Los elevados costos de un “dólar barato”

Dolar peso
La fortaleza del peso se debe a las altas tasas de interés

No obstante la menor confianza empresarial y el menor dinamismo económico de México, una variable que se mantiene con un buen desempeño es el tipo de cambio peso-dólar. En noviembre de 2018 el precio de un dólar promedió 20.244 pesos, mientras que en abril de 2019 promedió 18.975 pesos, lo que implica que en dicho periodo el dólar ha bajado -5.9% respecto al peso mexicano. En esta entrega analizaremos algunas de las causas de esta “fortaleza” del peso y sus implicaciones para el resto de la economía, porque gratis no es.

Pero antes de eso, vale la pena analizar también como está parado el peso mexicano frente a otras monedas del mundo. De acuerdo con la base de datos del Pacific Exchange Rate Service de la Universidad de Columbia, en el comparativo de abril de 2019 respecto al mismo mes de 2018, de un total de 17 monedas analizadas, cuatro se fortalecieron frente al dólar, mientras que el resto se debilitó. En el periodo mencionado el dólar bajó -4.6% frente al euro, disminuyó -3.0% frente a la libra esterlina del Reino Unido, bajó -2.5% frente al yuan chino y retrocedió -0.5% respecto al dólar canadiense. En cuanto a las monedas que se debilitaron frente al dólar estadounidense en el periodo antes señalado, tenemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje en que aumentó el dólar frente a cada moneda): Won de Corea del Sur (0.7%), franco suizo (0.7%), dólar de Hong Kong (0.9%), peso mexicano (1.0%), yen japonés (1.3%), peso chileno (1.8%), dong vietnamita (2.0%), dólar de Nueva Zelanda (3.7%), dólar australiano (5.9%), rupia de la India (7.5%), peso colombiano (9.7%), real brasileño (24.1%) y peso argentino (181.0%).

Al analizar el comportamiento de las divisas durante el periodo de abril de 2018 a abril de 2019 queda claro que el peso mexicano mostró relativa estabilidad y que de hecho es la moneda latinoamericana de mejor desempeño. Esto ocurre no obstante que el PIB creció apenas 0.2% entre el primer trimestre de 2018 y el mismo trimestre de 2019, que el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores ha caído -7.16% en el último año, que la inversión física en maquinaria y equipo presenta una caída anualizada de -2.4% en el primer bimestre del año, entre muchas otras malas noticias. ¿Entonces a qué se debe la “fortaleza” del peso mexicano?

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El peso se ha comportado con fortaleza a pesar de que registramos un déficit de balanza comercial de 2,158 mdd en los primeros tres meses de 2019.

Sin duda la razón de nuestra fortaleza no es el que tengamos un superávit en nuestra balanza comercial, ya que de hecho fue deficitaria en 2,158 millones de dólares en el primer trimestre de 2019. Lo que realmente le da fortaleza al peso son las elevadas tasas de interés que se siguen pagando en nuestro país y a que la probabilidad de que el gobierno mexicano haga frente a sus compromisos es de prácticamente 100%. En otras palabras, mientras los inversionistas perciban que es una ganancia segura invertir en México lo seguirán haciendo, y esto se explica por un concepto de finanzas internacionales conocido como paridad cubierta de tasas de interés, el cual a continuación volveré a explicar con un sencillo ejemplo.

En México los Cetes a 28 días pagan ahora 8.02% anualizado, mientras que un Treasury Bill (T-Bill) de los Estados Unidos a plazo de un mes paga 2.42% anualizado. El tipo de cambio spot (de contado) cerró el viernes 10 de mayo en 19.122 pesos por dólar, mientras que los contratos de futuros del peso en el Chicago Mercantile Exchange (CME) de Chicago cerraron el 10 de mayo ubicando la paridad peso-dólar en 19.2270 pesos por billete verde con entrega en el tercer jueves de junio de 2019.

Esto implica que un inversionista estadounidense puede ganar buen dinero en México sin riesgo. Vemos un ejemplo simplificado, pero que ilustra bien el proceso. Supongamos que el 10 de mayo un gringo decide invertir un millón de dólares en Cetes a 28 días (durante 41 días que son los días que transcurren entre el 10 de mayo y la fecha de vencimiento de los futuros del peso que va a comprar), por lo que debe cambiar su millón de dólares por pesos y obtiene 19,122,000 pesos al tipo de cambio del viernes 10 de mayo. Invierte estos pesos en Cetes que le pagarán un rendimiento 0.9008% en 41 días, por lo que sabe que dentro de 41 días tendrá en su cuenta 19,294,250  pesos. Dada esta situación el inversionista gringo puede comprar hoy dólares en el mercado de futuros a un tipo de cambio de 19.2270 con entrega en junio de 2019, por lo que decide comprar 1,003,497 dólares. De esta manera queda claro que el mercado mexicano le dará a ganar 3,497 dólares, cantidad que se compara favorablemente respecto a los 2,016 dólares que habría obtenido si hubiese invertido su millón de dólares en un T-Bill a plazo de un mes.

Es evidente que mientras el mercado mexicano ofrezca estas oportunidades, los inversionistas extranjeros las aprovecharán y los capitales seguirán entrando al país, fortaleciendo así y de manera artificial al peso mexicano.

Como lo hemos dicho en múltiples ocasiones desde este espacio, la política monetaria astringente implementada por el Banco de México desde diciembre de 2015 provocó que las tasas de interés en México subieran de forma importante en “beneficio” de tener un tipo de cambio menos débil, pero ocasionando un detrimento de la actividad económica, y golpeando sobre todo a los sectores de la construcción, venta de automóviles y la inversión en maquinaria y equipo.

El pasado 11 de mayo de 2019 la tasa objetivo del Banco de México se encontraba en 8.25%, y como consecuencia, la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) a 28 días fue de 8.51%, mientras que los Cetes a 28 días pagaban 8.02%. En contraste, hace cuatro años, el 11 de mayo de 2015 la tasa objetivo del Banxico era de 3.00%, la TIIE a 28 días se encontraba en 3.30%, mientras que los Cetes a 28 días pagaban 2.98%. Estos datos exponen claramente que en el periodo mencionado las principales tasas de interés en México aumentaron en más de cinco puntos porcentuales.

Tasas de interés 2015 - 2019

Desde luego que el aumento en la TIIE a 28 días también repercute en el costo de los demás créditos. De acuerdo con datos del Banco de México, en junio de 2015 la tasa de interés promedio del sistema para un crédito automotriz fue de 11.64%, mientras que en febrero de 2019 fue de 13.51%. Con las tarjetas de crédito vemos que en junio de 2015 la tasa promedio del sistema era de 31.42%, mientras que en febrero de 2019 fue de 36.22%. En créditos hipotecarios, los datos del Banxico indican que la tasa promedio del sistema era de 9.44% en marzo de 2017 y es de 10.24% en septiembre de 2018.

Producto de estas mayores tasas de interés es que la banca comercial en México cada año rompe su record de utilidades. De acuerdo con información de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en 2018 la banca en México logró utilidades récord, ya que en dicho año las 50 instituciones que conforman el sector bancario mexicano, ganaron 157.1 miles de millones de pesos (mmdp), cifra que representa un 8.5% más que en el 2017 cuando obtuvo 144.8 mmdp.  En su momento se mencionó que este resultado se debió a mayores ingresos por intereses, comisiones y otros resultados por intermediación.

En el primer trimestre de 2019, no obstante la desaceleración de la actividad económica, el conjunto de bancos que opera en México obtuvo utilidades por 42 mmdp, cantidad 7.8% superior a la del mismo periodo de 2018. Este resultado se dio a pesar de que en el periodo de referencia la colocación de crédito se desaceleró respecto del ritmo de los años precedentes, al reportar un crecimiento de 5.9%, tasa menor a la registrada un año antes, cuando fue de 9.6%.

El hecho de que las utilidades aumenten 7.8% cuando la colocación de crédito aumenta 5.9% implica forzosamente que se le está cobrando más a los usuarios de los servicios de la banca, en especial a través de intereses por los créditos otorgados.

A manera de conclusión podemos señalar que el peso está fuerte a costa de sufrir en México por las elevadas tasas de interés que se pagan para todo tipo de créditos. La fortaleza del peso se deriva también de que los inversionistas tienen plena confianza de que el gobierno mexicano honrara sus compromisos de pago de deudas. De esta manera, a ellos poco les importa si la economía crece o no, si la inversión se frena o crece, entre otros. Lo que a ellos les importa es que les paguen cuando invierten en bonos de gobierno, por lo que mientras no se violente esta creencia seguiremos viendo un peso en torno a los 19 – 20 pesos por billete verde. Si hay algún cambio estructural o sucede algún choque externo, sin duda que el peso sufrirá las consecuencias también. Pero al menos ahora queda claro porque el peso tiene músculo, aunque también queda claro que no es gratis.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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La crisis del sistema de salud que se avecina

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El Dr. Héctor Juan Villarreal Páez

El pasado 22 de abril, se llevó a cabo en el Palacio Legislativo de San Lázaro la Semana Nacional de la Seguridad Social. Durante dicho evento, se hicieron diversas presentaciones, entre las cuales destacó la del Dr. Héctor Juan Villarreal Páez, con el tema del Sistema Universal de Salud: Retos de cobertura y financiamiento en México.

En esta entrega hago un resumen de varios de los conceptos que compartió y que deben ser motivo de una profunda reflexión respecto a cómo se presionarán las finanzas públicas en los próximos 15 a 20 años, derivado de mayores costos en la atención de la población.

Comienzo señalando que en México tenemos un sistema de salud en el que el gasto del sector privado representa el 47% del total, mientras que el gasto del sector público es el restante 53%. Con esto en mente, tenemos que en nuestro país existen cinco principales instituciones que brindan servicios de salud a la mayoría de la población.

  1. Seguro Popular. Este programa atiende a las personas que no están inscritas en alguna institución. El servicio es gratuito para la población más pobre. En promedio el tiempo de espera para ser atendido es de 30 minutos; sin embargo, el paquete de servicios es limitado comparado con otras instituciones. Más de 6 millones de personas están afiliadas al seguro popular.
  2. Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Esta institución cubre cualquier enfermedadque se presente y atiende a los trabajadores del sector formal. Los trabajadores contribuyen con una parte de su salario; sin embargo, en comparación con otras instituciones, es la que registra mayor tiempo de espera para atender a los derechohabientes.
  3. ISSSTE. Esta institución cubre cualquier enfermedad y beneficia a los trabajadores del Estado. Los trabajadores también contribuyen con una parte de su salario y su gasto de bolsillo es el más alto comparado con el de personas inscritas en otras instituciones.
  4. Pemex hospitales. Estos servicios están disponibles para los trabajadores de Pemex y éstos no están obligados a aportar alguna cuota. Los trabajadores tienen derecho a todos los servicios, incluso cirugía estética.
  5. IMSS Prospera. Este programa está dirigido a personas de escasos recursos y que no están afiliadasa ninguna institución formal. Los beneficiarios tienen acceso a vacunas y diagnóstico, pero es el sistema que tiene el menor númerode camas, enfermeras y médicos disponibles.

De acuerdo con el estudio “Sistema Universal de Salud: Retos de Cobertura y Financiamiento”, elaborado por el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, A.C. (CIEP), a través de estos cinco esquemas, en México en 2016 gastamos en salud poco más del 3% del PIB, pero como veremos a continuación, si consideramos que la población está envejeciendo y que las enfermedades crónicas van en aumento, en 2035 tendríamos que gastar en salud aproximadamente el 10.2% del PIB.

Desafortunadamente, en 2019, México aprobó un presupuesto para salud de apenas 2.5 puntos del PIB. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que cada país debe invertir, al menos, 6 puntos del PIB. Los costos de solo 13 intervenciones, definidas como esenciales por la OMS, con epidemiología y costos mexicanos equivalen a 4.6 puntos del PIB (tal como se puede apreciar en la siguiente imagen).

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El estudio del CIEP, que de hecho tiene como objetivo en conocer cuánto costaría tener un sistema de salud universal en nuestro país, calculó los costos actuales para una cobertura universal de Salud, los cuales se explican a continuación.

Paquete OMS + Tasa Actual: 3.15% del PIB

Manteniendo una tasa de atención promedio de 77% se estima un gasto de 634.2 miles de millones de pesos (mmdp), equivalente a 3.15% del PIB de 2016. Sin embargo, el gasto en salud ejercido para ese año fue de apenas 3.0% del PIB. Esto podría indicar que la cobertura o los costos están sobreestimados, debido a que, para cubrir los servicios esenciales descritos, se requerirían 38.7 mmdp adicionales o un 6.4% extra; lo anterior, de acuerdo con la información de servicios otorgados y costos proporcionados por las instituciones de salud del gobierno federal.

Paquete OMS + Tasa 100%: 4.4% del PIB

De igual forma, para cubrir al 100% de la población que requiere atención en cada una de las enfermedades, se estima un gasto de 890.0 mmdp (equivalente a 4.4% del PIB).

Paquete México + Tasa Actual: 3.2% del PIB

Este paquete representa el de servicios esenciales de la OMS más las tres enfermedades crónicas no transmisibles con gran incidencia en la población mexicana: cáncer de mama, cáncer de próstata y depresión. En el caso de incluir dichas enfermedades, el costo con la tasa de atención actual ascendería a 651.6 mmdp (equivalente a 3.2% del PIB).

Paquete México + Tasa 100%: 4.6% del PIB

Para cubrir la totalidad de las personas que presentan las enfermedades del paquete esencial para México, los recursos que se deberían destinar aumenta a 915.6 mmdp (equivalentes a 4.6% del PIB).

Con estos datos queda claro que el hecho de que se haya destinado en 2019 un presupuesto público para cobertura de salud de 2.5% del PIB es claramente insuficiente, y como veremos en el siguiente apartado, los costos irán en aumento por los próximos años.

Proyecciones de largo plazo

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El costo del sistema de salud mexicano podría llegar al 10.2% del PIB en 2035

Para la estimación de las proyecciones que hace el estudio del CIEP, se considera únicamente el paquete esencial adaptado para México y se proyecta hasta 2035, usando los datos analizados anteriormente. Los costos unitarios de cada servicio o tratamiento se ajustan con la inflación, que también se proyecta con promedios móviles para los siguientes años.

De acuerdo con las estimaciones, se analiza que en 2016, sólo para proveer servicios esenciales a la población ya atendida, el presupuesto debería representar el 3.2% del PIB y crecer cada año 4.2% en promedio. En 2035, el gasto en salud debería ser equivalente a 7.2% del PIB de 2016 para los servicios esenciales con cobertura de 77% de la población.

Al estudiar el crecimiento del gasto en salud de 2016 al 2035, con un escenario de una tasa de atención de 100%, el gasto para el paquete adaptado al caso mexicano debería ser 53% mayor a lo que se gastó

en 2016; es decir, 4.42% del PIB. Bajo este panorama, el crecimiento de los recursos para salud sería 4.3% anual hasta llegar en 2035 a 10.2% del PIB de 2016.

La plática del Dr. Villarreal Páez concluyó mencionando que no se puede hablar de una política pública, en este caso de una prioridad en salud, sin presupuesto; el incrementar los recursos que se destinan al sistema de salud debe ir acompañado, eventualmente, de una vinculación a las condiciones demográficas y a la transición epidemiológica.

Lo expuesto en esta entrega también debe movernos a la reflexión de que debemos blindar y fortalecer el crecimiento económico de México. ¿Cómo podremos destinar un presupuesto al sistema de salud, que representa más del 10% de nuestro PIB, cuando tenemos una perspectiva de que la economía no crecerá a más de 2.0% en promedio en los próximos años? Si no hacemos algo radical en los próximos años en términos de políticas públicas veremos aumentos importantes en los cobros de instituciones como el Seguro Social, algo así como lo vivido el año pasado con los incrementos en los precios de la energía eléctrica para las empresas. Si el gobierno rehúye el tema, la iniciativa privada debe impulsar el debate al respecto y proponer soluciones antes de que sea demasiado tarde.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Se materializa la desaceleración económica de México

industria-maquiladora-1024x683-724x400Mucho se ha dicho respecto a la fuerte desaceleración de la actividad económica que está sufriendo nuestro país en el primer semestre de 2019, lo que de hecho ha ocasionado que la mayoría de los analistas anticipen que la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) sea de apenas 1.5% este año. En la semana que recién concluyó se dieron a conocer diversos indicadores por parte del INEGI,  que confirman dicha predicción, los cuales se presentan a continuación.

Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE)

El pasado 26 de abril, el INEGI dio a conocer que el Índice de volumen físico del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) creció apenas 1.1% anualizado en febrero de este año, tasa inferior al 1.3% observado en el mes inmediato anterior y también por debajo del 2.2% registrado en febrero de 2018.

Para tener una fotografía más completa respecto a la evolución del IGAE, tenemos que en el comparativo del primer bimestre de 2019 respecto a los mismos meses de 2018, dicho indicador creció 1.2%, lo que se debió de un aumento de 6.2% en su componente de actividades primarias, caída de -0.9% en las actividades secundarias y crecimiento de 1.9% en las actividades terciarias.

La caída de -0.9% en las actividades secundarias es muy preocupante y ésta se debe a que la Minería se contrajo -8.4%; la  Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final cayó -1.4%; la Construcción creció apenas 0.1%; mientras que las Industrias manufactureras aumentaron apenas 1.2%. Llama fuertemente la atención el dato de crecimiento de 1.2% en la industria manufacturera, ya que se compara desfavorablemente con el sólido crecimiento de 2.8% anualizado observado en el primer bimestre de 2018.  Cabe señalar que la caída de -0.9% en el IGAE de las actividades secundarias en el primer bimestre de 2019 contrasta con el aumento de 0.7% anualizado observado en el primer bimestre de 2018.

7b1aEn cuanto a las actividades terciarias, su incremento de 1.9% en el primer bimestre de 2019, es producto de que el Comercio al por mayor creció 1.5%; el Comercio al por menor subió 3.4%; los Transportes, correos y almacenamiento e Información en medios masivos subió 0.7%; los Servicios financieros y de seguros, y los Servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles aumentaron 3.4%; los Servicios profesionales, científicos y técnicos, así como los Corporativos y Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación crecieron 6.2%; los Servicios educativos y los Servicios de salud y de asistencia social crecieron 0.8%; los Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos, así como otros servicios excepto actividades gubernamentales cayeron -1.4%; los Servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas disminuyeron su actividad en -1.9%; y las Actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales cayeron -3.1%. Se debe hacer mención de que el incremento de 1.9% en las actividades terciarias contrasta negativamente con el aumento de 2.7% anualizado observado en el mismo bimestre de 2018.

Con los datos del IGAE reportados al primer bimestre de 2019 no queda lugar a dudas de que el ritmo de actividad económica es menor al observado un año antes; y que de hecho en el arranque de 2019 la industria del país se encuentra en contracción.

Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM)

El pasado 22 de abril el INEGI publicó los resultados de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) y con ella podemos ver que en el comparativo del primer bimestre de 2019 respecto a los mismos meses de 2018, el valor de la producción de los productos elaborados en totalidad de la industria manufacturera creció apenas 2.3% nominal (tasa por debajo de la inflación del periodo, la cual fue de 3.94%, lo que implica una caída en términos reales de -1.58%).

El porcentaje de crecimiento del valor nominal de la producción confirma que la industria manufacturera atraviesa graves problemas. A continuación se presenta el crecimiento nominal porcentual del valor de la producción de cada una de las ramas de actividad (en paréntesis se hace mención de la tasa de aumento o caída y las ramas de actividad están ordenadas de mejor a peor desempeño): Industria del papel (8.5%); Industrias metálicas básicas (8.0%); Industria de las bebidas y del tabaco (7.4%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (6.9%); Industria del plástico y del hule (4.9%); Industria de la madera (4.6%); Fabricación de maquinaria y equipo (4.3%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (3.3%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (3.0%); Fabricación de equipo de transporte (2.7%); Industria alimentaria (1.6%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (1.4%); Industria química (0.3%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-0.5%); Fabricación de prendas de vestir (-0.7%); Otras industrias manufactureras (-1.5%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-1.5%); Impresión e industrias conexas (-3.8%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-3.9%); Fabricación de productos metálicos (-4.8%); y Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-6.3%). Llama la atención el caso de la rama de fabricación de equipo de transporte, ya que ésta aumentó apenas 2.7%, tasa por debajo de la inflación del periodo, lo que implica que la mayor actividad manufacturera del país contrajo el valor de su producción en términos reales en -1.19% anualizado en el primer bimestre del año.

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Como se puede apreciar, hay 7 ramasde actividad que aumentaron el valor de su producción por encima de la inflación del periodo, hay 6 ramas de actividad que aumentaron su valor de la producción nominalmente, aunque por debajo de la inflación; y hay 8 ramas de actividad que registraron una disminución de su valor de la producción en términos nominales y desde luego, que también en términos reales. Esto implica pues que de un total de 21 ramas de actividad manufacturera, 14 presentan una caída en términos reales en el valor de su producción.

Ahora, en cuanto a la evolución del valor de la producción de la industria manufacturera, por entidad federativa, en el comparativo del primer bimestre de 2019 respecto a los mismos meses de 2018, tenemos lo siguiente (en paréntesis se presenta la tasa de incremento o caída nominal y los estados están ordenados de mejor a peor desempeño): Baja California (31.1%), Puebla (21.0%), Yucatán (20.4%), Baja California Sur (19.4%), Nuevo León (11.7%), Tlaxcala (11.4%), Michoacán (9.1%), Veracruz (8.8%), Chihuahua (8.0%), Sonora (5.8%), Sinaloa (4.9%), Jalisco (3.5%), Querétaro (3.1%), Estado de México (1.4%), Colima (1.1%), Tamaulipas (0.4%), Ciudad de México (0.4%), Hidalgo (0.2%), Coahuila (-2.6%), Guerrero (-2.8%), Durango (-3.1%), Morelos (-4.5%), San Luis Potosí (-4.6%), Nayarit (-5.4%), Quintana Roo (-6.5%), Chiapas (-6.5%), Zacatecas (-8.6%), Guanajuato (-8.8%), Oaxaca (-9.6%), Tabasco (-9.9%), Aguascalientes (-15.6%), Campeche (-35.6%).

Manufactura estados

Vemos que hay 11 estados con crecimiento del valor nominal de su producción manufacturera por encima de la inflación del periodo, hay 7 estados que registraron incremento nominal en el valor de su producción manufacturera, pero a una tasa por debajo de la inflación del periodo por lo que sufrieron una disminución en términos reales, y hay 14 estados que registraron una caída nominal en el valor de su producción manufacturera, entre los que destacan los casos de Guanajuato y Aguascalientes.

A manera de conclusión, podemos señalar que la desaceleración económica es un fenómeno real y que inclusive ha comenzado a afectar el mercado laboral con una mayor tasa de desocupación (3.6% en marzo, su mayor nivel de los últimos cuatro años). Dado lo anterior, es importante fortalecer las políticas públicas que incentiven la inversión y el empleo. El clima de incertidumbre económica, tanto por factores internos como externos, que se ha vivido en el arranque de este año no ha favorecido al país y se deben implementar medidas para revertir esta situación antes de que sea demasiado tarde y estemos hablando ya de recesión.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Las cifras de empleo de México

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Entre marzo de 2018 y marzo de 2019 el número de empleos registrados en el IMSS aumentó en 561 mil 511 unidades.

Recientemente hemos atestiguado un debate respecto a las cifras de crecimiento el empleo formal en México. Por un lado hay quienes hablan de que en el arranque de 2019 se ha registrado un desempeño mejor al de los años recientes, mientras que otros hablan de que ha sido el arranque más lento en este rubro en varios años. Para aclarar el punto, en esta entrega analizamos la evolución del número de trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de 1998 a la fecha.

Las cifras oficiales del IMSS indican que al mes de marzo de 2019 había 20.348 millones de trabajadores registrados, lo que representa la cantidad máxima en la historia de dicha institución. El número de trabajadores asegurados en el IMSS en marzo de 1998 fue de 10.885 millones, lo que implica que en 21 años este indicador creció en apenas 86.9%, equivalente a un aumento de 3.0% promedio anual. Esta tasa de crecimiento es superior al del crecimiento del PIB en el mismo periodo, que fue del 2.36%, pero ha sido insuficiente para abatir la presencia del empleo informal entre la población ocupada, el cual fue del 56.63% en el cuarto trimestre de 2018.

La cifra de empleo registrado en el IMSS correspondiente a marzo de este año implica un incremento anualizado de 561.5 miles de trabajadores respecto a marzo de 2018, lo que representa un aumento de 2.8%. La cifra de aumento del número de trabajadores (en un periodo de marzo a marzo) es la más baja desde el año 2014, año en el que el número de trabajadores aumentó en 500.2 miles de unidades en el periodo de marzo de 2013 al mismo mes de 2014. La cifra de incremento anualizado en el número de trabajadores en marzo de 2019 es considerablemente más baja respecto a los 839.4 miles en que aumentó en términos anualizados en marzo de 2017, e inclusive es muy inferior a los 792.7 miles en que aumentó en términos anualizados en marzo de 2018.

Ahora, si lo que se quiere medir es el aumento de empleos formales en el primer trimestre de cada año (aumento de diciembre del año anterior a marzo del año actual), vemos que en el primer trimestre de 2019 el número de trabajadores aumentó en 269.1 miles de unidades, lo que representa el número más bajo desde el primer trimestre de 2014, cuando el número de empleos formales creció en 256.264 miles de trabajadores. Cabe destacar que en el primer trimestre de 2018 el número de trabajadores formales aumentó en 368.5 miles de unidades, mientras que en el primer trimestre de 2017 creció en 377.7 miles de trabajadores, por lo que resulta evidente la desaceleración en el aumento del empleo en los tres primeros meses de 2019.

Asegurados IMSS
Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de INEGI

Si analizamos en qué divisiones de actividad económica fue en las que se registró el aumento de 561.5 miles de trabajadores registrados en el IMSS en el periodo de marzo de 2018 al mismo mes de 2019, vemos lo siguiente (en paréntesis se indica el porcentaje de aumento o disminución): en la Agricultura, Ganadería, Silvicultura, Pesca y Caza           aumentaron los empleos en 19,899 (2.6%); en las Industrias Extractivas disminuyó en 1,716 (-1.3%); en las Industrias de la Transformación aumentó en 199,068 (3.7%); en la Industria de  la Construcción disminuyó en 704 (0.0%); en las Industrias Eléctrica y Captación y Suministro de  Agua Potable aumentó en 574 (0.4%); en Comercio creció en 106,290 2.7%); en Transportes y Comunicaciones aumentó en 56,095 (5.1%); en Servicios para Empresas, Personas y el Hogar creció en 144,262 (3.1%); y en Servicios Sociales y Comunales subió en 37,743 (1.8%).

Con estas cifras queda claro que la principal actividad generadora de empleos formales en el país sigue siendo la industria de la transformación. Es por ello que es muy importante que se implementen las políticas públicas tendientes a fortalecer el aparato manufacturero del país, incentivando las exportaciones y sustituyendo, en la medida de lo posible, importaciones. Por su parte, queda claro que la minería continúa observando importantes problemas, mientras que la construcción continúa estancada.

En cuanto al aumento del empleo registrado en el IMSS por entidad federativa en el último año, tenemos que de los 561.5 miles de empleos nuevos, los estados ordenados de mayor a menor aumento quedan de la siguiente manera (en paréntesis se indica el porcentaje de incremento o disminución): Jalisco aumentó en 52,340 (3.0%), la Ciudad de México en 49,460 (1.5%), Nuevo León en 49,367 (3.1%), Estado de México en 48,843 (3.1%), Guanajuato en 46,186 (4.8%), Baja California en 37,785 (4.4%), Querétaro en 34,353 (6.1%), Quintana Roo en 23,328 (5.4%), Chihuahua en 22,171 (2.5%), Coahuila en 18,902 (2.5%), Yucatán en 18,036 (5.0%), Tamaulipas en 17,969 (2.7%), Veracruz en 16,997 (2.3%), Sonora en 16,808 (2.7%), Puebla en 16,142 (2.7%), Sinaloa en 14,375 (2.6%), Aguascalientes en 13,993 (4.5%), San Luis Potosí en 11,640 (2.7%), Baja California Sur en 11,616 (6.7%), Michoacán en 11,441 (2.6%), Hidalgo en 9,074 (4.0%), Nayarit en 7,437 (5.3%), Campeche en 6,696 (5.5%), Tlaxcala en 5,237 (5.4%), Zacatecas en 4,001 (2.2%), Colima en 3,185 (2.4%), Durango en 2,496 (1.0%), Morelos en 1,301 (0.6%), Chiapas en 834 (0.4%), Oaxaca en 593 (0.3%), Tabasco con una caída de 1,120(-0.7%) y Guerrero con una disminución de 9,975 (-6.1%).

Empleo por entidad

Con estos datos se confirma lo que tantas veces se ha dicho respecto a los estados líderes en creación de empleos formales bien remunerados y los estados que no logran salir del atraso en materia laboral en el que se encuentran, y que con estos datos queda claro que cada vez tienen una mayor participación de empleos informal en su economía.

A manera de conclusión podemos señalar que en materia de empleo sin lugar a dudas se observa una importante desaceleración, tanto en la tasa de crecimiento como en números absolutos. Por otra parte, no se debe olvidar que buena parte del aumento en el número de empleos registrados en el IMSS no se debe a la creación de nuevos empleos sino a los actos de fiscalización del propio Seguro Social. Cuando analizamos que hay 20.348 millones de trabajadores registrados en el IMSS y que hay una Población Ocupada total de 54.194 millones, vemos que el reto en esta materia sigue siendo enorme para las empresas y el gobierno federal, ya que solo el 37% de los trabajadores en México cuenta con Seguro Social.

¿Por qué no se ha podido avanzar más rápido en este sentido? En buena medida a lo extendida que está la competencia informal, o mejor dicho, ilegal en nuestro país que elimina los incentivos de los patrones de dar de alta a sus trabajadores ante el IMSS.

¿A qué me refiero? Pues a que desafortunadamente un patrón que tiene al 100% de sus empleados registrados en el IMSS con su nivel de sueldo real, pues tiene mayores costos de producción comparado con otro que sólo tiene registrados al 10% de sus trabajadores y con un sueldo casi cercano al mínimo.  Entonces cuando ambos empresarios quieren vender sus productos a una cadena comercial o a un minorista, pues el gerente de compras generalmente elige al que ofrece el producto más barato sin considerar que tenga o no a sus trabajadores dados de alta en el IMSS.

En este sentido, hace falta crear más conciencia social entre los empresarios de manera que los compradores no adquieran productos de aquellas fábricas que representan una fuente de competencia ilegal para sus pares. Y lo mismo podemos decir de los productos importados, ya que muchas cadenas comerciales adquieren el producto extranjero más barato en comparación del hecho en México con mano de obra registrada ante el IMSS. Es obvio pues que mientras subsistan estos incentivos perversos, se avanzara lentamente en la formalización del empleo en México.

Así pues, esperemos que las autoridades federales se preocupen por dar incentivos de toda índole para la creación de más empleos formales en México, y que de igual manera, redoblen sus esfuerzos de fiscalización de manera que no haya empresas que ganen participación de mercado en base a conducirse en la ilegalidad.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Una deuda pública que no deja de crecer

Mucho se ha dicho respecto a la manera tan irresponsable en la que la administración del presidente Enrique Peña Nieto, endeudó al país. En diciembre de 2012 la deuda neta del sector público federal era de 5.35 billones de pesos, mientras que en diciembre de 2018 ésta ascendió a 10.83 billones, lo que implica un aumento de la deuda de 5.48 billones de pesos o de un 102.4% en seis años. Evidentemente esta tendencia no se puede frenar rápidamente, por lo que en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador sigue aumentando la deuda pública, como veremos en esta entrega.

De acuerdo con las estadísticas oportunas de las finanzas públicas por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), al mes de febrero de 2019 el total de la deuda neta del sector público federal sumó 10.815 billones de pesos, cifra que representa un 8.0% más respecto al saldo observado en febrero de 2018, cuando está ascendió a 10.017 billones de pesos. De esta manera vemos que en el último año, el saldo de la deuda neta del sector público aumentó en 798.4 miles de millones de pesos. ¡Ese monto equivale a un endeudamiento neto de 2.187 miles de millones de pesos por día en el último año! Es una cifra que se dice fácil, pero es descomunal.

Deuda pública

Del saldo de la deuda de 10.815 billones de pesos, cabe señalar que 6.938 billones corresponden a deuda interna, mientras que el resto, equivalente a 202.315 miles de millones de dólares fue el saldo de la deuda externa. Así, vemos que en el periodo de febrero de 2018 al mismo mes de 2019 el saldo de la deuda interna neta aumentó 9.2%, mientras que el saldo de la deuda externa neta creció en 3.0%.

¿La deuda pública de México es demasiado grande? Si tomamos en consideración que el PIB nominal de México en 2018 fue de 23.542 billones de pesos, y asumimos que en 2019 será de unos 24.719 billones de pesos, entonces el saldo de la deuda neta del sector público federal representa el 43.7% del PIB. Esta proporción de deuda a PIB puede ser considerada por muchos como “sana”, sin embargo, la dimensión del problema de la deuda se aprecia mejor cuando comparamos la deuda con otros indicadores como los ingresos del sector público.

La Ley de Ingresos de la Federación 2019 establece que los ingresos totales del sector público serán de 5.838 billones de pesos, de los cuales 539.871 mil millones de pesos provienen de nuevos financiamientos (más deuda), por lo que los verdaderos ingresos del sector público federal serán en el mejor de los casos de 5.299 billones de pesos. Sin embargo, de acuerdo con los “Pre-Criterios 2020” entregados por la SHCP al Congreso de la Unión el pasado 1 de abril, se estima que los ingresos presupuestarios de 2019 sean inferiores a los presupuestados en 121.2 miles de millones de pesos por la caída en los ingresos petroleros. De esta manera, lo más probable es que los ingresos del sector público federal en 2019 sean de unos 5.178 billones de pesos. Si comparamos el monto de la deuda con los ingresos del sector público, queda claro que la deuda neta del sector público mexicano es de más del doble (de hecho representa el 209% de los ingresos del sector público).

Al analizar la deuda, otro punto que se debe tomar en consideración es el costo financiero que nos ocasiona dicha deuda. Al mes de febrero de 2019 el costo financiero de la deuda fue de 94.602 miles de millones de pesos, cantidad 11.1% más alta a la observada en el mismo periodo de 2018. Sin embargo, de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, el costo financiero de la deuda se estima que será de 749.074 miles de millones de pesos. Esta cifra es enorme cuando se toma en consideración que en 2012 el costo financiero fue de 305.12 miles de millones de pesos, por lo que queda claro que en 7 años éste aumentó en 145.5%.

Intereses

Con todos estos datos se puede hacer una analogía para entender mejor lo que pasa en nuestro país. Si México fuera una familia que tuviera un ingreso de 500 mil pesos al año, tendría un saldo de deuda de 1.045 millones de pesos y un gasto anual de intereses de 72.3 miles de pesos.  En términos mensuales tendría un ingreso de 41.666 miles de pesos y pagaría intereses por sus deudas de 6.025 miles de pesos. Desde luego, como tiene muchas necesidades, esta familia no se puede dar el lujo de pagar el saldo del capital de sus deudas, y apenas paga los intereses endeudándose cada año más y más.

Otro aspecto que vale la pena mencionar respecto a las finanzas públicas de México es que se nos dice hasta el cansancio que hay “disciplina en las finanzas públicas” y que se mantiene un “superávit primario”, pero la realidad es que el grueso de la gente no conoce ese concepto y sólo se va con la idea de que hay “superávit”. La realidad es que el superávit primario es sólo la diferencia de los ingresos menos los gastos antes de pagar el costo financiero de la deuda. Es un tecnicismo que confunde.

De acuerdo con la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos 2019, se espera un superávit primario de 245.7 mil millones de pesos, pero si tomamos en consideración que el costo financiero será de 749.074 miles de millones de pesos, pues eso nos da que en el mejor de los casos este año nos endeudaremos en otros 503.3 miles de millones de pesos adicionales.  Y digo que en el mejor de los casos porque, como ya se señaló líneas arriba, el gobierno federal está estimando una caída de los ingresos de 121.2 miles de millones de pesos, por lo que si no se ajusta el gasto público en la misma proporción, entonces veremos que la deuda crecerá en mucho más del medio billón de pesos en los que ahora se espera que aumente.

La debilidad de las finanzas públicas de México y la adicción a la deuda por parte de los gobernantes genera una serie de problemas económicos adicionales. Muchos piensan que con un mayor endeudamiento que se traduzca en más gasto público se incentiva la actividad económica, pero la realidad es que en México la deuda no ha servido para que crezcamos más. No obstante que la deuda pública aumentó en 5.48 billones de pesos en el pasado sexenio, vemos que la tasa de crecimiento promedio fue de apenas 2.41%. ¿Por qué sucedió esto? Pues porque nos endeudamos para pagar gasto corriente y no es un endeudamiento productivo. Es decir, no nos endeudamos en más de 5 billones de pesos para construir infraestructura que nos volviera más productivos.

Por otra parte, se debe señalar que estos enormes déficits fiscales, que se registran cada año, son parte de la explicación de los crecientes déficits que tenemos en la balanza comercial y en la cuenta corriente de la balanza de pagos. Una mayor demanda agregada, ocasionada por un gasto público inflado, se traduce en mayores importaciones y por lo tanto más dependencia del exterior. Por lo tanto, en un contexto de debilidad fiscal arrastrada por los problemas de Pemex, aunado a crecientes desequilibrios externos, es que las calificadoras como Standard & Poor´s amenazan con bajarnos nuestra calificación de deuda soberana.

Dado todo lo anterior, lo ideal es que se establezca la obligación legal de tener un presupuesto equilibrado, y no sólo una meta de tener un superávit primario, que ya vimos es sólo un concepto técnico que confunde a quien no es experto en finanzas públicas. Si México logra un presupuesto equilibrado en sus finanzas públicas, mejoraría el saldo de la balanza comercial y de la cuenta corriente de la balanza de pagos, por lo que el tema de las calificadoras dejaría de ser tema. Con ello se fortalecería el peso y en general la actividad económica.

Desde luego que es difícil lograr un presupuesto equilibrado, ya que se deben aumentar ingresos o disminuir gastos. Esto conlleva importantes costos políticos y económicos en el corto plazo, pero sentaría las bases para un crecimiento ordenado en el mediano y largo plazos. México debe abandonar su adicción a la deuda, en beneficio de las generaciones futuras.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Las razones de la “fortaleza” del peso mexicano

world-economy-gdpMuchos reportes sobre la situación económica mundial hacen énfasis en que ésta se ha venido desacelerando desde finales de 2018, derivado de un menor dinamismo en la mayoría de las principales economías avanzadas, así como en varias economías emergentes. Este menor crecimiento se debe, en buena medida, a la mayor incertidumbre por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y por las condiciones monetarias más restrictivas a nivel global. Este deterioro se ha traducido en menores expectativas de crecimiento para 2019 y 2020. Concretamente, hasta ahora en los Estados Unidos la actividad económica continúa mostrando un crecimiento saludable y el mercado laboral ha seguido fortaleciéndose, aunque algunos indicadores sugieren cierta moderación. Esto es por demás relevante para el desempeño de la economía mexicana, ya que en el 2018 fue el destino del 79.5% de todas nuestras exportaciones, las cuales sumaron 450.572 miles de millones de dólares en dicho año.

En este contexto, mucho se ha especulado con respecto a la evolución esperada de las tasas de interés en nuestro vecino del norte, donde la tasa de fondos federales del Banco de la Reserva Federal (FED) se encuentra desde principios de año en un rango de entre 2.25% y 2.50%. En este sentido, el pasado miércoles 20 de marzo los miembros de la FED votaron para mantener las tasas en su actual nivel y recomendaron de manera unánime el mantenerse pacientes acordando mantener una pausa indefinida en los cambios a las tasas de interés y de esta manera dejaron entrever que no habrá más aumentos en la tasa de interés en lo que resta de 2019.  Esta decisión está basada en que si bien la economía estadounidense se mantiene fuerte, enfrenta varios riesgos por la desaceleración económica mundial y dentro del mismo Estados Unidos.

En este contexto de incertidumbre económica global, tanto en la parte de la economía real como en los mercados financieros, es que muchas personas se preguntan las razones de la reciente “fortaleza” del peso mexicano frente al dólar estadounidense. Para muchos es increíble que pese al clima de incertidumbre económica que vive México por el cambio de gobierno y la indefinición de varios temas, el dólar estadounidense haya retrocedió hasta los 18.80 pesos por billete verde el pasado 20 de marzo, después de haber estado en un nivel de 19.58 pesos apenas 13 días antes.

Una primera explicación de esta apreciación del peso mexicano tiene que ver con el diferencial de tasas de interés entre los bonos gubernamentales de Estados Unidos y los de México. Mientras que este viernes 22 de marzo un Treasury Bill con plazo de 3 meses pagaba 2.46%, en México el CETE a 91 días quedó en 8.09% en la subasta del martes 19. Este diferencial de 5.63 puntos porcentuales hace una gran diferencia respecto a las decisiones de inversión de los grandes capitales mundiales. Cabe recordar que la calificación de la deuda soberana de México fue puesta con perspectiva negativa, pero al día de hoy sigue conservando una calificación con grado de inversión, por lo que la probabilidad de que el gobierno mexicano honre sus compromisos con los tenedores de bonos es del 100%.

Dado lo anterior, la fortaleza del peso mexicano también puede ser explicada en función de algo que en finanzas internacionales se conoce como “paridad de tasa de interés”. Este principio establece que la diferencia entre el tipo de cambio de hoy (spot) y el tipo de cambio futuro está explicado por el diferencial de tasas de interés entre dos países. De esta manera, con el diferencial de tasas de interés un inversionista ganaría invirtiendo en México  a 90 días siempre y cuando el 25 de junio el dólar spot esté por debajo de 19.47 pesos. Alguien puede pensar que es una apuesta arriesgada, este tipo de inversionistas más aversos  al riesgo podrían comprar una cobertura cambiaria con una fecha igual a la del vencimiento de su inversión y de esa manera garantizarían su rendimiento. Al momento de escribir estas líneas los futuros del peso que cotizan en el Chicago Mercantile Exchange con entrega en junio de 2019 cotizan en 19.33 pesos por dólar, por lo que evidentemente existe la posibilidad de ganar dinero libre de riesgo con el peso mexicano.

Esta es una simple explicación coyuntural de la fortaleza del peso ocasionada por las elevadas tasas de interés por parte del Banco de México, que tiene su tasa de interés objetivo en 8.25%. ¿Pero es el peso mexicano una moneda fuerte desde una perspectiva de largo plazo? Evidentemente no, ya que nuestra moneda ha tenido una tendencia a depreciarse desde la década de los 70s. No es necesario recordar que entre febrero de 1976 y febrero de 2019 el dólar ha subido de precio frente al peso mexicano en 153,422% (no es error, la cifra es ciento cincuenta y tres mil cuatrocientos veintidós por ciento).

Tipos de cambio2

¿El peso mexicano es una moneda fuerte desde una perspectiva de mediano plazo (los últimos dos años)? Esta es una mejor pregunta porque más allá de analizar movimientos de corto plazo, para valorar la fortaleza de una moneda es mejor analizar tendencias de mediano plazo, y en ese sentido vemos que el dólar ha subido de precio respecto al peso mexicano en el último año, pero está prácticamente en el mismo nivel de hace dos años. Esto porque de acuerdo con el Pacific Exchange Rate Service (PERS) de la Universidad de British Columbia un dólar costaba 19.282 pesos en marzo de 2017, posteriormente 18.62 pesos en marzo de 2018 y en lo que va de marzo de 2019 registra un valor de 19.238 pesos.

Para entender mejor lo que le sucede al peso mexicano siempre es bueno ver lo que sucede con las demás monedas del mundo en su cotización frente al dólar estadounidense. Con ese tipo de análisis podemos ver si el peso mexicano está entre las monedas más fuertes o las más débiles. De acuerdo con el PERS, en el comparativo de marzo de 2018 y el mismo mes de 2019, prácticamente todas las divisas del mundo perdieron valor frente al dólar estadounidense. A continuación se presenta una muestra de divisas ordenadas de mayor a menor fortaleza y en paréntesis se indica el porcentaje que ha subido el dólar estadounidense frente a cada moneda: Dólar de Hong Kong (0.1%), Dong de Vietnam (1.7%), Dólar Canadiense (3.3%), Peso Mexicano (3.3%), Yen Japonés (5.0%), Won de Corea del Sur (5.6%), Franco Suizo (5.8%), Libra esterlina de la Gran Bretaña (6.1%), Yuan Chino (6.1%), Dólar de Nueva Zelanda (6.2%), Euro (9.1%), Peso Colombiano (9.6%), Dólar Australiano (9.7%), Peso Chileno (10.2%) y Peso Argentino (101.0%).

Tipos de cambio

Queda claro que de este listado de 15 divisas, entre las que están las 10 más importantes del mundo, el peso mexicano se encuentra en la posición relativa número 4. Esto no significa que el peso se haya fortalecido en el último año, lo que vemos es que en el comparativo de marzo de 2019 respecto al mismo mes de 2018, el dólar estadounidense aumentó 3.3% en términos de pesos. En otras palabras, en el último año el peso mexicano se depreció menos que las monedas de la Unión Europea, Gran Bretaña, Japón, China, Australia, Nueva Zelanda, Colombia, Chile y Argentina.

Con estas cifras queda claro que el dólar es una moneda fuerte, que si bien tiene tropezones coyunturales, su tendencia de mediano plazo es de fortaleza. Hay que recordar que el dólar estadounidense siempre se fortalece en periodos en los que se perciben riesgos económicos, y en este momento hay muchos a nivel global, entre los que destacan el escalamiento de las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos; la posibilidad de una salida desordenada del Reino Unido de la Unión Europea; el posible recrudecimiento de tensiones geopolíticas; una desaceleración de la economía global más rápida a la esperada; condiciones monetarias más astringentes; una disminución del apetito por riesgo global que genere una reversión de los flujos en las economías emergentes (entre ellas México) y un contagio a aquellas economías con fundamentos macroeconómicos débiles.

Ante todo este complejo escenario global, es indispensable que en México se mantenga la estabilidad de las finanzas públicas y una política monetaria congruente con nuestra realidad. De igual manera, el gobierno federal debe trabajar por generar un ambiente de confianza que dé impulso a la inversión privada. Debemos entender que sólo con una economía sólida (en lo fiscal, monetario, y actividad económica) tendremos una moneda verdaderamente fuerte.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

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La evolución de la productividad en México y los estados

La teoría económica establece que una condición indispensable para mejorar los niveles de ingreso promedio de la población ocupada, sin ocasionar presiones inflacionarias, así como la calidad del crecimiento económico, es el que aumente la productividad de la mano de obra. La productividad laboral puede ser medida de diversas maneras, pero la más común consiste en cuantificar la producción lograda por trabajador ocupado.

En este sentido, tenemos que de acuerdo con cifras de INEGI, el Índice global de productividad laboral del total de la economía (con base en la población ocupada) aumentó apenas 3.93% en el periodo de 2012 a 2018, lo que equivale a una tasa promedio anual de crecimiento de apenas 0.65%. Cabe señalar que el crecimiento de la productividad laboral de 3.93% fue producto de un incremento de 4.0% en la de las empresas constructoras, una caída de -2.1% en las industrias manufactureras, una disminución de -4.5% en el comercio al por mayor, un incremento de 11.5% en el comercio al por menor y un alza de 19.6% en los servicios privados no financieros.  La interpretación de la evolución en la productividad de la mano de obra empleada en las diferentes actividades económicas es que si aumenta la producción total más que el personal ocupado, entonces crece la productividad; y de manera análoga, si aumenta la población ocupada más que la producción, entonces cae la productividad laboral.

Productividad 1
Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de INEGI

Con estos datos en mente, pasemos ahora a analizar cómo se comportaron los ingresos promedio de la población ocupada. De acuerdo a estimaciones de GAEAP con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, la población ocupada en México pasó de tener un ingreso promedio diario de 2.47 salarios mínimos en el cuarto trimestre de 2012 a uno de equivalente a 2.17 salarios mínimos en el mismo trimestre de 2018. Esto en pesos equivale a que el ingreso promedio de la población ocupada pasó de 149.48 pesos a 191.47 pesos por día en el periodo mencionado, lo que equivale a un aumento nominal de 28.1%; sin embargo, al tomar en cuenta que la inflación en el periodo fue de 27.4%, tenemos que el nivel de ingresos promedio por persona ocupada aumentó apenas 0.5% en términos reales.

Con estos datos y los del párrafo anterior, queda claro que si no crece la productividad laboral no habrá crecimiento sustancial de los niveles salariales de la población ocupada en México. Es decir, no debe sorprender que la productividad laboral total creció 3.93% en el pasado sexenio, y en el mismo periodo los ingresos promedio de la población  ocupada aumentaron apenas 0.5%.

Ahora, no obstante el escaso crecimiento de la productividad laboral, y en algunos casos, disminución de la misma, se debe destacar que el Producto Interno Bruto total de México creció en términos reales en 15.3% entre 2012 y 2018, lo que equivale a una tasa de crecimiento promedio anual de 2.4%. El aumento del PIB total se dio mientras que en el mismo periodo el PIB del sector de la construcción creció apenas 5.2% (0.85% promedio anual), el de la industria manufacturera fue de 14.4% (2.27% promedio anual), el del comercio al por mayor se elevó 22.1% (3.39% promedio anual), el del comercio al por menor subió 19.4% (2.99% promedio anual), mientras que el de los servicios no financieros se incrementó en 16.8% (2.62% promedio anual).

Al ver el aumento del PIB en términos reales, acompañado de un muy bajo incremento de la productividad total de la mano de obra, queda clara la razón  por la que el incremento del valor agregado en México no se traduce en mejoras salariales para el grueso de la población ocupada, tal como se comentó líneas arriba.

Si realizamos un análisis más detallado, podemos medir el comportamiento el Índice de Productividad Laboral de la industria manufacturera con base en el personal ocupado, elaborado por el INEGI, para el periodo de 2007 a 2018 por entidad federativa. Los datos muestran una importante polarización en la evolución de la productividad laboral de los estados del país. Para ilustrar esto, a continuación se presenta el desempeño de los estados, ordenados de mejor a peor (en paréntesis se muestra el tasa de crecimiento o disminución de dicha productividad): Baja California Sur (105.7%), Puebla (47.3%), Yucatán (41.0%), Jalisco (40.2%), Chihuahua (29.8%), Aguascalientes (27.9%), Guerrero (23.6%), Quintana Roo (18.6%), Estado de México (17.6%), Campeche (14.8%), Guanajuato (13.6%), San Luis Potosí (13.3%), Morelos (11.6%), Nayarit (8.4%), Baja California (8.0%), Ciudad de México (6.8%), Nuevo León (6.8%), Sinaloa (6.6%), Tabasco (6.4%), Tlaxcala (6.2%), Querétaro (1.5%), Michoacán (-3.0%), Coahuila (-12.7%), Sonora (-14.7%), Veracruz (-20.2%), Durango (-21.3%), Oaxaca (-21.4%), Chiapas (-21.9%), Tamaulipas (-27.3%), Hidalgo (-28.5%), Zacatecas (-37.4%), Colima (-39.1%). Vemos que son 21 entidades con aumento y 11 con disminución.

Productividad 2

Evidentemente, los estados de mejor desempeño en cuanto a crecimiento de su productividad fueron aquellos que lograron aumentar en mayor proporción su producción manufacturera en relación a su fuerza laboral empleada en dicha industria.

Para medir la relación entre el crecimiento de la productividad y el desempeño económico, en GAEAP medimos el  coeficiente de correlación entre el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) de la industria manufacturera y el Índice de Productividad Laboral, para algunos estados seleccionados y encontramos resultados también muy dispersos (en paréntesis se indica el valor del coeficiente de correlación): Jalisco (0.91), Guanajuato (0.90), estado de México (0.83), Nuevo León (0.69), Querétaro (0.66), Veracruz (0.44), Zacatecas (-0.42) y Ciudad de México (-0.43).

Estos resultados sugieren que hay algunos estados como Jalisco, Guanajuato y Estado de México, en los que el crecimiento de la productividad laboral si es un factor que incide favorablemente en su desempeño económico; pero también hay otro grupo de entidades, como Nuevo León, Querétaro y Veracruz en las que la incidencia del aumento en la productividad laboral en el desempeño de la industria manufacturera es no es tan elevada. Por su parte, hay otras entidades como la Ciudad de México en donde la fuerza laboral en la manufactura es cada vez más productiva pero el peso específico de esta actividad ha venido disminuyendo en la última década. Finalmente, también hay entidades como Zacatecas en donde su actividad manufacturera ha crecido de manera importante, aunque su mano de obra en la manufactura es cada vez menos productiva.

Desde luego que se pueden realizar muchos más análisis con un mayor nivel de detalle a nivel nacional y estatal, y claro que también se pueden obtener muchas conclusiones de lo aquí presentado; sin embargo, el punto fundamental es que se deben establecer políticas públicas tendientes a que aumente la productividad laboral en todos los sectores productivos y en todas las entidades del país. En este sentido hay dos acciones fundamentales para elevar la productividad de la mano de obra, y son: 1. Elevar el nivel de capacitación y competencias de la población económicamente activa, y 2. Brindar incentivos fiscales a la inversión productiva de manera que las empresas puedan adquirir más y mejor maquinaria y equipo.

La estrategia de apostarle a los aumentos en la productividad hará menos complicado el gigantesco reto de disminuir las brechas salariales en la población ocupada, por lo que debiera tal vez ser el objetivo número uno de la Secretaría de Economía en el actual sexenio, pero no será suficiente y se requerirán políticas de apoyo por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, así como de la Secretaría del Trabajo.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP

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