Las razones de la “fortaleza” del peso mexicano

world-economy-gdpMuchos reportes sobre la situación económica mundial hacen énfasis en que ésta se ha venido desacelerando desde finales de 2018, derivado de un menor dinamismo en la mayoría de las principales economías avanzadas, así como en varias economías emergentes. Este menor crecimiento se debe, en buena medida, a la mayor incertidumbre por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y por las condiciones monetarias más restrictivas a nivel global. Este deterioro se ha traducido en menores expectativas de crecimiento para 2019 y 2020. Concretamente, hasta ahora en los Estados Unidos la actividad económica continúa mostrando un crecimiento saludable y el mercado laboral ha seguido fortaleciéndose, aunque algunos indicadores sugieren cierta moderación. Esto es por demás relevante para el desempeño de la economía mexicana, ya que en el 2018 fue el destino del 79.5% de todas nuestras exportaciones, las cuales sumaron 450.572 miles de millones de dólares en dicho año.

En este contexto, mucho se ha especulado con respecto a la evolución esperada de las tasas de interés en nuestro vecino del norte, donde la tasa de fondos federales del Banco de la Reserva Federal (FED) se encuentra desde principios de año en un rango de entre 2.25% y 2.50%. En este sentido, el pasado miércoles 20 de marzo los miembros de la FED votaron para mantener las tasas en su actual nivel y recomendaron de manera unánime el mantenerse pacientes acordando mantener una pausa indefinida en los cambios a las tasas de interés y de esta manera dejaron entrever que no habrá más aumentos en la tasa de interés en lo que resta de 2019.  Esta decisión está basada en que si bien la economía estadounidense se mantiene fuerte, enfrenta varios riesgos por la desaceleración económica mundial y dentro del mismo Estados Unidos.

En este contexto de incertidumbre económica global, tanto en la parte de la economía real como en los mercados financieros, es que muchas personas se preguntan las razones de la reciente “fortaleza” del peso mexicano frente al dólar estadounidense. Para muchos es increíble que pese al clima de incertidumbre económica que vive México por el cambio de gobierno y la indefinición de varios temas, el dólar estadounidense haya retrocedió hasta los 18.80 pesos por billete verde el pasado 20 de marzo, después de haber estado en un nivel de 19.58 pesos apenas 13 días antes.

Una primera explicación de esta apreciación del peso mexicano tiene que ver con el diferencial de tasas de interés entre los bonos gubernamentales de Estados Unidos y los de México. Mientras que este viernes 22 de marzo un Treasury Bill con plazo de 3 meses pagaba 2.46%, en México el CETE a 91 días quedó en 8.09% en la subasta del martes 19. Este diferencial de 5.63 puntos porcentuales hace una gran diferencia respecto a las decisiones de inversión de los grandes capitales mundiales. Cabe recordar que la calificación de la deuda soberana de México fue puesta con perspectiva negativa, pero al día de hoy sigue conservando una calificación con grado de inversión, por lo que la probabilidad de que el gobierno mexicano honre sus compromisos con los tenedores de bonos es del 100%.

Dado lo anterior, la fortaleza del peso mexicano también puede ser explicada en función de algo que en finanzas internacionales se conoce como “paridad de tasa de interés”. Este principio establece que la diferencia entre el tipo de cambio de hoy (spot) y el tipo de cambio futuro está explicado por el diferencial de tasas de interés entre dos países. De esta manera, con el diferencial de tasas de interés un inversionista ganaría invirtiendo en México  a 90 días siempre y cuando el 25 de junio el dólar spot esté por debajo de 19.47 pesos. Alguien puede pensar que es una apuesta arriesgada, este tipo de inversionistas más aversos  al riesgo podrían comprar una cobertura cambiaria con una fecha igual a la del vencimiento de su inversión y de esa manera garantizarían su rendimiento. Al momento de escribir estas líneas los futuros del peso que cotizan en el Chicago Mercantile Exchange con entrega en junio de 2019 cotizan en 19.33 pesos por dólar, por lo que evidentemente existe la posibilidad de ganar dinero libre de riesgo con el peso mexicano.

Esta es una simple explicación coyuntural de la fortaleza del peso ocasionada por las elevadas tasas de interés por parte del Banco de México, que tiene su tasa de interés objetivo en 8.25%. ¿Pero es el peso mexicano una moneda fuerte desde una perspectiva de largo plazo? Evidentemente no, ya que nuestra moneda ha tenido una tendencia a depreciarse desde la década de los 70s. No es necesario recordar que entre febrero de 1976 y febrero de 2019 el dólar ha subido de precio frente al peso mexicano en 153,422% (no es error, la cifra es ciento cincuenta y tres mil cuatrocientos veintidós por ciento).

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¿El peso mexicano es una moneda fuerte desde una perspectiva de mediano plazo (los últimos dos años)? Esta es una mejor pregunta porque más allá de analizar movimientos de corto plazo, para valorar la fortaleza de una moneda es mejor analizar tendencias de mediano plazo, y en ese sentido vemos que el dólar ha subido de precio respecto al peso mexicano en el último año, pero está prácticamente en el mismo nivel de hace dos años. Esto porque de acuerdo con el Pacific Exchange Rate Service (PERS) de la Universidad de British Columbia un dólar costaba 19.282 pesos en marzo de 2017, posteriormente 18.62 pesos en marzo de 2018 y en lo que va de marzo de 2019 registra un valor de 19.238 pesos.

Para entender mejor lo que le sucede al peso mexicano siempre es bueno ver lo que sucede con las demás monedas del mundo en su cotización frente al dólar estadounidense. Con ese tipo de análisis podemos ver si el peso mexicano está entre las monedas más fuertes o las más débiles. De acuerdo con el PERS, en el comparativo de marzo de 2018 y el mismo mes de 2019, prácticamente todas las divisas del mundo perdieron valor frente al dólar estadounidense. A continuación se presenta una muestra de divisas ordenadas de mayor a menor fortaleza y en paréntesis se indica el porcentaje que ha subido el dólar estadounidense frente a cada moneda: Dólar de Hong Kong (0.1%), Dong de Vietnam (1.7%), Dólar Canadiense (3.3%), Peso Mexicano (3.3%), Yen Japonés (5.0%), Won de Corea del Sur (5.6%), Franco Suizo (5.8%), Libra esterlina de la Gran Bretaña (6.1%), Yuan Chino (6.1%), Dólar de Nueva Zelanda (6.2%), Euro (9.1%), Peso Colombiano (9.6%), Dólar Australiano (9.7%), Peso Chileno (10.2%) y Peso Argentino (101.0%).

Tipos de cambio

Queda claro que de este listado de 15 divisas, entre las que están las 10 más importantes del mundo, el peso mexicano se encuentra en la posición relativa número 4. Esto no significa que el peso se haya fortalecido en el último año, lo que vemos es que en el comparativo de marzo de 2019 respecto al mismo mes de 2018, el dólar estadounidense aumentó 3.3% en términos de pesos. En otras palabras, en el último año el peso mexicano se depreció menos que las monedas de la Unión Europea, Gran Bretaña, Japón, China, Australia, Nueva Zelanda, Colombia, Chile y Argentina.

Con estas cifras queda claro que el dólar es una moneda fuerte, que si bien tiene tropezones coyunturales, su tendencia de mediano plazo es de fortaleza. Hay que recordar que el dólar estadounidense siempre se fortalece en periodos en los que se perciben riesgos económicos, y en este momento hay muchos a nivel global, entre los que destacan el escalamiento de las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos; la posibilidad de una salida desordenada del Reino Unido de la Unión Europea; el posible recrudecimiento de tensiones geopolíticas; una desaceleración de la economía global más rápida a la esperada; condiciones monetarias más astringentes; una disminución del apetito por riesgo global que genere una reversión de los flujos en las economías emergentes (entre ellas México) y un contagio a aquellas economías con fundamentos macroeconómicos débiles.

Ante todo este complejo escenario global, es indispensable que en México se mantenga la estabilidad de las finanzas públicas y una política monetaria congruente con nuestra realidad. De igual manera, el gobierno federal debe trabajar por generar un ambiente de confianza que dé impulso a la inversión privada. Debemos entender que sólo con una economía sólida (en lo fiscal, monetario, y actividad económica) tendremos una moneda verdaderamente fuerte.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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Deterioro de las expectativas económicas de México para el 2019

33e85-peso-caida-flecha_635-798034Diversos pronósticos respecto a la marcha de la economía mexicana en 2019 continúan ajustándose para mal. Hace apenas unos días el Grupo Financiero Citibanamex dio a conocer los resultados de su encuesta de expectativas económicas correspondiente a febrero de este año, y entre los resultados que arrojó tenemos que la expectativa para el crecimiento económico en 2019 es de apenas 1.7%; mientras que para el 2020, la mediana de los pronósticos de crecimiento del PIB es 1.9%.

De igual manera, los Resultados de la Encuesta de Febrero de 2019 sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, por parte del Banco de México, indican también un deterioro. Esto porque la expectativa de crecimiento del PIB para el 2019 disminuyó de 1.80% (encuesta de enero 2019) a 1.64%, mientras que la de crecimiento económico en 2020 se situó en 1.91%, ligeramente por debajo de la expectativa registrada un mes previo de 1.92%. La misma encuesta de febrero da cuenta de un deterioro en la expectativa de la cotización del tipo de cambio ya que lo ubica en 20.19 pesos por dólar para el cierre de 2019 y en 20.56 pesos por dólar para el cierre de 2020, niveles por encima de los observados en la encuesta del mes inmediato anterior.

En línea con lo anterior, el 27 de febrero, el Banco de México publicó su Informe Trimestral correspondiente al cuarto trimestre de 2018, y en él también se hacen una serie de ajustes a los pronósticos de crecimiento económico, creación de empleos formales e inflación. El Banxico menciona, en cuanto al escenario macroeconómico previsto, lo siguiente:

Crecimiento de la economía nacional: Las perspectivas sobre la actividad económica en México para 2019 se revisaron a la baja de un crecimiento esperado en un rango de 1.7% y 2.7%, a uno de entre 1.1% y 2.1%. Es decir un ajuste a la baja de 0.6 puntos porcentuales, equivalentes a unos 144 mil millones de pesos menos de PIB. Para el año 2020, el intervalo se ajustó de uno de entre 2.0% y 3.0%, a uno de entre 1.7% y 2.7%. Estas previsiones están sujetas a que el gobierno federal preserve un marco macroeconómico sólido y finanzas públicas sostenibles.

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El Banxico ha ajustado a la baja la expectativa de crecimiento económico para México

El Banxico menciona que el ajuste en el crecimiento económico para 2019 se debe a cuestiones externas e internas. En el ámbito externo, se ha observado una pérdida de dinamismo en el comercio mundial y en la actividad económica global más marcada de lo anticipado, lo que se prevé influya sobre la evolución de las exportaciones mexicanas. En el ámbito interno, desde el segundo semestre de 2018 y, en especial en el último trimestre del año que recién concluyó, se observó una desaceleración más pronunciada de la actividad económica. A este respecto, cabe señalar que el INEGI recién dio a conocer que el Producto Interno Bruto creció apenas 2.0% en el 2018 y que la tasa de incremento anualizado de esta variable en el cuarto trimestre fue de 1.7%.

A este panorama de desaceleración al cierre de 2018 y arranque de 2019, se suma la expectativa de que la actividad productiva a principios de año se haya visto afectada por eventos transitorios, tales como el desabasto temporal de combustibles en ciertas regiones del país durante enero, las interrupciones a las vías férreas en Michoacán y los conflictos laborales en Matamoros. Aunado a lo anterior, está la tendencia negativa en la plataforma de producción petrolera y la debilidad de la inversión. Finalmente, está el hecho natural de que al inicio de una nueva administración generalmente se presenta un rezago en la ejecución del gasto público, lo que también puede afectar al crecimiento. Respecto a esto último, tenemos que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) acaba de informar que en el comparativo de enero de 2019 respecto al mismo mes de 2018, el gasto presupuestario registró una disminución real de 1.0%, derivado de la combinación de un aumento de 3.0 por ciento real en el gasto programable y una disminución de 10.1 por ciento real en el no programable.

Empleo: Desde luego que si se revisa a la baja la expectativa de crecimiento económico, lo mismo debe hacerse en cuanto al empleo. Es así que para 2019 se ajustó la expectativa del aumento en el número de puestos de trabajo registrados en el IMSS de un intervalo de entre 670 y 770 mil a uno de entre 620 y 720 mil. Para 2020, el intervalo se ajusta de uno de entre 690 y 790 mil a uno de entre 650 y 750 mil. Cabe señalar que en el 2018 el número de trabajadores registrados en el IMSS aumentó en casi 661 mil personas, por lo que la previsión de Banxico implica que se anticipa que en 2019 aumentará el número de empleos formales en una cifra similar a la observada en el año que recién concluyó.

El Banxico también presenta un listado de los factores de riesgo que persisten y dan lugar a que el balance de riesgos para la actividad económica del país continúe sesgado a la baja. Entre los riesgos a la baja en el horizonte destacan:

i. Que permanezca o se deteriore el actual ambiente de incertidumbre que ha venido afectando a la inversión, y que ello ocasione que diversas empresas pospongan o no lleven a cabo sus planes de inversión o que los consumidores reduzcan su gasto de manera precautoria.

ii. Que el proceso de ratificación e implementación del acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se retrase y genere mayor incertidumbre, afectando a la inversión.

iii. Que haya un escalamiento de las tensiones comerciales internacionales o de que se adopten mayores medidas proteccionistas a nivel mundial que afecten al crecimiento, la inversión y el comercio a nivel global, así como a los mercados financieros internacionales.

iv. Que se observen episodios de volatilidad en los mercados financieros internacionales derivados, entre otros factores, de mayores tensiones comerciales a nivel global, de aumentos imprevistos en las tasas de interés de los principales bancos centrales, de un menor apetito por riesgo, así como de un posible contagio proveniente de otras economías emergentes o de acontecimientos geopolíticos que pudieran reducir las fuentes de financiamiento.

v. Que se observe una desaceleración de la economía y el comercio globales mayor a la esperada.

vi. Que se observe un deterioro en la calificación crediticia del país o en las empresas productivas del Estado y, en particular, que se observen revisiones generalizadas a la baja por parte de las agencias calificadoras a la calificación de la deuda de Pemex que compliquen la situación financiera de la empresa.

vii. Que el efecto sobre la actividad económica de eventos tales como el desabasto de combustible, los bloqueos a las vías férreas en Michoacán o los conflictos laborales en Tamaulipas sea mayor y más persistente que lo previsto o que se presenten nuevos episodios de esta índole.

No obstante lo anterior, el Banxico también destaca posibles eventos que mejorarían el desempeño económico de México, entre los que se encuentran:

i. Que los anuncios referentes al acuerdo alcanzado con Estados Unidos y Canadá en materia comercial (T-MEC) den lugar a una notoria reactivación de la inversión.

ii. Que un dinamismo de la producción industrial en Estados Unidos mayor al anticipado favorezca el desempeño de las exportaciones manufactureras de México.

iii. Que se observe un dinamismo de la demanda agregada mayor al previsto, derivado de un aumento en el gasto de los consumidores o de que algunos sectores productivos enfrenten mejores condiciones para aumentar sus inversiones.

Inflación: En cuanto a la expectativa de alza de precios, tomando en cuenta la postura de política monetaria restrictiva y el horizonte en el que esta opera, así como la información disponible de los determinantes de la inflación, incluyendo el entorno económico actual y el dinamismo económico, tenemos que los pronósticos para la inflación general anual son de que ésta se ubicará en 3.4% anualizado en el cuarto trimestre de 2019, y que será hasta el tercer trimestre de 2020 cuando ésta se ubique por debajo del 3.0% (en un nivel de 2.8% anualizado).

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Desde luego que esto es una buena noticia ya que más allá de que se cuidará el poder adquisitivo de los salarios, pudiera implicar que en el ciclo bajista de tasas de interés está cercano. El que comiencen a bajar tasas de interés de los Certificados de la Tesorería (CETES) y de la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) es fundamental para reactivar la inversión privada, la venta de viviendas y automóviles.

Cabe señalar que así como con el crecimiento económico, de acuerdo al Banxico, los pronósticos de inflación se encuentran sujetos a los siguientes riesgos: i. Que la cotización de la moneda nacional se vea presionada por factores externos o internos; ii. Que se observen nuevas presiones sobre los precios de los energéticos o de los productos agropecuarios; iii. Que se presente un escalamiento de medidas proteccionistas y compensatorias a nivel global; iv. Que se deterioren las finanzas públicas; v. Considerando la magnitud de los aumentos recientes en el salario mínimo, además de su posible impacto directo, se enfrenta el riesgo de que estos propicien revisiones salariales que rebasen las ganancias en productividad y generen presiones de costos, con afectaciones en el empleo formal y en los precios; y vi. La persistencia que ha mostrado la inflación subyacente podría dar lugar a una mayor resistencia de las expectativas de inflación de largo plazo a disminuir.

De igual manera, existen eventos que de ocurrir, mejorarían la trayectoria de la inflación, entre los que destacan: i. Que se presenten menores variaciones en los precios de algunos bienes incluidos en el subíndice no subyacente; y ii. Que las condiciones de holgura se amplíen más de lo previsto.

Es así que tomando en cuenta todo lo anterior, se considera que el balance de riesgos respecto a la trayectoria esperada para la inflación mantiene un sesgo al alza, en un entorno de marcada incertidumbre.

Como puede apreciarse, hay una enorme cantidad de factores que están jugando en contra de la economía nacional; pero lo importante es que se atiendan las que son de índole interna, como el fortalecer el estado de derecho y la confianza empresarial. El gobierno federal, en voz del Ing. Alfonso Romo Garza, Jefe de la Oficina de la Presidencia, recién señaló en una reunión con empresarios guanajuatenses que están conscientes de que para poder repartir la riqueza, primero ésta se debe crear. Dado lo anterior pues, es fundamental dar muestras claras del rumbo económico que queremos tomar. Sin crecimiento económico el gobierno del Presidente López Obrador no podrá cumplir su promesa de un México más incluyente y justo.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La renovada fortaleza del peso, ¿durará?

dolar-vs-pesoEn los últimos días hemos visto al peso mexicano fortaleciéndose respecto a prácticamente todas las monedas del mundo. Este viernes 11 de enero vimos que el dólar estadounidense bajó hasta los 19.0599 pesos en su cotización interbancaria, lo que implica el mejor nivel para el peso desde octubre de 2018. Dada esta situación, muchos se preguntan las causas de la apreciación del peso, y ese es el tema que desarrollaré a continuación.

El punto por el cual debemos comenzar es aclarando si la evolución antes mencionada se trata verdaderamente de una apreciación del peso o si más bien estamos presenciando un episodio de debilidad del dólar. Es por ello que analizamos el comportamiento del billete verde y vemos, en el  comparativo de los primeros once días de enero de 2019 respecto a los mismos días de diciembre de 2018, un desempeño mixto de dicha divisa. Con información del Pacific Exchange Rate Service, vemos que respecto a las 10 principales monedas del mundo, el billete verde se fortaleció frente a las siguientes monedas: el dólar canadiense, dólar australiano, dólar de Hong Kong, dólar de Nueva Zelanda y Won de Corea del Sur. Por su parte, el dólar estadounidense se debilitó frente a: el euro, yen japonés, a la libra esterlina, al franco suizo y al peso mexicano. Cabe destacar que de todas estas monedas, la que observó la mayor apreciación frente al dólar estadounidense fue el peso mexicano, ya que el tipo de cambio bajó de 20.3587 pesos por dólar en los primeros once días de diciembre de 2018 a 19.3666 pesos por dólar en los primeros once días de enero de 2019, lo que implica una disminución de 4.87% en el último mes.

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Ahora, en cuanto al desempeño del peso frente a varias de las principales monedas del mundo, vemos que fue muy bueno. En el comparativo de los primeros once días de enero de 2019 respecto a los mismos días de diciembre de 2018, apreciamos el siguiente comportamiento (en paréntesis se menciona el porcentaje de apreciación del peso respecto a cada divisa): dólar estadounidense (5.1%), dólar canadiense (5.4%), euro (4.4%), libra esterlina (4.9%), real brasileño (1.1%), yuan chino (4.5%) y won de Corea del Sur (5.2%).

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¿A qué se debe la reciente fortaleza del peso, sobre todo la observada respecto al dólar estadounidense? Para responder esta pregunta podemos identificar factores externos e internos, los cuales se explican a continuación:

a. Inflación estadounidense. El dólar ha reflejado un debilitamiento debido a la inflación de Estados Unidos que se ubica en tasa interanual de 1.9%, durante el mes de diciembre, reduciéndose respecto a la de noviembre inmediato anterior, la cual fue de 2.2%. Esto es relevante ya que en la medida en que la inflación sea baja en los Estados Unidos, será menor la probabilidad de que en dicho país ocurran mayores incrementos en sus tasas de interés.

b. Cierre del gobierno de Estados Unidos. Otro de los factores por los que el dólar se ha debilitado recientemente es la reciente preocupación por la extensión del cierre parcial de operaciones del gobierno estadunidense. Este cierre se debe a que el presidente Donald Trump demanda 5.7 mil millones de dólares para la construcción del muro en la frontera con México, mientras que los legisladores del Partido Demócrata, que ahora son mayoría en la Cámara de Representantes, consideran que ese es un gasto innecesario. Cabe señalar que el cese de operaciones del gobierno es ya el más extenso en la historia desde 1976, año en que se creó la ley que habilita el cierre de algunas agencias del gobierno si no se logra un acuerdo en materia de financiamiento.

El cierre parcial del gobierno estadounidense significa también que no se emitirán cifras macroeconómicas en dicho país, sino hasta que las cosas se normalicen. También significa que el gobierno sigue perdiendo dinero, y aunque son sólo aproximadamente el 25% de las oficinas gubernamentales las que están cerradas, las pérdidas acumuladas de las últimas tres semanas son de cerca de 3.6 mil millones de dólares, de acuerdo al economista principal de Donald Trump, lo que aumenta las preocupaciones respecto a una desaceleración económica, lo que eventualmente afectará  el desempeño de las compañías y la atractividad de las bolsas de valores de dicho país.

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La FED ha dicho que será más paciente en sus alzas de tasa de interés.

c. Minutas del Banco de la Reserva Federal (FED). Un factor muy importante que ha ayudado a la fortaleza del peso y de otras monedas fue la publicación de las minutas de la última reunión de la FED, así como declaraciones de varios funcionarios, que confirman la intensión por parte del banco central estadounidense de ser más paciente en sus alzas en su tasa de interés de fondos federales.

d. Política monetaria por parte del Banco de México. De la mano del punto anterior, tenemos que en México la tasa de interés objetivo por parte del Banxico se ha aumentado a un nivel de 8.25%. En México la inflación cerró el 2018 en 4.83%, todavía muy por encima de la meta inflacionaria del 3.0% por parte del banco central. Ese hecho alimenta la expectativa de que durante este año la tasa de interés objetivo seguirá aumentando hasta en medio punto porcentual. El diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos, y la expectativa de que éste aumente aún más, hace atractiva la entrada de capitales al país, lo que fortalece al peso.

e. Prudencia del Paquete Económico 2019. Si bien tiene algunos detalles que no agradaron al sector empresarial, la realidad es que el Paquete Económico enviado por la Secretaría de Hacienda y aprobado por el Congreso gustó a los inversionistas internacionales, quienes al ver un déficit fiscal moderado y el aseguramiento en el pago de los intereses de la deuda, han ido regresando al país.

En este sentido, durante la semana que recién concluyó, el titular de la Secretaría de Hacienda, Carlos Urzúa, consideró en un mensaje de Twitter que el nivel de tipo de cambio “es indicativo de que el sector financiero internacional acogió con satisfacción el mensaje de estabilidad y prudencia fiscal del Presupuesto Federal de 2019”.  De igual manera, el miércoles 9 de enero, dijo en una entrevista en Nueva York que el peso mexicano podría seguir ganando terreno hasta un nivel de 19 pesos por dólar en el corto plazo, con la posibilidad de ubicarse por debajo de dicho nivel.

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Carlos Urzua informa de los resultados de su gira de trabajo en NY.

f. Carlos Urzua está haciendo su trabajo. Altos funcionarios de Pemex y el Secretario de Hacienda visitaron Wall Street la semana que concluye para presentar los planes de negocios de la paraestatal y la estrategia de combate al mercado negro de combustibles. De acuerdo con un reporte de Barclays publicado en Bloomberg, los resultados no fueron positivos ya que “Los nuevos directivos no convencieron a nadie”.

Ante esta nota, la respuesta fue casi inmediata y en Twitter Carlos Urzúa desmintió la nota de Bloomberg, y dijo lo siguiente: “Regreso de una fructífera gira de trabajo en Nueva York donde me reuní con inversionistas. Les transmití las acciones para impulsar el sector financiero, destacando innovaciones que promueven la inclusión financiera de millones de mexicanos y puedan obtener créditos”.

En un mensaje posterior agregó: “Terminamos exitosamente la negociación de las coberturas petroleras para 2019 y platicamos de cómo el tipo de cambio refleja, además del entorno económico internacional, que el #PaqueteEconómico2019 fue bien recibido por la prudencia de establecer un superávit primario del 1%”. En el tema de las coberturas petroleras, se debe destacar que con ellas se ha garantizado un precio de 55 dólares por barril para la producción nacional de crudo de 2019.

Dado este escenario que explica la fortaleza del peso/debilidad del dólar, ahora la pregunta obligada es ¿Qué factores podrían ocasionar el debilitamiento del peso en los próximos meses? A continuación menciono algunos sucesos que podrían descarrilar la buena marcha del tipo de cambio:

a. Ocurrencias del gobierno o de los legisladores. Así como ya sucedió en el pasado con la presentación de iniciativas de ley que ponen nerviosos a los inversionistas (la de quitarle y hacer uso de las reservas internacionales del Banxico, la de eliminar y disminuir las comisiones bancarias, entre otras), o bien con el anuncio de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM), de repetirse estas situaciones se generarán nuevos episodios de volatilidad en el tipo de cambio. En este sentido, un tema al que se le prestará mucha atención en los próximos días es a la presentación de la iniciativa de reforma a la Ley Federal del Trabajo para cumplir con el anexo laboral del T-MEC.

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La aprobación del T-MEC en el Congreso de Estados Unidos es tal vez el mayor reto que enfrenta el peso mexicano en el corto plazo.

b. Complicaciones en la aprobación del T-MEC. Diversos analistas coincidimos en que de no resolverse la disputa entre los demócratas en el Congreso y el presidente Donald Trump por los recursos para el muro, difícilmente se darán las condiciones para la aprobación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá en el Congreso Estadounidense. Pero el principal problema surge de la posibilidad de que los congresistas demócratas quieran realizarle cambios, sobre todo en les temas laborales, medio ambiente, patentes de medicamentos, entre otros, y que ante dicha posibilidad Donald Trump le notifique a México y a Canadá que se retirará del TLCAN, lo que abriría un espacio de sólo 6 meses para que se dé la aprobación del T-MEC en Estados Unidos. Esos serían meses de una enorme volatilidad en el mercado cambiario.

c. Que la escasez de gasolina se prolongue y tenga un impacto económico en el país. El problema de escasez de gasolina ha golpeado a diversos sectores económicos, como el agropecuario, turístico, comercial y manufacturero de 6 estados del país y la Ciudad de México. De prolongarse el problema y extenderse a más entidades, habría una afectación mayor en la actividad económica, lo que provocaría una menor tasa de crecimiento económico y por lo tanto una menor atracción de inversión extranjera directa y de cartera.

Para concluir, podemos ver entonces que una serie de acontecimientos externos e internos se han conjuntado para que el peso goce de un nivel de fortaleza que hace varios meses no veíamos. Es posible que el dólar baje hasta los 18.50 pesos si el gobierno hace las cosas correctas y manda las señales correctas a los mercados e inversionistas; sin embargo, existen riesgos (como el descrito respecto a la aprobación del T-MEC) que de materializarse podrían llevar el tipo de cambio nuevamente a niveles de 21 pesos por dólar.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Los riesgos de 2019: Consultas populares e inflación

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El Banxico ha advertido de diversos riesgos a los que se enfrentará la economía mexicana en 2019

El 2019 será un año de importantes riesgos de diversa índole, los que de materializarse tendrán un impacto importante en el desempeño económico nacional, tanto en crecimiento de la producción como del empleo y la estabilidad de precios.

En los Criterios Generales de Política Económica 2019 se estableció una meta de crecimiento del PIB para el año que recién comienza de 2.0%, tasa más baja comparada con el 2.3% al que habría crecido la economía nacional en 2018. Al mediocre crecimiento esperado para este año, hay que sumarle el hecho de que nuestro país está entrando en “un periodo político peligroso”. De acuerdo con un artículo publicado el 3 de enero de este año, en el portal de Forbes, y titulado “The U.S. Economy in 2019: Challenges And Lower Expectations” (La economía de Estados Unidos en 2019: Retos y Menores Expectativas), los votantes mexicanos, quienes inclusive están más disgustados con los partidos políticos que los votantes de los Estados Unidos y el Reino Unido, eligieron a un presidente de izquierda populista que llegó al poder con un clima económico afectado por un extremadamente débil estado de derecho. Menciona que México ocupa la posición 135 de 180 países en el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional. Además ocupa el lugar 95 de 113 países en cuanto a Estado de Derecho por parte del Proyecto de Justicia Mundial (World Justice Project). La publicación afirma que dado lo anterior, el potencial para un desempeño negativo en 2019 por parte de México es enorme.

Por otra parte, al evaluar una economía debemos poner atención en su grado de libertad económica. Las economías más libres tienden a ser más prósperas y de acuerdo a la Fundación Heritage, en el año 2018 México ocupó la posición 63 de 180 países y regiones, con una calificación de 64.8, cifra 1.2 puntos superior a la observada en la pasada medición. Esto ubica a México en la categoría de economía “moderadamente libre” y en un nivel similar al de Filipinas, Jordania, Eslovenia y Albania.  Cabe señalar que los tres primeros lugares en este índice fueron ocupados por (entre paréntesis se menciona la claificación obtenida): Hong Kong (90.2), Singapur (88.8) y Nueva Zelanda (84.2); mientras que los tres peores lugares fueron para: Cuba (31.9), Venezuela (25.2) y Corea del Norte (5.8). Curiosamente dos de los tres peores países en libertad económica son admirados por varios de los nuevos liderazgos políticos en México.

Con Andrés Manuel López Obrador en la presidencia de la República, todo parece indicar que esta calificación comenzará a caer, y lo hará en parte por el mayor riesgo asociado a invertir en México. Concretamente tenemos el riesgo que representa una eventual reforma constitucional al artículo 35 para quitar los “candados” a las consultas populares. Se espera que el Congreso de la Unión aborde esta iniciativa en el próximo periodo de sesiones y logre los consensos para avalar dicha reforma. A continuación explico el tema.

Consultas populares

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Morena busca reglamentar las Consultas Populares, lo que podría convertirse en un riesgo para las inversiones en México.

Desde la llegada del nuevo gobierno federal, es innegable la percepción de un mayor riego para los inversionistas que quieren hacer negocios en México. Este riesgo para los inversionistas llega principalmente por la agenda populista del nuevo presidente. Las mayores fuentes de incertidumbre para las empresas nacionales y extranjeras serán las políticas que se implementen en materia energética por parte de López Obrador y su impulso para permitir consultas ciudadanas en una amplia gama de temas. El partido de Morena ya ha propuesto reformar la Constitución para que cualquier ciudadano, cualquier grupo de interés, o cualquier orden de gobierno (federal, estatal o municipal) pueda solicitar la realización de una consulta, inclusive de temas que la ley actualmente prohíbe que sean sujetos de consulta popular. Es así que la reforma energética, gasto social, inversión privada y medidas anticorrupción podrían ser temas que se vean en una boleta de una próxima consulta popular.

El gobierno de AMLO ve estos cambios como una manera de corregir una falla política y permitir al pueblo el tener una participación significativa más allá de las elecciones federales de cada tres años. Pero en la práctica, esta reforma tiene altas probabilidades de convertirse en una fuente de mayor incertidumbre para las inversiones y los negocios. Los inversionistas afectados por solicitudes de consultas podrían defenderse de dichas solicitudes en los tribunales. Sin embargo, los jueces podrían alinearse con la parte que busca la consulta popular, abriendo así el camino para dictar una sentencia  vinculante que estropee los planes de inversión de una compañía.

Las inversiones privadas que podrían afectar el medio ambiente o causar preocupaciones a la salud estarían en un mayor riego. Los votantes a nivel municipal, estatal o federal podrían detener algún proyecto supuestamente disruptivo, incluyendo petróleo, gas, construcción de ductos, e inclusive proyectos de energías limpias. Los grandes proyectos de transporte, tales como autopistas también estarían en peligro. Adicionalmente, los inversionistas podrían enfrentar los problemas legales ya cuando vayan bastante avanzados en la búsqueda de financiamiento para sus proyectos. Si las consultas provocan que fracasen proyectos relevantes en materia energética y obras públicas, entonces los inversionistas considerarían a México como un destino más riesgoso para el capital y probablemente retrasen sus proyectos o de plano los cancelen.

Riesgos para proyectos energéticos

Para las inversiones en proyectos energéticos, la amenaza es mucho más grande. Además de ser un objetivo probable de las consultas populares, se enfrentan a un presidente de la República que tiene una imagen en general negativa de las reformas de 2013. Morena y sus aliados actualmente carecen de los votos suficientes que necesita en el Senado para echar para atrás partes sustanciales de dichas reformas, por lo que el camino por la vía del Legislativo está bloqueado por el momento. Pero la administración de AMLO de todas maneras tiene la intención de moldear la política energética para ajustarla a sus prioridades políticas.

Para lograr esto, el nuevo gobierno probablemente intentará ajustar los requerimientos de contenido local y los términos de los contratos, lo que puede lograr sin cambios a la Constitución o inclusive en la legislación. También puede reducir el presupuesto anual de las dependencias gubernamentales que supervisan la política energética, como lo son: la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA). Cabe recordar que la CNH supervisa las rondas de licitación de gas y petróleo para la exploración y producción; mientras que la CRE está encargada de emitir permisos para refinación, procesamiento, mercadeo y distribución. ASEA es la encargada de aprobar los permisos ambientales para las inversiones en toda la cadena de valor.

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El dotarle de menos recursos a la CRE, CNH y ASEA puede ser una forma de incidir en la política energética del país.

El recortarle sus presupuestos probablemente conduzca a despidos de empleados profesionales de estas dependencias; lo que será exacerbado por la orden presidencial de limitar los sueldos a los empleados públicos. De esta manera, sin un esfuerzo amplio por modificar la Constitución o el marco legal, AMLO podría frenar la inversión privada en el sector energético mexicano durante años al disminuir el tamaño y la eficiencia de los órganos reguladores de energía.

Los riesgos que ve el Banco de México

Ahora, en cuanto a política monetaria y los riesgos asociados a la inflación. Cabe recordar que en su pasada reunión del 20 de diciembre, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió aumentar su tasa de tasa de interés objetivo a 8.25%. Esta decisión, que sin duda daña la inversión productiva nacional, e incrementa el costo financiero de la deuda del gobierno, empresas y hogares, fue tomada por los riesgos que también observa el banco central mexicano para el 2019.

En la minuta publicada de la reunión de la más reciente Junta de Gobierno del Banxico se mencionan algunos de los riesgos que durante este año podrían generar mayor volatilidad en los mercados financieros internacionales. Entre ellos se encuentra el menor ritmo de crecimiento económico, aunado a la posibilidad de un deterioro adicional en la confianza de los hogares y los negocios derivado de las tensiones comerciales de Estados Unidos con otros países del mundo. Menciona que en particular, si bien China y Estados Unidos acordaron una tregua en materia comercial, prevalece la incertidumbre sobre si efectivamente se logrará un acuerdo de largo plazo que evite un deterioro en el dinamismo económico y una afectación en las cadenas de producción a nivel global. Además, prevalece una serie de eventos de riesgo de índole política entre los que destacan las negociaciones de salida de Reino Unido de la Unión Europea, la negociación del presupuesto fiscal en Italia y otros eventos idiosincrásicos en países emergentes. También señala que las altas valuaciones de algunos activos financieros y el alto apalancamiento del sector corporativo en algunos países avanzados siguen siendo un riesgo latente.

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El lenguaje de la última minuta de la reunión de la Junta de Gobierno del Banxico denota una profunda preocupación.

Por su parte, en la misma minuta se hace mención a los riesgos que enfrenta nuestro país en cuanto a control de la inflación, entre los que destacan los siguientes: a. Que la cotización de la moneda nacional continúe siendo presionada tanto por factores externos, como internos; b. Considerando la magnitud de los aumentos al salario mínimo recientemente anunciados, además de su posible impacto directo, se enfrenta el riesgo de que estos propicien revisiones salariales que rebasen las ganancias en productividad y generen presiones de costos con afectaciones en el empleo formal y en los precios; c. Que persistan presiones en los precios de los productos agropecuarios o que se den nuevos incrementos en los precios de los energéticos; d. Que se presente un escalamiento de medidas proteccionistas y compensatorias a nivel global; e. Que se registre un deterioro de las finanzas públicas; f. Por los choques observados y los niveles que ha alcanzado la inflación, existe el riesgo de que se presenten efectos de segundo orden en el proceso de formación de precios; g. A lo anterior se suman riesgos de carácter estructural derivados de la posible adopción de políticas que pudieran conducir a cambios profundos en el proceso de formación de precios en la economía.

Dado todo lo anterior, el Banxico considera que al arranque de 2019 el balance de riesgos respecto a la trayectoria esperada para la inflación se ha deteriorado y muestra un importante sesgo al alza, en un entorno de marcada incertidumbre. En este sentido es de esperarse que en la medida en que se materializan algunos de los riesgos arriba mencionados y la tasa de inflación se mantiene fuera del objetivo del Banxico, veamos una mayor restricción monetaria que se traducirá en mayores tasas de interés, con el consecuente efecto negativo por el mayor costo financiero de las deudas, menor inversión productiva, menos dinamismo del sector construcción, menor venta de automóviles, entre otros.

Es así que el escenario para el 2019 es complicado, parece que la economía está en una posición de enorme debilidad, lo que es exacerbado por el débil estado de derecho y la implementación de políticas públicas sin la debida planeación. Es cierto que el gobierno federal salió bien librado del reto que representaba presentar un Paquete Económico 2019 sensato que fuera bien visto por los inversionistas (quienes básicamente lo que buscan es garantizar el pago de sus intereses y capital); sin embargo, hay muchos temas que no terminaron de gustar al sector privado nacional, de los cuales estaremos escribiendo en las próximas entregas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Alzas generalizadas en Cetes en todos sus plazos: tasa líder en 7.97%

Staff GAEAP*

imagesAgencia GAEAP. 20/11/18.- La Secretaría de Hacienda y Crédito Público a través del Banco de México, en su carácter de agente financiero del gobierno federal, informó los resultados de la subasta de valores gubernamentales correspondientes a la semana 48/18, los cuales se presentan a continuación:

En la subasta del martes 27 de noviembre, los Cetes con plazos de 28, 91 y 175 días registraron incrementos. Los Cetes a plazo de 28 días subieron 3 centésimas de punto porcentual para ubicarse en 7.97%, los Cetes a 91 días repuntaron 2 centésimas de punto y ahora pagarán 8.25%, mientras que los Cetes a plazo de 175 días subieron 8 centésimas de punto porcentual para situarse en 8.48%.

Este resultado se da en un contexto de levado nerviosismo en los mercados financieros, producto del cambio de gobierno federal, así como de la incertidumbre respecto a las políticas económicas que serán impulsadas desde el Ejecutivo y Legislativo. Por su parte, el 67% de los analistas estima que en su próxima reunión del Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), ésta aumentará nuevamente su tasa de interés de fondos federales en un cuarto de punto porcentual, lo que hace que sea altamente probable que en México también veamos un incremento en la tasa de interés objetivo del Banco de México a un nivel de 8.25%. De hecho, la curva de rendimientos a diferentes plazos, así lo muestra: que el mercado está descontando un incremento en la tasa de interés en diciembre.

Cabe señalar que el día de hoy, las tasas de interés de los T-Bills en los Estados Unidos se ubicaron en los siguientes porcentajes: en 2.31% para el instrumento a plazo de un mes, de 2.37% para el que tiene plazo a tres meses, 2.41% para el que tiene vencimiento a seis meses, y 2.53% para los instrumentos a plazo de un año. Estos niveles de tasa son superiores a los observados hace una semana, en especial, para los instrumentos a 28 y 91 días.

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Perspectivas para México y la economía mundial en 2019

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La economía mexicana enfrentará importantes retos en 2019, y un contexto internacional adverso

A partir del 1 de diciembre, el nuevo gobierno federal tendrá que darse a la tarea de atender varios problemas económicos relevantes, así como de restaurar la confianza de amplios sectores empresariales y de consumidores que no saben qué acciones de política económica llevará a cabo la administración de Andrés Manuel López Obrador. Esto último aparentemente ya ha comenzado a afectar las decisiones de inversión productiva y de consumo, ya veremos cómo salen los índices de confianza del consumidor y confianza empresarial del mes de noviembre.

Esto se da en un contexto internacional complicado, ya que como veremos más adelante, 3 de las 4 principales economías del mundo enfrentan caídas o desaceleración en su tasa de crecimiento. Esto es importante porque si ocurre una disminución considerable en la tasa de crecimiento de Estados Unidos, entonces uno de nuestros principales motores de crecimiento económico se verá afectado: las exportaciones.

Antes de explicar lo que sucede con las economías de Alemania, Japón y China, vale la pena hacer un breve recuento de algunas de los retos que enfrentará el nuevo gobierno federal en materia económica:

  1. Mayor presión para las finanzas públicas derivadas de un incremento sustancial en el costo financiero de la deuda pública (interna y externa). Esto es producto del alza en el tipo de cambio y de las tasas de interés. Un tipo de cambio en 20.30 pesos por dólar, y CETES a 28 días en torno al 8.0% implican que el año que viene el costo financiero de la deuda en la práctica superará los 750 mil millones de pesos. Con esta cifra, queda claro que una de las herencias más perversas que le deja el gobierno de Enrique Peña Nieto al de Andrés Manuel López Obrador, es la situación de las finanzas públicas. Peña Nieto endeudó al país de una manera irresponsable y muestra de ello es que en lo que va de su mandato la deuda del sector público pasó de 5.35 a 10.31 billones de pesos (al mes de septiembre de 2018).
  2. Otro tema que preocupa es una posible disminución en la inversión productiva, derivada del alza en las tasas de interés, y por la incertidumbre o riesgo de que el próximo gobierno decida suspender la reforma energética. El alza en la tasa de interés en 5 puntos porcentuales en el periodo de los últimos tres años ha afectado negativamente a diversos sectores como el inmobiliario y el de venta de automóviles. Además, en el periodo de enero a agosto de 2018, se aprecia un estancamiento del sector construcción con un alza anualizada de apenas 0.5%, mientras que la inversión en maquinaria nacional presenta una disminución anualizada de -0.5%. En cuanto a la reforma energética, se debe destacar que bajo las reglas del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), los inversionistas estadounidenses y canadienses que se vean afectados por una cancelación de la reforma energética pueden demandar al gobierno mexicano, por lo que se ve poco probable una cancelación; sin embargo, si existe un elevado riesgo de que la reforma citada se suspenda y que ya no veamos más licitaciones en el periodo de 2019 a 2024.
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    Fitch Ratings ha puesto la calificación de la deuda soberana de México con perspectiva negativa.

    En el tema de la calificación de la deuda soberana, pues ya tanto Fitch Ratings como HR Ratings nos la pusieron con perspectiva “negativa” después de haberla tenido en “estable”. Sin embargo, la prueba de fuego para la calificación de la deuda mexicana será la presentación del Paquete Económico 2019, ya que en esos documentos (Criterios Generales de Política Económica, Presupuesto de Egresos y Ley de Ingresos) veremos cuanto y en qué pretenderán gastar, si habrá impuestos nuevos, cuanto se destinará para el pago de intereses para deuda interna y externa, si los supuestos en los que se basan los ingresos son reales, entre muchas otras cosas más. Los mercados analizarán con lupa el Paquete Económico 2019, y el día de su presentación ante el Legislativo es un día en el que podríamos ver un movimiento relevante en el tipo de cambio.

  4. Otro tema que preocupa es el proceso de ratificación del T-MEC en el Congreso de los Estados Unidos. En la semana que concluye ya escuchamos a legisladores del envalentonado Partido Demócrata insinuando que solicitarán modificaciones al texto del tratado. “Ciertamente hay algunas mejoras en el USMCA (T-MEC) con respecto al previo TLCAN, pero aún no hay nada definido sobre si este acuerdo cumple con mi estándar para un acuerdo mejor para los trabajadores estadounidenses”, dijo el representante de Nueva Jersey, Bill Pascrell, actualmente el demócrata de más alto nivel de comercio del Subcomité de Medios y Arbitrios. Veremos si la negativa del Partido Demócrata a aprobar el T-MEC no se traduce en la denuncia del presidente Donald Trump de que se retiran del TLCAN, y con ello veamos al tipo de cambio mexicano presionarse de manera importante. No debemos olvidar que el tema tipo de cambio es muy relevante, y que si este no se estabiliza seguiremos viendo alzas en diversos insumos para la producción y en los bienes de consumo final, lo que representa más apretones en la política monetaria del Banco de México.
  5. Incidencia de Andrés Manuel López Obrador en la política monetaria. Desde que el Banxico obtuvo su autonomía, AMLO será el primer presidente de México que tendrá la oportunidad de proponer durante su mandato a tres Subgobernadores del banco central. Si bien esto no ocurrirá en el 2019, si podríamos presenciar en los próximos años a un banco central más preocupado por coadyuvar para que haya un mayor crecimiento de la producción y del empleo, y no tan preocupado en cumplir su mandato constitucional de preservar el poder adquisitivo de la moneda. ¿Es esto algo positivo? Creo que sí porque tendríamos un banco central moderno con objetivos similares a los que tiene el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos; sin embargo, hay que ver cómo reaccionan los mercados cuando se hagan las propuestas de quienes serán los subgobernadores (hasta ahora solo sabemos de Jonathan Heath, quien me parece una magnífica elección) y cuidar que quienes sean propuestos sean personas de una reconocidísima trayectoria y profesionalismo.

Como lo mencioné al principio de esta entrega, tenemos que el gobierno de López Obrador enfrentará los retos en materia económica antes mencionados, y muchos otros más, en un contexto internacional de desaceleración en su tasa de crecimiento.

De acuerdo con información publicada la semana que recién terminó, la desaceleración económica mundial es una realidad y ésta probablemente golpeará a los Estados Unidos en 2019. Esto porque las economías de Alemania y Japón reportaron una caída de su respectivo PIB en el tercer trimestre de este año, la primera de -0.2%, mientras que la segun

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La economía de Estados Unidos creció 4.2% en el segundo trimestre y 3.5% en el segundo, pero hay elevadas probabilidades de que se desacelere en el 2019.

da de -1.2%. Esto contrasta con el crecimiento de 3.5% anualizado reportado por los Estados Unidos durante el mismo periodo. Por su parte, en China, hay diversas señales de una profundización en su malestar económico, ya que su crecimiento fue de 6.5%, la tasa más baja desde la crisis financiera mundial. Es así que tres de las cuatro mayores economías del mundo están en problemas.

El tema de la posible desaceleración económica de Estados Unidos es muy relevante porque nuestras exportaciones a dicho mercado equivalen al 27.5% de nuestro PIB, y obviamente no es coincidencia que nuestras exportaciones con destino a nuestro vecino del norte hayan aumentado a una tasa superior al 10% en el tercer trimestre del año, y al mismo tiempo hayamos visto una economía estadounidense extremadamente fuerte en el segundo y tercer trimestres de este año.

Estados Unidos, con su creciente déficit fiscal y sus guerras comerciales, enfrentará gigantescos retos en el 2019, por lo que es incierto el desempeño que vaya a tener el comercio exterior mexicano. ¿Cuál será entonces la estrategia para lograr una economía dinámica que genere los puestos de trabajo bien remunerado que se requieren? Hemos visto que el crecimiento del mercado interno en México se ha dado porque cada vez hay más gente trabajando, y no porque haya habido una recuperación de los ingresos promedio de la población ocupada. Ojala que el próximo gobierno federal no se vea tentado a aumentar el gasto público de manera desproporcionada como detonante del crecimiento, habrá que esperar.

Mientras tanto, en GAEAP ya hemos ajustado a la baja nuestra proyección de crecimiento del PIB mexicano en 2019 a un 1.9%, cifra que implica una tasa de crecimiento 0.3 puntos porcentuales por debajo de la que estimamos para el 2018.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Dos iniciativas de ley que pueden destruir la economía mexicana

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La actual Legislatura ha sido muy intensa, pero se han presentado iniciativas sin ninguna lógica económica ni de mercado. 

No exagero con el título de esta entrega y a continuación les explicaré porque. En días recientes hemos visto un intenso trabajo legislativo en la forma de presentación de iniciativas de ley, tanto en la Cámara de Diputados como en la Cámara de Senadores. En algunas de estas iniciativas se puede distinguir la “creatividad” y la ignorancia de algunos legisladores, lo que en un clima de incertidumbre, ha afectado negativamente a la economía nacional de diversas formas. En este sentido, tenemos un par de ejemplos: en primer lugar está la iniciativa del diputado del Partido del Trabajo, Benjamín Robles, que pretende una reforma para que el Banco de México utilice las reservas internacionales para financiar la inversión productiva y el combate contra la pobreza. En segundo, está la iniciativa del Senador de Morena, Ricardo Monreal, con el fin de eliminar y limitar algunas de las comisiones que actualmente cobran los bancos que trabajan en México. En esta entrega haré un análisis de lo que implican ambas iniciativas para la economía nacional.

Respecto a la iniciativa del diputado Robles, quisiera comenzar explicando cómo es que el Banco de México adquiere sus reservas internacionales. La lógica convencional nos indica que el Banxico adquiere sus reservas comprando los dólares que los bancos comerciales le entregan para que se los cambie por pesos, pero la realidad es que así no funcionan las cosas. A menos de que el Banxico anuncie públicamente que intervendrá en el mercado cambiario para comprar o vender dólares, el banco central no interviene en el mercado cambiario. El tipo de cambio que vemos en un momento dado es el que se determina a través de la libre interacción de las fuerzas de la oferta y la demanda. O sea que el banco central  no anda comprando ni vendiendo dólares en el mercado, por lo que la única forma en que aumenta su tenencia de reservas internacionales es cuando le compra sus dólares a PEMEX o a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) después de una colocación de algún bono en los mercados internacionales.

Es así que desde hace varios años el Banxico ha ido aumentando el monto de sus reservas internacionales, rara vez interviniendo en el mercado, y si comprándole sus dólares al gobierno federal y a las empresas productivas del estado. Cabe señalar que cuando el Banxico le compra sus dólares a la SHCP, le entrega pesos, pero estos pesos que el Banxico le entrega a la SHCP no son pesos nuevos que le imprima para comprarle sus dólares, ya que esto implicaría aumentar la base monetaria y eventualmente habría un problema inflacionario. Lo que tiene que hacer el Banxico cuando le compra sus dólares a la SHCP es algo que se llama proceso de “esterilización” de reservas a través del cual el Banxico vende bonos al público inversionista y de esta manera obtiene los pesos que eventualmente le entregará a la SHCP, de esta manera el monto de la base monetaria se mantiene sin cambios una vez que el Banxico le cambie sus dólares por pesos a la SHCP o a PEMEX.  Insisto en que el proceso de esterilización de reservas es fundamental para que la base monetaria no aumente artificialmente y así no haya presiones inflacionarias por un exceso de circulante.

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El querer quitarle sus reservas internacionales al BANXICO para fomentar crecimiento económico ocasionaría un grave problema inflacionario. 

Volviendo al tema de la iniciativa del diputado Robles, pues el pretender que el Banxico le entregue al gobierno federal para que este último tenga más recursos para gastar en combate a la pobreza o desarrollar infraestructura, no es más que un enorme disparate que muestra una total y absoluta ignorancia respecto a cómo funciona la economía.

La base monetaria de México actualmente es de 1.540 billones de pesos y con esta base funciona una economía de 23.450 billones de pesos. El monto de las reservas internacionales es de 173,633 millones de dólares, que al tipo de cambio vigente al escribir estas líneas equivalen a 3.498 billones de pesos. Queda claro que el monto de las reservas internacionales es de más de dos veces el monto de la base monetaria de México, por lo que nos podemos imaginar el impacto que tendría convertir a pesos las reservas internacionales para dárselas al gobierno mexicano para que las gaste.

Para algunos esto puede ser una buena idea para generar desarrollo económico, pero hay que recordar lo que señala la ecuación cuantitativa del dinero (M * V = P * Q) donde M es la base monetaria, V es la velocidad del dinero, P es el nivel de precios y Q es la producción en términos reales. Podemos asumir que en el corto plazo V y Q son fijos o que se mueven muy lentamente, por lo que entonces si M (la cantidad de dinero en circulación) aumenta de manera importante, pues P (el nivel de precios) lo hará casi en la misma proporción. No quiero aburrir con cuestiones técnicas, pero lo que esto significa es que si aumentas la base monetaria en 200%, lo más seguro es que el nivel de precios aumente casi en la misma proporción.

Es por ello que a las muchas personas que me han preguntado que qué opino de esta iniciativa les he dicho que en cuanto vean que está vaya a ser aprobada, en ese mismo momento vayan al banco y cambien todos sus pesos por dólares, ya que el golpe para el peso será descomunal por la inflación que se generaría, lo que a su vez se vería agravado por un mayor déficit en la balanza comercial.

Claro que el futuro secretario de Hacienda, Carlos Urzúa Macías, le entiende a esto y por eso ha declarado que “las reservas del Banco de México” no se tocan. Pero la realidad es que persiste el riesgo de que un amplio grupo de legisladores ignorantes de temas económicos avancen en este proyecto en perjuicio de TODOS los mexicanos. Y no será necesario que aprueben la iniciativa del diputado Robles para que causen daño, los mercados se pondrán extremadamente nerviosos con el sólo hecho de que se apruebe en comisiones. Es decir, esta iniciativa tiene el poder de tumbar al peso, pegarle al precio de la gasolina y deteriorar más el nivel de vida de la población en general.

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Si, los bancos cobran comisiones excesivas, pero jamás se debe permitir que el Legislativo dicte los precios en México.

Ahora, en cuanto a la iniciativa del Senador Monreal para eliminar el cobro de algunas comisiones, pues la realidad es que aunque nos parezca excesivo lo que se cobra por comisiones en nuestro país y consideremos que los bancos son abusivos con sus clientes, el principio que no podemos permitir que se rompa es el de libre mercado. En este sentido, es inadmisible que el Poder Legislativo quiera intervenir en la economía para fijar que se puede cobrar y que no, o que le digan a la Iniciativa Privada cuanto cobrar por sus bienes y servicios.

Como se ha dicho en otras ocasiones. Ahora comienzan los legisladores de Morena queriendo limitar por los cobros de las comisiones de los bancos, ¿pero luego que va a ser? ¿Limitar lo que las empresas pueden cobrar por los servicios telefónicos, limitar lo que se puede cobrar por un boleto de avión, poner precios tope para la venta de ropa y zapatos?

Insisto, en lo personal no estoy de acuerdo con los abusos que se cometen en algunos sectores de la economía, los cuales abusan de una posición monopólica u oligopólica, pero creo que existen otra clase de mecanismos para que a través de la sana competencia se ponga freno a los abusos. Jamás estaré de acuerdo en que el Estado vuelva a imponer precios o que controle precios en México como lo vivimos en la década de los ochentas.

A manera de conclusión, creo que es fundamental que la gente este informada de las implicaciones de las diversas iniciativas de ley que se están presentando en el Congreso. Es indispensable que los líderes empresariales se pronuncien fuerte en contra de todo aquello que atente contra la lógica económica y los mecanismos de mercado. Bajo ninguna circunstancia se debe permitir que en los próximos 6 años retrocedamos 50 en materia económica, y no se puede utilizar como pretexto que es en favor de los pobres, ya que en realidad será a ellos a quienes más se afectará con los escenarios de mayor inflación y con el desabasto que ocurrirá si se quiere imponer una economía con controles de precios.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt