México en el Índice de Libertad Económica 2019

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De izquierda a derecha: Larry Rubin, James M. Roberts y Luis Cervera.

El pasado miércoles 19 de junio, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia por parte de James M. Roberts, en la cual se presentaron los resultados, en general y para México, del 2019 Index of Economic Freedom, elaborado por The Heritage Foundation. Dicha presentación se llevó a cabo en el auditorio de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN) y fue organizada por mi amigo, Larry Rubin, miembro de la Mesa Directiva de CONCAMIN y Representante del Partido Republicano en México.

Considero que es importante compartir los hallazgos de dicho reporte, en un contexto en el cual a México le cuesta cada vez más trabajo alcanzar tasas medianamente aceptables de crecimiento económico. No hay que olvidar que en la semana que recién concluye, el Grupo Financiero Citibanamex revisó a la baja su pronóstico de crecimiento del PIB mexicano para 2019 a 0.9% desde 1.2% anteriormente. También modificaron su pronóstico de crecimiento del PIB para 2020 a 1.5% desde 1.7%.

Con esto en mente, tenemos que en general los resultados del Índice de Libertad Económica 2019 nuevamente confirman la importancia de la libertad económica para promover el rápido crecimiento económico y el progreso social sustentable. Entre sus principales conclusiones están las siguientes:

  1. Los ciudadanos de países “libres” o “mayormente libres” disfrutan de niveles de ingresos que son más del doble respecto del promedio global y son más de seis veces más altos respecto a aquellos ciudadanos que viven en economías reprimidas.
  2. La liga entre las mejoras en la libertad económica y el crecimiento económico es robusta. Una mayor libertad económica ha contribuido a duplicar el PIB mundial desde 1995, año en el que se publicó por primera ocasión el Índice de Libertad Económica.
  3. La gente en sociedades económicamente libres viven más, disfrutan de mejor salud, pueden acceder a “bienes sociales” de mayor calidad tales como educación, y cuentan con los recursos para cuidar de una mejor manera del medio ambiente.
  4. Una mayor libertad económica también está correlacionada con una mejor gobernanza democrática y un estado de derecho más sólido.

Index

El Índice global 2019 promedio de todo el mundo de libertad económica es de 60.8 puntos, el tercer mayor nivel desde 1995. De los 180 países evaluados, seis son considerados “libres”, mientras que otros 88 son considerados al menos como “moderadamente libres”. Del otro lado del espectro, 86 economías recibieron valores por debajo de 60 puntos y son considerados como ”mayormente poco libres” o “represivas”.

La pequeña caída en la libertad económica en 2019 a nivel mundial fue impulsada por un mayor proteccionismo en algunos grandes mercados, retrocesos en la efectividad judicial e intentos de algunos gobiernos de influir en las decisiones de los consumidores y de las empresas a través de la regulación y el gasto público.

Los 10 países con mayor libertad económica son los siguientes (en paréntesis se indica su calificación): Hong Kong (90.2), Singapur (89.4), Nueva Zelanda (84.4), Suiza (81.9), Australia (80.9), Irlanda (80.5), Reino Unido (78.9), Canadá (77.7), Emiratos Árabes Unidos (77.6) y Taiwán (77.3). Los Estados Unidos están en la posición 12 con una calificación de 76.8, mientras que China ocupa la posición 100 con una calificación de 58.4. Por su parte, los 10 peores países en libertad económica son los siguientes (en paréntesis se indica su calificación): Corea del Norte (5.9), Venezuela (25.9), Cuba (27.8), Eritrea (38.9), República del Congo (39.7), Zimbabue (39.7), Guinea Ecuatorial (40.4), Bolivia (42.3), Timor del Este (44.2) y Algeria (46.2).

La situación de México

La calificación de libertad económica de México fue de 64.7 lo que lo ubica en la posición 66 a nivel mundial del índice 2019. Respecto a la pasada medición, su calificación general disminuyó en 0.1 puntos, con caídas en su efectividad judicial, libertad de comercio, libertad monetaria y libertad laboral, nulificando el mayor puntaje obtenido en la salud fiscal. México está en la posición 12 de 32 países en el continente americano, y su puntaje en general está por encima de los promedios regional (59.6) y mundial (60.8).

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Imagen del documento 2019 Index of Economic Freedom

El estudio 2019 destaca que las fortalezas relativas de México están en su salud fiscal y su libertad comercial, mientras que las preocupaciones residen en la integridad gubernamental y la efectividad judicial. Desde 1995, México ha aumentado apenas 1.6 puntos en su calificación. Esto último contrasta con los casos de la República de Georgia que ha aumentado en 31.8 puntos y ahora tiene un puntaje de 75.9, o el caso de Ruanda que ha aumentado 32.8 puntos y ahora registra una calificación de 71.1 (ambas superiores a la calificación de México).

El estudio menciona que el PIB de 2 billones de dólares de México refleja los beneficios del comercio regional, por lo que el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) firmado en 2018 es vital. Dice que el nuevo gobierno probablemente continúe reformando los sectores energético, financiero, fiscal y de telecomunicaciones con el objetivo de largo plazo de mejorar la competitividad y el crecimiento económico en toda la economía. Señala que el crecimiento en 2019 debe ser apoyado por mayores precios del petróleo, pero la economía está limitada por su baja productividad, un amplio sector informal que emplea a más de la mitad de la fuerza laboral, un débil estado de derecho y la corrupción.

A continuación se presenta lo que se dice de México en cuatro de las dimensiones que se miden:

Estado de derecho: Los derechos de propiedad son protegidos, pero el gobierno ha vuelto el proceso de registro de propiedad más caro. El sistema judicial es débil. Es frecuente la solicitud de sobornos por parte de burócratas y funcionarios, existe una amplia impunidad, y hay una alta incidencia de extorsión criminal, lo que deteriora el estado de derecho. La corrupción es penetrante y alimentada por miles de millones de narco-dólares. Más de 100 políticos fueron asesinados en 2018. En este rubro las calificaciones obtenidas son las siguientes: Derechos de propiedad (59.1), Efectividad judicial (34.9), Integridad gubernamental (26.3).

Tamaño del gobierno: La tasa más alta de impuesto sobre la renta para las personas físicas es de 35%, mientras que la tasa para las empresas es de 30%. Otros impuestos incluyen al valor agregado. La carga fiscal total equivale a 17.2% del ingreso nacional total. En los últimos tres años, el gasto público ha representado el 26.9% de la producción del país (PIB), y los déficits fiscales han promediado 2.6% del PIB, La deuda pública es equivalente al 54.2% del PIB. En este rubro las calificaciones obtenidas son las siguientes: Carga fiscal (75.8), Gasto público (78.2), Salud fiscal (83.2).

Eficiencia regulatoria: No hay requisitos mínimos de capital para iniciar un negocio, pero el completar los requisitos de papeleo sigue siendo costoso. Las leyes laborales rígidas que hacen que el contratar y despedir empleados sea costoso, proveen un incentivo para que las pequeñas empresas operen fuera del sector formal. El gobierno comenzó a liberalizar su mercado energético al desregular los precios de las gasolinas en 2017. En este rubro las calificaciones obtenidas fueron: Libertad de los negocios (67.8), Libertad laboral (58.6), Libertad monetaria (75.9).

Apertura de mercados: El valor combinado de exportaciones e importaciones anuales es igual al 77.6% de su PIB. El arancel promedio cobrado a las importaciones es de 4.3%. Al 30 de junio de 2018, de acuerdo a la OMC, México tenía 236 medidas no arancelarias implementadas. El sistema bancario permanece relativamente bien capitalizado, y la participación de participantes extranjeros ha aumentado. Cerca del 38% de los mexicanos adultos tienen acceso a una cuenta con una institución bancaria formal.

El estudio concluye que los países que han reconocido los límites para la actividad gubernamental y han continuado con su compromiso de lograr una libertad económica sostenida han capitalizado las recompensas tangibles de un fuerte rebote económico y un dinamismo renovado. En contraste, aquellos que han renunciado a la libertad económica en favor de la intervención gubernamental de corto plazo y políticas populistas, han sufrido crisis prolongadas y caído en la trampa de la estagflación económica y mayor incertidumbre.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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Las finanzas públicas y nuestra calificación crediticia

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La calificación de la deuda soberana de México ha estado bajo la lupa desde que arrancó la presente administración. 

Desde que arrancó la presente administración federal, dos calificadoras (Moody´s y Standard & Poor´s) asignaron una perspectiva negativa para el riesgo soberano y una de ellas (Fitch Ratings) redujo en un escalón su calificación para la deuda emitida por México. Estas tres agencias dicen haber sustentado las revisiones de calificación y perspectivas de la deuda del país en: i) la incertidumbre sobre la implementación de las políticas públicas y su efecto en la confianza de los inversionistas, ii) cambios en la política energética y, iii) la incertidumbre sobre la situación financiera de Pemex y su plan de negocios. Sobre esto último, las agencias señalaron que estos factores podrían tener implicaciones para las finanzas públicas y el crecimiento económico en el corto y mediano plazos.

Con respecto a la deuda de Pemex, en lo que va del año, Moody´s y Standard & Poor´s modificaron su perspectiva crediticia de estable a negativa, mientras que la Fitch Ratings le redujo su calificación en tres escalones, colocándola por debajo del grado de inversión. Esta agencia calificadora argumentó que dicho ajuste es acorde con: i) el descenso de un grado que asignó a la calificación crediticia a nivel nacional (riesgo soberano), ii) el continuo deterioro del perfil financiero de la empresa y, iii) la falta de inversión para revertir la disminución en su capacidad de producción.

Habiendo temporalmente dejado atrás el riesgo inherente a las amenazas de aranceles por parte del presidente estadounidense, Donald Trump, es momento de reflexionar sobre la fortaleza de las finanzas públicas de México. No puede pasarse por alto que el deterioro en la calificación crediticia soberana y de Pemex es un importante factor de riesgo que debe ser atendido.

¿Es justa la evaluación de las calificadoras? ¿Hay riesgo de que México o Pemex dejen de honrar sus compromisos financieros nacionales e internacionales? En esta entrega analizamos el comportamiento de las finanzas públicas en los primeros cuatro meses de este año en materia de ingresos, gastos y balance público con el fin de tener más elementos para valorar lo que pasa con el sector público federal.

Ingresos públicos

De acuerdo con información proporcionada por la Secretaría de Hacienda, los ingresos totales del sector público federal en los primeros cuatro meses del año sumaron 1.786 billones de pesos, cifra que representa 0.1% menos, en términos reales, respecto a los ingresos de los primeros cuatro meses de 2018. La caída de 0.1% se debe a que ocurrió una disminución de -21.8% en los ingresos petroleros, mientras que los ingresos no petroleros aumentaron en 4.9% en términos reales. Con estos datos comienza a quedar claro dónde está el problema fiscal de México.

Profundizando, vemos que las cifras oficiales indican que en los primeros cuatro meses de 2019, los ingresos petroleros ya solamente representan el 14.74% de los ingresos totales del sector público federal. La brutal caída de -21.8% en los ingresos petroleros es preocupante y se explica en parte, porque los ingresos de Pemex se desplomaron -32.9% en términos reales. Y pues esto último pesa mucho en el ánimo de las calificadoras de riesgo al momento de evaluar la posición financiera de México y como Pemex podría arrastrar al gobierno federal a un severo problema financiero.

En cuanto a los ingresos no petroleros, las cosas marchan bien en general, ya que en el comparativo de los primeros cuatro meses de 2019 respecto a los mismos meses de 2018, los ingresos tributarios del gobierno federal aumentaron 4.5% en términos reales, lo cual se deriva de un aumento de 2.4% en la recaudación de Impuesto Sobre la Renta (ISR), una caída de -1.8% en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), un incremento de 30.3% en la recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), aumento de 21.0% en los Impuestos a la Importación, crecimiento de 27.4% en los impuestos por la actividad de exploración y explotación de hidrocarburos, y caída de -4.1% en la recaudación por otros impuestos.

De esta manera tenemos que en los primeros cuatro meses de 2019, la contribución a los ingresos tributarios está conformada de la siguiente manera (en paréntesis se indica su participación porcentual): Impuesto sobre la renta (56.9%), Impuesto al valor agregado (26.4%), Impuesto especial sobre producción y servicios (13.3%), Impuestos a la importación (1.9%), Impuesto por la actividad de exploración y explotación de hidrocarburos (0.2%), y Otros impuestos (1.3%).

Ingresos públicos

Gasto público

En cuanto a la evolución del gasto total del sector público, se observan caídas importantes derivado de subejercicios fiscales. En los primeros cuatro meses de 2019, el gasto total fue de 1.771 billones de pesos, cifra 6.0% inferior en términos reales de la observada en el primer cuatrimestre de 2018. Esto desde luego que es preocupante en un contexto de desaceleración económica nacional.

Las cifras de la SHCP muestran que en el periodo antes mencionado, el gasto corriente observa una caída de -5.4% en términos reales, el cual se debe a disminuciones de -2.7% en los servicios personales (nómina), caída de -0.4% en otros gastos de operación y desplome de -18.2% en subsidios y transferencias. Se debe destacar que el gasto de nómina sumó 355.138 miles de millones de pesos (mmdp) en los primeros cuatro meses de 2019, lo que implica un ahorro de apenas 2.7% en términos reales, por lo que la estrategia del gobierno federal de recortar plazas y bajar sueldos no se ha reflejado en las finanzas públicas como uno se hubiera imaginado.  En este contexto, hace mucho sentido la reciente declaración del Secretario de Hacienda, Carlos Urzua, cuando dijo que se ha exagerado “un poquito” sobre los despidos en el gobierno federal, porque sólo se ha limitado a niveles de mando medio y superior.

El gran problema con el gasto público es que no obstante que el gasto corriente disminuyó en -5.4% en términos reales, esto no se ha traducido en un mayor gasto en inversión física. La inversión física en los primeros cuatro meses de 2019 sumó apenas 182.599 mmdp y esta cantidad representa una caída de -16.8% en términos reales con respecto a la ya de por si mermada cifra registrada en los primeros cuatro meses de 2018. Esta disminución de -16.8% se debe a una contracción de -11.2% en la inversión física directa y una caída de -22.8% en la inversión física indirecta.

Otro punto importante es el relacionado al costo financiero de la deuda pública, el cual se elevó 4.8% en términos reales en los primeros cuatro meses de 2019 hasta llegar a los 182.683 mmdp. Uno pudiera pensar que la caída en el gasto de inversión se debe a un mayor costo financiero de la deuda, pero eso es sólo parcialmente cierto, ya que en términos nominales la inversión física disminuyó en 28.048 mmdp en el comparativo de los primeros cuatro meses de 2019 respecto a los mismos meses de 2018, mientras que el aumento en el costo financiero de la deuda fue de 15.395 mmdp en el mismo periodo.

Gasto público

Balance público

Resultado de los mayores ingresos y menores gastos, el balance público del sector público federal muestra un superávit de 38.043 mmdp, el cual se compara favorablemente con el balance de 5.803 mmdp en los primeros cuatro meses de 2018.  De igual forma, en los primeros cuatro meses de 2019, el balance del gobierno federal es superavitario en 39.757 mmdp, cifra que se contrasta con el déficit de -89.291 mmdp observado en los primeros cuatro meses de 2018. Estos datos explican la razón por la cual el salde de la deuda del sector público prácticamente no ha crecido en el arranque de este año.

Si bien en las cifras agregadas de todo el sector público se aprecia disciplina fiscal y fortaleza, la gravedad del asunto recae en que el balance de Pemex fue deficitario en -66.204 mmdp en los primeros cuatro meses de 2019, cifra que denota un fuerte deterioro respecto al déficit de -20.484 mmdp observado en los primeros cuatro meses de 2018.  Una situación, un poco menos compleja pero igualmente preocupante, es la que vive la CFE que pasó de tener un balance de -48.272 mmdp en el primer cuatrimestre de 2018 a uno de -34.158 mmdp en los primeros cuatro meses de 2019.

Balance público

¿Qué podemos concluir de todo esto? Pues que hay estabilidad en los ingresos del sector público porque se está recaudando más de impuestos y pese a la enorme caída de los ingresos de Pemex. Sin embargo, no debemos olvidar que el pronóstico de ingresos del sector público se construyó sobre la base de una estimación de crecimiento económico de 2.0% y la realidad es que este año lo más probable es que la economía crezca apenas arriba del 1.0%, lo que sin duda afectará los pronósticos de recaudación fiscal. En cuanto al gasto público, preocupan los subejercicios en un contexto de menor crecimiento económico. Vemos también que apenas si ha habido ahorros en materia de servicios personales, mientras que el gasto de inversión es cada vez menor, lo cual es preocupante dado que el país requiere de obras de infraestructura para desarrollarse. Finalmente, preocupa el mayor costo financiero de la deuda, lo que presiona el que no se pueda gastar en otros rubros, y con expectativas de menores tasas de interés hasta finales de este año. En cuanto al balance público, vemos la disciplina del gobierno federal por mantener finanzas sanas, pero es muy preocupante el creciente déficit de Pemex y la manera cómo éste puede comprometer las finanzas del gobierno federal. Dado todo lo anterior, lamentablemente creo que las calificadoras de deuda tienen razón en estar preocupadas y por eso es razonable que hayan puesto la deuda de México con perspectiva negativa, pero lo que si evidentemente es un exceso es lo que hizo Fitch al haber degradado la calificación de México de esa manera.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @Alejandrogomezt

Nos salvamos, pero Trump nos volverá a amenazar

2019-05-31-trump-tariffs-mexicoMéxico es un país sumamente dependiente de su comercio exterior, y en especial del que mantiene con los Estados Unidos. De acuerdo con cifras del INEGI, en el año 2018 México realizó exportaciones con un valor de 450.685 miles de millones de dólares (mmdd), de las cuales 358.285 mmdd tuvieron como destino a nuestro vecino del norte, lo que representa el 79.5% del total. Si tomamos en consideración que en el 2018 el Producto Interno Bruto (PIB) de México sumó 23.517 billones de pesos y el tipo de cambio promedió 19.23 pesos por dólar, entonces se deduce que nuestro PIB fue de 1.222 billones de dólares.

De esta manera, vemos que el total de nuestras exportaciones del 2018 representaron el 38.88% del PIB, mientras que las destinadas a Estados Unidos representaron el 29.3% del PIB. Resulta claro entonces porque cuando el presidente Donald Trump amenazó a México con imponer aranceles del 5% a partir del 10 de junio y aumentarlos mensualmente hasta llegar al 25%, bastantes personas se pusieron muy nerviosas; y es que una caída de nuestras exportaciones a Estados Unidos del 10% representa una disminución del 2.93% de nuestro PIB. Al ver estas cifras y analizar la estabilidad en el comportamiento del tipo de cambio durante la semana 3 al 7 de junio, se puede intuir que el mercado preveía que habría un arreglo entre México y Estados Unidos, tal como el que se anunció el viernes 7.

Ahora que ha pasado la más reciente amenaza económica de Trump, en esta entrega elaboro una serie de consideraciones respecto a la vulnerabilidad de nuestro país por su dependencia con los Estados Unidos, y hago una propuesta de mediano y largo plazo respecto a cómo mitigar una posible caída de exportaciones a Estados Unidos, la cual consiste en trabajar para reducir nuestro gigantesco y creciente déficit comercial con las naciones asiáticas, en especial con China.

De acuerdo con cifras del INEGI, en 2018 México le exportó a China mercancías con un valor de 7.429 mmdd e importamos desde dicha nación bienes con un valor de 83.511 mmdd, lo que nos ocasionó un déficit comercial con dicho país en ese año de -76.082 mmdd. En ese mismo sentido, en 2018 nuestras exportaciones totales a las naciones asiáticas sumaron apenas 25.211 mmdd, mientras que nuestras importaciones desde dichas naciones fueron de 161.014 mmdd, lo que nos ocasionó un enorme déficit en nuestra balanza comercial de -135.803 mmdd. ¿Cómo le hicimos para pagar ese gigantesco déficit comercial? Pues gracias al superávit que tenemos en nuestro comercio con Estados Unidos. En 2018 nuestras exportaciones a nuestro vecino del norte sumaron 358.285 mmdd, mientras que nuestras importaciones desde dicha nación fueron de 215.828 mmdd, lo que nos generó un superávit comercial de 142.457 mmdd. Es así que desde hace muchos años utilizamos nuestro creciente superávit comercial con Estados Unidos para financiar nuestro también creciente déficit comercial con las naciones asiáticas.

Expo e Impo 2018

Como lo he señalado en otras entregas, el problema de esta situación es que es un problema crónico por lo que empeora año con año. En el primer trimestre de 2019 nuestras exportaciones a China sumaron 1.567 mmdd, cifra 5.1% inferior al valor de nuestras exportaciones a dicho país en el primer trimestre de 2018. Por su parte, nuestras importaciones originarias de China sumaron 19.856 mmdd en el primer trimestre de 2019, cifra 8.7% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. De esta manera, en los primeros tres meses del 2019, nuestro déficit comercial con China sumó 18.289 mmdd, cifra 10.0% mayor a la observada en el primer trimestre de 2018.

En cuanto a la situación comercial con la suma de las naciones asiáticas tenemos una situación similar. En el primer trimestre de 2019 nuestras exportaciones a dichas naciones sumaron 6.180 mmdd, cifra 6.9% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. Sin embargo, el problema es que nuestras importaciones de mercancías originarias de las naciones asiáticas sumaron 39.668 mmdd en el primer trimestre de 2019, cifra 12.4% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. De esta manera, en los primeros tres meses de 2019 nuestro déficit comercial con las naciones asiáticas sumó -33.488 mmdd, cifra 13.5% superior a la registrada en el primer trimestre de 2018.

En este contexto, vemos que Estados Unidos sigue siendo nuestra fuente de divisas para financiar nuestras compras de productos asiáticos. En el primer trimestre de 2019 las exportaciones de México a Estados Unidos sumaron 86.121 mmdd, cifra 4.2% superior a la observada en el primer trimestre de 2018. En el primer trimestre de 2019 nuestras importaciones de mercancías originarias de Estados Unidos sumaron 50.025 mmdd, cifra 0.8% inferior a la observada en el primer trimestre de 2018. De esta manera, en los primeros tres meses de 2019 logramos un superávit comercial con dicha nación por 36.096 mmdd, cantidad 12.1% superior a la registrada en el primer trimestre de 2018.

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El Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, en la mesa de negociación con el Vicepresidente Mike Pence. 

Ante la contundencia de estos datos que evidencian lo mucho que necesitamos las divisas que nos genera el superávit comercial con Estados Unidos para poder financiar los desequilibrios comerciales con Asia, urge platear soluciones. La verdad es que resulta poco realista decir que debemos buscar exportarle menos a Estados Unidos, cuando lo que debemos hacer es exportarle más a nuestro vecino del norte, pero sobre todo a los demás países con los que tenemos un tratado de libre comercio y que son acuerdos comerciales poco utilizados por nosotros.

Sin embargo, ahora que ya no existen las oficinas de Proméxico, dicha labor se antoja más difícil. Existen algunos organismos promotores del comercio exterior en los estados, como es el caso de COFOCE en Guanajuato. Estos organismos deben pues promover las exportaciones, haciendo énfasis en mercados como el europeo, el Sudamericano y el Japonés.

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Para depender menos de EE.UU:, la prioridad para México debe ser disminuir su creciente déficit comercial con China. 

Otra política que debemos implementar para depender menos de las divisas que nos genera el superávit comercial con los Estados Unidos es buscar disminuir el déficit comercial con las naciones asiáticas, y en especial con China. Desde diciembre de 2008 México emprendió una desgravación arancelaria unilateral en favor de todos los países que forman parte de la Organización Mundial de Comercio (OMC), bajando los aranceles máximos para los productos manufacturados, que cobra a los países con los que no tenemos tratado de libre comercio, a un nivel de 20% (salvo algunas excepciones en textil, vestido, calzado, entre otros). Esta desgravación arancelaria benefició a muchos países, especialmente a China y Vietnam. ¿Pero cuándo estos dos países han bajado sus aranceles a bienes manufacturados unilateralmente en favor de la economía mundial? La realidad es que no lo han hecho después de su respectivo ingreso a la OMC y tampoco tienen planes de hacerlo en el corto plazo.

Es así que México debería hacer dos cosas en este sentido: 1. Suspender el calendario de desgravaciones arancelarias unilaterales, tales como las de textil, vestido y calzado (programadas para noviembre de este año), y 2. Revisar su política arancelaria, de manera que se ajusten al alza los aranceles de aquellos sectores aquejados por competencia desleal y cuando las diferencias de costo país sean demasiado elevadas. Claro, se deben respetar los acuerdos de la OMC y no rebasar los aranceles consolidados registrados, pero desde luego que hay espacio para ajustar hacía arriba algunas tasas en favor de la producción nacional y en aras de comenzar a resolver los desequilibrios comerciales con las naciones asiáticas. Esto que escribo no es más que proteccionismo para muchos, pero la realidad es que los tiempos del aperturismo indiscriminado ya quedaron atrás y forman parte del discurso de académicos trasnochados que no se han dado cuenta que el mundo ya cambió. México debe cuidar su planta productiva y mantener una sana competencia con el exterior, se debe lograr ese equilibrio.

Necesitamos tomar medidas para anticiparnos a las nuevas amenazas que seguramente nos volverá a lanzar el presidente estadounidense Donald Trump. Faltan 17 meses para las elecciones en los Estados Unidos y les puedo asegurar que los problemas para México no se han terminado. No duden que en uno o dos meses Trump salga a decir que el acuerdo migratorio con México no sirvió y que ahora si impondrá los aranceles, o bien, que salga y diga que la industria automotriz mexicana está acabando con los empleos allá y que pondrá un arancel especial a los autos mexicanos. En fin, todos estamos en riesgo y sabemos que Trump hará y dirá lo que sea en contra de México en aras de aumentar popularidad y reelegirse. Por eso debemos estar preparados, diversifiquemos mercados de exportación y comprémosle menos productos a las naciones asiáticas reactivando nuestra planta  productiva nacional.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La lógica detrás de las amenazas de Donald Trump

U.S. President Trump participates in revitalization council meeting at the White House in Washington
Después de amenazar con cerrar la frontera con México, ahora Trump amenaza con cobrar aranceles a todas las importaciones originarias de México.

El jueves 30 de mayo, el presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a hacer algo que parece disfrutar y es el agarrar a México de “piñata” con el fin de armar un show para satisfacer a su base electoral que está cansada de la creciente inmigración. Como ya ha sido ampliamente comentado, Trump dijo que a partir del 10 de junio impondría un arancel del 5% a todos los bienes importados desde México a menos de que se detenga el flujo de inmigración ilegal a los Estados Unidos, lo que fue visto como un escalamiento de sus amenazas fronterizas que podría tener implicaciones bastante negativas para ambas economías, en especial para la mexicana.

La nueva amenaza de Trump es peculiar porque combina dos de sus temas favoritos: migración y comercio, y llega en un momento en que él ha tenido dificultades para lograr victorias en ambos temas, a menos de año y medio de las elecciones presidenciales en las que estará en juego su reelección.

La Casa Blanca planea imponer aranceles punitivos a las importaciones provenientes de México, comenzando con un 5% e incrementar dichos aranceles mensualmente hasta llegar al 25%, si el flujo migratorio no se detiene. Trump dijo que eliminaría los aranceles solo si toda la migración ilegal a través de la frontera cesaba, aunque otros funcionarios de la Casa Blanca han dicho que les bastaría si México toma “acciones mayores” en el tema. La gran duda para muchos es ¿cómo el elevar el costo de los productos mexicanos puede ayudar a reducir el flujo de migrantes? Lo lógico es que si los aranceles deterioran la economía mexicana, más mexicanos querrán emigrar para buscar un empleo en los Estados Unidos.

De concretarse, es de esperarse que las consecuencias económicas del nuevo plan de Trump se comiencen a sentir rápidamente y que éstas sean severas. En teoría, los aranceles son pagados por las empresas que importan los productos, por lo que las empresas estadounidenses pagarían los aranceles y posteriormente podrían pasarle algunos de estos costos adicionales a los consumidores. Sin embargo, eso es en teoría, pero en la práctica podríamos ver casos en los que el exportador mexicano tenga que absorber el costo del arancel en áreas de mantener el cliente (esto básicamente depende de la elasticidad-precio de la demanda de cada producto importado).  En otras palabras, es probable que Estados Unidos nos siga comprando aguacates, pero es difícil saber si nos seguirán comprando zapatos. México le exportó 346.5 miles de millones de dólares (mmdd) a los Estados Unidos en 2018, cifra equivalente al 28% de nuestro Producto Interno Bruto (PIB).

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Las importaciones del sector automotriz podrían verse fuertemente afectadas.

Dado lo anterior, no se han hecho esperar las críticas a esta amenaza en ambos lados de la frontera. Nadie puede negar que los flujos masivos de migrantes centroamericanos hacía los Estados Unidos son un problema real; pero la amenaza repentina del presidente Trump es injusta y claramente inapropiada. No solo le atribuye la totalidad de la culpa del flujo migratorio a México, sino que toma de rehén a la débil economía mexicana, además de que encarecerá los productos para los consumidores estadounidenses. Todo debido a una disputa que no tiene absolutamente nada que ver con el comercio internacional.

Por su parte, el presidente Trump socavó la buena voluntad que recientemente se había alcanzado cuando se eliminaron los aranceles al acero y aluminio mexicanos, lo cual se había hecho para promover la ratificación del T-MEC. Ahora las expectativas de que dicho acuerdo pueda ser aprobado por el Congreso estadounidense se han desplomado y Donald Trump le ha vuelto a mostrar al mundo porque es tan difícil, para cualquier contraparte nacional o extranjera, construir con él.

De acuerdo con un artículo editorial publicado por el diario Washington Post, si el presidente Trump en realidad lleva a cabo su ultimátum, tan sólo por frutas y verduras, el consumidor estadounidense comenzará a pagar por los nuevos aranceles unos cuantos cientos de millones de dólares hasta llegar a unos 3 mil millones de dólares en octubre, en caso de que México no haya satisfecho las demandas de Trump para entonces.  Si se toma en consideración que en 2018 la totalidad de importaciones originarias de México sumaron 346.5 mil millones de dólares, entonces el costo máximo para el consumidor estadounidense sería de unos 87 mil millones de dólares, suponiendo que no hubiese sustitución de importaciones desde otros países, algo que resulta impensable. Queda claro que Trump no está pensando en términos de costo-beneficio, sino en términos de causar caos en su vecino del sur argumentando “una emergencia y amenaza extraordinaria para la seguridad nacional y economía de los Estados Unidos”.

En cuanto a la legitimidad de la medida, funcionarios de la Casa Blanca creen que Trump tiene la facultad, en base a una ley de 1977, de imponer aranceles en todas las importaciones de ciertos países si cita una “emergencia nacional”. Y hace varios meses, Trump declaró una emergencia nacional a lo largo de la frontera con México debido a un incremento de migrantes cruzando hacía los Estados Unidos.  Pero la ley de 1977 nunca se ha utilizado para imponer aranceles de esta manera, y las nuevas acciones de Trump podrían enfrentar retos legales importantes por la diversidad de compañías transnacionales que resultarían afectadas.

En otro editorial de Jeff Spross, publicado en el portal The Week, el autor nos recuerda que Donald Trump se hace llamar “hombre aranceles”, pero la realidad es que él no entiende para que sirve y como funciona su herramienta favorita para torcerle el brazo a sus adversarios internacionales. Trump lanzó sus amenazas contra México, pero no para contrarrestar malas prácticas comerciales por parte de su vecino del sur, sino para detener el flujo de migrantes indocumentados, lo cual carece de lógica.

Ebrard
El Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, se reunirá el miércoles 5 con funcionarios estadounidenses en Washington.

Los críticos de Trump insisten en que cuando un país “A” le impone aranceles a otro país “B”, no es “B” o sus empresas las que pagan los aranceles. Son los consumidores y empresas del país “A” las que acaban pagando los aranceles, por eso consideran que lo que hace Trump es castigar a los consumidores estadounidenses. En teoría, la idea de imponer aranceles es para equiparar los precios de los productos entre ambos países con el fin de conservar producción y empleos. Bajo este tenor, es lógico pensar que en el mediano y largo plazos las empresas mexicanas perderán ventas en los Estados Unidos, y las deberán reemplazar con exportaciones a otros países para evitar ”sufrir alguna forma de dolor económico”, como quiere Trump.

Los aranceles propuestos por Trump causarán una gran disrupción en la industria automotriz, ya que las cadenas de suministro para los fabricantes automotrices descansan en una red compleja en la que los productos van y vienen entre los dos países hasta ocho veces. Entonces la imposición de los aranceles podría provocar que algunos procesos manufactureros intermedios dejen de realizarse en México y se muden a los Estados Unidos o Canadá.

El editorial de Jeff Spross menciona que es verdad que hay casos en los que se han utilizado aranceles punitivos para incidir en las políticas de otros países.  Pero si está es la ruta que se va a tomar, pues al menos Estados Unidos debería asegurarse de que México pueda cumplir con sus exigencias. En este caso es difícil ver qué más podría hacer México para agradar a la Administración Trump. En el primer trimestre de este año, México arrestó a 31 mil personas y deportó a otras 22 mil. El país enfrenta un gran problema de corrupción, por lo que la aplicación de la ley se hace aún más difícil. Como ya se mencionó, mucha de la migración que Trump quiere frenar no viene de México, sino que proviene de Centroamérica, con miles de migrantes que huyen de la crisis económica, problemas políticos, violencia, entre otras cosas sobre las que el gobierno mexicano no puede hacer mucho. Y si los nuevos aranceles de Trump logran infligir suficiente “dolor económico” a las empresas mexicanas, ¿Quién llevará la mayor carga de eso? Desde luego que muchos de los trabajadores que pierdan su empleo decidirán migrar hacía el norte, provocando que la migración que Trump quiere controlar sea aun más difícil de atenuar.

TMEC-USMCA
Las probabilidades de que se apruebe el T-MEC han disminuido sustancialmente después de la amenaza de aranceles por parte de Trump.

Además, la administración Trump no le dio a México ningún objetivo en términos cuantitativos que el gobierno deba lograr para evitar los aranceles. Esto desde luego que implica que los Estados Unidos nos pueden hacer dejar los aranceles que quieran durante el tiempo que quieran, y nosotros no tendremos elementos para decir “ya cumplimos, quita los aranceles”.

Desde luego que todo esto echa a la basura los esfuerzos por aprobar pronto el T-MEC. Es imposible pensar que los políticos mexicanos y estadounidenses, en sus respectivas esferas, se pongan de acuerdo ahora, cuando la amenaza de nuevos y crecientes aranceles está en el aire. Es así que el presidente Trump ha convertido su mayor iniciativa comercial en algo que el día de hoy es impasable en el Congreso estadounidense.

Pero tal vez ese era el punto. Era poco probable que los legisladores demócratas aprobaran el T-MEC sin realizar revisiones significativas en temas ambientales, laborales y de propiedad intelectual; los cuales posteriormente serían rechazadas por los republicanos. Al castigar y enfurecer a políticos y empresarios mexicanos, Trump podría forzar a México a retirarse del acuerdo antes de que los políticos estadounidenses lo maten. Entonces Trump podría culpar a México de hundir el T-MEC, mientras que su amenaza de poner aranceles por el tema migratorio tendrá a su base política muy contenta. En otras palabras, tal vez Trump no desea que los aranceles contra México entren en vigor y sólo necesita una distracción y una salida.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La gravedad de la desaceleración económica

INDUSTRIAA lo largo del año hemos escuchado y leído diversos análisis que dan cuenta de la desaceleración económica que vive México. Hemos visto como diversos analistas han bajado sus previsiones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el 2019 de niveles de 2.0% a un promedio de 1.5%, pero con tendencia a disminuir hasta 1.0%. Afortunadamente, ningún analista serio habla de que se vaya a presentar una crisis económica, pero sin duda existe preocupación respecto a cómo evolucionará la economía en lo que resta del año. En esta entrega, analizamos el recientemente publicado dato del PIB del primer trimestre de 2019, así como las diferentes actividades que lo componen con el fin de determinar que tan sanas se encuentran éstas.

PIB nominal

El viernes 24 de mayo, el INEGI informó que en el primer trimestre de 2019, el PIB anualizado de México sumó 24.039 billones de pesos corrientes, por lo que si tomamos en consideración que el tipo de cambio promedio en los primeros tres meses del año fue de 19.198 pesos por dólar, entonces significa que nuestro PIB fue de 1.252 billones de dólares.  Esto significa que la economía de México es el 5.94% de la economía de Estados Unidos.

Del PIB total, el 3.3% (equivalente a 804.3 miles de millones de pesos) correspondió a actividades primarias, el 30.5% (igual a 7.337 billones) a actividades secundarias y el 59.9% (unos 14.398 billones) a actividades terciarias. Cabe señalar que las actividades primarias se refieren básicamente a actividades agrícolas y ganaderas, las secundarias son las relacionadas con la industria, mientras que las terciarias consisten del comercio y servicios.

2787aainegi-crecimiento-industria-150318-2Profundizando en el análisis, vemos que del PIB nominal de las actividades secundarias en el primer trimestre de 2019, el 13.1% lo generó la Minería; el 6.4% fue de electricidad, gas y agua; el 25.0% la Construcción y el restante 55.5% lo genera la industria manufacturera. De esta manera vemos que el PIB manufacturero de México en los primeros tres meses de año fue de apenas 4.075 billones de pesos, equivalentes a 17.0% del PIB total.

Cabe señalar que de los últimos 26 años, la mayor participación de la industria manufacturera en el PIB ocurrió en el sexenio de Ernesto Zedillo, cuando ésta llegó a ser de hasta 20.8% del PIB total en el primer trimestre de 1998. Mientras que la menor participación ocurrió en el sexenio de Felipe Calderón, justo en medio de la crisis financiera de 2009, cuando éste fue de apenas 14.7%.

PIB real

Ahora, en cuanto a la evolución del PIB en el comparativo del primer trimestre de 2019 respecto al mismo trimestre de 2018, tenemos que el PIB total aumentó 1.2% en términos reales. Desde luego que es una tasa de crecimiento muy baja, que se compara negativamente con el crecimiento promedio de 2.4% observado en el sexenio anterior. ¿Pero cómo se compara este aumento con el primer dato del PIB de pasadas administraciones? En el primer trimestre de 1995, siendo presidente Ernesto Zedillo, el PIB cayó -1.5%; en el primer trimestre de 2001, siendo presidente Vicente Fox, el PIB creció 0.6%; en el primer trimestre de 2007, siendo presidente Felipe Calderón, el PIB creció 2.0%; y en el primer trimestre de 2013, siendo presidente Enrique Peña, el PIB creció 0.6%. Queda claro pues que hay una desaceleración en el país, pero la cifra de crecimiento del primer trimestre completo del presidente López Obrador no difiere mucho respecto a lo que hemos vivido en el arranque de otras administraciones federales.

El dato de crecimiento real anualizado de 1.2% en el primer trimestre de 2019, es producto de un aumento de 5.8% en las actividades primarias, una caída de -0.7% en las actividades secundarias y un incremento de 1.9% en las actividades terciarias. La caída de -0.7% en las actividades secundarias es producto de una disminución de -7.6% en el PIB de la minería; una caída de -0.7% en electricidad, gas y agua; una disminución de -0.8% en el PIB de la construcción y un incremento de 1.6% en las industrias manufactureras.

n-b6-eu130618-2_drupal main image.var_1528867565Profundizando en el análisis de la evolución de la industria manufacturera, vemos que el incremento de 1.6% anualizado es producto del aumento del PIB en 10 de las ramas de actividad que la componen, mientras que las restantes 11 ramas de actividad muestran retrocesos. A continuación se presenta la evolución de cada una de las ramas (en paréntesis se indica el porcentaje de incremento o disminución del PIB): Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (6.13%); Fabricación de maquinaria y equipo (3.97%); Fabricación de equipo de transporte (3.86%); Industria alimentaria (2.86%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (2.82%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (2.18%); Industria del papel (2.15%); Industria de las bebidas y del tabaco (1.94%); Otras industrias manufactureras (1.88%); Industria del plástico y del hule (0.88%); Industrias metálicas básicas (-0.47%); Industria de la madera (-0.94%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-1.20%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (-2.41%); Industria química (-2.83%); Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-2.98%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-3.04%); Fabricación de prendas de vestir (-3.04%); Fabricación de productos metálicos (-4.58%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-6.41%); e Impresión e industrias conexas (-8.25%).

De las 11 ramas de actividad manufacturera que presentan caída en su PIB en el primer trimestre de 2019, hay 6 que preocupan porque acumulan dos trimestres consecutivos con disminuciones en dicho indicador, lo que las ubica técnicamente en recesión: Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos; Industria de la madera; Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón; Fabricación de productos a base de minerales no metálicos; Industrias metálicas básicas; y Fabricación de productos metálicos. Estas 6 actividades tienen un peso específico relevante ya que generaron un PIB nominal de 659.7 miles de millones de pesos corrientes en el primer trimestre del año y requieren de medidas especiales de apoyo.

Propuestas para fortalecer el crecimiento

CONCAMIN-1024x614¿Qué clase de apoyos requiere la industria manufacturera para fortalecerse? ¿Cómo se pueden alcanzar mayores tasas de crecimiento económico? Hay distintos tipos de medidas que se pueden implementar, y en este sentido, la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN) ha realizado 22 propuestas para que sean consideradas en el Plan Nacional de Desarrollo 2019 – 2024, actualmente en análisis en la Cámara de Diputados. Estas propuestas se dividen en dos grandes grupos: I. Punto de partida: contribuir a garantizar el crecimiento del PIB (Propuestas de la 1 a la 15) y II. Vinculación de las 15 propuestas con el Bienestar, la reducción de pobreza, inequidad (Propuestas de la 16 a 22). A continuación hago mención de las propuestas relacionadas al incremento del PIB:

  1. Elevar los niveles de inversión a 30% como proporción del PIB en 2024.
  2. Elevar la participación de la Banca de Desarrollo en el fomento del sector productivo.
  3. 100% de contenido nacional en la construcción de los caminos rurales.
  4. 100% de contenido nacional en los proyectos carreteros del sexenio.
  5.  40% de contenido nacional en las exportaciones.
  6. No a la competencia desleal en las obras de infraestructura pública.
  7. Transparencia en los beneficios fiscales a la maquila.
  8. Productividad en función de la vinculación entre empresas, universidades y proyectos de infraestructura del Sector Público Federal.
  9. Fomento a las patentes de mexicanos.
  10. Participación de empresas mexicanas en todas las obras de infraestructura del Sector Público Federal.
  11. Generación de energías limpias con insumos nacionales y crecimiento económico.
  12. Telecomunicaciones con infraestructura básica nacional.
  13. Compromiso del Sector Público Federal con el ambiente y el crecimiento económico.
  14. Competitividad Industrial para el desarrollo, adoptar la métrica de ONUDI a nivel estatal.
  15. Elevar el contenido nacional al 80% de alimentos y bienes utilizados en el sector turismo mexicano.

A manera de conclusión podemos señalar que la economía nacional claramente atraviesa una etapa de desaceleración, y que dentro de la actividad económica, hay sectores que se encuentran en recesión. Es importante que se tomen medidas para apuntalar el crecimiento económico y en ese sentido, esperamos que los legisladores federales incorporen las propuestas de la CONCAMIN y que se desarrollen políticas públicas reales.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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¿Han mejorado los ingresos de la población ocupada en 2019?

7b1aA partir del 1 de enero de 2019 el salario mínimo (S.M.) aumentó de 88.36 a 102.68 pesos diarios. Para el Gobierno Federal, esta medida fue un paso importante para comenzar a recuperar la pérdida de poder adquisitivo de los salarios en México, fenómeno que se dio de manera importante entre 1976 y 2012. Sin embargo, subsiste le pregunta relevante, en el sentido de si este aumento mejoró el nivel de ingresos de la población ocupada en México. En esta entrega se presenta el análisis correspondiente utilizando información de la recientemente publicada Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI.

Cabe señalar que este análisis no toma en consideración que el salario mínimo en la zona libre de la frontera norte subió a 176.72 pesos. Esto porque no se cuenta con información respecto al tamaño de la población ocupada por niveles de ingreso en dicha zona.

Ingresos de PO

De acuerdo con la ENOE, en el primer trimestre de 2019 había en México una población ocupada de 54.152 millones de personas, de las cuales 3.123 millones no recibe ingresos, 10.642 millones ganan hasta un S.M., 17.141 millones ganan más de 1 y hasta 2 S.M., 9.818 millones ganan más de 2 y hasta 3 S.M., 4.522 millones tienen un ingreso diario de más de 3 y hasta 5 S.M., 1.741 millones perciben más de 5 S.M., mientras que 7.161 millones no indicaron su nivel de ingreso y se les denomina “no especificado”. De entrada estos datos preocupan porque de los encuestados en la ENOE, solamente el 8.4% dice ganar entre 3 y 5 S.M., y apenas el 3.2% de los encuestados dice ganar más de 5 S.M. Si ignoramos a los “no especificados”, dichos porcentajes recalculados quedarían en 9.6% y 3.7% respectivamente, por lo que vemos que en nuestro país solamente el 11.6% de las personas ocupadas gana más de 308.04 pesos al día (9,364 pesos al mes equivalentes a unos 493 dólares). Estos datos también preocupan cuando se toma en consideración que en marzo de 2019 el número de trabajadores  registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue de 20.348 millones, cifra que representa el 39.01% de la población ocupada total.

En cuanto a la evolución del nivel de ingresos en México en el último año, tenemos que al comparar los datos del primer trimestre de 2019 respecto a los del mismo trimestre de 2018, el número de personas ocupadas aumentó en 1.275 millones, lo que representa un incremento de 2.4%. Si tomamos en consideración que entre marzo de 2018 y marzo de 2019 el número de trabajadores registrados en el IMSS aumentó en 562 mil personas, queda claro que un enorme porcentaje de quienes se incorporan al mercado laboral lo hacen a la economía informal.

El aumento de 2.4% en la población ocupada se debió a la combinación de los siguientes cambios (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento o disminución de cada grupo): el número de personas ocupadas que no recibe ingresos aumentó en 158 mil (5.1%), el número de personas que ganan hasta un salario mínimo creció en 1.997 millones de personas (18.8%), los que ganan de 1 hasta 2 S.M. aumentaron en 1.887 millones de personas (11.0%), los que ganan de 2 hasta 3 S.M. crecieron en 64 mil personas (0.7%), los que ganan más de 3 y hasta 5 S.M. disminuyeron en 2.184 millones (-48.3%), los que ganan más de 5 S.M. decrecieron en 530 mil (-30.5%), mientras que los que no reportaron un nivel de ingresos (no especificados) disminuyeron en 116 mil personas (-1.6%).

De esta manera, la población ocupada pasó de percibir un ingreso promedio de 2.15 S.M. en el primer trimestre de 2018 a percibir 1.91 S.M. en el mismo trimestre de 2019. Como ya se señaló, el salario mínimo en el país pasó de 88.36 pesos a 102.68 pesos en el periodo antes señalado, lo que representa un aumento nominal del S.M. de 16.2%. De esta manera el salario promedio de la población ocupada pasó de 190.00 pesos en el primer trimestre de 2018 a 196.50 pesos en el mismo trimestre de 2019, lo que representa un aumento de apenas 3.4%. Si tomamos en consideración la inflación del periodo, la cual fue de 4.1%, entonces vemos que en el periodo señalado el ingreso promedio de la población ocupada en México cayó -0.7%. Lo que confirma que el aumentar el salario mínimo por decreto no ocasiona una mejoría del nivel de ingresos promedio de la población ocupada.

Ingresos de PO2

Sin embargo, la buena noticia es que la masa salarial en México continúa creciendo, en términos nominales y reales, dado que cada vez hay más gente trabajando en nuestro país. En términos nominales, la base salarial de México pasó de 10.047 miles de millones de pesos diarios en el primer trimestre de 2018 a 10.640 mmdp diarios en el primer trimestre de 2019, lo que implica un incremento de 5.9%. Sin embargo, al tomar en cuenta la inflación en el periodo, vemos que la masa salarial promedio diaria creció sólo 1.7%. Sin duda esto es lo que hace que la economía mexicana mantenga un cierto porcentaje de crecimiento inercial.

Queda claro entonces que el nivel de ingresos promedio de la población ocupada en México no sólo no ha aumentado en el último año, sino que presenta una ligera disminución. ¿Qué se puede hacer para revertir esta situación?

manufactura
Para incrementar los ingresos de la población ocupada es fundamental aumentar la productividad de la mano de obra.

Un primer aspecto a atender es impulsar el incremento de la productividad de la mano de obra. En la medida en que se pueda aumentar la relación de valor de la producción dividida entre la cantidad de trabajadores, los dueños del capital pueden pagar mayores salarios. Veamos un sencillo ejemplo para ilustrar esto: si un trabajador produce 5 pares de zapatos al día y cada par de zapatos se vende en 300 pesos (precio fábrica) este trabajador genera un ingreso diario a su empresa de 1,500 pesos. Si suponemos que de esos 300 pesos el 80% es costo de producción, entonces la contribución de este trabajador a las utilidades de la empresa es de 300 pesos diarios. Si este trabajador aumenta su producción diaria a 6 pares de zapatos al día, entonces su contribución a las utilidades de la empresa aumentaría a 360 pesos diarios. De esta manera, parte de los 60 adicionales que generó el trabajador podrían traducirse en un mayor salario sin ocasionar un incremento en los costos de producción por unidad.

El reto de aumentar la productividad no es sencillo, ya que implica inversiones en bienes de capital como maquinaria y equipo, lo cual no es barato. Además de que muchas de las empresas no tienen acceso a créditos a tasa de interés accesibles, por lo que les resulta muy complicado poder adquirir la maquinaria con recursos propios, dado que los márgenes de rentabilidad de las empresas se han deteriorado en los últimos años.

Otra forma de aumentar la productividad de las personas es a través de la capacitación. Esto toma más tiempo, pero sin duda es una buena alternativa para los empresarios que no tienen recursos para la compra de maquinaria y equipo. Hay muchas formas de lograr la capacitación y en ocasiones las diferentes cámaras empresariales la ofrecen a precios muy bajos, ya que cuentan con apoyos gubernamentales.

Desde luego que otra forma de incrementar los ingresos de la población ocupada está relacionada con el combate a la ilegalidad o economía informal. Las empresas formales, que tienen a sus trabajadores registrados en el IMSS y pagan correctamente sus impuestos, enfrentan grandes dificultades al competir con las empresas que están en la ilegalidad ya que éstas tienen menores costos de producción. Esto impide que la empresa formal pueda pagarle mejores salarios a sus trabajadores, ya que tiene que competir con precios más bajos por parte de empresas ilegales. De esta manera, la informalidad se esparce como un cáncer en la economía mermando las posibilidades de mejorar los niveles de ingresos de la población ocupada. La autoridad debe asumir un compromiso por llevar a más empresas a la legalidad.

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Las condiciones laborales de muchos países con los que comerciamos implican que importamos su pobreza.

Finalmente, esta el tema de ciertas importaciones que impiden a los fabricantes nacionales mejorar los niveles de ingreso de sus trabajadores. Cuando tienes importaciones de productos que fueron fabricados en otros países en condiciones laborales muy malas y pagando sueldos de miseria, estás importando pobreza. ¿Cómo puede una empresa que produce ropa mejorar los sueldos de sus trabajadores cuando los grandes compradores nacionales tienen la posibilidad de comprar productos hechos en Bangladesh a un precio 50% más bajo? Y claro, tomando en consideración que las condiciones laborales de dicho país son sustancialmente más bajas que las de México. Nuestro país debe repensar su política comercial y buscar negociar acuerdos comerciales en los que tengamos posibilidades de exportar más, no simplemente comprar productos baratos que compiten con nuestras fábricas imposibilitando la mejora salarial.

A manera de conclusión podemos señalar que el aumento al salario mínimo si ayuda a aquellas personas que están en la formalidad y perciben precisamente un ingreso equivalente a un salario mínimo. Sin embargo, para la mayoría de la población ocupada, el aumentar el salario mínimo no se ha traducido en una mejoría de los niveles de ingreso promedio. La alternativa es el incremento de la productividad, el combate a la ilegalidad e informalidad, así como revisar la política comercial de nuestro país. En este contexto, y en relación al último punto, es claramente un error el bajar aranceles unilateralmente a las importaciones de mercancías intensivas en mano de obra como las de los sectores textil, vestido y calzado. Las políticas públicas deben ir encaminadas a tener un mercado interno fuerte porque la gente gana más, no simplemente porque hay más gente trabajando.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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Los elevados costos de un “dólar barato”

Dolar peso
La fortaleza del peso se debe a las altas tasas de interés

No obstante la menor confianza empresarial y el menor dinamismo económico de México, una variable que se mantiene con un buen desempeño es el tipo de cambio peso-dólar. En noviembre de 2018 el precio de un dólar promedió 20.244 pesos, mientras que en abril de 2019 promedió 18.975 pesos, lo que implica que en dicho periodo el dólar ha bajado -5.9% respecto al peso mexicano. En esta entrega analizaremos algunas de las causas de esta “fortaleza” del peso y sus implicaciones para el resto de la economía, porque gratis no es.

Pero antes de eso, vale la pena analizar también como está parado el peso mexicano frente a otras monedas del mundo. De acuerdo con la base de datos del Pacific Exchange Rate Service de la Universidad de Columbia, en el comparativo de abril de 2019 respecto al mismo mes de 2018, de un total de 17 monedas analizadas, cuatro se fortalecieron frente al dólar, mientras que el resto se debilitó. En el periodo mencionado el dólar bajó -4.6% frente al euro, disminuyó -3.0% frente a la libra esterlina del Reino Unido, bajó -2.5% frente al yuan chino y retrocedió -0.5% respecto al dólar canadiense. En cuanto a las monedas que se debilitaron frente al dólar estadounidense en el periodo antes señalado, tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje en que aumentó el dólar frente a cada moneda): Won de Corea del Sur (0.7%), franco suizo (0.7%), dólar de Hong Kong (0.9%), peso mexicano (1.0%), yen japonés (1.3%), peso chileno (1.8%), dong vietnamita (2.0%), dólar de Nueva Zelanda (3.7%), dólar australiano (5.9%), rupia de la India (7.5%), peso colombiano (9.7%), real brasileño (24.1%) y peso argentino (181.0%).

Al analizar el comportamiento de las divisas durante el periodo de abril de 2018 a abril de 2019 queda claro que el peso mexicano mostró relativa estabilidad y que de hecho es la moneda latinoamericana de mejor desempeño. Esto ocurre no obstante que el PIB creció apenas 0.2% entre el primer trimestre de 2018 y el mismo trimestre de 2019, que el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores ha caído -7.16% en el último año, que la inversión física en maquinaria y equipo presenta una caída anualizada de -2.4% en el primer bimestre del año, entre muchas otras malas noticias. ¿Entonces a qué se debe la “fortaleza” del peso mexicano?

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El peso se ha comportado con fortaleza a pesar de que registramos un déficit de balanza comercial de 2,158 mdd en los primeros tres meses de 2019.

Sin duda la razón de nuestra fortaleza no es el que tengamos un superávit en nuestra balanza comercial, ya que de hecho fue deficitaria en 2,158 millones de dólares en el primer trimestre de 2019. Lo que realmente le da fortaleza al peso son las elevadas tasas de interés que se siguen pagando en nuestro país y a que la probabilidad de que el gobierno mexicano haga frente a sus compromisos es de prácticamente 100%. En otras palabras, mientras los inversionistas perciban que es una ganancia segura invertir en México lo seguirán haciendo, y esto se explica por un concepto de finanzas internacionales conocido como paridad cubierta de tasas de interés, el cual a continuación volveré a explicar con un sencillo ejemplo.

En México los Cetes a 28 días pagan ahora 8.02% anualizado, mientras que un Treasury Bill (T-Bill) de los Estados Unidos a plazo de un mes paga 2.42% anualizado. El tipo de cambio spot (de contado) cerró el viernes 10 de mayo en 19.122 pesos por dólar, mientras que los contratos de futuros del peso en el Chicago Mercantile Exchange (CME) de Chicago cerraron el 10 de mayo ubicando la paridad peso-dólar en 19.2270 pesos por billete verde con entrega en el tercer jueves de junio de 2019.

Esto implica que un inversionista estadounidense puede ganar buen dinero en México sin riesgo. Vemos un ejemplo simplificado, pero que ilustra bien el proceso. Supongamos que el 10 de mayo un gringo decide invertir un millón de dólares en Cetes a 28 días (durante 41 días que son los días que transcurren entre el 10 de mayo y la fecha de vencimiento de los futuros del peso que va a comprar), por lo que debe cambiar su millón de dólares por pesos y obtiene 19,122,000 pesos al tipo de cambio del viernes 10 de mayo. Invierte estos pesos en Cetes que le pagarán un rendimiento 0.9008% en 41 días, por lo que sabe que dentro de 41 días tendrá en su cuenta 19,294,250  pesos. Dada esta situación el inversionista gringo puede comprar hoy dólares en el mercado de futuros a un tipo de cambio de 19.2270 con entrega en junio de 2019, por lo que decide comprar 1,003,497 dólares. De esta manera queda claro que el mercado mexicano le dará a ganar 3,497 dólares, cantidad que se compara favorablemente respecto a los 2,016 dólares que habría obtenido si hubiese invertido su millón de dólares en un T-Bill a plazo de un mes.

Es evidente que mientras el mercado mexicano ofrezca estas oportunidades, los inversionistas extranjeros las aprovecharán y los capitales seguirán entrando al país, fortaleciendo así y de manera artificial al peso mexicano.

Como lo hemos dicho en múltiples ocasiones desde este espacio, la política monetaria astringente implementada por el Banco de México desde diciembre de 2015 provocó que las tasas de interés en México subieran de forma importante en “beneficio” de tener un tipo de cambio menos débil, pero ocasionando un detrimento de la actividad económica, y golpeando sobre todo a los sectores de la construcción, venta de automóviles y la inversión en maquinaria y equipo.

El pasado 11 de mayo de 2019 la tasa objetivo del Banco de México se encontraba en 8.25%, y como consecuencia, la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) a 28 días fue de 8.51%, mientras que los Cetes a 28 días pagaban 8.02%. En contraste, hace cuatro años, el 11 de mayo de 2015 la tasa objetivo del Banxico era de 3.00%, la TIIE a 28 días se encontraba en 3.30%, mientras que los Cetes a 28 días pagaban 2.98%. Estos datos exponen claramente que en el periodo mencionado las principales tasas de interés en México aumentaron en más de cinco puntos porcentuales.

Tasas de interés 2015 - 2019

Desde luego que el aumento en la TIIE a 28 días también repercute en el costo de los demás créditos. De acuerdo con datos del Banco de México, en junio de 2015 la tasa de interés promedio del sistema para un crédito automotriz fue de 11.64%, mientras que en febrero de 2019 fue de 13.51%. Con las tarjetas de crédito vemos que en junio de 2015 la tasa promedio del sistema era de 31.42%, mientras que en febrero de 2019 fue de 36.22%. En créditos hipotecarios, los datos del Banxico indican que la tasa promedio del sistema era de 9.44% en marzo de 2017 y es de 10.24% en septiembre de 2018.

Producto de estas mayores tasas de interés es que la banca comercial en México cada año rompe su record de utilidades. De acuerdo con información de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en 2018 la banca en México logró utilidades récord, ya que en dicho año las 50 instituciones que conforman el sector bancario mexicano, ganaron 157.1 miles de millones de pesos (mmdp), cifra que representa un 8.5% más que en el 2017 cuando obtuvo 144.8 mmdp.  En su momento se mencionó que este resultado se debió a mayores ingresos por intereses, comisiones y otros resultados por intermediación.

En el primer trimestre de 2019, no obstante la desaceleración de la actividad económica, el conjunto de bancos que opera en México obtuvo utilidades por 42 mmdp, cantidad 7.8% superior a la del mismo periodo de 2018. Este resultado se dio a pesar de que en el periodo de referencia la colocación de crédito se desaceleró respecto del ritmo de los años precedentes, al reportar un crecimiento de 5.9%, tasa menor a la registrada un año antes, cuando fue de 9.6%.

El hecho de que las utilidades aumenten 7.8% cuando la colocación de crédito aumenta 5.9% implica forzosamente que se le está cobrando más a los usuarios de los servicios de la banca, en especial a través de intereses por los créditos otorgados.

A manera de conclusión podemos señalar que el peso está fuerte a costa de sufrir en México por las elevadas tasas de interés que se pagan para todo tipo de créditos. La fortaleza del peso se deriva también de que los inversionistas tienen plena confianza de que el gobierno mexicano honrara sus compromisos de pago de deudas. De esta manera, a ellos poco les importa si la economía crece o no, si la inversión se frena o crece, entre otros. Lo que a ellos les importa es que les paguen cuando invierten en bonos de gobierno, por lo que mientras no se violente esta creencia seguiremos viendo un peso en torno a los 19 – 20 pesos por billete verde. Si hay algún cambio estructural o sucede algún choque externo, sin duda que el peso sufrirá las consecuencias también. Pero al menos ahora queda claro porque el peso tiene músculo, aunque también queda claro que no es gratis.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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