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La pobreza salarial de México

ADN-EMPLEOINFORMALEs ampliamente conocido que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México se ha frenado al haber registrado un nulo aumento anualizado en el segundo trimestre de 2019. Hay diversas razones que provocaron esto, entre las que destacan, la caída de la inversión productiva en 3.2% durante los primeros cinco meses de este año; el importante subejercicio del gasto público, en especial en el de inversión física; las exportaciones crecen a una tasa anual de apenas 4.2% en los primeros siete meses de 2019; además de que hay un estancamiento en el nivel de ingresos reales de la población ocupada. En esta entrega analizamos la evolución de esta última variable para comprender como es que uno de los principales motores de crecimiento económico casi se ha apagado, no obstante el considerable aumento del salario mínimo y de la población ocupada.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, en el periodo del segundo trimestre de 2018 al mismo trimestre de 2019, la población ocupada total a nivel nacional aumentó en 1.151 millones de personas, lo que implica un incremento de 2.1%. De esta manera a junio de 2019 había en México una población ocupada total de 54.936 millones de personas, aunque desafortunadamente con un nivel de ingresos promedio muy bajo, ya que cerca del 58% de ésta se encuentra en la economía informal.

Al segundo trimestre de 2019, esta población ocupada en México estaba conformada de la siguiente manera, en función de su nivel de ingresos: había 3.219 millones de personas laborando sin recibir ingresos, 10.891 millones de personas ganando menos de un salario mínimo (s.m.) al día, 17.552 millones que ganan entre 1 y 2 s.m. diarios, 9.919 millones de personas que ganan entre 2 y 3 s.m., apenas 4.437 millones de personas ganando entre 3 y 5 s.m. y sólo 1.831 millones de personas que ganan más de 5 s.m. por día. Cabe señalar que 7.083 millones de personas ocupadas no especificaron su nivel de ingresos en la ENOE.

Ingresos 1

Si dejamos de lado la población ocupada que no especificó su nivel de ingresos, los anteriores datos implican que en nuestro país el 86.9% de la población ocupada tiene ingresos por debajo de los 308.04 pesos diarios o 9,364 pesos al mes (unos 468 dólares al tipo de cambio de 20 pesos por dólar).

Lamentablemente, no obstante el aumento del salario mínimo de 16.2% a partir del 1 de enero de 2019, el nivel de ingresos de la población ocupada en México se ha deteriorado este año en términos reales y a continuación explico las causas.

Comencemos analizando la evolución de la población ocupada por nivel de ingreso en el periodo del segundo trimestre de 2018 al mismo trimestre de 2019. Vemos que la población ocupada que no recibe ingresos disminuyó en apenas 35 mil personas, la que gana menos de 1 s.m. aumentó en 2.186 millones, los que ganan de 1 a 2 s.m. aumentaron en 2.265 millones, mientras que los que perciben de 2 a 3 s.m. crecieron en 180 mil personas. Lo desafortunado es que en el mismo periodo los que ganan de 3 a 5 s.m. disminuyeron en 2.498 millones de personas y los que perciben más de 5 s.m. bajaron en 587 mil personas. Se podría argumentar que esta evolución se debe a que el salario mínimo aumentó de manera importante, pero a pesar de esto las cifras muestran que la persona ocupada promedio en México gana en el segundo trimestre de 2019 menos que en el mismo trimestre de 2018, una vez que descontamos la inflación.

Sobre la base de la información anterior, podemos estimar que la población ocupada en México ganaba 2.16 s.m. diarios en el segundo trimestre de 2018 y en el segundo trimestre de 2019 el ingreso promedio de la población ocupada es de 1.91 s.m. Al tomar en consideración el salario mínimo nominal, vemos que en el segundo trimestre de 2018 la persona ocupada promedio percibía 190.92 pesos diarios, mientras que en el segundo trimestre de 2019 dicho nivel de ingresos promedio fue de 195.97 pesos al día, lo que implica un aumento nominal de 2.6%. Sin embargo, si tomamos en consideración que la inflación del periodo fue de 4.2%, pues esto implica que el ingreso promedio de la población ocupada cayó -1.5% en el último año.

Dados los anteriores datos, ¿cómo es posible que se hable de un mercado interno en crecimiento? Lo que sucede es que si bien la gente gana menos en términos reales, el hecho de que haya más personas trabajando es lo que provoca que crezca la masa salarial, aunque sea marginalmente. De acuerdo a estimaciones de GAEAP, la masa salarial nominal diaria pasó de 10,268.84 millones de pesos en el segundo trimestre de 2018 a 10,765.82 millones de pesos diarios en el segundo trimestre de 2019, lo que implica un aumento nominal de 4.8%. Sin embargo, al tomar en consideración la inflación del periodo, vemos que en el último año la masa salarial aumentó 0.6% en términos reales. Es por esto que decimos que uno de los principales motores de crecimiento económico ya prácticamente se ha apagado.

Ingresos 2

El aumento de la masa salarial diaria en términos reales es la razón del porque se habla de un mercado interno en crecimiento, que es el que genera el crecimiento económico inercial que habíamos venido registrando en torno al 2% anual, pero también es cierto que este aumento del mercado interno no es suficiente para que repunte la venta de ciertos bienes como automóviles, lavadoras, televisiones, entre otros. Es un crecimiento del mercado interno que beneficia principalmente a los productores yb comercializadores de artículos básicos.

Este estancamiento del ingreso promedio de la población ocupada es lo que provoca también que los negocios no puedan aumentar los precios, y que por el contrario, se presione más y más a los fabricantes erosionando márgenes de rentabilidad y capacidad de inversión de las empresas. Esta falta de inversión, a su vez provoca que haya un estancamiento de la productividad de la mano de obra, lo que a su vez limita las posibilidades de aumentar los niveles de ingreso de la población ocupada. Es decir, se genera un círculo vicioso de estancamiento de los ingresos – precios bajos – baja rentabilidad de los negocios – escasa inversión – baja productividad – bajos niveles de ingreso de la población ocupada.

que-es-un-empleo-formal-e-informal-600x345 2¿Qué hacer para revertir esta situación? Pues sin duda la apuesta debe ser por aumentar la productividad de la mano de obra, lo cual requiere forzosamente inversión productiva, en especial por parte del sector privado. Es así que se hace fundamental que el gobierno federal diseñe esquemas fiscales que incentiven la inversión productiva, además de que mejore el clima de confianza empresarial.

Otro aspecto que debe ser abordado decididamente para aumentar la productividad y mejorar las posibilidades de que las empresas puedan pagar mejores salarios, es la lucha contra la ilegalidad desde el gobierno federal, la cual se hace presente en la forma de contrabando y subvaluación de mercancías en las aduanas del país. Las importaciones de mercancías con precios ridículamente bajos, que en muchas ocasiones no cubren ni el costo de las materias primas utilizadas en su fabricación, desplazan la producción nacional y ocasionan que los fabricantes nacionales tengan que vender sus productos con precios que hacen imposible mejorar los niveles salariales de sus trabajadores. El gobierno federal debe tener bien claro que el permitir la entrada de mercancías subvaluadas porque luego estas serán comercializadas a precios bajos para la población de escasos recursos es una falacia, ya que esta importación destruye puestos de trabajo nacionales, por lo que las familias que se pretende “ayudar” haciéndose de la vista gorda por no atacar este problema, eventualmente perderán su fuente de empleo porque esas importaciones desplazan a la producción nacional.

Finalmente, otro aspecto que debe ser abordado, tanto por autoridades como por empresarios, es el de la formación laboral, la cual le da a los colaboradores de las empresas más herramientas y conocimientos para ser más productivos. En la medida en que una persona sabe hacer más actividades o se profesionaliza en lo que hace, su capacidad de generar ingresos para la organización sube y las remuneraciones que se le pueden pagar también se incrementan sin generar presiones inflacionarias.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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¿Han mejorado los ingresos de la población ocupada en 2019?

7b1aA partir del 1 de enero de 2019 el salario mínimo (S.M.) aumentó de 88.36 a 102.68 pesos diarios. Para el Gobierno Federal, esta medida fue un paso importante para comenzar a recuperar la pérdida de poder adquisitivo de los salarios en México, fenómeno que se dio de manera importante entre 1976 y 2012. Sin embargo, subsiste le pregunta relevante, en el sentido de si este aumento mejoró el nivel de ingresos de la población ocupada en México. En esta entrega se presenta el análisis correspondiente utilizando información de la recientemente publicada Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI.

Cabe señalar que este análisis no toma en consideración que el salario mínimo en la zona libre de la frontera norte subió a 176.72 pesos. Esto porque no se cuenta con información respecto al tamaño de la población ocupada por niveles de ingreso en dicha zona.

Ingresos de PO

De acuerdo con la ENOE, en el primer trimestre de 2019 había en México una población ocupada de 54.152 millones de personas, de las cuales 3.123 millones no recibe ingresos, 10.642 millones ganan hasta un S.M., 17.141 millones ganan más de 1 y hasta 2 S.M., 9.818 millones ganan más de 2 y hasta 3 S.M., 4.522 millones tienen un ingreso diario de más de 3 y hasta 5 S.M., 1.741 millones perciben más de 5 S.M., mientras que 7.161 millones no indicaron su nivel de ingreso y se les denomina “no especificado”. De entrada estos datos preocupan porque de los encuestados en la ENOE, solamente el 8.4% dice ganar entre 3 y 5 S.M., y apenas el 3.2% de los encuestados dice ganar más de 5 S.M. Si ignoramos a los “no especificados”, dichos porcentajes recalculados quedarían en 9.6% y 3.7% respectivamente, por lo que vemos que en nuestro país solamente el 11.6% de las personas ocupadas gana más de 308.04 pesos al día (9,364 pesos al mes equivalentes a unos 493 dólares). Estos datos también preocupan cuando se toma en consideración que en marzo de 2019 el número de trabajadores  registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue de 20.348 millones, cifra que representa el 39.01% de la población ocupada total.

En cuanto a la evolución del nivel de ingresos en México en el último año, tenemos que al comparar los datos del primer trimestre de 2019 respecto a los del mismo trimestre de 2018, el número de personas ocupadas aumentó en 1.275 millones, lo que representa un incremento de 2.4%. Si tomamos en consideración que entre marzo de 2018 y marzo de 2019 el número de trabajadores registrados en el IMSS aumentó en 562 mil personas, queda claro que un enorme porcentaje de quienes se incorporan al mercado laboral lo hacen a la economía informal.

El aumento de 2.4% en la población ocupada se debió a la combinación de los siguientes cambios (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento o disminución de cada grupo): el número de personas ocupadas que no recibe ingresos aumentó en 158 mil (5.1%), el número de personas que ganan hasta un salario mínimo creció en 1.997 millones de personas (18.8%), los que ganan de 1 hasta 2 S.M. aumentaron en 1.887 millones de personas (11.0%), los que ganan de 2 hasta 3 S.M. crecieron en 64 mil personas (0.7%), los que ganan más de 3 y hasta 5 S.M. disminuyeron en 2.184 millones (-48.3%), los que ganan más de 5 S.M. decrecieron en 530 mil (-30.5%), mientras que los que no reportaron un nivel de ingresos (no especificados) disminuyeron en 116 mil personas (-1.6%).

De esta manera, la población ocupada pasó de percibir un ingreso promedio de 2.15 S.M. en el primer trimestre de 2018 a percibir 1.91 S.M. en el mismo trimestre de 2019. Como ya se señaló, el salario mínimo en el país pasó de 88.36 pesos a 102.68 pesos en el periodo antes señalado, lo que representa un aumento nominal del S.M. de 16.2%. De esta manera el salario promedio de la población ocupada pasó de 190.00 pesos en el primer trimestre de 2018 a 196.50 pesos en el mismo trimestre de 2019, lo que representa un aumento de apenas 3.4%. Si tomamos en consideración la inflación del periodo, la cual fue de 4.1%, entonces vemos que en el periodo señalado el ingreso promedio de la población ocupada en México cayó -0.7%. Lo que confirma que el aumentar el salario mínimo por decreto no ocasiona una mejoría del nivel de ingresos promedio de la población ocupada.

Ingresos de PO2

Sin embargo, la buena noticia es que la masa salarial en México continúa creciendo, en términos nominales y reales, dado que cada vez hay más gente trabajando en nuestro país. En términos nominales, la base salarial de México pasó de 10.047 miles de millones de pesos diarios en el primer trimestre de 2018 a 10.640 mmdp diarios en el primer trimestre de 2019, lo que implica un incremento de 5.9%. Sin embargo, al tomar en cuenta la inflación en el periodo, vemos que la masa salarial promedio diaria creció sólo 1.7%. Sin duda esto es lo que hace que la economía mexicana mantenga un cierto porcentaje de crecimiento inercial.

Queda claro entonces que el nivel de ingresos promedio de la población ocupada en México no sólo no ha aumentado en el último año, sino que presenta una ligera disminución. ¿Qué se puede hacer para revertir esta situación?

manufactura
Para incrementar los ingresos de la población ocupada es fundamental aumentar la productividad de la mano de obra.

Un primer aspecto a atender es impulsar el incremento de la productividad de la mano de obra. En la medida en que se pueda aumentar la relación de valor de la producción dividida entre la cantidad de trabajadores, los dueños del capital pueden pagar mayores salarios. Veamos un sencillo ejemplo para ilustrar esto: si un trabajador produce 5 pares de zapatos al día y cada par de zapatos se vende en 300 pesos (precio fábrica) este trabajador genera un ingreso diario a su empresa de 1,500 pesos. Si suponemos que de esos 300 pesos el 80% es costo de producción, entonces la contribución de este trabajador a las utilidades de la empresa es de 300 pesos diarios. Si este trabajador aumenta su producción diaria a 6 pares de zapatos al día, entonces su contribución a las utilidades de la empresa aumentaría a 360 pesos diarios. De esta manera, parte de los 60 adicionales que generó el trabajador podrían traducirse en un mayor salario sin ocasionar un incremento en los costos de producción por unidad.

El reto de aumentar la productividad no es sencillo, ya que implica inversiones en bienes de capital como maquinaria y equipo, lo cual no es barato. Además de que muchas de las empresas no tienen acceso a créditos a tasa de interés accesibles, por lo que les resulta muy complicado poder adquirir la maquinaria con recursos propios, dado que los márgenes de rentabilidad de las empresas se han deteriorado en los últimos años.

Otra forma de aumentar la productividad de las personas es a través de la capacitación. Esto toma más tiempo, pero sin duda es una buena alternativa para los empresarios que no tienen recursos para la compra de maquinaria y equipo. Hay muchas formas de lograr la capacitación y en ocasiones las diferentes cámaras empresariales la ofrecen a precios muy bajos, ya que cuentan con apoyos gubernamentales.

Desde luego que otra forma de incrementar los ingresos de la población ocupada está relacionada con el combate a la ilegalidad o economía informal. Las empresas formales, que tienen a sus trabajadores registrados en el IMSS y pagan correctamente sus impuestos, enfrentan grandes dificultades al competir con las empresas que están en la ilegalidad ya que éstas tienen menores costos de producción. Esto impide que la empresa formal pueda pagarle mejores salarios a sus trabajadores, ya que tiene que competir con precios más bajos por parte de empresas ilegales. De esta manera, la informalidad se esparce como un cáncer en la economía mermando las posibilidades de mejorar los niveles de ingresos de la población ocupada. La autoridad debe asumir un compromiso por llevar a más empresas a la legalidad.

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Las condiciones laborales de muchos países con los que comerciamos implican que importamos su pobreza.

Finalmente, esta el tema de ciertas importaciones que impiden a los fabricantes nacionales mejorar los niveles de ingreso de sus trabajadores. Cuando tienes importaciones de productos que fueron fabricados en otros países en condiciones laborales muy malas y pagando sueldos de miseria, estás importando pobreza. ¿Cómo puede una empresa que produce ropa mejorar los sueldos de sus trabajadores cuando los grandes compradores nacionales tienen la posibilidad de comprar productos hechos en Bangladesh a un precio 50% más bajo? Y claro, tomando en consideración que las condiciones laborales de dicho país son sustancialmente más bajas que las de México. Nuestro país debe repensar su política comercial y buscar negociar acuerdos comerciales en los que tengamos posibilidades de exportar más, no simplemente comprar productos baratos que compiten con nuestras fábricas imposibilitando la mejora salarial.

A manera de conclusión podemos señalar que el aumento al salario mínimo si ayuda a aquellas personas que están en la formalidad y perciben precisamente un ingreso equivalente a un salario mínimo. Sin embargo, para la mayoría de la población ocupada, el aumentar el salario mínimo no se ha traducido en una mejoría de los niveles de ingreso promedio. La alternativa es el incremento de la productividad, el combate a la ilegalidad e informalidad, así como revisar la política comercial de nuestro país. En este contexto, y en relación al último punto, es claramente un error el bajar aranceles unilateralmente a las importaciones de mercancías intensivas en mano de obra como las de los sectores textil, vestido y calzado. Las políticas públicas deben ir encaminadas a tener un mercado interno fuerte porque la gente gana más, no simplemente porque hay más gente trabajando.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Por qué vendemos más pero sin poder aumentar precios?

La pregunta que aparece en el título de esta entrega semanal es una que me hacen frecuentemente, y es que al parecer, para muchos negocios este ha sido un periodo en el cual las ventas han ido creciendo de manera moderada, pero la rentabilidad de los negocios ha ido hacía abajo producto de que los precios de venta al público no han subido a la par de lo que han aumentado los costos de producción. Hay que tener presente que en la medida que cae la rentabilidad del negocio, las posibilidades de reinvertir, crecer, pagar mejores sueldos, innovar, modernizarte, tecnificarte, etc. se ven severamente afectadas, y es por ello que este tema es muy importante. Buena parte de la razón por la que esto ha sucedido tiene que ver con un mercado laboral precarizado, en el cual hay cada vez más personas con una fuente de ingresos, pero con niveles salariales estancados en términos reales como veremos a continuación.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el periodo del segundo trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2018, la población ocupada en México pasó de 49.003 millones a 53.785 millones de personas, lo que representa un aumento de 4.781 millones, equivalentes a un 9.8% adicional. De manera paralela, en el periodo de junio de 2012 al mismo mes de 2018, el número de trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) pasó de 15.806 millones a 19.894 millones de personas, lo que representa un aumento de 4.087 millones, equivalente a 25.9% de aumento. Esta evolución implica que pasamos de tener, en el segundo trimestre de 2012, el 32.25% de la población ocupada registrada en el IMSS, a tener el 36.98% de la población ocupada registrada en el IMSS para junio de 2018.

Trabajadores informales
En México el porcentaje de población ocupada que gana más de 3 salarios mínimos al día disminuyó 17.3% en el actual sexenio

No obstante esta favorable evolución, vemos con los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, que el empobrecimiento del empleo en nuestro país continúa manifestándose. En el periodo del segundo trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2018 si bien la población ocupada que no recibe ingresos disminuyó en 679 mil personas, lamentablemente las personas que ganan hasta un salario mínimo aumentaron en 1.949 millones y los que ganan más de 1 y hasta 2 salarios mínimos crecieron en 3.811 millones de personas. Esto se dio mientras el número de personas que trabajan y ganan más de 2 y hasta 3 salarios mínimos disminuyó en 1.019 millones, los que ganan más de 3 y hasta 5 salarios mínimos decrecieron en 492 mil, y los que ganan más de 5 salarios mínimos cayeron en 1.464 millones de personas. Estas cifras son impresionantes porque indican que en el periodo de análisis la suma de las personas que ganan menos de 2 salarios mínimo aumentó 31.6%, mientras que la suma de los que ganan más de 3 salarios mínimos disminuyó 17.3%.

Es de esta manera que vemos que en el segundo trimestre de 2012 la población ocupada en México ganaba en promedio 2.45 salarios mínimos al día, lo que multiplicado por un salario mínimo de 60.5 pesos nos arroja un ingreso nominal promedio diario de 148.19 pesos. Para el segundo trimestre de 2018 el ingreso promedio diario de la población ocupada en México fue de 2.16 salarios mínimos al día, lo que multiplicado por un salario mínimo de 88.36 pesos nos arroja un ingreso nominal promedio diario de 190.92 pesos. Es así que en términos nominales el ingreso promedio diario de la población ocupada en México creció 28.8% entre el segundo trimestre de 2012 y el mismo trimestre de 2018. Sin embargo, el hecho de que la inflación en el mismo periodo haya sido de 26.7% hizo que prácticamente la totalidad del aumento nominal del ingreso promedio de la población ocupada se anulara.

De hecho, el incremento del ingreso promedio diario en términos reales (ajustado por inflación) en el periodo del segundo trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2018 fue de apenas 1.7%, lo que implica una tasa de crecimiento promedio anual de apenas 0.27%. ¿Entonces ante este raquítico avance en los ingresos reales de la población ocupada en México porque escuchamos tantas veces que uno de los motores de crecimiento económico fue el aumento del mercado interno? Pues simplemente porque hay mucha más gente trabajando, no porque los que trabajan ganen más. De hecho el aumento de la masa salarial (el ingreso promedio de la población ocupada multiplicado por el número de personas trabajando) en términos reales en el periodo antes mencionado es de 11.6%, lo que representa un incremento promedio anual de 1.84%.  Esta es sin duda una tasa que favorece el crecimiento del consumo de manera agregada.

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En México cada vez hay más gente trabajando, pero ganan lo mismo que hace 6 años. 

Este último dato es muy importante para los empresarios ya que explica parte del porque puedes vender más, pero sin poder aumentar los precios de tus productos. Para ejemplificar, la situación antes descrita  explica como un fabricante de zapatos puede pasar en 6 años de producir y vender 4,500 a 5,000 pares semanales, pero también explica porque pasó de venderlos de 479 a 499 pesos (supongamos precio aparador). Y es que insisto, si, hay más gente comprando, pero esas personas no tienen un mayor poder adquisitivo que les permita adquirir bienes de un mayor precio, por lo que muchos fabricantes durante este sexenio han tenido que absorber diversos aumentos en sus costos de producción, sin elevar demasiado sus precios, sacrificando la rentabilidad del negocio.

Desde luego que el anterior ejemplo es una súper simplificación de lo que está sucediendo y cada empresa en las diferentes ramas industriales enfrenta una realidad diferente en cuanto a ventas y posibilidades de aumentar el precio de su producto. Hay quien tendrá un magnífico desempeño en cuanto a ventas y quien no, y desde luego hay quien pudo aumentar los precios de sus bienes en función de haber brincado a un segmento de mercado que demanda un mayor valor agregado. No obstante lo anterior, y en función de lo platicado con varios empresarios, creo que el ejemplo de los zapatos refleja relativamente bien lo que sucede con el mercado interno.

Otro factor que sin duda afecta la situación es lo que sucede con las grandes cadenas comerciales, las cuales acaparan cada vez un mayor porcentaje de los canales de venta de productos en México. Estas grandes cadenas, en aras de brindar los precios más bajos posibles, y dada la creciente competencia que enfrentan por las ventas en línea de gigantes como Amazon, es que no les permiten incrementos de precios a muchos de sus proveedores. Además de los otros problemas que surgen por los descuentos no autorizados, cargos por gastos de publicidad, entre otros, que también presionan la rentabilidad del negocio de los productores. Es así que aunque un fabricante no le venda a estas grandes cadenas, igual se ve afectado negativamente porque estas gigantescas empresas son referentes de mercado para el establecimiento de precios en amplios sectores de la economía.

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Las grandes cadenas comerciales dificultan el alza de precios que permita a los empresarios pagar mejores sueldos a sus empleados.

Otro aspecto que también afecta negativamente las posibilidades de aumentar los precios por parte de los fabricantes es lo extendida que sigue estando la economía informal, y no me refiero a la existencia de puestos ambulantes y tianguis, sino a que muchas grandes empresas, enormes productoras de bienes manufacturados están en la ilegalidad completamente o parcialmente. Muchas empresas en México compran facturas, venden remisionado sin reportar la venta al fisco, tienen a un pequeño porcentaje de sus trabajadores registrados en el IMSS, entre otras tantas prácticas de informalidad. Esto consiste una fuente de competencia ilegal para quien si está en orden y en la formalidad, ya que para el legal los costos de producción son más altos y la rentabilidad más baja. Entonces lo que sucede es que cuando una empresa formal se enfrenta a una serie de competidores ilegales, pues es complicado poder aumentar los precios de los productos porque te sales de mercado. Es así que como no puedes subir los precios, la rentabilidad baja y eventualmente se complica el poder pagarle mejor a los trabajadores, lo que a su vez se traduce en la precarización de los puestos de trabajo, que comentaba al principio de este artículo editorial.

A manera de conclusión podemos señalar que México debe buscar romper el circulo vicioso en el que se encuentra, uno en el que hay muchas empresas pobres producto de la pérdida de rentabilidad del negocio por los crecientes costos de producción y estancamiento de los precios de venta. Esto incide en las posibilidades de mejorar los ingresos de la población ocupada, por lo que se debe atender de manera integral combatiendo la ilegalidad (interna y externa), mejorando las prácticas comerciales de las grandes cadenas comerciales, y trabajando en las otras asignaturas que tenemos pendientes como el aumento de la productividad.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿Es el mercado interno verdaderamente fuerte?

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El nivel de ingresos promedio de la población ocupada en México se ha estancado en los últimos cinco años.

La semana que recién concluye el INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondiente al tercer trimestre de 2017, y en ella se confirma lo que hemos estado observando a lo largo del sexenio: una importante expansión del empleo, pero de baja calidad, de manera que los ingresos reales de la población ocupada en promedio han estado  estancados.

 

De acuerdo a la ENOE, en el periodo del tercer trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2017 la población ocupada (que laboró al menos una hora a la semana) aumentó en 3.163 millones de personas al haber pasado de 49.275 a 52.438 millones de personas, lo que representa un aumento de 6.4% (equivalente al 1.25% promedio anual). Esta cifra se compara favorablemente con la evolución del número de trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el cual pasó de 16.033 millones en septiembre de 2012 a 19.428 millones en el mismo mes de 2017, lo que representa  un incremento de 3.395 millones de personas en el lapso de cinco años. Decimos que esta es una cifra favorable porque implica que por primera vez en la historia, el número de trabajadores registrados en el IMSS creció más en términos absolutos que la población ocupada total, de tal manera que pasamos de tener un 32.5% del total de población ocupada con prestación del IMSS a tener el 37.1% del total de la población ocupada con esta prestación.

 

Como se señaló líneas arriba, el problema es que los salarios promedio de la población ocupada se han estancado debido a que los puestos de trabajo de menores remuneraciones han aumentado, mientras que los de mayores ingresos han disminuido. En el comparativo del tercer trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2017 vemos que la población ocupada que no recibe ingresos disminuyó en -639 mil personas, los que ganan hasta un salario mínimo aumentaron en 567 mil personas, los que perciben de 1 a 2 salarios mínimos subieron en 2.269 millones de personas, y los que ganan de 2 a 3 salarios mínimos crecieron en 484 mil personas. Por su parte, los que perciben de 3 a 5 salarios mínimos disminuyeron en -721 mil personas y los que ganan más de 5 salarios mínimos decrecieron en -1.172 millones de personas.

Población ocupada

De esta manera,  el salario promedio ponderado de la población  ocupada en México disminuyó de 2.44 salarios mínimos al día en el tercer trimestre de 2012 a 2.25 salarios mínimos al día en el tercer trimestre de 2017. Alguien pudiera argumentar que esto es “normal” dado que el salario mínimo pasó en el periodo de 60.50 a 80.04 pesos por día, de tal manera que el salario promedio diario de la población ocupada en México pasó de 147.77 pesos en el tercer trimestre de 2012 a 180.30 pesos en el mismo trimestre de 2017, lo que representa un aumento nominal de 22.0%.

 

Aquí el problema es que la inflación en el periodo de septiembre de 2012 al mismo mes de 2017 fue de 22.0%, lo que entonces provoca que en términos reales (ajustado por inflación), el salario promedio de la población ocupada en México creció apenas 0.9% en el periodo de los últimos cinco años (equivalente a tan sólo 0.17% promedio anual en el periodo). Queda claro pues que el nivel de ingresos del grueso de la población ocupada en México está estancado.

 

Dados estos datos, ¿Por qué el gobierno nos presume y nos habla tanto de la fortaleza del mercado interno como motor de crecimiento económico? Pues simplemente porque hay más gente trabajando, no porque la gente esté ganando más. La masa salarial en México ha crecido 7.3% en términos reales en el periodo del tercer trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2017. Esta tasa equivale a un aumento promedio anual de 1.42%, por lo que queda claro que efectivamente aproximadamente dos terceras partes del mediocre crecimiento económico que hemos tenido este sexenio (2.2% en promedio anual), se debe a “la fortaleza” del mercado interno.

 

Otros indicadores que arroja la ENOE y que dan cuenta de la situación del mercado laboral en México son los relacionados a la población desocupada (entendida como aquella que no trabajó siquiera una hora durante la semana de referencia de la encuesta, pero manifestó su disposición para hacerlo e hizo alguna actividad por obtener empleo), la subocupada (referida al porcentaje de la población ocupada que tiene la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual le demanda) y la ocupada en el sector informal (sector informal, trabajo doméstico remunerado de los hogares, trabajo agropecuario no protegido y trabajadores subordinados que aunque trabajan en unidades económicas formales, lo hacen en modalidades fuera de la seguridad social).

 

En cuanto a la población desocupada, ésta pasó de 2.652 millones de personas en el tercer trimestre de 2012 a 1.931 millones en el mismo trimestre de 2017, lo que representa una disminución de 720 mil personas, equivalente a una caída de -27.2%. De esta manera la tasa de desocupación se ubicó en apenas el 3.3% de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que ubica a nuestro país muy cercano al pleno empleo, pero que aunado con los datos antes presentados, denota que el desempleo se encuentra en niveles históricamente bajos, pero esto se debe a la precariedad del empleo.

 

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En México el 26.6% de la población ocupada trabaja en condiciones de informalidad en empresas formales

Dada esta situación, en la que en muchas ciudades muchos sectores económicos enfrentan un serio problema de escasez de mano de obra, se puede presentar un problema ya que los salarios tenderán a aumentar pero sin estar aparejados a los incrementos en la productividad, lo que se traducirá en mayores costos de producción para las empresas que no se vuelvan más productivas. Es por esto que se vuelve muy importante el que los diferentes órdenes de gobierno sepan la razón por la que muchas personas están desocupadas, ya que es posible que muchas de ellas lo que requieran sea capacitación, mejora en el sistema de transporte de su vivienda a donde están las fuentes de trabajo, para las mujeres facilidades para que les cuiden sus hijos en esquemas diferentes a los de las guarderías del IMSS, entre otros.

 

Ahora, en relación a la población subocupada, vemos que ésta pasó de 4.286 millones de personas en el tercer trimestre de 2012 a 3.686 millones en el mismo trimestre de 2017, lo que representa una disminución de -599 mil personas en esta condición, equivalente a una baja de -14.0%. De esta manera, la población subocupada pasó de representar el 8.7% de la población ocupada en el tercer trimestre de 2012 a ser el 7.0% de ésta en el tercer trimestre de 2017.

 

Finalmente, en cuanto a la población ocupada en la informalidad, vemos que ésta pasó de 14.331 millones en el tercer trimestre de 2012 a 13.946 millones en el mismo trimestre de 2017, lo que representa una disminución de -384 mil personas, equivalente a una baja de apenas -2.7%. Es así que los ocupados en la informalidad pasaron de representar el 29.1% de la población ocupada en el tercer trimestre de 2012 a ser el 26.6% de la población ocupada en el mismo trimestre de 2017. En relación a este punto, es muy importante que las autoridades del IMSS y del Servicio de Administración Tributaria (SAT) intensifiquen sus actos de revisión y fiscalización para que todas las personas que trabajan en una empresa legalmente constituida cuenten con las prestaciones de ley. Esto es relevante porque las empresas que sólo tienen en el IMSS a una parte de sus empleados gozan de una ventaja en costo respecto a las que si cumplen con la ley. De esta manera los informales se convierten una especie de cáncer que provoca que los formales dejen de cumplir al 100% para poder ser competitivos.

 

A manera de conclusión podemos señalar que México cuenta con un mercado interno relativamente fuerte por el crecimiento de su fuerza laboral, y no porque la población ocupada en promedio esté ganando más ingresos. La capacitación y el adiestramiento de la población ocupada y la desocupada es fundamental para que los salarios crezcan sin generar presiones inflacionarias y para que los que no tienen empleo cuenten con uno. El combate a la economía informal también debe seguir siendo prioridad, se han logrado avances sustanciales y como evidencia tenemos las estadísticas de trabajadores registrados en el IMSS, pero queda más que claro que aún falta mucho por hacer en este tema.

 

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt