El fraude de las criptomonedas, el caso FTX

Las criptomonedas han estado de capa caída desde que inició la llamada «carnicería criptográfica» en noviembre de 2021, cuando el mercado global tenía un valor de 3 billones de dólares de capitalización. Para ilustrar esto, tenemos que el 19 de noviembre de 2021, un bitcoin tenía un valor de 56,896 dólares y un año después su valor es de sólo 16,695 dólares, lo que implica una caída de 70.65%. Si tomamos en cuenta que un bitcoin llegó a costar 65,467 dólares el 11 de julio de 2021, pues queda claro que las pérdidas para muchos que apostaron a esta criptodivisa han sido gigantescas. En lo personal, jamás he aconsejado a nadie a comprarlas, ni siquiera a utilizarlas como medio de pago y mucho menos tenerlas como un “activo” que sirva como instrumento de inversión.

La evidencia ha  mostrado que su precio se mueve por especulación y no por una verdadera demanda de utilizarlas como medio de pago, pero más allá de cuestiones monetarias y burbujas especulativas, la razón para no “tenerlas” es mucho más elemental: si no hay electricidad, tu criptomoneda no existe, a diferencia de otras formas de propiedad como el oro o un bien inmueble, que siempre estarán ahí. Como lo mencioné en un twit reciente: “TODAS las criptomonedas son una mala inversión. Es un engaño de la A a la Z. Su alza de precio fue consecuencia directa de la mega impresión de dólares desde 2009, que ocasionó malas inversiones en proporciones épicas. En inglés ya no son crypto, son «crapto» #cryptocrash”

Hojas de balance de los principales bancos centrales

Las razones por las cuales las criptomonedas han perdido hasta más del 70% de su valor en el último año son diversas. Una de ellas es el apretón monetario en todo el mundo, lo que ha disminuido la liquidez, elevado tasas de interés y provocado que los inversionistas sean más cuidadosos respecto a dónde invierten su dinero. El fin de los años de dinero ultrabarato acabaron con la burbuja de todo y  se desplomaron los precios de toda clase de activos. Otra razón es la reiterada vulnerabilidad de las plataformas de intercambio o comercio (exchanges) a los hackeos, plataformas en las que mucha gente tiene sus cuentas, Y finalmente, está el tema de los malos manejos corporativos por parte de quienes dirigen las grandes plataformas de intercambio, que al descubrirse acaban con los ahorros de la gente de la noche a la mañana.

El riesgo es enorme. De acuerdo con Tuomas Malinen, derivado de la especulación financiera masiva, inducida por los programas de facilitación cuantitativa (QE) por parte de los bancos centrales, el criptomercado se convirtió en un centro de especulación. Durante su primer colapso global en la primavera de 2021, se rumoraba que algunos grandes jugadores se habían involucrado en especulaciones con un apalancamiento de 100 a 1. Es decir, tomando prestado 100 veces el valor del activo subyacente (criptomoneda) e invirtiéndolo nuevamente en el mercado. Tengo que admitir que nunca había oído hablar de algo similar. En el pensamiento económico estándar, el apalancamiento de 12 a 1 (12x) se consideraba extremo. Esa «regla general» se hizo añicos en los criptomercados.

En este sentido, tenemos que hace apenas unos meses, la empresa FTX (con sede en Bahamas) parecía ser una gran historia de éxito en el mundo de las criptomonedas. ¿No está familiarizado con la empresa o lo qué es una criptomoneda? FTX es la abreviatura en inglés de «Futures Exchange» o «Intercambio de futuros». Por su parte, una criptomoneda es una forma de “dinero” negociado en forma digital. Se supone que tiene algunas «seguridades» que evitan que se intercambie más de una vez, es rastreable y tiene protecciones contra la duplicación o el hackeo. Respecto a este último punto, a lo que me refiero es que una criptomoneda no puede ser hackeada o pirateada, pero lo que si puede suceder es que alguien hackie una plataforma de comercio y se robe los nombres de usuarios y contraseñas de los que tienen ahí sus cuentas, vaciándoles sus cuentas.

En fin, volviendo al tema, FTX era uno de las plataformas de intercambios más grandes del mundo, donde se comerciaban esos activos digitales, y muchos artistas y observadores del mercado de las criptomonedas, lo promocionaban como uno de los negocios con operaciones criptográficas más transparentes.

Sam Bankman-Fried, el CEO de FTX

¿Qué desató el escándalo de FTX? Inicialmente, el mercado creía que la implosión de FTX era el resultado de una corrida bancaria a la antigua en las reservas de la bolsa. Sin embargo, a medida que han pasado los días, han surgido más hechos reveladores, por lo que la historia en torno a cómo se manejaba la empresa se ha vuelto mucho más complicada con implicaciones potencialmente criminales.

Todo esto, en una gran esquina del mercado financiero mundial, poco regulada, y en un contexto en el que gran parte del mundo todavía está aprendiendo cómo la propiedad, el comercio y el seguimiento de las criptomonedas funcionarán realmente para los compradores, vendedores y reguladores.

Esto es relevante dado el tamaño de la compañía.  Fue una de las plataformas de intercambios de criptomonedas más grandes y estaba valorada en un estimado de $32 mil millones de dólares en enero. Puede encontrar su nombre en el la FTX Arena de los Estados Unidos, donde juega el equipo Miami Heat de la NBA, o en comerciales con celebridades como Tom Brady y Larry David.

Todo eso se ha ido. Después de declararse en bancarrota la semana pasada, el intercambio de criptomonedas ha perdido todo su valor, su CEO y toda su credibilidad.

Los expertos dicen que la implosión de FTX podría tener un efecto dominó en la industria de las criptomonedas en general.

«Si las corporaciones se comportan como casas de cambio y bancos, deberían ser reguladas como casas de cambio y bancos, independientemente de si se trata de dólares o bitcoins», dijo Omid Malekan, profesor adjunto de la Escuela de Negocios de Columbia y veterano de la criptoindustria.

Si usted desea conocer más sobre la caída de este gigante, con facilidad puede encontrar cientos de notas al respecto en internet. En lo que me quiero centrar en este artículo es en revisar como una y otra vez, las personas caen en este tipo de fraudes, que al final son esquemas ponzi o piramidales en los que se mantiene la atracción de inversionistas pagándole a los viejos inversores con los recursos de los nuevos.

En un artículo de Charles Hugh Smith, publicado el 17 de noviembre en OfTwoMinds blog, titulado “FTX: Las fichas de dominó del fraude financiero aún no han caído” se desarrolla bastante bien el tema. Comienza señalando que una vez que se revela al público o a unos cuantos inversionistas, que los activos que respaldan a una compañía valen mucho menos de lo que supuestamente plasman los libros, el resultado inevitable es la insolvencia.

En este artículo se presenta una vista respecto de la verdadera creatividad e innovación de FTX, al haber comprimido en su historia, todos los libros de jugadas y esquemas de fraudes financieros en un breve ciclo en el que nuevamente cayeron miles de crédulos embaucados. Todos los fraudes financieros comparten el mismo conjunto de herramientas y la caja de herramientas del fraude financiero, ya sea tradicional o criptográfico, contiene variaciones de los siguientes mecanismos básicos:

1. Usar el capital de los clientes (sin compromisos de transparencia o divulgación completa) para así aumentar la ganancia privada de los propietarios de la estafa.

2. Usar el capital de los clientes para arbitrar diferenciales de rendimiento en duración, riesgo y otras asimetrías en beneficio, no de los clientes, sino de los propietarios de la estafa.

3. Sobreestimar el valor de sus activos, inclusive enumerando en sus hojas de balance a activos sin liquidez, controlados internamente y que no están acordes a valoraciones de mercado y por lo tanto están completamente desconectadas de la realidad; es decir, no hay correspondencia con lo que obtendrían por dichos activos en el mercado abierto. Tienen sus hojas de balance llenos de activos emitidos por la propia empresa o sus subsidiarias.

4. Atraer nuevas inversiones de capital y fondos de clientes con rendimientos, objetivos y promesas «demasiado buenos para ser verdad» (pero en el límite de lo creíble, dado el fantástico crecimiento y el historial de altos rendimientos), por lo que el fraude se mantiene desapercibido (Esquema Ponzi).

5. Juegan rápido y sin recato con el apalancamiento, cuyo alcance total no se revela a los clientes ni a los reguladores.

6. Emiten valores (es decir, «dinero»: fichas, bonos, acciones, etc.) cuyo valor se basa en los dizque activos que tiene la empresa y que han sido valorados de forma fraudulenta y están basados en el crecimiento espectacular de la empresa.

7. Convencen a los inversionistas y clientes de que les estás haciendo un favor al permitirles obtener una parte de la ganancia o una parte de la diversión. En otras palabras, explotan la codicia casi infinita.

8. Presentan una fachada de estabilidad prudente, auditada, transparente y regulada que encubre la red entrelazada de fraude, contabilidad falsa, activos que no son líquidos, etc., además de que realizan saqueo de información privilegiada.

Charles Hugh Smith menciona que a menudo ha recomendado la novela de Herman Melville The Confidence-Man por su descripción magistral de cómo, al organizar un viaje por el Mississippi, un estafador disfrazado pone a prueba la confianza de los pasajeros en un absurdo espectáculo de marionetas donde las apariencias engañan y el significado es esquivo. El estafador convence a los escépticos de que no solo es digno de confianza, sino que les está haciendo un favor al permitirles entrar en su estafa.

Hay que tomar en cuenta que existen versiones casi legales de algunas de las ocho prácticas de fraude arriba mencionadas. La exposición total a los riesgos inherentes al apalancamiento extremo y la falta de liquidez pueden ocultarse, disfrazarse en activos y pasivos fuera de balance, etc., mientras que los estados financieros con divulgaciones aturdidoras, seguramente fueron debidamente firmadas por despachos financieros comprados y cegados por la codicia. Ahí está el caso de Vinson & Elkins, una firma de abogados independiente, que en su momento concluyó, en su revisión de las prácticas contables de la empresa Enron, que no habían encontraron ningún delito.

En la historia de FTX, hay muchos afectados y es posible que veamos otras piezas del domino financiero (en especial en el mundo de las criptomonedas) caer.  Ahí está el caso de Crypto Bank Silvergate, que busca calmar a sus accionistas ante su elevada exposición a FTX (el precio de la acción ha caído más del 50% este mes). En las próximas semanas veremos como todos los que se queden cortos por las pérdidas, los reembolsos y las reclamaciones de la contraparte estarán desesperados por ocultar su exposición a la insolvencia por las pérdidas del lado izquierdo de sus balances. Los seres humanos somos animales de manada, y una vez que la manada se asusta, la confianza en las garantías se desploma rápidamente. Todos los ojos están puestos en los riesgos de la contraparte y el mercado real de activos.

Una vez que se revele que los activos que las empresas tienen, valen mucho menos de lo que piensan, el resultado inevitable será la insolvencia. ¿Hasta dónde caerán las  fichas del dominó tras el colapso de FTX? Muy posiblemente mucho más lejos de lo que los crédulos creen posible.

¿Es el final de las criptomonedas? La confianza en las instituciones financieras convencionales se basa en parte en la validación gubernamental: el gobierno supervisa los bancos, regula los riesgos que pueden asumir y garantiza los depósitos hasta cierto límite que cubre a la mayoría de los clientes del banco, mientras que las criptomonedas operan en gran medida sin supervisión y están expuestas a muchos más riesgos. Por tanto, los inversionistas deben confiar en la honestidad y la competencia de los empresarios del mundo cripto; cuando ofrecen rendimientos excepcionalmente buenos, los inversionistas deben creer no solo en sus competencias sino también en que son unos genios.

Todas las predicciones anteriores sobre la inminente desaparición de las criptomonedas han resultado incorrectas. De hecho, el hecho de que Bitcoin y otras criptomonedas no sean realmente utilizables como dinero no significa que vayan a perder la totalidad de su valor. Pero si después de lo sucedido con FTX, el gobierno finalmente interviene para regular las criptoempresas, lo que, entre otras cosas, les impediría prometer rendimientos imposibles de entregar y limitaría su apalancamiento, es difícil ver qué ventaja tendrían estas empresas sobre los bancos comunes o fondos de inversión. Pero incluso si el valor de Bitcoin no llega a cero (lo que podría suceder), el día de hoy hay un caso sólido de que la industria de la criptografía, que se veía tan inmensamente grande hace solo unos meses, se dirige al olvido.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt