¿Han mejorado los ingresos de la población ocupada en 2019?

7b1aA partir del 1 de enero de 2019 el salario mínimo (S.M.) aumentó de 88.36 a 102.68 pesos diarios. Para el Gobierno Federal, esta medida fue un paso importante para comenzar a recuperar la pérdida de poder adquisitivo de los salarios en México, fenómeno que se dio de manera importante entre 1976 y 2012. Sin embargo, subsiste le pregunta relevante, en el sentido de si este aumento mejoró el nivel de ingresos de la población ocupada en México. En esta entrega se presenta el análisis correspondiente utilizando información de la recientemente publicada Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI.

Cabe señalar que este análisis no toma en consideración que el salario mínimo en la zona libre de la frontera norte subió a 176.72 pesos. Esto porque no se cuenta con información respecto al tamaño de la población ocupada por niveles de ingreso en dicha zona.

Ingresos de PO

De acuerdo con la ENOE, en el primer trimestre de 2019 había en México una población ocupada de 54.152 millones de personas, de las cuales 3.123 millones no recibe ingresos, 10.642 millones ganan hasta un S.M., 17.141 millones ganan más de 1 y hasta 2 S.M., 9.818 millones ganan más de 2 y hasta 3 S.M., 4.522 millones tienen un ingreso diario de más de 3 y hasta 5 S.M., 1.741 millones perciben más de 5 S.M., mientras que 7.161 millones no indicaron su nivel de ingreso y se les denomina “no especificado”. De entrada estos datos preocupan porque de los encuestados en la ENOE, solamente el 8.4% dice ganar entre 3 y 5 S.M., y apenas el 3.2% de los encuestados dice ganar más de 5 S.M. Si ignoramos a los “no especificados”, dichos porcentajes recalculados quedarían en 9.6% y 3.7% respectivamente, por lo que vemos que en nuestro país solamente el 11.6% de las personas ocupadas gana más de 308.04 pesos al día (9,364 pesos al mes equivalentes a unos 493 dólares). Estos datos también preocupan cuando se toma en consideración que en marzo de 2019 el número de trabajadores  registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue de 20.348 millones, cifra que representa el 39.01% de la población ocupada total.

En cuanto a la evolución del nivel de ingresos en México en el último año, tenemos que al comparar los datos del primer trimestre de 2019 respecto a los del mismo trimestre de 2018, el número de personas ocupadas aumentó en 1.275 millones, lo que representa un incremento de 2.4%. Si tomamos en consideración que entre marzo de 2018 y marzo de 2019 el número de trabajadores registrados en el IMSS aumentó en 562 mil personas, queda claro que un enorme porcentaje de quienes se incorporan al mercado laboral lo hacen a la economía informal.

El aumento de 2.4% en la población ocupada se debió a la combinación de los siguientes cambios (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento o disminución de cada grupo): el número de personas ocupadas que no recibe ingresos aumentó en 158 mil (5.1%), el número de personas que ganan hasta un salario mínimo creció en 1.997 millones de personas (18.8%), los que ganan de 1 hasta 2 S.M. aumentaron en 1.887 millones de personas (11.0%), los que ganan de 2 hasta 3 S.M. crecieron en 64 mil personas (0.7%), los que ganan más de 3 y hasta 5 S.M. disminuyeron en 2.184 millones (-48.3%), los que ganan más de 5 S.M. decrecieron en 530 mil (-30.5%), mientras que los que no reportaron un nivel de ingresos (no especificados) disminuyeron en 116 mil personas (-1.6%).

De esta manera, la población ocupada pasó de percibir un ingreso promedio de 2.15 S.M. en el primer trimestre de 2018 a percibir 1.91 S.M. en el mismo trimestre de 2019. Como ya se señaló, el salario mínimo en el país pasó de 88.36 pesos a 102.68 pesos en el periodo antes señalado, lo que representa un aumento nominal del S.M. de 16.2%. De esta manera el salario promedio de la población ocupada pasó de 190.00 pesos en el primer trimestre de 2018 a 196.50 pesos en el mismo trimestre de 2019, lo que representa un aumento de apenas 3.4%. Si tomamos en consideración la inflación del periodo, la cual fue de 4.1%, entonces vemos que en el periodo señalado el ingreso promedio de la población ocupada en México cayó -0.7%. Lo que confirma que el aumentar el salario mínimo por decreto no ocasiona una mejoría del nivel de ingresos promedio de la población ocupada.

Ingresos de PO2

Sin embargo, la buena noticia es que la masa salarial en México continúa creciendo, en términos nominales y reales, dado que cada vez hay más gente trabajando en nuestro país. En términos nominales, la base salarial de México pasó de 10.047 miles de millones de pesos diarios en el primer trimestre de 2018 a 10.640 mmdp diarios en el primer trimestre de 2019, lo que implica un incremento de 5.9%. Sin embargo, al tomar en cuenta la inflación en el periodo, vemos que la masa salarial promedio diaria creció sólo 1.7%. Sin duda esto es lo que hace que la economía mexicana mantenga un cierto porcentaje de crecimiento inercial.

Queda claro entonces que el nivel de ingresos promedio de la población ocupada en México no sólo no ha aumentado en el último año, sino que presenta una ligera disminución. ¿Qué se puede hacer para revertir esta situación?

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Para incrementar los ingresos de la población ocupada es fundamental aumentar la productividad de la mano de obra.

Un primer aspecto a atender es impulsar el incremento de la productividad de la mano de obra. En la medida en que se pueda aumentar la relación de valor de la producción dividida entre la cantidad de trabajadores, los dueños del capital pueden pagar mayores salarios. Veamos un sencillo ejemplo para ilustrar esto: si un trabajador produce 5 pares de zapatos al día y cada par de zapatos se vende en 300 pesos (precio fábrica) este trabajador genera un ingreso diario a su empresa de 1,500 pesos. Si suponemos que de esos 300 pesos el 80% es costo de producción, entonces la contribución de este trabajador a las utilidades de la empresa es de 300 pesos diarios. Si este trabajador aumenta su producción diaria a 6 pares de zapatos al día, entonces su contribución a las utilidades de la empresa aumentaría a 360 pesos diarios. De esta manera, parte de los 60 adicionales que generó el trabajador podrían traducirse en un mayor salario sin ocasionar un incremento en los costos de producción por unidad.

El reto de aumentar la productividad no es sencillo, ya que implica inversiones en bienes de capital como maquinaria y equipo, lo cual no es barato. Además de que muchas de las empresas no tienen acceso a créditos a tasa de interés accesibles, por lo que les resulta muy complicado poder adquirir la maquinaria con recursos propios, dado que los márgenes de rentabilidad de las empresas se han deteriorado en los últimos años.

Otra forma de aumentar la productividad de las personas es a través de la capacitación. Esto toma más tiempo, pero sin duda es una buena alternativa para los empresarios que no tienen recursos para la compra de maquinaria y equipo. Hay muchas formas de lograr la capacitación y en ocasiones las diferentes cámaras empresariales la ofrecen a precios muy bajos, ya que cuentan con apoyos gubernamentales.

Desde luego que otra forma de incrementar los ingresos de la población ocupada está relacionada con el combate a la ilegalidad o economía informal. Las empresas formales, que tienen a sus trabajadores registrados en el IMSS y pagan correctamente sus impuestos, enfrentan grandes dificultades al competir con las empresas que están en la ilegalidad ya que éstas tienen menores costos de producción. Esto impide que la empresa formal pueda pagarle mejores salarios a sus trabajadores, ya que tiene que competir con precios más bajos por parte de empresas ilegales. De esta manera, la informalidad se esparce como un cáncer en la economía mermando las posibilidades de mejorar los niveles de ingresos de la población ocupada. La autoridad debe asumir un compromiso por llevar a más empresas a la legalidad.

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Las condiciones laborales de muchos países con los que comerciamos implican que importamos su pobreza.

Finalmente, esta el tema de ciertas importaciones que impiden a los fabricantes nacionales mejorar los niveles de ingreso de sus trabajadores. Cuando tienes importaciones de productos que fueron fabricados en otros países en condiciones laborales muy malas y pagando sueldos de miseria, estás importando pobreza. ¿Cómo puede una empresa que produce ropa mejorar los sueldos de sus trabajadores cuando los grandes compradores nacionales tienen la posibilidad de comprar productos hechos en Bangladesh a un precio 50% más bajo? Y claro, tomando en consideración que las condiciones laborales de dicho país son sustancialmente más bajas que las de México. Nuestro país debe repensar su política comercial y buscar negociar acuerdos comerciales en los que tengamos posibilidades de exportar más, no simplemente comprar productos baratos que compiten con nuestras fábricas imposibilitando la mejora salarial.

A manera de conclusión podemos señalar que el aumento al salario mínimo si ayuda a aquellas personas que están en la formalidad y perciben precisamente un ingreso equivalente a un salario mínimo. Sin embargo, para la mayoría de la población ocupada, el aumentar el salario mínimo no se ha traducido en una mejoría de los niveles de ingreso promedio. La alternativa es el incremento de la productividad, el combate a la ilegalidad e informalidad, así como revisar la política comercial de nuestro país. En este contexto, y en relación al último punto, es claramente un error el bajar aranceles unilateralmente a las importaciones de mercancías intensivas en mano de obra como las de los sectores textil, vestido y calzado. Las políticas públicas deben ir encaminadas a tener un mercado interno fuerte porque la gente gana más, no simplemente porque hay más gente trabajando.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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El impacto del inminente incremento al salario mínimo

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En México hay una gran discusión respecto al monto del salario mínimo que debe estar vigente a partir del 1 de enero de 2019

El salario mínimo en México es actualmente de 88.36 pesos diarios, lo que equivale a 2,686 pesos al mes. No es necesario decir que es una cantidad de dinero con la cual es imposible comprar los elementos básicos indispensables para llevar una vida digna. Prácticamente cualquier empresario formal con quien dialogas reconoce que el salario mínimo es muy bajo y que por esa razón las percepciones efectivamente pagadas están por encima del salario mínimo.

De acuerdo a análisis elaborados por GAEAP, utilizando datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, el salario promedio diario en México es de 190.92 pesos, lo que equivale a 2.16 salarios mínimos. Al tipo de cambio vigente al momento de escribir estas líneas, esto implica que la persona ocupada promedio en México gana apenas 9.83 dólares al día.

El tema de los ingresos de la población ocupada en México fue un asunto controversial en el proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el cual será transformado en T-MEC una vez que éste sea ratificado por los cuerpos legislativos de los tres países que lo conforman. Es un tema por el cual diversos políticos y analistas estadounidenses nos critican ya que consideran que es nuestra única fuente de competitividad y que en los bajos salarios sentamos toda nuestra estrategia de atracción de inversiones y para robarles sus empleos manufactureros. Es un asunto que además ha preocupado al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y a su equipo de transición, por lo que en diversas ocasiones han manifestado que una vez que lleguen al poder harán los ajustes correspondientes para mejorar los niveles de ingreso de la población ocupada.

En este sentido, la próxima Secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, declaró recientemente para la agencia de noticias Reuters, que planean aumentar el salario mínimo, a partir del 1 de enero de 2019, de los actuales 2,686 pesos al mes a 3,120 pesos al mes, lo que representa un incremento de 16.15%, o bien pasar de 88.36 a 102.63 pesos diarios. Esta propuesta parece razonable y en principio no ocasionaría grandes problemas para la mayoría de las empresas formales, ya que como se ha dicho, la mayoría paga sueldos por encima de los dos salarios mínimos. Sin embargo, también sabemos que hay empresas como restaurantes, bares, estaciones de servicio de gasolina, entre otros, en donde los patrones pagan el salario mínimo dado que los empleados obtienen la mayor parte de sus ingresos por propinas. A este tipo de empresas que son formales y pagan el salario mínimo, si les podría generar una afectación.

Por ejemplo, un restaurante que tenga 20 meseros a los que les paga el salario mínimo, pues la propuesta de Luisa María Alcalde le ocasionaría un aumento mensual en su nómina de 8,680 pesos más los correspondientes incrementos en carga social por cuotas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Lo podríamos redondear en un incremento de unos 11,500 pesos al mes o unos 138 mil pesos al año. No se aprecia un impacto muy fuerte, pero habría que ver caso por caso. En este sentido, sería conveniente que las empresas comiencen a hacer ejercicios de simulación para ver cómo les podría afectar este posible aumento de 16.15% al salario mínimo.

En este contexto de querer mejorar los salarios mínimos, hemos escuchado otras propuestas de incrementos mucho más radicales, como la que se acaba de aprobar en el Senado de la República. Sucede que hace unos días, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) propuso al pleno de dicho cuerpo legislativo un exhorto dirigido a la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasemi) para que fije el salario mínimo 2019 en 176.72 pesos, que es una cantidad 100% superior al salario mínimo diario vigente actualmente.

Esta propuesta parece más un exhorto demagogo y sin duda está sustentada en ideas y conceptos equivocados, los cuales abordaré brevemente a continuación:

En primer lugar, el establecer un salario mínimo del doble del actual es algo que afectará únicamente a las empresas formales y que tienen a sus trabajadores registrados en el IMSS. Es decir, para las personas que trabajan en la economía informal, ya sea en actividades de autoempleo o para un patrón informal (aproximadamente el 60% del total nacional), el subir el salario mínimo de ley al doble les será irrelevante. Esto se debe a que aunque suba el salario mínimo al doble, pues un bolero en la calle no necesariamente aumentará sus percepciones, mientras que para los que trabajan para un patrón informal, pues no es que vayan a ir a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) a denunciar a su patrón porque no les paga lo estipulado en la ley. Hay que insistir en el hecho de que en México el 60% de la población ocupada labora en la informalidad.

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En México el 60% de la población trabaja en la economía informal, para ellos el alza al salario mínimo resulta casi irrelevante

Segundo, el hecho de que el ingreso promedio de la población ocupada es actualmente de 2.16 salarios mínimos, no significa que oficializar el salario mínimo al doble del actual, no vaya tener repercusiones en las finanzas y los costos de muchas empresas. Hay que tomar en cuenta que el incremento del salario mínimo se aplica al salario base, y no a la percepción total. Es decir, puede haber personas que son encuestadas por el INEGI y dicen que ganan 190 pesos diarios, pero de ese total no todo es salario, ya que en ese concepto hay bonos, premios, estímulos, entre otros, que hacen que el ingreso sea de 190 pesos, pero no necesariamente es salario. Entonces en esta situación hipotética el salario tal vez es de 150 pesos y los otros 40 que recibe son los demás conceptos. Pues a esta empresa si le afectaría el aumento del salario mínimo al doble.

Para muchos, este tipo de exhortos y pronunciamientos como los del PRD y que aprobó el pleno del Senado, no son algo de lo que debamos preocuparnos ya que consideran que es poco probable que se materialicen. Y pues sí, es poco probable que en 2019 el salario mínimo para todo el territorio nacional sea del doble de lo que es ahora. Sin embargo, hay una región del país donde si va a aumentar al doble, y poco se ha estudiado el impacto que esto tendrá para la región y para la economía nacional en su conjunto.

Sucede que el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, desde que estaba en campaña prometió a los habitantes de la franja fronteriza norte del país (de la frontera hasta 30 km dentro del territorio nacional) que a partir del 1 de enero de 2019, aumentará al doble el salario mínimo. Como ya se dijo, esto implica que si actualmente el salario mínimo del país es de 88.36 pesos por día, pues para el 2019 será de 176.72 pesos, aunque no se ha especificado si se piensa que aumente al doble respecto al actual o si será el doble respecto al vigente en el resto del territorio nacional a partir del 1 de enero, que en el caso de lo dicho por Luisa María Alcalde, implica que el salario mínimo en la frontera norte podría ser de hasta 205.26 pesos a día.

Diversos analistas y miembros del equipo de transición de López Obrador han dicho que este incremento del salario mínimo no tendrá mayores repercusiones negativas para las empresas de la franja fronteriza por dos razones: 1. La mayor parte de la población ocupada en dicha zona gana más de dos salarios mínimos actuales por día, y 2. El mayor costo para las empresas será compensado por la disminución de la tasa del Impuesto Sobre la Renta (ISR) al 20%.

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La empresa I-Xport ha estimado que el aumentar el salario mínimo al doble en la franja fronteriza norte del país, le ocasionará a las empresas maquiladoras costos adicionales por $1 millón de dólares al año por cada mil trabajadores. 

Lo de que no habrá afectación es parcialmente cierto, ya que efectivamente las empresas que generan utilidades podrán compensar los mayores costos de mano de obra con una menor tasa de ISR, pero de igual manera, se tiene que analizar caso por caso para conocer la afectación potencial. Sin embargo, de acuerdo con análisis que me compartieron los directivos de las empresas I-Xport y SmartDatum, así como de la asociación INCOMEX, de la ciudad de Tijuana, BC, si habrá una afectación fuerte para las empresas maquiladoras, las cuales no son sujetas de ese menor ISR de 20%.

Los análisis que me compartieron indican que la afectación para las empresas maquiladoras será de aproximadamente un millón de dólares por cada 1,000 empleados al año. Estos mayores costos surgen por lo que señalaba líneas arriba en el sentido de que se debe distinguir el salario base de lo que son los ingresos del trabajador, y el impacto que el aumento tendrá en los costos una mayor carga social.

Aquí lo importante es analizar cómo es que este aumento del salario mínimo al doble, en la frontera norte, afectará las decisiones de las plantas maquiladoras. ¿Se mudarán a parques industriales que estén más allá de los 30 kilómetros estipulados en la franja fronteriza? ¿Se regresarán a su país de origen?  ¿Se mudarán a otros estados del país? Este es un tema por demás relevante, pero creo que se ha estudiado muy poco y en este sentido, los análisis hechos por las empresas arriba mencionadas deben difundirse antes de que se le ocasione un daño a dicha región del país. Otro aspecto a tomar en cuenta es que lo que suceda con la economía de la franja norte probablemente dará la pauta para que eventualmente se establezca un salario mínimo mucho más alto para el resto del país. Habrá que estar atentos.

Obviamente este tema da para escribir mucho más y lo aquí plasmado es sólo un bosquejo de asuntos que debemos atender. Sin embargo, quisiera concluir diciendo que la teoría económica y la historia nos muestran que los países exitosos tienen incrementos de sus salarios aparejados a los aumentos de la productividad de la mano de obra. Cualquier aumento al salario por decreto será inflacionario si  no se acompaña con trabajadores más productivos, lo cual no es sólo un tema de actitud de las personas, sino que se requiere mayor inversión en maquinaria y equipo, así como mejores esquemas de capacitación para el trabajo.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La preocupante precarización del empleo en México

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La existencia de un amplio sector informal en México ocasiona precariedad en el empleo

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) dio a conocer el Índice de Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP) correspondiente al cuarto trimestre de 2017, y los resultados que arroja indican que la precariedad del empleo en México aumentó derivado del grado de retroceso en materia de ingresos promedio en el último año.

 

El reporte del CONEVAL indica que el ingreso laboral per cápita real mostró una disminución anual de -2.5% entre el cuarto trimestre de 2016 y el cuarto trimestre de 2017, al pasar de $1,711.62 a $1,669.31 pesos. Como consecuencia, la población con un ingreso laboral inferior a la línea de bienestar mínimo aumentó de 40.0% a 41.0% entre el periodo señalado. ​

 

De esta manera, con este incremento, se revirtieron los avances observados durante 2016, que habían sido resultado de una baja inflación. Concretamente tenemos que la explicación de este aumento en la población con un ingreso laboral inferior a la línea de bienestar mínimo radica principalmente en un aumento del valor de la canasta alimentaria de 9.0% en zona urbanas y 8.7% en zonas rurales en este periodo; así como por una disminución en el ingreso laboral real de -2.5% anual en este periodo.

 

No obstante, durante el cuarto trimestre de 2017, se redujo el porcentaje de la población con ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria, de 41.8 a 41.0%, derivado de un incremento en el número de ocupados en los estratos socioeconómicos de menores ingresos. Estos deberían alarmarnos ya que es muy preocupante que en México 4 de cada 10 trabajadores no tenga el ingreso suficiente para adquirir lo mínimo indispensable para alimentarse adecuadamente.

 

Estas cifras van en línea con las reportadas recientemente por el INEGI en relación a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondientes al último trimestre de 2017. Tenemos que entre el cuarto trimestre de 2012 y el mismo trimestre de 2017, la población ocupada en México aumentó en 4.043 millones, pero el problema es que los que ganan menos de un salario mínimo (s.m.) al día aumentaron en 1.557 millones, los que perciben de 1 a 2 s.m. crecieron en 2.970 millones, mientras que los que ganan de 2 a 3 s.m. disminuyeron en -198 mil, los que ganan de 3 a 5 s.m. decrecieron en -712 mil y los que perciben más de 5 s.m. disminuyeron en -1.494 millones. Las cifras del INEGI son terribles porque indican que en México sólo el 4.6% de la población ocupada ganaba más de 400 pesos al día en el cuarto trimestre de 2017.

 

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En el 2017 se perdieron los avances que se habían logrado en materia salarial en México

En base a estimaciones de GAEAP, tenemos entonces que la persona ocupada promedio en México pasó de ganar 2.43 s.m. al día en el cuarto trimestre de 2012 a percibir apenas 2.16 s.m. al día en el último trimestre de 2017. Al tomar en cuenta el salario mínimo vigente en cada año vemos entonces que en términos nominales la percepción promedio en México pasó de 146.77 pesos en el cuarto trimestre de 2012 a 173.07 pesos promedio en el cuarto trimestre de 2017, lo que representa un incremento de 17.9%. El problema es que la inflación en el mismo periodo fue de 21.5%, por lo que en términos reales la persona ocupada promedio en México gana en el cuarto trimestre de 2017 un 3.0% menos de lo que percibía en el último trimestre de 2012.

 

Con estos datos, ¿Cómo es posible que el gobierno nos esté recurrentemente presumiendo que el “buen” desempeño de la economía mexicana se debe al mercado interno? Pues lo que sucede es que el mercado interno en México crece simplemente porque cada vez hay más gente trabajando, no porque la gente esté ganando más dinero por su trabajo, lo que a su vez implica un estancamiento o deterioro del nivel de vida de la población.

 

¿A qué se debe la precarización del empleo en México? Desde luego que a muchas razones, entre las que destaca el hecho de que históricamente los salarios nominales han crecido a una tasa más baja que la inflación. Pero esta afirmación no explica las causas del fenómeno, por lo que a continuación explicaré solo dos de ellas: el escaso crecimiento de la productividad ocasionado por un sector informal extendido por toda la economía y un aperturismo comercial carente de estrategia que ha ocasionado que los sueldos de miseria que se pagan en algunas naciones  asiáticas sean el referente para los salarios en México.

 

Respecto al estancamiento de la productividad, tenemos que de acuerdo con el INEGI, el Índice Global de Productividad Laboral de la Economía creció en el periodo del tercer trimestre de 2012 al mismo trimestre de 2017 en apenas 4.9%, lo que equivale a un aumento promedio anual de apenas 0.96% en los últimos cinco años. Y respecto al año pasado, tenemos que éste índice creció apenas 0.6% en el periodo del tercer trimestre de 2016 al mismo trimestre de 2017.

 

La teoría económica establece claramente que una condición indispensable para que aumenten los salarios sin generar presiones inflacionarias es a través de aumentos en la productividad, lo que implica que las personas produzcan más con los mismos recursos. En este sentido, es muy importante que haya inversión productiva que se traduzca en un mayor stock de capital de manera que la población ocupada tenga más y mejores herramientas y máquinas para trabajar. En México la inversión fija bruta creció apenas 3.4% entre 2012 y 2017, lo que equivale a una tasa promedio anual de solo 0.67% en los últimos cinco años. Es así que no debe sorprendernos el escaso crecimiento de la productividad cuando la inversión fija bruta apenas si ha crecido. ¿A qué se debe el estancamiento de la inversión productiva en México? Entre las múltiples razones a los escasos incentivos fiscales que se le dan a las empresas para que inviertan.

 

El otro factor que limita el crecimiento de los salarios en México tiene que ver con nuestro aperturismo comercial y la concentración de los canales de distribución de los productos para su venta en cada vez menos jugadores. Sucede que si un fabricante en México desea pagarle mejores sueldos a sus trabajadores, esto repercutirá en su costo de producción y entonces, al enfrentar  la competencia de fabricantes en países como Bangladesh (en donde se pagan sueldos de miseria), pues los comercializadores en México le dejan de comprar a los fabricantes nacionales y optan por proveedores asiáticos.

 

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Las condiciones laborales en Bangladesh son terribles y contra esto compiten sectores económicos en México como el calzado, vestido y textil

Es así que importamos indirectamente los bajos sueldos de otras naciones, porque si en México se pagaran salarios más altos tendríamos productos más caros que nuestras contrapartes en Bangladesh y Vietnam, y entonces los fabricantes nacionales ya no tendrían a quien venderle sus productos. Si a esto le sumamos los problemas del contrabando y subvaluación en las aduanas del país, pues el problema es aún más grave.

 

Es así que la estrategia del gobierno federal desde hace muchos años ha sido una en la que se abren las fronteras, bajando aranceles, buscando así que con la competencia del exterior, los productores mexicanos ofrezcan sus productos con precios más bajos. Pero la realidad es que este modelo ha ocasionado que los márgenes de rentabilidad de las empresas en México caigan y se limiten las posibilidades de subir sueldos en México.

 

A manera de conclusión podemos señalar que el tener un elevado porcentaje de población ocupada recibiendo salarios tan bajos, de manera que no pueden comprar la canasta alimenticia básica, es un caldo de cultivo para muchos problemas adicionales. Es indispensable replantear nuestro modelo económico buscando el incremento sostenido de la inversión productiva y la capacitación laboral; de igual forma, debemos ser muy cuidadosos en nuestra estrategia comercial ya que si bien esta hace que los productos en México sean más baratos, esto se ha dado a costa de sacrificar los ingresos de la población ocupada. ¿De que sirve tener productos baratos si igual la mayoría de la gente gana tan poco que no los puede comprar?

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt