Los riesgos de cerrar apresuradamente la renegociación del TLCAN

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Con tal de cerrar rápidamente las negociaciones del TLCAN, México podría aceptar condiciones de Estados Unidos que antes consideraba inaceptables

Para diversos analistas, el gran esfuerzo que se realizó para tener un “acuerdo en principio” respecto a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) antes del 1 de mayo, no será suficiente, no obstante que se lograron avances sustanciales en varios temas. Se ha informado a la opinión pública que los ministros de los tres países que conforman el acuerdo comercial no se volverán a reunir sino hasta después de que el Representante Comercial de los Estados Unidos, Robert Lighthizer, regresé de su viaje a China.

El Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ha dicho que los ministros se volverán a reunir hasta el 7 de mayo; mientras que la Ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, ha dicho que no habrá un acuerdo sino hasta que se dé la siguiente reunión ministerial. Esto no obstante que las negociaciones técnicas por parte de funcionarios de menor nivel continuarán hasta entonces. ¿Es posible el anuncio de un “acuerdo en principio” para el día 7 de mayo? Antes de contestar esa pregunta, quiero hacer algunas consideraciones.

De acuerdo a diversos analistas, como Laura Dawson de The Globe and Mail de Canadá, no obstante el enorme esfuerzo que se ha realizado por parte de los negociadores, es difícil entender cómo es que los tres países pudieran concluir un texto legal sustancial en tan sólo unas semanas o días. De acuerdo a diversos reportes, el volumen de texto legal pendiente que enfrentan los negociadores requerirá de al menos nueve meses de negociaciones bajo circunstancias normales. Inclusive con reuniones técnicas permanentes, cada uno de los equipos negociadores está obligado a regresar a su país para realizar consultas respecto a las nuevas propuestas. Si se hacen las cosas bien, este tipo de comunicación y construcción de consensos lleva tiempo.

Es así que el escenario de un acuerdo completo y sustancial, realistamente está fuera de alcance en el corto plazo, los Estados Unidos están sugiriendo un “acuerdo en principio” (¿un acuerdo de que estamos de acuerdo?) para amarrar a los tres países durante las elecciones; es decir, ya nos pusimos de acuerdo en lo sustancial y “nadie se puede rajar”.

Estos son los factores que favorecen un “acuerdo en principio”:

  1. Las prolongadas negociaciones del TLCAN 2.0 y la política comercial relacionada están enfriando las decisiones de inversión y la producción en Norteamérica, y México y Canadá han sido los más afectados. Un acuerdo rápido podría restaurar la confianza;
  2. El equipo negociador de los Estados Unidos tiene una capacidad limitada para librar múltiples batallas de manera simultánea. Siendo la renegociación del TLCAN menos importante que la disputa comercial con China, los Estados Unidos podrían estar dispuestos a ceder algunas concesiones en aras de avanzar en otros temas más relevantes;
  3. Se espera que la Cámara de Representantes será controlada por los Demócratas después de las elecciones de noviembre. Es probable que los Demócratas no se opongan un acuerdo en el TLCAN pero el mandato específico que se le dio a Robert Lighthizer seguramente cambiaría, dando mayor prioridad a temas laborales y ambientales, por ejemplo.

Ahora, estos son los factores que favorecen negociaciones prolongadas:

  1. México y Canadá han dicho que no aceptarán un TLCAN que sea más débil que el que existe actualmente. El aceptar un acuerdo antes de que los temas complicados sean resueltos disminuirá la capacidad de México y Canadá de presionar, renunciando al derecho de retirarse de las negociaciones porteriormente;
  2. Andrés Manuel López Obrador ha hecho una campaña basada en el nacionalismo económico y con un sentimiento anti-Trump. Si él se convierte en el próximo presidente de México, ¿aceptará un acuerdo percibido como que se negoció sobre las rodillas y se cerró apresuradamente al final con varios temas aún sin resolverse con el debido consenso con los industriales del país?
  3. El presidente Trump ha tomado una línea dura respecto al comercio, pero las presiones por parte de la industria y los agricultores, parece que han provocado que modere su posición respecto al TLCAN, y ahora en lugar de buscar terminar el acuerdo habla de negociarlo, bajo esta óptica ¿Cuál es la prisa?
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Es posible que a partir del 7 de mayo se anuncie un “acuerdo en principio” respecto al TLCAN

No cabe duda que las discusiones aceleradas de las últimas tres semanas han generado progreso real en las negociaciones, ¿pero es suficiente que los tres países estén dispuestos a llegar a un acuerdo exitoso antes de que los detalles se hayan resuelto? Como dijo el arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe: “el diablo está en los detalles”. Recientemente México anunció que había llegado a un “acuerdo en principio” en la renegociación del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea (TLCUEM), pero esas negociaciones estaban sustancialmente más completas antes de que el anuncio se hubiera hecho. Para que un “acuerdo en principio” en el TLCAN tenga sentido, las negociaciones deberían estar más cercanas a la línea de meta.

En este contexto, es pertinente mencionar que el que se haya prolongado el “acuerdo en principio” en el TLCAN, tiene nerviosos a varios analistas, ya que la Administración Trump había amenazado con imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio provenientes de México y Canadá a partir del 1 de mayo si considera que no se ha logrado suficiente progreso en las negociaciones del TLCAN. Hasta este momento no ha quedado claro si dicho plazo también se ha pospuesto. Esta es una decisión del presidente Donald Trump de la que nos informaremos en los próximos días.

Ahora, volviendo a los temas complicados que aún no se han podido cerrar en la negociación, quiero aprovechar para comentar en este espacio únicamente tres: 1. las reglas de origen en el sector automotriz, 2. la solicitud de los Estados Unidos de incrementar la franquicia libre de arancel para las importaciones vía empresas de mensajería y paquetería a 800 dólares (conocido como de minimis), y 3. resolver si se elimina el Capítulo XIX de resolución de controversias.

Respecto al tema automotriz, subsiste la pregunta de cuanto contenido de un vehículo deberá ser abastecido en la región del TLCAN para que obtenga preferencias arancelarias, este continúa siendo uno de los temas más difíciles de resolver. Los negociadores de Estados Unidos en un principio demandaban aumentar el porcentaje de contenido regional a 85% desde el actual 62.5%. Los directivos de la industria han dicho que este porcentaje ha sido disminuido a 75%, y contemplando que la producción de ciertos componentes específicos sea llevada a cabo en lugares donde se pagan mayores sueldos, lo que constituye una demanda que busca preservar la manufactura en los Estados Unidos y Canadá y presionar a México para aumentar sueldos en la industria automotriz. Ha trascendido que el receso en las negociaciones servirá para que el equipo negociador de México pueda realizar consultas con los ejecutivos de la industria automotriz nacional.

En cuanto al tema de minimis, varios sectores industriales, así como el comercio establecido, se han pronunciado en contra de que en México se aumente la franquicia para la importación de productos desde cualquier parte del mundo, libre de arancel e IVA, de los actuales 50 dólares (300 dólares en el caso del Servicio Postal Mexicano) a 800 dólares. El sector industrial ha señalado que de aceptarse esta medida en el TLCAN, esto sería fuente de competencia desleal para empresas establecidas en el país ya que éstas tienen que pagar el arancel e IVA correspondiente al internarse mercancía vía otro medio de transporte, se daría un incremento de mercancía procedente de países ajenos al TLCAN sin pagar arancel e IVA, y se utilizaría esta franquicia para evadir el cumplimiento de disposiciones establecidas en el TLCAN (reglas de origen, procedimientos aduaneros, normas de etiquetado, entre otras).

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Si se da un “acuerdo en principio” en el TLCAN, este debe ser en beneficio de la economía nacional, no en beneficio del curriculum de los funcionarios negociadores.

Finalmente, en cuanto al deseo de Estados Unidos de eliminar el Capítulo XIX, es inaceptable que se quiera desaparecer dado que este capítulo es un mecanismo jurídico único en el mundo en donde las decisiones de los gobiernos en materia de prácticas desleales de comercio internacional pueden ser cuestionadas de manera efectiva, es decir, un grupo de expertos analiza si una resolución antidumping o anti subvenciones se apegó a la legislación nacional e internacional. A diferencia de los paneles de la OMC, puede ser solicitado por los particulares y uno de sus efectos, en caso de proceder, es la devolver las cuotas compensatorias pagadas; mientras en la OMC sólo pueden participar los gobiernos y su único efecto es revocar la cuota compensatoria pero no se genera la devolución de las cuotas compensatorias ya pagadas.

Sabemos que en este aspecto, Estados Unidos se ha mantenido inflexible en su posición, y desde luego que existe el riesgo, al igual que con el tema de minimis, que el gobierno mexicano, en aras de tener el “acuerdo en principio” acabe cediendo en estos temas en perjuicio de la planta productiva y el comercio formal en el país.

Para no extenderme más, sólo cerraría comentando que la opción del “acuerdo en principio” sólo vale la pena que sea considerada si se piensa que los temas más importantes han sido resueltos de manera satisfactoria para las partes, y por lo que vemos este no es el caso para México. No se puede permitir, que en aras de que la Secretaría de Economía se cuelgue una estrellita, se vaya a perjudicar de manera importante a la economía de México. Cuando comenzaron las negociaciones se nos dijo que se buscaría salvaguardar los intereses de México y que había líneas rojas que no se deberían cruzar, pues esperemos que sigan con esa mentalidad, porque en los hechos parece que están cediendo en contra de lo que le conviene al país.

Alejandro Gómez Tamez*

Director general GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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México, el país más aplicado en aperturismo comercial

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Los senadores Teofilo Torres Corzo (PRI) y Héctor Larios (PAN) son los principales impulsores del CPTPP en el Senado

El pasado miércoles 18 de abril, las Comisiones Unidas de Relaciones Exteriores Asia – Pacífico, Relaciones Exteriores, y Comercio y Fomento Industrial del Senado de la República aprobaron por mayoría el Acuerdo Integral y Progresivo Transpacífico (CPTPP) para que éste sea turnado, y en su caso aprobado por el pleno de dicho cuerpo legislativo; algo que muy probablemente sucederá el martes 24 de abril.

 

De esta manera, México está a punto de convertirse en el primer país, de los once que conforman el CPTPP, en aprobar dicho acuerdo comercial, sin haber realizado una verdadera consulta con la sociedad y con los sectores productivos. Es verdad que el pasado 11 de abril se realizó un foro en el Senado al que acudieron representantes de las industrias textil, vestido, calzado, carne de res, conservas alimenticias y cítricos, pero dicho evento quedó muy lejos de ser una consulta de la que se desprendieran compromisos de políticas públicas. De hecho, en la reunión de las Comisiones Unidas del Senado del 18 de abril, la senadora Dolores Padierna crítico la “falta de democracia” en México, al dejar fuera la opinión de muchos mexicanos que pudieron haber dicho algo importante respecto a este acuerdo, y criticó que ni Singapur, ni Brunei (que son casi dictaduras) han ratificado este acuerdo, mientras que México si lo hace.

 

Queda claro que muchos senadores tienen prisa de que el CPTPP se apruebe antes de que termine la actual legislatura, el 30 de abril. Esto porque tienen miedo de que la siguiente legislatura será mayoritariamente de izquierda y ésta seguramente no aprobaría un acuerdo internacional que pone en riesgo la existencia de la poca industria nacional que aún le queda a México. Es cierto que en México hay mucha industria manufacturera, pero en su mayoría ya es de capital extranjero. Con el CPTPP se pone en riesgo a las industrias del calzado, textil y vestido, las cuales están constituidas en su mayoría por empresas de capital mexicano, lo cual es positivo porque las utilidades que generan se reinvierten en el país y de hecho permiten la diversificación económica del país.

 

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Sesión de Comisiones Unidas en las que se aprobó el CPTPP para turnarlo al pleno

El querer aprobar el CPTPP por el pleno del Senado sin haber realizado todos los análisis que se requieren sobre los impactos que este acuerdo tendrá en la vida de millones de mexicanos es incorrecto. Inclusive porque muchos senadores no tienen la información completa respecto a la forma en que operará este acuerdo comercial. Se han dicho muchas cosas respecto a cómo este acuerdo beneficiará al país y que las industrias sensibles como las de calzado, textil y vestido no tienen nada que temer. Respecto a este último punto, a continuación explico varias cosas que se han dicho a los senadores que no son ciertas:

 

  1. Se ha dicho que el CPTPP no acabará con la industria mexicana del sector textil-confección y cuero-calzado. A este respecto, se puede señalar que es verdad que estas industrias no se acabarán, pero si resultarán seriamente afectadas por las importaciones de Vietnam. Tenemos para el caso de calzado que desde 2014 las importaciones de Vietnam se han incrementado desplazando a China, esta tendencia se agravará debido a la reducción de aranceles derivada del CPTPP, pues este país enfrenta actualmente un arancel promedio ponderado de 24.08%, que en 5 años será de 14.01% y en 13 años cera 0%. Según diversas estimaciones, en un plazo de 5 a 10 años se perdería 40% del mercado interno para los fabricantes nacionales.

 

  1. Se ha dicho que en materia de acceso al mercado mexicano, que se darán los suficientes espacios de ajuste a estos sectores ante la competencia. En el caso concreto de calzado con Vietnam y Malasia se negociaron plazos de 13 años para los productos más sensibles, así como el establecimiento de reglas de origen que incentivan la integración regional. Respecto a este punto, se debe señalar que en realidad sólo 15 de las 59 fracciones arancelarias de calzado tienen plazos de desgravación a 13 años, y no significa que conservará el arancel actual durante los 13 años, en realidad la desgravación inicia en el año 1, por lo que la afectación será inmediata, en sólo 5 años el arancel promedio habrá bajado de 25.77% a 10.04%.

 

  1. Se ha dicho que las reglas de origen aplicadas salvaguardan a la industria y que promueven las cadenas de suministro regionales. Esto es falso, y por el contrario, en el caso de calzado la regla de origen está diseñada para incentivar el uso de suministros externos a la región. Esto significa que Vietnam podrá obtener el 100% de sus insumos de China (elásticos, sintéticos, pieles, telas, etc.), los procesa en Vietnam para convertirlos en zapatos y ya se considerará un zapato hecho en Vietnam. Esto representa la peor de las combinaciones para México porque entonces las fábricas mexicanas competirán con fábricas que trabajan con las materias primas más baratas del mundo (provenientes de China) y fabricarán zapatos con una mano de obra a la que se le pagan sueldos de miseria. Se debe señalar que China es el principal proveedor de insumos y materias primas de las fábricas de calzado en Vietnam. De acuerdo a Lefaso, la Asociación de Cuero, Calzado y Bolsas de Mano de Vietnam, el 55% de los insumos totales de su cadena de producción son importados, y en su mayoría son de China.

 

  1. Se ha dicho que se definen compromisos para que las autoridades aduaneras de las Partes intercambien información y brinden asistencia que permita identificar e imponer sanciones a infracciones aduaneras, así como evitar la evasión de impuestos, contrabando y fraude. La realidad es que en estos “compromisos” no hay una obligación de proporcionar información, la obligación se limita en el texto de la regla a “esforzarse”, adicionalmente, no existe ninguna sanción para el incumplimiento de este “compromiso” de tal manera que: Vietnam puede asegurar que se esforzó para atender una solicitud, pero no entregar la información; y si Vietnam se rehúsa a cumplir con una solicitud, lo cual es casi seguro que suceda, no existe ningún mecanismo jurídico para obligarlo a cumplir. La experiencia nos muestra que en realidad este tipo de obligaciones generalmente son letra muerta, como ha sucedido con los acuerdos de cooperación aduanera entre México y Taiwán o entre México y la República Popular China.

 

  1. Se ha dicho que en materia de subsidios y otro tipo de apoyos a las empresas fabricantes de calzado, textil y vestido en Vietnam, que no hay de qué preocuparse porque existe un capítulo de Empresas de Estado, el cual regula este tipo de empresas, y que se establecen disciplinas que impedirán que éstas incurran en prácticas desleales al comercio. A este respecto es muy importante señalar que este capítulo no es aplicable para las empresas propiedad del Estado y monopolios designados de países que no son Parte, como es el caso de la República Popular China. Al respecto, una enorme cantidad de fábricas de calzado en Vietnam son de propiedad, control y participación de Inversión Extranjera Directa de capital chino, en realidad son fábricas chinas instaladas en Vietnam, aprovechando su bajo costo de mano de obra, estas empresas son propiedad del Estado Chino; sin embargo, para estas empresas no aplican las disciplina del capítulo 17 del CPTPP porque China no es Parte del tratado, de esta manera, China puede exportar a Vietnam los subsidios que otorga a sus empresas, otorgar financiamientos blandos, y estas acciones no estarán controladas por el acuerdo.

 

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El Senador Teófilo Torres Corzo (PRI – San Luis Potosí) desdeña los argumentos de las industrias del calzado, textil y vestido. Es el representante del gobierno federal en el Senado.

Así como estos cinco puntos, podemos elaborar más respecto a cómo hay muchos mitos que pretenden minimizar el daño que el CPTPP hará a la industria nacional. Los senadores tomarán la semana que viene una decisión en base a ideas que les han dicho que no son del todo ciertas, y por lo tanto es muy importante que sepan cómo funciona el CPTPP y el impacto que tendrá en la industria nacional.

 

A juicio de muchos analistas, entre ellos Arnulfo R. Gómez, sin duda el CPTPP es un tratado en el que los mexicanos nada vamos a ganar. Señala que el modelo de aperturismo económico que se ha seguido desde 1994 no le ha servido al país y tan es así que desde ese año México ha registrado enormes retrocesos en todas sus variables económicas. Y para ilustrar esto menciona varios ejemplos:

  • Retrocedimos como economía mundial de la 9ª a la 15ª posición;
  • Nuestro PIB per cápita cayó del 43º al 73º lugar;
  • Como destino de la IED pasamos de la 4ª a la 18ª posición;
  • En materia de competitividad descendimos del 34º al 51º escalón; y
  • Nuestro valor agregado en la exportación mexicana se redujo del 59% al 38%, lo
  • que nos ubicada en el 30º lugar como exportador, en lugar del 13º que tanto cacarean nuestros altísimos funcionarios.

 

Arnulfo R. Gómez señala que esta es una situación deplorable que es resultado de una enorme irresponsabilidad, por lo que los senadores deben tomar en cuenta todas estas variables para actuar en función del bienestar de México, dejando a un lado los dogmatismos que han llevado a grandes núcleos de la población mexicana a una situación de pobreza que ya alcanza a más 60 millones de habitantes de nuestro país.

 

A manera de conclusión solo agregaría que el libre comercio es bueno, pero cuando se maneja de una manera inteligente. En México lamentablemente los funcionarios y teóricos del comercio exterior insisten en la ratificación del CPTPP, lo cual resulta increíble, sobre todo, cuando queda claro que no existen condiciones para que la planta productiva nacional trabaje en niveles de competitividad debido a las enormes deficiencias en el costo país que tenemos en México, situación que no permitirá enfrentar en muchas industrias nacionales a ninguno de los futuros socios de México en el CPTPP.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Queda claro, Donald Trump no sabe economía

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El presidente Donald Trump parece desconocer que un mayor déficit fiscal ocasiona un creciente déficit en la balanza comercial

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no sabe de economía, y esto lo digo por la serie de políticas equivocadas que ha estado implementando: por un lado realiza una reforma fiscal con una serie de recortes a los impuestos que elevan su déficit fiscal, luego se queja del creciente déficit comercial que los Estados Unidos tienen con China y México, y después decide iniciar una guerra comercial imponiendo aranceles a importaciones chinas por un monto de 46 mil millones de dólares.

En los Estados Unidos los economistas están preocupados porque no les gusta el problema de “los déficits gemelos”, un fenómeno que se ha vuelto crónico y en el que se presentan de manera simultánea fuertes desequilibrios en el ámbito fiscal y en la balanza comercial. Esta es una situación que se ha dado desde la década de los ochentas, salvo por un breve periodo a principios de los 2000s.

El déficit comercial de los Estados Unidos sigue creciendo y sumó 57.6 mil millones de dólares en febrero de este año. Y gracias al estímulo masivo por el recorte de impuestos de la administración Trump, el gobierno de los Estados Unidos incrementará la diferencia entre lo que gasta y lo que recauda. El resultante déficit fiscal llegará a un billón de dólares (trillón en inglés) para el año 2020 y será de 1.5 billones de dólares  para el año 2028.

La hipótesis de los déficits gemelos sostiene que un creciente déficit fiscal ocasiona un mayor déficit en la balanza comercial, ya que el mayor gasto público ocasiona un mayor gasto de consumo, lo que a su vez aumenta las importaciones. Los déficits gemelos muchas veces son vistos como fenómenos aislados en lugar de analizarse como elementos que coexisten y se refuerzan uno al otro con efectos perversos para la economía, en especial cuando quien los registra es una economía desarrollada.

El problema de un creciente déficit fiscal se potencializa cuando la economía que lo registra ya está en una situación de pleno empleo. La teoría económica sostiene que cuando una economía está en recesión, el registrar un mayor gasto público y por lo tanto un déficit fiscal ayuda a paliar la caída del Producto Interno Bruto (PIB), ya que un mayor gasto fiscal compensa la disminución de la demanda, provocando que las empresas puedan vender más, contraten personal, aumenten los ingresos, y se reactive el consumo. Esta es la razón por la que a Estados Unidos le ha ido mejor en cuanto a crecimiento económico, comparado con Europa después de la crisis global de 2008 – 2009.

Pero no es aconsejable mantener grandes déficits fiscales cuando la economía ya está trabajando con toda su capacidad, y básicamente todos los que quieren un empleos ya cuentan con uno. En una economía que ya está en pleno empleo de su fuerza laboral y de su capital, el echar un montón de dinero no ayudará a producir más (porque ya no hay gente disponible para producir más), sino que lo que ocasiona es que se incrementen las importaciones, aumentando así el déficit en la balanza comercial.

Entonces esto es lo que le sucede a Estados Unidos, y en lugar de poner remedio al problema del déficit fiscal, lo que hace la administración del presidente Trump es culpar a China y a México. En particular, hemos visto en las semanas recientes como los Estados Unidos, argumentando los robos de propiedad intelectual por parte de China, como ha propuesto imponerle a este país una serie de aranceles a la importación de sus productos. China ha respondido a Estados Unidos y ahora estamos a punto de presenciar una guerra comercial entre las dos mayores potencias económicas a nivel mundial.

¿Quién está en mejores condiciones para ganar la guerra comercial? Como veremos a continuación, es China.

El presidente Donald Trump ha dicho por Twitter “Cuando ya tienes un déficit comercial de 500 mil millones de dólares, no puedes perder”. Él cree esto porque su país tiene un enorme déficit comercial con China, el cual de hecho fue de 337 mil millones de dólares en 2017 no 500 mil millones, y piensa que puede ganar la guerra comercial entre los dos países. Pero aunque China le vende más a los Estados Unidos respecto a lo que le compra, la posición de Pekín es mucho más fuerte, tanto política como económicamente, de lo que cree Trump.

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Una guerra comercial entre China y Estados Unidos le hace más daño a éste último país

Desde el punto de vista económico, tanto los Estados Unidos como China, perderán en una guerra comercial. La imposición de aranceles aumentará los precios, disminuirá las exportaciones y perjudicará el crecimiento económico; por lo que tanto Estados Unidos como China estarían mejor si cesan las hostilidades. Pero ahora que la administración Trump amenaza con imponer aranceles a 46 mil millones de dólares de importaciones originarias de China y este país le ha respondido con una amenaza similar, estamos al borde de una guerra comercial. Desde entonces Trump ha aumentado el conflicto amenazando con imponer aranceles a otros 100 mil millones de dólares de importaciones provenientes de China, a lo que Pekin respondió que igualaría en respuesta. Los cálculos de Trump sugieren que piensa que China tiene más que perder y que por lo tanto terminará cediendo. Pero está equivocado.

Las estadísticas parecen indicar que China es más vulnerable que los Estados Unidos, pero no es así. Si nos concentramos en el intercambio de bienes, como lo hacen la mayoría de los analistas, vemos que China le vendió a Estados Unidos un total de 506 mil millones de dólares el año pasado, y le compró apenas bienes por 131 mil millones de dólares. Pero los Estados Unidos también le vendieron a China 38 mil millones de dólares más en servicios de lo que le compraron. Pero el punto fundamental es que la mayor parte de lo que Estados Unidos le vende a China son productos agrícolas y bienes cuyo contenido es en su mayoría estadounidense. Por el contrario, las exportaciones de China a Estados Unidos son típicamente bienes ensamblados en China que contienen muchos componentes de otros países, y muchas veces son de marcas estadounidenses. Y más aún, el 37% de las importaciones de Estados Unidos provenientes de China consisten de partes y componentes que requieren los productores estadounidenses.

Tomemos el ejemplo del IPhone de Apple. Cuando los IPhones son enviados de las fábricas chinas a los Estados Unidos, el costo total de la importación se le atribuye a China. Sin embargo, estos IPhones incluyen componentes de Corea del Sur, Japón, y de muchos otros países. De acuerdo con una estimación, el ensamblaje en China representa entre el 3 y el 6% de los 370 dólares que representa el costo de manufactura de un IPhone X. Dado que este teléfono se vende al público en 999 dólares, el grueso del valor agregado es estadounidense: el margen de Apple y el de los minoristas estadounidenses.

Claro que este es un ejemplo extremo y Trump no le ha puesto aranceles a los IPhones. Pero consideremos que de los 46 mil millones de dólares en aranceles con los que amenaza Trump, 26 mil millones corresponden a importaciones de bienes electrónicos. Las tarifas de Trump fueron diseñadas para perjudicar el objetivo del gobierno chino de desarrollar su propia gama de productos de alta tecnología. Pero de acuerdo con estimaciones de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), aproximadamente la mitad del valor de las exportaciones chinas de computadoras, electrónicos y equipo óptico es de origen foráneo. Así que aunque los aranceles propuestos se convirtieran en realidad para estos productos, y esto ocasionará una caída de un 25% de las exportaciones chinas de estos productos, el impacto directo para China sería de apenas 6.5 mil millones de dólares, algo así como el 0.05% de su PIB.

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México podría beneficiarse de la guerra comercial entre China y Estados Unidos si se convierte en una alternativa para la proveeduría

En contraste, el daño potencial que puede ocasionar China a los Estados Unidos es mucho mayor. Esto porque un primer objetivo de China fueron los aviones para transporte civil producidos por la empresa Boeing por un monto de 16 mil millones de dólares. Las acciones de esta empresa se desplomaron después del anuncio de China, pero las aerolíneas chinas se están expandiendo tan rápido que tal vez Boeing esté dispuesto a disminuir los precios de sus aviones para mantener las ventas allá. En ese caso, las tarifas impuestas por China serían pagadas por los Estados Unidos y no por las empresas chinas. Hay que recordar que Boeing compite contra la europea Airbus.

Aunado a lo anterior, otro objetivo de China en cuanto a la imposición de aranceles son las exportaciones estadounidenses de soya, las cuales fueron de 12.8 mil millones de dólares en 2017. China compra la mitad de las exportaciones estadounidenses de este bien, lo que le da poder de mercado. De hecho conforme avanzaba la retórica de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, los precios de la soya se desplomaron y no debemos olvidar que China cuenta con Brasil como proveedor de soya.

Es así que podemos llegar a la conclusión de que el presidente estadounidense, Donald Trump, no sabe de economía y está mal asesorado. No sabe que él es el causante de los crecientes déficits comerciales que registra su país, derivado de su crónico déficit fiscal; y tampoco sabe que en una guerra comercial tiene todo para perder, eligió pelear contra un país que si sabe cómo hacerle daño.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Se termina la hegemonía del dólar, nace el petroyuan

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El 26 de marzo nació el petroyuan, la apuesta de China y Rusia para desbancar el petrodólar

Después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciará que impondrá aranceles por 60 mil millones de dólares (mmdd) a las importaciones provenientes de China, y la tibia reacción de la nación asiática anunciando medidas de represalia por apenas 3 mmdd, el pasado 26 de marzo China comenzó las operaciones del petroyuan. Este es el principio del fin de la hegemonía del dólar, lo que probablemente le dolerá a los Estados Unidos mucho más que cualquier represalia comercial.

China es el país más importante en cuanto a importación y consumo de petróleo, adquiriendo del exterior unas 400 millones de toneladas en 2017. Esto lo vuelve un importantísimo jugador en este mercado y a partir de ahora podrá influir en el precio internacional del oro negro y tener una referencia propia que refleje los precios del petróleo crudo que consumen sus refinerías. Keith Johnson, de la revista Foreign Policy, señala que es anómalo y aberrante que la región asiática —con el mayor crecimiento económico global— carezca de un punto de referencia para la cotización del petróleo, algo de lo que han abusado las plazas financieras de Londres y Nueva York cuando el petróleo del Mar del Norte, que apuntala la variedad Brent, se encuentra en franco declive mientras que la producción petrolera de Estados Unidos se centra básicamente en la extracción de la controvertida fracturación hidráulica o ‘fracking’.

Es así que el comercio de contratos futuros de petróleo, denominados en yuanes (mejor conocidos como  petroyuanes) y respaldados en reservas de oro, comenzó el lunes 26 de marzo en la Bolsa Internacional de Energía de Shanghái (INE, por sus siglas en inglés). Con esto se permite a comerciantes chinos y extranjeros comprar petróleo cotizado en yuanes en lugar de dólares. Este acontecimiento representa un gran cambio en el mercado mundial de energía, señaló la revista estadounidense Foreign Policy. Y como no va a ser así, si por primera vez, el comercio del petroyuan desafía el mercado de futuros de petróleo que había sido dominado hegemónicamente desde los años setentas por Wall Street y la City de Londres con futuros denominados en dólares o mejor conocidos como petrodólares.

Pero antes de profundizar en el análisis de esta noticia disruptiva en el mundo de las finanzas internacionales, es necesario explicar qué son los contratos futuros, y en especial los del petróleo. Un contrato futuro tiene dos partes, un comprador y un vendedor, los cuales pactan en un momento actual el precio y cantidad de petróleo a ser vendida/comprada en una fecha futura. Por ejemplo, un vendedor puede acordar la entrega de 100 mil barriles de petróleo a un precio de 50 dólares por barril con entrega en la tercera semana de septiembre de 2018. Así, no importa que suceda con el precio del petróleo en septiembre, la transacción debe llevarse a cabo en los términos pactados con independencia de que el precio spot del petróleo en septiembre sea de 20 o de 80 dólares. Entonces con el lanzamiento del petroyuan, este tipo de contratos dejarán de llevarse a cabo sólo en dólares en Nueva York y Londres, sino que ahora podrán realizarse en yuanes en Shanghai.

Así, el cambiar sólo una parte del comercio mundial de petróleo hacia el yuan es potencialmente inmenso. El petróleo es la mercancía más comerciada en el mundo, con un volumen anual comerciado de 14 billones de dólares, monto equivalente al PIB de China. De esta manera, el pensar en que el 10% de las transacciones se llevarán a cabo en yuanes, implicaría un fuerte impulso para el yuan como moneda internacional e inclusive para ser utilizada como moneda de reserva internacional (hay que recordar que el Fondo Monetario Internacional –FMI- incorporó al yuan como parte de los Derechos Especiales de Giro en 2016).

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El petroyuan goza de la protección nuclear de Rusia y constituye el cambio financiero más importante desde la década de los setentas.

Cabe señalar que el lanzamiento del petroyuan ocurre después de cinco trimestres consecutivos en los que el yuan se ha apreciado frente al dólar, su racha de aumentos más alta desde 2013. En enero de 2018, el yuan ocupa la posición 5 a nivel internacional como moneda de pago nacional y global, la misma posición que ocupaba el año pasado, pero su participación respecto a otras monedas cayó de 2.5% a 1.7%, de acuerdo con el sistema SWIFT.

El peytroyuan cuenta con el respaldo de Rusia (el mayor productor de petróleo del mundo en 2016) y nació en junio de 2017, cuando el Banco Popular de China y el Banco Central de la Federación Rusa firmaron un memorándum para que las transacciones de crudo entre las dos potencias se empezaran a realizar únicamente en yuanes. Con esto Rusia busca evadir las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea, naciendo así el petroyuán. A diferencia de otros intentos pasados de romper con la venta de petróleo en dólares (Irak y Libia), ahora la situación es diferente porque el petroyuan nace bajo el paraguas nuclear ruso que Moscú le brinda a China, que básicamente le brinda la cobertura necesaria para experimentar su petroyuán, el cual ya es considerado como un punto de inflexión histórico en las geofinanzas.

Respecto a la aceptación del petroyuan, cabe señalar que en el día de su lanzamiento alcanzó casi 3 mmdd en operaciones, aunque el portal zerohedge asevera que fueron 4 mmdd, lo que fue calificado como un desempeño mejor de lo esperado por el mercado, que contribuirá a la fortaleza del yuan en los mercados de las divisas globales y que desafía realmente el sistema del petrodólar.

Por otra parte, con el petroyuan las naciones sancionadas por los Estados Unidos y ricas en petróleo, tales como Rusia, Irán y Venezuela, podrán beneficiarse al poder comerciar sin dólares. Rusia y China ya realizan su intercambio comercial en sus monedas locales, y desde septiembre de 2017, Venezuela vende su petróleo en euros, pero ahora podrá hacerlo también en yuanes (hay que recordar que China ha financiado a Venezuela en los últimos años a cambio de petróleo).  De esta manera, al paso del tiempo, las sanciones impuestas por los Estados Unidos a diversos países podrían quedar completamente neutralizadas, así como sus posibilidades de dominar otras naciones han sido disminuidas, ya que éstas eventualmente podrán evadir el uso del dólar completamente.

Por su parte, el economista, Carl Weinberg ha dicho que las perspectivas del petroyuan también son favorables porque China probablemente “obligará” a Arabia saudita a abandonar el petrodólar por el yuan en las ventas de petróleo, un ajuste que seguramente moverá el mercado petrolero en la misma dirección.

Otra característica del petroyuan es que está respaldado el oro, y esto se debe a que uno de los principales defectos del yuan es que es una moneda muy líquida y poco extendida, por lo que el gobierno chino lo respaldó aumentando el volumen de oro de sus reservas internacionales. Algo que por cierto debería hacer el Banco de México, comenzar a cambiar parte de sus reservas internacionales de dólares a plata y oro.

Yuan gold
Para fortalecer el yuan, China ha aumentado sus reservas de oro, algo que debería imitar el Banco de México

¿Qué implicaciones tiene todo esto para México? Pues en principio podemos esperar un mayor debilitamiento del dólar, lo que ayudará a evitar que el peso se siga depreciando; sin embargo, esto también implica que el valor de los dólares que el Banco de México tiene en sus reservas internacionales irá hacía abajo. Es por ello que diversos analistas recomiendan al Banxico que cambie parte de sus reservas internacionales a Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional, o bien, que cambie una parte a oro y/o plata.

Por otra parte, México también podría amenazar a Estados Unidos y dejar entrever que en caso de que fracase la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, comenzará a vender su petróleo en yuanes y dejará de hacerlo en dólares. Esto cobra sentido también en la medida en que el yuan comience a tener un uso mucho más extendido a nivel internacional, por lo que no nos afectaría tener parte de nuestras reservas internacionales en yuanes. Hasta ahora no lo hemos hecho porque no queremos molestar a Estados Unidos, pero ante el rompimiento del TLCAN, es una alternativa digna de analizarse.

Es una realidad que China busca que el yuan se convierta en una moneda tan fuerte como el dólar y el euro. Veremos que si resultan exitosos con el petroyuan (todo parece indicar que así será), es altamente probable que en los próximos años veamos que otros pagos internacionales también se hagan en yuanes, incluidos los metales y la minería de materias primas. Esto obliga a México a anticiparse y llevar a cabo estrategias que den mayor fortaleza al peso mexicano.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt