Dos problemas: Elevado consumo de importaciones y caída de ingresos

En la entrega editorial de hace dos semanas informamos que el INEGI había dado a conocer que en el segundo trimestre de 2021 el PIB total en términos reales (ajustado por inflación) creció a una tasa impresionante de 19.56%, pero que de cualquier manera, el PIB de dicho trimestre se encuentra en un nivel 2.82% por debajo del que tenía en el segundo trimestre de 2019. Con esto en mente, se debe destacar que en el marco de su Informe de Actividades del segundo trimestre de 2021, el Banco de México revisó al alza su estimación de crecimiento de la economía nacional a 6.2% (desde el 6.0% que había considerado a principios de año). De materializarse este pronóstico, entonces sería en el primer trimestre de 2022 cuando se recuperen los niveles de PIB que se tenían previos a la pandemia.

Estas sin duda son buenas noticias porque son datos que muestran que si las cosas salen como las prevé el Banxico, estamos próximos a recuperar los niveles de actividad productiva que se tenían en 2019 para la totalidad de la economía. Es importante precisar que es recuperación de la totalidad de la economía y no se puede dejar de lado que no obstante lo anterior, hay diversos sectores económicos siguen muy golpeados operando hasta 20% por debajo de su nivel de 2019.

Un aspecto que no se puede pasar de lado es que no obstante esta recuperación del PIB total, sigue habiendo variables que preocupan mucho en su desempeño como es el caso del consumo privado, mismo que ha tenido una muy lenta recuperación y por lo tanto refleja el deterioro en el nivel económico tangible de la población al tener ahora menor consumo de bienes y servicios. En esta entrega analizamos la situación en el consumo privado en el primer semestre de 2021 respecto de cómo estábamos antes de la crisis económica de 2020, y cómo la evolución del nivel de consumo va estrechamente relacionado con lo que ha sucedido con los ingresos promedio de la población ocupada.

Consumo privado

El INEGI publicó las cifras del Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior (IMCPMI) al mes de junio de 2021 y vemos que después de tres meses consecutivos de crecimiento, este indicador total sufrió un descalabro y disminuyó -0.8% mensual durante junio, con cifras desestacionalizadas. Derivado de lo anterior es que al cierre del primer semestre de 2021 el IMCPMI total se ha recuperado apenas 7.88% con respecto al primer semestre de 2020. Este aumento semestral es producto de un incremento de sólo 5.81% en el consumo de bienes y servicios nacionales y de un preocupante aumento de 27.69% en el consumo de bienes importados. De esta manera, el nivel del IMCPMI total observado en el primer semestre de 2021 es 4.61% más bajo que el que se tenía en el primer semestre de 2019, mientras que para el consumo de bienes y servicios nacionales es 5.95% inferior, pero en el caso del consumo de bienes importados su nivel del primer semestre de 2021 es 7.46% más alto que el que se tenía en el primer semestre de 2019. Queda claro pues que la recuperación del consumo ha favorecido más a los bienes importados que a los nacionales.

Ahora, analizando lo que ha pasado con el consumo de bienes y servicios nacionales, como ya se señaló, tenemos que entre el primer semestre de 2020 y el mismo semestre de 2021, éste reporta un aumento de 5.81%. Esto es producto de que el consumo de bienes creció 9.77%, mientras que el consumo de servicios sólo ha aumentado 2.00%. De esta manera, el consumo de bienes nacionales está todavía 1.02% por debajo del nivel del primer semestre de 2019; mientras que el consumo de servicios se encuentra muy rezagado en un nivel 10.54% por debajo del observado en el 2019.

Viendo a detalle lo que ha pasado con el consumo de bienes nacionales, tenemos que el crecimiento  de 9.77% comentado líneas arriba es producto de que el consumo de bienes duraderos subió 24.48%, el de bienes semiduraderos creció 38.69% y el de bienes no duraderos aumentó 4.64%. De esta manera, en el comparativo del primer semestre de 2019 al mismo semestre de 2021, el consumo de bienes duraderos presenta un aumento de apenas 0.67%, el consumo de bienes semiduraderos está 14.27% más bajo, mientras que el consumo de bienes no duraderos está apenas 1.36% por arriba. Cabe señalar que la debilidad en la recuperación del consumo de bienes semiduraderos explica la muy lenta evolución de las ventas de productos como ropa y calzado.

Como lo señalé líneas arriba, es preocupante como la recuperación de la economía y el consumo nacional ha servido más para beneficiar las importaciones que el consumo de productos hechos en México.  La espectacular tasa de incremento del consumo de bienes importados de 27.69% entre el primer semestre de 2020 y el mismo semestre de 2021, es producto de que el consumo de bienes duraderos importados creció 44.92%, el consumo de bienes semiduraderos importados subió 15.60%, mientras que el consumo de bienes importados no duraderos aumentó 22.25%. De esta manera, al comparar los niveles de consumo de bienes importados en el primer semestre de 2019 con el nivel observado en el primer semestre de 2021, vemos que el de la totalidad de los bienes está 7.46% arriba, producto de que el consumo de bienes importados de consumo duraderos está 2.75% arriba, el de bienes importados semiduraderos está 2.75% abajo, mientras que el de consumo de bienes importados no duraderos se encuentra 17.06% arriba.

¿A qué se debe que la recuperación del consumo haya ayudado más a los bienes importados que a los nacionales? Puede deberse a muchas cuestiones como lo son los precios de importación. Sabemos que en varias naciones como China, muchos productos no pudieron ser comercializados al caer la demanda de muchos de ellos en naciones como Estados Unidos en el 2020. A lo largo de este año, estos productos podrían ser enviados a mercados emergentes como México con precios que  no cubren ni los costos de producción. De esta manera, aunque los costos logísticos a nivel mundial se hayan disparado multiplicándose por 6, cuando los productos tienen precios de dumping, es negocio para los importadores. Esto con independencia de que es bien conocido que en México continúa la importación en masa de productos con precios subvaluados, con lo que los importadores defraudan al fisco federal y perjudican a la planta productiva nacional. Sea como sea, es una pena que gran parte de la recuperación de la economía nacional sea para ayudar a las empresas chinas a vender  más.  

Ingresos promedio de la población ocupada

Ahora, con independencia de que la reactivación del consumo total ha beneficiado más a los productos importados que a los nacionales, vale la pena preguntarse cuáles son las razones del deterioro del consumo en nuestro país.  Evidentemente se debe a la pérdida en términos reales de poder adquisitivo de la población ocupada.

De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, la cantidad de personas ocupadas en México pasó de 54.936 millones de personas en el segundo trimestre de 019 a 55.242 millones de personas en el segundo trimestre de 2021, lo que implica un aumento de apenas 306 mil personas más en el mercado laboral en dos años. Es verdad que en dicho periodo el salario mínimo aumentó 38.0% nominal al pasar de 102.68 pesos diarios a 141.70 pesos al día, por lo que se registraron importantes ajustes en la distribución de la población ocupada por nivel de ingreso.

En el periodo antes mencionado la población ocupada que non recibe ingresos disminuyó en 183 mil personas, la población que gana hasta un salario mínimo (sm) creció en 3.336 millones, la que percibe de 1 a 2 sm subió en 2.014 millones, los que ganan de 2 a 3 sm disminuyeron en 2.639 millones, los que ganan de 3 a 5 sm disminuyeron en 963 mil, los que ganan más de 5 sm disminuyeron en 635 mil, mientras que los no especificados bajaron 622 mil personas. Esta información corrobora lo que se ha dicho en el sentido de que no obstante los fuertes incrementos del salario mínimo, los queestán en la economía informal y los que tienen niveles de ingreso superior a dicho salario no vieron sus ingresos aumentar en la misma proporción.  Muestra de ellos es que mientras que en el segundo trimestre de 2019 el 22.8% de la población ocupada ganaba menos de 1 sm, dicho porcentaje fue de 29.2% en el segundo trimestre de 2021; mientras que los que ganan de 3 a 5 salarios mínimos pasaron de representar el 9.3% de la población ocupada en el segundo trimestre de 2019 a ser el 7.1% de ésta en el segundo trimestre de 2021.

Derivado de lo anteriormente comentado, es que la persona ocupada promedio en México pasó de percibir 1.96 salarios mínimos promedio al día en el segundo trimestre de 2019 a ganar 1.48 salarios mínimos al día en promedio. Si tomamos en consideración el salario mínimo nominal y asumimos algunos ajustes en los rangos salariales, en términos monetarios la población ocupada pasó de ganar 201.364 pesos diarios en el segundo trimestre de 2019 a ganar 209.08 pesos diarios, lo que implica un aumento nominal de 3.7%. El problema es que el nivel de precios subió 8.9% entre el segundo trimestre de 2019 y el mismo trimestre de 2021, por lo que el ingreso promedio de la población en términos reales disminuyó -4.8% en el periodo antes mencionado. 

Si consideramos el número de personas ocupada en el segundo trimestre de 2019 y el que había en el segundo trimestre de 2021, es verdad que en términos nominales la masa salarial promedio diaria creció 4.3% nominal en el periodo, pero nuevamente, cuando tomamos en cuenta el nivel de inflación  del periodo, vemos que en realidad el nivel de masa salarial en términos reales disminuyó -4.2% en los últimos dos años. Esta cifra coincide con el de la caída en el nivel de consumo total en México.

Conclusiones

Resulta evidente que ha habido una pérdida de importante de bienestar por parte del promedio de mexicanos derivado de que el nivel de consumo real es ahora más bajo que hace dos años. Es lamentable que la recuperación haya servido más para que crezca el consumo de productos importados por encima de los hechos en México. El consumo de servicios es el rubro que requiere de más apoyo, pero los relacionados al hospedaje, recreativos, servicios de preparación de alimentos y restaurantes, entre otros, difícilmente se podrán recuperar rápidamente si continúa el desorden del gobierno federal en la aplicación de las vacunas contra el Covid-19.

La pérdida del poder adquisitivo de la población ocupada es evidente, con independencia de que haya aumentado el salario mínimo, en la proporción antes descrita. Sólo a través del crecimiento económico y aumento de productividad se recuperarán los niveles de ingreso previos a la pandemia; pero para ello se requiere consumir productos hechos en México. Aunado a lo anterior, la implementación de casos de remedio comercial (anti dumping) son fundamentales para evitar que los países que se quedaron con miles de millones de productos en saldos, vengan a vender aquí esos productos, perjudicando la planta productiva nacional. Finalmente, la gran asignatura pendiente es la lucha contra la ilegalidad y se deben redoblar esfuerzos para evitar que sigan entrando mercancías al país en condiciones de subfacturación, dañando también a la planta productiva y al fisco federal.  

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandroparaleonrogomezt

¿Qué ha pasado con la deuda del sector público en el sexenio de AMLO?

Está más que documentado que el presidente Andrés Manuel López Obrador es proclive a decir cifras incorrectas respecto de los indicadores y desempeño de su gobierno. En este sentido, el pasado 1 de septiembre, durante su Tercer Informe de Gobierno, AMLO dijo, en materia económica, la siguiente frase: Casi todos los pronósticos para este año coinciden en que la economía crecerá alrededor del 6 por ciento; la inversión extranjera en el primer semestre fue de 18 mil 433 millones de dólares, 2.6 por ciento mayor a la registrada en el mismo periodo del año pasado y la mejor en la historia del país. No hemos contratado deuda pública adicional; el peso no se ha devaluado durante los primeros dos años y nueve meses del sexenio, como no había sucedido en tres décadas, y el salario mínimo ha aumentado en términos reales, en 44 por ciento, algo que no había ocurrido en más de 30 años.

En esta entrega solamente analizo la afirmación del presidente, y que he puesto en negrillas y subrayado, respecto de lo que ha sucedido con la contratación de deuda pública adicional.

De acuerdo con  cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el saldo de la deuda total del sector público federal (en pesos corrientes) al 31 de julio de 2021 fue de 12.429 billones de pesos, una cifra que se compone de 7.993 billones de pesos de deuda interna neta (en pesos) y de 222.3 miles de millones de dólares (mmdd) de deuda externa neta.  El saldo de la deuda total implica que con respecto al 30 de noviembre de 2018, ésta ha crecido en 1.697 billones de pesos, equivalente a un incremento nominal de 15.82%. Este aumento en el endeudamiento es producto de que la deuda interna aumentó en 1.304 billones de pesos, equivalente a 19.50% nominal adicional; mientras que la deuda externa neta ha aumentado en 24.26 mmdd.

Cabe señalar que las cifras se dicen fácil, pero el incremento de la deuda del sector público federal en 1.697 billones de pesos en el periodo del 30 de noviembre de 2018 al 31 de julio de 2021 (974 días), ¡equivale a un endeudamiento adicional promedio diario de 1 mil 743 millones de pesos!

¿Cómo se compara este nivel de endeudamiento con el registrado en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto? Cabe señalar que EPN recibió el país con una deuda total neta del sector público federal de 5.172 billones de pesos y dejó el país con una de 10.731 billones de pesos, por lo que en sus 2,191 días de administración ésta creció en 5.559 billones de pesos, cifra equivalente a 2.537 miles de millones de pesos diarios.  Esto implica que la administración del presidente AMLO ha endeudado al país a un ritmo que representa el 68.7% del endeudamiento diario en que se incurrió en el sexenio anterior.

Con estos datos de la propia SHCP queda evidenciada la información falsa respecto de la situación de la deuda del sector público que fue proporcionada en el Tercer Informe de Gobierno. Pero más allá de esto, tenemos que ver que la situación fiscal del país se ha deteriorado en el sentido de que el saldo de la deuda del sector público federal ha crecido, mientras que el PIB nominal no lo ha hecho en la misma proporción. El problema no es tanto endeudarse, sino ver la capacidad que tienes de hacer frente a esa deuda.

De acuerdo con cifras oficiales de INEGI y de la SHCP. En 2012 el PIB nominal de México fue de 15.817 billones de pesos, mientras que la deuda neta del sector público sumó 5.172 billones, por lo que podemos decir que esta deuda representaba el 32.70% del PIB. Para el 2018 el PIB nominal fue de 23.524 billones de pesos, mientras que el saldo de la deuda llegó a 10.731 billones de pesos, por lo que la deuda ya representaba el 45.62% del PIB. En 2020 el PIB nominal fue de 23.073 billones de pesos, y el saldo de la deuda sumó 12.017 billones, por lo que la deuda respecto al PIB alcanzó su máximo de los últimos años en 52.08%. Con las cifras al segundo trimestre de 2021 el PIB nominal es de 25.419 billones de pesos, mientras que el saldo de la deuda neta del sector público es de 12.429 billones, por lo que ésta representa el 48.90% del PIB, veremos cómo cerramos el año.

Otro aspecto que se debe precisar es que en la actualidad el saldo de la deuda externa en dólares no ha tenido un impacto en el saldo total de la deuda actual del sector público por algún efecto del tipo de cambio. El tipo de cambio promedio de noviembre de 2018 fue de 20.244 pesos por dólar, mientras que el tipo de cambio promedio en julio de 2021 fue de 19.968, por lo que inclusive, este pequeño ajuste en el tipo de cambio ha ayudado a que el saldo de la deuda total no se haya visto más elevado.

Queda claro que la deuda del sector público no se ha destinado para incentivar el crecimiento económico nacional, entonces la pregunta qué debemos formularnos es a qué se destina este endeudamiento adicional. Nuestro endeudamiento crónico se debe a que nos seguimos endeudando para pagar los intereses de la deuda acumulada. En el 2018 México registró un déficit presupuestario de 2.1% del PIB y los requerimientos financieros del sector público (RFSP) sumaron el 2.2% del PIB; en 2019 el déficit fue de 1.6% del PIB y los RFSP sumaron 2.3% del PIB, en 2020 la situación se agravó porque tuvimos un déficit presupuestario de 3.5% del PIB y RSFP de 3.9% del PIB. Para el 2021 la proyección de la SHCP es que el déficit presupuestario será de 2.8% y los requerimientos financieros del SPPF sumarán 3.3% del PIB. Cabe señalar que los RFSP consisten de la diferencia entre los ingresos y los gastos distintos de la adquisición neta de pasivos y activos financieros, por lo que constituyen la medida más amplia del déficit fiscal del país.

Queda claro pues que la deuda adicional no ha servido para aumentar sustancialmente la inversión directa del sector público federal, ni ha servido para impulsar la actividad económica nacional. Seguimos con la misma tendencia de un gobierno que recauda muchos ingresos de unos cuantos contribuyentes, “se hace de la vista gorda” con buena parte de la economía informal, y el gasto público que se realiza no es ni el más eficiente ni el más productivo.

Entonces a manera de conclusión, podemos señalar que la situación fiscal del país se sigue deteriorando. Es verdad que no estamos en niveles de endeudamiento como los que observa el mundo desarrollado, pero nosotros somos un país que tiene dificultades para atraer inversión extranjera directa y de cartera por lo que nuestra debilidad fiscal puede jugarnos en contra. Es por eso que nuestra calificación de deuda soberana se ha venido ajustando a la baja en algunos casos, y tiene perspectiva negativa en otros. Esta es nuestra realidad fiscal, aunque el presidente quiera hacernos creer que México no se ha endeudado más en los casi tres años que van de administración federal.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Qué tan lejos estamos de regresar a la economía que teníamos en 2019?

Mucho se ha especulado respecto a cuándo México podría volver a registrar los niveles de actividad económica que teníamos antes de la crisis ocasionada por los cierres de actividad económica por el Covid-19. Para tratar de responder a esta interrogante, tenemos que el INEGI acaba de dar a conocer los datos de la estimación del Producto Interno Bruto (PIB) en México durante el segundo trimestre del año. Tenemos que el PIB nominal (medido en pesos corrientes) sumó 25.931 billones de pesos, y de este total 1.022 billones fueron generados por el sector primario, 8.109 billones por el sector secundario y 15.242 billones por el terciario. Si tomamos en consideración que el tipo de cambio promedio fue de 20.0137 pesos por dólar, entonces el PIB de México sumó 1.295 billones de dólares. Estas cifras globales pudieran denotar que hemos superado o estamos cerca de superar, los niveles de actividad económica que se registraban antes de la pandemia.

Para evitar generalizaciones, en esta entrega hacemos un análisis de cómo se encuentra el PIB de las diferentes actividades económicas en el segundo trimestre de 2021, en comparación con el mismo trimestre de 2019 y 2020. Veremos que algunas actividades ya se han recuperado, mientras que otras se mantienen con bastantes complicaciones y operando muy por debajo de cómo lo hacían hace dos años. Para algunas actividades esto es producto de los problemas estructurales a nivel global, fallas en las cadenas de suministro de insumos, disminución del poder adquisitivo del promedio de la población o por las erróneas políticas publicas implementadas por el gobierno federal.

PIB Total

En la Tabla 1 podemos ver que, con cifras originales, en el segundo trimestre de 2021 el PIB total en términos reales (ajustado por inflación) creció a una tasa impresionante de 19.56%, pero también vemos que el PIB actual aún se encuentra en un nivel 2.82% por debajo del que tenía en el segundo trimestre de 2019.  Esto significa que si el PIB real creciera a una tasa anualizada de 2.91% en el segundo trimestre de 2022, apenas regresaremos al nivel de PIB prepandemia. Esto es pues, por dónde se le quiera ver, una pérdida de tres años en nuestro proceso de desarrollo económico.

Ahora, si queremos analizar cómo va la economía nacional en el primer semestre del año, tenemos que el nivel de PIB real total se encuentra 6.93% por encima del nivel que tenía en el primer semestre de 2020, pero está 3.83% por debajo del monto de PIB real registrado en el primer semestre de 2019.

En cuanto a las actividades primarias, tenemos que éstas crecieron 6.75% en el comparativo del segundo trimestre de 2021 y el mismo trimestre de 2020; y de hecho se encuentran 2.60% por encima del nivel registrado en el segundo trimestre de 2019. Es así que las actividades primarias son la única gran rama de actividad que ya se encuentra en un nivel superior al prepandemia.

Las actividades secundarias tuvieron un gran desempeño en el segundo trimestre de 2021, ya que crecieron 27.85% a tasa anual con respecto al segundo trimestre de 2020; sin embargo, aún están 4.62% por debajo del nivel observado en el segundo trimestre de 2019. Es así que para regresar al nivel de PIB observado antes de la crisis del Covid-19, las actividades secundarias deberán crecer 4.85% en el comparativo del segundo trimestre de 2021 y el mismo trimestre de 2022. ¿Es posible que la industria nacional crezca a esa tasa el año que viene? Es complicado, pero pudiera darse si continúa el dinamismo de las exportaciones.

Las actividades terciarias también registraron un crecimiento importante en el segundo trimestre de 2021, ya que su PIB real aumentó 17.07%; sin embargo, éste se encuentra 1.99% por debajo del nivel del segundo trimestre de 2019. Es así que el PIB de las actividades terciarias debe crecer 2.04% entre el segundo trimestre de 2021 y el mismo trimestre de 2022 para regresar a los niveles de actividad observados previo a la pandemia del Covid-19. En el caso de las actividades terciarias, si se ve factible que en 2022 se recupere el nivel de PIB observado en 2019.   

A continuación se presenta el análisis particular de las actividades secundarias y terciarias.

Actividades secundarias

Como ya se señaló, las actividades secundarias crecieron 27.85% anualizado en el segundo trimestre de 2021, pero su nivel de PIB aún se encuentra 4.62% por debajo del observado en igual trimestre de 2019. En la Tabla 2 vemos que el crecimiento observado entre abril y junio de 2021 en las actividades secundarias es producto de que la Minería creció 6.43%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final subió 4.19%; la Construcción aumentó 33.76%; mientras que las Industrias manufactureras subieron 36.71%. No obstante lo anterior, vemos que sólo la Minería reporta un nivel de actividad superior al observado en el segundo trimestre de 2019. Vemos que la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final se encuentra todavía 5.64% por debajo de su nivel del segundo trimestre de 2019; mientras que la Construcción y las Industrias Manufactureras están 11.85% y 3.37% por debajo del nivel de 2019, respectivamente. 

¿Es posible que el PIB de la construcción crezca en el segundo trimestre de 2022 a una tasa de 13.45% para regresar al nivel que tenía en 2019? Lamentablemente, con las condiciones de incertidumbre y política de nulos incentivos a la inversión, por parte del gobierno federal se ve casi imposible que eso ocurra. Respecto a la industria manufacturera, ¿es posible que ésta crezca a una tasa de 3.49% en el segundo trimestre de 2022 para regresar a los niveles prepandemia? Es probable que si en la medida en que las exportaciones sigan aumentando y se vayan resolviendo los problemas estructurales que limitan la producción y el comercio a nivel mundial.  

De las actividades secundarias, la de mayor importancia, por su contribución al PIB son las industrias manufactureras. En el segundo trimestre de 2021, el PIB total fue de 25.931 billones de pesos, y de este total, 8.109 billones fueron de las actividades secundarias, y de esta última cifra, 4.589 billones de pesos fueron generados por las industrias manufactureras. A continuación se presenta la evolución de estas últimas:  

Manufacturas

En cuanto a las industrias manufactureras, a continuación se presenta la evolución de cada una de ellas en el periodo del segundo trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2021 (en paréntesis se indica el porcentaje de variación y las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (205.58%); Fabricación de prendas de vestir (173.01%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (172.06%); Fabricación de equipo de transporte (139.74%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (98.96%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (66.70%);  Fabricación de productos metálicos (60.10%); Industria del plástico y del hule (54.53%); Impresión e industrias conexas (51.11%); Fabricación de maquinaria y equipo (50.66%); Industria de la madera (49.89%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (44.39%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (42.54%); Industria de las bebidas y del tabaco (40.70%); Otras industrias manufactureras (34.11%); Industrias metálicas básicas (28.56%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (25.71%); Industria del papel (24.20%); Industria alimentaria (3.87%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (3.74%); e Industria química (3.37%).

No obstante muchas de las espectaculares tasas de crecimiento del PIB de diversas actividades manufactureras, muchas de ellas aún se encuentran en un nivel considerablemente por debajo del observado en 2019, aunque es verdad que algunas ya están en un nivel por arriba (a continuación se presenta la evolución de cada una de estas actividades en el periodo del segundo trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021, ordenadas de mejor a peor desempeño): Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (18.73%); Industria del papel (6.73%); Industria del plástico y del hule (5.25%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (2.05%); Industrias metálicas básicas  (2.04%); Industria alimentaria (1.62%); Fabricación de productos metálicos (0.66%); Otras industrias manufactureras (0.55%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-1.33%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (-2.16%); Industria de las bebidas y del tabaco (-3.01%); Impresión e industrias conexas (-3.34%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-3.45%); Industria de la madera (-4.14%); Fabricación de maquinaria y equipo (-5.31%);  Industria química (-6.64%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-7.68%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-10.39%); Fabricación de equipo de transporte (-13.85%); Fabricación de prendas de vestir (-19.22%); y Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-23.73%).

De esta información llaman la atención varios puntos: 1. De las 21 actividades manufactureras, solamente 8 reportan un nivel de PIB superior al observado en el segundo trimestre de 2020; 2. Que hay sectores que si bien registran importantes tasas de crecimiento entre el 2020 y 2021, aún se encuentran muy por debajo de su nivel de 2019, como es el caso de los sectores automotriz, vestido y calzado; y 3. Los sectores más golpeados son aquellos que dependen más del mercado interno o dependen de las cadenas globales de suministro para varios de sus insumos.

A continuación se presenta la evolución del PIB de las diversas ramas que componen a las actividades terciarias:

Actividades terciarias

Es verdad que en este espacio le dedicamos poco a analizar a las actividades terciarias, mismas que son muy importantes, como vimos en los párrafos introductorios de esta entrega. A continuación se presenta la evolución del PIB de cada rama de actividad en el periodo del segundo trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2021 (en paréntesis se indica el porcentaje de variación y las ramas están ordenadas de mejor a peor desempeño): Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos (168.94%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (160.58%); Transportes, correos y almacenamiento (54.52%); Comercio al por menor (39.36%); Comercio al por mayor (24.84%); Servicios de salud y de asistencia social (16.45%); Otros servicios excepto actividades gubernamentales (10.28%); Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (8.31%); Servicios profesionales, científicos y técnicos (7.23%);  Información en medios masivos (4.85%); Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (4.29%); Corporativos (3.20%); Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (2.38%); Servicios educativos (1.51%); y  Servicios financieros y de seguros (-1.98%). Los datos muestran que de las 15 actividades que componen a las actividades terciarias, 14 muestran una recuperación en el segundo trimestre de 2021.

Ahora, en cuanto a la evolución de las ramas de actividad que componen a las actividades terciarias durante el periodo del segundo trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021, tenemos lo siguiente (en paréntesis se menciona el porcentaje de variación y las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Servicios de salud y de asistencia social (17.08%); Información en medios masivos (4.77%); Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (3.26%); Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (3.19%); Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (2.74%); Servicios profesionales, científicos y técnicos (-0.38%); Comercio al por menor (-1.14%); Comercio al por mayor (-2.15%); Servicios educativos (-3.70%); Servicios financieros y de seguros (-5.39%); Transportes, correos y almacenamiento (-7.03%); Corporativos (-14.08%); Otros servicios excepto actividades gubernamentales (-18.47%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (-23.63%); y Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos (-42.76%). La información muestra que de 15 actividades solamente 5 muestran un nivel de PIB superior al del segundo trimestre de 2019. Vemos que entre los servicios más afectados se encuentran aquellos relacionados al turismo y muchas de las actividades recreativas.

Conclusión

Las cifras agregadas que indican que en el segundo trimestre de 2021 el PIB total creció 19.56% y que estamos sólo 2.82% por debajo del nivel del segundo trimestre de 2019 esconden la realidad que siguen enfrentando varios sectores de actividad como lo son los siguientes (en paréntesis se indica el porcentaje de variación del segundo trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021): Construcción (-11.85%); la Fabricación de equipo de transporte (-13.85%); Corporativos (-14.08%); Fabricación de prendas de vestir (-19.22%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas  (-23.63%); Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-23.73%); y Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos (-42.76%). Todas estas actividades que aún se encuentran en niveles muy por debajo de los observados en 2019, requieren de una estrategia para reactivarlas porque el futuro no será fácil.

Prácticamente todos los analistas serios coinciden en que la actividad económica tendrá una fuerte desaceleración en la segunda mitad de este año, debido al temor que causa en los consumidores la variable Delta del virus que causa la Covid-19, porque es posible que continúen las disrupciones en las cadenas de valor a nivel mundial, porque en Estados Unidos se está perdiendo el impulso que se había logrado por los estímulos económicos que ha estado dando el gobierno federal, por el endurecimiento de la política monetaria en México, entre otros temas. Es por ello que se hace aún más importante el encontrar estrategias para apoyar el crecimiento del PIB nacional, porque el crecimiento inercial se ha comprobado que nos ha empobrecido.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El rostro humano de las cifras del PIB en I/21

Durante la semana que termina, varios analistas destacaron que con cifras desestacionalizadas el Producto Interno Bruto (PIB) avanzó 0.8% en términos reales entre el cuarto trimestre de 2020 y el primer trimestre de 2021. Esto sin duda implica una mejoría y provocó que varios despachos ajustaran al alza su pronóstico de crecimiento económico para este año, como es el caso de Goldman Sachs, que lo elevó de 5.3% a 5.9%. No obstante lo anterior, es importante hacer la distinción de lo que es el crecimiento respecto del trimestre inmediato anterior versus el desempeño respecto al mismo trimestre de hace un año.

Aunado a lo anterior, es necesario entender lo que está sucediendo en las diferentes actividades que generan el PIB de nuestro país ya que la cifra agregada pues refleja el promedio, siendo que hay actividades que siguen teniendo un mal desempeño, lo que tiene implicaciones importantes para el bienestar de millones de personas. En esta entrega explicaré varios conceptos, pero antes sólo me gustaría poner como referencia que mientras que México creció 0.8% entre el cuarto trimestre de 2020 y el primero de 2021, el PIB de Estados Unidos creció 6.4 por ciento. 

Es pertinente comenzar mencionando el dato que nos da el INEGI respecto del PIB  Nominal  (PIBN) con cifras originales, mismo que a precios de mercado se situó en 24.903 billones de pesos corrientes en el primer trimestre de 2021. Esto implica un aumento de 1.8% con relación al primer trimestre de  2020; sin embargo, cabe señalar que este resultado se originó de la disminución de -3.62% del PIB real (ajustado por inflación) y del incremento de 5.6% del índice de precios implícitos del PIB (inflación del periodo).

Como se señaló en el párrafo anterior, en el comparativo del primer trimestre de 2021 respecto del mismo trimestre de 2020, el PIB total cayó -3.62% con lo que se liga la octava disminución anualizada consecutiva en este indicador. Con este dato, se confirma que a pesar de que hubo una mejoría respecto del trimestre inmediato anterior, seguimos transitando por la crisis económica más prolongada que ha sufrido nuestro país desde 1932. Es así que con todo y que vamos avanzando lentamente, en el comparativo del primer trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021, el PIB en términos reales registra una caída de -4.86%. Esto implica que no es que sólo nos hayamos caído en el arranque del 2021 en 3.62%, sino que esto se vino a sumar a la disminución anualizada de 1.29% observada en el primer trimestre de 2020.

Ahora, en cuanto al desempeño del PIB por tipo de actividad en el periodo del primer trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2021, tenemos que las actividades primarias (agricultura, ganadería, etc.) avanzaron 2.82%, mientras que las secundarias (industria) cayeron -2.66% y las terciarias (comercio y servicios) nuevamente fueron las más afectadas con una disminución de -4.03%. Con estos datos vemos que las actividades primarias ligan 3 trimestres consecutivos con aumentos anualizados, pero las actividades secundarias llevan 10 trimestres seguidos cayendo, mientras que las terciarias ligaron 6 trimestres al hilo con caídas.

Haciendo el análisis de lo sucedido dentro de las actividades secundarias en el primer trimestre de 2021, tenemos que la minería retrocedió -2.72%; la electricidad, gas y agua cayó -6.10%; la construcción se contrajo -6.80%; mientras que las manufacturas cayeron sólo -0.61%.  Respecto a estos datos, se debe señalar que tanto la minería, como la electricidad, gas y agua, acumularon 4 trimestres consecutivos con caídas anualizadas; mientras que la construcción ligó 8 trimestres seguidos con contracciones; y las manufacturas hilaron 6 trimestres seguidos con caídas.  

Como lo he señalado en anteriores entregas, el hablar de disminuciones en el PIB es muy sencillo, pero los números son fríos y no denotan la tragedia que significa la prolongada crisis económica que estamos viviendo. Es así que considero importante hacer mención de algunos de los indicadores más significativos que se desprenden de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN) del INEGI.

En dicha encuesta, se hace mención que (producto de la crisis económica por la que atraviesa nuestro país) la población ocupada en México en el primer trimestre de 2021 fue de 53 millones de personas, cifra inferior en 2.1 millones comparada con la del primer trimestre de 2020. Esto significa que el número de personas trabajando disminuyó -3.8% en el último año.

Por su parte, derivado de que el PIB de las actividades terciarias disminuyó -4.03% es que se explica que estas actividades hayan perdido 1.9 millones de puestos de trabajo entre el primer trimestre de 2020 y el mismo trimestre de 2021. Dentro de estas actividades destaca lo sucedido con el comercio, actividad que perdió 712 mil ocupados, mientras que los restaurantes y servicios de alojamiento dejaron ir a 656 mil personas en el mismo periodo.

Se debe aclarar que cuando se habla de la disminución de alguna actividad, esto se refiere a la suma de todas las unidades económicas. Es obvio que el impacto de la crisis económica no es igual para una microempresa que para una grande. Es así que se debe destacar que en el último año los micronegocios perdieron 924 mil puestos de trabajo y fueron el tipo de unidad económica que reportó la mayor pérdida de ocupación.

Finalmente, con todo y que en México la economía informal es una importante válvula de escape para evitar que tengamos un problema de desempleo más grande, tenemos que en el primer trimestre de 2021 la población desocupada (aquella que se encontraba sin trabajar, que estaba disponible y estuvo buscando trabajo), fue de 4.4% de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que implica a 2.4 millones de personas desempleadas, cifra superior en 455 mil personas a la observada en el primer trimestre de 2020.

Con estos datos queda claro que la recuperación económica está en marcha y que todo parece indicar que a pesar de la falta de políticas públicas por parte del gobierno federal que incentiven la inversión, este será un buen año en materia de crecimiento. Sin embargo, no podemos dejar de admitir que hay sectores que aún están muy afectados por la crisis económica y que son los que más puestos de trabajo han perdido. Es importante Incentivar la demanda interna de productos mexicanos y no sólo depender del sector exportador para lograr la recuperación.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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En Twitter: @alejandrogomezt

Desempeño económico de las entidades federativas en México en 2020

México es un país de enormes contrastes, y más aún en cuestiones como el desempeño económico de sus diversas regiones en tiempos de crisis económica. Se ha comentado sobradamente que con el dato del primer trimestre de 2021, nuestro país acumuló 8 trimestres consecutivos con caídas anualizadas en su Producto Interno Bruto (PIB), lo que convierte a ésta en una de las recesiones más largas de nuestra historia moderna.

Como referencia tenemos que la primera crisis de la década de 1980 tuvo una duración de 6 trimestres (de III/82 a IV/83); la segunda crisis de los ochentas duró 5 trimestres (de I/86 a I/87); la crisis derivada del “error de diciembre de 1994” duró 4 trimestres (de I/95 a IV/95); la crisis financiera internacional tuvo un impacto en México de 5 trimestres (de IV/08 a IV/09); mientras que la recesión ocasionada por el actual gobierno federal aunada a la crisis del Covid-19 ya ha durado 8 trimestres (de II/19 a I/21). Cabe señalar que la estimación oportuna del PIB del primer trimestre de 2021 ubicó la caída de este indicador (con cifras originales) en -3.8%.

Como hemos mencionado desde este espacio, los costos sociales de la más reciente crisis económica han sido enormes, con millones de personas que abandonaron el mercado laboral, perdieron su empleo, les recortaron su jornada de trabajo y/o les disminuyeron su ingreso. Sin embargo, el impacto de ésta crisis no ha sido homogénea en México. En ese sentido, en esta entrega analizamos cual fue el impacto de la crisis económica en las diferentes entidades federativas del país.

Esto lo podemos presentar puesto que el INEGI dio a conocer los resultados del Indicador Trimestral de la Actividad Económica (ITAEE) del cuarto trimestre de 2020, con lo que se puede tener una imagen completa de lo sucedido en México a nivel de entidad federativa durante dicho año.  Presentaré primero la evolución de las economías en su conjunto, posteriormente veremos lo que sucedió con las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, etc.), luego analizamos lo que pasó con las actividades secundarias (industria) haciendo especial énfasis en el sector manufacturero, finalmente, vemos el desempeño de las actividades terciarias (comercio y servicios).

Actividad económica total

En cuanto a la actividad económica total, cabe recordar que con cifras originales, el PIB de México en 2020 registró una caída de -8.2%. Esto implica que en dicho año hubo 20 entidades federativas que tuvieron un mejor desempeño comparado con el total nacional. A continuación se presenta la evolución del ITAEE de cada estado en 2020, ordenados de mejor a peor desempeño (en paréntesis se menciona la tasa de crecimiento o disminución): 1. Tabasco (3.4%), 2. Chiapas (-4.1%), 3. Zacatecas (-4.2%), 4. Baja California (-4.5%), 5. Oaxaca (-4.9%), 6. Sonora (-5.4%), 7. Chihuahua (-6.0%), 8. Durango (-6.3%), 9. Michoacán (-6.7%), 10. Campeche (-6.8%), 11. Jalisco (-6.9%), 12. México (-7.0%), 13. Guanajuato (-7.1%), 14. Aguascalientes (-7.2%), 15. Sinaloa (-7.2%), 16. Colima (-7.5%), 17. San Luis Potosí (-7.5%), 18. Yucatán (-7.9%), 19. Tamaulipas (-8.0%), 20. Veracruz (-8.2%), 21. Nuevo León (-8.7%), 22. Guerrero (-9.2%), 23. Ciudad de México (-9.4%), 24. Querétaro (-9.5%), 25. Nayarit (-10.1%), 26. Hidalgo (-10.6%), 27. Coahuila (-11.1%), 28. Morelos (-11.6%), 29. Tlaxcala (-11.6%), 30. Puebla (-11.7%), 31. Baja California Sur (-21.5%) y 32. Quintana Roo (-24.2%).

Actividades primarias

En cuanto al PIB de las actividades primarias, tenemos que en 2020 éste aumentó 1.9%.  Eso significa que hubo 19 entidades que tuvieron un mejor desempeño comparado con el total nacional. A continuación se presenta la evolución del ITAEE de las Actividades primarias para cada estado en 2020, ordenados de mejor a peor desempeño (en paréntesis se menciona la tasa de crecimiento o disminución): 1. Zacatecas (25.5%), 2. San Luis Potosí (12.8%), 3. Campeche (8.6%), 4. Guerrero (8.3%), 5. México (6.7%), 6. Oaxaca (6.7%), 7. Durango (4.6%), 8. Tabasco (4.5%), 9. Puebla (4.4%), 10. Veracruz (4.3%), 11. Aguascalientes (4.3%), 12. Coahuila (4.1%), 13. Baja California Sur (3.2%), 14. Nuevo León (3.1%), 15. Nayarit (3.1%), 16. Colima (2.6%), 17. Jalisco (2.3%), 18. Chiapas (2.1%), 19. Guanajuato (2.1%), 20. Hidalgo (1.8%), 21. Yucatán (1.6%), 22. Morelos (1.1%), 23. Ciudad de México (0.8%), 24. Sonora (0.6%), 25. Querétaro (0.1%), 26. Tlaxcala (0.0%), 27. Tamaulipas (-1.6%), 28. Chihuahua (-2.5%), 29. Michoacán (-3.4%), 30. Quintana Roo (-4.4%), 31. Sinaloa (-5.5%) y 32. Baja California (-6.5%).

Actividades secundarias

En cuanto al PIB de las actividades secundarias, tenemos que en 2020 éste disminuyó -10.0%.  Esto implica que hubo sólo 13 entidades que tuvieron un desempeño mejor que el observado por el total nacional. A continuación se presenta la evolución del ITAEE de las Actividades secundarias para cada estado en 2020, ordenados de mejor a peor desempeño (en paréntesis se menciona la tasa de crecimiento o disminución): 1. Tabasco (10.1%), 2. Oaxaca (0.4%), 3. Chiapas (-2.0%), 4. Baja California (-3.7%), 5. Sonora (-6.3%), 6. Michoacán (-6.5%), 7. Campeche (-7.0%), 8. Chihuahua (-7.5%), 9. Sinaloa (-7.9%), 10. Guanajuato (-8.5%), 11. San Luis Potosí (-9.1%), 12. Jalisco (-9.3%), 13. Zacatecas (-9.5%), 14. Guerrero (-10.2%), 15. Durango (-10.5%), 16. Aguascalientes (-11.2%), 17. Nuevo León (-11.6%), 18. Yucatán (-11.9%), 19. Tamaulipas (-12.1%), 20. Veracruz (-12.1%), 21. Querétaro (-12.6%), 22. México (-13.3%), 23. Ciudad de México (-13.4%), 24. Nayarit (-13.5%), 25. Colima (-14.8%), 26. Coahuila (-15.8%), 27. Puebla (-18.2%), 28. Hidalgo (-18.8%), 29. Morelos (-20.4%), 30. Tlaxcala (-20.7%), 31. Quintana Roo (-25.4%) y 32. Baja California Sur (-32.7%).

Manufacturas

En cuanto al PIB de la industria manufacturera, tenemos que en 2020 éste disminuyó -10.0%, igual que la caída del conjunto de las actividades secundarias.  Esto implica que hubo 17 entidades que tuvieron un desempeño mejor que el registrado por el total nacional. A continuación se presenta la evolución del ITAEE de la industria manufacturera para cada estado en 2020, ordenados de mejor a peor desempeño (en paréntesis se menciona la tasa de crecimiento o disminución): 1. Sinaloa (2.4%), 2. Tabasco (1.6%), 3. Michoacán (0.2%), 4. Baja California Sur (0.0%), 5. Nayarit (-2.5%), 6. Baja California (-2.7%), 7. Colima (-3.6%), 8. Tamaulipas (-4.5%), 9. Chihuahua (-4.7%), 10. Campeche (-4.7%), 11. Yucatán (-5.3%), 12. Guerrero (-6.0%), 13. Guanajuato (-6.5%), 14. Oaxaca (-8.4%), 15. San Luis Potosí (-8.4%), 16. Durango (-9.0%), 17. Jalisco (-9.3%), 18. Sonora (-10.2%), 19. Nuevo León (-10.6%), 20. Tlaxcala (-11.1%), 21. Zacatecas (-11.3%), 22. México (-11.5%), 23. Ciudad de México (-11.7%), 24. Veracruz (-12.2%), 25. Aguascalientes (-12.5%), 26. Quintana Roo (-12.5%), 27. Querétaro (-13.1%), 28. Chiapas (-14.4%), 29. Morelos (-15.5%), 30. Puebla (-16.2%), 31. Coahuila (-16.2%) y 32. Hidalgo (-22.6%).

Actividades terciarias

En cuanto al PIB de las actividades terciarias, tenemos que en 2020 éste disminuyó -7.7%. Esto implica que hubo 24 entidades federativas que registraron una evolución mejor que la del total nacional. A continuación se presenta la evolución del ITAEE de las Actividades terciarias para cada estado en 2020, ordenados de mejor a peor desempeño (en paréntesis se menciona la tasa de crecimiento o disminución): 1. Baja California (-4.9%), 2. Aguascalientes (-5.0%), 3. México (-5.1%), 4. Chihuahua (-5.2%), 5. Chiapas (-5.2%), 6. Colima (-5.4%), 7. Sonora (-5.5%), 8. Zacatecas (-5.6%), 9. Tamaulipas (-5.8%), 10. Durango (-5.8%), 11. Tlaxcala (-6.2%), 12. Jalisco (-6.6%), 13. Campeche (-6.7%), 14. Coahuila (-6.8%), 15. Guanajuato (-6.9%), 16. Yucatán (-6.9%), 17. Tabasco (-7.0%), 18. Nuevo León (-7.2%), 19. Sinaloa (-7.3%), 20. Michoacán (-7.3%), 21. Veracruz (-7.3%), 22. Hidalgo (-7.4%), 23. Oaxaca (-7.4%), 24. Querétaro (-7.7%), 25. San Luis Potosí (-7.9%), 26. Morelos (-8.2%), 27. Ciudad de México (-9.0%), 28. Puebla (-9.1%), 29. Guerrero (-10.2%), 30. Nayarit (-10.6%), 31. Baja California Sur (-18.1%) y 32. Quintana Roo (-24.2%).

Conclusiones

Resulta evidente que gran parte de la caída en el PIB se debió al mal desempeño económico de los grandes centros económicos, como es el caso de la Ciudad de México. En el ITAEE total la CDMX cayó -9.4%, mientras que en el de las actividades secundarias se desplomó -13.4% y en el de las terciarias se contrajo -9.0%. Este mal desempeño de la entidad de mayor peso económico en el país se debió a que el cierre de su actividad económica en 2020 fue mucho más duradero que el de otros estados como Guanajuato, que reabrió su economía relativamente rápido y sólo se contrajo -7.1%.  Para reafirmar este comentarios, tenemos el caso de Puebla que ocupó el tercer lugar en cuanto a peor caída del ITAEE, al haber registrado una disminución de -11.7%. Este estado también tuvo uno de los cierres de actividad más largos y estrictos en el país en 2020.

Otro aspecto relevante es que los dos estados más golpeados por la crisis de 2020 fueron entidades con una clara vocación turística: Baja California Sur y Quintana Roo. El primero cayó a una tasa de más del doble que la caída nacional, mientras que el segundo vio colapsarse su economía casi al triple de lo que cayó el PIB de México. Es muy difícil imaginar lo que debe ser que la economía de donde resides caiga en una cuarta parte de su valor.

Finalmente, los estados de mejor desempeño económico Tabasco, Chiapas y Zacatecas no lograron jalar al resto de la economía ya que sus economía son muy pequeñas. Estas tres entidades representaron en su conjunto el 4.59% del PIB total en 2019. El buen desempeño de Tabasco, que de hecho fue el único estado del país que creció en 2020 se debió al estímulo económico recibido de la federación.

Y esto último debería llevarnos a la reflexión de cuál hubiese sido el desempeño económico del país en 2020 si lo que hizo el gobierno federal en Tabasco lo hubiera hecho (aunque sea en menor escala) en los demás estados del país. Si se hubiese contrato un billón de pesos de deuda pública adicional y ese dinero integro se hubiera invertido en la realización de obras públicas a lo largo y ancho de México. Hasta la propia calificadora de riesgo Moody´s, señaló el pasado 12 de enero que “más deuda puede ser positivo para México si se destina al crecimiento económico”.

Con mayor deuda dudo mucho que la situación fiscal relativa de México se hubiese deteriorado más de lo que lo hizo el año pasado (con un aumento nominal de la deuda neta del sector público federal de 1.1 billones de pesos), pero sin duda tendríamos una economía menos perjudicada y con mejores expectativas de recuperación para este año.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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La debilidad de la demanda agregada de México: Consumo e Inversión

En la semana que recién concluye el Banco de México se sumó al grupo de analistas que han revisado al alza sus expectativas de crecimiento para la economía mexicana en 2021 y 2022. En su Informe Trimestral correspondiente al cuarto trimestre de 2020, el banco central menciona que sus previsiones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2021 (para el escenario central) se revisan al alza de 3.3% en el informe previo a 4.8% en el actual, en tanto que la expectativa de crecimiento para 2022 se ajusta de 2.6% a 3.3% en la misma comparación.

Si bien es positivo que se ajusten al alza la expectativa de crecimiento, habrá que trabajar para que ésta se materialice. Hemos comentado en las pasadas entregas que el único motor de crecimiento económico que tiene México encendido en este momento es el de las exportaciones, mismas que en enero de 2021 se encontraban sólo 2.6% por debajo de su nivel de enero de 2020 (pero que en diciembre de 2020 ya estaban 11.5% por encima del nivel observado en diciembre de 2019).

Al analizar los otros componentes de la demanda agregada, tenemos que el INEGI publicó las cifras del Indicador mensual del consumo privado en el mercado interior (IMCPMI), así como las de la Inversión fija bruta (IFB) correspondientes al mes de diciembre de 2020, y éstas evidencian que aunque el PIB cayó apenas -4.3% en el cuarto trimestre de 2020 y  que el IGAE se contrajo sólo -2.68% en diciembre de dicho año, la economía sigue enfrentando importantes retos para su recuperación en el periodo de 2021 a 2024.

Más allá de las exportaciones, que van bastante bien; lo que suceda al consumo privado y a la inversión fija es relevante porque a nivel macroeconómico, la demanda agregada de un país está conformada por la suma del consumo privado, la inversión física empresarial, el gasto del gobierno y las diferencia de exportaciones menos importaciones. En esta entrega damos cuenta de la evolución de consumo privado e inversión fija al cierre de 2020.

Consumo privado

El componente consumo privado es el principal componente de la demanda agregada y muestra de ellos es que en los primeros tres trimestres de 2020 éste representó el 63.7%. Aunado a lo anterior, el consumo es importante porque el nivel de éste es quizás el principal elemento que denota el bienestar de una población. Es de suponerse que una sociedad que tiene mayores niveles de consumo vive mejor a una en la que los niveles de consumo son menores. Es por ello que resulta una verdadera desgracia el darnos cuenta de que en  el comparativo del 2020 respecto de 2019, el IMCPMI disminuyó -11.0%. Este nivel de caída hace palidecer las disminuciones observadas en el consumo en las anteriores crisis económicas que ha vivido México (por ejemplo, en 1995 el consumo cayó -4.8% y en 2009 se redujo -6.0%).

La caída de -11.0% en el IMCPMI es producto de que en 2020 el consumo de bienes y servicios nacionales se contrajo -10.5%, mientras que el de bienes importados cayó -15.1%. Analizando a detalle la caída de -10.5% en el consumo de bienes y servicios nacionales, vemos que en 2020 la caída en el consumo de bienes fue de -6.6%, mientras que la disminución en el consumo de servicios fue de -14.1%. Profundizando en lo que sucedió con el consumo nacional de bienes, vemos que la caída de -6.6% se debió a que el consumo de bienes duraderos (refrigeradores, estufas, muebles, etc.) cayó -15.2%, el consumo de bienes semiduraderos (calzado, ropa) se desplomó -26.1%, mientras que el consumo de bienes no duraderos (alimentos) cayó -1.6%.

La fuerte disminución en el consumo de bienes semiduraderos explica la severa crisis que enfrentaron en 2020 las industrias del cuero-calzado y del vestido, mismas que disminuyeron el valor de su producción en dicho año en -29.1% y -33.7% respectivamente.

Inversión Fija Bruta

El componente de la demanda agregada más golpeado en los últimos años es el de la inversión fija bruta. Este es un asunto que preocupa por su doble efecto negativo. Primero, porque implica un menor gasto en general en la economía (hay menos gente produciendo maquinaria y equipo y por lo tanto se llevan menos ingresos a sus hogares), y segundo, porque significa que se limitan las posibilidades de producción futura por parte de México (si no se producen o importan suficientes máquinas nuevas, no hay forma de aumentar la producción y la productividad de la mano de obra en los próximos años).

En 2020 la inversión fija bruta en México disminuyó -18.2%, la mayor caída desde que se mantiene registro estadístico, y es un resultado que se suma al mal desempeño de este indicador en los últimos cuatro años. En 2019 la inversión fija cayó -4.6% en términos reales, en 2018 ésta había crecido apenas 0.9% después de que en 2017 había disminuido -1.2%.

La caída de -18.2% en la inversión fija bruta en 2020 se debe a que la construcción se contrajo -17.4%, mientras que la inversión  en maquinaria y equipo disminuyó -19.3%. En relación a la construcción, la residencial disminuyó -15.0%, mientras que la no residencial se contrajo -19.7% el año pasado. En cuanto a la inversión en maquinaria y equipo (incluye equipo de transporte), en 2020 la de origen nacional bajó -23.5%, mientras que la de origen importado disminuyó -16.4%. Preocupa de manera especial que la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes de origen nacional presenta una caída de -15.9%, mientras que la maquinaria,  equipo y otros bines de origen importado se contrajo -13.1%. 

Es verdad que en el comparativo de diciembre de 2019 al mismo mes de 2020 ya se observa una mejoría en el sentido de que las tasas de disminución se han moderado, pero las caídas siguen siendo fuertes. En diciembre de 2020 la inversión fija bruta total presenta un nivel 11.5% por debajo del de hace un año, producto de que la construcción presenta una caída de -14.1%, mientras que la maquinaria y equipo (incluye equipo de transporte) observa un retroceso de -12.3%.

Todo esto es muy preocupante porque sin una adecuada cantidad de inversión física, se limitan las posibilidades de crecimiento económico y de recuperación de los niveles de ingreso de la población ocupada. La teoría económica deja en claro que la única manera en que se puede mejorar el nivel de ingresos del personal ocupado sin generar presiones inflacionarias es a través de los aumentos en la productividad de la mano de obra (aumentar producción con los mismos insumos). Una de las principales maneras para aumentar dicha productividad es a través de la adquisición de más y mejores máquinas para que las personas puedan hacer mejor su trabajo. Lo que hemos visto en México es un gran retroceso en los últimos siete años ya que el nivel de inversión de 2020 estuvo 11.2% por debajo del observado en 2013, y con este ritmo tan bajo de reposición de capital el resultado neto es un proceso de destrucción de capital.

Conclusiones

Los niveles tan bajos de consumo privado y de inversión productiva en México son un serio limitante para el crecimiento de la economía nacional; por lo que insisto en que el único motor sólido de crecimiento que tiene nuestro país es el de las exportaciones. Nuevamente tenemos puesto nuestro futuro económico en la suerte de los Estados Unidos, que con el estímulo económico de 1.9 billones de dólares recién aprobado por el Senado, seguro nos dará un fuerte impulso (además de que la reciente depreciación de nuestra moneda a niveles por encima de los 21.30 pesos por dólar, producto del aumento en las tasas de interés de largo plazo en EE.UU. también nos dan un impulso).

Respecto a la inversión productiva quisiera agregar que la perspectiva es de que ésta se mantendrá muy débil producto del clima de incertidumbre que ha creado el gobierno federal. Hay inversionistas extranjeros que se lo están pensando dos veces antes de poner sus plantas en México y están optando por naciones como Colombia. Otros que están en México, están considerando mudarse a otras ubicaciones.

En este contexto, se deben destacar iniciativas, como las de los estados que integran la Alianza Federalista, que tienen el propósito de generar confianza y dar a conocer las bondades que tiene México para la atracción de inversión extranjera a través de la plataforma tecnológica http://investinmx.com/. Esta plataforma promoverá las virtudes de México y particularmente de las entidades que conforman la Alianza, buscando el desarrollo regional en sectores estratégicos para lograr inversiones de mayor valor agregado.

Finalmente, pues no nos queda más que seguir trabajando para que en contexto de bajos niveles de consumo y de inversión productiva, podamos encontrar los nichos de mercado nacional que nos permitan aumentar el empleo y producción.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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La recuperación económica se estanca…..en un nivel muy bajo

Cada vez son más los gobiernos estatales que imponen restricciones a la actividad económica, en aras de tratar de frenar la creciente propagación del Covid-19. Desde mi punto de vista, el limitar la actividad en algunos horarios y días no es la medida más efectiva para frenar la propagación de la enfermedad, ya que los colaboradores de muchas empresas están más seguros en los centros de trabajo que en sus casas. Muchas empresas han implementado protocolos sanitarios y eso mantiene a las personas con bajas probabilidades de contagiarse, ya sea dentro de una fábrica, tienda o restaurante.

Lo que las autoridades deben hacer es hacer obligatorio el uso del cubrebocas en todo momento cuando una persona está fuera de su casa o vehículo. De igual forma, se deben limitar las fiestas que se organizan y tienen una elevada concurrencia de personas.  Si no se toman este tipo de medidas para contener la enfermedad, de nada servirá seguir golpeando las actividades económicas y sólo se generará más desempleo, pobreza y sufrimiento.

Es en este contexto de nuevas limitaciones a la actividad económica, que se publican más indicadores que confirman que la recuperación económica en nuestro país se ha estancado, y lo peor es que lo ha hecho en un nivel de actividad muy por debajo del que registramos en 2019.

El INEGI dio a conocer los datos del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IVFAI) y los datos son muy preocupantes ya que en septiembre la industria ya no creció respecto a agosto, y esto es relevante porque la industria en México representa poco más del 28% del Producto Interno Bruto (PIB). En esta entrega analizamos primero la evolución del IVFAI en el comparativo de agosto a septiembre de este año, y posteriormente en el comparativo de septiembre de 2020 respecto del mismo mes de 2019.

Evolución de agosto a septiembre de 2020

Con cifras desestacionalizadas, en el comparativo de agosto a septiembre de 2020, el total del volumen físico de la actividad industrial disminuyó -0.05%, con lo que se le pone freno a una racha de tres meses consecutivos en los que la actividad industrial crecía. La caída marginal de -0.05% es producto de que la Minería aumentó 0.2%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final cayó -3.1%; la Construcción decreció -5.6%; mientras que las Industrias manufactureras aumentaron 2.4%.

El aumento de 2.4% por parte de la industria manufacturera se debe a la siguiente evolución de cada una de las ramas de actividad (en paréntesis se indica el porcentaje de variación mensual): Industria alimentaria (1.2%); Industria de las bebidas y del tabaco (-2.2%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (2.8%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (1.2%); Fabricación de prendas de vestir (6.1%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (3.7%); Industria de la madera (-1.1%); Industria del papel (1.4%); Impresión e industrias conexas (-1.2%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (21.7%); Industria química (0.0%); Industria del plástico y del hule (1.3%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (0.8%); Industrias metálicas básicas (12.3%); Fabricación de productos metálicos (0.6%); Fabricación de maquinaria y equipo (-1.9%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (3.3%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (4.9%); Fabricación de equipo de transporte (5.1%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (0.9%); y Otras industrias manufactureras (1.5%).

Como puede apreciarse, la actividad industrial total se estancó entre agosto y septiembre de 2020, esto se debe porque la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final; así como la Construcción presentaron caídas en el mes. Por su parte, en cuanto a la Manufacturera, tenemos que 4 de las 21 ramas de actividad que la conforman, presentaron disminuciones.

Como ya lo mencioné líneas arriba, queda claro pues que la recuperación de la actividad industrial se interrumpió en septiembre y lo peor es que esto se dio en un nivel de actividad económica muy por debajo del observado el año pasado, tal y como veremos a continuación:

Evolución de enero a septiembre de 2020 vs enero a septiembre de 2019

En los primeros nueve meses de 2020 observamos que la totalidad de la actividad industrial está un 12.2% por debajo del nivel observado en los primeros nueve meses de 2019. Esto se debe a que en el mismo periodo la Minería cayó -0.8%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final disminuyó -5.3%; la Construcción se contrajo -19.6%; mientras que las Industrias manufactureras retrocedieron -13.1%.

Entrando en el detalle de la Minería, tenemos que su caída de -0.8% se debió a que la Extracción de petróleo y gas aumentó 0.7%; la Minería de minerales metálicos y no metálicos excepto petróleo y gas decreció -7.7%; mientras que los Servicios relacionados con la minería crecieron 3.2%. 

En cuanto a la caída de -5.3% observada por la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final, tenemos que dicha caída se debió a que la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica se contrajo -5.9%; mientras que el Suministro de agua y suministro de gas por ductos al consumidor final retrocedieron -3.1%.

La Construcción ha sido, desde hace más de dos años, un sector muy golpeado, sobre todo por la contracción de la inversión fija bruta. Su caída de -19.6% en el comparativo de los primeros nueve meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019 se debió a que la Edificación cayó -19.1%, la Construcción de obras de ingeniería civil disminuyó -26.4%, mientras que los Trabajos especializados para la construcción cayeron -14.0%.

En relación a las Industrias manufactureras, tenemos que su caída de -13.1% es producto de que sus 21 ramas de actividad están en 2020 en un nivel por debajo del de 2019. A continuación se presenta cada rama de actividad ordenadas de menor a mayor caída (en paréntesis se menciona el porcentaje de disminución): Industria alimentaria (-0.5%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (-3.8%); Industria química (-5.2%); Industria del papel (-6.6%);  Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-9.0%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-9.3%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-10.9%); Industria de las bebidas y del tabaco (-11.1%); Industrias metálicas básicas (-12.0%); Otras industrias manufactureras (-12.7%); Industria del plástico y del hule (-13.8%); Fabricación de productos metálicos (-14.3%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-17.8%); Industria de la madera (-18.2%); Impresión e industrias conexas (-19.5%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-21.6%); Fabricación de maquinaria y equipo (        -21.8%); Fabricación de equipo de transporte (-27.5%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-36.5%); Fabricación de prendas de vestir (-37.8%); y Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-38.6%).

En el anterior listado se puede ver que hay 6 ramas de actividad con un nivel de actividad que está entre 0.5 y 10% por debajo del de 2019, hay otras 9 ramas de actividad con un nivel que está entre 11 y 20% por debajo de que tenían en 2019, hay 3 ramas de actividad con un nivel de entre 21 y 30% por debajo del de 2019 y otras 3 que tienen un nivel entre 30 y 40% por debajo del de 2019.

Reflexiones finales

Es en este contexto de una gran debilidad industrial que los estados se mueven hacía las limitaciones a la actividad económica. En anteriores entregas habíamos estimado que el balance del PIB para el 2020 sería de una caída de -8.5%, pero con los cierres que estamos viendo, y el impacto sicológico que estos causan en la población, consideramos que la caída de este año será cercana a un -10.0%.

De igual manera, la recuperación esperada para el 2021 será aun más lenta de lo que se anticipaba. Si bien preveíamos un crecimiento del PIB de 4.0%, consideramos que éste será de 3.5%, dada la debilidad del mercado interno y posibles mayores restricciones a la actividad económica en los Estados Unidos una vez que asuma la presidencia de dicho país el candidato ganador, Joe Biden.

Sigamos preparándonos para un complicado invierno en materia de salud y económica.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El PIB del III/20: ¿El vaso medio vació o medio lleno?

En la mañanera del viernes 30 de octubre, el presidente López Obrador, reiteró que la recuperación económica de México está en marcha y que tendría forma de “V”, ya que de acuerdo con la estimación oportuna de INEGI; el Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país habría creció 12% en el tercer trimestre del año en el comparativo respecto al trimestre inmediato anterior. Sin duda esta es una buena noticia si se quiere ver la situación económica del país desde la óptica de un vaso que está medio lleno.

El aumento del PIB de 12% fue producto de que las  Actividades Secundarias (industria) avanzaron 22%, las Terciarias (comercio y servicios) aumentaron 8.6%, mientras que las Actividades Primarias (agricultura y ganadería) subieron 7.4% en el trimestre julio‑septiembre de 2020 respecto al trimestre que le precede.

Si bien es aplaudible que el PIB creció 12.0% en el periodo referido, se debe señalar que esto no se dio gracias a algún estímulo o apoyo a los empresarios por parte del gobierno federal. La recuperación ocurrió gracias a la resiliencia de los empresarios, que pese a todo, con apoyo de sus ahorros, proveedores, la banca privada y algunos gobiernos locales, pudieron sobrevivir el cierre de las actividades no esenciales y el lento retorno hacía la normalidad en base a semáforos sanitarios de cada entidad federativa. El crecimiento del PIB también se debió a los 26.4 miles de millones de dólares en remesas que han enviado nuestros paisanos que viven en el exterior, y desde luego, que también se debe a la sólida recuperación económica que tuvo Estados Unidos en el tercer trimestre del año.

En este sentido, me parece que es pertinente poner los datos en perspectiva ya que en el mismo periodo, mientras que México creció 12%, el PIB de Estados Unidos aumentó 33.1%, mientras que el de Italia creció 16.1% y el de España aumentó 16.7%. Es así que queda claro que hubo recuperación, fue sólida, pero no fue tan robusta como la observada en otras naciones.

Ahora bien, si ahora queremos valorar la situación  económica del país desde una óptica de un vaso medio vacío, pues tenemos que en el comparativo del tercer trimestre de 2020 respecto al mismo trimestre de 2019, con cifras desestacionalizadas, el PIB total cayó un -8.6%, lo cual es producto de que las actividades secundarias retrocedieron -8.9%, las Terciarias cayeron -8.8%, mientras que las Actividades Primarias registraron un aumento de 7.4 por ciento.

Estas tasas de caída del PIB total y del PIB de las actividades Secundarias y Terciarias, son más moderadas que las observadas en términos anualizados en el segundo trimestre de este año. Y es que en los meses de abril a junio de este año, en relación a los mismos meses de 2019, el PIB total cayó -18.7%, mientras que el de las actividades primarias disminuyó -0.5%, el de las secundarias se contrajo -25.7%, mientras que el de las terciarias se colapsó -16.2%.

Es así que en términos anualizados el PIB total de México acumula seis trimestres consecutivos con disminuciones. Esto es, desde el segundo trimestre de 2019 el PIB de México no ha dejado de caer, y de hecho la tasa de crecimiento promedio anual del segundo trimestre del 2019 al tercer trimestre de 2020 es de -5.1%. Por su parte, las actividades secundarias acumulan ocho trimestres consecutivos con caídas anualizadas y su tasa de crecimiento promedio de los últimos seis trimestres es de -5.6%. De igual forma, las actividades terciarias acumulan 6 trimestres consecutivos con caídas anualizadas y su tasa de crecimiento promedio de los últimos seis trimestres es de -4.4%.

Por donde se le quiera ver, lo que va de este sexenio ha sido un total desastre en materia de crecimiento económico, y queda claro que no es un problema derivado del cierre de actividades económicas, erróneamente  decretado por la pandemia del Covid-19, sino que es un problema que ya se venía dando desde que arrancó el sexenio. El que ahora el gobierno federal pretenda hacernos creer que el tema de la caída económica es nuevo y que se debe al Covid-19, pues no deja de ser más que un intento de engaño.

Desde luego que esta difícil situación ha afectado a todas las regiones del país, y en ese sentido el INEGI acaba de publicar los datos del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) durante el segundo trimestre del 2020. Esta es información valiosa porque nos permite ver dónde la crisis económica ha pegado más fuerte.

Utilizando cifras originales, a continuación se presenta la evolución de cada estado, ordenados éstos de mejor a peor desempeño, para el periodo del segundo trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2020 (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): 1. Tabasco (+1.2%), 2. Campeche (-9.6%), 3. Chiapas (-12.4%), 4. Michoacán (-14.0%), 5. Colima (-14.0%), 6. Sonora (-14.6%), 7. Sinaloa (-15.4%), 8. Durango (-15.9%), 9. Jalisco (-16.1%), 10. Tamaulipas (-16.2%), 11. Veracruz (-16.5%), 12. Ciudad de México (-16.6%), 13. Chihuahua (-17.0%), 14. Estado de México (-17.1%), 15. Oaxaca (-17.3%), 16. Yucatán (-17.3%), 17. Hidalgo (-18.6%), 18. Baja California (-18.6%), 19. Zacatecas (-20.1%), 20. Nuevo León (-21.9%), 21. Guerrero (-22.0%), 22. San Luis Potosí (-22.4%), 23. Guanajuato (-22.5%), 24. Tlaxcala (-22.6%), 25. Querétaro (-23.1%), 26. Nayarit (-23.2%), 27. Aguascalientes (-23.4%), 28. Morelos (-23.6%), 29. Coahuila (-26.2%), 30. Puebla (-29.3%), 31. Quintana Roo (-40.6%), y 32. Baja California Sur (-42.4%).

Más allá de que el único estado que creció en el momento más terrible de la crisis económica, sea la tierra del presidente, estos datos muestran que los mayores impactos negativos se dieron en los estados que tienen una mayor presencia de lo que en su momento fueron identificados como sectores no esenciales. Vemos que estados con una alta dependencia en el turismo, como Quintana Roo y Baja California Sur, fueron muy afectados. Por otra parte, estados con una importante presencia del sector automotriz también se vieron afectados, como es el caso de Guanajuato, Coahuila y Aguascalientes. También vemos casos como el de Puebla, con una importante presencia automotriz, pero con una afectación más significativa derivado de las políticas de un cierre de actividades más prolongado (mientras que muchos estados permitieron que los algunos de los sectores productivos no esenciales regresaran a trabajar en la primera semana de junio, en el caso de Puebla y otras entidades el retorno a la nueva normalidad para la mayor parte de las actividades se retrasó varias semanas más).

¿Qué podemos esperar en materia económica para los próximos meses? Definitivamente el camino de aquí al cierre del año está pavimentado con incertidumbre. En lo interno ya sabemos que el gobierno federal no estimulará el crecimiento económico, sino que lo obstaculizará mermando la confianza empresarial y deteriorando las condiciones para invertir. En lo internacional, pues vemos cómo los  casos de Covid-19 aumentan en todo el mundo y hemos visto como en diversos países europeos se están volviendo a cerrar ciertas actividades económicas y decretando toques de queda. En los Estados Unidos las elecciones presidenciales son este martes 3 de noviembre y si se reelige el presidente Donald Trump, podemos estar tranquilos en el sentido de que se continuará con la misma política de que cada estado determine qué hacer con el cierre o apertura de la actividad económica; pero si gana Joe Biden, pues es posible que desde el gobierno federal de dicho país se presione más a los gobernadores para que cierren la actividad económica para tratar de disminuir los contagios y muertes.

Quiero ser enfático en el sentido de que las políticas económicas de Joe Biden han sido bien evaluadas por expertos de la talla de Paul Krugman, ya que éstas le darían un impulso fiscal a la economía estadounidense a través de un mayor gasto público, resultado de eliminar los recortes de impuestos que llevó a cabo Donald Trump. Sin embargo, en el corto plazo a México le pegaría muy fuerte la llegada de un presidente estadounidense que tomé medidas radicales contra el Covid-19 y se regrese a confinamientos masivos. No nos conviene que la mayoría de los negocios de nuestro vecino del norte cierren sus puertas. Esto lo comento porque lo único que ha evitado un mayor colapso de la actividad económica en México es el sector exportador.

Es importante tener presente que de acuerdo con el INEGI, en el comparativo de septiembre de 2020 respecto del mismo mes de 2019, las exportaciones totales de México ya se recuperaron y aumentaron 5.1%, mientras que las destinadas a los Estados Unidos subieron 5.8%. Es por ello que no queremos que se descarrile la economía estadounidense.

Es así que ante la ausencia de políticas públicas que promuevan el crecimiento económico en México, la  evolución de la pandemia del Covid-19 y el resultado de la elección del 3 de noviembre, son los factores más importantes que incidirán en el tipo de recuperación económica que seguiremos teniendo. El incipiente optimismo por la recuperación económica podría borrarse o bien, podría consolidarse.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general de GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandroparaleonrogomezt

El PIB de México cerrará el 2020 con una caída de -8.5%

Las malas noticias en materia económica se siguen acumulando para México. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) recién publicó sus expectativas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el 2020 y advierten que el de México caerá -10.0%, un desempeño mucho peor a la caída esperada del PIB estadounidense de -5.4%, del -4.9% esperada para Alemania o del -4.5% que se anticipa para Japón. De acuerdo con  el organismo dependiente de las Naciones Unidas, se espera una contracción de -10.4% en Argentina y de -5.7% en Brasil. Mientras que China, lugar donde se inició la pandemia, y que se especula fue responsable de la creación del virus en uno de sus laboratorios, crecerá 1.3% este año.

Sede de la UNCTAD en Ginebra, Suiza

Los pronósticos del mal desempeño de la economía mexicana durante este año parecen estabilizarse en torno a esa perspectiva de una caída de -10.0%, y de hecho la tasa de disminución del PIB probablemente termine siendo cercana al -8.5%. Esto es así ya que se publicó el dato de la evolución del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de julio, el cual muestra una caída mucho más moderada en comparación con los tres meses anteriores. El IGAE es lo más cercano a lo que pudiéramos considerar un PIB mensual, por lo que su desempeño es muy importante. En esta entrega analizamos la evolución del IGAE en tres periodos: 1. Comparativo de julio de 2019 respecto del mismo mes de 2020, 2. Comparativo de junio a julio de 2020, y 3. Comparativo del acumulado de los primeros siete meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019.  A continuación se presentan los resultados:

Comparación julio 2019 – julio 2020

Con cifras originales, en el comparativo de julio de 2020 respecto del mismo mes de 2019, tenemos que el IGAE presentó una contracción de -9.8%. Si bien el dato de julio implica una importante contracción económica, también representa una caída considerablemente menor comparada con el -13.3% de junio, el -22.7% de mayo o el -19.9% de abril. Con el dato de julio, el IGAE acumula un retroceso promedio de -9.9% en los primeros siete meses de este año.

La caída anualizada de -9.8% del IGAE durante julio es producto de que las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca, etc.) aumentaron 11.0%, las actividades secundarias (industria) se contrajeron -11.3%, mientras que las actividades terciarias (comercio y servicios) retrocedieron -10.1%.

Profundizando en el desempeño de las actividades secundarias, vemos que la caída de -11.3% es producto de que la Minería disminuyó -3.1%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final cayó -8.9%; la Construcción registra una disminución de -23.5%; mientras que las Industrias manufactureras retrocedieron -9.0%.

En cuanto a las actividades terciarias, la disminución anualizada de -10.1% observada en julio de este año es producto de lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): Comercio al por mayor (-14.1%); Comercio al por menor (-8.1%); Transportes, correos y almacenamiento e Información en medios masivos (-21.9%); Servicios financieros y de seguros y los Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (-1.1%); Servicios profesionales, científicos y técnicos, los Corporativos y los Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (0.8%); Servicios educativos y los Servicios de salud y de asistencia social (-4.5%); Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos y los Otros servicios excepto actividades gubernamentales (-19.5%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (-61.4%); Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (4.4%).

Con estas cifras queda claro que las tasas de caída se han moderado considerablemente. También se aprecia que la actividad a la que más duro seguía golpeando la crisis económica en julio de 2020, fue la de los restaurantes y hoteles, ya que estaban 61.4% por debajo de su nivel de un año antes.

Comparación Junio 2020 – Julio 2020

Con cifras originales (no utilicé cifras desestacionalizadas, porque aquí quiero analizar lo que sucede en la actividad económica real de las empresas), tenemos que en el comparativo de junio y julio de 2020, el IGAE total aumentó 4.4%, lo que es indicativo de una continuada recuperación ya que en junio el IGAE había aumentado 9.8% respecto a mayo y en mayo había crecido 1.2% respecto a abril. Con esto se ligan tres meses consecutivos con incrementos utilizando cifras originales. El aumento de 4.4% de julio fue producto de una caída de -0.7% en las actividades primarias, un aumento de 6.5% en las actividades secundarias y un incremento de 3.8% en las actividades terciarias.

Respecto al incremento de 6.5% en las actividades secundarias, esto es producto de un incremento de 1.0% en la Minería; un incremento de 6.6% en la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final; un aumento de 3.4% en la Construcción y un incremento de 9.5% en las Industrias manufactureras.

En relación al aumento de 3.8% en las actividades terciarias; tenemos la siguiente evolución a nivel de cada una de las ramas que la conforman (en paréntesis se hace mención del porcentaje de cambio): Comercio al por mayor (-1.6%); Comercio al por menor (12.1%); Transportes, correos y almacenamiento; Información en medios masivos (5.9%); Servicios financieros y de seguros; Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (2.4%); Servicios profesionales, científicos y técnicos; Corporativos; Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (5.4%); Servicios educativos; Servicios de salud y de asistencia social (-5.5%); Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos; Otros servicios excepto actividades gubernamentales (11.8%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (35.0%); y Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (1.2%).

En el comparativo de junio y julio de este año destaca el aumento de 35.0% en la actividad de restaurantes y hoteles, pero como vimos en el apartado anterior, esta actividad aun se encontraba 61.4% por debajo de su nivel de julio de 2019.

Comparación primeros siete meses 2020 respecto a mismos meses de 2019

En este apartado es donde se puede apreciar mejor el tamaño de la crisis económica provocada por el cierre de la mayor parte de la actividad económica en el segundo trimestre del año y del cierre parcial de algunas actividades en los meses posteriores.

En el comparativo del acumulado de los primeros siete meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, tenemos que el IGAE total presenta una caída de -9.9%. Esto implica que si en los siguientes cinco meses del 2020 la caída promedio del IGAE fuera del -7.0%, entonces cerraríamos el 2020 con una caída promedio del PIB de -8.5%.

La disminución del IGAE de -9.9% es producto de un incremento de 2.3% en las actividades primarias, una caída de -13.7% en la industria o actividades secundarias, y una contracción del comercio y los servicios o actividades terciarias de -8.7%. En cuanto al desempeño de las actividades secundarias y su caída de -13.7%, esto es producto de que la Minería cayó -0.4%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final disminuyó -5.7%; la Construcción se contrajo -21.2%; mientras que las Industrias manufactureras presentaron una caída de -15.1%.

En cuanto a las actividades terciarias y su caída de -8.7%; a continuación  se presenta la evolución  de cada una de las actividades que la componen (en paréntesis se muestra el porcentaje de variación anual): Comercio al por mayor (-13.4%); Comercio al por menor (-13.4%); Transportes, correos y almacenamiento; Información en medios masivos (-15.4%); Servicios financieros y de seguros; Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (-0.8%); Servicios profesionales, científicos y técnicos; Corporativos; Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación (-2.5%); Servicios educativos; Servicios de salud y de asistencia social (-1.8%); Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos; Otros servicios excepto actividades gubernamentales (-17.3%); Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (-43.0%); y Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (3.8%).

Nuevamente se puede apreciar que la crisis económica ha golpeado más fuerte a la actividad de restaurantes y hoteles, misma que muestra una contracción de -43.0% en el acumulado de los primeros siete meses de 2020.

Conclusiones

No cabe duda que la recuperación económica siguió su marcha en julio y que lo más probable es que terminemos este año con una contracción de -8.5% en el PIB, lo que convertiría este año al de peor desempeño desde 1932. El problema que hemos estado señalando es que a diferencia de otros países, en México la recuperación económica será mucho más lenta en los años subsecuentes. Es altamente probable que en 2021 el PIB de México crezca a un 3.0% y en 2022 cerca de un 2.5%, lo que confirma que este será un sexenio perdido y de un fuerte aumento en el número de pobres. Este es el resultado de ausencia de políticas públicas en favor de las fuentes de empleo y la consecuente destrucción del capital.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com  

En Twitter: @alejanxdrogomezt

Con falta de confianza empresarial, la manufactura se recupera lentamente

En un reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicado el pasado 16 de septiembre y titulado “Generar confianza es crucial en medio de una recuperación económica incierta” se menciona que la pandemia de COVID-19 sigue amenazando los puestos de trabajo, empresas y la salud y el bienestar de millones de personas en todo el mundo. Esto en un contexto de  incertidumbre excepcional, por lo que generar confianza es fundamental para garantizar que las economías se recuperen y se adapten.

En México el gobierno federal destruye la confianza empresarial casi todos los días, y esta es parte de la razón por la cual la OCDE publicó la expectativa de que el Producto Interno Bruto (PIB) de México caerá -10.2% en 2020, tasa similar a la de la contracción que tendrá la India y solo superado por Italia, que caerá -10.5%. Contrariamente, el PIB de Estados Unidos se contraerá apenas -3.8%, el PIB mundial -4.5%, mientras que el de los países que conforman la Zona Euro disminuirá -7.9%. Pero lo malo no se limita a la pronunciada caída del PIB mexicano este año, sino a la lenta recuperación que se anticipa. Mientras que la OCDE espera que el PIB de Italia crezca 5.4% en 2021, para el caso de México la expectativa es de un incremento de apenas 3.0%. Para el caso de India, la OCDE estima que en 2021 su PIB crecerá 10.7% y para Estados Unidos se espera un rebote de 4.0%. Nosotros somos de los pocos países que no tendrán una recuperación en forma de V, sino que será una U muy profunda, como lo hemos señalado en anteriores entregas.

El gobierno federal no ha querido entender que si no hay confianza empresarial, no habrá inversión, y si no hay nuevas inversiones, las capacidades futuras de producir bienes y servicios se ven limitadas. Esto es parte de lo que nos hace pensar que la recuperación del PIB de México a los niveles que se observaron en 2019, tardará al menos de aquí al 2023 si somos muy optimistas, y hasta el 2024 o 2025 si somos realistas.

La afirmación que hago de que el gobierno federal destruye la confianza empresarial se constata al ver los resultados del Indicador de Confianza Empresarial (ICE) Manufacturero, de la Construcción y del Comercio elaborados por el INEGI. Tenemos que en el caso del ICE manufacturero éste se encontraba en agosto de este año en un nivel de 38.1 puntos, lo que implica -0.4 puntos respecto al mes inmediato anterior y -11.3 puntos por debajo del nivel de agosto de 2019. De esta manera, el ICE manufacturero suma 10 meses consecutivos con un valor por debajo del umbral de los 50 puntos (cualquier cifra por debajo de 50 puntos implica desconfianza empresarial). En el caso del ICE de la construcción, éste tuvo un valor de 40.1 puntos en agosto de 2020, cifra 0.7 puntos por debajo del valor de julio y 8.2 puntos por debajo del dato de agosto de 2019. Es así que el ICE de la construcción acumula 22 meses consecutivos con un valor por debajo de los 50 puntos. Finalmente, el ICE del comercio registró un valor de 41.5 puntos en agosto, cifra 0.3 puntos por debajo del valor del mes inmediato anterior y 9.3 puntos por debajo del observado en agosto de 2019. Es así que el ICE del Comercio acumula 10 meses con un valor por debajo del umbral de los 50 puntos.

En este contexto de incertidumbre y pobres expectativas de recuperación, es que el INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) durante agosto de 2020. A continuación se presentan los resultados en relación a la evolución del valor nominal de la producción para la industria manufacturera en su conjunto y para cada una de las 21 ramas de actividad manufacturera. Se presentan comparativos de tres periodos: 1. Julio de 2020 respecto del mismo mes de 2019, 2. Julio de 2020 respecto del mes inmediato anterior, y 3. Comparativo del acumulado de los primeros siete meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019.

1. Comparativo Julio 2020 vs Julio 2019.

En cuanto a la evolución del valor de la producción de la industria manufacturera en el periodo de julio de 2019 al mismo mes de 2020, tenemos que ésta pasó de 688.9 miles de millones de pesos (mmdp) a 677.5 mmdp, lo que implica una caída nominal de -1.7%. Esto implica una importante recuperación, ya que la caída anualizada en junio había sido de -12.7%, mientras que en mayo fue de -45.1%. Esto es, el valor de la producción manufacturera se sigue contrayendo respecto a hace un año, pero la caída es cada vez menor.

Ahora, en cuanto a la evolución de cada rama de actividad en el comparativo de julio de 2020 respecto del mismo mes de 2019, tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): 1. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (+7.0%); 2. Fabricación de equipo de transporte (+6.0%); 3. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (+5.8%); 4. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (+5.5%); 5. Industria alimentaria (+4.6%); 6. Industria de las bebidas y del tabaco (+3.5%); 7. Fabricación de productos metálicos (-3.4%); 8. Industria del plástico y del hule (-5.4%); 9. Industria del papel (-5.5%); 10. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-5.5%); 11. Industria de la madera (-7.0%); 12. Industria química (-7.5%); 13. Otras industrias manufactureras (-8.9%); 14. Industrias metálicas básicas (-11.6%); 15. Fabricación de maquinaria y equipo (-13.5%); 16. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-13.5%); 17. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-27.0%); 18. Impresión e industrias conexas (-29.3%); 19. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-31.3%); 20. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-44.7%); y 21. Fabricación de prendas de vestir (-45.4%).

Como se puede apreciar, en el séptimo mes de 2020, ya hubo seis ramas de actividad manufacturera que presentaron un incremento nominal en el valor de su producción en el comparativo del séptimo mes de 2020 respecto de igual mes de 2019. Cabe señalar que en el mes de junio solamente la industria alimentaria presentaba incremento anualizado respecto a junio de 2019. Esto nos lleva a la conclusión de que la recuperación se va consolidando conforme se le permite trabajar a más actividades manufactureras.

2. Comparativo Junio 2020 – Julio 2020

Con cifras originales (no desestacionalizadas, es decir, no incorpora variaciones estacionales), tenemos que el valor de la producción de la industria manufacturera pasó de 602.3 mmdp en junio de 2020 a 677.5 mmdp en julio del mismo año, lo que implica un sólido incremento de 12.5% en términos nominales.

Ahora, en cuanto a la evolución a nivel de rama de actividad, tenemos la siguiente evolución (en paréntesis se indica el porcentaje de variación nominal): 1. Fabricación de prendas de vestir (52.6%); 2. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (47.8%); 3. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (28.4%); 4. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (24.7%); 5. Fabricación de productos metálicos (24.3%); 6. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (23.7%); 7. Fabricación de equipo de transporte (22.0%); 8. Fabricación de muebles, colchones y persianas (21.3%); 9. Industria de la madera (16.7%); 10. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (13.6%); 11. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (13.6%); 12. Otras industrias manufactureras (12.6%); 13. Industria de las bebidas y del tabaco (12.2%); 14. Industria del plástico y del hule (12.2%); 15. Impresión e industrias conexas (12.1%); 16. Industrias metálicas básicas (10.1%); 17. Industria del papel (7.7%); 18. Industria química (3.1%); 19. Industria alimentaria (1.1%); 20. Fabricación de maquinaria y equipo (-2.7%); y 21. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-15.3%).

Como se puede apreciar, en el comparativo de junio y julio de este año, 19 de las 21 ramas de actividad mostraron un incremento en términos nominales. Con independencia de que no utilizamos cifras desestacionalizadas, es innegable que hubo una enorme mejoría en el desempeño de la industria manufacturera en dicho periodo.

3. Comparativo Enero – Julio 2020 vs Enero – Julio 2019.

En el comparativo del acumulado de los primeros siete meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019, tenemos que el valor de la producción de la industria manufacturera cayó -15.1% en términos nominales al haber pasado de 4.793 billones a 4.067 billones de pesos.

En cuanto al desempeño de cada una de las 21 ramas manufactureras, tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): 1. Industria alimentaria (+4.6%); 2. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-4.3%); 3. Industria del papel (-6.3%); 4. Industria de las bebidas y del tabaco (-6.5%); 5. Industria química (-8.6%); 6. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-8.7%); 7. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-9.4%); 8. Otras industrias manufactureras (    -11.6%); 9. Industria de la madera (-11.7%); 10. Industrias metálicas básicas (-12.6%); 11. Fabricación de productos metálicos (-15.1%); 12. Industria del plástico y del hule (-16.9%); 13. Fabricación de maquinaria y equipo (-17.4%); 14. Impresión e industrias conexas (-18.1%); 15. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-20.3%); 16. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-25.7%); 17. Fabricación de equipo de transporte (-26.9%); 18. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-30.5%); 19. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-32.8%); 20. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-38.5%); y 21. Fabricación de prendas de vestir (-40.5%).

Como se puede apreciar, solamente una rama de actividad manufacturera presenta un aumento nominal en el comparativo de los primeros siete meses de 2020 respecto de los mismos meses de 2019.

Derivado de lo anterior, las ramas de actividad de la industria manufacturera nacional sufrieron una importante transformación en términos de su importancia relativa. Entre los cambios más importantes están el hecho de que la Industria alimentaria pasó de representar el 15.6% del valor total de la producción manufacturera en los primeros siete meses de 2019 a representar el 19.2%, lo que implica un incremento de 3.63 puntos porcentuales. Otra rama que ganó importancia relativa es la Industria química, misma que pasó de representar el 9.4% a ser el 10.2% del total, un aumento de 0.73 puntos porcentuales. De igual forma, tenemos a la Industria de las bebidas y del tabaco, la cual pasó de representar el 6.0% del valor de producción en los primeros siete meses de 2019 a ser el 6.6% del total en los mismos meses de 2020, lo que representa un aumento de 0.61 puntos porcentuales. Ahora, en cuanto a las ramas de actividad que más participación perdieron, están la Fabricación de prendas de vestir, la cual pasó de ser el 0.6% a representar el 0.5%, una caída de -0.19 puntos porcentuales. En el mismo sentido está el caso de la Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón, la cual pasó de representar el 3.5% del total a ser el 2.9%, lo que implica una caída de -0.64 puntos porcentuales. La rama de actividad que más participación en el valor de la producción registró fue la Fabricación de equipo de transporte, misma que pasó de representar el 34.8% del valor en los primeros siete meses de 2019 a ser el 30.0% del total en los primeros siete meses de 2020, lo que implica una caída de 4.84 puntos porcentuales.

Conclusiones.

Los datos del valor de la producción manufacturera de julio sin duda son positivos cuando se les compara con el mes inmediato anterior, pero es indiscutible que el nivel de actividad económica aún se encuentra muy por debajo del observado en 2019, y como se señaló líneas arriba, la recuperación al nivel de actividad que se tenía en 2019 tardará varios años.

La falta de confianza empresarial complica mucho más las cosas, ya que no se trata de un tema de falta de demanda agregada que reactive la actividad productiva, sino que se mantiene el shock de oferta con empresarios que dudan de si es el momento adecuado para invertir, ven con profunda preocupación la situación económica del país, así como la de su empresa.

La falta de políticas públicas por parte del gobierno federal para apoyar a los empleadores a lo largo de este año, sumado a lo plasmado en el Paquete Económico 2021, auguran tiempos muy difíciles para la mayoría de micro y pequeñas empresas, así como para quienes laboran en ellas. En el 2021 muchos países recuperarán lo perdido en 2020, México tardará años en salir de este bache.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt