La pérdida agropecuaria de Estados Unidos si se retira del TLCAN

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88 asociaciones, grupos agrícolas y agroindustriales enviaron una carta solicitando que no fracase la renegociación del TLCAN

El pasado 25 de octubre, un total de 88 asociaciones, grupos agrícolas y agroindustriales, enviaron una carta al Secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross para solicitarle que no se emita la notificación de salida del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), dado que dicha decisión ocasionaría un enorme daño a la economía de Estados Unidos, en especial a los sectores productivos que representan.

 

En la carta reconocen que efectivamente el TLCAN no ha beneficiado a algunos sectores como si ha sucedido con el alimentario y agrícola, y le piden al presidente Trump que respecte su promesa de modernizar el TLCAN, pero con un enfoque de “no causar daño”.

 

En la misiva enviada por organizaciones que representan 21 millones de empleos y que proveen más empleos manufactureros que cualquier otra actividad del ramo, además de representar el 20% de la economía estadounidense, se señala que ellos representan el corazón del Estados Unidos rural.

 

Señalan que gracias al TLCAN las exportaciones agrícolas y de alimentos crecieron 450%. En el año 2015, los Estados Unidos mantenían el 65% de participación de mercado para los productos agrícolas en la región TLCAN, y en 2016 exportaron 43 mil millones de dólares (mmdd) de alimentos y bienes agrícolas a Canadá y México, y de esta manera estos dos países son los mayores consumidores de estos productos estadounidenses a nivel mundial. Agregan que gracias al TLCAN se disminuyeron los precios de varios insumos a lo largo de la cadena de valor, beneficiando a consumidores, y ayudando a eliminar las barreras no arancelarias, haciendo así a la agricultura estadounidense más competitiva. Y en descargo de México señalan que gracias al TLCAN los consumidores estadounidenses tienen acceso confiable a todos los productos del campo durante todo el año, siendo que antes sólo eran disponibles de acuerdo a la temporalidad de los productos.

 

Agregan que de acuerdo con un estudio de la firma ImpactECON, si Canadá y México imponen aranceles de “Nación Más Favorecida (NMF)” a las exportaciones de Estados Unidos, el impacto negativo en los Estados Unidos será mucho mayor a los beneficios de tener aranceles más altos, incluida una pérdida neta de 256 mil empleos estadounidenses, de los cuales al menos 50 mil se perderían en los sectores de agrícolas y de alimentos, además de una caída del PIB agrícola de 13 mmdd. Una salida del TLCAN ocasionaría una disrupción en las vitales cadenas de valor, cerraría mercados, eliminaría empleo, y aumentaría los precios de las necesidades básicas de los consumidores estadounidenses.

 

Más específicamente, el impacto negativo de la salida de Estados Unidos del TLCAN incluye lo siguiente a nivel de producto:

 

Maíz: Los Estados Unidos exportaron 3.2 mmdd de maíz a México y Canadá tan sólo en el 2016, apoyando así 25,000 empleos. La salida del TLCAN causaría que la producción estadounidense caiga un promedio de 150 millones de bushels (una tonelada equivale a 39,370 bushels de maíz) anualmente, eliminando 800 millones de dólares (mdd) de valor y aumentando la necesidad de pagos a los programas de apoyo a los granjeros en 1.2 mmdd.

 

Carne de puerco: México y Canadá representan el 40% del volumen de exportación de carne de puerco de Estados Unidos. Un análisis económico realizado por la Universidad de Iowa encontró que la salida de Estados Unidos del TLCAN reduciría la producción de carne de puerco de ese país en 5%, resultando en una pérdida agregada para la industria de cerca de 1.5 mmdd, poniendo en juego más de 16,200 empleos estadounidenses.

 

Frutas y vegetales frescos: Canadá y México representan el 18% de las exportaciones estadounidenses de frutas y el 60% de las exportaciones de vegetales frescos. Desde 1993, las exportaciones de frutas y vegetales frescos se han más que triplicado, alcanzando los 7.2 mmdd. Cuando México aplicó aranceles compensatorios en represalia a las manzanas, cerezas y peras a partir de 2009, las pérdidas alcanzaron los 65 millones por cultivo por año, lo que es un buen presagio de lo que sucedería si Estados Unidos se retira del TLCAN.

 

Arroz: Los Estados Unidos compiten en un mercado global que es distorsionado por subsidios y controles gubernamentales a la importación, lo que artificialmente eleva la oferta mundial de arroz y restringe los mercados estadounidenses. El TLCAN es un probado escudo contra estas distorsiones. México y Canadá representan casi el 30% de todas las exportaciones de arroz de Estados Unidos, por lo que la salida del TLCAN abriría estos mercados a los competidores en Asia y Brasil sin que se sepa que sucedería con las ventas estadounidenses que se verían desplazadas, en un contexto en el que las reservas mundiales de arroz se están incrementando.

 

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México es altamente dependiente de importaciones de maíz, trigo, pollo, huevo y leche de Estados Unidos

Soya: Las exportaciones anuales de soya estarían amenazadas si México y Canadá buscan otras fuentes de abastecimiento en América del Sur.

 

Carne de res: En el año 2016, las exportaciones de carne de res a México y Canadá superaron los 1.7 mmdd y representaron el 27% del total de exportaciones de este producto. Desde que se implementó el TLCAN, las exportaciones a México, un mercado irremplazable para grandes volúmenes de ciertos cortes de carne, han aumentado en 250%. La salida del TLCAN aumentaría los aranceles arriba del 20%, causando una reducción de las exportaciones de carne de res, una contracción en la producción, menos empleos en la industria de la carne en los Estados Unidos, y un menor rendimiento para los ganaderos, rancheros y empacadores de carne.

 

Carne de aves de corral: La producción estadounidense de carne de pollo y pavo se ha beneficiado enormemente del TLCAN. En 2016, las exportaciones de carne de aves de corral sumaron 7.95 millones de libras, lo que representa más del 16% de la producción total. México es el cliente individual más importante para las exportaciones de estos productos. La disrupción del comercio de estos productos sería devastadora. México importó el 23.5% de todas las exportaciones estadounidenses de carne de aves de corral en dicho año.

 

Alta fructosa de maíz: Las exportaciones que van a México disminuirían en 500 mdd por año en la medida en que México reemplaza la fructosa importada con  azúcar, y no hay mercado alternativo para esta producción estadounidense.

 

Trigo: Antes del TLCAN, la intervención gubernamental y la existencia de aranceles hacían que las exportaciones de este producto estadounidense se mantuvieran fuera de México. Ahora, la mayoría de los productores de trigo dependen de México como su mercado más importante. Sin el TLCAN, el trigo importado de otros países desplazaría al de Estados Unidos en los mercados canadiense y mexicano.

 

Lácteos: Más de 1 mmdd anuales de productos lácteos son enviados a México. Si México impone aranceles NMF a estos productos provenientes de Estados Unidos, éstos serían de entre 20% y 60% para el queso, y de 45% para la leche desnatada en polvo, golpeando así a los productores estadounidenses que tienen en México su mercado más grande. México no tendría problema en reemplazar a Estados Unidos como proveedor, ya que cuenta con un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, que en sí es el exportador más grande de productos lácteos del mundo.

 

La carta de los productores agrícolas, agroindustriales y de alimentos también da cuenta del terrible impacto que tendía la salida de Estados Unidos del TLCAN en otros productos como alimentos y bebidas procesadas, frutas y vegetales congelados, bebidas alcohólicas, fibra de algodón y textiles de algodón,  avena, confitería, pastura, y alimento para mascotas.

 

También menciona que los exportadores agrícolas de Brasil y Argentina, específicamente, se están moviendo rápido y agresivamente para tomar ventaja de la oportunidad percibida para acceder a los mercados del Norte América debido a la retórica de negociación del TLCAN. Adicionalmente, la Unión Europea está negociando agresivamente la modernización de su TLC con México para expandir sus ventas buscando la reducción de aranceles mexicanos y buscando la incorporación de reglas creando barreras comerciales de facto para obtener ventajas a costa de los productores estadounidenses.

 

Finalizan la carta diciéndole a Wilbur Ross que es imperativo que los Estados Unidos preserven y aumenten el acceso a los mercados de México y Canadá en los que tienen una ventaja competitiva respecto a otros proveedores globales. Queda claro que la salida del TLCAN resultaría en un daño sustancial para la economía estadounidense en general, y para los productores agrícolas en particular. Es por ello que solicitan que se busquen negociaciones positivas que beneficien los intereses económicos estadounidenses logrando el abrir nuevas oportunidades de exportaciones y atendiendo las preocupaciones de barreras no arancelarias que se han identificado. Reiteran la solicitud de que se mantenga la promesa de “no dañar” en la renegociación del TLCAN.

 

Esta carta sin duda será muy positiva para mantener la renegociación del TLCAN fluyendo, no obstante todos los obstáculos que Estados Unidos ha puesto en el camino, y de los cuales hemos dado cuenta desde este espacio.

 

En este contexto, es fundamental que México también analice la enorme dependencia que ha generado de los productos agrícolas estadounidenses y se generen las políticas públicas de apoyo al campo para que se logre disminuir la presencia de productos importados en el sector primario de la economía. No basta con sólo buscar nuevos proveedores en la Unión Europea, Argentina y Brasil, sino que la prioridad debe ser fomentar la producción nacional.

 

Desafortunadamente, la óptica de libre mercado en México, que estipula que exportemos aquellos bienes en los que tenemos una ventaja competitiva e importemos aquellos en los que no la tenemos, ha sido en gran medida la responsable de que en muchos productos básicos México se haya rezagado o de plano caído la producción. Ahí están los casos del maíz y del trigo, sólo por citar algunos de los más impactantes. Pero la dependencia de México de productos del exterior va en muchos más productos como el pollo, la leche y el huevo.

 

Por el bien de México, por ser un tema de seguridad nacional (la seguridad alimenticia es seguridad nacional) se deben implementar políticas de apoyo a la agricultura de los productos más básicos.

 

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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¿Es realista la Ley de Ingresos 2018?

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El pleno de la Cámara de Diputados aprobó la iniciativa de Ley de Ingresos 2018

El pasado 19 de octubre, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó en lo general y en lo particular el  dictamen con proyecto de decreto por el que se expide la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal de 2018, con el que se prevé obtener un total de 5.279 billones de pesos, monto que representa un incremento de 43.291 mil millones de pesos (mmdp) adicionales a lo planteado en la propuesta enviada por el Ejecutivo.

 

Aquí lo interesante es que gran parte de esos 43.291 mmdp adicionales para gastar no son producto de una reconsideración de los ingresos fiscales del gobierno, sino que es esencialmente el resultado de  manipular o “jugar” con las cifras de las variables clave con el fin de crear ingresos virtuales, de los cuales no hay certidumbre de que se vayan a lograr.

 

Sucede que en la propuesta enviada por el Ejecutivo se planteaba un precio promedio del barril de petróleo de 46 dólares y un tipo de cambio promedio de 18.10 pesos por dólar, pero la mayoría de los diputados votó a favor de un presupuesto que contempla un precio promedio del barril de petróleo en 48.50 dólares y un tipo de cambio de 18.40 pesos por dólar. La combinación de estas dos variables hace que por cada barril exportado, Pemex obtenga 7.2% de ingresos adicionales respecto al planteamiento inicial del Ejecutivo.

 

Respecto a estas estimaciones, cabe señalar que al momento de escribir estas líneas el tipo de cambio se encuentra en 19 pesos por dólar; sin embargo, el tipo de cambio interbancario promedio en lo que va del año es de 18.88 pesos por dólar, mientras que en todo 2016 el promedio fue de 18.68 pesos. Por su parte, en la última encuesta de expectativas económicas de analistas del sector privado recabada por parte del Banco de México (septiembre 2017), la estimación del tipo de cambio para el cierre de 2018 es de 18.21 pesos por dólar, pero ésta seguramente se revisará al alza en el siguiente levantamiento en función de la reciente volatilidad observada en el mercado cambiario.

 

Dado lo anterior, y derivado de que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se prolongará hasta el 2018 y que en ese año habrá elecciones presidenciales en México, es que se espera que el mercado cambiario continúe mostrando volatilidad y presionado al alza. En ese sentido, la proyección de un dólar promedio en 18.40 pesos parece razonable.

 

En cuanto al precio del barril de petróleo en 48.50 pesos, la mayoría de los analistas indican que es poco realista. Al pasado 20 de octubre el precio de la Mezcla Mexicana de Exportación fue de 49.11 dólares (uno de los niveles más altos del año), mientras que el 23 de junio de este mismo año estaba en 39.65 dólares, por lo que se puede apreciar un precio con tendencia al alza.  Sin embargo, para analistas del mercado energético, es difícil que el precio el barril del petróleo vaya a subir mucho más del nivel actual, pero si es factible que éste presente una baja, por lo que la estimación hecha por la Cámara de Diputados se ubica cerca del límite superior de la expectativa de mercado para el 2018.

 

Ahora, en cuanto al crecimiento de la recaudación fiscal, la Ley de Ingresos 2018 aprobada por la Cámara de Diputados asume que el crecimiento económico será de 2.5%, pero esta proyección parece optimista. Es verdad que el Grupo Financiero Citibanamex espera que en 2018 el crecimiento del PIB sea de 2.5%, pero la Encuesta-Banamex ubica la perspectiva de crecimiento en 2.2%, Bancomer lo ve en 2.0%, el promedio de diversas corredurías lo pone en 2.02%, y la encuesta del Banco de México lo estima en 2.30%.

 

Si a esto le sumamos que el riesgo de que la renegociación del TLCAN fracase ha ido aumentando (se ubica entre 30 y 50% según a quien se le pregunte) y el impacto que esto pudiera tener en nuestro crecimiento económico es de entre 0.3 y 1.0% del PIB el primer año, pues parece muy optimista la meta de lograr un crecimiento de nuestra producción de 2.5% en el 2018, por lo que las estimaciones de recaudación tributaria podrían estar infladas.

 

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La deuda neta del sector público federal crecerá otros 570 mil millones de pesos en 2018

Otro aspecto que se debe destacar de la propuesta de Ley de Ingresos aprobada por la Cámara de Diputados es que la deuda del sector público seguirá creciendo, ya que se le autoriza al gobierno federal contraer un monto de endeudamiento neto interno por 470 mmdp, además de un endeudamiento externo neto de 5.500 mil millones de dólares (mmdd), lo cual suma unos 571 mmdp. Esto indica que si bien se espera que el año que viene se tenga un superávit primario (diferencia de ingresos y gastos antes de contemplar el pago de intereses por la deuda del sector público), nos seguiremos endeudando para pagar los intereses de lo que debemos. Esta situación es equivalente a una empresa que logra ventas de un millón de pesos al año y tiene gastos antes de intereses de 900 mil pesos, pues le queda un superávit de 100 mil pesos, pero tiene que pagar 300 mil de intereses sobre su deuda, pues se seguirá endeudando, así como lo hace el gobierno de México.

 

Cabe señalar que al 31 de agosto de este año el saldo total de la deuda neta  del sector público federal asciende a 5.945 billones de pesos de deuda interna más otros 189.804 mmdd de deuda externa, lo que sumado arroja un total de 9.338 billones de pesos. Las proyecciones indican que al cierre de 2017 la deuda neta del sector público federal será cercana a los 10 billones de pesos, y el año 2018 no se espera que haya remanente de operación del Banco de México, el cual este año fue de 321 mmdp y fue oxígeno puro para las finanzas públicas en 2017 porque permitió que “no creciera tanto” la deuda pública.

 

A manera de conclusión podemos señalar que la iniciativa de Ley de Ingresos aprobada por la Cámara de Diputados, y que ya fue turnada a la Cámara de Senadores para su revisión y aprobación, fue armada sobre algunos supuestos que podrían no suceder, lo que mermaría los ingresos del sector público; pero lo más importante es que no se pone freno al crecimiento de la deuda pública y el año entrante tendremos en el mejor de los casos otros 570 mmdp adicionales de deuda.

 

En este contexto, resulta interesante tomar en consideración que el costo de reparación de los daños causados por los dos pasados sismos es de 48 mmdp, de acuerdo a lo señalado por el presidente Enrique Peña Nieto, y que entonces esta cantidad representa apenas el 8.4% de la deuda pública adicional que se contraerá. Las cantidades de endeudamiento contraído son descomunales y se nos informa muy poco respecto al destino de todos esos miles de millones de pesos en los que se ha hipotecado el futuro del país.

 

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El TLCAN: propuestas y especulación

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La probabilidad de fracaso del TLCAN se ha elevado a 50%

La probabilidad de que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no concluya satisfactoriamente, y que por lo tanto Estados Unidos se retire del acuerdo, se ha elevado a un 50% de acuerdo con estimaciones hechas por separado por parte del ex secretario de Comercio y Fomento Industrial, Herminio Blanco, y del ex Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Zoellick.

 

Esto derivado de la enorme cantidad de propuestas inaceptables y carentes de lógica económica que nuestro vecino del norte ha puesto en las mesas de negociación. Durante la cuarta ronda de negociaciones, la cual se lleva a cabo en Washington al momento de escribir estas líneas, Estados Unidos ha formalizado más propuestas que de ninguna manera pueden ser aceptadas por México porque nos colocan en calidad de “socio comercial de tercera” y nos hacen pensar que nos iría mejor sin el tratado modificado.

 

A continuación se presenta un resumen de las propuestas más importantes hechas por Estados Unidos que son consideradas como inaceptables por parte de México:

 

  1. Cláusula de extinción o “sunset”, la cual implica que el tratado expirará en automático cada cinco años a menos de que las partes acuerden extenderlo. Esto ha merecido duras críticas dado que se considera que cinco años no son nada para los horizontes de planeación de las grandes empresas, y que una cláusula de este tipo atenta contra la certidumbre económica que se requiere para que la inversión productiva fluya entre los países.

 

  1. En cuanto al sector automotriz, ya se formalizó la propuesta de aumentar el requerimiento de contenido norteamericano para camiones, automóviles y motores grandes desde el actual 62.5% a 85%. Además, Estados Unidos pide que 50% del contenido de los estos vehículos y motores debe ser fabricado en Estados Unidos. De materializarse esta propuesta implicaría el rompimiento de las cadenas productivas en la región dado que, como lo mencioné en la entrega de la semana pasada, ahora en día sólo el 24% del valor de un automóvil promedio es de Estados Unidos y Canadá.

 

  1. Procesos antidumping exprés contra importaciones de hortalizas estableciendo restricciones a productos mexicanos como el tomate y las “berries” en función de los ciclos agrícolas de Estados Unidos. Esto, además de ser violatorio de las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) es inequitativo porque es una medida que Estados Unidos no acepta que le imponga México en los productos que ellos exportan como maíz, trigo, sorgo, cebada, y demás granos.

 

  1. En materia de compras de gobierno también hay inconformidad dado que Estados Unidos propone un esquema de “dólar por dólar”. Esto es, que las compras de las empresas mexicanas y canadienses de contratos del gobierno estadounidense, estén topadas al monto de contratos que las empresas estadounidenses obtienen de los gobiernos de México y Canadá.

 

  1. En materia textil se ha propuesto que desaparezcan los cupos con trato arancelario preferencial a las exportaciones mexicanas de ciertos tipos de tela fabricados con insumos que no se producen en la región. Esto con el fin de desarrollar la proveeduría en la región de Norteamérica. De acuerdo con diversas asociaciones textiles de Estados Unidos, este es un mercado de unos 750 millones de dólares al año.

 

Queda claro con estas propuestas que la posición de Estados Unidos es claramente proteccionista y tiene un sesgo que de acuerdo con un funcionario estadounidense que declaró a Reuters en condiciones de anonimato que “tratan de erradicar, minimizar y eliminar los mecanismos que existieron en el TLCAN durante los últimos 20 años.”

 

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Estados Unidos propone una regla de origen para automóviles de 85% de contenido regional y 50% contenido estadounidense

No obstante lo anterior, para los más optimistas del lado mexicano, el que Estados Unidos haya hecho estas propuestas y el que las siga haciendo, no debería ser motivo de preocupación ya que están en todo su derecho de presentarlas para que sea el punto de partida de una negociación constructiva. Para ellos, lo que ahora estamos viviendo es algo ya esperado desde que se anunció la renegociación del TLCAN; además creen que lo natural será que una vez que se presenten las contrapropuestas por parte de México y Canadá, se podrá llegar a un punto intermedio satisfactorio para las partes.

 

Estos mismos optimistas están contentos porque las negociaciones podrían ser aún más complicadas si se hubiera agregado a la discusión el tema de los bajos salarios en México, pero ese asunto aun no se presenta y todo parece indicar que no se presentará. En materia laboral, si bien hay molestia por parte de sindicatos estadounidenses y canadienses, el texto propuesto por Estados Unidos es muy similar al que ya habíamos aceptado cuando estaban las negociaciones del Tratado Transpacífico (TPP), en el que esencialmente las partes se comprometen a no violar reiterada y consistentemente la legislación laboral.

 

Sin embargo, para los más pesimistas (o realistas) el hecho de que Estados Unidos presente “ocurrencias más que propuestas”, es una indicación de que buscan fastidiar la negociación. Saben que México y Canadá no aceptarán mucho de lo que proponen porque inclusive carece de lógica económica, y porque implica recibir un trato peor al que tendríamos sin acuerdo. Entonces la negativa de México será el pretexto ideal para levantarse de la mesa de negociación y dar por terminado el acuerdo. En este contexto a las propuestas inaceptables les denominan “pastillas envenenadas”.

 

Ante este escenario hay quien aprovecha la incertidumbre en el mercado cambiario y especula en contra del peso. El pasado viernes 13 de octubre el tipo de cambio interbancario llegó a un máximo de 18.9860 pesos por dólar, su nivel máximo en cinco meses, aunque todavía distante del máximo histórico de 21.9565 registrado a principios de año.

 

Y pues claro que declaraciones irresponsables como las de la firma británica Capital Economics empeoran las cosas al señalar que un rompimiento del TLCAN llevaría a la economía mexicana a crecer hasta un punto porcentual menos de lo proyectado para el 2018 (CGPE 2018 establecen meta de entre 2 y 3%), y que el tipo de cambio se ubicaría entre los 23 y 25 pesos por dólar. De este tipo de firmas no podemos esperar menos y queda claro que se frotan sus manos cuando ocurren este tipo de episodios especulativos dado que si tumban al peso, cualquier inversión que quieran hacer en México les saldrá más barata.

 

Para los que le apuestan al fracaso del TLCAN, pues lo más probable es que tengan que esperar ya que eso no ocurrirá en la cuarta ronda de negociaciones. La quinta ronda, a ser llevada a cabo en la Ciudad de México, sigue en píe para los últimos días de octubre y/o primeros días de noviembre; y es posible que si los negociadores mexicanos mantienen la calma y paciencia, se vea un escenario más suave en la negociación y con construcción de propuestas viables y satisfactorias para las tres partes.

 

De cualquier manera, se debe insistir en que si se termina el TLCAN no será de ninguna forma motivo de una crisis económica prolongada en nuestro país. Bajo este escenario la tasa arancelaria de las importaciones totales de Estados Unidos provenientes de México aumentaría del 0.12% actual al 3.25% y 3 capítulos –automotriz, autopartes y electrónica- pagarían el 76.49% del aumento arancelario del arancel Nación Más Favorecida (NMF). Por su parte, en caso de que se cancelara el TLCAN las importaciones de México provenientes de Estados Unidos verían incrementar su tasa arancelaria a pagar del 0.10% actual al 4.69% (Dussel 2016).

 

Finalmente, es muy positivo que el gobierno mexicano empiece a mapear los sectores que serán más afectados ante una eventual cancelación del TLCAN para que estos reciban apoyos destinados a buscar nuevos mercados y mejorar su productividad, de manera que pueden absorber el mayor porcentaje posible del alza arancelaría que sufrirían.

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La diferencia salarial entre México y Estados Unidos

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Los ministros de Estados Unidos, Canadá y México se volverán a ver en Washington del 12 al 15 de octubre

Cerca de 700 funcionarios se reunirán esta semana en Washington D.C. para discutir y tratar de avanzar en los múltiples temas pendientes de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); pero todos ellos están conscientes de que las probabilidades de fracaso han ido en aumento, dadas las propuestas concretas e inaceptables que Estados Unidos comenzó a poner sobre la mesa desde la pasada ronda de negociaciones en Ottawa, Canadá.

 

Si los funcionarios de las tres naciones no pueden lograr más avances en la cuarta ronda de negociaciones, la cual comienza el miércoles 11 de octubre, las probabilidades de ponerse de acuerdo en el futuro  caerán aún más y Donald Trump tendrá una excusa ideal para retirar a su país del TLCAN, lo que sin duda será disruptivo para la economía de Norteamérica.

 

Desafortunadamente esto último se ve como el escenario más probable dado que se  espera que Estados Unidos, al ser el anfitrión de la cuarta ronda de negociaciones, continúe poniendo sobre la mesa propuestas que ponen a México como un socio comercial “de segunda”.

 

Los más optimistas respecto a la negociación consideran que toda esta serie de propuestas inaceptables que ha vertido Estados Unidos en materia textil, agrícola, compras de gobierno, automotriz, entre otros, son parte de una estrategia que sólo busca asustar a México. Creen que una vez que nuestro país haga las correspondientes contrapropuestas, se llegará a un punto intermedio que será satisfactorio para los tres países. En lo personal, no creo que esta sea la situación y más bien, Estados Unidos está buscando romper la negociación y dar por terminado el TLCAN.

 

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Obrero mexicano de la industria automotriz

Uno de los temas en los que se espera que se concreten algunas propuestas en la cuarta ronda de negociación es en el de las reglas de origen, y en especial en la del sector automotriz. Actualmente la regla establece que para obtener la preferencia arancelaria, el 62.5% del valor de un automóvil debe ser de insumos de México, Estados Unidos y/o Canadá. De acuerdo con información de la National Highway Traffic Safety Administration de Estados Unidos, actualmente cerca del 24% del valor de los vehículos exportados por México contiene partes originarias de Estados Unidos y Canadá, por lo que la propuesta con la que se ha especulado en el sentido de que nuestro vecino del norte propondrá que el porcentaje de contenido regional se eleve al 85% y que el porcentaje de insumos de Estados Unidos sea de entre el 35% y el 50% haría que México deje de exportar carros con preferencia arancelaria a Estados Unidos y Canadá, al menos en el corto plazo.

 

Otro tema que probablemente será abordado en la cuarta ronda de negociaciones es el laboral. Siendo el tema de las diferencias salariales entre México y Estados Unidos y Canadá, la parte más complicada. Varios congresistas de Estados Unidos, entre ellos, Sander Levin (del Partido Demócrata por Michigan) han criticado duramente esta situación. De hecho recientemente Levin dijo ante los miembros del Consejo de Relaciones Exteriores que la empresa BMW había firmado un contrato en mayo de este año en el cual se comprometía a pagar un salario inicial a sus trabajadores de 1.10 dólares la hora, para después irlo ajustando al alza hasta 2.53 dólares la hora.

 

Y es precisamente en el tema de las diferencias salariales, en donde quiero hacer énfasis en el análisis de esta entrega. ¿De qué tamaño es realmente la diferencia? ¿la diferencia se ha venido achicando o ampliando? Eso es lo que explicaré a continuación.

 

De acuerdo con el sitio Tradingeconomics.com, el salario promedio diario en México fue de 337.37 pesos diarios en julio de este año, mientras que en febrero del 2000 era de 129.28 pesos, lo que indica un aumento nominal de 161.0% en poco más de 17 años. Si tomamos en cuenta que en dicho periodo la inflación fue de 110.3%, entonces vemos que en términos reales el salario promedio en México creció apenas 24.1% en el periodo.

 

En cuanto al salario promedio en dólares, tenemos que el tipo de cambio era de 9.373 pesos por dólar en febrero de 2000, por lo que entonces en dicho mes el salario promedio diario fue de 13.79 dólares (equivalente a 1.72 dólares por hora asumiendo una jornada de 8 horas diarias); por su parte, en julio de 2017 el tipo de cambio fue de 17.841 dólares, por lo que el salario promedio diario fue de 18.90 dólares (2.36 dólares por hora). De esta manera vemos que de febrero de 2000 a julio de 2017 el salario promedio diario en dólares en México creció en 37.1 por ciento.

 

Si tomamos en consideración que de acuerdo con el sitio de Tradingeconomics.com, el salario promedio en Estados Unidos era de 22.09 dólares por  hora, pues queda claro que en términos nominales el trabajador promedio estadounidense gana actualmente 8.34 veces más que el trabajador promedio de México.

 

Sin embargo, este análisis es parcial. Debemos tomar en consideración que el costo de vida en México es más bajo que en Estados Unidos y por lo tanto las cifras de sueldos deben ser ajustadas para reflejar mejor la realidad. De hecho este tipo de ajustes se llevan a cabo para comparaciones del Producto Interno Bruto per cápita y se les denomina “ajustado por poder de compra”. De acuerdo con cifras del Banco Mundial el ajuste correspondiente para México es de 2.17, por lo que entonces podemos decir que el salario promedio por hora en nuestro país es de 5.14 dólares ajustado por poder de compra.

 

En base a lo anterior, vemos pues que la diferencia salarial entre México y Estados Unidos es de 3.29 veces solamente. Desde luego que es una diferencia considerable, pero es menos grande de lo que se menciona en los medios de comunicación y respecto a lo que argumentan los políticos, líderes sindicales y negociadores de Estados Unidos y Canadá.

 

Tomando en cuenta lo anterior, para equiparar el salario promedio (ajustado por poder de compra) y así dar gusto a los estadounidenses y canadienses, entonces éste debería aumentar a 1,447 pesos diarios, asumiendo que el peso ya no se depreciara más. Este nivel de salario le daría al trabajador mexicano el mismo nivel de vida (en términos de lo que puede comprar) que el de uno de Estados Unidos.

 

Es obvio que las empresas mexicanas no tienen capacidad actualmente para pagar este nivel de sueldos dado que los incrementos salariales deben ir aparejados a los aumentos de la productividad de los trabajadores, de lo contrario los incrementos en las remuneraciones se traducirán en despidos. Esto es así porque  el ingreso marginal de cada trabajador contratado debe ser igual o mayor al salario de éste, de lo contrario la empresa no podrá maximizar sus ingresos.

 

A manera de conclusión podemos señalar que es altamente probable que las negociaciones del TLCAN fracasen y que el acuerdo con Estados Unidos desaparezca. El tema laboral puede ser uno de los factores que provoquen el mayor desacuerdo, y por eso es importante que los negociadores mexicanos cuenten con los argumentos suficientes para responderle a los de Estados Unidos. En este sentido, un argumento que les puede ser de utilidad es que la diferencia efectiva de los salarios entre México y Estados Unidos se ha venido achicando, y que de ninguna manera es de 9 a 1, sino que es de 4 a 1. Desde luego que la diferencia es considerable, pero es un argumento que se puede emplear junto con propuestas de políticas públicas a las que México se comprometa para que la productividad de la mano de obra aumente de manera ininterrumpida para que los sueldos en México puedan seguir subiendo.

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

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Grupos textiles de EE.UU. piden la eliminación de los TPLs del TLCAN

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La eliminación de los TPLs será un duro golpe para la industria textil mexicana

De acuerdo con una nota publicada el pasado 2 de octubre por el sitio de internet InsideTrade.com, ocho grupos que representan a los fabricantes textiles de Estados Unidos están presionando a los miembros de los Comités de Finanzas del Senado y de Procedimientos de la Cámara de Representantes, para que apoyen la propuesta hecha por el gobierno estadounidense en la renegociación del TLCAN, consistente en eliminar los cupos con preferencias arancelarias (TPLs) de dicho acuerdo comercial, bajo el argumento de que al hacer eso se cerrará una enorme coladera en la regla de origen del hilado (hacía delante) que es actualmente explotada por China.

 

“Simplemente es inaceptable que continúe este mecanismo que contradice la intensión básica del TLCAN de estimular las estructuras comerciales de manera mutuamente beneficiosa entre las partes contratantes y acelerar la inversión, producción, y empleo en los Estados Unidos y la región TLCAN”, el grupo escribió en una carta del 2 de octubre dirigidas al presidente del Comité de Finanzas del Senado, Orrin Hatch (Republicano por Utah) y al miembro de dicho Comité, Rob Wyden (Republicano de Texas), así como al Presidente del Comité de Procedimientos de la Cámara de Representantes, Kevin Brady (Republicano de Texas) y al miembro Richard Neal (Demócrata por Massachusetts).

 

Los TPLs permiten que cierta cantidad (un cupo) de hilados específicos y tejidos producidos fuera de la región TLCAN puedan ser usados en la región TLCAN para la producción de ropa y puedan ser considerados como originarios mientras que la transformación ocurra en la región.

 

La carta escrita por los líderes del Consejo Nacional de Organizaciones Textiles, la Asociación de Fabricantes Americanos de fibras, el Consejo Nacional del Algodón, entre otros, se presenta después de dos semanas de que las organizaciones de distribuidores del vestido y organizaciones de minoristas de los tres países miembros del TLCAN le escribieran a los ministros de los tres países pidiéndoles que mantuvieran los actuales TPLs, y se da una semana después de que los Estados Unidos pusieran en la mesa de negociación una propuesta para eliminarlos en la ronda de Ottawa.

 

La propuesta estadounidense puede encontrar apoyo entre los congresistas que representan a los distritos con fuerte presencia en la fabricación de textiles, como Carolina del Sur y Georgia, dijeron algunas fuentes.

 

Canadá y México se oponen a esta propuesta.

 

Los minoristas y la industria del vestido argumentan que eliminar los TPLs rompería las cadenas de proveeduría que se han establecido por más de dos décadas. Además de que aumentaría los precios para los consumidores.

 

La industria textil estadounidense no está de acuerdo con este argumento. Señala que los TPLs del TLCAN le han costado a los Estados Unidos miles de empleos en las industrias textil y del vestido y argumentan que “hasta ahora se les ha negado a los fabricantes textiles estadounidenses los cientos de millones de dólares en ventas anuales que se les han dado a nuestros socios del TLCAN.”

 

“Adicionalmente, el sistema de TPLs le ha dado grandes beneficios y concesiones a países como China que no están dando preferencias de mercado recíprocas para acceder a sus mercados”, el grupo textil señala.

 

Los que proponen eliminar los TPLs señalan que el hacer esto haría que regresaran de China miles de empleos manufactureros en el sector textil. Por su parte, los que apoyan los TPLs dicen que si éstos se eliminan, las empresas estadounidenses ahora serán más propensas a comprar insumos de China y realizar importaciones para vender los productos en la región TLCAN, en lugar de comprar insumos más caros de fabricantes estadounidenses (a pesar de tener que pagar un arancel por no cumplir con la regla de origen del hilado).

 

De acuerdo con datos de 2015, los grupos que se oponen a los TPLs estiman que México y Canadá enviaron más de 725 millones de dólares de textiles y ropa a los Estados Unidos sin pagar aranceles a través del sistema de TPLs.

Alejandro Gómez Tamez*

Las complicaciones en la renegociación del TLCAN

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La administración Trump ha hecho propuestas inaceptables para México y Canadá

Al terminar la tercera ronda de negociaciones para la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el panorama para éste comienza a verse más complicado y sombrío, lo que aunado a una posible alza en la tasa de interés en los Estados Unidos antes de que termine el año, llevó al tipo de cambio nuevamente a niveles de 18.26 pesos por dólar, el más alto desde el pasado mes de julio.

 

De acuerdo con una nota publicada por Bloomberg, los Estados Unidos han adoptado una posición más dura en la renegociación del TLCAN, lo que a juicio de varios analistas, podría formar parte de una estrategia para evitar que se llegue al cierre de un acuerdo, al menos antes de que concluya este año.

 

Según los reportes de funcionarios cercanos a las negociaciones del TLCAN, la tercera ronda celebrada en Ottawa se llevó a cabo en un tono más negativo comparada con las de Washington y la Ciudad de México. Y es que en la más reciente ronda, el gobierno de Estados Unidos realizó algunas propuestas en temas como compras de gobierno, textiles y productos frescos del campo que en principio son inaceptables para los gobiernos de México y de Canadá. En palabras del Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo: “en la tercera ronda, muchas de las amenazas que había hecho Estados Unidos se volvieron propuestas concretas plasmadas en textos.”

 

Concretamente, los Estados Unidos buscan limitar los contratos gubernamentales a los que empresas mexicanas y canadienses tendrían acceso, proponen dar por terminado el esquema de aranceles preferenciales en textiles, y quieren que productos estacionales como las frutas sean sujetos a los mecanismos de resolución de controversias que seguramente aumentarían los aranceles y afectarían negativamente a las exportaciones mexicanas de estos productos.

 

Los Estados Unidos quieren que en materia de compras de gobierno éstas estén topadas en base a un esquema dólar por dólar. Es decir, si las empresas estadounidenses obtienen  10 mil millones de dólares de contratos públicos en México y Canadá, esa es la máxima cantidad de contratos públicos que las empresas de México y Canadá podrán acceder del sector público estadounidense. Dado el tamaño del sector público y de la población estadounidense, esta propuesta podría efectivamente dejar a los otros dos países con menor acceso en el tema de compras de gobierno.

 

Por su parte, en materia textil, los Estados Unidos dijeron que proponen la eliminación de los aranceles preferenciales de productos textiles en un periodo de dos años, algo que a todas luces es un asalto para el sector textil mexicano y canadiense; y le cierra la puerta a estos países y le deja el mercado a Vietnam y China.

 

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Estados Unidos amenaza al comercio agropecuario en el TLCAN

En cuanto al comercio agropecuario, los Estados Unidos además de proponer que se puedan llevar a cabo casos anti-dumping que terminarían en la imposición de aranceles, están proponiendo que México y Canadá limiten sus exportaciones de ciertas frutas en las temporadas en las que hay producción de éstas en Estados Unidos. Es decir, que cuando en Estados Unidos sea temporada de producción de berries, pues México y Canadá no puedan exportar estos productos al mercado estadounidense.

 

Estas posiciones por parte de los negociadores de Estados Unidos no nos deberían sorprender porque van en línea con la retórica dura del presidente Donald Trump, quien ha amenazado reiteradamente que si no obtiene un acuerdo favorable a los intereses de su país, lo retirará del acuerdo.

 

No hay que olvidar que el principal objetivo de los Estados Unidos en la renegociación del TLCAN es reducir su déficit comercial con México, el cual sumó 64 mil millones de dólares en 2016, y en buena parte es ocasionado por el sector automotriz. Y es por esto que se espera que en la siguiente ronda de negociaciones, acordadas para el 11 al 15 de octubre, el vecino del norte una vez más presione para cambiar las reglas de origen en este sector.

 

En este punto, los estadounidenses buscan que para que los automóviles gocen de preferencia arancelaria, se lleve el porcentaje de contenido regional del 62.5% al 70% y quieren que parte de este porcentaje este etiquetado a insumos de su país. Esta propuesta es casi seguro que será rechazada por México y Canadá, así aumentando la posibilidad de que el proceso de renegociación se estanquen o bien que todo el proceso se aborte.

 

No obstante lo anterior, el Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, le dijo a la prensa el miércoles 27 de septiembre, al finalizar la tercera ronda de negociaciones, que “continúa habiendo progreso significativo” en algunas áreas como comercio digital y telecomunicaciones, pero “hay una enorme cantidad de trabajo que aún queda por realizarse, incluidos algunos temas muy complicados y contenciosos.”

 

Por su parte, en el tema laboral tenemos que la administración Trump presentó el martes 26 de septiembre una propuesta que busca aumentar los estándares laborales entre los tres países que conforman el TLCAN, pero ésta fue rechazada de manera inmediata por los líderes sindicales de los Estados Unidos y Canadá por considerarla que se queda corta respecto a lo que se requiere.

 

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El tema laboral es uno de los más complicados en la renegociación del TLCAN

La oficina del representante comercial señaló que los negociadores introdujeron un texto que reemplazaría el texto actual del TLCAN (el cual carece de dientes) con provisiones obligatorias que benefician a los trabajadores de los tres países. No se especificaron las propuestas concretas, pero el representante comercial dijo que se incluyeron temas de acuerdos colectivos de negociación y otros estándares clave. Por su parte, Jerry Dias, presidente del sindicato privado más grande de Canadá, dijo que la propuesta de los Estados Unidos es similar a lo que se indica en el texto del fallido Tratado Transpacífico (TPP), el cual en su momento decepcionó a las organizaciones laborales de Estados Unidos y Canadá ya que no incluye las ocho obligaciones laborales básicas estipuladas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

Pero las presiones en el tema laboral no sólo se quedan a nivel de sindicatos, sino que ya hay pronunciamientos importantes por parte de miembros del Partido Demócrata. El Congresista de Michigan Sander Levin, quien es miembros importante del Comité de Procedimientos, dijo que el texto que los Estados Unidos están considerando no era lo suficientemente robusto para enfrentar los problemas que representa México y predijo que sólo unos pocos, sino es que ninguno, de los miembros de su partido apoyarán un TLCAN que no contenga reformas significativas en materia laboral, como lo son los salarios. Lo que se desea es que exista un mecanismo de resolución de controversias que se pueda implementar si México incumple los estándares laborales establecidos, algo que es totalmente inaceptable para el gobierno mexicano.

 

Levin ha dicho que “la política industrial de México consistente en mantener sueldos bajos, combinada con una mayor seguridad para las inversiones, se ha convertido en un enorme imán para su crecimiento industrial. Un factor clave ha sido que se mantienen bajos los costos laborales, incorporados a una estructura que suprime las voces de los trabajadores en su lugar de trabajo….el asegurar los derechos laborales en México, ayudará s sus trabajadores a salir de la pobreza y protegerá los empleos estadounidenses”.

 

A manera de conclusión podemos decir que la administración Trump está en su derecho de buscar un mejor TLCAN; pero no es correcto que se quieren desquitar de todos sus males en materia económica y comercial con México, siendo que no nuestro país no es el culpable de su situación.

 

Estados Unidos no ha querido reconocer que su problema comercial es con China y no con México, ya que nosotros le compramos a los Estados Unidos casi el doble de lo que les compran los chinos. De acuerdo con cifras del United States Census Bureau, en 2016 México importó de Estados Unidos mercancías por 229.701 miles de millones de dólares (mmdd) y en los primeros siete meses de 2017 les compramos 138.531 mmdd. En contraste China le compró a Estados Unidos en 2016 mercancías por apenas 115.602 mmdd y en los primeros siete meses de 2017 le compró sólo 69.284 mmdd.

 

Estados Unidos debe reconocer que México ha sido un proveedor y aliado suyo y ver que en 2016 el valor total del intercambio comercial de mercancías entre los dos países sumó 523.756 mmdd. Es por esto que sin la proveeduría de miles de fábricas y las plantas automotrices en México, países como Corea del Sur y China acabarán con buena parte de la industria manufacturera y de la industria automotriz de los Estados Unidos. El TLCAN es un poderoso bloque comercial que permite a los Estados Unidos ser competitivo frente a Asia y Europa.

 

El presidente Trump es experto en la realización de concursos de belleza, torneos de golf y como acumular riqueza en base a demandas judiciales, pero demuestra que no sabe nada respecto al comercio internacional. Su actitud contraria a México y de no molestar a China da a entender que tiene intereses ocultos (como haberle pedido prestados 400 millones de dólares al Chinese National Bank o asegurarse de que las empresas que le producen la ropa a su hija Ivanka no sean molestadas).

 

Si a través de propuestas inaceptables Trump termina con el TLCAN, tanto México como Estados Unidos se sumirán en una recesión. Sin embargo, México encontrará nuevos inversionistas e incursionará en nuevos mercados en Europa, Asia y América del Sur; y esto es algo que Estados Unidos no podrá hacer.

 

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt