¿Qué esperar para la economía mexicana en lo que resta del 2020?

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Al día de hoy, a nivel mundial ya hay más de 318 mil casos de COVID-19, en México apenas 251.

Las últimas dos semanas, desde el sábado 7 de marzo cuando Arabia Saudita anunció que inundaría el mercado mundial con petróleo, han sido de extrema volatilidad en los mercados financieros mundiales. En el caso de México la hemos resentido de manera importante, por las propias debilidades estructurales de nuestra economía.

Por una parte, hemos comentado el enorme riesgo en el que están nuestras finanzas públicas por la fuerte caída de los precios internacionales del petróleo, incluido el de la mezcla mexicana. De acuerdo con información del Banco de México, el 18 de febrero, el barril estaba en 48.85 dólares y el 20 de marzo cerró en 15.78 dólares, lo que implica que en cosa de un mes, éste se derrumbó 67.7%, con el consecuente golpe para las finanzas públicas. En este sentido, muchos hemos criticado la falta de transparencia de Pemex y el gobierno federal por no dar suficientes detalles respecto de las condiciones de contratación de las coberturas petroleras que se debieron haber adquirido para garantizar un precio mínimo del petróleo. En el caso concreto de Pemex la falta de transparencia es aún mayor.

El desajuste fiscal ocasionado por la caída en el precio del petróleo será exacerbado por el desplome de los ingresos fiscales del gobierno por concepto de Impuesto Sobre la Renta (ISR) e Impuesto al Valor Agregado (IVA). En la semana que concluye, la mayoría de los analistas han ajustado su expectativa de crecimiento económico para México para este año. El Bank of America espera una contracción de -4.5%, Banorte de -3.5%, Citibanamex de -2.6%, JP Morgan de -1.8%, Credit Suisse -4.0%, Scotiabank -5.8% y así puedo mostrarles más ejemplos. Pero lo que es aún peor es la expectativa de caída del PIB para el segundo trimestre de 2020, siendo la expectativa de JP Morgan de -15.5%. Para poner dicha cifra en contexto, tenemos que el Banco de Información Económica (BIE) de INEGI nos presenta la información trimestral de evolución del PIB para el periodo de 1981 a 2019 y para todo ese periodo la caída del PIB más fuerte registrada fue de -9.1% el segundo trimestre de 1995. Esto implica que de materializarse la expectativa de JP Morgan, en el segundo trimestre de 2020 veremos la mayor caída del PIB para un trimestre desde 1932, año en el que el PIB de México cayó -14.83% según Manuel Aguirre Botello.

Para agravar las cosas aún más para México, pues tenemos que en Estados Unidos también se anticipa un escenario casi apocalíptico, que frenará nuestras exportaciones hacía dicha nación. El viernes 20 de marzo, los economistas de Goldman Sachs dijeron que anticipan una caída en el PIB estadounidense de -24.0%, después de una caída de -6.0% en el primer trimestre. Esto después del freno repentino e histórico de la actividad, en aras de frenar la pandemia del Covid-19.  La buena noticia es que los economistas esperan un rebote de 12.0% en el tercer trimestre y uno de 10.0% en el cuarto. De esta manera, la expectativa es que Estados Unidos cierre con una caída anualizada de su PIB en todo 2020 de -3.8%.

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Todo esto hace que se observe un escenario muy complicado para las finanzas públicas de México, por lo que es altamente probable que las agencias calificadoras de deuda como Moody´s, Standard & Poor´s y Fitch nos bajen la calificación de la deuda tanto soberana, como la de Pemex, lo cual amplificaría el problema de depreciación de nuestra moneda que de por si nos ha pegado fuerte. Es verdad que muchos capitales han abandonado el país anticipándose a la degradación de la calificación de nuestra deuda, pero muchos más pueden salir una vez que se materialice el escenario en el que perdamos el “grado de inversión”.  Sucede que muchos de los capitales que se mueven por el mundo, son controlados por algoritmos computacionales, de manera que una baja en la calificación de la deuda mexicana y de Pemex ocasionaría mayores salidas de capitales sin intervención humana. De esta manera, si las autoridades federales continúan sin explicar cómo van a abordar el problema fiscal que se nos avecina, no se descarta ver al tipo de cambio en niveles de hasta 28 pesos por dólar o más, al menos en el corto plazo.

Referente al tipo de cambio, varias personas me han preguntado cómo se ha comportado nuestra moneda frente al dólar y cómo se compara esto con el desempeño de otras monedas. Entonces decidimos hacer un pequeño análisis en GAEAP, con datos del Pacific Exchange Rate Service, el cual presentamos a continuación:

Encontramos que en el comparativo de la primera semana completa del año (del 6 al 10 de enero) y la semana más reciente (del 16 al 20 de marzo) el dólar estadounidense pasó de un promedio de 18.83 a 23.586 pesos mexicanos, lo que implica un encarecimiento de 25.3%. Al comparar esto con las monedas más importantes a nivel mundial y de Latinoamérica, vemos que el dólar se apreció 26.1% respecto al peso colombiano y 24.3% frente al real brasileño. Siendo entonces estos dos países y México los que mayor depreciación de su moneda han registrado en lo que va de 2020.

Por su parte, el dólar estadounidense se ha apreciado 16.3% respecto del dólar australiano, 13.3% frente al dólar de Nueva Zelanda, 11.8% frente al peso chileno, 10.3% frente a la libra esterlina, 9.7% frente al dólar canadiense, 7.2% frente al won de Corea del Sur, 6.0% frente al peso argentino, 2.3% frente al euro y 1.5% frente al yuan chino. Por su parte, el dólar estadounidense ha perdido el 0.1% de su valor frente al dólar de Hong Kong, se ha depreciado -0.3% frente al franco suizo y se ha depreciado -0.4% respecto del yen japonés.

Queda claro pues que de este grupo de 15 monedas, en lo que va de 2020, el peso mexicano es la de segundo peor desempeño, debilidad que se explica por los factores antes mencionados, y que desde luego se puede agravar.

En este sentido, una buena noticia es que el Banco de México adelantó su decisión de política monetaria una semana, y que el viernes 20 de marzo anunció que disminuyó su tasa de interés objetivo a un día a un nivel de 6.50%. Esta decisión en principio no tuvo un impacto en el tipo de cambio, el cual se encuentra al momento de escribir estas líneas en 24.4368 pesos por dólar en su cotización interbancaria. Es un nivel de tipo de cambio muy alto, que ya se había observado desde el jueves 19, por lo que no se puede decir que la baja en la tasa de interés haya tenido un impacto negativo en la moneda.

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Los más pobres son los más vulnerables al Covid-19, en todos los sentidos. 

Cabe destacar que en el comunicado de prensa que el Banxico emitió para dar a conocer su decisión, hace una reflexión de que la baja en la tasa de interés se dio porque se espera que la demanda interna caiga tanto que habrá menores presiones en los precios, pero al mismo tiempo hace mención de que el aumento en el tipo de cambio podría presionar la inflación hacía arriba. Cabe recordar que la inflación anualizada de febrero de 2020 fue de 3.7%, por lo que cualquier contaminación de los precios por el alza en el tipo de cambio, pondría un freno a mayores bajas en la tasa de interés. Sin embargo, la baja temporal en los precios de las gasolinas ayuda de manera importante a restar presiones inflacionarias.

A manera de conclusión, podemos señalar que estamos viviendo la peor crisis económica en al menos 90 años si se analiza desde la óptica del freno que veremos en el segundo trimestre de 2020, y será la peor crisis desde 1995 si se analiza en términos del balance esperado para todo el año. Muchas empresas ya están sufriendo los estragos de clientes que les han cancelado pedidos e inclusive a muchos los han dejado con el producto terminado y no se los van a recibir. Muchos compradores han anunciado que no realizarán pagos y varios de los compradores internacionales han solicitado al menos un mes más de plazo para poder pagar.

En México no ha habido ningún anuncio de apoyos por parte de la Secretaría de Economía, y tampoco ninguna consideración por parte de las autoridades fiscales del país como la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. La sociedad y los empresarios hemos sido dejados a nuestra suerte. Otro aspecto a considerar es el fuerte problema que se le puede ocasionar a los bancos por quienes de plano les dejarán de pagar sus créditos, por lo que se espera que ellos anuncien alguna medida de apoyo en los próximos días. Es así que el escenario económico se complica día con día a pasos agigantados, y lo peor está aún por llegar.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

*Te invito a que te suscribas al Servicio de Información Económica de GAEAP*

Se agrava la debilidad fiscal de México

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El estancamiento económico de México ha mermado los ingresos del sector público.

La situación de las finanzas públicas de México es preocupante ya que a la par del nulo crecimiento económico registrado en los primeros tres trimestres de 2019, los ingresos del sector público federal prácticamente están estancados en términos reales. Esto implica un gigantesco reto para las autoridades ya que se requieren recursos para cumplir las promesas de campaña del presidente López Obrador, pero también se requiere mantener la disciplina fiscal para que las calificadoras de riesgo no nos bajen la calificación de nuestra deuda soberana.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), los ingresos presupuestarios del sector público muestran un incremento en términos reales de apenas 0.3%, al haber pasado de 4.656 billones en los primeros once meses de 2018 a 4.841 billones de pesos en los mismos meses de 2019. Este aumento marginal es producto de que los ingresos petroleros disminuyeron -9.2%, mientras que los no petroleros aumentaron apenas 2.5%.

Si asumimos que el PIB nominal fue de 24.195 billones de pesos en 2019 y también estimamos que al cierre de dicho año los ingresos del sector público cerraron con un aumento real de 0.3% respecto al 2018, podemos anticipar que los ingresos de todo el sector público en dicho año representaron aproximadamente el 21.8% del PIB. Sin embargo, si analizamos lo que representan los ingresos tributarios respecto del PIB, vemos que el porcentaje es de apenas el 13.15%, uno de los porcentajes más bajos de toda América Latina y el más bajo de todos los países que conforman la Organización  para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). A continuación se presenta un análisis detallado de la evolución de los ingresos tributarios en 2019.

Las cifras de la SHCP muestran que los ingresos tributarios del gobierno federal aumentaron apenas 0.9% en términos reales en el comparativo de los primeros once meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, ya que pasaron de 2.790 billones de pesos a 2.921 billones de pesos. De esta manera vemos que los ingresos tributarios pasaron de representar el 59.9% de los ingresos totales del sector público en 2018 a ser el 60.3% de éstos en 2019.

Ahora, tenemos que el aumento en términos reales de 0.9% en los ingresos tributarios del gobierno federal es producto de que la recaudación por Impuesto Sobre la Renta (ISR) retrocedió -1.6%, la del Impuesto al Valor Agregado (IVA) cayó -3.7%, la del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) subió 29.7%, la de Impuestos a la Importación (IGI) retrocedió -3.4%, la del Impuesto por la actividad de exploración y explotación de hidrocarburos (IAEEH) subió 9.2%, mientras que la de otros impuestos cayó -16.5%. Esta evolución es sin duda producto del estancamiento económico, ya que si la economía no crece, no hay forma de que aumente la recaudación por ISR, IVA e IGI.

Ingresos Sector Público

Entre el 2018 y el 2019 vemos un cambio en la conformación de los ingresos tributarios en México. En los primeros once meses de 2018 la recaudación se dio de la siguiente manera (en paréntesis se indica el porcentaje de lo que representa cada impuesto respecto de la recaudación tributaria total): ISR (53.9%), IVA (30.7%), IEPS (11.2%), IGI (2.1%), IAEEH (0.2%) y otros impuestos (1.9%). En los primeros once meses de 2019 la conformación de la carga tributaria fue de la siguiente manera: ISR (52.5%), IVA (29.3%), IEPS (14.4%), IGI (2.0%), IAEEH (0.2%) y otros impuestos (1.6%). Estas cifras muestran claramente la como el IEPS adquiere cada vez una mayor importancia para las finanzas públicas.

Puesto en pesos nominales, vemos que en el periodo de referencia la recaudación por ISR pasó de 1.503 billones de pesos a 1.533 billones de pesos, mientras que la recaudación por IVA pasó de 856.17 miles de millones de pesos (mmdp) a 855.18 mmdp, pero el mayor aumento lo tenemos en la recaudación por IEPS, la cual pasó de 312.9 mmdp a 421.01 mmdp. Con estas cifras queda claro que el desastre fiscal de México se logró evitar en el 2019 gracias a la recaudación de IEPS, cuyo principal componente es el que se cobra a las gasolinas y al diésel.

La debilidad fiscal de México ha sido bastante documentada y analizada, desde hace muchos años. En el recientemente publicado reporte “Estadísticas de ingresos 2019: Tendencias de los ingresos fiscales en la OCDE” elaborado por dicho organismo multinacional, se presentan datos detallados comparables internacionalmente sobre los ingresos fiscales de los países de la OCDE para todos los niveles de gobierno. La última edición proporciona datos finales sobre ingresos fiscales en 2018 y México destaca por ocupar la última posición.

Los datos de la OCDE muestran que, en promedio, los ingresos fiscales como porcentaje del PIB (es decir, la relación de recaudación de impuestos respecto del PIB) de los países miembros de dicho organismo internacional fue de 34.3% en 2018, cifra ligeramente superior al 34.2% observado en 2017. El reporte menciona que Francia tuvo la mayor relación impuestos / PIB en 2018 (46.1%). Dinamarca, que tuvo la relación más alta entre impuestos y PIB de los países de la OCDE entre 2002 y 2016, ocupó la segunda relación más alta entre impuestos y PIB en 2018 (44.9%); mientras que México tuvo la proporción más baja de impuestos a PIB (16.1%). Como se puede destacar, este porcentaje es superior al 13.15% mencionado en el tercer párrafo de este análisis.

Recaudación fiscal OCDE

El estudio de la OCDE hace mención a que la mayor caída en la relación impuestos / PIB entre 2017 y 2018 fue en los Estados Unidos (2.5 puntos porcentuales menos). La disminución en los Estados Unidos se debió a las reformas fiscales implementadas en la Ley de Reducción de Impuestos y Empleos, que redujo la tasa de impuestos corporativos del 38.9% en 2017 al 25.8% en 2018 y también redujo la carga fiscal sobre el ingreso laboral a través de reducciones en el ingreso tasas impositivas y aumentos en la deducción estándar y el crédito tributario por hijos.

¿A qué se debe la debilidad fiscal de México? Hay muchas razones, pero una de las más importantes tiene que ver con lo extendida que esta la economía informal en nuestro país. De acuerdo con cifras de INEGI recientemente publicadas, en 2018 la medición de la Economía Informal mostró que 22.5% del PIB es informal y se genera por 56.7% de la población ocupada en condiciones de informalidad. De esta manera, tenemos que el 77.5% del PIB lo genera el Sector Formal con sólo el 43.3% de la población ocupada. En otras palabras: por cada 100 pesos generados de PIB del país, 78 pesos provienen del 43% de ocupados formales, mientras que 22 pesos corresponden al 57% de ocupados en informalidad.

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En México el 57% de las personas trabajan en la economía informal.

Cabe señalar que del citado 22.5% de PIB generado por la Economía Informal en 2018, 11.1 puntos corresponden al Sector Informal, es decir, a aquellos negocios no registrados de los hogares dedicados a la producción de bienes o servicios. De igual manera, 11.4 puntos corresponden a las Otras Modalidades de la Informalidad, que refieren a todo trabajo que aún y cuándo labora para unidades económicas distintas a las de los micronegocios no registrados, no cuenta con el amparo del marco legal e institucional (seguridad social, prestaciones sociales).

Aunado a lo anterior, existen otras causas que explican la históricamente baja recaudación fiscal: 1. La falta voluntad política del gobierno para proponer una real reforma tributaria, 2. Una ineficiente administración tributaria (existen grandes niveles de evasión y elusión fiscal), 3. El amparo en materia impositiva ha restado fuerza a la autoridad fiscal, y no en todos los casos beneficia a la mayoría de causantes, 4. La existencia de regímenes o estímulos fiscales especiales a ciertos sectores erosiona la base tributaria, , además de que existía un amplio otorgamiento de facultades discrecionales del Ejecutivo para establecer, mediante decreto, exenciones o condonaciones, 5. La percepción negativa por los ciudadanos del uso y manejo honesto del gasto público, 6. Como se explicó líneas arriba, existe un reducido número de impuestos con el que el Estado mexicano grava a sus ciudadanos (básicamente ISR e IVA aportan el 81.8% de la recaudación tributaria), y 7. Las pocas facilidades administrativas para el cumplimiento de obligaciones tributarias.

No obstante todo lo anterior, y que el dinero no alcanza para realizar un adecuado gasto de inversión física por parte del sector público porque se le ha dado prioridad a algunos programas sociales clientelares, el presidente López Obrador insiste en que no habrá reforma fiscal sino hasta el 2021. Esto implica que seguiremos bajo la lupa de las agencias calificadoras y seguiremos gastando irresponsablemente los recursos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) hasta terminárnoslo. Es así que aunque tengamos indicadores financieros sólidos que hacen pensar a muchos que vamos bien en materia económica, la realidad es que la economía está detenida por alfileres, al menos en el ámbito fiscal.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Recaudación fiscal y actividad económica en México: balance al primer semestre de 2019

dinero_okLa teoría económica nos indica que a mayor actividad económica, el sector público tendrá mayores ingresos, lo que a su vez se traduce en mayor gasto público, lo que eventualmente genera mayor crecimiento económico si este gasto tiene un elevado componente de inversión física, generando así un círculo virtuoso. En el caso de México, estamos viendo una situación en la que los ingresos del sector público crecen en términos reales, mientras que el gasto público cae de manera importante, en especial el de inversión, y en este contexto el sector público federal continúa presentando un desequilibrio fiscal que se traduce en una deuda pública que no deja de crecer. En esta entrega se presenta un breve análisis de cuál ha sido la evolución de los ingresos y gastos públicos, y cómo éstos se relacionan con el nivel de actividad económica medida a través de distintos indicadores. De igual manera, en el análisis se hace especial énfasis en la evolución de los ingresos tributarios.

Ingresos del sector público

A la par de un incremento anualizado del PIB en términos reales de apenas 0.3% en el primer semestre de 2019, con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), vemos que los ingresos totales del sector público federal presentan un incremento real de 0.6%, ya que pasaron de 2.501 billones de pesos en los primeros seis meses de 2018 a 2.622 billones de pesos en los mismos meses de 2019.  Este marginal incremento se deriva de una caída de -16.7% en los ingresos petroleros y un aumento significativo de 4.7% real en los ingresos no petroleros. Cabe señalar que en la primera mitad del 2019, los ingresos petroleros representaron apenas el 15.73% del total de ingresos del sector público, mientras que los ingresos no petroleros representaron el restante 84.27% del total. Se debe pues destacar que no obstante el casi nulo crecimiento de la economía nacional, los ingresos no petroleros del sector público aumentaron en casi 5% en la primera mitad del año, lo que indica que la autoridad fiscal está apretando más a los contribuyentes cautivos.

Es importante destacar que el aumento de 4.7% en los ingresos no petroleros se deriva de un aumento de 4.5% en los ingresos del gobierno federal, un incremento de 2.5% en los ingresos de los organismos de control presupuestario directo (IMSS e ISSSTE), y un incremento de 9.4% en los ingresos de la empresa productiva del estado (CFE).

Dentro del rubro de ingresos del gobierno federal, tenemos un dato por demás importante y es que los ingresos tributarios (impuestos) crecieron 4.4%, mientras que los no tributarios se elevaron en 5.9%. Más adelante, se explica la evolución de los ingresos tributarios del gobierno federal y cómo se relacionan éstos con la evolución económica nacional.

Ingresos sector público

Gastos del sector público

Contrario al incremento anualizado en términos reales de 0.3% en los ingresos del sector público en el primer semestre de 2019, el gasto del sector público reporta una caída de -4.5%, ya que éste pasó de 2.789 billones de pesos en los primeros seis meses de 2018 a 2.775 billones de pesos en los mismos meses de 2019. Esta evolución se deriva de una caída de -2.5% en el gasto corriente, una caída por demás relevante de -17.0% en el gasto de capital y un incremento de 5.1% en el gasto de pensiones.

Profundizando en la evolución del gasto programable corriente, vemos que éste disminuyó -5.2% debido a que el gasto en los servicios personales (nómina) disminuyó -4.8%, mientras que los gastos de operación disminuyeron -2.9%. En cuanto a los gastos programables de capital, vemos que lamentablemente, la inversión física disminuyó -17.3% en términos reales, lo que a su vez se debe a que la inversión física directa cayó -15.1% y la inversión física indirecta decreció -19.8%. Cabe señalar que la inversión física del gasto programable representó apenas el 9.82% del gasto total del sector público federal en el primer semestre de 2019 (en el primer semestre de 2018 dicho porcentaje ascendió a 11.34%, por lo que se percibe el acelerado deterioro en este indicador).

En cuanto al gasto no programable, tenemos que en la primera mitad de 2019, el costo financiero de la deuda pública creció 4.7% real respecto a los mismos meses de 2018, ya que pasó de 331.772 a 361.949 miles de millones de pesos (mmdp). Este incremento se debe a una creciente deuda pública y a un aumento generalizado en las tasas de interés que pagan los instrumentos del sector público. Por ejemplo, tenemos que la tasa de interés promedio de los Cetes a 28 días pasó de 7.46% en el primer semestre de 2018 a 8.00% en el primer semestre de 2019.  Respecto al costo financiero, se debe destacar que lamentablemente en el primer semestre de 2019, el costo financiero de la deuda pública fue 32% mayor que el gasto por inversión física de todo el sector público.  Por su parte, el gasto en participaciones creció en 4.9% en términos reales en el comparativo del primer semestre de 2019 respecto del mismo semestre de 2018.

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Balance de ingresos y gastos del sector público

Si tomamos los ingresos presupuestarios del sector público y le sustraemos el gasto neto del sector público presupuestario durante el primer semestre de 2019, vemos que hay un déficit de -153.118 mmdp, el cual se compara favorablemente respecto del déficit de -166.553 mmdp observado en el primer semestre de 2018.

De esta manera, pese al aumento en los ingresos presupuestarios del sector público y la fuerte caída en el gasto neto del sector público presupuestario, la deuda del sector público continúa creciendo. De acuerdo con información de la SHCP, el total de la deuda neta del sector público federal pasó de 10.829 billones de pesos en diciembre de 2018 a 10.965 billones de pesos en junio de 2019, lo que representa un incremento de 136 mil millones de pesos en los primeros seis meses de 2019. Cabe aclarar que este ritmo de endeudamiento es considerablemente más bajo que el observado en el sexenio anterior, en el que la deuda del sector público creció en promedio en 910 mmdp por año.

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Recaudación fiscal del gobierno federal

Como se señaló líneas arriba, en el comparativo del primer semestre de 2019 respecto del mismo semestre de 2018, los ingresos tributarios (impuestos) del gobierno federal crecieron 4.4% en términos reales al haber pasado de 1.558 a 1.694 billones de pesos.

A continuación  se menciona la evolución de los impuestos más relevantes durante el primer semestre de 2019: La recaudación por el Impuesto Sobre la Renta (ISR) creció 1.5% en términos reales, al haber pasado de 877.3 mmdp a  927.2 mmdp. Mientras que lo recaudado por el Impuesto al Valor Agregado (IVA) cayó -0.4% en términos reales al haber pasado de 460.8 mmdp a 477.9 mmdp. Por su parte, lo obtenido por el Impuesto Especial sobre Producción y Servicio (IEPS) a la gasolina y diésel subió 69.5% en términos reales al haber pasado de 83.8 mmdp a 147.9 mmdp. Finalmente, la recaudación por impuestos a la importación subió 11.1% en términos reales, al haber pasado de 27.6 mmdp a 32.0 mmdp.

Evolución económica y su relación con la recaudación fiscal

Como ya se señaló, esta evolución de la recaudación impositiva se da en un contexto en el que de acuerdo a la más reciente estimación oportuna del PIB, en el primer semestre de 2019 la economía creció 0.3% en términos reales respecto del mismo semestre de 2018. Por su parte, y en el mismo sentido, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) creció también 0.3% anualizado en el comparativo de los primeros cinco meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018.

Por su parte, el Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior, muestra un aumento de apenas 1.0% real en el comparativo de los primeros cinco meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018. Finalmente, vemos que el valor de las importaciones de México (en términos de pesos) subió 0.6% en el comparativo del primer semestre de 2019 respecto del mismo semestre de 2018.

Relación de la recaudación fiscal y evolución económica

La recaudación por ISR es mayor que la tasa de crecimiento del PIB (1.5% vs 0.3%), lo que es indicativo de que se está apretando a las empresas con mayores actos de fiscalización. Las medidas tomadas en contra de la venta de facturas y operaciones simuladas también pueden haber jugado un papel relevante. De igual forma, el continuo retraso en la devolución de los saldos a favor de IVA para los exportadores, también juega un papel. No se considera que el gobierno federal esté tomando medidas relevantes respecto al combate a la economía informal.

Respecto a la recaudación de IVA, vemos que ésta ha caído -0.4% a pesar de que el consumo privado aumentó en 1.0%. Esto puede deberse a que los canales de comercialización formales se han visto más afectados que los informales.

Llama la atención el fuerte aumento en la recaudación de IEPS a gasolinas y diésel, esto ocurre por el menor “subsidio” otorgado a éstas por parte del gobierno federal. Hay que recordar que antes de las elecciones de 2018, el gobierno federal trató de mantener los precios de las gasolinas amortiguando las alzas cobrando menos IEPS.

Finalmente, el hecho de que la recaudación por impuestos a la importación haya aumentado en 11.1% en un contexto en el que el valor de las importaciones creció sólo 0.6% en pesos, es indicativo de que puede estarse dando un cambio en el origen de las mercancías de países con los que tenemos tratado de libre comercio a naciones con los que no lo tenemos (ej. China), mayores controles a la importación de mercancías, cambios en los hábitos de consumo hacía bienes con mayores aranceles originarios de naciones con los que no tenemos acuerdo comercial.

A manera de conclusión podemos señalar que el gobierno federal está haciendo su trabajo en cuanto a mantener finanzas públicas sanas, ya que a pesar de la caída en los ingresos petroleros, en el balance sus ingresos han aumentado. Es muy positivo que la deuda del sector público ahora crezca a un ritmo mucho más lento que en el sexenio pasado, sin embargo, preocupa que esto se dé porque el gasto público ha caído principalmente por un mucho menor gasto de inversión.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Cómo le afecta la situación económica del país a cada estado

El pasado 31 de julio el INEGI dio a conocer la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto en México en el segundo trimestre de 2019, y dicho indicador fue controversial por diversos hechos. Primero, porque hay diferentes formas de interpretar el crecimiento de la economía. Por ejemplo, si tomamos cifras desestacionalizadas, tenemos que el PIB Total creció 0.1% real respecto al trimestre previo, pero también creció 0.4% real respecto a igual trimestre de 2018. Por su parte, si tomamos las cifras originales (sin desestacionalizar), tenemos que el PIB Total cayó -0.7% real respecto a igual trimestre del año anterior.  De esta manera, con cifras desestacionalizadas, el balance del primer semestre de 2019 es de un crecimiento del PIB real anual de 0.3%, mientras que si utilizamos cifras originales, el balance del primer semestre es de un aumento del PIB de apenas 0.2% real anual.

PIB 2do19

Digo que las cifras fueron controversiales, porque más allá de si tomamos cifras desestacionalizadas u originales, le realidad es que hay una evidente desaceleración de la economía nacional, aunque para muchos estas cifras fueron mejores en comparación a lo que se esperaba. Habrá que esperar a la publicación del dato definitivo del PIB del segundo trimestre, pero por el momento queda claro que si bien el crecimiento es ínfimo, y que con cifras originales ya se dio una caída del PIB, aun no podemos hablar de que la economía nacional esté formalmente en recesión ya que no se han registrado dos trimestres consecutivos con caídas en este indicador.

No obstante lo anterior, sobre la base de que recientemente el INEGI también publicó el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del primer trimestre de 2019, podemos señalar que si hay estados del país que atraviesan ya por una situación recesiva y que por lo tanto requieren de implementación de políticas públicas que ayuden a mitigar la situación. En esta entrega analizamos la situación económica de las diferentes entidades del país e identificamos a las que atraviesan por una recesión.

ITAEE en el comparativo del primer trimestre de 2019 respecto del mismo trimestre de 2018

Actividad Total. En cuanto a la Actividad Total medida por el ITAEE, tenemos el siguiente desempeño de las entidades federativas del país, están ordenados de mejor a peor desempeño y en paréntesis se indica el porcentaje de incremento respecto al mismo trimestre del año anterior: Sinaloa (6.4), Chihuahua (4.2), Nuevo León, (4.0), Puebla (3.8), Yucatán (3.4), Tamaulipas (3.0), Colima (2.8), Baja California (2.6), Durango (2.6), Tlaxcala (2.6), Querétaro (2.5), Veracruz (2.4), Baja California Sur (2.2), Ciudad de México (2.0), Hidalgo (1.9), Quintana Roo (1.8), Jalisco (1.6), Guerrero (1.3), Nayarit (1.2), Sonora (0.9), Coahuila (0.8), Morelos (0.7), Guanajuato (0.2), San Luis Potosí (0.1), Aguascalientes (0.1), Michoacán (-0.2), México (-1.2), Oaxaca (-1.4), Chiapas (-1.6), Campeche (-2.2), Zacatecas (-4.0) y Tabasco (-10.7).

Como puede apreciarse, en el primer trimestre de 2019, hubo 7 entidades que tuvieron caídas en su ITAEE, y si tomamos al ITAEE como una proxy del PIB estatal, entonces vemos que la mayoría de estas entidades ya están en recesión. A continuación se indica cuantos trimestres consecutivos lleva cada entidad con caídas anualizadas en su ITAEE: Campeche (2), Chiapas (2), Estado de México (2), Michoacán (3), Oaxaca (1), Tabasco (16) y Zacatecas (2). Destaca Tabasco, entidad que lleva 16 trimestres consecutivos con disminuciones anuales en el valor de su producción de bienes y servicios.

ITAEE I19

Manufacturas. Ahora, al analizar el ITAEE de las Manufacturas en el periodo del primer trimestre de 2019 respecto del mismo trimestre de 2018, vemos el siguiente desempeño de las entidades federativas (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento o disminución): Baja California (11.7), Yucatán (8.0), Puebla (7.1), Sinaloa (7.0), Sonora (6.2), Nuevo León (6.0), Guerrero (5.3), Quintana Roo (4.6), Tamaulipas (4.4), Chihuahua (3.5), Veracruz (3.4), Querétaro (3.2), Tlaxcala (2.6), Hidalgo (2.3), Durango (1.5), Oaxaca (1.1), San Luis Potosí (1.1), Chiapas (0.9), Ciudad de México (-0.03), Coahuila (-0.4), Nayarit (-0.5), Baja California Sur (-0.9), Jalisco (-1.2), Morelos (-1.3), México (-1.4), Colima (-1.7), Campeche (-4.5), Guanajuato (-5.0), Aguascalientes (-6.2), Zacatecas (-6.3), Michoacán (-8.2) y Tabasco (-10.5).

Como se pueden ver, al primer trimestre de 2019 había 14 entidades que presentaron disminución en su ITAEE de Manufacturas y varias de estas entidades acumulan varios trimestres consecutivos en los que han presentado disminuciones. A continuación se indica, para cada entidad, cuantos trimestres consecutivos lleva con caídas anualizadas:  Aguascalientes (1), Baja California Sur (1), Campeche (1), Coahuila (2), Colima (2), Ciudad de México (2), Guanajuato (3), Jalisco (1), Estado de México (2), Michoacán (3), Morelos (1), Nayarit (2), Tabasco (7) Y Zacatecas (1). Estas cifras sugieren que al primer trimestre de 2019 había 8 entidades federativas en México con una situación recesiva en su industria manufacturera.

Industria_de_la_ConstrucciónConstrucción. Al analizar el ITAEE de la Construcción en el periodo del primer trimestre de 2018 al mismo trimestre de 2019, vemos el siguiente desempeño de las entidades federativas (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento o disminución): Tlaxcala (29.1), Colima (21.0), Chihuahua (16.5), Morelos (13.9), Nayarit (12.1), Jalisco (9.1), Veracruz (8.7), Puebla (7.5), Coahuila (6.4), Michoacán (6.1), Sinaloa (5.8), Tamaulipas (5.0), Querétaro (4.5), Nuevo León (2.7), Campeche (1.9), Baja California Sur (1.5), Durango (1.4), Quintana Roo (1.4), Guerrero (-0.1), Zacatecas (-1.4), Guanajuato (-1.9), Ciudad de México (-3.0), Hidalgo (-7.9), Baja California (-8.9), Chiapas (-9.3), Aguascalientes (-9.4), Estado de México (-10.5), San Luis Potosí (13.9), Yucatán (-14.3), Sonora (-15.6), Oaxaca (-26.1) y Tabasco (-26.9).

Como se puede apreciar, hay 14 entidades que registraron disminución de su ITAEE de la Construcción en el primer trimestre de 2019, y obvio, muchas de ellas ya presentan una situación recesiva. A continuación se indica, para cada entidad, cuantos trimestres consecutivos han presentado caídas anualizadas en su ITAEE de la Construcción: Aguascalientes (1), Baja California (4), Chiapas (1), Ciudad de México (1), Guanajuato (2), Guerrero (1), Hidalgo (4), Estado de México (2), Oaxaca (1), San Luis Potosí (6), Sonora (6), Tabasco (3), Yucatán (2) y Zacatecas (1).

Comercio. Finalmente, al analizar el ITAEE de Comercio al por mayor y al por menor, tenemos el siguiente desempeño para el periodo del primer trimestre de 2018 al mismo trimestre de 2019 (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento o disminución): Baja California Sur (6.8), Nuevo León (6.7), Aguascalientes (6.1), Chihuahua (6.1), Tabasco (6.1), Quintana Roo (4.7), Yucatán (4.5), Guanajuato (3.9), Durango (3.9), Ciudad de México (3.4), Guerrero (3.2), Veracruz (3.0), San Luis Potosí (3.0), Hidalgo (2.4), Sinaloa (2.2), Tlaxcala (2.2), Jalisco (1.9), Puebla (1.1), Coahuila (0.8), Oaxaca (0.8), Querétaro (0.4), Campeche (0.0), Colima (0.0), Tamaulipas (-0.3), Baja California (-1.3), México (-1.4), Morelos (-1.5), Michoacán (-1.7), Sonora (-2.9), Chiapas (-3.0), Zacatecas (-3.2) y Nayarit (-5.8).

Queda claro que hay 9 entidades federativas que registraron una disminución en su ITAEE del sector comercio, y hay varias que ya presentan una situación recesiva en estas actividades. A continuación se indica, para cada entidad, cuantos trimestres consecutivos lleva con caídas anualizadas: Baja California (1), Chiapas (1), Estado de México (2), Michoacán (3), Morelos (5), Nayarit (3), Sonora (2), Tamaulipas (1) y Zacatecas (4).

Todos estos resultados dan cuenta de que si bien en el ámbito nacional aun no estamos en una situación recesiva (de acuerdo a la definición de libro de texto), si hay entidades que desde el primer trimestre de este año ya están viviendo una recesión. Sería importante que la autoridad federal observara esto para que se le dé prioridad a estas entidades en cuanto a las medidas de apoyo/reactivación económica que acaba de anunciar la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

No obstante lo anterior, lamentablemente todo indica que esta situación se irá agravando conforme avanza el año, a menos de que ocurra alguna medida excepcional que regrese la confianza para que la mayoría de los empresarios vuelvan a invertir.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La gravedad de la desaceleración económica

INDUSTRIAA lo largo del año hemos escuchado y leído diversos análisis que dan cuenta de la desaceleración económica que vive México. Hemos visto como diversos analistas han bajado sus previsiones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el 2019 de niveles de 2.0% a un promedio de 1.5%, pero con tendencia a disminuir hasta 1.0%. Afortunadamente, ningún analista serio habla de que se vaya a presentar una crisis económica, pero sin duda existe preocupación respecto a cómo evolucionará la economía en lo que resta del año. En esta entrega, analizamos el recientemente publicado dato del PIB del primer trimestre de 2019, así como las diferentes actividades que lo componen con el fin de determinar que tan sanas se encuentran éstas.

PIB nominal

El viernes 24 de mayo, el INEGI informó que en el primer trimestre de 2019, el PIB anualizado de México sumó 24.039 billones de pesos corrientes, por lo que si tomamos en consideración que el tipo de cambio promedio en los primeros tres meses del año fue de 19.198 pesos por dólar, entonces significa que nuestro PIB fue de 1.252 billones de dólares.  Esto significa que la economía de México es el 5.94% de la economía de Estados Unidos.

Del PIB total, el 3.3% (equivalente a 804.3 miles de millones de pesos) correspondió a actividades primarias, el 30.5% (igual a 7.337 billones) a actividades secundarias y el 59.9% (unos 14.398 billones) a actividades terciarias. Cabe señalar que las actividades primarias se refieren básicamente a actividades agrícolas y ganaderas, las secundarias son las relacionadas con la industria, mientras que las terciarias consisten del comercio y servicios.

2787aainegi-crecimiento-industria-150318-2Profundizando en el análisis, vemos que del PIB nominal de las actividades secundarias en el primer trimestre de 2019, el 13.1% lo generó la Minería; el 6.4% fue de electricidad, gas y agua; el 25.0% la Construcción y el restante 55.5% lo genera la industria manufacturera. De esta manera vemos que el PIB manufacturero de México en los primeros tres meses de año fue de apenas 4.075 billones de pesos, equivalentes a 17.0% del PIB total.

Cabe señalar que de los últimos 26 años, la mayor participación de la industria manufacturera en el PIB ocurrió en el sexenio de Ernesto Zedillo, cuando ésta llegó a ser de hasta 20.8% del PIB total en el primer trimestre de 1998. Mientras que la menor participación ocurrió en el sexenio de Felipe Calderón, justo en medio de la crisis financiera de 2009, cuando éste fue de apenas 14.7%.

PIB real

Ahora, en cuanto a la evolución del PIB en el comparativo del primer trimestre de 2019 respecto al mismo trimestre de 2018, tenemos que el PIB total aumentó 1.2% en términos reales. Desde luego que es una tasa de crecimiento muy baja, que se compara negativamente con el crecimiento promedio de 2.4% observado en el sexenio anterior. ¿Pero cómo se compara este aumento con el primer dato del PIB de pasadas administraciones? En el primer trimestre de 1995, siendo presidente Ernesto Zedillo, el PIB cayó -1.5%; en el primer trimestre de 2001, siendo presidente Vicente Fox, el PIB creció 0.6%; en el primer trimestre de 2007, siendo presidente Felipe Calderón, el PIB creció 2.0%; y en el primer trimestre de 2013, siendo presidente Enrique Peña, el PIB creció 0.6%. Queda claro pues que hay una desaceleración en el país, pero la cifra de crecimiento del primer trimestre completo del presidente López Obrador no difiere mucho respecto a lo que hemos vivido en el arranque de otras administraciones federales.

El dato de crecimiento real anualizado de 1.2% en el primer trimestre de 2019, es producto de un aumento de 5.8% en las actividades primarias, una caída de -0.7% en las actividades secundarias y un incremento de 1.9% en las actividades terciarias. La caída de -0.7% en las actividades secundarias es producto de una disminución de -7.6% en el PIB de la minería; una caída de -0.7% en electricidad, gas y agua; una disminución de -0.8% en el PIB de la construcción y un incremento de 1.6% en las industrias manufactureras.

n-b6-eu130618-2_drupal main image.var_1528867565Profundizando en el análisis de la evolución de la industria manufacturera, vemos que el incremento de 1.6% anualizado es producto del aumento del PIB en 10 de las ramas de actividad que la componen, mientras que las restantes 11 ramas de actividad muestran retrocesos. A continuación se presenta la evolución de cada una de las ramas (en paréntesis se indica el porcentaje de incremento o disminución del PIB): Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (6.13%); Fabricación de maquinaria y equipo (3.97%); Fabricación de equipo de transporte (3.86%); Industria alimentaria (2.86%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (2.82%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (2.18%); Industria del papel (2.15%); Industria de las bebidas y del tabaco (1.94%); Otras industrias manufactureras (1.88%); Industria del plástico y del hule (0.88%); Industrias metálicas básicas (-0.47%); Industria de la madera (-0.94%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-1.20%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (-2.41%); Industria química (-2.83%); Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-2.98%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-3.04%); Fabricación de prendas de vestir (-3.04%); Fabricación de productos metálicos (-4.58%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-6.41%); e Impresión e industrias conexas (-8.25%).

De las 11 ramas de actividad manufacturera que presentan caída en su PIB en el primer trimestre de 2019, hay 6 que preocupan porque acumulan dos trimestres consecutivos con disminuciones en dicho indicador, lo que las ubica técnicamente en recesión: Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos; Industria de la madera; Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón; Fabricación de productos a base de minerales no metálicos; Industrias metálicas básicas; y Fabricación de productos metálicos. Estas 6 actividades tienen un peso específico relevante ya que generaron un PIB nominal de 659.7 miles de millones de pesos corrientes en el primer trimestre del año y requieren de medidas especiales de apoyo.

Propuestas para fortalecer el crecimiento

CONCAMIN-1024x614¿Qué clase de apoyos requiere la industria manufacturera para fortalecerse? ¿Cómo se pueden alcanzar mayores tasas de crecimiento económico? Hay distintos tipos de medidas que se pueden implementar, y en este sentido, la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN) ha realizado 22 propuestas para que sean consideradas en el Plan Nacional de Desarrollo 2019 – 2024, actualmente en análisis en la Cámara de Diputados. Estas propuestas se dividen en dos grandes grupos: I. Punto de partida: contribuir a garantizar el crecimiento del PIB (Propuestas de la 1 a la 15) y II. Vinculación de las 15 propuestas con el Bienestar, la reducción de pobreza, inequidad (Propuestas de la 16 a 22). A continuación hago mención de las propuestas relacionadas al incremento del PIB:

  1. Elevar los niveles de inversión a 30% como proporción del PIB en 2024.
  2. Elevar la participación de la Banca de Desarrollo en el fomento del sector productivo.
  3. 100% de contenido nacional en la construcción de los caminos rurales.
  4. 100% de contenido nacional en los proyectos carreteros del sexenio.
  5.  40% de contenido nacional en las exportaciones.
  6. No a la competencia desleal en las obras de infraestructura pública.
  7. Transparencia en los beneficios fiscales a la maquila.
  8. Productividad en función de la vinculación entre empresas, universidades y proyectos de infraestructura del Sector Público Federal.
  9. Fomento a las patentes de mexicanos.
  10. Participación de empresas mexicanas en todas las obras de infraestructura del Sector Público Federal.
  11. Generación de energías limpias con insumos nacionales y crecimiento económico.
  12. Telecomunicaciones con infraestructura básica nacional.
  13. Compromiso del Sector Público Federal con el ambiente y el crecimiento económico.
  14. Competitividad Industrial para el desarrollo, adoptar la métrica de ONUDI a nivel estatal.
  15. Elevar el contenido nacional al 80% de alimentos y bienes utilizados en el sector turismo mexicano.

A manera de conclusión podemos señalar que la economía nacional claramente atraviesa una etapa de desaceleración, y que dentro de la actividad económica, hay sectores que se encuentran en recesión. Es importante que se tomen medidas para apuntalar el crecimiento económico y en ese sentido, esperamos que los legisladores federales incorporen las propuestas de la CONCAMIN y que se desarrollen políticas públicas reales.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Se materializa la desaceleración económica de México

industria-maquiladora-1024x683-724x400Mucho se ha dicho respecto a la fuerte desaceleración de la actividad económica que está sufriendo nuestro país en el primer semestre de 2019, lo que de hecho ha ocasionado que la mayoría de los analistas anticipen que la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) sea de apenas 1.5% este año. En la semana que recién concluyó se dieron a conocer diversos indicadores por parte del INEGI,  que confirman dicha predicción, los cuales se presentan a continuación.

Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE)

El pasado 26 de abril, el INEGI dio a conocer que el Índice de volumen físico del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) creció apenas 1.1% anualizado en febrero de este año, tasa inferior al 1.3% observado en el mes inmediato anterior y también por debajo del 2.2% registrado en febrero de 2018.

Para tener una fotografía más completa respecto a la evolución del IGAE, tenemos que en el comparativo del primer bimestre de 2019 respecto a los mismos meses de 2018, dicho indicador creció 1.2%, lo que se debió de un aumento de 6.2% en su componente de actividades primarias, caída de -0.9% en las actividades secundarias y crecimiento de 1.9% en las actividades terciarias.

La caída de -0.9% en las actividades secundarias es muy preocupante y ésta se debe a que la Minería se contrajo -8.4%; la  Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final cayó -1.4%; la Construcción creció apenas 0.1%; mientras que las Industrias manufactureras aumentaron apenas 1.2%. Llama fuertemente la atención el dato de crecimiento de 1.2% en la industria manufacturera, ya que se compara desfavorablemente con el sólido crecimiento de 2.8% anualizado observado en el primer bimestre de 2018.  Cabe señalar que la caída de -0.9% en el IGAE de las actividades secundarias en el primer bimestre de 2019 contrasta con el aumento de 0.7% anualizado observado en el primer bimestre de 2018.

7b1aEn cuanto a las actividades terciarias, su incremento de 1.9% en el primer bimestre de 2019, es producto de que el Comercio al por mayor creció 1.5%; el Comercio al por menor subió 3.4%; los Transportes, correos y almacenamiento e Información en medios masivos subió 0.7%; los Servicios financieros y de seguros, y los Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles aumentaron 3.4%; los Servicios profesionales, científicos y técnicos, así como los Corporativos y Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación crecieron 6.2%; los Servicios educativos y los Servicios de salud y de asistencia social crecieron 0.8%; los Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos, así como otros servicios excepto actividades gubernamentales cayeron -1.4%; los Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas disminuyeron su actividad en -1.9%; y las Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales cayeron -3.1%. Se debe hacer mención de que el incremento de 1.9% en las actividades terciarias contrasta negativamente con el aumento de 2.7% anualizado observado en el mismo bimestre de 2018.

Con los datos del IGAE reportados al primer bimestre de 2019 no queda lugar a dudas de que el ritmo de actividad económica es menor al observado un año antes; y que de hecho en el arranque de 2019 la industria del país se encuentra en contracción.

Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM)

El pasado 22 de abril el INEGI publicó los resultados de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) y con ella podemos ver que en el comparativo del primer bimestre de 2019 respecto a los mismos meses de 2018, el valor de la producción de los productos elaborados en totalidad de la industria manufacturera creció apenas 2.3% nominal (tasa por debajo de la inflación del periodo, la cual fue de 3.94%, lo que implica una caída en términos reales de -1.58%).

El porcentaje de crecimiento del valor nominal de la producción confirma que la industria manufacturera atraviesa graves problemas. A continuación se presenta el crecimiento nominal porcentual del valor de la producción de cada una de las ramas de actividad (en paréntesis se hace mención de la tasa de aumento o caída y las ramas de actividad están ordenadas de mejor a peor desempeño): Industria del papel (8.5%); Industrias metálicas básicas (8.0%); Industria de las bebidas y del tabaco (7.4%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (6.9%); Industria del plástico y del hule (4.9%); Industria de la madera (4.6%); Fabricación de maquinaria y equipo (4.3%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (3.3%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (3.0%); Fabricación de equipo de transporte (2.7%); Industria alimentaria (1.6%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (1.4%); Industria química (0.3%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-0.5%); Fabricación de prendas de vestir (-0.7%); Otras industrias manufactureras (-1.5%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-1.5%); Impresión e industrias conexas (-3.8%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-3.9%); Fabricación de productos metálicos (-4.8%); y Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-6.3%). Llama la atención el caso de la rama de fabricación de equipo de transporte, ya que ésta aumentó apenas 2.7%, tasa por debajo de la inflación del periodo, lo que implica que la mayor actividad manufacturera del país contrajo el valor de su producción en términos reales en -1.19% anualizado en el primer bimestre del año.

Manufactura rama 1er b 2019

Como se puede apreciar, hay 7 ramasde actividad que aumentaron el valor de su producción por encima de la inflación del periodo, hay 6 ramas de actividad que aumentaron su valor de la producción nominalmente, aunque por debajo de la inflación; y hay 8 ramas de actividad que registraron una disminución de su valor de la producción en términos nominales y desde luego, que también en términos reales. Esto implica pues que de un total de 21 ramas de actividad manufacturera, 14 presentan una caída en términos reales en el valor de su producción.

Ahora, en cuanto a la evolución del valor de la producción de la industria manufacturera, por entidad federativa, en el comparativo del primer bimestre de 2019 respecto a los mismos meses de 2018, tenemos lo siguiente (en paréntesis se presenta la tasa de incremento o caída nominal y los estados están ordenados de mejor a peor desempeño): Baja California (31.1%), Puebla (21.0%), Yucatán (20.4%), Baja California Sur (19.4%), Nuevo León (11.7%), Tlaxcala (11.4%), Michoacán (9.1%), Veracruz (8.8%), Chihuahua (8.0%), Sonora (5.8%), Sinaloa (4.9%), Jalisco (3.5%), Querétaro (3.1%), Estado de México (1.4%), Colima (1.1%), Tamaulipas (0.4%), Ciudad de México (0.4%), Hidalgo (0.2%), Coahuila (-2.6%), Guerrero (-2.8%), Durango (-3.1%), Morelos (-4.5%), San Luis Potosí (-4.6%), Nayarit (-5.4%), Quintana Roo (-6.5%), Chiapas (-6.5%), Zacatecas (-8.6%), Guanajuato (-8.8%), Oaxaca (-9.6%), Tabasco (-9.9%), Aguascalientes (-15.6%), Campeche (-35.6%).

Manufactura estados

Vemos que hay 11 estados con crecimiento del valor nominal de su producción manufacturera por encima de la inflación del periodo, hay 7 estados que registraron incremento nominal en el valor de su producción manufacturera, pero a una tasa por debajo de la inflación del periodo por lo que sufrieron una disminución en términos reales, y hay 14 estados que registraron una caída nominal en el valor de su producción manufacturera, entre los que destacan los casos de Guanajuato y Aguascalientes.

A manera de conclusión, podemos señalar que la desaceleración económica es un fenómeno real y que inclusive ha comenzado a afectar el mercado laboral con una mayor tasa de desocupación (3.6% en marzo, su mayor nivel de los últimos cuatro años). Dado lo anterior, es importante fortalecer las políticas públicas que incentiven la inversión y el empleo. El clima de incertidumbre económica, tanto por factores internos como externos, que se ha vivido en el arranque de este año no ha favorecido al país y se deben implementar medidas para revertir esta situación antes de que sea demasiado tarde y estemos hablando ya de recesión.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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¿Por qué está tan enojado el pueblo de México?

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Gane quien gane la elección presidencial, deberá emprender una transformación a fondo de México

El 1 de julio se elige al Nuevo presidente de México, y gane quien gane éste se enfrentara una enorme cantidad de importantes retos, muchos de los cuales explican porque muchos mexicanos han estado enojados con el gobierno estos últimos años. Es por esto que a partir de esta fecha México, su gobierno y población, deberá cambiar si se quiere ahora aspirar a ser un país desarrollado. Entre los asuntos que el próximo gobierno deberá atender prioritariamente, y que inclusive han sido ampliamente documentados por el diario Financial Times, tenemos:

Corrupción  y violencia

México es percibido como el sexto país más corrupto del continente americano, y ocupa la posición  135 de 180 naciones en el índice de corrupción del Foro Económico Mundial. La percepción de corrupción no sólo ha continuado a lo largo del tiempo, sino que ha empeorado, y ahora es considerado el problema más grande del país para las empresas extranjeras que se quieren instalar en nuestro país.

El segundo mayor problema que presiona a esas empresas que quieren operar en México es la delincuencia. Después de haber disminuido ligeramente durante tres años en el periodo de 2012 a 2014, la violencia y delincuencia en México han ido en aumento en los años recientes. El número de homicidios en los primeros cinco meses de 2018 es 42% mayor al observado en los mismos meses de 2015. Además, México tiene el nada honroso primer lugar en tasa de homicidios entre los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y es la nación  con el porcentaje más bajo de población que se siente segura al caminar sola por la calle durante la noche.

El Foro Económico Mundial califica a México entre los países de peor desempeño en términos de costo para hacer negocios por el crimen y la violencia, la presencia del crimen organizado y la escaza confiabilidad en los servicios policiacos o de las fuerzas de seguridad pública. “Los crecientes niveles de violencia han destruido la confianza en todos los estratos de la sociedad y han minado al ya de por si deteriorado estado de derecho” dijo recientemente Talia Hagerty del Instituto Henry J. Leir, un centro de estudios especializado en la materia.

Los dos Méxicos

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En México, amplios sectores de la población viven en condiciones de pobreza extrema 

El qué tan mal te sientas respecto a la situación del país depende de dónde vives. Mientras que menos de una de cada tres personas se sienten inseguros en el estado de Yucatán, esta proporción más que se duplica en los estados más empobrecidos como Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

La violencia va de la mano de la ausencia de crecimiento económico, el tamaño de la economía informal y la pobreza. El crecimiento económico acumulado en los estados de mejor desempeño en México alcanzó 32% en el periodo de 2007 a 2016, cerca del doble del promedio del crecimiento de los países de América Latina, pero es cerca de cuatro veces más alto que la tasa de crecimiento promedio de los estados de peor desempeño. Más alarmante aún es el hecho de que el producto promedio por habitante muestra el mismo patrón divergente.

“Las ambiciosas reformas estructurales y las sólidas políticas macroeconómicas han asegurado la resistencia de una economía mexicana muy abierta”, escribió la OCDE en su encuesta más reciente. Sin embargo, “el crecimiento no ha sido lo suficientemente inclusivo para alcanzar mejores niveles de vida para muchas familias mexicanas”. Esto se debe en gran medida a las crecientes disparidades entre “la economía moderna, altamente productiva, del norte y el centro, respecto a la economía menos productiva y tradicional del sur”.

Un reporte del despacho de consultoría McKinsey menciona las disparidades de los “dos Méxicos que se mueven en direcciones opuestas”. Por su parte, la publicación Geopolitical Futures, especializada en la realización de pronósticos, explicó en una nota que mientras que el norte tiene trabajadores mejor educados con  salarios más elevados y más empleo formal, los “estados del sur tienen acceso limitado a la educación, frecuentemente la población ocupada se emplea en el sector informal y se les pagan salarios más bajos, empleados generalmente en manufactura de bajo valor agregado y agricultura de subsistencia.”

El crecimiento promedio del Producto Interno Bruto (PIB) al final del año pasado varió de una expansión de 14% en el estado de Baja California, el cual contrasta con la caída de -8% en el estado de Campeche, ampliamente dependiente del petróleo, y con las contracciones menores en los estados de Oaxaca y Chiapas. Es ampliamente sabido que en estos estados hay un problema por la falta de acceso a las necesidades básicas de la población.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), cerca del 70% de la población de Oaxaca y Chiapas vive en condiciones de pobreza y entre el 23 y 28% vive en pobreza extrema. El trabajo es mayoritariamente en el sector informal en ambos estados, y muestra de ello es que aproximadamente el 80% de los trabajadores en estas entidades no tienen acceso a la seguridad social. Por su parte, cerca del 20% de su población vive en casas sin agua, el 40% vive por debajo de la línea de pobreza y la mitad de su población reporta falta de seguridad alimenticia.

Aunado a lo anterior, de acuerdo a un estudio de evaluación internacional de la OCDE, los estudiantes en las áreas más pobres tienen un desempeño menor al promedio nacional.

La convergencia con los Estados Unidos se ha detenido

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El vagón mexicano ha dejado de estar enganchado a la locomotora estadounidense

La economía de México se ha expandido a un ritmo sólido y consistente (de 2.4% en lo que va del presente sexenio), pero no a una tasa suficiente para mantener la convergencia con los Estados Unidos observada hasta la década de los noventas y años anteriores. La economía de México más que se duplicó hasta alcanzar el 16% del producto estadounidense a mediados de la década de los ochentas, pero desde entonces ha disminuido hasta representar el 12%.

Esto se debe en parte al hecho de que ahora en día el producto por trabajador, en relación al de los Estados Unidos, está en su nivel más bajo observado desde 1950. Esto a pesar de que México pasó de ser una economía dependiente del petróleo a principios de la década de los noventas para convertirse en un creciente centro mundial de fabricación manufacturera después de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

A este respecto, la OCDE ha advertido que los altos niveles de pobreza, una economía informal extendida, el escaso nivel educativo y los persistentes niveles de corrupción e inseguridad y corrupción, limitan el potencial económico de México.

Estos tres puntos son una pequeña muestra de los retos que el nuevo presidente de México deberá atender con eficiencia y premura a partir del 1 de diciembre. México está en deuda con millones de sus habitantes, a los cuales les ha privado de bienestar y seguridad. El gobierno federal que resulte electo no le puede fallar a los mexicanos más pobres, y en ese sentido será fundamental implementar una política industrial moderna, conservar la poca estabilidad macroeconómica que nos queda respetando la autonomía del Banco de México, además de mantener finanzas públicas equilibradas, algo que no hizo el gobierno de Enrique Peña Nieto. Vamos pues por un cambio, veremos que tipo de cambio queremos para nuestro país.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt