Impacto económico de la invasión rusa a Ucrania

Ahora en día una pregunta frecuente tiene que ver con las repercusiones económicas para el mundo que tendrá la invasión de Rusia a Ucrania. Cada día que pasa el costo para los países involucrados, Europa y el mundo, va en aumento. Otra pregunta común es sobre los factores que darán forma a la manera cómo este conflicto podría terminar. En lo personal, no soy experto en el tema, pero he recopilado opiniones e información de diversas fuentes, misma que presento en esta entrega.

En un artículo editorial de Charles Riley, titulado ¿Cómo la invasión de Rusia a Ucrania cambió la economía mundial en una semana?, y publicado el jueves 3 de marzo en el portal de noticas de CNN.com, se nos da una muy buena explicación de las principales sanciones que Occidente ha puesto en contra de Rusia con el fin de disuadirla de continuar con la destrucción de su vecino, así como del impacto que hasta ahora éstas han tenido.

Tras una semana y media de guerra en Ucrania, la economía mundial se ha estremecido por las severas sanciones occidentales que han aislado a Rusia, colapsaron su moneda y sus activos financieros, además de que han disparado al alza los precios de la energía y los alimentos.

La economía rusa es de 1.5 billones de dólares es la undécima más grande del mundo, según datos del Banco Mundial (como referencia la de México es de 1.25 billones de dólares). Todavía hasta finales de febrero de este año, le iba muy bien con un gran comercio de energía, exportando millones de barriles de crudo por día con la ayuda de las principales compañías petroleras globales. Las grande empresas y marcas occidentales estaban haciendo buenos negocios en Rusia y los fondos globales de inversión le prestaban a las empresas rusas.

Ahora, un aluvión de sanciones ha vuelto radiactivos a los bancos más grandes de Rusia, los comerciantes evitan comprar los barriles de petróleo crudo de los Urales y las empresas occidentales están huyendo del país o cerrando sus tiendas. Las acciones de empresas rusas han sido expulsadas de los índices globales y el comercio bursátil de algunas empresas rusas se ha detenido en Nueva York y Londres.

Las sanciones tienen un gran impacto

La invasión de Ucrania por parte del presidente ruso Vladimir Putin ha recibido una respuesta sin precedentes de los Estados Unidos, el Reino Unido, la Unión Europea, Canadá, Japón, Australia y otros países. Incluso Suiza, famosa por su neutralidad y secreto bancario, se ha comprometido a imponer sanciones a Rusia. Al día de hoy México no ha impuesto ninguna sanción unilateral en contra de Rusia.

Las sanciones que hasta ahora se han anunciado han impedido que los dos bancos más grandes de Rusia, Sberbank y VTB, negocien en dólares estadounidenses. Occidente también eliminó a siete bancos rusos, incluido VTB, del sistema SWIFT, un servicio de mensajería global que conecta a las instituciones financieras y facilita pagos rápidos y seguros.

La coalición está tratando de evitar que el banco central de Rusia venda dólares y otras monedas extranjeras para defender el rublo y su economía. El tipo de cambio pasó de 83.30 rublos por dólar el 27 de febrero a 122.48 rublos por billete verde el 4 de marzo, lo que implica una depreciación de la moneda rusa de 32%. Esto a pesar de que la tasa de interés objetivo del banco central ruso se elevó de 9.5% a 20.0% de un día para otro el pasado 28 de febrero.

En total, casi $1 billón en activos rusos ahora han sido congelados por sanciones, según el ministro de finanzas francés, Bruno Le Maire. Este hecho ha provocado la reflexión, sobre todo de países como China, de lo que constituyen las reservas soberanas internacionales, ya que se da demostrado que Estados Unidos y la Unión Europea, puede negar el acceso a ellas, pero este será el tema de otra entrega.

“Las democracias occidentales han sorprendido a muchos al seguir una estrategia de ejercer una intensa presión económica sobre Rusia aislándola efectivamente de los mercados financieros globales”, dijo Oliver Allen, economista de mercados de Capital Economics, en una nota de investigación. Agregó que «Si Rusia continúa por el mismo camino, es bastante fácil prever que las  sanciones más recientes podrían ser solo los primeros pasos para una ruptura severa y duradera de los lazos financieros y económicos de Rusia con el resto del mundo».

El petróleo ha subido 20%

La economía de Rusia es importante para el resto del mundo debido a sus vastos recursos energéticos.

Hasta ahora las exportaciones de petróleo y gas del país no han sido objeto directo de los gobiernos occidentales, pero eso no ha impedido que los precios se disparen en los últimos días. Mientras que el petróleo ruso cotiza con su mayor descuento en más de 30 años.

Esto es porque a Moscú le resulta más difícil vender su petróleo a compradores extranjeros preocupados por posteriormente sufrir las consecuencias de las sanciones financieras. Los operadores de petroleros desconfían del riesgo para los barcos en el Mar Negro, y las principales compañías petroleras mundiales están abandonando las operaciones en el país.

Los futuros del crudo Brent, el punto de referencia mundial, han aumentado aproximadamente un 20% desde el comienzo de la invasión para negociarse cerca de $115 por barril. Los futuros del petróleo de EE.UU. han subido al nivel más alto desde 2008. En Europa, el precio del gas natural al por mayor se disparó a un máximo histórico.

Los enormes aumentos de precios harán que las gasolinas y diesel sean más caros en todo el mundo, elevando el costo de los viajes y los desplazamientos. Esto se sumará a las presiones inflacionarias actuales y podría actuar como un lastre para el crecimiento económico, reavivando los temores de estanflación y complicando las decisiones de los bancos centrales mundiales en su intento de contrarrestar el aumento de los precios. En este sentido, la probabilidad de un aumento de medio punto porcentual en la próxima reunión del Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos ha disminuido y ahora se ve más probable un alza de 0.25 puntos en su tasa de interés de fondos federales.

Otros commodities también están aumentando

La crisis también está agregando presión a las cadenas globales de suministro, mismas que ya estaban bastante estresadas, antes de la invasión. Juntos, Ucrania y Rusia, son responsables de alrededor del 14% de la producción mundial de trigo y suministran el 29 % de todas las exportaciones de este grano. Los futuros del trigo se han disparado, lo que hace que el producto sea más caro para los fabricantes de alimentos, quienes probablemente pasarán esos costos a los consumidores.

Los precios del aceite de palma también se han disparado a medida que los mercados luchan por encontrar alternativas a los envíos de aceite de girasol atascados en los puertos del Mar Negro.

De acuerdo a una nota de Bloomberg, del 3 de marzo, el trigo se disparó al nivel más alto desde 2008 por los crecientes temores de una escasez mundial. La molienda de trigo en París alcanzó un precio sin precedentes de 400 euros ($438) por tonelada. Los metales básicos también subieron aún más después de que el índice de metales LMEX, que abarca seis metales importantes, alcanzó un récord.  El aumento de los precios de la energía se ha sumado a la inercia de aumento de costos. El aluminio, uno de los metales que más requieren energía, subió hasta un 4% a 3,867 dólares la tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, un nuevo récord, mientras que el níquel, otro metal clave para las baterías, saltó con fuerza en Londres para negociarse brevemente por encima de los 30,000 dólares la tonelada. por primera vez desde 2008. El cobre también se acerca a su máximo histórico. Las existencias en almacenes rastreadas por la LME cayeron al nivel más bajo desde 2005.

Y podría empeorar. En un escenario en el que los combates en Ucrania se prolonguen hasta bien entrado 2023 y Rusia corte el suministro de gas natural a Europa durante seis meses como represalia por las sanciones adicionales que le han impuesto, la inflación de la eurozona superará el 7% en el tercer trimestre de este año, según Oxford Economics. La inflación del Reino Unido superaría el 10%.

Rusia soportaría la mayor parte del dolor económico. En el escenario esbozado por Oxford Economics, la producción económica de Rusia en 2023 estaría un 7% por debajo de los niveles que habría alcanzado sin una invasión. El crecimiento global ese año se reduciría en 1.1 puntos porcentuales, según la firma de investigación.

Aunado a lo anterior, en una nota del Wall Street Journal, publicada el 3 de marzo y firmada por William Boston, se menciona que después de una pandemia y una crisis mundial de chips, la guerra de Rusia en Ucrania ha desatado la tercera crisis de la cadena de suministro de los fabricantes de automóviles en muchos años. Los combates en Ucrania han cerrado las plantas de proveedores industriales pequeños pero importantes, inclusive cerrando fábricas lejos de la zona de conflicto, mientras que las sanciones y las rutas comerciales que han sido cortadas, están obstaculizando los envíos de automóviles y refacciones hacia y desde Rusia, que alguna vez se consideró un mercado en crecimiento.

Cabe señalar que Ucrania es uno de los productores más importantes a nivel mundial de neón (70%), criptón (40%) y xenón (30%), que son insumos relevantes para la fabricación de semiconductores. Por su parte, Rusia es el principal y el segundo proveedor mundial de paladio y rodio, respectivamente, metales utilizados por los fabricantes de automóviles para frenar las emisiones contaminantes.

El Wall Street Journal, menciona que después de dejar inactivas dos fábricas en el este de Alemania, Volkswagen ha dicho que la producción pronto se verá afectada en su planta insignia en el oeste de Alemania debido a la falta de piezas de Ucrania. Y los fabricantes que operan plantas en Rusia dicen que el estrés en las cadenas de suministro ha empeorado por la exclusión de Rusia del sistema de pagos interbancarios internacionales SWIFT. El bloqueo del espacio aéreo ruso y las interrupciones en las rutas de navegación han reducido el movimiento de mercancías a un nivel mínimo.

Las empresas globales luchan por adaptarse

Hasta el momento de escribir estas líneas, las riquezas energéticas de Rusia no han sido el objetivo directo de las sanciones occidentales, pero muchas de las compañías petroleras más grandes del mundo están abandonando el país o deteniendo nuevas inversiones en proyectos para explorar y desarrollar campos.

ExxonMobil dijo el martes 1 de marzo que estaba abandonando su más reciente proyecto en el país, Sakhalin-1, que fue catalogado como «una de las inversiones directas internacionales más grandes en Rusia». Una subsidiaria de Exxon era el operador del proyecto, y la decisión de la empresa de retirarse pondrá fin a su presencia de más de 25 años en Rusia.

BP, Shell y la noruega Equinor han dicho que tienen la intención de abandonar sus negocios rusos no obstante que resentirán un probable impacto de miles de millones de dólares en sus balances. Por su parte, TotalEnergies de Francia ha detenido nuevas inversiones.

El éxodo empresarial se ha acelerado en los últimos días y ha llegado a casi todos los sectores de la economía. Los gigantes tecnológicos, fabricantes de automóviles, minoristas y aerolíneas han suspendido sus operaciones en Rusia. Las líneas de transporte de contenedores han reducido drásticamente sus servicios. Los bancos occidentales están tratando de averiguar qué tan expuestos están al tambaleante sistema financiero de Rusia. Visa y Mastercard ya no funcionan en Rusia. Boeing y Airbus no darán servicio a la flota rusa.

De acuerdo con el Boston Globe, al 3 de marzo, estás son las principales empresas que han roto los lazos comerciales con Rusia:

Energía

  • BP anunció planes para salir de su participación del 20 por ciento en Rosneft, el gigante petrolero ruso.
  • Shell saldrá de su empresa conjunta con Gazprom de Rusia y finalizará la financiación del gasoducto Nord Stream 2.
  • ExxonMobil abandonará las operaciones de petróleo y gas en Rusia, valoradas en aproximadamente 4,000 millones de dólares.

Fabricantes de automóviles

  • El fabricante de automóviles sueco Volvo Cars suspendió los envíos de automóviles a Rusia «hasta nuevo aviso».
  • General Motors suspenderá la exportación de vehículos a Rusia, aunque solo vende unos 3,000 coches al año en el país.
  • Ford ha suspendido sus operaciones en Rusia.
  • BMW detendrá las exportaciones de vehículos a Rusia y dejará de ensamblar vehículos con un socio en Kaliningrado.

Tecnología

  • Dell ha suspendido las ventas de productos.
  • Apple detuvo las ventas de productos y limitó Apple Pay Russia, deshabilitó Apple Maps en Ucrania y eliminó los medios de comunicación estatales rusos de su App Store.
  • DirecTV eliminará el canal respaldado por el Kremlin, RT, de sus paquetes de televisión de paga. El distribuidor de transmisión Roku también eliminó RT de su tienda de canales.
  • La empresa de software informático de Boston, PTC, ha interrumpido sus operaciones en Rusia.

Venta minorista

  • El propietario de Zara, Inditex, dijo que cerrará temporalmente sus más de 500 tiendas en Rusia, así como sus operaciones en línea allí.
  • El gigante minorista de Framingham TJX Cos. venderá su participación en Familia, la cadena de más de 400 tiendas de ropa y moda para el hogar en Rusia.
  • Harley-Davidson ha suspendido los envíos a Rusia.
  • Adidas suspendió su asociación con la Federación Rusa de Fútbol.
  • Nike dejó de aceptar pedidos en línea en su sitio web ruso porque no puede garantizar la entrega.
  • H&M pausará temporalmente todas las ventas en Rusia.
  • Canada Goose suspendió todas las ventas mayoristas y de comercio electrónico a Rusia.

Viaje

  • Boeing suspendió operaciones importantes en Moscú y cerró temporalmente su oficina en Kiev.
  • General Electric ha detenido temporalmente el apoyo a las aerolíneas en Rusia para cumplir con las sanciones.
  • La empresa de reservas de viajes en línea Expedia cesó la venta de viajes hacia y desde Rusia.
  • Oversees Adventure Travel ha detenido todos los viajes a Rusia y Ucrania.

Otros

  • Las compañías de mensajería como UPS, FedEx y Maersk ya no prestan servicios en Rusia. (Maersk dijo que continuará enviando “alimentos, suministros médicos y humanitarios”).
  • Walt Disney, Warner Bros., Sony, Paramount y Universal están pausando los estrenos cinematográficos en Rusia.

Cinco factores que determinarán el resultado de este conflicto

Cómo lo comenté en la introducción de esta entrega, ahora en día una de las mayores preguntas es cómo es que pudiera terminar esta guerra. Respecto a ese asunto, el pasado 2 de marzo, Stephen Fidler escribió un editorial en el Wall Street Journal titulado “¿Cómo podría terminar la guerra en Ucrania? Cinco factores darán forma al resultado”. A continuación se presentan los puntos más relevantes.

Las cosas parecen indicar que la invasión de Ucrania por parte de Vladimir Putin no va según lo planeado hasta ahora, según los estrategas militares, y Rusia enfrenta una resistencia armada más dura de lo esperado, además de las duras sanciones económicas arriba mencionadas. Esto abre la pregunta respecto a lo que sigue. Y aunque es casi imposible predecir lo que sucederá, los estrategas militares se están enfocando en varios factores para brindar pistas, incluido el desempeño de los ejércitos en el terreno y el impacto de las sanciones.

Una cosa que queda clara es que el desempeño de las fuerzas armadas de Rusia, hasta el momento, le ha mostrado a Putin que su ejercito no es lo que él creía, por lo que se altera la gama de resultados posibles. “Todos los días los ucranianos no pierden, ganan políticamente”, dijo Michael Clarke, exdirector del Royal United Services Institute, un grupo de expertos de Londres. “Y el costo político para Putin aumenta a diario”.

Lawrence Freedman, profesor emérito de estudios de guerra en el King’s College de Londres, no cree que los rusos logren instalar un gobierno títere en Ucrania. “No pueden ocupar todo el país”, dijo. “Un gobierno títere en Kiev que no esté respaldado por armas rusas no tendría ninguna legitimidad y no sobreviviría”.

Aquí hay cinco variables que, según los analistas militares, podrían determinar el curso de la guerra:

  1. Fuerzas invasoras

Los analistas militares occidentales han expresado su sorpresa por el mal desempeño de las fuerzas rusas durante los primeros días de la invasión. Esperaban que un ejército que se había modernizado durante más de una década sofocaría la primera fase de la resistencia ucraniana con bastante facilidad. Pero Rusia no ha emprendido ninguna operación militar que combine diferentes ramas del ejército desde que los soviéticos invadieron Afganistán en 1979, y eso no fue tan complejo.

“Todos nos hemos quedado asombrados de que este nuevo ejército ruso se parezca al antiguo Ejército Rojo, no muy bien entrenado, no muy bien comandado, con una logística bastante pobre, lo que implica una gran falla de planificación o… una gran subestimación del enemigo”, dijo Clarke, ex director del Royal United Services Institute. La fuerza aérea, la armada y la fuerza nuclear de Rusia se han modernizado parcial o completamente, dijo, pero parece que el ejército no ha superado las debilidades del pasado.

Es posible que Moscú restringiera deliberadamente su campaña al principio de la guerra, esperando una resistencia significativamente menor de la que encontraron. Podría continuar con esas tácticas, esperando eventualmente agotar a la oposición. El escenario más probable, según algunos analistas militares, es que los rusos vayan utilizando una potencia de fuego significativamente mayor para adentrarse más en Ucrania, asediando ciudades o usando armamento pesado contra ellas. Esto hará que Putin arremeta y se vuelva realmente cruel, use fuego indiscriminado y artillería masiva en áreas urbanas y arrase ciudades ucranianas. La consecuencia será un costo terrible en bajas humanas.

  • Fuerzas defensoras

Hasta ahora, las fuerzas ucranianas han aprovechado al máximo sus activos militares frente a un adversario más grande y más avanzado. El lento progreso de Rusia es “ante todo un testimonio del coraje y la tenacidad del ejército ucraniano y los voluntarios que están luchando increíblemente bien y de manera impresionante”, dijo el general Richard Shirreff, ex comandante militar adjunto británico de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. La moral es un factor muy importante en la guerra, dijo, y los ucranianos creen que tienen la fuerza moral.

La determinación declarada del presidente Volodymyr Zelensky de permanecer en el cargo ha ayudado a sostener la campaña de Ucrania. Sus apariciones en las redes sociales, junto con imágenes de video de la resistencia de los ucranianos comunes, han ayudado a Kiev a ganarse la simpatía en casa y en Occidente. Rusia, sin embargo, ya ha comenzado a atacar antenas de telefonía móvil y torres de televisión para detener la difusión de dicha información.

Cuanto más tiempo pueda resistir el ejército formal de Ucrania, más aumentan los problemas de Putin, dijeron analistas militares. La mayoría de los analistas piensan que el ejército ucraniano tarde o temprano se derrumbará. Está luchando con todo lo que tiene todo el tiempo, sin tregua. Rusia puede seguir reforzando sus líneas de frente con tropas frescas.

La pregunta es: ¿Entonces qué? La suposición común es que Moscú buscará instalar un gobierno títere en Kiev, dejándolo en manos del oeste del país, mientras se anexiona una gran parte del país al este del río Dnipro, que es el que divide la capital Kiev.

Una posibilidad es que el ejército formal de Ucrania desaparezca y comience una insurrección. Los analistas dijeron que esperaban que las naciones occidentales apoyaran tal insurgencia, como Estados Unidos apoyó la resistencia a la ocupación soviética de Afganistán en la década de 1980. Si se materializa una fuerte insurgencia, Rusia podría necesitar dedicar muchas más tropas para combatirla. Las estimaciones de expertos sobre cuántas tropas se necesitarían para controlar y ocupar una Ucrania rebelde ascienden a más de 500 mil. “Putin no tiene eso, y se quedará sin gente, y se convertirá en una redux entre la Unión Soviética y Afganistán”, dijo el general Shirreff.

  • Respuesta de Occidente

Los gobiernos occidentales han descartado una participación militar directa en Ucrania, incluida la posibilidad de una zona de exclusión aérea que los llevaría a un conflicto directo con la fuerza aérea rusa. En cambio, han optado por envíos de armas para ayudar a los ucranianos a defenderse y han reforzado el número de tropas en los países más orientales de la OTAN.

Existe la posibilidad, dijeron los analistas, de que Rusia intente cerrar la frontera entre Ucrania y Polonia para detener el flujo de armas occidentales, un paso que aumentaría el riesgo de que el conflicto se intensifique para involucrar a los países de la OTAN, de los cuales Polonia es uno.

El arma más grande desplegada por las naciones occidentales ha sido la serie de sanciones económicas dirigidas a la economía de Rusia y a sus líderes. Los rusos han esperado en largas filas frente a los bancos para retirar dinero y es probable que la inflación se dispare. Muchos rusos están sintiendo dificultades económicas.

Esas sanciones pueden aumentar o disminuir dependiendo de lo que haga Rusia, pero tampoco estarán libre de costo para Occidente. Es probable que intensifiquen un problema de inflación existente y, si Rusia toma represalias cortando el suministro de energía, podría conducir al racionamiento de electricidad en Europa.

Sherr, del Instituto de Política Exterior de Estonia, no espera que las medidas económicas de Occidente hagan cambiar de opinión a Putin. “Putin y las personas que lo rodean, al menos las personas políticas y de seguridad que lo rodean, nunca se han doblegado a la lógica de las sanciones”, dijo.

Por el momento, parece haber un amplio apoyo popular en Occidente para Ucrania, cuyo pueblo es visto como víctima de una guerra injustificada y no provocada. Eso podría fortalecer a los gobiernos para mantener las sanciones. Con el tiempo, sin embargo, esa unidad podría erosionarse ante las dificultades económicas que Occidente también enfrentará.

Cualquier paz ambigua impuesta a Ucrania por Moscú podría dejar a Occidente debatiendo cómo calibrar cualquier levantamiento de sanciones. Algunas podrían levantarse rápidamente, pero otras, como los que se impusieron contra los líderes rusos, podrían ser más complicadas en caso de posibles juicios por crímenes de guerra.

Los analistas dijeron que un país que podría tener más influencia en Rusia es China, cuyos líderes probablemente estén preocupados por la perspectiva de una escalada militar.

  • Reacción rusa

Esta es una gran incógnita. No solo es difícil para los occidentales leer la opinión rusa, sino que es difícil saber qué efecto tiene en la toma de decisiones en Moscú, particularmente en un presidente que se considera cada vez más aislado y fuera de contacto.

La mayoría de los rusos obtienen su información de transmisiones de televisión censuradas, por lo que muchos creerán que las dificultades económicas que están sufriendo no son culpa de su gobierno sino de Occidente.

Las autoridades rusas han reprimido las manifestaciones contra la guerra. Ya hay algunos signos de inquietud entre las élites rusas cuyo lujoso estilo de vida que han disfrutado en Occidente ahora está amenazado. Si a Putin le importa es otra cuestión.

Las dificultades económicas que ya han surgido socavan un pilar de la presidencia de Putin: que trajo estabilidad a un país que era caótico en la década de 1990 bajo su predecesor Boris Yeltsin.

Sumado a eso, cualquier campaña prolongada contra la insurgencia en Ucrania costaría la vida de muchos soldados rusos, un factor que en el pasado ha agitado incluso a elementos conservadores de la población que normalmente apoyarían a Putin. “Putin no tiene tiempo indefinido para resolver esto”, dice el Sr. Freedman del King’s College. “Las dificultades económicas recién ahora comienzan a sentirse. No puede dejar que esto se alargue durante semanas y meses, que es el tiempo que pueden durar los asedios, y mucho menos las insurgencias. Así que el tiempo es un verdadero problema para él”.

  • Conversaciones de paz

Rusia y Ucrania han mantenido conversaciones de paz. Muchos estrategas se sienten pesimistas respecto a que puedan conducir a una resolución rápida. Cualquier acuerdo de paz con Zelensky podría implicar una pérdida de prestigio para Putin porque ha calificado a la administración ucraniana, falsamente, como un grupo de neonazis. Pero un acuerdo con cualquier gobierno que instalen los rusos no tendría legitimidad dentro o fuera de Ucrania.

Las variables en las conversaciones giran en torno a dos objetivos rusos: la neutralidad ucraniana y el territorio ucraniano.

Rusia anexó Crimea en 2014 y probablemente buscaría la aceptación de Ucrania. También podría tratar de absorber más territorio al este del río Dnipro.

Es posible que Rusia intente “dividir Ucrania en partes y dejar en paz a Ucrania occidental”, dijo Angela Stent, especialista en asuntos de Rusia en la Universidad de Georgetown. Pero debido a que eso dejaría un gobierno de tendencia occidental en Kiev que Putin ha descrito anteriormente como ilegítimo, dijo: “Me resulta difícil imaginar eso”.

Lo más probable, dijeron los analistas, es que Rusia, como mínimo, busque una constitución de Ucrania que otorgue una independencia significativa al este del país y un veto efectivo sobre la acción del gobierno ucraniano.

Clarke dijo que un modelo de neutralidad ucraniana que podría atraer a Rusia es el de Austria en 1955. Los soviéticos se retiraron de Austria a cambio de una garantía constitucional de neutralidad que existe hoy. En lugar de persuadir a los ucranianos de que la neutralidad es una opción atractiva, es probable que la invasión endurezca la opinión en la dirección opuesta.

Conclusiones

Quien no esté preocupado por la invasión de Rusia a Ucrania, debería estarlo. No es porque podamos hacer algo al respecto, pero me parece que es un asunto delicado que no podemos pretender que no existe. Y es que aunque el conflicto se mantenga limitado hacía dentro de las fronteras ucranianas, el impacto económico para el resto del mundo ya es un hecho. Mayor inflación general, y en específico en alimentos y energéticos, es algo que estaremos atestiguando. Una mayor inflación puede provocar que se endurezcan aún más las políticas monetarias restrictivas, con alzas en tasas de interés más grandes y por un periodo de tiempo más largo. En el caso de México, calculando la tasa de interés implícita de los Cetes a 28 días, el mercado está descontando que en un año la tasa de estos instrumentos será de 7.75%.

Desde luego que hay un riesgo permanente de que el conflicto escale a otras naciones europeas, como Polonia, con algún ataque deliberado por parte de Rusia. Putin busca lograr su objetivo de destruir a Ucrania lo más rápido posible, al costo más bajo para él, por lo que la crueldad por parte del ejército ruso irá en aumento. Como se menciona en esta entrega, es altamente probable que Ucrania acabe partida en dos, una parte occidental y una oriental. Ya se cerraron los corredores humanitarios que apenas se habían abierto, ya que no se respetaron los acuerdos; hay más de 1.5 millones de ucranianos que han escapado y dejado todos sus bienes atrás. La situación es verdaderamente preocupante desde el punto de vista humanitario, político y económico.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Radiografía de la industria manufacturera en 2021 y retos 2022

La industria manufacturera es fundamental para lograr el desarrollo de las naciones. Para las naciones exportadoras, puede ser la principal fuente de divisas, y en las industrias ligeras la cantidad de empleos que genera es muy importante. Recientemente hemos visto esfuerzos nacionales, como el de Estados Unidos, por reindustrializarse y por eso dan toda clase de incentivos para que los procesos productivos que se mudaron a otras naciones, regresen a producir domésticamente. Dada la importancia de esta industria, es que en esta entrega hago un recuento de cómo cerró en el año 2021.

De acuerdo con cifras de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del INEGI, el valor de la producción de esta industria en México cayó -9.2% en términos reales en el comparativo de 2019 a 2020, pero en el año 2021 ésta se recuperó en términos reales con un crecimiento anual de 11.6%. Con esto, al cierre del año que acaba de terminar, el valor de la actividad manufacturera en México ya se encontraba 1.3% arriba en comparación del nivel que tenía en 2019. En otras palabras, el agregado de la actividad manufacturera del país ya se recuperó de la pandemia del Covid-19. No obstante lo anterior, debemos dejar claro que dada la debilidad del mercado interno, la recuperación ha estado apoyada en el aumento de las exportaciones.

Las exportaciones han sido un impulso para la industria manufacturera nacional

En 2021, las exportaciones totales de México rompieron récord y sumaron 494.224 miles de millones de dólares (mmdd), y de este total fueron 436.075 mmdd los que correspondieron a exportaciones de la industria manufacturera. Es decir, 88 de cada 100 dólares de exportaciones lo hicieron las empresas manufactureras. Las exportaciones son un motor de crecimiento económico porque en 2021, el valor de éstas creció 18.5% respecto a 2020, por lo que se encuentran 7.3% arriba del 2019; mientras que las exportaciones manufactureras aumentaron 16.7% anual en 2021 y se encuentran 6.2% por encima del valor de 2019. En contraste con esta favorable evolución, tenemos que el consumo privado de bienes nacionales creció en 2021 a una tasa de apenas 7.04%, tasa evidentemente inferior a la del aumento de las exportaciones.

La industria manufacturera es un pilar de la economía nacional. De acuerdo con cifras de la EMIM de  INEGI, en 2021 el valor de la producción de la industria manufacturera sumó 9.010 billones de pesos y de este monto, son sólo cinco ramas de actividad las que generan el 71.3% del valor total de la producción manufacturera del país, mismas que se mencionan a continuación (en paréntesis se indica su participación porcentual): Fabricación de equipo de transporte (30.2%); Industria alimentaria (16.0%); Industria química (9.5%); Industrias metálicas básicas (9.2%); e Industria de las bebidas y del tabaco (6.3%). Las restantes 16 actividades representaron apenas el 28.7% del valor de la producción manufacturera de México en 2021.

Como se señaló previamente, el valor total de la producción de la industria manufacturera creció 11.6% en términos reales entre 2020 y 2021, por lo que se ya encuentra en un nivel 1.3% por encima del valor que tenía en 2019. Sin embargo, como es ampliamente sabido, no todas las industrias se han recuperado en la misma proporción. El desempeño de las industrias manufactureras, con datos del INEGI, se pueden clasificar en cuatro grupos, en función de la evolución en términos reales del valor de su producción en el periodo de 2019 a 2021: 1. Aquellas que muestran niveles de recuperación superiores al 10% (5 actividades); 2. Aquellas que muestran una recuperación que va del 0.1% al 9.9% (9 actividades); 3. Aquellas que aún están en un nivel entre -0.1% a -9.9% por debajo (3 actividades); y 4. Aquellas con un valor de producción más de 10% por debajo (4 actividades).  

Actividades de mejor desempeño

En este sentido, las 5 actividades manufactureras de mejor desempeño, en términos del valor de su producción) en el periodo de 2019 a 2022 son (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): Industrias metálicas básicas (32.2%); Fabricación de productos metálicos (24.2%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (24.0%); Industria de la madera (22.2%); y Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (19.3%).

Actividades de buen desempeño

Las 9 actividades que tuvieron una “buena” evolución en el periodo de 2019 a 2021 son: Industria del plástico y del hule (5.9%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (5.1%); Industria alimentaria (4.9%); Industria química (3.1%); Industria de las bebidas y del tabaco (2.9%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (2.8%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (2.1%); Otras industrias manufactureras (0.6%); e Industria del papel (0.5%).

Actividades de mal desempeño

Las 3 actividades que tuvieron un “mal” desempeño en términos del valor de su producción en el periodo de 2019 a 2021 son: Fabricación de maquinaria y equipo (-2.7%); Impresión e industrias conexas (-3.9%); y Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-7.1%).

Actividades en situación muy complicada

Finalmente, las 4 actividades que aún continúan en estado muy complicado por su evolución en el periodo de 2019 a 2021, son: Fabricación de equipo de transporte (-12.1%); Fabricación de prendas de vestir (-20.2%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-20.6%); y Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-24.9%).

Calzado, Textil y Vestido fueron de las actividades más golpeadas por la crisis del Covid-19 y por los problemas de ilegalidad

Vemos que las actividades productivas de peor desempeño económico entre 2019 y 2021, son aquellas que sufren alguno de los siguientes dos problemas: a. Afectación por el quiebre de las cadenas globales de suministro y escasez de insumos o componentes; o b. Afectación por los enormes niveles de importaciones, muchas de las cuales se dan en condiciones de contrabando técnico y bronco, así como de piratería.

No debemos dejar de lado que el consumo de bienes y servicios en México creció 8.3% en los primeros once meses de 2021, pero que el gran problema para la planta productiva nacional es que el consumo de bienes nacionales aumentó sólo 7.0%, mientras que el consumo de bienes importados creció 34.3%. En otras palabras, buena parte de la incipiente recuperación del mercado interno ha servido más para el consumo de bienes importados que para reactivar la fabricación de bienes hechos en México.

La perspectiva es que en 2022 la industria manufacturera se siga recuperando, en función de que las exportaciones seguirán aumentando; pero no podemos dejar de lado de que hay dos grandes riesgos/obstáculos que sobrellevar:

1. El hecho de que el conflicto entre Rusia y Ucrania tendrá un impacto en la economía de Estados Unidos y en las cadenas globales de valor, en especial en las industrias de relacionadas al suministro de chips, la industria automotriz y las medicinas. Además de que se espera un golpe a precios de energéticos y alimentos.

2. El problema de una creciente inflación (que lo más probable es que se acelere en los próximos meses), misma que se traducirá en políticas monetarias más restrictivas, como lo señalé en la entrega de la semana pasada. En el caso de México, el mercado anticipa que la tasa de interés objetivo aumentará hasta 7.75%, mientras que en Estados Unidos se espera llegue hasta 1.50%. Como se sabe, una mayor tasa de interés afectará negativamente la inversión productiva y el consumo, lo que frenará el ritmo de crecimiento económico y, desde luego, a la actividad manufacturera.

La mejor apuesta de la industria manufacturera de México es a los mercados de exportación, ya que el mercado interno crecerá muy lentamente producto de que el PIB aumentará poco más de 2.0% en el escenario base actual. Esperemos que los dos riesgos arriba mencionados no echen a perder las perspectivas de crecimiento mundial, en beneficio de las millones de familias mexicanas que dependen de la actividad manufacturera nacional.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: alejandrogomezt

Los costos del apretón monetario que viene

México atraviesa una complicada situación económica, ya que ante la falta de políticas públicas adecuadas, se nos acabó el “efecto rebote” y aparentemente nuestro Producto Interno Bruto (PIB) creció apenas 1.0% en términos anualizados en el último trimestre de 2021. El promedio de analistas económicos prevén que este año la economía podría crecer apenas 2.2%, pero los más pesimistas advierten que sólo creceremos 1.1% (banco Natixis), mientras que los más optimistas hablan de 3.4% (Vector Casa de Bolsa). Mientras otros países ya han recuperado los niveles de PIB prepandemia, en el caso de México, el hecho de que hayamos terminado 2021 en un nivel 3.8% por debajo de cómo estábamos en 2019, se debe a que el gobierno federal, en el mejor de los casos, habría brindado apoyos y estímulos económicos de apenas el equivalente al 2.0% del PIB durante 2020 y 2021 (de acuerdo al Banco Mundial).

La realidad es que mucho de lo que nos suceda este año, en materia de crecimiento económico, dependerá de las políticas del gobierno federal en torno a temas como: 1. El ambiente empresarial y el ánimo de realizar inversiones productivas, elementos que se han visto afectados negativamente por los ataques desde el gobierno federal a los empresarios, la incertidumbre por la reforma energética, el clima de inseguridad pública, entre otros; y 2.El manejo de las finanzas públicas, mismas que dependen de que se cumplan las metas de ingresos tributarios y no tributarios, la evolución del déficit fiscal (que se proyecta en más de un billón de pesos este año), la calificación de la deuda soberana y de Pemex, entre otros.

Desde luego que el desempeño económico de México también está condicionado al funcionamiento de la economía estadounidense, ya que aproximadamente el 80% de nuestras exportaciones, mismas que sumaron 494.225 miles de millones de dólares en 2021, tienen como destino los Estados Unidos. Esto significa que nuestras ventas de mercancías a nuestro vecino del norte representaron casi el 31% de nuestro PIB el año pasado, por lo que cualquier descarrilamiento del crecimiento estadounidense tendrá importantes repercusiones en nuestro desempeño económico.

En este sentido, otro tema que es muy relevante analizar, es el de las repercusiones del eventual apretón monetario que ocurrirá en Estados Unidos a partir del siguiente mes, así como las implicaciones de la próxima alza de tasas de interés estadounidenses en las acciones que tomará el Banco de México. Ese es el tema medular de esta entrega:

Después de que en Estados Unidos se dio a conocer que la inflación anualizada en enero de 2022 fue de 7.5%, producto principalmente de gigantescos estímulos monetarios y fiscales, los mercados entraron en una fase de mayor incertidumbre, pero ahora respecto a qué tanto pueden aumentar las tasas de interés en dicho país. De acuerdo con el analista Charlie Bilello (@charliebilello en Twitter), después de que se dio a conocer el dato del Índice de Precios al Consumidor, la probabilidad asignada a que el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) aumente su tasa de interés en medio punto porcentual en su reunión de marzo aumentó a 89% desde un 7% de hace un mes.

Con los datos de los rendimientos de los bonos del Tesoro (T-Bills) de Estados Unidos del 16 de febrero, en GAEAP calculamos la tasa de interés implícita para los T-Bills a plazo de un año para dentro de 3 meses y resultó de 0.53%, la tasa de los T-Bills a plazo de un mes dentro de 6 meses se espera que sea de 0.96%, mientras que la tasa del mismo instrumento para dentro de un año se espera que sea de 1.50%. Esto es muy relevante porque significa que en Estados Unidos el mercado está anticipando un aumento de prácticamente 150 puntos base en los próximos 365 días, lo que en si mismo es un aumento relevante después de un periodo de dos años de tasas de interés cercanas al 0%.

¿Qué impacto tendrá el alza de tasas de interés de Fondos Federales por parte de la FED en Estados Unidos? En el mejor de los casos, que la economía siga creciendo pero a una tasa más baja. Los analistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) han recortado su pronóstico de crecimiento del PIB a 4.0% para este año y a 2.6% en 2023. Sin embargo, el impacto puede ser mucho mayor cuando se toma en consideración que hace unas semanas el monto de la deuda del sector público estadounidense ya superó los 30 billones de dólares (trillions en inglés), mientras que la deuda de los consumidores de dicho país es de unos 15.6 billones de dólares (para mantener el análisis simple, dejo de lado la deuda corporativa). ¿Qué tanto más de intereses anuales deben pagar consumidores y gobierno de Estados Unidos por cada cuarto de punto porcentual que sube la tasa de interés de sus créditos? Pues si la totalidad de la deuda estuviera con una tasa de interés variable (que es bastante común en Estados Unidos) sería algo así como 114 mil millones de dólares adicionales. Obvio, un alza de 1.5 puntos porcentuales implicaría el pago adicional de intereses de 684 mil millones de dólares por parte del gobierno y consumidores estadounidenses. Este es dinero que representa el 3.0% del PIB estadounidense y que en lugar de ser dirigido a la compra de bienes y servicios, irá a parar a los bancos. Reitero que esta cifra no contempla la deuda corporativa. Desde luego que la apuesta de la FED es que con la disminución de la demanda agregada, las presiones inflacionarias irán disminuyendo poco a poco a lo largo de este año.

Pero más allá del impacto en la economía de Estados Unidos, el alza de las tasas de interés y el menor crecimiento en ese país, tendrán repercusiones para el volumen de exportaciones y el nivel de tasas de interés en México. Respecto del primer punto, es posible que la tasa de crecimiento de las exportaciones mexicanas se moderé del 18.5% anual observado en 2021 a un nivel cercano al 6% en 2022, lo que igual implica que las exportaciones seguirán siendo el principal motor de crecimiento económico del país. Respecto del segundo punto, el de las tasas de interés en México, hay bastante que comentar.

Jonathan Heath, Subgobernador del Banco de México, declaró en la semana que recién concluye que el Banxico irá de la mano con la FED en materia de tasas de interés. Esto entonces significa que si la tasa de interés objetivo del banco central mexicano es actualmente de 6.00%, pues que entonces las tasas de interés habrían de aumentar en al menos 1.50 puntos porcentuales en los próximos doce meses hasta llegar al 7.50%. Esta predicción no es descabellada y de hecho es una predicción más conservadora respecto de lo que anticipa el mercado.

De acuerdo con la subasta de Cetes del miércoles 16 de febrero, en GAEAP calculamos que la tasa de interés implícita de los Cetes a 28 días es de 6.47% para dentro de tres meses, es de 7.20% para dentro de 6 meses y es de 7.67% para dentro de un año.  En otras palabras, el mercado está descontando que los Cetes a 28 días aumentarán unos 1.75 puntos porcentuales en los próximos 365 días.

Aquí cabe nuevamente la pregunta ¿cuál será el impacto de este aumento de tasas de interés en el pago del servicio de la deuda del sector público federal, empresas y familias mexicanas? El gobierno tiene presupuestado el pago del servicio de la deuda de 791.46 miles de millones de pesos en 2022, pero con una tasa de interés promedio anual de 4.8% estipulada en los Criterios Generales de Política Económica 2022. Evidentemente dicha tasa ya no ocurrirá y más bien será de un promedio en torno al 6.75% a 7.00% anual, por lo que el servicio de la deuda podría ser mucho mayor al presupuestado. Por su parte, de acuerdo a cifras del Banco de México, el saldo de la cartera de crédito vigente de la banca comercial al sector privado en diciembre de 2021 fue de 4,806.7 miles de millones de pesos. Desconozco que tanto de esta cartera de crédito se encuentre a tasa fija y cuanta a tasa variable, pero es innegable que las tasas de las tarjetas de crédito han subido y que la mayoría de los refinanciamientos se harán con tasas de interés más elevadas. De esta manera, habrá más dinero que en lugar de irse a la compra de bienes y servicios, o a la inversión  productiva en la empresa o al gasto del sector público, se irá a los bancos. Todo esto significa menor crecimiento económico.

Este es un análisis sencillo de las repercusiones del apretón monetario. La gran duda es si esté enorme costo en el que incurriremos, tanto en Estados Unidos como en México, valdrá la pena en el sentido de que sea eficaz en el combate a la inflación. En anteriores entregas he manifestado mis dudas respecto de qué tan conveniente es que se combata un problema inflacionario del lado de la oferta con remedios que atenúan la demanda agregada. El tiempo nos dirá si el Banxico y la FED tenían razón.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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La pauperización del poder adquisitivo en México

Afortunadamente para nuestro país, los niveles generales de ocupación laboral se han recuperado e inclusive superado los niveles prepandemia. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, la población ocupada total (formal e informal) pasó de 54.848 millones de personas en el tercer trimestre de 2019 a 55.836 millones en el mismo trimestre de 2021, lo que representa un incremento de 987 mil personas más con una ocupación, equivalente a un aumento de 1.8%.  Desde luego que el rezago en materia laboral se mantiene, ya que un crecimiento de 1.8% en dos años es muy bajo para los estándares de México, pero el punto es que ya hay más gente trabajando ahora que antes de la pandemia.

Así pues, si bien el dato de la ocupación es positivo, se debe destacar que en el mismo periodo disminuyó la participación del empleo registrado en el IMSS respecto del total de ocupados. En el promedio del tercer trimestre de 2019 había 20.458 millones de trabajadores registrados en el IMSS, lo que representaba el 37.3% de la población ocupada total; mientras que en el tercer trimestre de 2021 el número de trabajadores asegurados fue de 20.435 millones, lo que representa el 36.6% de la población ocupada total. Esta disminución de la participación del empleo formal es un indicador más de la precarización del empleo en el país.

En este contexto, en esta entrega analizamos cómo evolucionó el nivel de ingresos de la población ocupada en el periodo del tercer trimestre de 2019 al mimo trimestre de 2021, para lo cual utilizamos los datos más recientes disponibles por parte de la ENOE de INEGI.

Como se señaló líneas arriba, la ENOE reporta que la población ocupada creció 1.8% en el periodo mencionado. Y pues derivado de los importantes ajustes al salario mínimo general pagado en el país, es que entre el tercer trimestre de 2019 y el mismo trimestre de 2021, el número de ocupados que están en los rangos de ingresos más bajos crecieron, mientras que los que están en los rangos de ingresos más altos disminuyeron. Es decir, el salario mínimo subió 38.0% entre el 2019 y el 2021, pero los ingresos de quienes ganan más de un salario mínimo no necesariamente crecieron en la misma proporción. Concretamente, los datos de la ENOE indican que el número de ocupados que ganan menos de un salario mínimo (sm) creció 27.8%, los que perciben de 1 a 2 sm aumentaron 12.9%, los que tienen ingresos de 2 a 3 sm disminuyeron 26.4%, los que ganan de 3 a 5 sm cayeron 23.2%, mientras que los que ganan más de 5 sm decrecieron 28.6%. Finalmente, la población ocupada que no recibe ingresos disminuyó 2.3 por ciento.

Estos ajustes en la distribución de la población ocupada por nivel de ingreso carecen  de mucho sentido (son difíciles de interpretar), si no lo traducimos en lo que implica para el poder de compra de la propia población ocupada. Es así que con los ajustes en la distribución relativa de la población ocupada, el promedio de ingresos pasó de 1.97 salarios mínimos al día en el tercer trimestre de 2019 a sólo 1.50 sm por día en el tercer trimestre de 2021.   Al tomar en consideración que el salario mínimo pasó de 102.68 pesos diarios en 2019 a 141.70 pesos por día en 2021, es que concluimos que el ingreso promedio diario de la población ocupada pasó de 201.94 pesos en el tercer trimestre de 2019 a 212.65 pesos diarios en el tercer trimestre de 2021, lo que representa un aumento nominal de apenas 5.3% en el periodo, tasa por debajo de la inflación del periodo. Estos datos confirman lo que han arrojado otros análisis en el sentido de que el saldo de la crisis económica ocasionada por las medidas que se tomaron por el Covid-19 ha ocasionado un empobrecimiento de la persona ocupada promedio.

Ahora, si tomamos en consideración  que en el periodo de referencia la población ocupada creció 1.8%, entonces se concluye que la masa salarial debió haber aumentado 7.2% en términos nominales al pasar de 11.076 miles de millones de pesos diarios en el tercer trimestre de 2019 a 11.873 miles de millones de pesos al día en el mismo trimestre de 2021.

Como ya se mencionó, el problema con este incremento es que en el periodo de referencia, la inflación general de precios al consumidor fue de 9.9%, por lo que el nivel de ingresos promedio diario de la población ocupada tuvo un retroceso en los últimos dos años de -4.2%; pero al considerar que la población ocupada aumentó 1.8% en el periodo del tercer trimestre de 2019 al mismo trimestre de 2021, entonces se concluye que la base salarial disminuyó 2.5% en términos reales. Esto significa que lo que percibe la totalidad de personas ocupadas en el tercer trimestre de 2021, alcanza para comprar 2.5% menos cosas de lo que se podía adquirir en el tercer trimestre de 2019.

La estimación de un retroceso de -2.5% en términos reales en la masa salarial, coincide con la caída del índice de ingresos de los establecimientos comerciales al menudeo (base 2013 = 100). Sucede que este indicador tenía un valor de 114.2 unidades en el tercer trimestre de 2019, cayó a 102.9 puntos en el mismo trimestre de 2020, y subió a 110.8 puntos en el tercer trimestre de 2021. Esto implica que los ingresos de los establecimientos comerciales al menudeo se encuentran 3.0% abajo del nivel que tenían en 2019. Queda claro pues que la debilidad del comercio se explica por la caída en términos reales de los ingresos promedio de la población, no obstante que ahora hay más gente trabajando que antes y lo mucho que ha aumentado el salario mínimo. De igual forma, no podemos dejar de mencionar que en 2021 las familias mexicanas recibieron 51,594 millones de dólares de remesas, y con todo y este monto que representa el 4.0% del PIB, el consumo no se ha podido recuperar plenamente.

¿Qué se puede hacer para mejorar los niveles de ingresos de la población ocupada? Desde este espacio hemos mencionado que los ingresos de las personas no se pueden aumentar por decreto, ya que eso provoca que haya más informalidad laboral y una medida así ocasiona inflación. La clave es el aumento de la productividad laboral, sólo creciendo la productividad las personas generan más ingresos a su centro de trabajo y eso permite pagar mejores sueldos. Como ya lo hemos señalado, el gran problema es que la inversión fija bruta actualmente está 14.5% por debajo del nivel de 2018, por lo que los incrementos en productividad difícilmente se están dando. Eso nos condena a seguir con una economía débil, sin fortaleza en el mercado interno, y muy dependiente del sector exportador. Es así que se vuelve indispensable un cambio en la política económica y la implementación de una política industrial que ponga verdaderamente en el centro de la discusión el aumento de la productividad laboral.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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El crecimiento explosivo de la deuda del sector público mexicano

La semana que recién concluye se dio a conocer que la deuda pública total de los Estados Unidos, sumó 30.01 billones de dólares al 31 de enero de este año (por billón, me refiero a un 1 seguido de 12 ceros). Esto implica un incremento de casi 7 billones de dólares respecto al dato de enero de 2020, justo antes de que la pandemia del virus chino, Covid-19, golpeara la economía de los EE.UU. y su gobierno decidiera lanzar diversos paquetes de rescate y estímulo económico. La deuda del sector público estadounidense, equivale a una cantidad cercana al 130% de su producción económica anual. Esta alucinante cifra convierte a Estados Unidos en una de las naciones más endeudadas del mundo. ¿El haberse endeudado tanto sirvió de algo? Pues en términos de recuperación económica si fue de gran ayuda, ya que su PIB cayó sólo -3.5% en 2020 y se recuperó 5.7% en 2021, aunque con un elevadísimo costo en materia de inflación.

En el caso de México, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) también publicó las Estadísticas Oportunas de Finanzas Públicas al mes de diciembre de 2021, por lo que ya tenemos la fotografía completa de lo sucedido en esta materia en el año que acaba de concluir y vemos que, aunque aquí no hubo apoyos para el rescate económico, hemos alcanzado el mayor nivel de deuda nominal en la historia del país. En esta entrega analizamos la evolución de la deuda neta del sector público federal mexicano, así como el costo de mantener los elevados niveles de endeudamiento con los que opera el sector público.

Las cifras oficiales muestran que contrario a lo que menciona el discurso oficial, la deuda del sector público ha venido aumentando en términos nominales y reales desde que inició la presente administración federal. Al cierre de 2021, el saldo de la deuda neta del sector público federal se encuentra en 13.06 billones de pesos, cifra que representa poco más del 50% del PIB al tomar en consideración que en términos nominales éste último sumó casi 26 billones de pesos al cierre del 2021. Las anteriores cifras, implican que en 2021, el sector público federal endeudó más al país en 1.043 billones de pesos adicionales, lo que significa un incremento nominal de 8.68% respecto a un año antes, tasa por encima de la inflación anual que fue de 7.36 por ciento.

Respecto al cierre del año 2018, el sector público federal ha aumentado su deuda en 2.231 billones de pesos, lo que implica un aumento nominal de 20.6% en un periodo de tres años. Los billones de deuda adicional se dicen fácil, pero implica que la actual administración federal ha endeudado a México a razón de 2,035 millones de pesos diarios (deuda adicional de 2.231 billones de pesos dividida entre los 1,096 días que hay entre el 31 de diciembre de 2018 y el 31 de diciembre de 2021). De hecho, si quisiéramos ser estrictos en la valoración del aumento de la deuda del sector público en lo que va de la presente administración federal, deberíamos tomar como referencia que el saldo de ésta al 30 de noviembre de 2018 fue de 10.731 billones de pesos, por lo que entonces la deuda ha aumentado en 2.33 billones de pesos.

¿Por qué crece la deuda? Pues porque dejamos de tener un superávit primario robusto (ingresos menos gastos públicos antes del pago del servicio de la deuda), por lo que nos seguimos endeudando año con año para pagar los intereses de la deuda. De acuerdo a cifras de la SHCP, en 2017 tuvimos un superávit primario de apenas 0.4% del PIB, en 2018 fue de 0.6%, para 2019 ascendió a 1.1% del PIB, pero ya en 2021 fue deficitario en -0.4% del PIB y para 2022 se estima que será de -0.3% del PIB. Derivado de lo anterior, es que en pasamos de tener requerimientos financieros del sector público federal (la medida más amplia de la deuda del sector público federal) equivalentes al 2.5% del PIB en 2017 a unos de 2.3% en el 2019, hasta llegar al 4.0% en 2020 y a 4.2% en 2021.  Como se puede observar, el saldo acumulado de los requerimientos financieros es más elevado que la tasa de crecimiento del PIB en el mismo periodo.

¿A cuanto asciende el costo financiero de la deuda del sector público federal? Pues al gobierno le favoreció la baja en tasas de interés que vimos de 2019 a 2020, ya que el costo financiero de la deuda pasó de 615.04 miles de millones de pesos en 2018 a apenas 687.0 mmdp en 2021, lo que implica un incremento nominal de sólo 11.7%, una tasa inferior a la de la inflación del periodo. En 2018 la tasa de interés promedio de los Cetes a 28 días fue de 7.62% y en 2021 fue de 4.37%, pero en el contexto actual de alza en tasas de interés de referencia, la tasa de interés de los Cetes a 28 días podría llegar  hasta el 7.25% anual, por lo que se espera que en 2022 el costo financiero de la deuda sea de 791.46 mmdp, de acuerdo al Paquete Económico 2022 aprobado por el Congreso de la Unión.

Estas cifras carecen de mucho sentido cuando no se ponen en función de lo que representan respecto al presupuesto total de egresos del sector público federal. El costo de la deuda llegó a representar el 16.2% del gasto neto del sector público federal en el año 2000, pero dicho porcentaje bajó hasta el 7.8% en 2012, pero luego éste fue subiendo poco a poco hasta alcanzar el 11.5% del presupuesto en el 2020, para posteriormente bajar hasta el 10.2% en el 2021. ¿Es esta cantidad elevada? Pues depende de su perspectiva, en el sentido de preguntarse si usted se sentiría cómodo destinando el 10.2% de la totalidad de sus gastos en pagar los intereses de la deuda de su tarjeta de crédito.

A manera de conclusión podemos decir que no obstante lo anterior, en el reino de los ciegos el tuerto es rey, y es que la posición  fiscal de México es envidiable para muchos otros países que si han aumentado su deuda, de una manera que podríamos considerar casi irresponsable, derivado de las ultra-bajas tasas de interés en sus respectivos países. México si se ha endeudado, contrario a lo que dice el discurso oficial, aunque se debe hacer énfasis en que dicha deuda no ha sido para apoyar las fuentes de empleo o para reactivar la economía nacional. México se ha seguido endeudando porque ha dejado de tener superávit fiscal y se tiene que endeudar en casi tres cuartos de billón de pesos al año para hacer frente a sus compromisos financieros.

La relativa prudencia fiscal del gobierno mexicano ha servido para que no nos bajen más el grado de inversión de nuestra deuda pública, lo que a su vez, ha ayudado a que no tengamos una crisis de balanza de pagos con una mayor fuga de capitales. Pero ahora que se han acabado los guardaditos (fondos de reserva dejados por la anterior administración federal), con un alza importante en las  tasas de interés, y con una economía que no crecerá el 4.1% que proyecta la SHCP, no se descarta la posibilidad de que la deuda del sector público federal crezca en 1.3 billones de pesos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

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¿La economía nacional está en crisis?

Las preguntas que muchos se hacen actualmente tienen que ver con la salud de la economía mexicana. En la semana que recién concluye se dieron a conocer dos notas importantes respecto de la disminución en las expectativas de crecimiento económico para este año. Primero, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció que su estimación de aumento del PIB de México para el 2022 era de apenas 2.8%, tasa 1.2 puntos más baja que la publicada en octubre de 2021. Posteriormente, salió el grupo financiero BBVA a decir que bajaba su pronóstico de crecimiento del PIB 2022 a 2.2%, tasa un punto porcentual por debajo del 3.2% estimada previamente, y agregó que México registra una recuperación “incompleta”, por debajo de otros países latinoamericanos.

Esto se da en un contexto en el que los datos de cierre 2021 de los principales indicadores económicos muestran un deterioro significativo, de manera que el año que recién concluyó habría cerrado con un desempeño muy por debajo del proyectado todavía hace un par de meses. Esto mientras que en Estados Unidos se acaba de informar que su PIB creció 5.7%, la tasa más alta desde la presidencia de Ronald Reagan. En el vecino del norte, el desempeño económico del cuarto trimestre fue particularmente robusto, con una tasa de incremento de 6.9 por ciento.  

Con esto en mente, en esta entrega analizamos los indicadores económicos más relevantes, que dan cuenta de cómo cerramos el 2021 y arrancamos el 2022.

Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE)

El IGAE es un índice que mide la evolución mensual de la economía y en ese mismo sentido, pues es lo más cercano a un PIB mensual. El INEGI acaba de dar a conocer los datos de este indicador durante noviembre de 2021 y vemos que en el acumulado de los primeros once meses de dicho año, la actividad económica total del país creció 5.2% respecto del 2020, pero se mantiene 3.7% debajo de su nivel de 2019. Como lo señalamos en la pasada entrega, los datos preliminares apuntan a que el IGAE cayó en diciembre, por lo que es posible que en un mes veamos que el saldo de todo el 2021 será de un crecimiento de aproximadamente 4.8 por ciento. Destaca que lo más probable es que en el comparativo del cuarto trimestre de 2020 al mismo trimestre de 2021, el crecimiento del IGAE bien pudo haber sido de 0.0 por ciento.

Al analizar la evolución del IGAE por tipo de actividad, vemos que en el acumulado de los primeros once meses de 2021, las primarias (agricultura, ganadería, etc.) están 6.9% arriba del 2020 y también están 3.1% por encima del nivel que tenían en 2019.

En cuanto a las actividades secundarias (industria), éstas se encuentran en 2021 en un nivel 6.9% superior al de 2020, pero aún están 4.3% debajo de 2019. Analizando con mayor detalle el desempeño de las actividades secundarias, vemos que la Minería va bien porque está 1.7% arriba del nivel de 2020 y también está 1.1% arriba del nivel de 2019; la actividad de electricidad, gas y agua va mal porque se encuentra en 2021 en un nivel 0.6% debajo del de 2020 y está 6.3% inferior al nivel de 2019; la construcción va muy mal porque si bien en 2021 está 7.7% por encima de 2020, todavía está 11.8% por debajo del nivel de actividad que tenía en 2019; y finalmente, las manufacturas van relativamente bien porque están en 2021 en un nivel 9.0% arriba del de 2020, aunque siguen 2.5% abajo del nivel de 2019.

Finalmente, en cuanto a las actividades terciarias (comercio y servicios), que han sido de las más golpeadas en la pandemia de Covid-19, éstas están en 2021 en un nivel 4.6% superior al de 2020, pero siguen 3.8% abajo del de 2019. Esto es muy relevante porque las actividades terciarias representan el 62.3% del valor agregado bruto generado por la economía.  

Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM)

Con relación al valor de la producción de la industria manufacturera, la EMIN nos arroja que, en términos nominales en el acumulado de los primeros once meses de 2021, ésta se encuentra 17.8% arriba del nivel de 2020 y también está 9.2% por encima del valor de 2019. Sin embargo, al analizar la evolución del valor de la producción en términos reales (ajustado por inflación), ésta creció 11.7% respecto al 2020 y se encuentra en el mismo nivel de 2019.  Es importante precisar que valor de la producción no es sinónimo de PIB, ya que éste último se refiere al valor agregado generado por la actividad, no sólo el valor de lo que se produce.

Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC)

Como se señaló líneas arriba, una actividad severamente golpeada desde que inició el actual sexenio del gobierno federal, es el sector construcción. La ENEC arroja que en términos reales, en los primeros once meses de 2021, el valor total de producción generado por las empresas constructoras se encuentra 0.3% abajo del nivel que tenía en 2020, pero está 20.4% por debajo del que tenía en 2019, y lo que es peor, se encuentra en un nivel 26.5% inferior al registrado en 2018.

El caso de la construcción en obras de edificación es aún más grave. Tenemos que en términos reales, en los primeros once meses de 2021, el valor de producción de las empresas constructoras se encuentra 6.1% por debajo del que tenía en 2020, es 29.0% inferior al que tenía en 2019 y está 31.8% por debajo del observado en los primeros once meses de 2018. Esto es gravísimo porque denota que el sector construcción en obras de edificación  ha perdido una tercera parte del negocio en los últimos tres años.

Encuestas sectoriales de comercio y servicios

En materia de comercio, la Encuesta Mensual de Empresas Comerciales (EMEC) de INEGI muestra que en los primeros once meses de 2021, los ingresos por suministro de bienes por parte del comercio al por mayor se encuentra 12.8% por arriba del nivel de 2020 y está 2.0% arriba del observado en 2019. Por su parte, los ingresos de los establecimientos comerciales al por menor se encuentran en 2021 en un nivel 8.0% por encima del observado en 2020, pero todavía están 2.3% debajo de los registrados en 2019. Los datos arrojan una recuperación importante del comercio en 2021, pero el problema es que este buen desempeño ha ayudado más a los fabricantes extranjeros que a los nacionales.

El Indicador mensual del consumo privado en el mercado interior de INEGI, muestra que en el acumulado de los primeros diez meses de 2021, el consumo de bienes nacionales está 7.4% arriba del que tenía en 2020, pero está 2.1% abajo del observado en 2019. El problema es que el consumo de bienes importados está 25.1% arriba del nivel de 2020 y también está 5.1% por encima del nivel observado en 2019. Las estadísticas son claras en demostrar que la incipiente recuperación del comercio nacional ha beneficiado más (proporcionalmente hablando) a los fabricantes asiáticos.

En cuanto a los ingresos totales por suministro de servicios privados no financieros, éstos muestran que en el acumulado de los primeros once meses de 2021, éstos están 6.6% arriba del nivel de los mismos meses de 2020, pero siguen 12.3% por debajo del nivel observado en 2019. La pandemia ha golpeado fuerte al sector turismo y algunos otros servicios de apoyo a las empresas y vemos que están lejos de recuperarse.

Estadísticas de comercio exterior

Desde este espacio hemos comentado que el principal motor de recuperación de la economía nacional es el comercio exterior. El INEGI recién publicó que en todo 2021 el valor de las exportaciones de México sumó 494.224 miles de millones de dólares (mmdd), cesta es la cifra más alta de la historia y representa un incremento de 18.5% respecto a 2020 y un aumento de 7.3% en comparación del valor de 2019.  Lo negativo de las cifras de comercio exterior, es que las importaciones crecieron más rápido y sumaron en 2021 un valor de 505.715 mmdd, lo que implica un aumento de 32.0% respecto de 2020 y un aumento de 11.1% comparado con el valor de 2019. De esta manera, pasamos de tener un superávit de la balanza comercial de 5.362 mmdd en 2019 a uno de 34.013 mmdd en 2020 a tener un déficit de -11.491 mmdd en 2021. Es importante recalcar que hoy por hoy, las exportaciones son el principal motor de crecimiento de la economía nacional, aunque una estrategia de sustitución de importaciones le daría a la economía un impulso todavía mayor, como lo señalé hace un par de semanas.

Inversión  fija bruta

El último indicador que revisamos es el del índice de volumen físico de la inversión fija bruta (IFB), el cual mide los gastos de las empresas en bienes de capital, tales como maquinaria, equipo, herramientas y vehículos. Este indicador es muy importante ya que denota las posibilidades de crecimiento futuro de la economía nacional y de la productividad de ésta. En este sentido, los datos son muy negativos ya que el INEGI muestran que en el acumulado de los primeros diez meses de 2021, la IFB muestra un aumento de 10.7% comparado con 2020, pero aun se encuentra 10.4% por debajo del nivel que tenía en 2019, y lo que es peor, está 15.0% por debajo de lo observado en 2018. La inversión fija es un componente de la demanda agregada y los datos muestran que en nuestro país está totalmente deprimida.

Conclusiones

Los datos duros aquí presentados muestran que la economía nacional ha tenido un desempeño mediocre en 2021, y que hay sectores ampliamente golpeados como la construcción y los servicios. De igual manera, preocupa que buena parte de la incipiente recuperación  comercial esté sirviendo más para apoyar la demanda de productos importados, por encima de los nacionales. Vemos también que las posibilidades de crecer y ser más productivos en el mediano plazo han quedado severamente afectadas con niveles de inversión que denotan una destrucción neta de capital. La respuesta es que México si está en crisis en diversos sectores de actividad y componentes de la demanda agregada. Por eso hacen sentido los recortes de pronósticos por parte de analistas nacionales y extranjeros. Es una pena para el país.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt   

Diez tendencias que darán forma al consumo en 2022

Las perspectivas económicas de México continúan deteriorándose. El INEGI acaba de publicar los datos del Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) del mes de diciembre de 2021 y éstos apuntan a que la economía nacional volvió a caer en dicho mes. Se estima que entre diciembre de 2020 y el mismo mes de 2021, la actividad económica cayó -0.2%, producto de que si bien las actividades industriales crecieron 0.4%, el comercio y servicios retrocedieron -1.3%.  Con estos datos preliminares, lo más probable es que el Producto Interno Bruto (PIB) de México haya retrocedido -0.2% anualizado en el cuarto trimestre de 2021 y que entonces el resultado de todo el 2021 sea de un aumento del PIB de apenas 4.6%, lejos de la meta de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de  un crecimiento de 6.3 por ciento.

En materia de la evolución de las industrias manufactureras, tenemos que en el acumulado al mes de noviembre de 2021, comparado con los mismos meses de 2019, el valor de la producción ya se recuperó en términos reales. De hecho ya hay 13 actividades manufactureras que presentan un valor de producción superior al que tenían en 2019, pero quedan 8 actividades muy dañadas que no se han podido recuperar. Las actividades manufactureras más rezagadas en su recuperación son (en paréntesis se indica el porcentaje de caída respecto a 2019): Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-8.5%); Fabricación de equipo de transporte (-13.5%); Fabricación de prendas de vestir (-21.2%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-21.2%); y Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-26.2%).

Todos estos datos, y muchos otros más, confirman las dificultades por las que atraviesa el proceso de recuperación económica; son muy importantes, pero en esta ocasión (a solicitud de varios de mis lectores) prefiero no abordar la problemática macroeconómica sino enfocarme en cosas positivas y que puedan servir para la toma de decisiones de en los negocios.

Es así que en esta ocasión planteo algunas oportunidades de negocio en función de un artículo editorial de Ann-Marie Alcántara, publicado en el Wall Street Journal el pasado 17 de enero, y titulado “Diez tendencias que darán forma a la forma en que compramos, comemos y vivimos este año”. Si bien el artículo está enfocado en el consumidor norteamericano y europeo, me parece que hay cosas muy rescatables que aplican en el caso de amplios segmentos de consumidores mexicanos o latinoamericanos, y por eso me parece pertinente presentar los puntos más relevantes.

En el escrito de Ann-Marie Alcántara, plantea que en 2021 debemos prepararnos para un nuevo tipo de mesura por parte de los consumidores, a medida que muchos cambian sus hábitos de consumo comprando más artículos de segunda mano y se van solucionando los problemas de la cadena de suministro.

La autora toma como referencia el informe anual de tendencias de la firma de investigación de mercado Euromonitor International, mismo que indica que se espera que este año los consumidores se vuelvan  más moderados y sean más conscientes de sus comportamientos de gasto, buscando alternativas para comprar productos de formas menos tradicionales. Se pronostica lo que los consumidores valoran cada vez más y cómo las empresas deben adaptarse a esos comportamientos. Este año, los consumidores cambiarán sus gastos de manera sutil e incluso experimentarán con el metaverso.

Alison Angus, jefa de investigación de estilos de vida en Euromonitor dijo “Vemos que la clase media está en un periodo de reset y piensa más sus gastos, pero vemos que esto va mucho más allá: todo mundo es mucho más moderado”.

A continuación se presentan las 10 tendencias de consumo de Euromonitor para 2022:

1. Soluciones alternativas de la cadena de suministro

La escasez de productos y las interrupciones en las cadenas de abastecimiento de insumos y productos terminados, han provocado que los consumidores utilicen servicios de suscripción o comprar productos de segunda mano para encontrar lo que buscan. Las empresas deben adaptarse a los gustos de estas personas ofreciendo alternativas a los artículos. Los sistemas de filas virtuales presentan una oportunidad para que los compradores obtengan un lugar en la fila y esperen recibir un producto. Ofrecer productos en alquiler o reacondicionados es otra oportunidad para fidelizar clientes, al igual que tentarlos con artículos exclusivos o en preventa.

2. El cambio climático se convierte en lo más importante

La 26ª conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, también conocida como COP26, hizo que los consumidores pensaran en sus acciones cotidianas en relación con el cambio climático. Las personas buscan reducir el desperdicio de alimentos, reducir el uso de plástico y reciclar más. El 67% de los consumidores encuestados por Euromonitor afirmaron que intentaban hacer algo todos los días para tener un impacto beneficioso en el medio ambiente. El cambio climático y la sustentabilidad son tendencias que continuarán evolucionando desde años anteriores, pero en 2022, los consumidores más jóvenes tendrán un mayor impacto en sus pares, padres y abuelos.

3. Las personas mayores optimizan su vida digital

La pandemia obligó a muchas personas a ajustar sus comportamientos, como comprar comestibles en línea por primera vez. Esa tendencia fue especialmente popular entre las personas mayores. Ahora, este grupo de consumidores quiere continuar con su uso digital, y las empresas deben responder en consecuencia ofreciendo capacitación, soporte y fabricando productos que sean fáciles de usar. Para algunas empresas, puede significar hacer que una aplicación (app) o que su sitio web funcione de la misma manera en todos los tipos de dispositivos, como una computadora portátil o un teléfono inteligente.

4. Tomar el control de las finanzas

La inestabilidad de la pandemia hizo que muchos consumidores fueran más conscientes de sus finanzas, además de experimentar con inversiones y probar las criptomonedas.  Las empresas deben ofrecer formas de educar a los consumidores sobre sus servicios financieros o hacer que los productos sean más accesibles, como reducir el cobro de comisiones.

5. Priorizar los valores y objetivos personales

El 34% de las personas en la encuesta de 2021, prefirió gastar dinero en experiencias en lugar de productos, en comparación con el 27% de 2015. Las empresas deben abordar el cambio siendo flexibles a lo que los consumidores quieren, ya sea que éstos estén trabajando o en busca de una nueva oportunidad laboral. “El año pasado, hablábamos de que los consumidores reconsideraran sus prioridades y cómo quieren que sea su vida”, dijo la Sra. Angus.  “Este año… en realidad están haciendo los cambios”.

6. El metaverso cambia de experimento a realidad.

Los consumidores que se vieron obligados a llevar su vida en línea a través de videoconferencias o chats, ahora están cambiando su comportamiento para interactuar con los mundos y las comunidades digitales. Los conciertos virtuales, las ventas de tokens no fungibles (NFTs) y los avatares de vestimenta son comportamientos que los consumidores están aprovechando, y algunas empresas están conociendo a sus clientes allí, dijo la firma de investigación. “Ninguna empresa puede darse el lujo de no pensar en esto”, dijo la Sra. Angus. “Porque está sucediendo y los consumidores van allí”.

7. Los artículos de segunda mano pierden el estigma

Comprar artículos de segunda mano ya no está estigmatizado. Se ha convertido en una opción buscada por los consumidores que quieren tener artículos únicos o están comprando con un presupuesto limitado. Las opciones como las tarjetas de regalo o los programas de recompra que promueven comportamientos de compra de segunda mano por parte de los consumidores, están siendo esquemas exitosos. Las empresas deben satisfacer esta demanda, también atendiendo a los consumidores que desean regresar sus artículos a la tienda a cambio de un cupón o solicitar una reparación.

8. Los residentes de la ciudad optan por ventajas suburbanas y rurales

Las personas que se quedaron en las ciudades y no huyeron a los suburbios durante la pandemia ahora quieren algunas de las ventajas de vivir fuera de una ciudad, como tener acceso a espacios verdes. Otros quieren más servicios más cerca de sus hogares, y muchos todavía trabajan desde casa, dijo la firma de investigación. Las empresas deberían apuntar a acercar las tiendas y los servicios a los consumidores. “Hacer que todo sea accesible para los consumidores en 15 minutos”.

9. Indulgencia en el autocuidado y la felicidad.

El 56% de los consumidores esperan ser más felices en los próximos cinco años, afirmó la firma. Para alcanzar ese nirvana, las personas están comprando productos que ayudan a su mente y cuerpo, como productos de cannabis o cursos de meditación. Las experiencias de compra personalizadas, que pueden predecir las necesidades de un consumidor, se convertirán en un componente clave para llegar a estas personas.

10. Enfoques híbridos de socialización

A medida que continúa la pandemia, los consumidores se fragmentan: los que quieren volver a su vida normal y participar en actividades sociales, y los que siguen siendo cautelosos. Esto significa que las posibilidades híbridas, tales como las visitas digitales o el no cobrar tarifas por cancelación, pueden abordar las necesidades de los diferentes consumidores. Los productos y servicios deben volverse multifacéticos y fluidos para servir a esta base de consumidores dividida.

Como lo mencioné en los comentarios introductorios, estas tendencias pueden ser de utilidad para ajustar algunas de las estrategias de las empresas y mejorar así el desempeño de ventas. Dado el complicado entorno económico en el que estamos, es nuestra responsabilidad encontrar e implementar acciones que nos permitan tener un desempeño mejor que el de la competencia.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Para abajo en los pronósticos de crecimiento económico 2022

Derivado del crecimiento explosivo de los contagios de Covid-19, por la variante ómicron, así como por la persistencia de los problemas en las cadenas globales de suministros, escasez de insumos clave para diversos procesos manufactureros y cierre de actividades en China, es que a nivel mundial se han ajustado a la baja las expectativas de crecimiento económico. En México, por lo anterior y por los problemas que nos causamos a nosotros mismos, derivados de una ausencia de política económica que incentive la inversión productiva y el crecimiento económico, es que los recortes de las proyecciones son aún más pronunciados. En esta entrega revisamos lo que está sucediendo en el mundo, con especial interés en los Estados Unidos, y posteriormente vemos la situación de México.

El mundo

En una nota publicada en el Wall Street Journal (WSJ) del 11 de enero, titulada “Ómicron, problemas en la cadena de suministro desacelerarán el crecimiento, dice el Banco Mundial” y escrita por Josh Zumbrun, se menciona que dicho organismo internacional ha advertido que la economía global está a punto de desacelerarse este año debido al creciente número de enfermos por la variante Ómicron, la continuidad en las interrupciones en las cadenas de suministro, la escasez de mano de obra y la disminución de los apoyos económicos por parte de algunos gobiernos nacionales. Se espera que estos factores reduzcan el crecimiento económico al 4.1 % en 2022, por debajo del 5.5% observado en 2021, que tras la crisis de 2020 ha sido la tasa de crecimiento más alta en 80 años.

De acuerdo con el informe semestral Perspectivas económicas mundiales del Banco Mundial (BM), la tasa de crecimiento del PIB mundial se desacelerará aún más en 2023 con una tasa prevista de 3.2%. Y para los países en desarrollo (donde las tasas de vacunación son más bajas) advierte que en un momento en que los gobiernos de muchas economías carecen del espacio político y fiscal para apoyar la actividad económica (en caso de ser necesario), los nuevos brotes de Covid-19, los cuellos de botella persistentes en la cadena de suministro, las presiones inflacionarias y las elevadas vulnerabilidades financieras en grandes franjas del mundo, aumentan el riesgo de un aterrizaje forzoso en materia de crecimiento económico.

Los problemas antes mencionados también ocasionarán dificultades en los países desarrollados. El BM espera que el crecimiento del PIB de EE.UU. se desacelere a 3.7% desde un 5.6% en 2021; de igual manera, se proyecta que China se desacelere a 5.1% desde el 8.0% que habría crecido en 2021. Sin embargo, algunas economías podrán contrarrestar la tendencia y crecer con más fuerza en 2022, especialmente aquellas que permanecieron significativamente debilitadas durante la pandemia, como varias economías del sudeste y este de Asia. En este sentido, Japón, Indonesia, Tailandia, Malasia y Vietnam se encuentran entre los países que se espera que se fortalezcan en 2022.

En su informe, el BM proporcionó estimaciones del impacto de las interrupciones en las cadenas de suministro, que ha afectado más a los países más dependientes en el comercio exterior, mencionado que han suprimido el comercio internacional en un 8.4% y la producción industrial en un 6.9%, en comparación con la cantidad de actividad que habría ocurrido en un sistema internacional que funcionara normalmente. Para ilustrar esto tenemos que a mediados de 2021, el comercio mundial fue un 5% más alto que en diciembre de 2019, pero si no hubiera habido interrupciones en las cadenas de suministros, el comercio habría crecido un 13.40%, lo que habría permitido que el mundo hubiera entrado al 2022 con bases más sólidas.

El BM dijo que estima que los cuellos de botella en el suministro y la escasez de mano de obra se disiparán gradualmente a lo largo de 2022 y que en la segunda mitad del año, la inflación y los precios de las materias primas también disminuirían paulatinamente. La demanda subyacente de bienes duraderos, una fuerza que ejerce presión sobre las cadenas de suministro, probablemente se moderará a la par de la desaceleración de la economía mundial.

Estados Unidos

En una nota de Paul R. La Monica, publicada el 12 de enero en CNN Business y titulada “Si los precios siguen subiendo, un escenario de pesadilla para la economía estadounidense es una posibilidad real”, menciona que no se puede negar que la inflación está aquí, ya que los precios al consumidor aumentaron 7% en 2021. Los precios de energéticos y vivienda han seguido subiendo fuerte, pero la pregunta en la mente de muchos economistas y estrategas de Wall Street es si podría pasar algo aún peor, y la respuesta es si, ya que los precios suben a medida que la economía se desacelera.

Esa es la definición de libro de texto de estanflación, y sería la peor pesadilla para los consumidores, los inversionistas y el Banco de la Reserva Federal (FED). Sin mencionar al presidente Joe Biden y al resto del liderazgo del Partido Demócrata en Washington. Solo hay que preguntarle al ex presidente Jimmy Carter, quien perdió ante Ronald Reagan en la campaña para su reelección en 1980 cuando la economía sufría por el aumento de los precios de la gasolina.

Obviamente, la pandemia causó severas disrupciones en la economía estadounidense y contribuyó a las presiones inflacionarias, pero la realidad es que la producción de EE.UU. es ahora mayor y los puertos de dicha nación mueven un 27% más de bienes que antes de la pandemia. Para comenzar a resolver el problema inflacionario, el gobierno de EE.UU. debe reconocer que buena parte de la inflación es impulsada por el exceso de demanda que ellos mismos están ocasionando con sus diversos paquetes de estímulo y apoyo a sus ciudadanos. En ese sentido, es posible que ahora los problemas en la cadena de suministro son cada vez más el resultado de la inflación y no la causa de ésta.

En un artículo editorial publicado en el WSJ el 14 de enero, por parte de Jason Furman y titulado “Cuatro razones para seguir preocupados por la inflación”, el autor menciona que si nos enfocamos solo en las razones por las que la inflación debería ser más baja en 2022, corremos el riesgo de ignorar cuatro fuerzas compensatorias que impulsarán una inflación más alta este año:

Primero, la economía estadounidense arrancó el 2022 con mercados laborales mucho más apretados con respecto a hace un año. Durante las dos décadas anteriores a la pandemia, el mejor predictor de la inflación anual fue la tasa de personas que renunciaban a su trabajo como porcentaje del empleo total. Ahora es, por mucho, la tasa más alta que jamás haya existido.

En segundo lugar, la demanda debería mantenerse por encima de las tendencias previas a la pandemia, mientras que la oferta probablemente seguirá rezagada. Muchos analistas contaban con que habría una drástica reducción del apoyo fiscal con el fin de contener la inflación. Esa reducción dramática ocurrió hace más de ocho meses y no hay señales de que el gasto de los consumidores se esté enfriando. El apoyo fiscal seguirá siendo relativamente alto con más de $500 mil millones del Plan de Rescate Estadounidense gastado este año fiscal.

En tercer lugar, los consumidores, las empresas, los analistas y los mercados financieros esperan que la inflación a corto plazo sea entre 1 y 3 puntos porcentuales más alta que hace un año. Esto presionará aún más a la inflación al alza. Las expectativas acaban convirtiéndose en una profecía autorrealizada.

Cuarto, la trayectoria de Covid-19 y su efecto sobre la inflación son altamente inciertos. Si la pandemia se vuelve manejablemente endémica en 2022, eso podría impulsar la inflación de la misma manera que lo hizo la rápida reapertura de la economía en la primera mitad de 2021. Si China intenta mantener una tasa cero de Covid-19, con su población efectivamente sin vacunar contra Ómicron, podríamos obtener lo peor de todos los mundos a medida que la fuerte demanda de EE.UU. siga presionando las cadenas globales de suministro.

La FED de Estados Unidos ha anunciado que espera realizar tres aumentos en su tasa de interés de fondos federales. Esto sin duda enfriará la economía, pero es incierta la efectividad de la medida como freno a la inflación, en un contexto en el que el crecimiento económico podría colapsar en cualquier momento, tal y como sucedió en el tercer trimestre de 2021.

El año que recién concluyó, el PIB de Estados Unidos creció respecto al trimestre inmediato anterior, en 6.3% en el primer trimestre, 6.7% en el segundo, apenas 2.3% en el tercero y se espera un aumento de 5.5% en el cuarto (tasa anualizada de 2021 de 5.6%). Sin embargo, producto de todo lo anterior, ahora la mayoría de los analistas esperan una tasa de crecimiento anualizado de 3.9% en 2022, lo que implica una disminución  respecto del estimado previo de 4.1% parta dicho año.

México

México enfrenta importantes retos en materia económica durante este año, y entre los que destacan está el hacer frente a la inflación de precios al consumidor, que cerró el 2021 en 7.36%, así como evitar que la normalización de la política monetaria en Estados Unidos se traduzca en una depreciación desordenada del tipo de cambio. Desde luego que México también se enfrenta a los problemas causados por los bajos niveles de inversión fija bruta, las disrupciones en las cadenas de valor y escasez de insumos y componentes para ciertas industrias manufactureras.

Dado todo lo anterior, el Bank of America (BofA Securities) comunicó el martes 12 de enero que recortó su pronóstico de crecimiento del PIB mexicano para 2022 a tan sólo 1.5% desde el 2.5% pronosticado anteriormente, citando una actividad económica interna más débil de lo esperado, lo que subraya las preocupaciones sobre la recuperación de nuestro país.

BofA dijo que había establecido su pronóstico de crecimiento de México muy por debajo del consenso de la encuesta de expectativas del Banco de México de 2.8%, debido a una «combinación de políticas conservadoras, alta incertidumbre y bajas expectativas de crecimiento», destacando también la situación de un crecimiento exponencial de casos de Covid-19 en el país.

Llama la atención que en México estamos tendiendo bajas tasas de crecimiento a pesar del crecimiento de EE.UU. mencionado en los párrafos anteriores. La dinámica estadounidense ha ayudado a la economía mexicana a través del comercio exterior y las remesas. En materia de comercio, en los primeros 10 meses de 2021, nuestras exportaciones a EE.UU. sumaron 322.651 miles de millones de dólares (mmdd), cifra 18.4% superior a la observada en los mismos meses de 2020 e inclusive es 4.4% mayor a la registrada en los mismos meses de 2019.   Las exportaciones de México a EE.UU en el periodo de enero a octubre de 2021 representan el 28% del PIB total de dicho año. En cuanto a las remesas recibidas por México, el Banco de México informó que en el acumulado de los primeros once meses de 2021 éstas sumaron 46.833 mmdd, cifra que representa un aumento de 26.7% respecto a los mismos meses de 2020 y 40.6% de incremento respecto del mismo periodo de 2019. El valor de las remesas de los primeros once meses de 2021 representan el 4.0% del PIB de todo el año 2021. Con estas cifras nos damos cuenta de que si no fuera por el apoyo que nos brinda la fortaleza económica de EE.UU., estaríamos atravesando una crisis económica.

Para ilustrar la severa desaceleración de la economía nacional, tomemos los datos de crecimiento anualizado del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) del segundo semestre de 2021. En julio de 2021 el IGAE creció 7.52% en términos anuales y 0.1% en mensuales, en agosto creció 4.32% en términos anuales y -1.2% mensuales, en septiembre aumentó sólo 0.93% anualizado y cayó -0.4% en relación al mes inmediato anterior, y en octubre (mes más reciente para el que se tiene información), el IGAE cayó -0.67% en términos anuales y cayó -0.2% en términos mensuales. Los datos muestran que el pico de actividad se alcanzó en julio de 2021 y desde entonces ésta ha disminuido mes con mes.

Por su parte, también el 12 de enero, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) también ajustó a la baja sus estimados de crecimiento económico para México a 2.9% en 2022, desde un 3.2% que había pronosticado en agosto de 2021. Si bien sigue siendo optimista, la CEPAL menciona que hay una profunda incertidumbre a nivel mundial y enormes asimetrías en la capacidad de respuesta en términos macroeconómicos, productivos, de salud entre los países.

Finalmente, la más reciente Encuesta Citibanamex de Expectativas, publicada el 5 pasado de enero y en la que participaron 28 grupos de análisis económico y financiero, también pinta un escenario menos positivo respecto de lo que se estimaba hace todavía un mes. Los analistas esperan que en 2022, la tasa de interés objetivo del Banxico se eleve a un rango de entre 6.50% y 6.75%, respecto del actual 5.50%; que el tipo de cambio llegué al cierre del año a los 21.47 pesos por dólar; que el crecimiento del PIB sea de apenas 2.70% después de un aumento de 5.50% en 2021; y que la inflación general de precios al consumidor se moderé a 4.20% al cierre del año.

A manera de conclusión, pues queda claro que las expectativas de desempeño mundial y nacional se han ajustado a la baja. Pero no podemos dejar de señalar que los actuales problemas por los que atraviesa el mundo, en México se exacerban producto de la falta de políticas económicas que incentiven la inversión productiva, la producción, las ventas y el empleo. El escenario es que si bien nos va, este año regresaremos al nivel de PIB que teníamos en 2019, lo que implica que habremos 3 valiosos años en los que aumentó la pobreza y se deterioraron las posibilidades de crecer en el mediano y largo plazos.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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Por una política inteligente de sustitución de importaciones

La teoría económica es clara al identificar los componentes de la demanda agregada, y éstos son el consumo privado (C), la inversión física privada (I), el gasto público (G), las exportaciones (X) e importaciones (M). En la medida en que crecen C, I, G y X, aumenta la demanda, y si hay capacidad productiva ociosa, se logra el crecimiento económico sin mayores presiones inflacionarias. Sólo el incremento de M (dejando todo lo demás constante) ocasiona una caída de la demanda agregada, y por lo tanto menor crecimiento económico.

Es por este hecho que muchos estudiosos de la economía, desde el siglo XVI con la escuela de los Mercantilistas, han apoyado la idea de que una buena estrategia para aumentar la producción de la economía es sustituyendo importaciones, y en la medida de lo posible lograr superávits anuales en la balanza comercial.

Con esto en mente, es pertinente mencionar que de acuerdo con cifras del INEGI, durante los primeros once meses de 2021, México logró exportaciones totales por 446.531 miles de millones de dólares (mmdd), lo que implicó un incremento de 19.4% respecto al valor de las exportaciones de los mismos meses de 2020 y representa un aumento de 5.8% respecto a las de 2019. Por su parte, en los primeros once meses de 2021 las importaciones sumaron 458.6 mmdd, lo que significó un incremento de 32.5% respecto a las de 2020 y de 9.3% en comparación de las de 2019.  De esta manera, México pasó de tener un superávit en su balanza comercial de 2.295 mmdd en los primeros once meses de 2019, a un superávit aún más grande de 27.837 mmdd en el mismo periodo de 2020, para lamentablemente caer a  un déficit de -12.081 mmdd en los primeros once meses de 2021.

Es verdad que mucho de lo que importamos son insumos para la producción, por lo que muchas de estas importaciones son positivas para el crecimiento del país en estos casos; pero en ocasiones, las compras del exterior desplazan a la producción nacional ocasionando cierre de empresas y pérdida de empleos. Bajo la lógica de libre mercado esto es “bueno” porque le “ayuda” al país a reubicar sus recursos productivos en aquellas industrias en la que es más eficiente y dedicarse a lo que le genera mayores ganancias (este es el argumento de la Teoría de la Ventaja Comparativa de David Ricardo). Pero la realidad no siempre es así, ya que las importaciones que destruyen industrias pueden darse porque existen condiciones de competencia desleal o ilegal, lo cual entonces es injusto para los fabricantes y trabajadores nacionales que ven afectada su economía. Además de que el desplazamiento de la mano de obra entre sectores productivos no es automático, toma tiempo e implica costos de adiestramiento de la mano de obra.

Dado lo anterior, en esta entrega analizamos la capacidad de planta instalada que emplea la industria manufacturera nacional y posteriormente vemos el nivel de importaciones que se tienen en cada tipo de rama manufacturera en el año 2021.

De acuerdo con el INEGI, en los primeros 10 meses de 2021, la planta manufacturera nacional total trabajó utilizando sólo el 77.8% de su capacidad de planta instalada en promedio, lo cual implica una mejoría respecto de la utilización del 71.1% en el 2020, pero todavía por debajo del nivel de 2019 y 2018 cuando ascendió a 78.9% y 81.1% respectivamente.

Como es de esperarse, la utilización de la capacidad manufacturera instalada de 77.8% es producto de que diversas actividades productivas trabajan casi al 90% de su capacidad, mientras que otras laboran rozando un nivel de utilización de casi la mitad de lo que podrían potencialmente producir.

Las ramas de actividad que en el acumulado de los primeros 10 meses de 2021, trabajan con un nivel de utilización de su capacidad instalada superior al 80% son las siguientes (en paréntesis se indica el porcentaje): Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (89.1%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (86.9%); Industria del papel (86.0%); Otras industrias manufactureras (85.5%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (85.3%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (84.1%); Fabricación de maquinaria y equipo (81.8%); Industrias metálicas básicas (81.6%); Industria del plástico y del hule (81.0%); Industria de la madera (80.5%); e Industria de las bebidas y del tabaco (80.3%).

Ahora, las ramas de actividad manufacturera que trabajan con un nivel de utilización de su capacidad instalada entre un 70% y 80% son las siguientes: Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (79.4%); Fabricación de productos metálicos (79.1%); Industria alimentaria (77.9%); Fabricación de equipo de transporte (77.2%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (74.4%); e Impresión e industrias conexas (70.9%).

Finalmente, las ramas de actividad que en los primeros 10 meses de 2021 trabajan con un nivel de utilización de su capacidad instalada por debajo de un 70% son las siguientes: Fabricación de prendas de vestir (66.6%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (66.3%); Industria química (65.7%); y Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (53.3%).

Desde luego que no es sorpresa que los sectores calzado, textil y vestido, que sufren de elevados niveles de importaciones, muchas de las cuales se dan en condiciones de contrabando técnico y bronco, sean de los que trabajan con menores porcentajes de su capacidad instalada.

También es importante mencionar que si bien se ve que hay ramas de actividad que en promedio trabajan utilizando un “elevado” porcentaje de su capacidad instalada, al momento de analizar el detalle de la situación a nivel de actividad económica (código Scian a 6 dígitos), vemos que hay 22 trabajando con menos del 60% de su capacidad, mismas que se mencionan a continuación: confección en serie de camisas (59.7%); Fabricación de calzado con corte de tela (59.1%); Fabricación de equipo telefónico (59.0%); Tratamiento de la madera y fabricación de postes y durmientes (58.1%); Fabricación de equipo ferroviario (57.7%); Fabricación de ropa interior de tejido de punto (57.6%); Fabricación de calcetines y medias de tejido de punto (55.8%); Confección de otros accesorios y prendas de vestir no clasificados en otra parte (55.8%); Fabricación de pesticidas y otros agroquímicos, excepto fertilizantes (53.8%); Fabricación de fertilizantes (52.6%); Elaboración de bebidas alcohólicas a base de uva (52.3%); Refinación de petróleo (51.3%); Fabricación de películas, placas y papel fotosensible para fotografía (50.9%); Elaboración de cigarros (50.9%); Impresión de libros, periódicos y revistas (50.8%); Fabricación de ropa exterior de tejido de punto (50.7%); Fabricación de calzado con corte de piel y cuero (50.2%); Fabricación de productos de asfalto (43.8%); Elaboración de azúcar de caña (43.0%); Fabricación de embarcaciones (42.8%); Fabricación de alfombras y tapetes (38.5%); y Fabricación de petroquímicos básicos del gas natural y del petróleo refinado (28.9%).

Es verdad que varias de estas actividades están atravesando una complicada situación económica porque los productos que generan cada vez se usan menos o porque enfrentan problemáticas más complejas; pero quiero insistir en el hecho de que muchas industrias trabajan a un nivel mínimo de su capacidad porque enfrentan la competencia de crecientes volúmenes de importaciones, muchas de las cuales se dan en condiciones de ilegalidad.

Ahora, tomando en consideración las cifras del INEGI, tenemos los siguientes valores de importaciones totales por rama de actividad en los primeros diez meses de 2021 (en paréntesis se menciona el valor en millones de dólares): Total de importaciones manufactureras (351,508.2 mdd); Alimentos, bebidas y tabaco (14,824.6 mdd); Textiles, artículos de vestir e industria del cuero (11,170.3 mdd); Industria de la madera (2,072.8 mdd); Papel, imprentas e industria editorial (6,532.7 mdd); Química (27,920.7 mdd); Productos plásticos y de caucho (25,281.4 mdd); Fabricación de otros productos minerales no metálicos (3,046.9 mdd); Siderurgia y minerometalurgia (34,794.4 mdd); Productos metálicos, maquinaria y equipo (203,272.8 mdd); y Otras industrias manufactureras (22,591.5 mdd).

En particular, llama la atención  que se importaron en los primeros 10 meses de 2021 productos de las industrias textil, vestido y calzado por más de 11 mil millones de dólares, y estas tres industrias operan por debajo del 60% de su capacidad. Este es un claro ejemplo de cómo, a través de la sustitución inteligente de importaciones, se podría impulsar la producción y empleo nacionales.

Reitero que es cierto que muchas de las importaciones que hace la industria son necesarias para poder realizar nuestras exportaciones; pero insisto en que muchas de estas importaciones son de bienes terminados, intermedios o materias primas que podrían producirse en México. Lamentablemente muchas compras del exterior se hacen a China, país al que en los primeros 10 meses de 2021 le compramos 73.505 m miles de millones de dólares (mmdd) en 2020 y 80.575 mmdd en los primeros 10 meses de 2021, y mucho de lo que importamos desde ese país se da en condiciones de dumping, subsidios disfrazados o con precios distorsionados y es por ello que China sigue sin obtener el reconocimiento de tener una economía de mercado. Además de que está el problema de subvaluación de mercancías, lo cual implica evasión de impuestos y también provoca que no se puedan compensar las diferencias de costo país, ocasionando que frecuentemente el producto importado sea más barato que el hecho en México.

Si como país nos pusiéramos la meta de disminuir el 10% de las importaciones anuales y reemplazarlas con producto nacional, eso implicaría un impulso al PIB de aproximadamente un billón de pesos, cantidad que representa 4.0% del PIB nominal actual. En un país que registra una tasa de crecimiento promedio de su PIB de apenas 1.77% en el periodo de 2000 a 2021, el impulso de 4 puntos porcentuales adicionales, basado en una política inteligente de sustitución de importaciones, debería analizarse seriamente como estrategia nacional.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El cáncer de la informalidad en México

La existencia de una vasta economía informal en México ocasiona todo tipo de males que impiden el desarrollo económico y social. Desde luego que es una fuente de competencia injusta e ilegal para empresarios que si pagan sus impuestos y hacen frente a la elevada carga social que implica el generar empleos registrados ante el IMSS. Las empresas, sean micro, pequeñas, medianas o grandes, que están en la informalidad por lo general pueden ofertar sus bienes y servicios a precios más bajos, ya que tienen costos de mano de obra inferiores y no cobran el 16% de Impuesto al Valor Agregado (IVA). Las empresas en la economía informal, al no pagar correctamente sus impuestos, tampoco contribuyen al desarrollo nacional.

En el encabezado de esta entrega digo que la economía informal es un cáncer porque con su existencia, se limitan las posibilidades de que el Producto Interno Bruto (PIB) crezca por encima del nivel promedio de 1.5% observado de 2000 a 2021. Esto porque al mermar la rentabilidad de las empresas formales, se limita su capacidad de invertir, crecer en producción, aumentar la contratación de personal y mejorar los sueldos.

Y lo que es peor, la economía informal es un cáncer porque provoca que algunos negocios formales se vuelvan total o parcialmente informales para poder “sobrevivir”. ¿Cómo le hace un negocio para subsistir cuando su competencia se ahorra el 30 a 40% del costo de mano de obra, además de que no carga el IVA a sus clientes y por lo tanto tiene precios mucho más bajos? La respuesta es que en ocasiones, se quedan con una menor cuota de mercado o de plano comienzan a vender parte de su producción sin facturarlo ni reportarlo al fisco. Es decir, aquí aplica la teoría de las ventanas rotas y un informal puede provocar que haya más informales.

En este sentido, en una de las pasadas entregas comenté que la razón por la cual México no era considerado un país del grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) es porque no tiene un mercado interno fuerte que le permita crecer por sí solo, o bien poder ser considerado un “motor de crecimiento” de la economía mundial.

Es decir, desafortunadamente nuestro país es un “seguidor” de los acontecimientos mundiales, y no es un “líder” que provoque que a la economía mundial le vaya bien o le vaya mal. Y esto obedece precisamente a esta grave incidencia de la economía informal en todo tipo de actividades económicas, desde el comercio hasta las actividades manufactureras, pasando por los servicios. En todas ellas vemos personas y empresas que no pagan impuestos correctamente o bien que tampoco registran a sus trabajadores ante el IMSS.

En esta entrega, quiero analizar lo extendida y lo poco productiva que es la economía informal en México. El pasado jueves 16 de diciembre, el INEGI presentó los resultados preliminares de la Medición de la Economía Informal 2020, que tiene como objetivo medir qué tanto contribuye al Producto Interno Bruto (PIB) del país. En el reporte vemos que en 2020 la economía informal registró una participación de 21.9% en el PIB nacional, la proporción más baja desde 2003 (cuando se empezó a medir este problema). El porcentaje de participación más alto de la economía informal ocurrió en 2009 con un 24.4%, mientras que en 2019 fue de 23.1%. De acuerdo con el INEGI, derivado del confinamiento por la pandemia por COVID-19 es que dicho porcentaje bajó al 21.9% antes mencionado.

De acuerdo con cifras preliminares, la contribución de 21.9% del PIB informal se generó por 55.6% de la población ocupada en condiciones de informalidad. Por el contrario, el 78.1% del PIB lo generó el sector formal empleando el 44.4% de la población ocupada formal. Esto significa que por cada 100 pesos generados del PIB del país, 78 pesos lo generan el 44% de ocupados formales, mientras que 22 pesos los generan el 56% de ocupados en informalidad. Esto tiene implicaciones enormes, ya que denota que la productividad del sector formal es 3.46 veces más productivo que el sector informal de la economía o puesto de manera más simple: si una persona que labora en la economía informal en promedio produce 1 peso, su contraparte en la economía formal produce 4.46 pesos.

Este hecho explica buenas parte del por que generalmente los sueldos o ingresos son más altos en la economía formal respecto de la informal y exhibe que en cuanto a mano de obra, tenemos el potencial de generar un PIB al menos 77% más alto que el actual.

Por su parte, cabe señalar que en el comparativo de 2019 a 2020, las participación de la ocupación laboral informal disminuyó de 56.5% a 55.6%, mientras que su aportación al PIB pasó de 23.1% a 21.9%. Esto es indicativo de que entre 2019 y 2020, el personal ocupado en la economía informal aumentó su productividad en 3.79%, pero fue porque disminuyó más la gente laborando en la economía informal que lo que bajó su producción.

Es verdad que la economía informal es vista por muchos, como una válvula de escape en materia laboral, ante la imposibilidad del sector formal de crear los empleos suficientes que se requieren cada año. Pero también es cierto que dado lo extendido que esta la economía informal, hace prácticamente imposible que el sector formal pueda crecer a todo su potencial. Es  así que estamos atrapados en un círculo vicioso del cual es muy difícil escapar.

Las personas responden a incentivos, y con esto en mente queda claro que la forma de revertir la incidencia de la economía informal es creando castigos para quienes están en la ilegalidad y premiando a los formales. Pero lo malo es que en México, en materia fiscal las cosas están completamente al revés, ya que con el marco actual se castiga al formal por cualquier falta que éste cometa, mientras que al informal no se le molesta.

Alejandro Gomez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt