Relanzar la manufactura para romper su dualidad

que-es-un-empleo-formal-e-informal-600x345 2El 2019 ha sido bastante complicado para la mayoría de las ramas de actividad de la industria manufacturera. Los meses pasan, la actividad va en decremento y desafortunadamente no se ve ninguna política pública en el horizonte que haga pensar que en el corto plazo la situación para la manufactura nacional pueda mejorar de manera sustancial. El mal desempeño de la mayoría de sus ramas de actividad se debe principalmente a la contracción del mercado interno, ya que esta caída ocurrió no obstante que el valor en dólares de sus exportaciones aumentó 4.6% en el acumulado de los primeros nueve meses de 2019, mientras que el valor en dólares de sus importaciones creció apenas 0.6% en el mismo periodo.

Para dar cuenta del desempeño de la principal actividad del sector secundario de la economía, tenemos que la semana que recién concluye se publicaron los resultados de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI al mes de septiembre. En ella podemos ver que en el comparativo del tercer trimestre de 2019 respecto del mismo trimestre de 2018, el valor de la producción de las manufacturas aumentó apenas 2.16% en términos nominales; sin embargo, al tomar en cuenta la inflación del periodo vemos que dicho valor de producción disminuyó en -1.11% en términos reales. De esta manera, en el acumulado de los primeros nueve meses de 2019, el valor de la producción de la industria manufacturera muestra un incremento nominal de 2.25%, pero al tomar en cuenta la inflación del periodo vemos que dicho indicador presenta una caída acumulada de -1.56%. Este desempeño contrasta con los incrementos en términos reales de 2.16% en 2018 y de 5.39% en 2017.

¿Cuál fue el desempeño específico de cada una de las ramas de actividad manufacturera durante el tercer trimestre de 2019? Para responder esta pregunta, a continuación se presenta la variación del valor de la producción de cada una de las ramas de actividad (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento o disminución anualizado y se presentan las actividades ordenadas de mejor a peor desempeño): 1. Industria de las bebidas y del tabaco (5.41%); 2. Fabricación de equipo de transporte (3.98%); 3. Fabricación de maquinaria y equipo (2.07%); 4. Industria alimentaria (0.83%); 5. Industria de la madera (0.36%); 6. Industria del plástico y del hule (0.24%); 7. Industria del papel (-0.65%); 8. Fabricación de prendas de vestir (-1.15%); 9. Otras industrias manufactureras (-1.36%); 10. Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-2.07%); 11. Impresión e industrias conexas (-2.30%); 12. Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-2.48%); 13. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-2.86%); 14.  Fabricación de muebles, colchones y persianas (-3.39%); 15. Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-4.81%); 16. Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-5.43%); 17. Industrias metálicas básicas (-7.89%); 18. Industria química (-9.23%); 19. Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-10.16%); 20. Fabricación de productos metálicos (-10.22%); y 21. Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-15.15%).

factory-robots-making-carComo puede apreciarse, México vive una dualidad en su manufactura porque de las 21 ramas de actividad manufacturera, solamente seis presentan incremento en términos reales en el periodo del tercer trimestre de 2018 al mismo trimestre de 2019. Sin embargo, estas seis ramas de actividad que reportan aumento representan el 63.0% del valor de la producción manufacturera del país, aunque esto se debe principalmente porque en dicho grupo se encuentra la rama de Fabricación del equipo de transporte (sector automotriz), la cual por si sola representa el 36.0% del total del valor de la producción manufacturera de México.  Puesto de otra forma, la situación es preocupante porque si excluimos del análisis a la Fabricación de equipo de transporte, el desempeño de la industria manufacturera en su conjunto sería de una caída en términos reales de -3.8% en su valor de producción en el tercer trimestre de 2019.

Para comprender mejor lo que sucede con la industria manufacturera, también es necesario mencionar que si bien las seis ramas de actividad que reportan incremento en términos reales en su valor de producción en el tercer trimestre de 2019, representan el 63.0% del valor de producción total, estas industrias generan el 55.7% de los 4.354 millones de puestos de trabajo existentes en la industria manufacturera. Esto implica que el restante 44.3% de la población ocupada en la industria manufacturera labora en ramas de actividad que se encuentran en un proceso de contracción de su valor de producción.

Al hablar de la evolución de la manufactura, es pertinente especificar que su desempeño no es homogéneo a lo largo del país, y que hay diferencias sustanciales en las regiones. De acuerdo con la misma EMIM, en cuanto a la evolución del valor de la producción por entidad federativa, tenemos que entre el tercer trimestre de 2018 y el mismo trimestre de 2019, el estado de mejor desempeño en términos reales fue Tamaulipas, con un incremento de 19.3%. A continuación se presenta el desempeño del resto de los estados (en paréntesis se indica el porcentaje anualizado de cambio en términos reales): 2. Baja California (11.9%), 3. Sonora (10.6%), 4. Aguascalientes (10.0%), 5. Michoacán (8.8%), 6. Coahuila (7.8%), 7. Jalisco (2.6%), 8. Chihuahua (2.4%), 9. Guanajuato (1.9%), 10. Puebla (1.6%), 11. Sinaloa (0.7%), 12. Querétaro (0.6%), 13. Baja California Sur (-0.5%), 14. Ciudad de México (-2.2%), 15. Yucatán (-2.5%), 16. Zacatecas (-2.7%), 17. Nayarit (-3.9%), 18. Quintana Roo (-4.8%), 19. Nuevo León (-5.0%), 20. Hidalgo (-5.9%), 21. Guerrero (-6.1%), 22. Tlaxcala (-6.3%), 23. Durango (-6.6%), 24. Estado de México (-8.4%), 25. Veracruz (-9.7%), 26. San Luis Potosí (-10.5%), 27. Morelos (-14.1%), 28. Campeche (-14.6%), 29. Colima (-15.9%), 30. Tabasco (-16.7%), 31. Oaxaca (-24.5%) y 32. Chiapas (-31.4%). Como puede apreciarse, de las 32 entidades del país, solo 12 muestran incremento en términos reales en el comparativo del tercer trimestre de 2019 respecto del mismo trimestre de 2018.

Las 12 entidades federativas que presentan incrementos anualizados en términos reales en su valor de producción manufacturera representan el 54.6% del valor total de la manufactura nacional y puede apreciarse que en su mayoría son estados ubicados en el norte y centro del país. Además de ser  estados en los que en su mayoría hay una importante presencia de la industria automotriz.

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Un ciclo económico virtuoso

Todo este complejo panorama debe movernos a la acción e implementación de políticas públicas tendientes a crear un ambiente macroeconómico propicio para la inversión y el crecimiento económico. México tiene un gran potencial para consolidarse como potencia manufacturera global y desplazar a China en la fabricación de muchos productos. Las autoridades del gobierno federal deben entender que la manufactura es extremadamente importante como estrategia de desarrollo nacional. Es por ello que quisiera recordar lo que escribí en un artículo de octubre de 2016, en el que cito a Jon Rynn, autor del libro “Manufacturando Prosperidad Verde; El Poder para reconstruir la clase media estadounidense”, y quien explica las razones por las que la manufactura debe ser muy importante para cualquier país:

  1. La manufactura ha sido el sendero hacía el desarrollo. El crear un sector manufacturero de alta calidad para poder desarrollar riqueza nacional y poder, ha sido el logro estratégico de las naciones ricas durante varios cientos de años. Tal como lo señala Erik Reinert en su libro “Porque los países ricos se hicieron ricos…y los pobres se quedaron pobres”, desde el surgimiento de Inglaterra en el siglo XIX, pasando por el surgimiento de los Estados Unidos, Alemania, Japón, y la Unión Soviética en el siglo XX, hasta la experiencia de los nuevos países industrializados como Corea, Taiwán y China, la manufactura ha sido la clave para la prosperidad.
  2. La manufactura es el cimiento para un “Gran poder” global. Las naciones más poderosas del mundo – los “Grandes Poderes”- son aquellas que controlan la mayor parte de la producción global de tecnología manufacturera. Esto significa que no es suficiente simplemente tener fábricas que produzcan más bienes, sino que preferentemente se debe saber cómo construir las máquinas que producen los bienes. Así pues, la clave para el poder económico es tener la capacidad de crear los medios para la producción (bienes de capital).
  3. La manufactura es la causa más importante para el crecimiento económico. El crecimiento de la producción de maquinaria para la manufactura, así como las mejoras tecnológicas en dicha maquinaria, son las principales fuerzas para el crecimiento económico. Si no hay industrias de maquinaria en un país no habrá crecimiento económico sostenido en el largo plazo.

A este respecto quisiera comentar que en el caso de México, el PIB de la fabricación de maquinaria y equipo muestra una tasa de crecimiento promedio anual de 1.4% en el periodo del año 2013 al segundo trimestre de 2019, lo cual es claramente insuficiente y preocupa que en el segundo trimestre de 2019 dicha actividad registró una caída anualizada de -3.7% en su PIB.

  1. El comercio internacional está basado en bienes, no en servicios. Un país no puede intercambiar servicios para obtener todos los bienes que requiere. De acuerdo con la Organización Mundial de Comercio (OMC), el 80% del comercio mundial es de mercancías y solo el 20% es de servicios. Estados Unidos ha aprendido de una forma ruda lo que sucede cuando se desmantelan las fábricas y se mudan los procesos productivos a otras naciones, y lo podemos ver con un abultado déficit comercial de 621 mil millones de dólares en 2018.
  2. Los servicios dependen de los bienes manufacturados. Los servicios son básicamente el acto de usar bienes manufacturados. No se puede exportar la experiencia de usar algo. El sector comercio al mayoreo y menudeo, que en el caso de México representa el 17.5% del PIB mexicano en el segundo trimestre de 2019 (en Estados Unidos es el 11%), no es más que el acto de comprar y vender bienes manufacturados, lo que indica que si no hay manufactura no hay comercio.
  3. La manufactura crea empleos. La mayoría de los trabajos, de manera directa o indirecta, dependen de la manufactura, por lo que tener un sector manufacturero fuerte puede generar millones de empleos adicionales. En los Estados Unidos se han hecho estudios por parte del Economic Policy Institute y se ha encontrado que cada empleo en la manufactura es el soporte de otros tres empleos, lo cual hace sentido considerando los cinco puntos antes mencionados. Por otra parte, se estima que si Estados Unidos lograra tener la misma participación que Alemania de la manufactura en su PIB, podría crear 10 millones de empleos adicionales.

Dado todo lo anterior, es indispensable que el gobierno federal establezca políticas públicas tendientes a fortalecer todas las ramas de actividad de la industria manufacturera, y no sólo el sector automotriz, que si bien es fuente de una enorme riqueza y divisas, no es la única actividad que puede impulsar el desarrollo de México.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Disminuye el ingreso promedio de la población ocupada en México

1200px-Unemployment_in_Mexico_2009En fechas recientes se han publicado una serie de indicadores de ocupación y empleo que son muy preocupantes y que dan cuenta de que el estancamiento del Producto Interno Bruto (PIB), observado en el acumulado de los primeros tres trimestres del año, ya ha afectado negativamente al mercado laboral, y que por lo tanto, pronto tendrá un impacto en la escasa fortaleza que le quedaba al mercado interno. A continuación se presenta la información:

De acuerdo con los resultados de la más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, en el periodo del tercer trimestre de 2018 al mismo trimestre de 2019, la población ocupada total a nivel nacional aumentó en 1.173 millones de personas, lo que implica un incremento de 2.1% y ubica a la población ocupada total en México en 55.202 millones de personas. Si consideramos que el número de trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), al cierre de septiembre de 2019 fue de 20.567 millones de personas, entonces tenemos que del total de personas laborando, solamente el 37.25% cuenta con la prestación del IMSS. Pero si tomamos en consideración que poco más de 4 millones de personas son trabajadores registrados en el Instituto de Seguridad Social para los Trabajadores al Servicio del Estado (ISSTE), entonces tenemos que el total de personas ocupadas que gozan de seguridad social en nuestro país es de aproximadamente el 44.5% de la población ocupada. Estos datos preocupan, porque denotan una enorme incidencia de la economía informal, y preocupan aun más, cuando tomamos en consideración que la enorme mayoría de quienes trabajan en México lo hacen con niveles de ingreso muy bajos, como veremos a continuación.

Ingresos 1

De acuerdo con la ENOE, al tercer trimestre de 2019, esta población ocupada en México estaba conformada de la siguiente manera, en función de su nivel de ingresos: había 3.485 millones de personas laborando sin recibir ingresos, 10.948 millones de personas ganando menos de un salario mínimo (s.m.) al día, 17.531 millones que ganan entre 1 y 2 s.m. diarios, 10.038 millones de personas que ganan entre 2 y 3 s.m., apenas 4.629 millones de personas ganando entre 3 y 5 s.m. y sólo 1.810 millones de personas que ganan más de 5 s.m. por día. Cabe señalar que 6.757 millones de personas ocupadas no especificaron su nivel de ingresos en la ENOE.

Si dejamos de lado la población ocupada que no especificó su nivel de ingresos, los anteriores datos implican que en nuestro país el 86.7% de la población ocupada que reportó sus ingresos, percibe menos de tres salarios mínimos al día, equivalentes a 308.04 pesos diarios o 9,364 pesos al mes (unos 482 dólares al tipo de cambio promedio del trimestre, de 19.43 pesos por dólar).

Como hemos señalado en anteriores entregas, la situación económica nacional se ha deteriorado de manera que no obstante que se dio un aumento de 16.2% en el salario mínimo a partir del 1 de enero de 2019, el nivel de ingresos de la población ocupada en México se ha deteriorado este año en términos reales y a continuación analizamos las causas.

Comencemos analizando la evolución de la población ocupada por nivel de ingreso en el periodo del tercer trimestre de 2018 al mismo trimestre de 2019. Vemos que la población ocupada que no recibe ingresos aumentó en 5 mil 607 personas, la que gana menos de 1 s.m. creció en 2.401 millones, los que ganan de 1 a 2 s.m. aumentaron en 2.418 millones, mientras que los que perciben de 2 a 3 s.m. crecieron en 185 mil 722 personas. Lo desafortunado es que en el mismo periodo los que ganan de 3 a 5 s.m. disminuyeron en 2.279 millones de personas y los que perciben más de 5 s.m. bajaron en 594 mil 921 personas. Se podría argumentar que esta evolución se debe a que el salario mínimo aumentó de manera importante, pero a pesar de esto las cifras muestran que la persona ocupada promedio en México gana en el tercer trimestre de 2019 menos que en el mismo trimestre de 2018, una vez que descontamos la inflación.

Sobre la base de la información anterior, podemos estimar que la población ocupada en México ganaba 2.16 s.m. diarios en el tercer trimestre de 2018 y en el tercer trimestre de 2019 el ingreso promedio de la población ocupada es de 1.90 s.m. Al tomar en consideración el salario mínimo nominal, vemos que en el tercer trimestre de 2018 la persona ocupada promedio percibía 190.46 pesos diarios, mientras que en el tercer trimestre de 2019 dicho nivel de ingresos promedio fue de 195.53 pesos al día, lo que implica un aumento nominal de 2.7%. Sin embargo, si tomamos en consideración que la inflación del periodo fue de 3.3%, pues esto implica que el ingreso promedio de la población ocupada cayó -0.6% en el comparativo del tercer trimestre de 2019 respecto de los mismos meses de 2018.

Respecto al ingreso promedio de la población ocupada, un dato sumamente negativo es que si bien el ingreso promedio nominal es de 195.53 pesos, el de los hombres que trabajan es de 211.89, mientras que el de las mujeres fue de 170.35 pesos. Esto indica que en promedio los hombres ganan 24.4% más que las mujeres. ¿Esta es una situación que este en vías de mejorar? La evidencia muestra que no, ya que en el comparativo del tercer trimestre de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, el ingreso promedio que perciben los hombres subió 0.2% en términos reales, mientras que el de las mujeres cayó -1.5% en términos reales.

Retomando el tema de los datos agregados, debemos señalar que el hecho de que en el último año haya crecido la población ocupada total en 2.1%, aunado a un incremento nominal de 2.7% en los ingresos promedio de ésta, provocaron que la base salarial nominal se hubiera incrementado en 4.9%; sin embargo, si tomamos en cuenta la inflación del periodo, vemos que el incremento de la base salarial en términos reales es de apenas 1.5%.

Ingresos 2

Como lo hemos señalado en pasadas entregas, este aumento marginal de la masa salarial en términos reales, es lo que genera cierto crecimiento económico inercial, pero cuando vemos que el incremento de la masa salarial se da en un contexto en el que los ingresos promedio de la población ocupada van a la baja, pues queda claro porque los fabricantes no pueden incrementar los precios de sus productos. Simplemente se venden más unidades a una población que en promedio cada vez gana menos. El hecho de que los fabricantes no puedan aumentar precios, en un contexto en el que los costos de producción van al alza, erosionan los márgenes de utilidad de las empresas y se obstaculiza la capacidad de que éstos realicen inversiones productivas. Esta falta de inversión, a su vez provoca que haya un estancamiento de la productividad de la mano de obra, lo que a su vez limita las posibilidades de aumentar los niveles de ingreso de la población ocupada.

Antes de proceder a realizar algunas conclusiones, considero que también es pertinente tomar en cuenta que si bien el ingreso promedio nominal de la población ocupada en México fue de 195.53 pesos al día, a septiembre de 2019, el salario base de cotización de trabajadores asegurados al IMSS alcanzó un monto de 374.50 pesos diarios. Esto es indicativo de que quienes gozan de un empleo formal tienen un nivel de ingresos 91.53% por encima del ingreso promedio de la población ocupada total. Dado lo anterior, debe quedar claro que una de las prioridades del actual gobierno federal debe ser seguir avanzando en la formalización del empleo.

trabajo-informal¿Qué hacer para revertir esta situación? Pues sin duda las políticas públicas deben ir dirigidas a aumentar la productividad de la mano de obra, lo cual requiere forzosamente inversión productiva, en especial por parte del sector privado. Es así que se hace fundamental que el gobierno federal diseñe esquemas fiscales que incentiven la inversión productiva, además de que mejore el clima de confianza empresarial.

Aunado a lo anterior, otro punto que debe ser atendido, por autoridades y empresarios, es el de la formación laboral, la cual le da a los colaboradores de las empresas más herramientas y conocimientos para ser más productivos. En la medida en que una persona sabe hacer más actividades o se profesionaliza en lo que hace, su capacidad de generar ingresos para la organización sube y las remuneraciones que se le pueden pagar también se incrementan sin generar presiones inflacionarias.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El consumo y la confianza del consumidor comienzan a agrietarse

Consumo EconomíaEn la semana que concluye el INEGI publicó las cifras del Indicador mensual del consumo privado en el mercado interior (IMCPMI) correspondiente al mes de agosto, así como el Indicador de confianza del consumidor (ICC), al mes de octubre. Los datos muestran claramente que en la medida en que ha avanzado este año, el consumo nacional se ha venido desacelerando, hasta frenarse en agosto, mientras que el optimismo reflejado en la confianza de los consumidores se mantiene porque muchos creen que las cosas habrán de mejorar.

En esta entrega, analizo el comportamiento de ambos indicadores y de sus componentes, pero antes de presentar el análisis considero pertinente hacer mención de que contrario a lo que se pudiera pensar en el sentido de que si sube la confianza del consumidor, aumentará el consumo, en la práctica en México dicho supuesto no se mantiene. Al calcular el coeficiente de correlación entre el ICC y el IMCPMI, con datos mensuales para el periodo de enero de 2012 a agosto de 2019, vemos que éste es de apenas 0.071, lo que indica que no hay relación entre ambas variables. Esto implica que la confianza de los consumidores es algo que sienten las personas más en función de sus sentimientos y no tanto en base a su realidad económica. O puesto de otra forma, el hecho de que haya altas expectativas de los consumidores, esto no se traduce en más consumo, como lo veremos a continuación.

Indicador mensual del consumo privado en el mercado interior (IMCPMI)

En el acumulado de los primeros ocho meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, el índice de volumen físico del IMCPMI muestra un avance de apenas 0.88%, producto de que el índice consumo nacional aumentó 0.73%, mientras que el de consumo de bienes importados muestra un incremento de 1.04%. Al analizar con detalle el índice de consumo de bienes nacionales, vemos que el consumo de bienes duraderos se ha contraído -9.32%, mientras que el consumo de bienes semi duraderos presenta un  aumento de 1.95% y el consumo de bienes no duraderos crece 1.89%. En cuanto a los bienes importados, vemos que el consumo de bienes duraderos muestra una caía de -2.34%, mientras que los bienes semi duraderos presentan un incremento de 4.46% y los bienes no duraderos muestran un aumento de 2.46%.

Dados estos datos, lo primero que destaca es que el índice de consumo privado crece marginalmente, aunque por encima del desempeño del PIB, el cual muestra una tasa de crecimiento acumulado de 0.0% en los primeros nueve meses de 2019.  Cabe destacar que en 2018 el IMCPMI creció a una tasa de 2.2%, por lo que resulta evidente la desaceleración del 2019. Lo segundo que destaca es que desafortunadamente el consumo de bienes importados crece a una tasa más elevada que el consumo de bienes nacionales (1.04% vs 0.73%). El tercer aspecto a destacar es la fuerte caída en el consumo de bienes duraderos de origen nacional (-9.32%), lo cual resulta preocupante porque indica que muchos hogares este año no están “invirtiendo” en bienes tales como refrigeradores, televisiones, lavadoras, etc.

tianguis organicoLamentablemente si bien la tasa de crecimiento de 0.88% es baja, la tendencia es hacía un deterioro en el índice de consumo conforme nos acercamos al cierre del año. En el comparativo de agosto de 2018 a agosto de 2019, vemos que el índice de volumen físico total del IMCPMI presenta una contracción de -0.5%, lo que representa la primera caída en este indicador desde junio de 2013, cuando cayó -0.1%. La contracción de -0.5% se debe a que el consumo de bienes nacionales cayó -0.03%, mientras que el consumo de bienes importados presenta una disminución de -4.3%. Respecto a este último dato de la caída en la importación de bienes de consumo, se debe destacar que dicha disminución no implica un cambio en la tendencia de las importaciones de estos artículos y que se debe a la volatilidad del propio indicador.

Indicador de confianza del consumidor (ICC)

El ICC mide el optimismo de los consumidores respecto de su situación económica actual y esperada, así como la percibida respecto a la economía nacional. Y en relación a este indicador, tenemos que en el  comparativo de los primeros ocho meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, con cifras originales el ICC muestra un incremento de 17.3%. Este fuerte aumento es producto de que sus cinco componentes registraron incrementos, en especial los relacionados con la situación futura del país y del hogar, tal como se muestra a continuación: 1. “Comparada con la situación económica que los miembros de este hogar tenían hace 12 meses ¿Cómo cree que es su situación en este momento?” presenta el menor incremento, siendo de 8.1%; 2. “¿Cómo considera usted que será la situación económica de los miembros de este hogar dentro de 12 meses, respecto a la actual?” registra un aumento de 9.4%; 3. “¿Cómo considera usted la situación económica del país hoy en día comparada con la de hace 12 meses?” presenta el mayor aumento de todos los componentes, siendo éste de 34.1%; 4. “¿Cómo considera usted que será la condición económica del país dentro de 12 meses respecto de la actual situación?” presenta un aumento de 23.0%; y 5. “Comparando la situación económica actual con la de hace un año ¿Cómo considera en el momento actual las posibilidades de que usted o alguno de los integrantes de este hogar realice compras tales como muebles, televisor, lavadora, otros aparatos electrodomésticos, etc.?” muestra un aumento del 20.0%.

ICC 2019

En esta información agregada se ve claramente que la mayor parte de la mejora en las expectativas de los consumidores se derivan de la creencia de tres cosas: primero que el país en su conjunto está mejor que hace doce meses, cuando los datos macroeconómicos dan cuenta de un deterioro; segundo, la expectativa de que la situación económica del país será mejor dentro de 12 meses en comparación con la situación actual; 3. La creencia de que han mejorado las posibilidades de comprar muebles y electrodomésticos. Respecto a estos tres puntos, es obligado comentar que la situación económica del país no está mejor que hace doce meses; que tal vez la situación económica del país mejore en los próximos doce meses, aunque es difícil que haya una mejora sustancial; y por último, la idea de que han mejorado las posibilidades de comprar bienes duraderos para el hogar es refutada con los datos duros del índice de consumo de bienes duraderos, que como ya vimos líneas arriba, muestra una contracción de -9.32% en el acumulado de los primeros ocho meses de 2019.

No obstante lo anterior, dados los escasos resultados en materia económica en el año 2019, la confianza del consumidor comienza a mostrar debilidad al enfrentarse a la realidad. Con cifras originales, en el comparativo de octubre de 2019 respecto del mismo mes de 2018, el Indicador de confianza del consumidor presenta un incremento de apenas 3.5%, pero con el detalle de que dos de sus cinco componentes presentan disminuciones, tal como se presenta a continuación: 1. “Comparada con la situación económica que los miembros de este hogar tenían hace 12 meses ¿Cómo cree que es su situación en este momento?” ya sólo presenta un aumento de 3.8%; 2. “¿Cómo considera usted que será la situación económica de los miembros de este hogar dentro de 12 meses, respecto a la actual?” registra una caída de -2.2%; 3. “¿Cómo considera usted la situación económica del país hoy en día comparada con la de hace 12 meses?” se mantiene muy fuerte y presenta el mayor aumento, siendo éste de 22.8%; 4. “¿Cómo considera usted que será la condición económica del país dentro de 12 meses respecto de la actual situación?” presenta una caída de -2.2%; y 5. “Comparando la situación económica actual con la de hace un año ¿Cómo considera en el momento actual las posibilidades de que usted o alguno de los integrantes de este hogar realice compras tales como muebles, televisor, lavadora, otros aparatos electrodomésticos, etc.?” muestra un aumento de apenas 1.8%.

Queda claro que la razón por la cual el ICC total no muestra una contracción en el mes de octubre de 2019 es porque muchos consumidores siguen creyendo que la situación económica del país es ahora mejor a la que se tenía hace un año. Siendo que en el tercer trimestre de 2018 el PIB crecía a una tasa anual de 2.5% y en el tercer trimestre de 2019 muestra una contracción  de -0.4%.

¿Qué podemos concluir de todo esto? Pues que la desaceleración económica que vive el país, sin duda ha afectado el consumo privado de manera que ya en agosto se aprecia la primera caída anualizada del 2019. La prolongación de la contracción del consumo privado terminará de apagar la actividad económica, con lo que se dificultará más que se logren las metas de ingresos públicos del gobierno federal del año 2020. De manera paralela, con todo y que la confianza del consumidor continúa en niveles más elevados respecto del año pasado, conforme las familias mexicanas se enfrentan a la realidad de que las cosas no han mejorado en materia económica, pues comenzarán a modificar sus expectativas de manera más pronunciada. El gran riesgo que se corre es que ante la descomposición de panorama económico, más personas caigan en la desesperación, y con ello veamos un mayor deterioro social, ya no sólo manifestándose en delincuencia, sino en la pérdida de la paz social como sucede en Chile, país líder en desarrollo en Latinoamérica, pero con una gigantesca desigualdad.  Es así que se vuelve urgente reactivar la economía nacional y evitar que las clases medias continúen erosionándose (queda claro que muchos de los más pobres reciben apoyos directos del gobierno federal). En este sentido, los empresarios tienen mucho que aportar, ya que la precaria situación de las finanzas públicas del gobierno federal, lo imposibilita a poder reactivar por si mismo la actividad económica.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

En un complicado entorno internacional, México al borde de la recesión

El pasado 31 de octubre, el INEGI publicó su estimación oportuna del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) durante el tercer trimestre de 2019. El dato se anticipaba negativo y así acabo sucediendo ya que, con cifras originales, el PIB disminuyó -0.4% en el comparativo del tercer trimestre de 2019 respecto del mismo trimestre de 2018. Esta caída fue producto de un incremento de 5.4% en las actividades primarias (agricultura y ganadería), una disminución de -1.7% en las actividades secundarias (industria) y un retroceso de -0.1% en las actividades terciarias (comercio y servicios).

Con esta cifra, se ligan dos trimestres consecutivos con caídas anualizadas en el PIB total, ya que éste retrocedió -0.8% en el segundo trimestre de 2019, lo que ubica a México al borde de una recesión técnica. Por su parte, el PIB de las actividades secundarias acumula cuatro trimestres consecutivos con caídas anualizadas, mientras que para las actividades terciarias se registró la primera caída desde el cuarto trimestre de 2009.

PIB III19

Es así que en el promedio de los tres primeros trimestres de 2019 la tasa de crecimiento anual promedio del PIB total es de 0.0%, y es con este escenario que los analistas encuestados por el Banco de México estiman que el crecimiento del PIB en todo el 2019 será de apenas 0.26%, mientras que en GAEAP mantenemos nuestro pronóstico (hecho público desde agosto) de que el PIB de 2019 cerrará en terreno negativo.

Se debe destacar que la situación de estancamiento económico que vive México no es generalizada a lo largo y ancho del país. Precisamente el miércoles 30 de octubre el INEGI publicó los datos de la evolución del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) durante el segundo trimestre de 2019 y con dichos datos vemos que hay entidades que al primer semestre del año aún registraban un desempeño positivo. A continuación se presenta la evolución del ITAEE con cifras originales, en el comparativo del primer semestre de 2019 respecto del mismo semestre de 2018 (en paréntesis se indica la tasa de crecimiento o disminución): Chihuahua (3.5%), Tlaxcala (3.4%), Sinaloa (2.8%), Nuevo León (2.8%), Colima (2.7%), Durango (2.2%), Tamaulipas (2.0%), Baja California (1.9%), Yucatán (1.8%), Jalisco (1.3%), Veracruz (1.3%), Puebla (1.2%), Querétaro (1.2%), Nayarit (1.1%), Quintana Roo (1.1%), Aguascalientes (0.7%), Coahuila (0.6%), Sonora (0.2%), Ciudad de México (0.2%), Guerrero (0.0%), Morelos (-0.2%), San Luis Potosí (-0.4%), Hidalgo (-0.5%), Guanajuato (-0.6%), Michoacán (-0.9%), Estado de México (-2.0%), Oaxaca (-2.0%), Campeche (-2.5%), Chiapas (-2.7%), Baja California Sur (-2.8%), Zacatecas (-3.6%) y Tabasco (-10.5%). Como puede apreciarse, hay 20 entidades que presentan incremento en su crecimiento económico y 12 que presentan decremento.

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La inversión productiva del país muestra una caída de -4.6% en los primeros siete meses del año.

Regresando al desempeño del PIB, a lo largo del año hemos señalado que éste se ha visto fuertemente afectado por la caída de la inversión privada y pública.  Por el lado de la inversión productiva del sector privado tenemos que de acuerdo al INEGI, en el comparativo de los primeros siete meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, el Índice de volumen físico de la inversión fija bruta muestra un retroceso de -4.6%, producto de que el total de inversión en construcción cayó -3.2%, mientras que la inversión total en maquinaria y equipo se ha contraído -6.5%.

En cuanto a la inversión pública las cifras son aun más preocupantes ya que de acuerdo con la información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en el comparativo de los primeros nueve meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, la inversión física del sector público presupuestario muestra una caída en términos reales de -14.4%, pero si sustraemos la inversión de PEMEX, vemos que la disminución es de -21.7% en términos reales.  Si nos centramos exclusivamente en la inversión física del sector público en el rubro de Desarrollo Económico la caída es de -20.8% en el periodo de referencia.

¿Hay alguna expectativa de que el año que viene pueda ser mejor? Por el lado interno se antoja muy complicado que pueda haber una recuperación, ya que las expectativas empresariales continúan deteriorándose; mientras que por el lado externo la situación también es bastante complicada en varias de las principales economías del mundo.

El pasado 1 de noviembre, el INEGI publicó el resultado de su Encuesta de Expectativas Empresariales con datos al mes de septiembre, y el ella se aprecia un claro deterioro en este indicador. Con cifras originales, en el comparativo del noveno mes del 2019 respecto del mismo mes de 2018, vemos que en el sector manufacturero hubo un deterioro de las expectativas en Demanda nacional de sus productos (-0.1), Exportaciones (-1.4), Personal ocupado total (-1.1) e Inversión en planta y equipo (-1.3). En el sector de la construcción se deterioró la expectativa en Valor de las obras ejecutadas como contratista principal (-3.6), Valor de las obras ejecutadas como subcontratista (-6.5), Total de contratos y subcontratos (-1.5) y Personal ocupado total (-0.5). En cuanto a las expectativas del sector comercio, hubo baja en Ingresos por consignación y/o comisión (-0.1), Compras netas (-3.0), Inventarios de mercancías (-5.2) y Personal ocupado total (-4.2). Finalmente, en los servicios privados no financieros hubo un deterioro en las expectativas de Ingresos por la prestación de servicios (-2.8), Demanda nacional de servicios (-4.6) y Gastos por consumo de bienes y servicios (-6.4).

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La economía mundial enfrenta grandes retos y peligros. 

Por su parte, respecto al ámbito mundial, quiero hacer eco de lo señalado en un reciente artículo editorial publicado en el portal de The Japan Times, y titulado “El panorama económico problemático del FMI”. En él se hace eco del mensaje principal de la más reciente edición de la publicación Panorama Económico Mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI), y que es que la economía global continúa desacelerándose y el problema principal que se enfrenta es la perspectiva geopolítica. El reporte vislumbra diversos peligros y sugiere que los encargados de formular políticas públicas deben estar atentos a una serie de desafíos que amenazan la estabilidad y el bienestar mundiales.

Se menciona que el crecimiento en 2019 será el más débil desde la crisis financiera de 2008. El FMI anticipa un crecimiento global del 3.0%, que representa una caída de 0.3 puntos porcentuales con respecto a su pronóstico de abril de este año y una reducción sustancial comparada con la expansión del 3.6% observada el año pasado.

Los factores de riesgo son bastante conocidos: la guerra comercial entre Estados Unidos y China, las crecientes tensiones en Medio Oriente y el Golfo Pérsico, el Brexit y una desaceleración en las economías más grandes. Las disputas comerciales son el mayor problema. La creciente disposición a imponer aranceles a los socios comerciales ha frenado el crecimiento del comercio en los primeros seis meses del año a apenas 1.0%, que representa el desempeño anual más bajo desde 2012. Kristalina Georgieva, la nueva directora gerente del FMI, advirtió que las disputas comerciales podrían costar $700 mil millones de dólares en producción global para fines del próximo año, cantidad que representa alrededor del 0.8% del total mundial.

La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha intensificado la desaceleración de este último. El FMI pronostica que el crecimiento de China caerá a 6.1% en 2019 y luego a 5.8% en 2020, las tasas más bajas desde 1990, cuando el país fue golpeado por sanciones internacionales tras la masacre de la Plaza Tiananmen. Los economistas de China son más pesimistas y concluyen que el crecimiento del tercer trimestre ya ha caído al 6%. Sus exportaciones cayeron un 3.2% respecto al año anterior, una señal preocupante para una economía que depende en gran medida del acceso a los mercados extranjeros.

Y al contrario de la creencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar, el FMI concluye que la guerra comercial le ha costado a los Estados Unidos un 0.6% en riqueza; El FMI proyecta que su economía también se desacelerará, registrando una expansión de 2.4% en 2019, lo que representa una caída de medio punto porcentual desde 2018.

Por otra parte, en un artículo publicado el 28 de octubre, en el portal estadounidense de Forbes y titulado “Aquí están los países al borde de la recesión hacia 2020” se presenta un vistazo a las principales economías que están en alerta de recesión, y si, si aparece México:

  • Hong Kong, aunque no es un país, ha visto cinco meses de protestas ciudadanas que han golpeado la economía de la ciudad, enviándola a una “recesión técnica”, con industrias como el turismo y el comercio minorista especialmente afectadas por la agitación en curso.
  • El Reino Unido, con su actual incertidumbre sobre dejar la Unión Europea (y todavía no se vislumbra el final), ha visto cómo su economía se contrae recientemente por primera vez desde 2012, y un Brexit sin acuerdo podría llevarlo a una recesión.
  • Alemania, la economía más grande de la Unión Europea, está preparada para caer en una recesión debido a una disminución continua en su sector manufacturero, así como a las mediocres ventas mundiales de automóviles.
  • Italia, la cuarta economía más grande de la Unión Europea, se encontraba en una recesión técnica durante la segunda mitad de 2018 y se ha enfrentado a continuos problemas económicos debido a la débil productividad, el alto desempleo, la enorme deuda y la agitación política.
  • La economía de China también se ha desacelerado en medio de la guerra comercial, aunque aún no se acerca a una recesión: el FMI pronosticó un crecimiento de solo 5.8% para la segunda economía más grande del mundo (en términos de PIB) en 2020, por debajo del 6.6% en 2018 y el pronóstico del 6.1% en 2019.
  • Otras economías altamente estresadas en todo el mundo incluyen Turquía, Argentina, Irán, México y Brasil, entre otros.

¿Qué podemos concluir de todo esto? Pues que a pesar de que Estados Unidos presenta tasas de crecimiento económico aceptables, México se dirige a una recesión autoinfligida al haber registrado esa fuerte caída en la inversión productiva y en la inversión del sector público. La situación mundial se complicará aun más, los flujos internacionales de capital podrían ser más limitados y en nuestro país parece que no se dimensiona el tamaño del reto que se avecina para todos. No hemos visto un verdadero plan de desarrollo económico que establezca estrategias reales de cómo saldremos de la eventual recesión en la que vamos a caer. Urge tomar el tema en serio, ya que el deterioro económico nos llevará a mayores complicaciones en otros ámbitos como el social, la seguridad pública y la política.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt