Apuntes para una neopolítica industrial en México

marquez-colin-2 (1)
El Presidente Andrés Manuel López Obrador y la Secretaria de Economía, Graciela Márquez Colín.

Habían sido días de un enorme nerviosismo y de un arduo trabajo de cabildeo con autoridades del gobierno federal, por parte de los sectores calzado, textil y vestido. Esto porque los aranceles máximos Nación Más Favorecida (NMF) cobrados a las importaciones de estos productos originarios de países con los que no tenemos un tratado de libre comercio, en especial originarios de China y Vietnam, estaban programados para disminuir al 20% a partir del próximo 2 de noviembre.

Dada la enorme diferencia de costo-país de México versus China, y el hecho de que dicha nación asiática no es una economía de mercado aunque ellos digan que si, la baja arancelaria planteada representaba un enorme riesgo para decenas de miles de empleos de estas industrias, erosiona la rentabilidad de las empresas, merma la recaudación de impuestos por parte del gobierno federal en favor de grupos de importadores, afecta el crecimiento de varias regiones de México, y no se traduce en precios más bajos para los consumidores. La baja arancelaría implicaba simplemente entregarle nuestro mercado a las empresas de naciones asiáticas, una mayor concentración  de la riqueza y lo peor es que sería a cambio de absolutamente nada.

Dada esta situación y la urgencia de tener una definición que diera certidumbre a los sectores productivos, el viernes 25 de octubre, el presidente Andrés Manuel López Obrador, y la Secretaria de Economía, Graciela Márquez Colín, anunciaron la decisión de mantener los aranceles máximos a la importación de productos de calzado, textil y vestido, en los niveles actuales hasta el fin del sexenio, es decir, hasta el 31 de agosto de 2024.

Esta decisión, que fue recibida con un enorme beneplácito por parte de empresarios y trabajadores de la industria, así como por parte de la población en general que entiende la importancia de los sectores calzado, textil y vestido, es posiblemente la acción más clara de política industrial que ha llevado a cabo el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Es una acción contundente que demuestra que cuando dijo que Primero México y luego el extranjero, el presidente hablaba en serio.

unnamed-1
Simón Levy Dabbah, un aliado de la industria nacional.

Es así que debe reconocerse la importancia que el gobierno federal le ha dado a estas actividades productivas que tienen un enorme potencial de crecimiento del empleo y creación de riqueza que puede permear a miles de familias. La decisión implica un cambio de mentalidad por parte del gobierno federal respecto a administraciones anteriores. En este sentido, resulta relevante hacer alusión a los mensajes de Twitter que publicó mi amigo Simón Levy Dabbah tras el anuncio de mantener los aranceles: “Hoy me siento orgulloso de la #4taTransformacion porque la industria del calzado es considerada –a diferencia del modelo neoliberal- estratégica para el mercado interno. Compitamos globalmente; si a la apertura pero no al libertinaje. Tanto mercado interno para tanta globalización” y “Todos los ortodoxos que predican y rezan a favor del libre comercio, están equivocados: el comercio libre es una falacia hoy más que nunca. Lo que hay, es comercio inteligente y los jugadores ya no sólo son empresas sino paraestatales. Impulsemos una apertura con inteligencia.”

Tal vez por las acciones del presidente estadounidense Donald Trump y su America First, o por la manera cómo han permeado los conceptos de Manufactura 4.0 impulsados fuertemente por Alemania, o tal vez sea por los problemas crónicos de crecimiento económico que enfrenta México, pero la realidad es que afortunadamente en nuestro país, hay una creciente cantidad de funcionarios públicos y líderes empresariales que reconocen la importancia de implementar una política industrial inteligente y moderna. Esto es muy bueno, porque la idea de una política industrial de verdad fue relegada durante décadas en nuestro país. Hoy más que nunca, las teorías de libros de texto de economía de los ochentas y noventas han quedado atrás y sólo los académicos trasnochados siguen creyendo en ellas.

NoahSmithBloombergColumnist2015
Noah Smith de Bloomberg

Y pues en este contexto y dado que el tema será cada vez más importante, quiero hacer referencia a un reciente artículo de Noah Smith, publicado en el portal de Bloomberg y titulado “¿Deben los gobiernos elegir ganadores? Ha funcionado anteriormente” en él se hace un recuento de ocho libros que dan cuenta de los éxitos y fracasos de la política industrial en el mundo. A continuación se mencionan dichos libros y algunos de sus principales argumentos.

  1. Economía concreta: El Enfoque de Hamilton hacía el Crecimiento Económico y la Política” de Stephen S. Cohen y Brad DeLong. En este libro los autores tratan menos el tema de cómo llevar a cabo la política industrial y elaboran más sobre la necesidad de llevarla a cabo. Dando una enorme cantidad de ejemplos en base a la historia de Estados Unidos, Cohen y DeLong argumentan que el apoyar a ciertos sectores económicos específicos y realizar algunas promesas específicas es esencial para ganar legitimidad popular y apoyo para un programa de economía política. La gente sólo apoyará un plan, argumentan los autores, si tienen cierta idea concreta de cómo dicho plan mejorará sus vidas. El simplemente dejar el desarrollo económico a los caprichos del mercado seguramente resultará en un sector financiero hinchado de ganancias y en desilusión popular.
  2. Política industrial para el Siglo Veintiuno” de Dani Rodrik. En este libro, Rodrik, un economista de la Universidad de Harvard, ofrece una teoría de porqué la política industrial funciona como una estrategia de desarrollo para los países pobres. En lugar de elegir industrias ganadoras, Rodrik argumenta, que los países exitosos subsidian las exportaciones, con el objetivo de darse cuenta de qué cosas son las que fabrican mejor. Los mercados mundiales reaccionan como una herramienta de descubrimiento, recompensando a las industrias exitosas y castigando a las que no son productivas, y ayudando a cada país a encontrar su lugar de mayor eficiencia en el sistema global de comercio.
  3. Como funciona Asia” de Joe Studwell. Si quieres leer acerca de la historia reciente de políticas industriales exitosas, este es el libro de lectura obligada. Haciendo uso de una enorme cantidad de recursos y fuentes de información, Studwell presenta una visión unificada del modelo de desarrollo del Este de Asia que convirtió a Japón, Corea del Sur y Taiwán en naciones ricas, y que ahora ayuda a impulsar la economía de China. Algunos elementos del modelo –por ejemplo, redistribución de la tierra agrícola de terratenientes a agricultores- son solo aplicables a países pobres. Pero la idea de Studwell de “disciplina exportadora” –mover a las empresas a incursionar en los mercados globales y forzar la liquidación de aquellos que fallan- podría usarse en los países ricos también.
  4. La era de Park Chung-Hee: La Transformación de Corea del Sur”, editado por Byung-Kook Kim y Ezra Vogel. Esta colección de ensayos detalla la impresionante forma de gobernar durante 16 años por parte del dictador militar surcoreano Park Chung-Hee, un periodo en el que su ingreso real per cápita casi se cuadruplico. Aunque Park fue un tirano represor, sus políticas económicas sacaron al país de la pobreza a una tasa más rápida que cualquier otro país en toda la historia. El enfoque de Park, que incluía vastas cantidades de planeación estatal, grandes conglomerados apoyados por el gobierno, focalización de industrias estratégicas y promoción de exportaciones, es tal vez el ejemplo más puro de una política industrial moderna en funcionamiento.
  5. ¿Puede competir Japón?” de Michael Porter, Hirotaka Takeuchi y Mariko Sakakibara. Escrito en el año 2000, este libro ofrece una historia con moraleja sobre cómo la política industrial puede distorsionarse, especialmente en los países desarrollados. El profesor de negocios Porter, Takeuchi y Sakakibara nos muestran cómo es que el famoso Ministerio de Comercio Exterior e Industria de Japón (MITI por sus siglas en inglés) ayudó a impulsar al país al liderazgo mundial en industrias como la manufactura de automóviles y herramientas para maquinaria, pero comenzó a fallar en los 80s y 90s. En las nuevas industrias como la electrónica, las viejas recetas fallaron, y Japón perdió competitividad, y la reputación del MITI quedó amargada.
  6. El Estado Emprendedor: Desenmascarando los mitos del sector público vs privado” de Mariana Mazzucato. En este contundente libro, que ha sido muy influyente en el Reino Unido, la economista Mazzucato argumenta que los mayores avances tecnológicos tienen una cantidad significativa de apoyo gubernamental. Ella demuestra que las compañías privadas como Apple, aunque venerada por su innovación, de hecho cosecha los frutos de un proceso de largo alcance de investigación y desarrollo apoyado por el gobierno. Mazzucato argumenta que las teorías populares respecto a la superioridad del sector privado sobre el gobierno están equivocadas, y que sólo el sector público puede hacerse cargo de los enormes gastos y apoyar en los grandes proyectos de largo plazo.
  7. Iniciando América: cómo la ciencia revolucionaria puede revivir el crecimiento económico y el sueño americano” de Jonathan Gruber y Simon Johnson. Los economistas Gruber y Johnson no sólo teorizan respecto del valor de la política industrial, ellos diseñan un plan concreto. Aprovechando las lecciones de la Segunda Guerra Mundial y la carrera espacial, proponen un aumento anual de $ 100 mil millones de dólares en gastos de investigación y desarrollo en los Estados Unidos. Conscientes del problema de la actividad económica que se concentra en un puñado de centros tecnológicos de las grandes ciudades, proponen construir grandes parques de investigación nuevos en áreas económicamente deprimidas con mucho talento local y buena calidad de vida. Cada centro se centraría en un área prometedora de descubrimiento científico, con el gobierno poniendo fondos para investigación y asistencia de comercialización, y extrayendo un retorno a través de la propiedad pública de la tierra. Es un plan audaz y también bueno.
  8. Nuestras ciudades: un viaje de 100,000 millas al corazón de América” de James y Deborah Fallows. Volando alrededor de los Estados Unidos, en un pequeño avión, los dos escritores veteranos narran las historias de ciudades que han revivido después del triple impacto del declive de la franja conocida como el Cinturón de Óxido, la competencia china y la Gran Recesión de 2009. Al observar los elementos comunes, intentan extraer lecciones generales sobre los tipos de políticas industriales locales que las ciudades pueden adoptar para revivirse. Las recetas incluyen un centro de la ciudad revitalizado, educación técnica sólida, enfoque en una industria específica o un conjunto de industrias y, lo más importante, una estrecha cooperación entre el gobierno local, las empresas, las universidades y las organizaciones sin fines de lucro.

Esta lista de lecturas proporciona una introducción al mejor pensamiento moderno sobre el tema de la política industrial, pero hay mucho más para leer. Debemos aprovechar la coyuntura actual para lanzar una gran política industrial mexicana que replique los milagros industriales de las naciones asiáticas. Hay que apoyar al gobierno federal en esta gran tarea y hay que esperar que éste haga lo propio para crear las condiciones necesarias para el desarrollo industrial de México.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Sólo cuatro ramas manufactureras crecen

factory-robots-making-car
El valor de la producción manufacturera cayó -1.7% real en los primeros ocho meses de 2019.

La debilidad de la manufactura nacional se va manifestando de forma cada vez más clara conforme avanza el año. El aumento de 5.1% anualizado en el valor de las exportaciones manufactureras que se ha presentado en los primeros ocho meses de 2019 no ha sido suficiente para impedir que en el agregado, la manufactura nacional presente ya una importante contracción. De acuerdo con cifras de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI, en los primeros ocho meses de 2019, el valor de la producción de la industria manufacturera sumó 5.506 billones de pesos, cifra nominalmente 2.2% superior a la observada en los primeros ocho meses de 2018. Sin embargo, esto preocupa porque si tomamos en cuenta la inflación del periodo, vemos una contracción en el valor de la producción de -1.7%.

Al analizar la evolución de la industria manufacturera a nivel de rama de actividad, en el comparativo de los primeros ocho meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, tenemos que solamente cuatro ramas muestran una tasa de crecimiento del valor de su producción por encima de la inflación del periodo (en paréntesis se muestra la tasa de crecimiento nominal): 1. Industria de las bebidas y del tabaco (7.5%); 2. Fabricación de equipo de transporte (7.0%); 3. Industria del papel  (5.6%); y 4. Fabricación de maquinaria y equipo (4.2%). Estas cuatro ramas de actividad representan el 46.5% del valor de la producción total de la industria manufacturera de México.

Por su parte, tenemos que hay ocho ramas de actividad que presentan incrementos nominales en su valor de producción, pero éstos están por debajo de la inflación del periodo, por lo que en términos reales se están contrayendo (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento nominal): 1. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (3.4%); 2. Industria del plástico y del hule (3.4%); 3. Industria alimentaria (3.1%); 4. Industria de la madera (2.9%); 5. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (1.2%); 6. Otras industrias manufactureras (0.8%); 7. Fabricación de prendas de vestir (0.7%); y 8. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.7%). Cabe señalar que estas ocho ramas de actividad representan el 24.7% del valor de la producción total de la industria manufacturera nacional.

Finalmente, tenemos un grupo de nueve ramas de actividad que en el periodo de los primeros ocho meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, muestran una caída nominal en su valor de producción, la cual es evidentemente exacerbada al tomar en cuenta la inflación del periodo (en paréntesis se muestra el porcentaje de disminución nominal): 1. Fabricación de muebles, colchones y persianas (-0.3%); 2. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-1.1%); 3. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-1.6%); 4. Industria química (-2.3%); 5. Fabricación de productos metálicos (-3.0%); 6. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-5.2%); 7. Industrias metálicas básicas (-6.0%); 8. Impresión e industrias conexas (-6.3%); y 9. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-14.0%). Estas nueve ramas de actividad representan el 28.7% del valor de la producción total de la industria manufacturera y son las que más problemas presentan.

2787aainegi-crecimiento-industria-150318-2
La industria automótriz genera el 35% del valor de la producción manufacturera de México.

De esta manera queda claro que de un total de 22 ramas de producción manufacturera, solamente cuatro presentan buenos números, y como veremos en un momento más, es básicamente por la industria automotriz (fabricación de equipo de transporte) que la caída en la manufactura no es más grave.

Ahora, en cuanto al tamaño de cada una de las ramas de actividad manufacturera, en los primeros ocho meses de 2019, tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje que representa su valor de producción respecto del total): Fabricación de equipo de transporte (35.0%); Industria alimentaria (15.4%); Industria química (9.4%); Industrias metálicas básicas (7.2%); Industria de las bebidas y del tabaco (6.0%); Industria del plástico y del hule (3.9%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (3.6%); Fabricación de productos metálicos (3.3%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (3.2%); Industria del papel (3.1%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (2.9%); Fabricación de maquinaria y equipo (2.4%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (0.9%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (0.7%); Fabricación de prendas de vestir (0.7%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (0.6%); Otras industrias manufactureras (0.5%); Impresión e industrias conexas (0.4%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (0.3%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.2%); e Industria de la madera (0.2%).

Con los anteriores datos, queda clara la importancia de la rama de Fabricación de equipo de transporte, ya que representa más de una tercera parte de todo el valor de producción de la manufactura en México. Entonces, si realizamos el ejercicio de cuál sería el desempeño de la industria manufacturera nacional sin tomar en cuenta a la industria automotriz, vemos que en el comparativo de los primeros ocho meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, habría una caída nominal de -0.2%, y si tomamos en cuenta la inflación del periodo tendríamos una caída de la industria manufacturera de -4.0% en términos reales. Resulta evidente pues que la caída real de -1.7% en el valor de la manufactura nacional sería de más del doble si no tuviéramos los datos de la industria automotriz.

graciela-marquez-colin-amlo2
La Secretaria de Economía, Dra. Graciela Márquez Colín, quiere bajar aranceles a importación de textil, vestido y calzado originarias de países con los que no tenemos TLC. 

Todo esto nos debe llevar a la reflexión de que la ausencia de verdaderas políticas públicas por parte de la Secretaría de Economía han debilitado a la actividad manufacturera de México a lo largo de este año. Es verdad que la Secretaría de Economía recientemente presentó un decálogo de la nueva Política Industrial de México, pero en la práctica lo que ahí se dice sigue siendo solamente buenas intenciones que difícilmente revertirán, por si solas, la tendencia a la baja en la actividad económica nacional. Muestra de ello es el plan que tiene la Secretaría de Economía de bajar los aranceles a la importación de textiles, calzado y ropa originarios de naciones con las que no tenemos tratado de libre comercio y a cambio de absolutamente nada por parte de las naciones que se van a beneficiar de esta medida. Esta acción perjudicará enormemente a estos tres sectores con la importación masiva de estos productos desplazando la producción nacional, generando pérdida de empleos, y lo peor es que no se traducirá en precios más bajos para los consumidores, sólo en mayores ganancias para los importadores, los cuales se ahorraran cerca de 5 mil millones de impuestos a la importación y al valor agregado. ¿Entonces de que sirve un decálogo de política industrial cuando en la práctica se pretende tomar decisiones que dañan a la industria nacional?

La situación de la mayoría de las ramas manufactureras de México es alarmante, por lo que se vuelve indispensable que se tomen, a la brevedad, medidas concretas contundentes en favor de los sectores productivos. A continuación presento tres que se pueden implementar: 1. Revisar la política arancelaria de México, para ajustar los aranceles en función del costo-país que tenemos frente a otras naciones con las que no tenemos tratado de libre comercio; 2. Lucha frontal contra el contrabando y subvaluación de mercancías en las aduanas del país y endurecer penas para quienes realicen estos ilícitos; y 3. Dar de baja de programas que facilitan importaciones a aquellas empresas que han abusado de éstos (IMMEX, OEAs, etc.).

Al trabajar en estos tres aspectos se podría dar un respiro a varios sectores productivos nacionales, incluido el automotriz. Son acciones que se pueden hacer con voluntad política, y lo mejor de todo es que no le costaría recursos presupuestales al gobierno federal llevarlo a cabo, por el contrario, le daría una mayor recaudación tributaria. Esperemos pues que escuchen y actúen por el bien de México.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

En el nuevo mundo, el pez rápido se come al pez lento

RAI 2019Del 9 al 11 de octubre se llevó a cabo en León, Gto., la Reunión Anual de Industriales 2019: Hacía una Industria del Futuro con Inclusión Social (4.0 mx), organizada por la Confederación de Cámaras Industriales de la República Mexicana (CONCAMIN). Fue un magnifico evento con 19 conferencias y paneles de discusión de altísimo nivel, en las cuales se abordaron los temas que le ocupan y preocupan a la industria nacional. En esta entrega quiero compartir con ustedes algunos de los conceptos que se mencionaron en tres de las conferencias del programa.

Una plática por demás interesante fue la titulada “Industria 4.0, Facilitador para la Competitividad del Futuro” por parte de Dieter Kempf, quien es presidente de la Asociación Federal de la Industria Empresarial Alemana (BDI). Él comenzó mencionándonos de una publicación que contiene el posicionamiento de BDI respecto a China y en el que se menciona que es un rival estratégico al que ya no se le debe ver como un país en vías de desarrollo, sino como una potencia industrial. En este sentido, se le debe exigir a China que juegue limpio conforme a reglas de comercio internacional recíprocas, sin favoritismo de trato por parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

greeting-dieter-kempf
Dieter Kempf

Respecto a dicho posicionamiento de BDI, el cual ya tuve la oportunidad de revisar, éste señala que las expectativas de que el sistema económico de China vaya gradual e incrementalmente alineándose a un sistema de libre mercado como el de las economías Occidentales, no será cumplida en el futuro cercano. Por el contrario, el gobierno chino cada vez es más descarado al presentar su propio modelo de una economía controlada por el estado, no sólo en el ámbito doméstico, sino alrededor del mundo.

Kempf mencionó que ante la incertidumbre y las implicaciones por el BREXIT, Alemania busca mantener  cercanía con sus aliados estratégicos como México, país que resulta muy atractivo porque tiene una red de tratados de libre comercio con 45 países, además de contar con una ubicación estratégica. Es por ello que México es el mayor socio comercial  de Alemania en América Latina.

Cuando comenzó a abordar el tema de la Industria 4.0, destacó que la economía mundial se ha transformado por la digitalización, la que ha apoyado para incrementar de manera impresionante la velocidad de desarrollo y diseño de nuevos productos. Enfatizó que sólo si somos rápidos podremos competir contra los grandes jugadores industriales. Solamente siendo rápidos es que se puede mantener la ventaja que uno tiene en este momento.

La manufactura 4.0 es un tema demasiado importante porque asegurará que las empresas que implementen sus elementos (digitalización, análisis de datos en bigdata, robótica, internet de las cosas, entre otros), se mantengan como líderes. Un punto fundamental es el de la digitalización, pero lo que se debe hacer es digitalizar toda la cadena de valor, más allá de sólo lo que haces en tú fábrica.

Otra gran conferencia fue la titulada “Siemens: Innovación, base de su continua transformación”, impartida por Joe Kaeser, CEO Global Siemens, quien comenzó destacando que gracias al internet te puedes deshacer de los intermediarios (the internet cuts out the middle man) y así incrementar tus ganancias.

920182014915931244685
Joe Kaeser

Fue claro al señalar que la actual era digital es binaria ya que estas dentro o estás fuera, y es por ello que estamos en la era en la que “El ganador lo gana todo (The Winner takes it all)”. Esto se debe a la relevancia del aumento en la velocidad de manufactura y desarrollo. Sólo los más rápidos son tomados en cuenta.

Comentó que el aprendizaje de las máquinas (machine learning) será la cosa más grande que se desarrolle en la manufactura en los próximos años. Son millones de máquinas conectadas entre si, mediante el internet de las cosas y la robótica, todas aprendiendo de los errores y las formas de trabajar de las demás.

De esta manera, hay varias cosas que trae la cuarta revolución industrial, entre las que destacan: 1. El aumento de velocidad de desarrollo, manufactura y para llegar al mercado (speed to market); 2. La calidad es extremadamente importante (increíblemente aproximadamente el 10% de los teléfonos iPhone fallan a los 3 meses); y 3. La relevancia de la digitalización, optimización de procesos y producción. Los beneficios de esta cuarta revolución industrial son incuestionables.

Sin embargo, advirtió que no puede haber cuarta revolución industrial en un mundo de nacionalismos, por lo que debemos construir puentes entre los países. Estos nacionalismos, que han surgido en todo el mundo, son resultado de la persistente pobreza y desigualdad. En este sentido dijo que debemos quitarnos la mentalidad de “Mi país primero (my country first)” en clara alusión al America First del presidente estadounidense Donald Trump, y por el contrario, debemos abrirnos.

Respecto al delicado tema del “winner takes it all” dijo que debemos preguntarnos cómo va a afectar la cuarta revolución industrial a la clase media. ¿Qué habilidades tienen para conservar su empleo? Es inaceptable que haya pocos ganadores de la era digital, por lo que la labor inmediata que tenemos como empresarios es ser incluyentes con la sociedad en este tema. Debemos ser conscientes de que no todos son ingenieros en sistemas. Debemos construir un capitalismo incluyente ya que nos hemos excedido con un sistema que hace que los ricos sean cada vez más ricos.

Debemos asegurarnos de que no sólo los jóvenes sean entrenados en la edad digital. ¿Qué vamos a hacer con los millones que trabajan ahora en las fábricas? Deben ser reentrenados y debe haber programas públicos y privados que contemplen este reto.

Dijo que se requieren líderes conscientes y compañías responsables. La mayor responsabilidad que tenemos como compañías es ser incluyentes, algo que resulta complicado porque a diferencia de las anteriores revoluciones industriales, en esta no hay cosas tangibles por lo que la gente no le presta la debida atención. Cerró señalando algo que es una gran verdad y es que al final del día no seremos recordados por cuanto dinero ganamos, sino por lo que hicimos por la gente.

Relacionado con el tema de la crisis que se nos viene en materia del cambio laboral que habrá por la Industria 4.0, fue la conferencia del periodista Andres Oppenheimer, la cual se tituló “Innovación y los retos tecnológicos de México y América Latina en la era de la automatización”.

14401543500512
Andrés Oppenheimer

Oppenheimer básicamente habló de su libro “Sálvese quien pueda” y destacó que lo que lo motivó a escribirlo fue el estudio de la Universidad de Oxford que señala que el 47% de los empleos actuales van a desaparecer en los próximos 15 años por la robótica.

Me llamó mucho la atención que dijo que los maestros se van a convertir más en motivadores para los alumnos, los van a enseñar a buscar información y les inculcarán valores. Los maestros que enseñan cosas información que se puede obtener de internet van a desaparecer.

Señaló que los países más afectados por la robotización son China y México porque lo que hacen los robots son labores repetitivas, entonces al ser México un país manufacturero con una alta incidencia de mano de obra, hay un gran riesgo de que las personas sean desplazadas.

Pero el problema es mayor para México porque China si se esta robotizando a toda velocidad y México no. China es el país de todo el mundo que más robots compra, siendo 210 mil robots industriales en 2019, mientras que México compró apenas 6 mil en ese mismo año. El gobierno chino le apostó a la eficiencia, no protegieron empleos, sino a las personas a través de la capacitación. Hubo una clara política pública de robotización.

Destacó dos cambios que transforman el mundo industrial: 1. Los robots son cada vez más baratos, y puso como ejemplo que éstos pasaron de costar el equivalente 5.3 años de salario promedio a 1.3 años de salario promedio en menos de una década. Afirmó que los robots industriales ya son más baratos que la mano de obra en México, además de que trabajan tres turnos, no se cansan, no piden aumento de sueldo, etc; y 2. Los robots son cada vez más inteligentes porque aprenden de otros robots.

Dijo que se siente optimista porque, así como en el pasado, la tecnología va a acabar creando más trabajos que los que va a destruir. Y advirtió que la revolución en el mundo del trabajo no va a ocurrir en 30 años, sino que ya está ocurriendo. Nos invitó a tener una obsesión por el futuro para podernos preparar e hizo algunas predicciones y dio algunos consejos:

– Vanos a tener que estudiar de por vida. Ir a la universidad será como comprar la suscripción de por vida a una revista, deberás tener cursos permanentemente.

– Vamos a tener que ser más innovadores. Debe haber políticas públicas que incentiven y premien la innovación.

– Debemos crear una cultura de veneración a los innovadores.

– Debemos crear una cultura de tolerancia social respecto del fracaso. No hay éxito que no sea el resultado de una larga cadena de fracasos.

A manera de conclusión de estas tres importantes charlas, podemos señalar que el tema medular tiene que ver con desarrollar las capacidades de quienes van a incorporarse al mercado laboral y de quienes ya tienen un trabajo. Tenemos que hacerlo ya, porque los países no se van a detener a esperarnos. Y en este sentido, resulta relevante recordar que se acaba de dar a conocer la calificación de México en el Índice de Competitividad Global 2019, la buena noticia es que subimos nuestra calificación a 64.9 puntos, la mala es que dos países nos rebasaron y nos caímos hasta la posición 48.

Por eso me quedo con la siguiente frase de Klaus Schwab, Presidente del Foro Económico Mundial: “En el nuevo mundo, no es el pez grande el que se come al pez pequeño, es el pez rápido el que se come al lento”. En la Cuarta Revolución Industrial, sólo los más rápidos sobrevivirán.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Focos amarillos en la industria automotriz

2787aainegi-crecimiento-industria-150318-2El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó el reporte mensual del Registro administrativo de la industria automotriz de vehículos ligeros con datos al mes de septiembre y las cifras son cada vez más preocupantes. Esto porque en el acumulado de los primeros nueve meses de 2019 se reportan caídas importantes en las ventas al público de vehículos ligeros, lo que ha afectado negativamente las cifras de producción, dado que el crecimiento de las exportaciones ha dejado de ser lo suficientemente elevado como para compensar la caída de las ventas internas. Lo que sucede con la industria automotriz debe preocuparnos a todos ya que ésta actividad (fabricación de automóviles y camiones) generó en el segundo trimestre de este año un PIB nominal de 476.6 miles de millones de pesos, lo que representa el 11.4% del PIB manufacturero y el 2.0% del PIB total de México.

Los porcentajes pudieran parecer pequeños, pero la realidad es que su importancia económica trasciende su peso relativo en el PIB. La industria automotriz genera un gran efecto multiplicador sobre el resto de las industrias, debido a la gran cantidad de empleos formales que registra, su transferencia de tecnología y atracción de inversiones. De acuerdo con algunos analistas del sector, por cada puesto de trabajo que se genera en la actividad automotriz, se crean otros cinco en el resto de la economía.  De esta manera, con su buen desempeño se benefician otras ramas de actividad como la metalmecánica, el plástico, neumáticos, entre otras.

Con esto en mente, tenemos que de acuerdo con el registro del INEGI, en el acumulado de enero a septiembre de 2019 se vendieron solamente 955 mil vehículos ligeros, cifra que implica una caída de -7.51% respecto de los 1.033 millones de vehículos vendidos en los mismos meses de 2018. Sin embargo, cabe señalar que el dato de 2019 es muy preocupante porque se suma a las caídas anuales en las ventas ocurridas desde 2016. De hecho la cifra de ventas en los primeros nueve meses de 2019 es 14.9% inferior a la observada en los primeros nueve meses de 2016, cuando se vendieron 1.122 millones de vehículos.

Automotriz

La caída en las ventas en el mercado interno no había afectado significativamente a la producción nacional de vehículos porque las exportaciones iban en aumento, pero esto ya ha comenzado a cambiar. En los primeros nueve meses de 2019 se produjeron 2.931 millones de vehículos ligeros en México, cifra 0.83% inferior a los 2.955 millones de vehículos producidos en los mismos meses de 2018.  Esta caída ocurre como resultado de que en el periodo de enero a septiembre de 2019 la exportación de vehículos ligeros sumó 2.584 millones de vehículos, cantidad apenas 0.51% superior a los 2.571 millones de vehículos ligeros exportados en los primeros nueve meses de 2018.

Automotriz2

Queda claro pues que el aumento de exportación en los primeros nueve meses de 2019, de tan sólo 13,067 unidades, no fue lo suficiente alto como para compensar la caída de las ventas nacionales de -77,530 unidades y por eso la producción nacional se redujo en -24,393 unidades. Cabe señalar que estas estadísticas provienen de 21 empresas afiliadas a la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, A.C. (AMIA), Mitsubishi Motors y Giant Motors Latinoamérica.

Automotriz4

Profundizando en el desempeño de las exportaciones de vehículos ligeros, tenemos que en el comparativo de los primeros nueve meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, las de Audi reportan una caída de -8.9%, las de FCA México van abajo -12.6%, las de Mazda cayeron -55.6%, mientras que las de Nissan bajaron -6.4%. Por su parte, las de Ford Motor van arriba 14.8%, las de General Motors subieron 3.8%, las de Honda subieron 40.5%, las de KIA aumentaron 2.5%, las de Toyota subieron 5.5%, mientras que las de Volkswagen subieron 19.4%.

Es importante precisar que el débil desempeño de las exportaciones de vehículos ligeros obedece a una debilidad mundial en la venta de automóviles. De acuerdo con información de VDA, en el comparativo del primer semestre de 2019 respecto del mismo semestre de 2018, las ventas en Europa (UE + EFTA) registran una caída de -3.1%, en Rusia abajo -2.4%, en los Estados Unidos -1.9%, en Japón -0.3%, en Brasil +10.9%, en India -10.3%, en China -14.0%.

De acuerdo con diversos analistas, la actividad económica relacionada a la industria automotriz se está encogiendo a nivel global porque en China, el mayor nuevo mercado automotriz del mundo, las ventas se han desplomado. Las ventas van mejor en los Estados Unidos, pero la dirección sigue siendo hacía abajo. El caso de China es preocupante a nivel global porque acumula 14 caídas anualizadas en los últimos 15 meses (si no fuera por el dato de enero de este año, México llevaría 27 meses con caídas anualizadas), lo que implica el mayor bache para esta industria en China en tres décadas. Para apoyar a una recuperación, el gobierno de China ha implementado medidas para fomentar el consumo.

12 Regularización de autos chuecos2
Guillermo Rosales de la AMDA

Dado este panorama, en el que se advierte que las exportaciones de automóviles por parte de México pueden caer, y dada la debilidad del mercado interno y la presión que ejercen las armadoras respecto de los distribuidores, es que el director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automóviles (AMDA), Guillermo Rosales, consideró que ha llegado el momento de que el gobierno  federal implemente un programa emergente para reactivar el sector.

Y es que en México prevalece un entorno de incertidumbre económica y laboral que está retrayendo el gasto para la compra de nuevas unidades, además de que la capacidad de endeudamiento de las familias se ha deteriorado por el alza en las tasas de interés que inició en diciembre de 2015. El tema de tasas de interés e incertidumbre es relevante en México, porque a diferencia de otras naciones, aquí comprar en automóvil es una inversión, mientras que en Estados Unidos es una actividad de consumo.

La AMDA ha elaborado un plan que se denomina Programa de Fortalecimiento del Mercado Interno Automotor, el cual de llevarse a cabo permitirá remontar la caída del principal motor de la economía de varias regiones del país. Para la AMDA el plan debe considerar cuatro puntos.

  1. Apoyo crediticio a las micro y pequeñas empresas para la renovación del parque vehicular.
  2. Control en la importación de vehículos usados.
  3. Combate al contrabando de autos de segunda mano, y
  4. Ampliación de la deducibilidad contra el ISR en la adquisición de éstos, ya que está vigente un monto deducible de hace 11 años por 175 mil pesos.

El que se pueda implementar exitosamente este plan dependerá de la buena voluntad de la Secretaría de Economía, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el Servicio de Administración Tributario (SAT) y la Administración General de Aduanas (AGA), Nacional Financiera, entre otros.

Por otra parte, y también en apoyo al fortalecimiento de la industria automotriz, es importante mencionar que la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN), impulsó la creación del Centro de Innovación Industrial para el Sector Automotriz-Tlalnepantla (CIIA), el cual tiene por objeto fomentar la innovación tecnológica en las empresas del sector automotriz y de autopartes para lograr mayor competitividad de la industria nacional. Con este nuevo centro, que ya fue inaugurado, se marcará el tránsito hacia el diseño de una hoja de ruta del sector, y se logrará que la innovación y la modernidad tecnológica se incrusten mejor en la industria, para que las empresas sean más competitivas y así se logre un mayor crecimiento y desarrollo.

A manera de conclusión podemos señalar que efectivamente se deben implementar políticas públicas efectivas para apoyar a este importante sector de la economía nacional, que durante varios años ha sido motor de crecimiento del PIB y de las exportaciones, además de ser fuente de millones de dólares de divisas por la atracción de inversión extranjera directa. México es el séptimo productor de automóviles, al haber producido 3.9 millones de automóviles en 2018. Si no se toman medidas urgentes, pronto podríamos ser rebasados por países como España y Brasil; pero lo que es peor es que sufriríamos un mayor estancamiento económico.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt