal, tenemos que de acuerdo a las estadísticas oportunas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en los primeros ocho meses de 2018 el costo financiero de la deuda del sector público sumó 388.996 miles de millones de pesos, lo que representa 12.4% más de lo erogado en el mismo periodo del año pasado. Sin embargo, se debe tener en mente que los pagos de intereses por la deuda se concentran hacía finales de año, por lo que la estimación es de que al cierre de 2018 el costo financiero de la deuda pública será de casi 800 mil millones de pesos, una cantidad sin precedentes. Cifra que además representa más doble de la inversión física directa realizada por el sector público federal.

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El alza en las tasas de interés ha dañado las finanzas de gobiernos, empresas y familias.

Otro perjuicio que ha traído el alza en las tasas de interés es que ha provocado que diversos sectores de la economía se hayan “enfriado”, tales como la venta de automóviles, la cual depende fuertemente de las condiciones crediticias. De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, AC, en los primeros nueve meses de 2016 se vendieron en México 1.119 millones de vehículos ligeros, en el mismo periodo de 2017 dicha cifra cayó a 1.106 millones y en los mismos meses de 2018 bajó hasta 1.028 millones. Esto es en buena medida resultado de un incremento de casi 5 puntos porcentuales en el costo del dinero en nuestro país, sin que haya una actividad económica lo suficientemente fuerte como para que compense el efecto negativo del alza en la tasa de interés.

Y pues desde luego que el alza en las tasas de interés también ha afectado a las familias con créditos con tasa de interés variable. Desde este espacio hemos dado cuenta de cómo diversas tarjetas de crédito bancarias han aumentado la tasa de interés que cobran a sus clientes en rangos superiores a los 20 puntos porcentuales, pasando de 24% a 42%, varias de ellas. Desde luego que hay tasas que han subido menos, y otras que han aumentado más, pero al final de cuentas lo que importa es que para aquellos tarjetahabientes que no son totaleros, el gasto en intereses les ha aumentado de manera importante, lo que dificulta que se puedan comprar otros bienes y servicios.

Desde luego que los grandes ganadores de las alzas que se dieron en las tasas de interés, pues son los bancos comerciales, los cuales llevan generando utilidades record cada año, y muestra de ello es que en los primeros siete meses de 2018 éstas alcanzaron 89.133 miles de millones de pesos, cifra 14.72% más alta a la observada en el mismo periodo de 2017.  Este nivel de utilidades de los bancos, a costa de gobiernos, empresas y familias, hace que nuestro país sea un verdadero “paraíso” para los bancos extranjeros. Hay que recordar que de los siete bancos más grandes de México, 6 son extranjeros. Entonces estos bancos obtienen aquí las utilidades que ni en sus casas matriz, ni siquiera en continentes enteros, obtienen. De acuerdo a cifras oficiales, aquí operan con márgenes de intermediación financiera que promedia 8.0%, cuando en Chile y en España lo hacen con apenas el 1.6 por ciento. Este tema sin duda es una asignatura pendiente para el Banco de México.

Es por todo lo anterior que es una excelente noticia que la Junta de Gobierno del Banco de México haya hecho lo correcto y no aumentó su tasa de interés objetivo en su pasada reunión, aunque no fue una decisión unánime de sus miembros. Claro que después del anuncio de la decisión no faltaron los “talibanes” de la ortodoxia monetaria que salieron a criticar al Banco de México y casi casi dijeron que esa decisión le iba a costar caro al peso mexicano. ¿Pero qué fue lo que sucedió con el peso? Pues realmente nada, más allá de que el dólar subió durante unas horas a niveles de 19 pesos, para después retroceder a los niveles de entre 18.80 y 18.90.

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Para que en México comiencen a darse disminuciones en la tasa de interés, es necesario que la FED mantenga sus tasas sin cambio durante algún tiempo 

Desde luego que la buena noticia de la conclusión en la renegociación del Acuerdo México-Estados Unidos-Canadá (AMEC o USMCA por sus siglas en inglés) le ayudó al Banco de México a tomar la valiente decisión, lo que demuestra que si de lo que se trata es de controlar la inflación en base a un dólar más barato, pues resulta más efectivo el generar buenas noticias que el subir la tasa de interés hasta que la economía no pueda más.

Esperemos que la FED deje su tasa de interés de fondos federales en el actual nivel, de manera que esto reste presión al Banco de México para sus reuniones que le quedan antes de terminar el año. Si llegamos al 31 de diciembre de 2018 con una tasa de interés objetivo de 7.75% y una inflación en torno a 4.5% podremos decir que no nos fue tan mal. Sin embargo, este escenario se ve complicado porque no se ve cuando el precio de los combustibles dejará de aumentar, además de que se han acumulado fuertes presiones inflacionarias en el sector manufacturero derivadas de los incrementos en las tarifas eléctricas, tema del cual escribiré en mi siguiente entrega.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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Experiencias y enseñanzas de la RAI 2018

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El presidente de la CONCAMIN, Francisco Cervantes, y el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador

Los días 13 y 14 de septiembre se llevó a cabo la 25 edición de la Reunión Anual de Industriales (RAI) organizada por la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN) y que es liderada por Francisco Cervantes Díaz. En dicho evento hay oportunidad de escuchar las opiniones de líderes de la industria y de funcionarios públicos respecto a los diversos temas relacionados con la industria nacional. En esta entrega quiero compartirles algunos de los conceptos más relevantes de varias de las conferencias a las que asistí.

El evento comenzó con la ponencia de Ángel Sánchez Huerta, titulada “Dominando el cambio, la creatividad y la innovación”, en la que se aportaron diversos conceptos como el hecho de que la gente en las organizaciones no se resiste al cambio, sino que se resiste a ser cambiada, así como el hecho de que hay que entender el proceso de cambio ya que se ha tornado turbulento, impredecible y discontinuo. El cambio ha cambiado.

Sánchez Huerta dijo que ya no existen los tiempos tranquilos y hay que adaptarnos a esta nueva realidad; y respecto al cambio en el personal de las organizaciones señaló que para lograrlo se deben realizar las siguientes acciones: Emocionar, Entender, Creer, Querer (actitud), Poder (saber cómo – aptitud) y Actuar (compromiso).

Nos recordó frases muy significativas como “El mundo no evolucionará del pasado que lo llevo a sus estado actual de crisis, si continúa utilizando la misma forma de pensar que creó esta situación” de Albert Einstein; y “La mejor forma de predecir el futuro es creándolo” de Peter Drucker.

Mencionó los tres tipos de liderazgo que se requiere para las tres fases por las que transita una empresa: el emprendedor, para la primera fase que es la de formación; el administrador, para la segunda fase que es la normativa; y el creativo y compartido, para la tercera fase que es la de integración, en la que la empresa debe innovar o reinventarse para sobrevivir. Todo esto implica un cambio de mentalidad.

En este sentido, la innovación  es tan importante que todas las organizaciones debe tener un director de innovación. Explicó que la innovación consiste en hacer híbridos, es decir, debes combinar elementos de otras industrias e incorporarlo a tu producto o servicio. También, los colaboradores deben aprender a resolver problemas de manera creativa, pero esto no se hace al aventón, sino que se debe tener presente que para ser innovadores se requiere de metodología.

Aconsejó a los empresarios a volcarse al mercado interno para que vean que le pueden poner a su negocio.

Hizo mucho énfasis en que no es lo mismo innovar que reinventarse y mencionó que todos los empresarios deben hacerse la siguiente pregunta: ¿Cuál es el “Uber” de mi negocio que me convertirá en obsoleto? Y volvió a mencionar que la innovación consiste en estar en un negocio diferente en base a crear híbridos, y comentó que muchos se confunden y piensan que la mejora continua es innovación, y no es así. Una empresa está en transformación cuando está en innovación y no solo evoluciona en base a sus experiencias pasadas.

Dijo que las mejores organizaciones no son aquellas que se basan en “contaditis y numeritis”, sino aquellas que incentivan la creatividad de sus colaboradores. El líder debe ser aprendiz y maestro. Se debe trabajar colaborativamente hacía adentro y el líder debe ser un facilitador de soluciones creativas para los problemas.

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Ildefonso Guajardo, Secretario de Economía, hablando del TLCAN 2.0

En la segunda conferencia de la RAI, el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo habló principalmente de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), pero inició señalando (creo que en alusión al nuevo gobierno federal), que no se debe pensar en cambiar el modelo económico hacía uno que dependa exclusivamente del mercado interno, ya que el mercado interno y el externo tienen importantes vasos comunicantes.

Habló de la Alianza del Pacífico y dijo que debe ser vista como la plataforma de integración de toda América Latina, pero que esto debe darse con reglas y disciplinas.

Respecto al TLCAN dijo que se había logrado que en lugar de cláusula “sunset” se tenga un acuerdo para la revisión cada 6 años y se dé un relanzamiento cada 16 años; sólo cuatro sectores fueron sujetos de renegociación de reglas de origen: vidrio, fibra óptica, acero y automóviles; se eliminó la amenaza de estacionalidad en los productos del campo cuando son tiempos de cosecha en Estados Unidos; en cuanto al Capítulo 19 de solución de controversias, dijo que se respetan los lineamientos de la Organización Mundial de Comercio (OMC), y habló de que este nuevo acuerdo brinda la debida protección de inversiones. Y señaló que los textos del TLCAN 2.0 se liberan el 30 de septiembre.

En la tercera conferencia, Gerardo Esquivel, futuro Subsecretario de Egresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) dijo que al final del sexenio la deuda pública como proporción del PIB será la misma que ahora, en torno al 47%.

Habló de que se está realizando una revisión significativa al presupuesto para detectar qué programas no están funcionando.

Dijo que el Presupuesto de Egresos contará con dos grandes vertientes. La primera es la de generar un mayor gasto en inversión pública que detone la inversión privada (sobre todo en temas de energía y los proyectos de trenes: Transistmico y Maya-). La segunda es la de tener una posición distinta respecto a programas sociales (se va a revisar, eliminar, disminuir y, crear). Mencionó el Programa “Jóvenes construyendo el futuro” que será administrado por la Secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS). Mencionó el programa para duplicar su pensión a los adultos mayores (actual es de $580 pesos al mes y se va a subir a $1,200 pesos al mes) y que se hará universal para todos los mayores de 68 años.

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Gerardo Esquivel, futuro Subsecretario de Egresos de la SHCP

Dijo que el próximo gobierno buscará disminuir la brecha de desigualdad entre las regiones del país. Reiteró el plan del próximo gobierno de tener una diferenciación de impuestos en la zona fronteriza norte del país de manera que habrá una tasa de ISR del 20% y una de IVA del 8%. Dijo que con esto se podrá ayudar a paliar los efectos de reforma fiscal de Estados Unidos en el norte del país.

Habló de que se buscará cambiar el enfoque hacía “derechos sociales” de la población en lugar de verlo como “apoyos” para los pobres, lo que implica una reconcepción de la política social.

A pregunta de uno de los asistentes, respecto al combate a la ilegalidad dijo que la informalidad no es lo mismo que ilegalidad, y que la informalidad la causa el escaso crecimiento económico. La ilegalidad es lo que se debe combatir a través de la vigencia del estado de derecho, mientras que la informalidad se combatirá con mayor crecimiento económico.

La cuarta conferencia fue por parte de Josefa González Blanco Ortíz Mena, futura Secretaria de Medio Ambiente y Recursos naturales. Respecto a lo dicho por ella solo vale la pena destacar su énfasis en que se dará un cuidado al medio ambiente con justicia social “Por el bien del medio ambiente, primero los pobres” y “Por el bien de sus empresas, primero los pobres” fueron de sus frases. Mencionó que nuestras comunidades están envenenadas por la contaminación y que es prioritario atender estos casos.

La quinta conferencia fue por parte de Li Yong, Directior General de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y se tituló “La industria del futuro y los objetivos 2030 de la ONU”. Lo que él dijo es motivo de un editorial completo, pero quiero en este espacio destacar que señaló que todos los países de altos ingresos atravesaron por una etapa de industrialización.

El apostarle a la industrialización le permite a los países, contar con una alta productividad, acumulación de capital, generar economías de escala, desarrollar las cadenas productivas en manufactura y obtener los beneficios de mercado en expansión.

Dijo que los gobiernos deben preocuparse por asegurarse de que el proceso de industrialización sea inclusivo y sostenible.

La sexta conferencia fue a cargo del Gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León y se tituló “Evolución y perspectivas de la economía mexicana”. El funcionario básicamente habló de como el banco central ha luchado contra la inflación en un entorno económico y financiero mundial complejo. Además de que, a pregunta de un servidor, justificó las recurrentes alzas en la tasa de interés por parte del instituto central, a pesar de que sabemos que la inflación actualmente es causada por los incrementos en los precios de los energéticos y que sabemos que los aumentos en la tasa de interés no harán que bajen los precios de los combustibles.

El segundo día de la RAI comenzó con la conferencia de Gabriela Márquez, futura Secretaria de Economía. La futura funcionaria mencionó que la secretaría a su cargo tendrá tres líneas estratégicas que serán la base para las decisiones que se tomarán: 1. Diversificación, 2. Innovación y 3. Inclusión

Dijo que realizarán importantes esfuerzos para cambiar la política de apertura para que ésta se dé con un mercado interno fuerte, con reglas claras, y que se beneficie de un mayor poder adquisitivo de la población.

Mencionó que ningún país puede crecer a tasas elevadas sin innovación, y que es por ello que se va a impulsar en temas administrativos y procesos productivos de las empresas. Dijo que la Secretaría será un puente importante entre los centros de desarrollo de ideas y las universidades; y mencionó que se deben flexibilizar los programas de estudio de universidades.

Para fomentar la innovación, se van a estimular las patentes.

Dijo que la Secretaría de Economía enfrenta importantes restricciones. Hay poco dinero en la Secretaría y que los recursos que se le asignan representan el 0.2% del presupuesto de egresos federal. Es un nivel de presupuesto muy bajo en comparación mundial. Sin embargo, reconoció que hay otros mecanismos con los que se puede trabajar como la capacidad de regulación, esto con el fin de que el gobierno no estorbe la actividad productiva y que la interacción entre gobierno e iniciativa privada sea más fluida. Van a identificar “cuellos de botella” para cumplir con metas de diversificación, innovación e inclusión. A través de la regulación se compensará la falta de presupuesto, y serán la voz de la industria para incorporar propuestas y preocupaciones de políticas públicas.

Sabemos y reconocemos que la iniciativa privada es el motor de crecimiento y es la forma de romper con la racha de banjo crecimiento del PIB per cápita, dijo Márquez.

Señaló que el gobierno está para desarrollar infraestructura, mejorar regulación y combatir la inseguridad. Si hay crecimiento económico aumentarán las capacidades del Estado. Se requiere un estado fortalecido que acompañe a la iniciativa privada, genere equidad e inclusión. Hacer que los mercados funcionen correctamente.

Finalmente, mencionó algo que considero muy acertado y es el romper c pon el concepto de “Mypimes” ya que la diferencia entre micros y medianas empresas es enorme, y que se requieren políticas públicas por tipo de empresa.

Posteriormente, siguió la conferencia del nuevo líder de Morena en la Cámara de Diputados, Mario Delgado, quien comenzó lanzando la pregunta de porque en México no tenemos suficiente crecimiento económico.

Mencionó que ha habido un importante aumento del gasto público, pero que no han mejorado los servicios públicos. Esto evidencia que tenemos un gasto público muy improductivo.

En este sentido, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador ha pedido que se revise como hemos estado gastando. Una política de austeridad puede generar ahorros importantes y también se puede hacer mucho a través de la reasignación presupuestal.

Dijo que el gobierno ha venido gastando 1.5% del PIB por encima de lo autorizado por el Congreso, y por ello se ha dado un crecimiento de la deuda pública. Se van a generar reasignaciones por el equivalente al 2% del PIB.

También dijo que la corrupción y el robo de combustible no son delitos graves en México, así como la falsificación de facturas. En esta administración se convertirán en delito grave sancionado con cárcel sin derecho a fianza.

Por cuestiones de espacio, no menciono todos los detalles de las conferencias, además de que ya no alcanzo a escribir sobre el tema de la manufactura 4.0, que también se abordó en la RAI, así como las consideraciones de tipo político por parte de Carlos Ugalde.

Como puede apreciarse, por lo abordado en la RAI 2018, estamos presenciando un cambio de época en lo mundial y en lo nacional. Se darán importantes cambios en las políticas públicas de nuestro país y las empresas deben estar preparadas para ello. ¿Cómo lograrlo? Pues con información y la innovación. Si las empresas no evolucionan e innovan de manera disruptiva, están destinadas al fracaso. El papel de las organizaciones empresariales es el de coadyuvar para que las empresas entiendan esta nueva realidad.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Las fobias del Banxico y su impacto en la economía mexicana

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El Banxico subió su tasa de interés objetivo a 7.50% el pasado 8 de febrero

El pasado 8 de febrero, el INEGI informó que durante enero del año en curso el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento mensual de 0.53%, dato que se compara favorablemente con el aumento de 1.70% reportado en el mismo mes de 2017. De esta manera, la inflación anualizada en el primer mes de 2018 fue de 5.55%, cifra por debajo del 6.7% registrado al cierre de 2017.

 

El INEGI también informó que en enero de este año el índice de inflación subyacente fue de 4.56%, mientras que la inflación no subyacente registró una tasa de crecimiento anualizada de 8.44%. Esto es muy importante para entender porque la Junta de Gobierno del Banxico nuevamente se equivocó al haber aumentado ese mismo jueves 8 de febrero su tasa de interés objetivo en un cuarto de punto porcentual para llevar la tasa a un 7.50% anualizado.

 

Se debe precisar la diferencia entre la inflación subyacente y la no subyacente. La primera mide el cambio en los precios de mercancías como alimentos, bebidas y tabaco; mercancías no alimenticias; y servicios de vivienda, educación y otros. Por su parte, la inflación no subyacente mide la evolución de precios de productos agropecuarios como frutas, verduras y productos pecuarios; y lo más importante, incluye la evolución de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno.

 

Con esto en mente, vale la pena señalar que la inflación subyacente es la que pudiera responder ante los apretones de política monetaria por parte del Banxico; mientras que la no subyacente no responde porque se mueve en función de los ajustes en los precios internacionales de los energéticos, de las decisiones de política de precios por parte del gobierno federal,  y a cuestiones climáticas. Entonces al ver que la inflación subyacente fue de 4.56% anualizada en enero de 2018, y compararla con sus valores previos, vemos que ésta tiene una clara tendencia a la baja, lo que indica que vamos por buen camino.

 

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El Banxico no ha querido entender que el problema inflacionario en México se debe al alza en combustibles y productos agropecuarios

La inflación subyacente llegó a 5.00% anualizado en agosto de 2017 y desde entonces ha venido disminuyendo. Cerró ese año en 4.87%, y como se señaló líneas arriba, en enero de 2018 ya se encuentra en 4.56%. Por su parte, la inflación no subyacente se encontraba en agosto de 2017 en 11.98% anualizada, cerró ese año en 12.62% y vemos que en enero de 2018 fue de 8.44%. El INEGI nos informa de cuales fueron los bienes que más aumentaron de precio, y más incidencia tuvieron en el índice inflacionario, durante enero de este año y vemos que entre éstos están: gasolina de bajo octanaje (3.19%), gas doméstico LP (2.99%) y huevo (7.71%). ¿Dados estos datos, para que volver a subir la tasa de interés?

 

La verdad es que no se explica dado que los datos mencionados dejan en claro que el principal causante de inflación en México no responde a las alzas en la tasa de interés, y que el grueso de bienes y servicios ya están cerca de la meta de inflación del Banxico de 3.0%.

 

En el comunicado de prensa emitido tras la decisión de la Junta de Gobierno del Banxico de aumentar en 25 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel de 7.50% se señala lo siguiente respecto a la evolución reciente de la inflación:

 

“La inflación general anual presentó un repunte a finales de 2017, alcanzando un nivel de 6.77 por ciento al cierre del año. Ello fue consecuencia de varios choques no previstos, entre los que destacan: i) los aumentos en los precios de algunos energéticos, principalmente el gas L.P., y de ciertas frutas y verduras; ii) una depreciación adicional de la moneda nacional y un aumento en su volatilidad, ante la incertidumbre asociada al proceso de renegociación del TLCAN; y iii) los efectos del aumento al salario mínimo, que entró en vigor en diciembre en lugar de enero. No obstante, en enero la inflación general anual disminuyó a 5.55 por ciento.”

 

Queda claro pues, que el propio Banxico reconoce que el problema de inflación en México es causado por la inflación no subyacente; sin embargo agregan que les preocupa el incremento de las expectativas de inflación general para el cierre de 2018, aunque las de mediano y largo plazo se mantuvieron alrededor de 3.50%. Pero mencionan también que “Por lo que toca a las expectativas para la inflación subyacente, estas se han mantenido estables para los cierres de 2018 y 2019.”  Esto último es importante porque parece entonces que la decisión de haber aumentado la tasa de interés una vez más obedece principalmente a un simple tema de expectativas por parte de los 36 grupos de análisis y consultoría que encuestaron en enero de 2018.

 

Así pues, la lógica del Banxico es “las expectativas de inflación están arriba de mi meta, subamos la tasa de interés (independientemente del daño que esto cause en la economía real) para que piensen que la inflación será menor”. ¿Y acaso subir la tasa de interés hará que baje el precio del petróleo, que el gobierno baje los precios de los bienes que administra o que las gallinas pongan más huevos? La respuesta es evidentemente un rotundo NO.

 

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La miopia del Banxico ha provocado alzas en los costos financieros y un desplome de la inversión productiva

Finalmente, en su argumentación y más allá del tema de expectativas inflacionarias, el Banxico establece que hay diversos riesgos de que la inflación en México aumente este año; entre los que destaca: 1. Que se registre una depreciación de la moneda nacional en respuesta, entre otros factores, a una evolución desfavorable del proceso de negociación del TLCAN, a una reacción adversa de los mercados a las acciones de política monetaria en los Estados Unidos, a condiciones más restrictivas en los mercados financieros internacionales o a volatilidad asociada al proceso electoral de 2018; 2. Que ocurran  episodios adicionales de choques en los precios de los bienes agropecuarios o que se presenten presiones al alza en los precios de algunos energéticos, ya sea por incrementos en sus referencias internacionales o por ausencia de condiciones de competencia en algunos mercados; y 3. Que en el  mercado laboral, la evolución de los costos unitarios de la mano de obra podría presionar a la inflación. Sin embargo, el Banxico también reconoce que hay factores que podrían provocar que la inflación sea menor a la esperada, y entre éstos se encuentran: 1. Que la moneda nacional se aprecie en caso de que el resultado de las negociaciones del TLCAN sea favorable. Adicionalmente; y 2. Que la actividad económica podría presentar un menor dinamismo que el anticipado.

 

Respecto a este punto, solo quiero agregar que la evidencia también muestra que las alzas en la tasa de interés del Banxico han dejado de tener un efecto positivo en el tipo de cambio, ya que éste se mueve en función  de lo que sucede en Estados Unidos (por la debilidad del dólar, no por la fortaleza del peso). Muestra de ello es que el jueves 8 de febrero, que subió la tasa, el dólar aumentó 16 centavos por lo que estaba pasando en Wall Street.

 

¿Pero porque nos debe preocupar el alza recurrente y constante en la tasa de interés objetivo del Banxico? En primer lugar porque en función de esta tasa se mueven los rendimientos de los Cetes y de la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE), y en función  de esta última se mueven prácticamente todos los créditos a tasa variable en México. De igual forma, esto incide en los costos de contratación de nuevas deudas por parte de familias, empresas y diferentes órdenes de gobierno. Así, casi todos los que tienen créditos tendrán que pagar más intereses por sus deudas, en lugar de destinar esos recursos a la compra de bienes y servicios, así como a la inversión productiva. Gracias al Banxico muchos de los nuevos créditos hipotecarios y automotrices ahora son más caros que hace dos años, los intereses de las tarjetas de crédito son más elevados; y también es importante señalar que ya pusieron en más aprietos a las finanzas del sector público federal, que de por si ya estima un gasto por intereses de su deuda de casi 700 mil millones de pesos para este año.

 

Por otra parte, la evidencia muestra que lo que el Banxico ha provocado con sus recurrentes alzas en la tasa de interés es un desplome en la inversión fija bruta en México, la cual disminuyó -4.5% en noviembre y en el acumulado de los primeros once meses de 2017 muestra una caída de -1.8%. Analizando la evolución de cada uno de los componentes de la inversión vemos que en los primeros once meses del año que recién terminó la construcción presenta una caída de -4.5%, la construcción no residencial acumula una pérdida de -8.6% y la inversión en equipo de transporte se ha contraído -5.0%. Por su parte, la inversión en maquinaria y equipo cayó en noviembre un -1.4%, siendo el balance de enero a noviembre de un incremento de apenas 2.0%.

 

Esto es preocupante porque en la medida en que cae la inversión, se limitan las posibilidades de crecimiento en el futuro. Queda claro que muchas empresas están dejando de construir nuevas plantas, están dejando de ampliar las existentes y lo mismo sucede con la adquisición de maquinaria y equipo, indispensables para el crecimiento sostenido de la productividad de los trabajadores, y eventualmente, crecimiento de los salarios reales de éstos.  Así, las alzas en la tasa de interés se traducen en menos consumo, menos inversión y una menor dinámica de crecimiento económico, lo que eventualmente genera menos creación de empleos.

 

A manera de conclusión podemos decir que lamentablemente se esperan más alzas en las tasas de interés en México y que éstas tal vez lleguen al 8.0% a finales de año en función de lo que suceda con las tasas de interés por parte del Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED). Es altamente probable que el Banxico aumente tasas cada que la FED lo haga, lo que nos lleva a reafirmar que esta última alza volvió a ser un error del Banxico, y que en todo caso se debieron haber esperado a subir la tasa de interés hasta que lo hicieran en nuestro vecino del norte.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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La mayoría de los países crece, pero México no

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La economía mexicana tuvo un desempeño económico mediocre en 2017, al resto del mundo le fue bien

El año 2017 fue bueno para la economía mundial, pero en México pasaron varias cosas que hicieron que perdiéramos el incipiente dinamismo del mercado interno que teníamos. En esta entrega veremos que sucede con la economía mundial y qué fue lo que pasó en nuestro país que nos impidió disfrutar de los beneficios de lo que fue el mejor año para la economía mundial desde la crisis financiera de 2008.

 

En la minuta de la Reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México, con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 14 de diciembre de 2017, publicada el pasado 28 de diciembre, se da cuenta de la buena marcha de la economía mundial. Concretamente se menciona que “la economía mundial continuó expandiéndose en el tercer trimestre y a principios del cuarto de manera más generalizada, tanto en las economías avanzadas como en las emergentes.”

 

En relación a Estados Unidos, se señala que en el tercer trimestre del año, la economía más grande del mundo creció a una tasa trimestral anualizada de 3.3 por ciento. Este dinamismo se debe al repunte en la inversión en equipo y por una mayor contribución al crecimiento de las exportaciones netas y de la variación en inventarios. Se agrega que el índice de producción industrial y la producción manufacturera repuntaron en octubre, y también se menciona que las condiciones del mercado laboral de  nuestro vecino del norte han continuado mejorando. En efecto, se han generado en promedio 174 mil nuevas plazas mensuales en lo que va del año, superando el ritmo necesario para absorber el crecimiento de la fuerza laboral.

 

En cuanto a la economía de la zona Euro, se menciona que los indicadores prospectivos apuntan a un crecimiento generalizado entre países y sectores durante el cuarto trimestre del año. La sólida expansión de esta región ha estado respaldada por las condiciones monetarias acomodaticias y la expansión del crédito. Además, los niveles de confianza en los principales sectores de la economía se ubican por encima de sus promedios históricos, lo que también parecería haber impulsado la demanda interna.

 

Finalmente, en cuanto a las economías emergentes (China, India, Brasil), los indicadores disponibles apuntan a que durante el cuarto trimestre persistirá la recuperación de la actividad productiva. La expansión de este grupo de economías continúa explicándose por el sólido crecimiento de la producción industrial y de sus exportaciones. Adicionalmente, el consumo privado siguió fortaleciéndose en la mayoría de estas economías.

 

Hasta aquí lo mencionado por la minuta del Banxico; y es en este contexto de buen desempeño económico mundial que nuestro país ahora sufre una fuerte desaceleración. De acuerdo con cifras del INEGI, el Producto Interno Bruto (PIB) de México creció apenas 1.5% en el tercer trimestre de 2017, después de haber aumentado 3.2% el primero y 1.9% el segundo trimestre. De hecho, con series desestacionalizadas de tendencia-ciclo, podemos ver que el crecimiento del PIB de México registró un crecimiento de 0% en el tercer trimestre del año que recién concluyó.

 

Por su parte, el Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI) en México acumuló en octubre de 2017, cinco meses consecutivos con caídas anualizadas, siendo el decremento en octubre de este año de -1.10%.

 

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El mercado interno mexicano sigue siendo precario

¿A qué se debe esta desfavorable evolución? Pues en parte a la pérdida de dinamismo del consumo privado. Con cifras del INEGI podemos ver que el Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior creció en términos anualizados apenas 2.93% en el tercer trimestre de 2017, siendo que en el mismo trimestre de 2016 éste creció 3.93%. Pero lo peor es que la tasa de incremento del componente de consumo de bienes nacionales pasó de 4.5% en el tercer trimestre de 2016 a sólo 2.66% en el mismo trimestre de 2017; mientras que el componente de consumo de bienes importados pasó de haber caído -1.0% en el tercer trimestre de 2016 a aumentar 5.66% en el mismo trimestre de 2017. Es decir, el consumo de los mexicanos ahora crece menos que antes por la pérdida de poder adquisitivo, pero estamos privilegiando los bienes importados respecto a los hechos en México. Una de las causas de esta situación es el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país, tema que he abordado en muchas ocasiones desde este espacio.

 

Otra causa de la desaceleración económica en México es la pérdida de dinamismo por parte del crédito otorgado por la banca comercial al sector privado del país (empresas y personas físicas). Tenemos que de acuerdo con cifras del Banxico, al mes de noviembre de 2017 éste creció apenas 2.41% en términos reales anualizados (ajustado por inflación), siendo que en noviembre de 2016 éste creció un 12.47%, lo que implica entonces una caída de 10 puntos porcentuales.

 

Desde luego que la causa raíz de esta situación es la astringente política monetaria implementada por el propio Banxico desde diciembre de 2015, lo que ha llevado a su tasa de interés objetivo desde 3.0% hasta el actual 7.25%. Alguien podrá decir que un aumento de 4.25 puntos porcentuales no es gran cosa, pero el problema es que las tasas que cobran los bancos por muchos de sus créditos han aumentado en un rango mayor. Por ejemplo, una prestigiada tarjeta de crédito internacional emitida en México, en su versión platino, cobraba en diciembre de 2015 una tasa de interés regular de 26.95% y ya en el mismo mes de 2017 cobraba el 39.20%, lo que representa un incremento de casi 13 puntos porcentuales. ¿Si esta es la situación de una tarjeta de crédito platino, cual es la situación del resto de las tarjetas de crédito? Obviamente el resto de los créditos, como los automotrices y para las micro, pequeñas y medianas empresas también han aumentado en su tasa de interés en más de lo que creció la tasa de interés objetivo del Banxico.

 

Desde luego que este aumento en tasas de interés también ha causado mella en la inversión productiva en nuestro país. En el tercer trimestre de 2014 el Índice de Volumen Físico de la inversión Fija Bruta en México creció en términos anualizados 8.2%, producto de un incremento de 4.5% en la construcción y de 14.0% en maquinaria y equipo. Después de las alzas en la tasa de interés, en el tercer trimestre de 2017, la inversión total privada cayó -0.8%, producto de un decremento en la construcción de -3.2% y un aumento en maquinaria y equipo de apenas 2.3%.

 

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Las políticas monetaria y fiscal restrictivas en México, son culpables de la desaceleración económica que se vive

Pero no toda la culpa de la desaceleración económica de México es culpa del Banco de México. Después de la borrachera de deuda en la que se incurrió en el periodo de 2013 a 2016, que llevó a los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) a representar el 50.5% del PIB, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) se vio forzada a recortar el gasto público. En el comparativo de los primeros once meses de 2017 respecto a los mismos meses de 2016, el gasto neto total del sector público federal muestra una disminución en términos reales (ajustado por inflación) de -6.5%. Dentro de este recorte, el rubro que más se ha visto afectado es el de gasto de capital (inversión física como carreteras), el cual presenta una caída real de -33.9%. Esto ha tenido fuertes repercusiones porque la inversión física directa en los primeros once meses de 2017 suma 284.920 miles de millones de pesos (mmdp), mientras que el costo financiero de la deuda (pago de intereses) fue de 387.938 mmdp, lo que denota que derivado de un menor gasto público y el alza en las tasas de interés en México, el gobierno federal gasta un 36.15% más en el servicio de la deuda que en desarrollar la necesaria infraestructura que requiere el país.

 

La lista de indicadores que dan cuenta de los problemas que enfrenta México en el arranque de 2018 podría extenderse mucho más. Podemos hablar de la pérdida de poder adquisitivo de los salarios reales, de la inflación causada por parte del propio gobierno federal con sus recurrentes alzas en los precios de combustibles y energéticos. También podemos extendernos mencionando la caída de la producción petrolera debido al saqueo y corrupción de la que ha sido objeto Pemex estos últimos años, lo que impidió invertir en el desarrollo de nuevos campos petroleros.

 

Pero la pregunta es entonces, ¿Qué hacer en el 2018 para revertir esta tendencia? ¿Por qué mientras el resto del mundo vive una etapa de relativa bonanza económica en México nos dirigimos a una posible recesión? Desde luego que las respuestas no son sencillas, pero si hay ciertas cosas que se pueden hacer, entre las que destacan el aprovechar el crecimiento económico de otras partes del mundo y apoyar el sector exportador a través de Proméxico (organismo que sigue sin dar resultados y ha brillado por su ausencia durante todo el presente sexenio), se puede redoblar la lucha contra el contrabando y la subvaluación de mercancías en las aduanas del país, se puede fortalecer la competitividad y la productividad de las empresas dotándole de más recursos al Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM) y al Programa para la Productividad y Competitividad Industrial (PPCI) de la Secretaría de Economía, se pueden atender las propuestas de ajustes fiscales hechas por la iniciativa privada nacional para recuperar la competitividad perdida después de la aprobación de la reforma fiscal estadounidense, y se pueden hacer muchas cosas más.

 

El que piense que dado que este es un año electoral y que habrá mucho gasto en las campañas, hará que se recupere la economía, está muy equivocado. Los problemas de la economía de México son estructurales y se requieren medidas de fondo en materia de política industrial, fiscal y monetaria para resolverlos. Veremos que sucede, y los primeros tres meses de este año que comienza serán fundamentales si se quiere hacer algo antes de que sea demasiado tarde.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Un muy negro panorama para el peso mexicano en 2018

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El escenario para el 2018 no pinta bien para el peso mexicano

Después de la aprobación de la reforma fiscal en los Estados Unidos, el pasado 22 de diciembre cuando fue firmada por el presidente Donald Trump, el peso mexicano sufrió una fuerte caída frente al dólar, que llevó la paridad hasta los 19.81 unidades por billete verde en su cotización interbancaria (a pesar de que la semana anterior el Banxico había aumentado la tasa de interés objetivo hasta 7.25%). De hecho el peso fue la moneda de todo el mundo que más se depreció frente al dólar en la semana del 18 al 22 de diciembre y es muestra de la poca confianza que se tiene en nuestro país y denota el enorme nerviosísimo que tienen los mercados respecto a lo que sucederá en nuestro país en el 2018. En esta entrega explicamos lo que está pasando con nuestra moneda y las razones de su debilidad.

 

De acuerdo con un estudio publicado por Bank of America Merrill Lynch (BofAML), se espera que el tipo de cambio se encuentre por arriba de los 20.50 pesos por dólar en el primer trimestre de 2018 y se señala que en agosto de este año, cuando el dólar estaba por debajo de los 18 pesos fue cuando éste alcanzó su verdadero valor al que hubiera llegado si Donald Trump no hubiera ganado la presidencia de Estados Unidos. Las posiciones largas (posesión) en pesos se mantienen  fuertes, y de hecho la participación de extranjeros en los MBonos también se ha incrementado, lo que deja a nuestra moneda en una posición vulnerable ante un posible flujo en reversa de capitales ante factores locales y globales.

 

Se espera que la economía continúe desacelerándose por debajo de las expectativas de mercado, la inflación permanece elevada, y el sector externo seguramente seguirá bajo presión en la medida en la que las tasas de interés en Estados Unidos aumentan por una combinación de una política fiscal más relajada y una política monetaria más apretada. Adicionalmente, BofAML considera que los riesgos de los posibles resultados adversos de las próximas elecciones presidenciales y de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) están fuertemente subestimadas por el mercado.

 

Se espera que la elección presidencial en México sea apretada, y hay un riesgo de mercado de que el candidato de la izquierda, que es menos amigable con los mercados que los gobiernos pasados, gane. En este escenario, la falta de una mayoría en el Congreso de la Unión puede no ser suficiente para limitar una agenda populista. La actual postura moderada de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es una consecuencia natural de que hasta hace unas semanas era el único candidato presidencial definido. Es de esperarse que conforme avanzan las campañas, los candidatos del PRI y de la Coalición Por México al Frente, provoquen con sus propuestas que AMLO se mueva de regreso hacía la izquierda.

 

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De acuerdo con BofAML, la salida de Estados Unidos del TLCAN ocasionaría una depreciación del peso de 10%, el triunfo de AMLO en las elecciones presidenciales una caída de 11.0%. 

Las renegociaciones del TLCAN han sido largas y llenas de escollos, tal como se esperaba, y es probable que se vuelvan más tensas en los siguientes meses. BofAML asigna una probabilidad significativa de que los Estados Unidos se retiren del TLCAN en el primer semestre de 2018, lo que deteriorará significativamente la inversión y reducirá el comercio con México.

 

El modelo econométrico de BofAML sugiere que un dólar en un nivel de 19 pesos implica un peso sobrevaluado en un 5% (es decir que su nivel de equilibrio es en torno a los 20 pesos por dólar), pero estos modelos no incorporan los impactos del TLCAN y de un triunfo de AMLO en las elecciones presidenciales. Ellos estiman el impacto para el peso de un triunfo de AMLO basados en las elecciones previas (2006 y 2012) así como el impacto de que los Estados Unidos se retiren del TLCAN basados en las consecuencias que esto tendría en la inversión extranjera directa y en el comercio. Concluyen que un triunfo de AMLO implica una depreciación del peso del 10%, mientras que un retiro de Estados Unidos del TLCAN ocasionaría al menos una depreciación del 11%. Si los dos eventos llegarán a suceder al mismo tiempo, ambos se reforzarían mutuamente de manera que se vería una depreciación no lineal, es decir exponencial. BofAML advierte que estas estimaciones constituyen el límite inferior de lo que podría suceder con el tipo de cambio peso-dólar. En apoyo de esta visión pesimista, se espera que las tasas de interés en Estados Unidos aumenten nuevamente en el primer trimestre de 2018 como consecuencia del impacto de la reforma fiscal en dicho país. Esto podría agregarle al peso un 1.8% adicional de depreciación.

 

Se espera que la incertidumbre llegue a su máximo nivel en febrero-marzo, ya que en ese periodo se estaría llegando a lo que se supone es la fecha límite para la renegociación del TLCAN y ya habrá campañas electorales bien definidas en México. Por su parte, las elecciones primarias del partido Republicano serán también en marzo, y el presidente Donald Trump tiene hasta el 1 de abril para solicitar una extensión de la Trade Promotion Authority (la posibilidad de negociar acuerdos comerciales rápidamente o “fast track”).

 

Desde luego que ésta muy negativa visión de lo que podría suceder con el peso mexicano en el 2018 está basado en que los fundamentales económicos de nuestro país son negativos. Por eso a nosotros nos afectan más los sucesos internacionales que a otras naciones.

 

El contexto económico es desfavorable para el peso y hay presiones para la moneda que la continuarán debilitando en los próximos meses. El crecimiento económico se está desacelerando como consecuencia de políticas monetaria y fiscal astringentes por parte del Banxico y la Secretaría de Hacienda. La inflación ha demostrado difícil de combatir a pesar de un apretón sustancial de la política monetaria que llevó la tasa de interés objetivo de 3.0% en diciembre de 2015 a 7.25% en diciembre de 2017. Los factores estructurales están presionando a la cuenta corriente de la balanza de pagos, y factores cíclicos probablemente ocasionarán una corrección, lo que le agrega presión a la moneda.

 

En el tema del crecimiento económico cabe señalar que el crecimiento del PIB se ha desacelerado y de hecho en el último trimestre ya fue negativo (en su comparación con el trimestre inmediato anterior). BofAML espera que el crecimiento sea de aproximadamente 2.0% este año y que sea de 1.6% en el 2018. Desde una perspectiva agregada de gasto, los principales impulsores del PIB serán un consumo e inversión más débiles, y las exportaciones netas. El consumo se espera que se desacelere aún más debido a que los salarios reales se han contraído como resultado de la alta inflación, y el crecimiento del crédito ha caído como resultado de mayores tasas de interés. El crecimiento de la inversión se ha visto afectado por la incertidumbre respecto al TLCAN, la elección presidencial de 2018 y las mayores tasas de interés. Por su parte, la inversión pública se ha visto fuertemente afectada por la consolidación fiscal.

 

En cuanto a la política monetaria, la tasa de interés está ahora por arriba del 3% en términos reales (ex-ante) y está llegando el límite superior de lo que el Banxico considera neutral. A pesar de esto, muchos creemos que el Banxico volverá a elevar su tasa de interés objetivo en al menos una ocasión después de que el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) lo haga en el primer semestre de 2018. Esto sin duda llevará la política monetaria a un nivel contracíclico, lo que elevará las probabilidades de una recesión.

 

Es así que no se espera que el ciclo de baja en tasas de interés en México comience sino hasta después de las elecciones presidenciales. Los riesgos son que veamos mayores alzas en las tasas si son necesarias para tratar de estabilizar el peso, en caso de una fuerte depreciación de éste por las elecciones presidenciales o por el posible retiro de Estados Unidos del TLCAN. La intervención en el mercado vendiendo dólares por parte del Banxico, será la primera línea de defensa para el peso en 2018, pero si esto no sirve para estabilizar al peso y sólo sirve para alimentar especuladores, entonces veremos más alzas en la tasa de interés a lo largo de todo el 2018.

 

Este es, de manera general, lo que pinta en el horizonte para nuestra economía y el peso mexicano. Sin embargo, esto no está escrito en piedra y las perspectivas económicas podrían mejorar si es que la Secretaría de Hacienda toma medidas para hacernos menos vulnerables ante la reforma fiscal en los Estados Unidos. De igual manera, el escenario podría mejorar si los candidatos presidenciales hacen propuestas económicas congruentes con la lógica de mercado y dejan de lado la retórica populista. México se metió solo en este problema que ahora enfrenta al haber sido negligente en la búsqueda de nuevos mercados para la exportación y haber dependido tanto de la inversión extranjera de cartera para mantener tanto tiempo un tipo de cambio barato para hacernos de importaciones de productos baratos a costa de perjudicar a la planta productiva nacional.

 

Ahora en el momento de ser creativos, iniciativa privada, academia y gobierno, con el fin de desarrollar e implementar propuestas que nos ayuden a sobrellevar mejor el temporal que se nos viene con el tipo de cambio en 2018. De lo contrario, estaremos a la expectativa de ver cómo es que Donald Trump nos pueda ayudar, al menos no retirando a su país del TLCAN.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El Banco de México se volvió a equivocar

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Alejandro Díaz de León, flamante gobernador del Banxico, debuta aumentando la tasa de interés objetivo a 7.25%

La Junta de Gobierno del Banco de México tomó una decisión incorrecta al haber vuelto a incrementar su tasa de interés objetivo el pasado jueves 14 de diciembre. En esta ocasión fue un alza de un cuarto de punto porcentual al haber llevado ésta de 7.00 a 7.25% y este aumento se dio después de que el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) anunciara el día anterior un incremento de un cuarto de punto porcentual en su tasa de fondos federales y una semana después de que el INEGI diera a conocer que la inflación anualizada en noviembre fue de 6.63%.

 

Muchos analistas ya esperaban el aumento de tasa por parte del Banxico, y de hecho en la subasta de Cetes del lunes 11 de diciembre, los instrumentos a plazo de 28 días habían subido a 7.19%. La razón principal era el incremento en la tasa por parte de la FED y el pensar que México debe imitar a dicho banco central en sus decisiones de política monetaria.

 

Respecto a la FED, cabe señalar que desde diciembre de 2008 hasta diciembre de 2015 la tasa de fondos federales se mantuvo en un rango de 0 a 0.25%, y a partir del 17 de diciembre de 2015 y hasta el 14 de diciembre de 2016 estuvo en un rango de 0.25 a 0.50%. Del 14 de diciembre de 2016 hasta el 15 de marzo de 2017 estuvo en un rango de  0.50 a 0.75%; del 15 de marzo al 14 de junio en un rango de 0.75 a 1.00%, y del 14 de junio al 13 de diciembre en uno de 1.00 a 1.25%. Finalmente, a partir del 13 de diciembre de este año, la tasa se ubica en un rango de 1.25 a 1.50%. Esto significa que en el periodo de diciembre de 2015 a diciembre de 2017, la FED ha elevado su tasa de interés de referencia desde 0.25 hasta 1.50%, es decir, 1.25 puntos porcentuales.

 

El problema es que en ese mismo periodo de tiempo, el Banco de México elevó su tasa de interés objetivo desde 3.00% en diciembre de 2015 hasta el actual 7.25%, lo que representa un incremento de 4.25 puntos porcentuales. Esto es un incremento 240% superior al que ha llevado a cabo el banco central de nuestro vecino del norte.

 

Decimos que el Banco de México se equivoca al volver a elevar su tasa de interés objetivo porque sus incrementos no han servido para frenar la inflación, ni para detener la caída del peso, y sólo han ocasionado un freno en la inversión  productiva y un mayor costo financiero para empresas, familias y sector público.

 

Otro aspecto a tomar en cuenta es que la naturaleza de la inflación que estamos viviendo en México no se debe a una discrepancia entre la oferta y la demanda de bienes y servicios, y más bien ésta ha sido ocasionada por parte del gobierno federal. De acuerdo con el INEGI, la inflación general anualizada en noviembre fue de 6.63%, pero la inflación subyacente (la que excluye productos agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno) fue de 4.89%, mientras que el alza en los precios de los energéticos es de 17.03% y el incremento de las tarifas autorizadas por el gobierno es de 8.15%. Esto significa, que en general los empresarios no están aumentando precios como muchos analistas nos quieren hacer creer y la realidad es que el gobierno federal es el culpable de esta inestabilidad de precios.

 

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El Banxico actúa como si ignorara que la inflación es causada por el propio gobierno federal

Dada esta situación, resulta obvio que aumentar tasas no bajará la inflación ya que estos incrementos por parte del Banxico no harán que baje el precio de la gasolina, del gas, de la electricidad y demás cobros que nos hace el gobierno. Además de que el alza de tasas ya demostró ser sumamente ineficaz para hacer que baje el precio del dólar, y como muestra tenemos lo sucedido la semana pasada: el miércoles un dólar interbancario costaba 19.128 pesos, el jueves después del alza en la tasa de interés por parte del Banxico el dólar bajó a 19.092, pero para el viernes ya se había regresado a 19.124 pesos. ¿Entonces para que subir la tasa de interés? ¿Subiendo la tasa de interés disminuirá la volatilidad en el tipo de cambio ocasionada por la incertidumbre en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)? Obvio, no.

 

El Banxico nos dice que el aumento de tasas es para anclar las expectativas de inflación, pero la realidad es que sus apretones de política monetaria no han sido efectivas y sólo han provocado una desaceleración de la actividad económica, al hacer que empresas, familias y gobierno tengan que pagar más por sus créditos, y teniendo entonces las familias menos dinero para gastar en bienes y servicios como ropa, calzado, salidas a comer, entre otros. Lo que está haciendo el Banxico, además de frenar la economía es darle a ganar miles de millones de pesos adicionales a los bancos, los cuales han agarrado de pretexto el alza de la tasa de interés objetivo del Banxico para encarecer desproporcionadamente todos sus créditos, en especial los de tarjetas de crédito.

 

Para dar más sustento a lo hasta ahora mencionado, a continuación se presenta un breve recuento de los costos que ha tenido el alza en la tasa de interés por parte del Banxico

 

Freno en inversión

Uno de los impactos en la economía que ha ocasionado el alza en la tasa de interés objetivo por parte del Banxico ha sido el freno al crecimiento de la inversión. En el periodo de los primeros nueve meses de 2017 la inversión fija bruta total registra una caída anualizada de -1.3%, mientras que la inversión en construcción muestra una disminución de -4.2% y la inversión en maquinaria y equipo apenas se ha elevado en 2.7%. Para contrastar esta situación, vale la pena señalar que en el comparativo de 2015 respecto a 2014 (antes de que comenzará el ciclo alcista de tasa de interés por parte del Banxico), la inversión fija bruta total creció 4.96%, la inversión en construcción aumentó 1.52%, mientras que la inversión en maquinaria y equipo registró un incremento de 10.38%.

 

Mayor gasto de intereses sobre la deuda pública

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El gobierno, empresas y familias tendrán que pagar más intereses por su deuda en 2018

En el periodo de enero a octubre de 2017, el costo financiero del sector público fue de 372.341 miles de millones de pesos (mmdp), cifra 9.6% superior a la observada en los mismos meses de 2016, cuando éste sumó 320.753 mmdp. Cabe señalar que en todo el 2016 este costo fue de 473.019 mmdp, cifra 12.7% superior a los 408.287 mmdp registrados en 2015. Es importante mencionar que en todo el 2012 fue de 305.118 mmdp

 

Se espera que el costo financiero en todo 2017 sea superior a los 599 mmdp y para el 2018 se llegue a los 663,479 mmdp (de acuerdo con el Presupuesto de Egresos 2018 aprobado por la Cámara de Diputados. El problema es que en los Criterios Generales de Política Económica se estableció una tasa de interés de los Cetes a 28 días de 7.00%, la cual desde ahora sabemos que no se cumplirá por lo que el costo financiero será mucho mayor al presupuestado. ¿De dónde saldrán los recursos adicionales para pagar estos intereses sobre la deuda? ¿Qué programas públicos se dejarán de apoyar?

 

Caída en ventas de automóviles

Según datos de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automóviles (AMIA), en el comparativo de los 10 primeros meses de 2017 respecto a los mismos meses de 2016, vemos que la venta total de automóviles en México ha caído en -5.1%, al haber pasado de 835,612 unidades en 2016 a 793,002 unidades en dichos meses de 2017. Esto contrasta enormemente con el incremento de 19.5% observado en el comparativo de 2015 a 2016, cuando éstas pasaron de 892,208 unidades a 1,065,911 unidades.

 

Derivado de que un elevado porcentaje de los carros en México se venden a crédito, por parte de la banca y de las empresas financieras propiedad de las automotrices, es que vemos esta fuerte caída, la cual tiene inclusive impactos negativos en el medio ambiente ya que tardará mucho más tiempo la renovación del parque vehicular en nuestro país.

 

A manera de conclusión podemos señalar que el Banxico se volvió a equivocar con la más reciente alza en su tasa de interés, ya que como se ha señalado, dicha medida no es efectiva para frenar inflación, ni para fortalecer al peso, y sólo golpea a la economía de empresas, familias y gobierno. Lo peor del caso es que la FED está previendo dos o tres alzas adicionales en su tasa de interés de fondos federales para el año que viene. ¿Cómo reaccionará el Banxico ante estos incrementos? ¿Llevarán la tasa de interés objetivo en México hasta el 8.0%? Es una posibilidad y un riesgo importante que hay que tomar en consideración.

 

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Los salarios y el crecimiento de la productividad en México

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En el periodo de 2012 a 2017 la productividad promedio de la mano de obra en México creció apenas 4.0 por ciento.

Mucho se ha dicho respecto a las múltiples razones que hacen indispensable que los salarios en México aumenten. Por una parte está la cuestión social y humana, ya que no es justo que, de acuerdo con la más reciente medición del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en el año 2016 en nuestro país había una población en condiciones de pobreza que sumó 53.418 millones de personas, lo que representó el 43.6% del total de habitantes.

 

Por otra parte, es necesario que los salarios en México se incrementen porque sólo así generaremos un verdadero mercado interno sólido y creciente, que nos haga menos dependientes del sector exportador. De acuerdo con cálculos de GAEAP, en el periodo del segundo trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2017, el salario promedio diario de la población ocupada en México pasó de 2.41 a 2.21 salarios mínimos, y si tomamos en consideración lo que ha aumentado el salario mínimo y la inflación del periodo, vemos que el salario promedio en México ha crecido apenas 0.4% en los últimos cinco años; es decir, se estancó. ¿Por qué las autoridades del gobierno federal nos dicen que el mercado interno en México es sólido si el salario promedio en México no ha crecido? Pues simplemente porque en el último lustro el número de personas que se ha incorporado a la fuerza laboral (formal e informal) aumentó en 3.195 millones de personas, lo que provoca que en el agregado haya una mayor masa salarial, pero no es producto de que la gente en promedio esté ganando más.

Población ocupada por nivel de ingreso

Desde luego que otra razón para aumentar los salarios en México también es para evitar las críticas que se nos hacen en el sentido de que sacamos ventaja del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) por los bajos salarios que aquí se pagan. El presidente del sindicato canadiense Unifor, Jerry Dias ha señalado que él y el Secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, están de acuerdo en que el combatir los bajos salarios en México es un factor clave para romper el punto muerto en el que se encuentran las negociaciones del TLCAN. Ambos están de acuerdo en que Canadá y los Estados Unidos han sido perjudicados por la fuga de empleos manufactureros hacía México y ambos deben trabajar para presionar a nuestro país para que aumente los salarios.

 

Afortunadamente en nuestro país hay consenso casi generalizado de que el salario mínimo debe aumentar. De hecho la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) dijo el pasado 25 de octubre que en los próximos días se anunciará un aumento al salario mínimo general, y que esto ya ha sido acordado por su Consejo de Representantes, conformado por los patrones, los sindicatos y el gobierno federal. Los representantes consideran que “existen condiciones económicas que justifican la revisión” del mínimo, la cual sería para aumentarlo de los actuales 80.04 pesos diarios a 95.24 pesos por día que propone la Coparmex o hasta los 100 pesos diarios que propone el Congreso del Trabajo. Cabe señalar que de acuerdo con el INEGI, al segundo trimestre de 2017 en México había 7.566 millones de personas laborando (en la economía formal e informal) que ganan menos de un salario mínimo por día y 14.118 millones de personas que ganan entre 1 y 2 salarios mínimos diarios.

 

Desafortunadamente unos de los principales detractores de esta propuesta de aumento el salario mínimo es el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, quien argumenta que este aumento generará presiones inflacionarias. Con esta oposición el gobernador del banco central mexicano muestra una total insensibilidad a la realidad de millones de mexicanos, y desconoce el consenso hacía adentro del sector privado mexicano de que dicho aumento es necesario y es posible.

 

La argumentación de Agustín Carstens se basa en los principios económicos que señalan que los aumentos en las remuneraciones a los trabajadores deben ir aparejados a los incrementos en la productividad de éstos, para que de esta manera no se generen costos adicionales para las empresas. En otras palabras, lo ideal es que si una empresa va a dar un aumento del 10% a sus trabajadores, para que este incremento no se vea reflejado en alza de precios se necesita que cada trabajador aumente su contribución a la producción  en ese mismo porcentaje. Es decir, que cada trabajador “desquite” el aumento produciendo más.

 

Con esto en mente, vale la pena hacer un análisis de cómo ha evolucionado la productividad de la mano de obra mexicana en los últimos años.  De acuerdo con el índice global de productividad laboral de la economía con base en la población ocupada, elaborado por el INEGI, en el periodo del segundo trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2017 el Producto Interno Bruto (PIB) de México se elevó en 10.8%, mientras que la población ocupada total creció en 6.6%, lo que nos arroja un incremento en la productividad laboral en el periodo de 4.0%. Esto equivale a un incremento promedio anual de la productividad de la mano de obra de apenas 0.78%, tasa superior a la del aumento anual promedio del salario medio diario de 0.4% en el mismo periodo.

 

Durante el mismo periodo de 2012 a 2017, en las actividades primarias el PIB creció 10.9%, mientras que la población ocupada se elevó el 1.8%, lo que generó un incremento de la productividad de 8.9% en un periodo de cinco años, equivalente a un incremento promedio anual de 1.72%. En las actividades secundarias el aumento en el PIB fue de 2.0%, mientras que el de la población ocupada fue de 16.6%, lo que se tradujo en una caída de la productividad de -12.4%, equivalente a una caída de -2.61% promedio por año en los últimos cinco años. En relación a las actividades terciarias, el aumento del PIB en el periodo de 2012 a 2017 fue de 15.1%, mientras que el de la población ocupada fue de 3.9%, lo que generó un incremento de la productividad de 10.7% en el periodo, equivalente a un aumento promedio anual de 2.06 por ciento. Queda claro que en las actividades primarias y terciarias las cosas marchan relativamente bien.

Productividad

Ahora, dentro de las actividades secundarias encontramos a la industria manufacturera, y en el periodo en cuestión ésta registró un aumento del PIB de 12.9% y uno de la población  ocupada de 14.2%, lo que ocasionó una disminución de la productividad laboral de -1.1% en el periodo de cinco años, lo que nos arroja una caída promedio anual de -0.22 por ciento. Esto sin duda es preocupante porque refuerza la creencia de que la competitividad de México es por sus bajos salarios y no tanto porque su mano de obra manufacturera sea cada vez más productiva.

 

Esto datos evidencian que la gran apuesta de la actual administración  del gobierno federal de aumentar la productividad de la economía hasta ahora ha fracasado, al menos en la parte industrial; aunque cabe señalar que con respecto al periodo de 2006 al 2012, la productividad en México si creció, ya que en el sexenio anterior la productividad laboral del total de la economía cayó -1.1 por ciento durante el periodo de seis años.

 

No obstante lo anterior, y que se deben redoblar los esfuerzos por abatir la economía informal, que es lo que mantiene la economía nacional con este bajo desempeño productivo, la falta de crecimiento de ésta no debe ser excusa para que no aumenten los salarios mínimos en México. Los argumentos de abatimiento de la pobreza, fortalecer el mercado interno y las posibilidades de la mayoría de los empresarios para poderlos aumentar sin presionar un alza de precios deben ser motivo suficiente; y si a eso le sumamos las fuertes críticas que nos hacen nuestros socios comerciales, pues entonces se debe tomar la decisión de un incremento al mínimo cuanto antes.

 

La conclusión es que México no puede seguir basando su competitividad internacional en los bajos costos de su mano de obra, y debe centrarse en ser competitivo por la productividad de su mano de obra.

 

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt