¿Habrá TLCAN 2.0 o TLC México – Estados Unidos?

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El lunes 27 de agosto, los presidentes Trump y Peña, hablaron por teléfono para conversar respecto al acuerdo firmado

Hace dos semanas formulaba desde este mismo espacio la pregunta que aparece en el título de esta entrega, y el tema sigue sin resolverse. Como se sabe, el pasado 27 de agosto, México y los Estados Unidos alcanzaron un acuerdo en principio en el marco de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Para algunos analistas lo acordado entre ambas naciones es inferior a lo que se tenía con el actual TLCAN, para algunos más “se quedó corto” respecto a lo que se pudo haber logrado, mientras que para otros tantos, representa la mejor alternativa ante la posibilidad de cancelar el acuerdo en definitiva por parte del presidente estadounidense, Donald Trump.

Si bien no hay textos del acuerdo, sabemos de resultados positivos en la negociación por la eliminación de varias de las exigencias de Estados Unidos que hubieran sido muy perjudiciales para México, tales como la “cláusula de extinción”  y la “cláusula de estacionalidad agrícola”. No obstante lo anterior, también hay resultados de la negociación que preocupan o resultan controversiales, entre los que destacan:

  1. En el sector automotriz, se modifica la regla de origen, requiriendo que 75% del valor del contenido de un automóvil sea producido en Estados Unidos y México, además de que se requiere que entre el 40 y el 45% del contenido de un automóvil sea fabricado por trabajadores que ganen al menos $16 dólares la hora. Por su parte, México y Estados Unidos acordaron que aquellos autos que no cumplan con las nuevas reglas de origen y que sean fabricados en plantas existentes actualmente en México, deberán pagar el arancel de Nación Más Favorecida (NMF) de 2.5% al ser importados por Estados Unidos. Los autos que no cumplan con la regla de origen y sean producidos en nuevas plantas serían sujetos de aranceles previstos en la Sección 232 para la importación de automóviles (probablemente de 25% si la administración Trump los impone).

En el tema automotriz se ha especulado, inclusive en columnas de prestigiados editorialistas, que se impondrán aranceles de 25% a las exportaciones de vehículos mexicanos por encima de 2.4 millones anuales y a las autopartes cuando México haya excedido un valor de exportaciones superior a los 90 mil millones de dólares. Para todos fines prácticos esto sería un cupo. Se estima que de acuerdo al ritmo de crecimiento actual de las exportaciones, dicho cupo se alcance en unos 5 años.

  1. El alza en la franquicia libre de arancel para importaciones vía empresas de mensajería y paquetería (de minimis) de $50 a $100 dólares incentivará la “importación hormiga” de mercancías sensibles. Este es un hecho que preocupa a comerciantes e industriales ya que no hay límite a la cantidad de paquetes que se puedan recibir, además de que no está acotado a bienes finales, sino que se podrán importar insumos y bienes intermedios, y desde cualquier parte del mundo, no solo de los socios del TLCAN. Como no habrá revisión de los paquetes, entonces este esquema se presta al contrabando y subvaluación de mercancías.
  2. En el tema del autotransporte, la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga (Canarcar), ha externado que como está el nuevo acuerdo, las empresas mexicanas que realizan fletes no podrán cruzar más allá de la zona comercial de la frontera (20 millas al norte), mientras que los transportistas estadounidenses sí podrán ingresar a México. Además de que esta disposición aplicaría sólo para el transporte mexicano y no para el canadiense.
  3. A pesar de que se firme el nuevo acuerdo comercial, los aranceles del 25% impuestos por Estados Unidos a las importaciones de acero y aluminio mexicano, bajo la Sección 232 se mantendrán. Para la industria del aluminio de México, esta aceptación es violatoria del espíritu mismo del tratado que busca fomentar el comercio y el libre intercambio de mercancías. Para la industria del acero, el gobierno mexicano debe solicitar la exclusión de México de la medida 232 antes de cerrar la negociación del TLCAN.
  4. En el tema de propiedad intelectual, Estados Unidos y México acordaron modernizar y endurecer los estándares en propiedad intelectual. México se distingue por su muy pobre aplicación del estado de derecho, y en este nuevo acuerdo comercial se comprometió a detener los bienes que se sospecha sean piratas o falsificados en todos los puntos de entrada y salida; aplicar sanciones contra la falsificación y piratería que ocurran en una escala comercial; establecer procedimientos criminales significativos y sanciones por la grabación ilegal de películas; sanciones civiles y criminales por el robo de señal de cable y satelital; y amplia protección contra el robo de secretos comerciales, incluyendo a las empresas propiedad del estado. Esto sin duda es positivo, ya veremos si lo pueden cumplir las autoridades mexicanas sin que venga aparejada alguna sanción por parte de Estados Unidos.
  5. En el tema laboral, México se comprometió con Estados Unidos a realizar cambios legislativos específicos para garantizar el derecho a la negociación salarial colectiva, lo que implica terminar con los llamados “contratos de protección”. Es bien sabido que en México estos contratos han servido durante años para mantener bajos los salarios de los trabajadores, quienes en muchos casos se ven obligados a pertenecer a sindicatos cuyas dirigencias –no democráticas– renuncian a pelear por sus derechos en beneficio de los patrones. Estos sindicatos son conocidos popularmente como sindicatos blancos o sindicatos de empresa.
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México y Estados Unidos tienen un acuerdo en principio, la negociación entre Canadá y Estados Unidos está atorada.

Como ya es bien sabido, el acuerdo entre México y Estados Unidos se dio sin la presencia de los negociadores de Canadá, quienes habían sido excluidos de la negociación mientras los equipos estadounidense y mexicano resolvían sus diferencias. Después del anuncio del acuerdo en principio del lunes 27, los canadienses regresaron apuradamente a Washington, D.C. a la mesa de negociación ya que se estableció como fecha límite para cerrar el acuerdo el 31 de agosto.

Cabe señalar que Canadá no tiene mayor objeción al acuerdo entre México y Estados Unidos en el tema automotriz, pero a Ottawa le preocupa mantener las barreras comerciales que mantiene para los productos lácteos y los mecanismos de resolución de controversias plasmados en el capítulo 19 del actual TLCAN. También le preocupa un tema incorporado en el acuerdo México – Estados Unidos que protege a los laboratorios de Estados Unidos que producen medicinas ultra caras en células vivas de la competencia de medicamentos genéricos por 10 años, en lugar de los 8 que acepta Canadá.

Como siempre, encabezando al equipo negociador de Canadá, estaba Chrystia Freeland, quien en tres días no pudo romper el impase de las negociaciones con el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), Robert Lighthizer. Desde luego que las cosas se complicaron después de que Trump le dijo el viernes 31 a la agencia de noticias Bloomberg que no estaba dispuesto a darle ninguna concesión a Canadá en la negociación.  No obstante lo anterior, y los amenazantes twits de Trump contra Canadá de este sábado, los negociadores estarán nuevamente en Washington el miércoles 5 de septiembre.

En este contexto, el mismo viernes 31 de agosto el presidente Trump le envió a su Congreso la notificación  de su intención de firmar un acuerdo comercial con México y de ser posible con Canadá, en un plazo de 90 días. A este respecto, el USTR señaló en un comunicado que “este acuerdo comercial es el más avanzado y de estándares más altos de todo el mundo. En las próximas semanas, el Congreso y asesores autorizados de la sociedad civil y del sector privado podrán examinar el acuerdo. Encontrarán grandes beneficios para los trabajadores, agricultores, rancheros y negocios.”

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Si todo sale bien, el TLCAN 2.0 será firmado antes de que concluya el mandato del presidente Peña Nieto

Con el envío de esta notificación, el nuevo TLCAN sería firmado por el presidente Peña Nieto antes de terminar su encargo. Además de que de acuerdo a las reglas de comercio de Estados Unidos, el equipo de negociadores de dicho país no está obligado a hacer públicos los textos del nuevo acuerdo sino hasta dentro de 30 días. Esta es la ventana de negociación adicional que se ha abierto para los canadienses. De esta manera, la nueva fecha fatal para saber si habrá TLCAN o TLC México –Estados Unidos es el 30 de septiembre, aunque ya para esa fecha debe haber textos para revisar.

A manera de conclusión, lo que se puede señalar es que las autoridades mexicanas deberían aprovechar esta ventana de negociación de 30 días y hacer presión, junto con Canadá, de los temas que no quedaron del todo bien para nuestro país. Se sabe que la labor será titánica, ya que la actitud de Estados Unidos es poco proclive a la negociación, y más aún, cuando ya se tiene un acuerdo en principio. Pero no importa, los negociadores mexicanos deben trabajar hasta el último momento por alcanzar lo que es mejor para las diferentes industrias de México, y ninguna debe ser tomada como “ficha de negociación”.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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La incertidumbre se apodera de la sexta ronda de negociaciones del TLCAN

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El 23 de enero comienza la Sexta Ronda de Negociaciones del TLCAN y no se esperan importantes avances

Se acerca el arranque de la sexta ronda de renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y persiste la incertidumbre respecto a si Estados Unidos permanecerá o se retirará del acuerdo. Hemos visto como su posición cambia de un día para otro, y desafortunadamente al día de hoy México parece no tener un verdadero “Plan B” por si el acuerdo trilateral se disuelve.

 

La sexta ronda, de ocho pactadas, está programada para iniciar el 23 de enero en Montreal, Canadá, y francamente no se sabe que esperar. El pasado miércoles 10, dos funcionarios canadienses de alto nivel le dijeron a la agencia de noticias Reuters que están cada vez más convencidos de que la administración Trump está próxima a anunciar que se retirará del acuerdo. Esta noticia tumbó temporalmente al peso mexicano y al dólar canadiense en los mercados globales.

 

Sin embargo, un día después en una entrevista publicada por el diario Wall Street Jornal (WSJ), el presidente Trump dijo que él sería “un poco más flexible” en su amenaza de retirarse del acuerdo debido a que México tendrá su elección presidencial este año y señaló “Entiendo que muchas cosas son difíciles de negociar antes de una elección”. Con la nota del WSJ, se dejó entrever la posibilidad de que se prolonguen las rondas de negociación más allá de la fecha pactada de marzo de este año. Esta nota provocó que el tipo de cambio se fortaleciera y cerrará la semana en ligeramente arriba de los 19.10 pesos por dólar.

 

Con  esto en mente, cabe señalar que en realidad no es ningún secreto que el presidente Donald Trump quiere desaparecer el TLCAN, y casi lo logra el año pasado planteando una serie de demandas (propuestas) irracionales y ridículas en las mesas de negociación. Se dice que Trump está haciendo eso intencionalmente en aras de cumplir una de sus promesas de campaña saboteando las negociaciones, y al no ser aceptadas éstas por parte de México y Canadá, retirándose del acuerdo que acaba de cumplir 23 años de existencia, y del cual dependen al menos 14 millones de empleos en los Estados Unidos.

 

Muchos analistas argumentan que las amenazas de la administración Trump serán usadas como fichas de negociación, presionando para que las negociaciones terminen más rápidamente y provocando así que México y Canadá acaben aceptando sus condiciones.

 

No obstante lo anterior, hay quienes se siguen sintiendo optimistas y piensan que la negociación llegará a buen puerto. Los optimistas basan sus argumentos en varios hechos, los cuales presento a continuación:

 

La industria está hablando

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Hay algunos factores que nos pueden hacer sentir ligeramente optimistas, como las recientes declaraciones de Donald Trump al WSJ

Dos grupos que antes estaban callados, por fin están hablando y fuerte: Una vez aprobada la reforma fiscal en Estados Unidos, más representantes de la industria y liderazgos estadounidenses en los estados dependientes del TLCAN se han comenzado a manifestar. Líderes de empresas en los sectores automotriz, agrícola, manufacturero y comercio al por menor, ahora están sonando las alertas, articulando públicamente lo devastador que sería para la competitividad de Estados Unidos respecto al  mundo si se retiran del TLCAN.

 

De manera similar, gobernadores y líderes políticos en los estados de Wisconsin, Michigan, Ohio y Pensilvania continúan en el frente promocionando los beneficios del comercio del TLCAN y argumentando que éstos son esenciales para estimular las economías de sus estados. En estas entidades hay una gran base de trabajadores en la industria automotriz, manufacturas y en granjas, y se espera que su apoyo público para que se avance en las negociaciones irá en aumento.

 

¿Porque las críticas al TLCAN podrían estar disminuyendo?

Es bien sabido que muchos de los estados dependientes del TLCAN, como los arriba mencionados, son los que llevaron a Donald Trump a la presidencia. Conforme se mueve el péndulo político y se aleja de la ideología proteccionista y las políticas Trumpistas, conforme se acercan las elecciones intermedias en Estados Unidos de 2018, la amenaza de perder empleos y la incertidumbre económica comienza a pesar en el ánimo de los electores.

 

Por su parte, de acuerdo con un artículo editorial de Marco López, publicado en el portal de azcentral.com y titulado “El TLCAN podría sobrevivir, inclusive si Trump amenaza con retirarse (NAFTA may survive, even if Trump threatens to pull out)”, el autor señala que fuentes de la Casa Blanca le han dicho que el control sobre la estrategia de negociaciones del TLCAN pasó del Secretario de Comercio Wilbur Ross y el Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) Robert Lighthizer, hacía el Vicepresidente Mike Pence y el principal asesor económico del presidente, Gary Cohn.

 

Pence es un exgobernador pro libre comercio del Oeste Medio de Estados Unidos, un exbanquero de Wall Street, y ha históricamente apoyado la agenda de libre comercio. El hecho de que el centro de poder se haya movido de los funcionarios de línea dura como Ross y Lighthizer, y la probabilidad de que lleguen nuevos miembros pro libre comercio al Congreso en 2019, le suman al optimismo de que el TLCAN sobrevivirá.

 

¿Cuántos conflictos comerciales puede mantener Estados Unidos de manera simultánea?

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México no cuenta todavía con un verdadero “Plan B” por si Estados Unidos se retira del TLCAN. la estrategia es se limita a decir “no pasa nada” 

Finalmente, la agencia de noticias Reuters informó que el pasado sábado 13 de enero, el presidente Donald Trump sostuvo una reunión con el USTR, Robert Lighthizer, y abordaron temas como la relación comercial de Estados Unidos con China y el TLCAN. A este respecto, una vocera de la Casa Blanca comentó que la administración Trump está considerando la imposición de nuevos aranceles compensatorios a las importaciones provenientes de China en las próximas semanas (en acero y aluminio), así como una serie de acciones punitivas contra China derivadas de la investigación realizada por el presunto robo de propiedad intelectual por parte de dicha nación asiática.

 

Habrá que estar atentos a las sanciones que Estados Unidos pueda imponer a China, y la reacción del gigante asiático, para muchos una guerra comercial se aproxima y Estados Unidos deberá mantenerse cerca de sus aliados. También, hay que recordar que la semana pasada, el 10 de enero, se publicó una nota por parte de Bloomberg en la que señala que algunos importantes funcionarios del gobierno de China están evaluando la tenencia de bonos del Tesoro de Estados Unidos, y que habían recomendado frenar o disminuir el ritmo de compra de éstos. Esta nota tiró ligeramente al dólar en los mercados globales y desde su publicación ha sido desmentida por algunos. Sin embargo, una batería de sanciones estadounidenses contra China podría materializar lo que se dice en dicha nota. No debemos olvidar que China es el principal acreedor del gobierno estadounidense, por lo que pueden responder de manera poderosa, más allá de una guerra comercial.

 

A manera de conclusión quisiera retomar lo que señalé en el primer párrafo de esta entrega. No sabemos que esperar y México no tiene un claro y definido “Plan B” ´por si fracasa el TLCAN. Se ha hablado mucho de una estrategia de diversificación de mercados, sobre todo para abastecernos de productos primarios. Sin embargo, no conocemos estudios serios y profesionales que analicen el impacto que se ocasionará en las cadenas globales de valor, ni el impacto que tendremos en el corto y mediano plazo en los flujos comerciales, producción y empleo.  Es por esto que los mercados siguen sobre-reaccionando ante cualquier nota.

 

Lo que el gobierno mexicano debe hacer es tener mapeadas todas las eventualidades que podrían suceder y trabajar con todos los posibles escenarios. No es suficiente con decir que como los aranceles OMC que tiene registrados Estados Unidos son muy bajos (en promedio), aquí no pasará nada. ¿Qué hay de las posibilidades de atracción de inversiones? Por otra parte, se debe cuidar que si eventualmente se logra una renegociación del TLCAN, que éste no se convierta en un instrumento demasiado complicado, burocrático y costoso de manera que se cancele la posibilidad de obtener productos manufacturados de bajo costo en esta región. Esto es especialmente importante para el sector automotriz, principal fuente de divisas para México.

 

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Las complicaciones en la renegociación del TLCAN

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La administración Trump ha hecho propuestas inaceptables para México y Canadá

Al terminar la tercera ronda de negociaciones para la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el panorama para éste comienza a verse más complicado y sombrío, lo que aunado a una posible alza en la tasa de interés en los Estados Unidos antes de que termine el año, llevó al tipo de cambio nuevamente a niveles de 18.26 pesos por dólar, el más alto desde el pasado mes de julio.

 

De acuerdo con una nota publicada por Bloomberg, los Estados Unidos han adoptado una posición más dura en la renegociación del TLCAN, lo que a juicio de varios analistas, podría formar parte de una estrategia para evitar que se llegue al cierre de un acuerdo, al menos antes de que concluya este año.

 

Según los reportes de funcionarios cercanos a las negociaciones del TLCAN, la tercera ronda celebrada en Ottawa se llevó a cabo en un tono más negativo comparada con las de Washington y la Ciudad de México. Y es que en la más reciente ronda, el gobierno de Estados Unidos realizó algunas propuestas en temas como compras de gobierno, textiles y productos frescos del campo que en principio son inaceptables para los gobiernos de México y de Canadá. En palabras del Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo: “en la tercera ronda, muchas de las amenazas que había hecho Estados Unidos se volvieron propuestas concretas plasmadas en textos.”

 

Concretamente, los Estados Unidos buscan limitar los contratos gubernamentales a los que empresas mexicanas y canadienses tendrían acceso, proponen dar por terminado el esquema de aranceles preferenciales en textiles, y quieren que productos estacionales como las frutas sean sujetos a los mecanismos de resolución de controversias que seguramente aumentarían los aranceles y afectarían negativamente a las exportaciones mexicanas de estos productos.

 

Los Estados Unidos quieren que en materia de compras de gobierno éstas estén topadas en base a un esquema dólar por dólar. Es decir, si las empresas estadounidenses obtienen  10 mil millones de dólares de contratos públicos en México y Canadá, esa es la máxima cantidad de contratos públicos que las empresas de México y Canadá podrán acceder del sector público estadounidense. Dado el tamaño del sector público y de la población estadounidense, esta propuesta podría efectivamente dejar a los otros dos países con menor acceso en el tema de compras de gobierno.

 

Por su parte, en materia textil, los Estados Unidos dijeron que proponen la eliminación de los aranceles preferenciales de productos textiles en un periodo de dos años, algo que a todas luces es un asalto para el sector textil mexicano y canadiense; y le cierra la puerta a estos países y le deja el mercado a Vietnam y China.

 

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Estados Unidos amenaza al comercio agropecuario en el TLCAN

En cuanto al comercio agropecuario, los Estados Unidos además de proponer que se puedan llevar a cabo casos anti-dumping que terminarían en la imposición de aranceles, están proponiendo que México y Canadá limiten sus exportaciones de ciertas frutas en las temporadas en las que hay producción de éstas en Estados Unidos. Es decir, que cuando en Estados Unidos sea temporada de producción de berries, pues México y Canadá no puedan exportar estos productos al mercado estadounidense.

 

Estas posiciones por parte de los negociadores de Estados Unidos no nos deberían sorprender porque van en línea con la retórica dura del presidente Donald Trump, quien ha amenazado reiteradamente que si no obtiene un acuerdo favorable a los intereses de su país, lo retirará del acuerdo.

 

No hay que olvidar que el principal objetivo de los Estados Unidos en la renegociación del TLCAN es reducir su déficit comercial con México, el cual sumó 64 mil millones de dólares en 2016, y en buena parte es ocasionado por el sector automotriz. Y es por esto que se espera que en la siguiente ronda de negociaciones, acordadas para el 11 al 15 de octubre, el vecino del norte una vez más presione para cambiar las reglas de origen en este sector.

 

En este punto, los estadounidenses buscan que para que los automóviles gocen de preferencia arancelaria, se lleve el porcentaje de contenido regional del 62.5% al 70% y quieren que parte de este porcentaje este etiquetado a insumos de su país. Esta propuesta es casi seguro que será rechazada por México y Canadá, así aumentando la posibilidad de que el proceso de renegociación se estanquen o bien que todo el proceso se aborte.

 

No obstante lo anterior, el Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, le dijo a la prensa el miércoles 27 de septiembre, al finalizar la tercera ronda de negociaciones, que “continúa habiendo progreso significativo” en algunas áreas como comercio digital y telecomunicaciones, pero “hay una enorme cantidad de trabajo que aún queda por realizarse, incluidos algunos temas muy complicados y contenciosos.”

 

Por su parte, en el tema laboral tenemos que la administración Trump presentó el martes 26 de septiembre una propuesta que busca aumentar los estándares laborales entre los tres países que conforman el TLCAN, pero ésta fue rechazada de manera inmediata por los líderes sindicales de los Estados Unidos y Canadá por considerarla que se queda corta respecto a lo que se requiere.

 

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El tema laboral es uno de los más complicados en la renegociación del TLCAN

La oficina del representante comercial señaló que los negociadores introdujeron un texto que reemplazaría el texto actual del TLCAN (el cual carece de dientes) con provisiones obligatorias que benefician a los trabajadores de los tres países. No se especificaron las propuestas concretas, pero el representante comercial dijo que se incluyeron temas de acuerdos colectivos de negociación y otros estándares clave. Por su parte, Jerry Dias, presidente del sindicato privado más grande de Canadá, dijo que la propuesta de los Estados Unidos es similar a lo que se indica en el texto del fallido Tratado Transpacífico (TPP), el cual en su momento decepcionó a las organizaciones laborales de Estados Unidos y Canadá ya que no incluye las ocho obligaciones laborales básicas estipuladas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

Pero las presiones en el tema laboral no sólo se quedan a nivel de sindicatos, sino que ya hay pronunciamientos importantes por parte de miembros del Partido Demócrata. El Congresista de Michigan Sander Levin, quien es miembros importante del Comité de Procedimientos, dijo que el texto que los Estados Unidos están considerando no era lo suficientemente robusto para enfrentar los problemas que representa México y predijo que sólo unos pocos, sino es que ninguno, de los miembros de su partido apoyarán un TLCAN que no contenga reformas significativas en materia laboral, como lo son los salarios. Lo que se desea es que exista un mecanismo de resolución de controversias que se pueda implementar si México incumple los estándares laborales establecidos, algo que es totalmente inaceptable para el gobierno mexicano.

 

Levin ha dicho que “la política industrial de México consistente en mantener sueldos bajos, combinada con una mayor seguridad para las inversiones, se ha convertido en un enorme imán para su crecimiento industrial. Un factor clave ha sido que se mantienen bajos los costos laborales, incorporados a una estructura que suprime las voces de los trabajadores en su lugar de trabajo….el asegurar los derechos laborales en México, ayudará s sus trabajadores a salir de la pobreza y protegerá los empleos estadounidenses”.

 

A manera de conclusión podemos decir que la administración Trump está en su derecho de buscar un mejor TLCAN; pero no es correcto que se quieren desquitar de todos sus males en materia económica y comercial con México, siendo que no nuestro país no es el culpable de su situación.

 

Estados Unidos no ha querido reconocer que su problema comercial es con China y no con México, ya que nosotros le compramos a los Estados Unidos casi el doble de lo que les compran los chinos. De acuerdo con cifras del United States Census Bureau, en 2016 México importó de Estados Unidos mercancías por 229.701 miles de millones de dólares (mmdd) y en los primeros siete meses de 2017 les compramos 138.531 mmdd. En contraste China le compró a Estados Unidos en 2016 mercancías por apenas 115.602 mmdd y en los primeros siete meses de 2017 le compró sólo 69.284 mmdd.

 

Estados Unidos debe reconocer que México ha sido un proveedor y aliado suyo y ver que en 2016 el valor total del intercambio comercial de mercancías entre los dos países sumó 523.756 mmdd. Es por esto que sin la proveeduría de miles de fábricas y las plantas automotrices en México, países como Corea del Sur y China acabarán con buena parte de la industria manufacturera y de la industria automotriz de los Estados Unidos. El TLCAN es un poderoso bloque comercial que permite a los Estados Unidos ser competitivo frente a Asia y Europa.

 

El presidente Trump es experto en la realización de concursos de belleza, torneos de golf y como acumular riqueza en base a demandas judiciales, pero demuestra que no sabe nada respecto al comercio internacional. Su actitud contraria a México y de no molestar a China da a entender que tiene intereses ocultos (como haberle pedido prestados 400 millones de dólares al Chinese National Bank o asegurarse de que las empresas que le producen la ropa a su hija Ivanka no sean molestadas).

 

Si a través de propuestas inaceptables Trump termina con el TLCAN, tanto México como Estados Unidos se sumirán en una recesión. Sin embargo, México encontrará nuevos inversionistas e incursionará en nuevos mercados en Europa, Asia y América del Sur; y esto es algo que Estados Unidos no podrá hacer.

 

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt