¿Ahora si habrá una política industrial para contener a Asia y China?

n-b6-eu130618-2_drupal main image.var_1528867565
El cambio de gobierno en el ámbito federal abre la posibilidad a implementar una verdadera política industrial

Con la llegada del nuevo gobierno federal se da la oportunidad de implementar una verdadera política industrial que se traduzca en una mayor tasa de crecimiento económico, creación de empleos y mejora en los niveles salariales de la población ocupada. Sin duda ahora es el momento de dejar atrás paradigmas como la creencia de que “la mejor política industrial es aquella que no existe”, la cual por cierto es atribuida al exsecretario de Comercio y Fomento Industrial en el sexenio de Carlos Salinas, Jaime Serra Puche.

Es momento de reconocer que el libre mercado y la apertura comercial a ultranza, por si solos, no solucionarán los enormes retos que presenta nuestro país en materia social y económica. Se debe admitir que durante años hemos vivido sin una política industrial en México y que indebidamente se pensó que la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) sería la panacea para el desarrollo económico. Sin embargo, al cabo de 25 años desde que entró en funcionamiento, vemos que si somos mejores en diversas variables, entre la que destaca que la calidad de los productos hechos en México es cada vez mayor, pero al final del día seguimos siendo un país con una tasa mediocre de crecimiento, donde abundan los pobres, hay una amplísima incidencia de la economía informal y bajos niveles de productividad en múltiples sectores económicos.

De acuerdo con el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), encabezado por mi amigo, el Dr. Jose Luis de la Cruz Gallegos, la evidencia muestra que en los últimos 25 años el aumento del Producto Interno Bruto (PIB) no supera el 2.5% anual y que el 23% del PIB es generado por la economía informal. Tenemos un mercado laboral predominantemente informal, donde el 57% de la población ocupada se encuentra en dicha situación. Resulta alarmante que a mediados del año pasado, de una PEA de 56 millones de personas, menos de 450 mil mexicanos ganaban más de 10 salarios mínimos (lo que en aquel entonces equivalía a 27 mil pesos al mes).

rJebzNZA7g_930x525
La precarización económica es producto de la ausencia de una política industrial en México y el aperturismo económico.

Estoy convencido que gran parte de este resultado se debe a que en buena medida, la apuesta de los gobiernos federales en turno, desde Carlos Salinas hasta Enrique Peña Nieto, fue la de forzar a las empresas a hacerse más competitivas simplemente abriendo la frontera a la importación (algo así como “hágase la competitividad sobre los bueyes de mi compadre”). El problema es que el costo país de México no ha disminuido al ritmo que si ha bajado para muchos de nuestros principales socios comerciales, lo que nos ha restado competitividad y la pérdida del mercado interno. En sectores como el calzado las importaciones ya dominan aproximadamente el 32% del Consumo Nacional Aparente.

Y lo que es peor, esto impidió que pudieran aumentar los sueldos pagados a la mano de obra mexicana. ¿Cómo esperaba el gobierno federal que subieran los niveles de ingreso promedio de la población si tienes una frontera abierta y estás compitiendo con productos 30 o 50% más baratos que los producidos en México? La respuesta a esta pregunta nada tiene que ver con un llamado al proteccionismo.

Desde luego que la apuesta debió haber sido apostarle al crecimiento de la productividad. El problema es que al implementar una serie de políticas neoliberales, el gobierno abandonó a la planta productiva nacional para que saliera adelante por si sola o con muy escasos apoyos. El resultado fue el cierre de empresas, carestía en los ingresos de la población, la venta de muchas grandes empresas nacionales a corporativos extranjeros y un universo de micro, pequeñas y medianas empresas que hacen todo lo posible para sobrevivir. La excesiva competencia ha provocado que los márgenes de rentabilidad de la mayoría de las mipymes hayan disminuido al grado en que es casi imposible reinvertir y crecer, y de manera paralela el crédito en México sigue siendo mucho más caro que lo que le cuesta a nuestros competidores de otros países.

Es así que la política implementada de abrir los mercados mexicanos para obligar a las empresas a sobrevivir a como dé lugar, imposibilitó que las empresas pudieran mejorar los sueldos de la población ocupada, manteniendo así un mercado interno débil; y entonces para tratar de mejorar los niveles de vida de la población al gobierno federal en turno incentivo la importación masiva de productos baratos (sobre todo de naciones asiáticas) para que la población los pudiera comprar, lo que a su vez desplazaba la producción nacional, ocasionaba el cierre de empresas, despido de personal, bajos salarios, y otros tantos problemas. Para resumir todo este escenario, la falta de una política industrial, creó y reforzó diversos círculos viciosos que tuvieron como resultado las cosas que señalo en el tercer párrafo de esta reflexión.

Sin duda todo esto debe cambiar y una pieza fundamental es implementar una verdadera política industrial que quede plasmada en el Plan Nacional de Desarrollo 2019 – 2024. En materia de política industrial deben incorporarse diversos elementos como el financiamiento, el encadenamiento productivo, la mejora tecnológica, compras de gobierno, entre otros. En esta entrega quiero abordar un punto que me parece que es crucial y tiene que ver con nuestra relación comercial con las naciones asiáticas, en especial con China.

Comercio total

Durante los primeros once meses de 2018 (dato más reciente disponible al momento de escribir estas líneas) las exportaciones totales mexicanas sumaron 413.042 miles de millones de dólares (mmdd), cifra 10.6% superior a la observada en los mismos meses de 2017. Por su parte, en los primeros once meses de 2018, las importaciones totales de México sumaron 428.583 mmdd, monto superior en 11.5% al observado en los mismos meses de 2017. De esta manera, vemos un fuerte deterioro en la balanza comercial del país en el periodo antes señalado, ya que pasamos de tener un déficit en la balanza comercial de -10.965 mmdd en los primeros once meses de 2017 a uno de -15.540 mmdd en los mismos meses de 2018, lo que implica un incremento del desequilibrio comercial mexicano de 41.7%.

Podrá haber quien diga que es un déficit manejable y que no hay de qué preocuparnos. Pero la realidad es que este es el mayor déficit en la balanza comercial de México para un periodo de los primeros once meses del año, desde que se tiene registro. El déficit de la balanza comercial de México en 2008 fue de -15.191 mmdd y en los primeros once meses de 1994 fue de -15.276 mmdd. So es necesario decir que el déficit de la balanza comercial de 2018 es similar a los que se tuvieron previo a las crisis económicas de 1995 y 2009.

sbc 1

Comercio con Asia y China

¿A qué se debe el incremento en el déficit comercial de México? Una de las variables que lo explican es el crónico desequilibrio comercial con las naciones asiáticas, en especial con China, tal y como se explica a continuación.

Para ilustrar el problema tenemos que en el año 2000 (previo a la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio –OMC-) el déficit comercial de México con las naciones asiáticas fue de -18.113 mmdd y con China fue de -2.676 mmdd. Para el año 2012 el déficit comercial de México con Asia fue de -96.388 mmdd y con China sumó -51.215 mmdd. En el año 2017 (último año para el que se tienen cifras completas al momento de escribir estas líneas) el déficit comercial con las naciones asiáticas fue de -124.207 mmdd y con China sumó -67.433 mmdd. Queda claro que en el periodo de 2000 a 2017 el déficit comercial con las naciones asiáticas creció en 585.7%, mientras que el desequilibrio comercial con China aumentó en 2,419.9%.

Ahora, en el comparativo de los primeros once meses de 2018 respecto a los mismos meses de 2017, vemos que la situación siguió deteriorándose. Esto porque como ya se señaló líneas arriba, nuestro déficit comercial total subió de -10.965 mmdd a -15.541 mmdd, lo que implica un aumento de 41.7%. Nuestro déficit comercial con la suma de las naciones asiáticas subió de -114.324 mmdd a -125.368 mmdd, lo que representa un aumento de 9.7%, mientras que el déficit comercial con China creció de -61.682 mmdd a -70.091 mmdd, lo que implica un incremento de 13.6%. Queda claro que es un problema crónico y que debe atenderse.

sbc2

Resulta evidente también que las reuniones que en su momento sostuvo el presidente Peña Nieto con su homólogo chino Xi Jinping, quedaron en buenas intenciones y que las empresas chinas siguen depredando los mercados nacionales. No obstante lo anterior y la erosión a la planta productiva de diversos sectores económicos, hay quienes ensalzan a los chinos e inclusive se atreven a proponer que negociemos un tratado de libre comercio con dicha nación (inclusive desconociendo la cláusula anti-china del T-MEC).

A manera de conclusión sólo quiero dejar en claro que no soy proteccionistas ni estoy en contra del libre mercado. Creo profundamente en los beneficios que nos genera el intercambio comercial, pero éste debe darse de manera ordenada, buscando expandir nuestras oportunidades de compra, y con el debido acompañamiento de una política industrial que impulse la competitividad de las empresas y de la mano de obra que en ellas labora. La relación comercial con Asia y, en particular China, debe ser motivo de una profunda reflexión, y no se ocurrencias. La Secretaría de Economía debería realizar foros de discusión al respecto y evitar que al cierre del sexenio del presidente López Obrador, China se haya terminado de quedar con lo que quedaba del mercado nacional atendido por empresas mexicanas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Anuncios

México y los riesgos para la economía mundial en 2019

AR-304199979
Las exportaciones mexicanas se verán afectadas ante una desaceleración de la economía mundial.

Más allá de las complicaciones en la agenda económica y política interna de México, hay una serie de amenazas a nivel mundial que de concretarse, podrían hacer que la tasa de crecimiento económico de México en este año sea aún más baja de la ya de por si insuficiente meta de 2.0% para el Producto Interno Bruto (PIB). Lo que sucede en el resto del mundo es un verdadero riesgo porque el desempeño del sector exportador mexicano depende del dinamismo económico global, y las exportaciones de nuestro país representan un porcentaje cada vez más alto del PIB llegando a representar el 37.4% en 2018.

De los aproximadamente 450 mil millones de dólares que México exportó en 2018, el 79.4% tuvo como destino los Estados Unidos, por lo que resulta obvia la dependencia de nuestra economía respecto a la evolución económica de nuestro vecino del norte.

Hay un viejo adagio que dice más o menos así: “Lo que te perjudica no es lo que crees que sabes, sino lo que das por un hecho y no es así”.  En los próximos dos años, los mayores riesgos para la economía mundial se derivan precisamente de que los inversionistas creen que las tendencias económicas recientes es poco probable que cambien. Los mayores riesgos incluyen una mayor desaceleración de la economía china, un aumento en las tasas de interés de largo plazo a nivel mundial, y un incremento en las políticas económicas populistas que mermen la credibilidad de la independencia de los bancos centrales, resultando en mayores tasas de interés en los bonos gubernamentales (concebidos como instrumentos 100% seguros) de economías avanzadas. A continuación se explican estos temas.

Razones por las que la economía mundial se dirige a una recesión en 2019

En un artículo del columnista de Reuters, John Kemp, publicado el pasado 18 de enero se menciona que el crecimiento global se está desacelerando y la economía mundial se aproxima a una recesión a menos de que algo suceda que le dé un nuevo impulso. El indicador líder compuesto de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) cayó a 99.3 puntos en noviembre, su menor nivel desde octubre de 2012, y por debajo de su pico de 100.5 puntos alcanzado a finales de 2017.  Este indicador se ha venido debilitando de manera consistente durante el último año y ahora se dirige (de manera indiscutible) hacía una contracción de la actividad económica.

trump trade war 3
La guerra comercial entre Estados Unidos y China, pone presión adicional al gigante asiático que se ha visto afectado al cambiar su modelo de crecimiento.

La inercia de crecimiento ha ido en declive por algún tiempo en Gran Bretaña, Canadá, Francia e Italia y se han presentado indicios de problemas en los Estados Unidos y Alemania durante el pasado noviembre. El dato de diciembre del indicador compuesto de la OCDE probablemente registrará una mayor caída cuando sea publicado el mes que entra, dada la debilidad ya revelada en los mercados de renta variable, así como en las encuestas empresariales.

Durante los últimos 50 años, prácticamente todas las veces en que el índice ha disminuido por debajo del umbral de 99.3, ha habido una recesión en los Estados Unidos (1970, 1974, 1980, 1981, 1990, 2001 y 2008). La única excepción fue cuando el índice se debilitó en 1998 y la economía estadounidense siguió creciendo, a pesar de una economía mundial debilitada después de la crisis financiera de los Tigres Asiáticos (mejor conocida como “Efecto Dragón”).

La mayoría de las economías, fuera de los Estados Unidos, mostraron señales claras de desaceleración económica en el cuarto trimestre de 2018. Inclusive en los Estados Unidos, el índice manufacturero de Supply Management correspondiente a diciembre, mostró su mayor desaceleración en su tasa de crecimiento desde las recesiones de 2008 y 2001.  Por su parte, los volúmenes mundiales de comercio han mostrado señales de desaceleración hacía finales de 2018, después de un robusto 2017.

Cabe señalar que los fletes aéreos a través del Aeropuerto Internacional de Hong Kong, el centro de carga aérea más importante del mundo y un proxy del dinamismo del comercio mundial, registraron  una disminución anualizada de 1.6% en el cuarto trimestre de 2018.

La mayoría de los economistas ahora pronostican un periodo de menor crecimiento en 2019 pero los responsables políticos han expresado su esperanza de un aterrizaje suave en lugar del inicio de una recesión. Los políticos casi siempre buscan con sus declaraciones lograr aterrizajes suaves, esforzándose en mantener la confianza de negocios y empresarios, pero hay buenas razones para ser escépticos respecto a este escenario.

La experiencia muestra que la economía está caracterizada por una cantidad relevante de mecanismos de retroalimentación positiva que amplifican los episodios expansivos, así como los baches. Las expansiones tienden a acelerar la inversión privada, el empleo, los ingresos, el gasto del consumidor y los precios de las acciones y todos ellos se refuerzan mutuamente.  Una vez que la economía comienza a perder impulso, todos estos elementos tienden a interactuar entre sí en la dirección opuesta, lo que intensifica la desaceleración.

Un aterrizaje suave aun es posible, pero un aterrizaje duro es más probable, a menos de que algo suceda que le dé un nuevo impulso al crecimiento económico global. En este sentido, si los políticos quieren evitar una recesión, tienen dos opciones principales: a. Recortar las tasas de interés en los Estados Unidos para soltar un poco las condiciones financieras, y b. Concluir un acuerdo comercial entre China y los Estados Unidos para relajar las tensiones comerciales e impulsar la confianza empresarial.

Pero a menos de que los políticos intervengan con alguna de estas dos alternativas, el impulso de la economía mundial continuará menguándose y dirigiéndose hacía una recesión.

Los mayores riesgos económicos del 2019

En el mismo sentido de lo hasta ahora expresado, de acuerdo con Kenneth Rogoff, profesor de la Universidad de Harvard, este año existen importantes riesgos para la economía mundial. A continuación presento dos de ellos porque tendrían un impacto en la economía mexicana:

China-US-Relations-770x285
El mundo ya no aguanta una mayor expansión exportadora por parte de China.

China. Una desaceleración económica significativa en China puede que ya esté en proceso de ocurrir. La guerra comercial del presidente Trump ha socavado la confianza, pero este es sólo un golpe más a una economía que ya se estaba desacelerando conforme transitaba de una estrategia de crecimiento guiada por las exportaciones a una dirigida por la inversión que lleve a un crecimiento sostenido del consumo interno. ¿Qué tanto se desacelerará la economía china? Esta es una pregunta abierta, pero dada la contradicción inherente entre un sistema político cada vez más centralizado y la necesidad de un sistema económico más descentralizado dirigido por el consumo, es previsible que la desaceleración económica de largo plazo sea muy significativa.

Desafortunadamente, la opción de evitar la transición y sólo continuar promoviendo las exportaciones y las inversiones en bienes raíces no es muy atractiva tampoco. China ya es el exportador mundial dominante, y ya no queda espacio de mercado ni tolerancia política que le permita continuar su expansión de exportaciones a los mismos niveles de crecimiento de antes. El mantener el crecimiento a través de la inversión es un reto aún más grande, particularmente en los bienes raíces residenciales que representa la mayor parte de la industria de la construcción de China. La presión hacía abajo en los precios, especialmente fuera de las ciudades más grandes, está provocando que sea cada vez más difícil el inducir a las familias a que inviertan una mayor parte de su riqueza en una vivienda.

Resulta obvio que cualquier recesión significativa en China le pegará al resto de Asia, y afectará de manera importante a los países exportadores de materias primas y commodities, que en su mayoría son países en desarrollo. Europa ya está sintiendo los efectos de esta situación, especialmente Alemania. Aunque los Estados Unidos son menos dependientes de China como destino para sus  exportaciones, el golpe que han sufrido sus mercados financieros (Dow Jones, NYSE, etc) y las exportaciones políticamente sensibles, especialmente de los estados que votaron por Donald Trump, podrían hacer que la desaceleración de China sea mucho más dolorosa de lo que los líderes estadounidenses quieren reconocer.

Alza en las tasas de interés de largo plazo. Un riesgo menos probable pero más severo en su impacto sería que después de varios años de una tendencia a la baja, las tasas de interés mundiales de instrumentos de largo plazo observaran una tendencia contraria y aumentarán significativamente. No se trata de un simple apretón monetario por parte del Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) en 2019. Si, es verdad que tasas de interés más altas por parte de la FED sería problemático y trastocaría los flujos internacionales de capitales y tipos de cambio, pero esto tendría un efecto de corto plazo y se podría revertir con el tiempo. La verdadera preocupación es por el riesgo de un impacto en las tasas de interés de los bonos de muy largo plazo, las cuales están ahora en su nivel más bajo de la era moderna.

¿Qué podría generar que las tasas de interés de largo plazo aumenten? Un factor, por el lado benigno, sería un aumento en la productividad en sólo una parte de mundo. Un ejemplo sería que la Cuarta Revolución Industrial comenzará a impactar más rápido de lo que se anticipa, lo cual sería bueno para la economía en su conjunto, pero podría presionar ciertas regiones y grupos que se queden rezagados. Otro ejemplo menos benigno sería que ocurriera una caída pronunciada en el crecimiento económico en Asia que hiciera que esta región perdiera su superávit comercial para convertirlo en un déficit, presionando así las tasas de interés globales. Pero tal vez la causa más probable de mayores tasas de interés globales sea la expansión del populismo que está sucediendo en buena parte del mundo. En la medida en que los populistas echen abajo las políticas pro-globalización de las últimas décadas, sus acciones sembraran las semillas de la duda respecto a que tan “seguras” son las inversiones en la deuda pública de largo plazo de los países desarrollados. Esto podría elevar las primas de riesgo de las tasas de interés, y si los gobiernos son lentos en ajustarse, los déficits fiscales aumentarán, los mercados dudarán aún más de los gobiernos y se generaría un círculo vicioso.

La mayoría de los economistas están de acuerdo en que con las actuales tasas de interés de largo plazo, las economías desarrolladas pueden contratar más deuda pública de la que contratarían si las tasas fueran más altas; pero la noción de que las bajas tasas de interés implican un costo menor y tolerable es una tontería. Los altos niveles de deuda hacen que sea más difícil para los gobiernos el responder agresivamente a shocks, tales como una crisis financiera, una ciberguerra, una pandemia o una guerra comercial que se salga de proporción. La falta de capacidad para responder agresivamente a estos shocks aumenta sustancialmente el riesgo de largo plazo de estancamiento con inflación (estagflación), y es una explicación importante del porque muchos estudios serios han encontrado que los altos niveles de deuda están asociados a menores tasas de crecimiento en el largo plazo.

Si las políticas progresivas descansan demasiado en la deuda pública (en lugar de cobrar mayores impuestos a los que más tienen) para redistribuir el ingreso, es más fácil imaginar que los mercados tendrán dudas respecto a la posibilidad de que los gobiernos algún día puedan comenzar a repagar sus compromisos.

Desde luego que hay otros  riesgos para el crecimiento mundial, incluyendo el creciente caos político en los Estados Unidos, mayores complicaciones con el Brexit, los problemas de deuda de Italia y mayores tensiones geopolíticas.

Ante estos escenarios, con alta probabilidad de materializarse, es importante que el gobierno federal establezca un plan que disminuya nuestra dependencia de los mercados extranjeros, en especial del estadounidense. ¿Cómo se va a fortalecer el mercado interno? ¿Cuáles serán los apoyos para que las empresas aumenten su productividad? ¿Cómo vamos a tener una mano de obra mejor preparada y capacitada? ¿Cuál es el plan de política industrial que se implementará? Urgen las respuestas a estas preguntas porque el escenario global se deteriora de manera acelerada.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

Los riesgos de 2019: Consultas populares e inflación

dinero
El Banxico ha advertido de diversos riesgos a los que se enfrentará la economía mexicana en 2019

El 2019 será un año de importantes riesgos de diversa índole, los que de materializarse tendrán un impacto importante en el desempeño económico nacional, tanto en crecimiento de la producción como del empleo y la estabilidad de precios.

En los Criterios Generales de Política Económica 2019 se estableció una meta de crecimiento del PIB para el año que recién comienza de 2.0%, tasa más baja comparada con el 2.3% al que habría crecido la economía nacional en 2018. Al mediocre crecimiento esperado para este año, hay que sumarle el hecho de que nuestro país está entrando en “un periodo político peligroso”. De acuerdo con un artículo publicado el 3 de enero de este año, en el portal de Forbes, y titulado “The U.S. Economy in 2019: Challenges And Lower Expectations” (La economía de Estados Unidos en 2019: Retos y Menores Expectativas), los votantes mexicanos, quienes inclusive están más disgustados con los partidos políticos que los votantes de los Estados Unidos y el Reino Unido, eligieron a un presidente de izquierda populista que llegó al poder con un clima económico afectado por un extremadamente débil estado de derecho. Menciona que México ocupa la posición 135 de 180 países en el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional. Además ocupa el lugar 95 de 113 países en cuanto a Estado de Derecho por parte del Proyecto de Justicia Mundial (World Justice Project). La publicación afirma que dado lo anterior, el potencial para un desempeño negativo en 2019 por parte de México es enorme.

Por otra parte, al evaluar una economía debemos poner atención en su grado de libertad económica. Las economías más libres tienden a ser más prósperas y de acuerdo a la Fundación Heritage, en el año 2018 México ocupó la posición 63 de 180 países y regiones, con una calificación de 64.8, cifra 1.2 puntos superior a la observada en la pasada medición. Esto ubica a México en la categoría de economía “moderadamente libre” y en un nivel similar al de Filipinas, Jordania, Eslovenia y Albania.  Cabe señalar que los tres primeros lugares en este índice fueron ocupados por (entre paréntesis se menciona la claificación obtenida): Hong Kong (90.2), Singapur (88.8) y Nueva Zelanda (84.2); mientras que los tres peores lugares fueron para: Cuba (31.9), Venezuela (25.2) y Corea del Norte (5.8). Curiosamente dos de los tres peores países en libertad económica son admirados por varios de los nuevos liderazgos políticos en México.

Con Andrés Manuel López Obrador en la presidencia de la República, todo parece indicar que esta calificación comenzará a caer, y lo hará en parte por el mayor riesgo asociado a invertir en México. Concretamente tenemos el riesgo que representa una eventual reforma constitucional al artículo 35 para quitar los “candados” a las consultas populares. Se espera que el Congreso de la Unión aborde esta iniciativa en el próximo periodo de sesiones y logre los consensos para avalar dicha reforma. A continuación explico el tema.

Consultas populares

n-a7-eu201117-2_drupal main image.var_1511164423
Morena busca reglamentar las Consultas Populares, lo que podría convertirse en un riesgo para las inversiones en México.

Desde la llegada del nuevo gobierno federal, es innegable la percepción de un mayor riego para los inversionistas que quieren hacer negocios en México. Este riesgo para los inversionistas llega principalmente por la agenda populista del nuevo presidente. Las mayores fuentes de incertidumbre para las empresas nacionales y extranjeras serán las políticas que se implementen en materia energética por parte de López Obrador y su impulso para permitir consultas ciudadanas en una amplia gama de temas. El partido de Morena ya ha propuesto reformar la Constitución para que cualquier ciudadano, cualquier grupo de interés, o cualquier orden de gobierno (federal, estatal o municipal) pueda solicitar la realización de una consulta, inclusive de temas que la ley actualmente prohíbe que sean sujetos de consulta popular. Es así que la reforma energética, gasto social, inversión privada y medidas anticorrupción podrían ser temas que se vean en una boleta de una próxima consulta popular.

El gobierno de AMLO ve estos cambios como una manera de corregir una falla política y permitir al pueblo el tener una participación significativa más allá de las elecciones federales de cada tres años. Pero en la práctica, esta reforma tiene altas probabilidades de convertirse en una fuente de mayor incertidumbre para las inversiones y los negocios. Los inversionistas afectados por solicitudes de consultas podrían defenderse de dichas solicitudes en los tribunales. Sin embargo, los jueces podrían alinearse con la parte que busca la consulta popular, abriendo así el camino para dictar una sentencia  vinculante que estropee los planes de inversión de una compañía.

Las inversiones privadas que podrían afectar el medio ambiente o causar preocupaciones a la salud estarían en un mayor riego. Los votantes a nivel municipal, estatal o federal podrían detener algún proyecto supuestamente disruptivo, incluyendo petróleo, gas, construcción de ductos, e inclusive proyectos de energías limpias. Los grandes proyectos de transporte, tales como autopistas también estarían en peligro. Adicionalmente, los inversionistas podrían enfrentar los problemas legales ya cuando vayan bastante avanzados en la búsqueda de financiamiento para sus proyectos. Si las consultas provocan que fracasen proyectos relevantes en materia energética y obras públicas, entonces los inversionistas considerarían a México como un destino más riesgoso para el capital y probablemente retrasen sus proyectos o de plano los cancelen.

Riesgos para proyectos energéticos

Para las inversiones en proyectos energéticos, la amenaza es mucho más grande. Además de ser un objetivo probable de las consultas populares, se enfrentan a un presidente de la República que tiene una imagen en general negativa de las reformas de 2013. Morena y sus aliados actualmente carecen de los votos suficientes que necesita en el Senado para echar para atrás partes sustanciales de dichas reformas, por lo que el camino por la vía del Legislativo está bloqueado por el momento. Pero la administración de AMLO de todas maneras tiene la intención de moldear la política energética para ajustarla a sus prioridades políticas.

Para lograr esto, el nuevo gobierno probablemente intentará ajustar los requerimientos de contenido local y los términos de los contratos, lo que puede lograr sin cambios a la Constitución o inclusive en la legislación. También puede reducir el presupuesto anual de las dependencias gubernamentales que supervisan la política energética, como lo son: la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA). Cabe recordar que la CNH supervisa las rondas de licitación de gas y petróleo para la exploración y producción; mientras que la CRE está encargada de emitir permisos para refinación, procesamiento, mercadeo y distribución. ASEA es la encargada de aprobar los permisos ambientales para las inversiones en toda la cadena de valor.

comision-reguladora-de-energia-aprueba-su-programa-regulatorio
El dotarle de menos recursos a la CRE, CNH y ASEA puede ser una forma de incidir en la política energética del país.

El recortarle sus presupuestos probablemente conduzca a despidos de empleados profesionales de estas dependencias; lo que será exacerbado por la orden presidencial de limitar los sueldos a los empleados públicos. De esta manera, sin un esfuerzo amplio por modificar la Constitución o el marco legal, AMLO podría frenar la inversión privada en el sector energético mexicano durante años al disminuir el tamaño y la eficiencia de los órganos reguladores de energía.

Los riesgos que ve el Banco de México

Ahora, en cuanto a política monetaria y los riesgos asociados a la inflación. Cabe recordar que en su pasada reunión del 20 de diciembre, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió aumentar su tasa de tasa de interés objetivo a 8.25%. Esta decisión, que sin duda daña la inversión productiva nacional, e incrementa el costo financiero de la deuda del gobierno, empresas y hogares, fue tomada por los riesgos que también observa el banco central mexicano para el 2019.

En la minuta publicada de la reunión de la más reciente Junta de Gobierno del Banxico se mencionan algunos de los riesgos que durante este año podrían generar mayor volatilidad en los mercados financieros internacionales. Entre ellos se encuentra el menor ritmo de crecimiento económico, aunado a la posibilidad de un deterioro adicional en la confianza de los hogares y los negocios derivado de las tensiones comerciales de Estados Unidos con otros países del mundo. Menciona que en particular, si bien China y Estados Unidos acordaron una tregua en materia comercial, prevalece la incertidumbre sobre si efectivamente se logrará un acuerdo de largo plazo que evite un deterioro en el dinamismo económico y una afectación en las cadenas de producción a nivel global. Además, prevalece una serie de eventos de riesgo de índole política entre los que destacan las negociaciones de salida de Reino Unido de la Unión Europea, la negociación del presupuesto fiscal en Italia y otros eventos idiosincrásicos en países emergentes. También señala que las altas valuaciones de algunos activos financieros y el alto apalancamiento del sector corporativo en algunos países avanzados siguen siendo un riesgo latente.

images
El lenguaje de la última minuta de la reunión de la Junta de Gobierno del Banxico denota una profunda preocupación.

Por su parte, en la misma minuta se hace mención a los riesgos que enfrenta nuestro país en cuanto a control de la inflación, entre los que destacan los siguientes: a. Que la cotización de la moneda nacional continúe siendo presionada tanto por factores externos, como internos; b. Considerando la magnitud de los aumentos al salario mínimo recientemente anunciados, además de su posible impacto directo, se enfrenta el riesgo de que estos propicien revisiones salariales que rebasen las ganancias en productividad y generen presiones de costos con afectaciones en el empleo formal y en los precios; c. Que persistan presiones en los precios de los productos agropecuarios o que se den nuevos incrementos en los precios de los energéticos; d. Que se presente un escalamiento de medidas proteccionistas y compensatorias a nivel global; e. Que se registre un deterioro de las finanzas públicas; f. Por los choques observados y los niveles que ha alcanzado la inflación, existe el riesgo de que se presenten efectos de segundo orden en el proceso de formación de precios; g. A lo anterior se suman riesgos de carácter estructural derivados de la posible adopción de políticas que pudieran conducir a cambios profundos en el proceso de formación de precios en la economía.

Dado todo lo anterior, el Banxico considera que al arranque de 2019 el balance de riesgos respecto a la trayectoria esperada para la inflación se ha deteriorado y muestra un importante sesgo al alza, en un entorno de marcada incertidumbre. En este sentido es de esperarse que en la medida en que se materializan algunos de los riesgos arriba mencionados y la tasa de inflación se mantiene fuera del objetivo del Banxico, veamos una mayor restricción monetaria que se traducirá en mayores tasas de interés, con el consecuente efecto negativo por el mayor costo financiero de las deudas, menor inversión productiva, menos dinamismo del sector construcción, menor venta de automóviles, entre otros.

Es así que el escenario para el 2019 es complicado, parece que la economía está en una posición de enorme debilidad, lo que es exacerbado por el débil estado de derecho y la implementación de políticas públicas sin la debida planeación. Es cierto que el gobierno federal salió bien librado del reto que representaba presentar un Paquete Económico 2019 sensato que fuera bien visto por los inversionistas (quienes básicamente lo que buscan es garantizar el pago de sus intereses y capital); sin embargo, hay muchos temas que no terminaron de gustar al sector privado nacional, de los cuales estaremos escribiendo en las próximas entregas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La deuda pública es el mayor lastre para México

33e85-peso-caida-flecha_635-798034
Una variable que explica la debilidad de la economía mexicana es su débil situación fiscal.

La deuda pública es el mayor lastre en materia económica con el que carga el país y es responsable de muchos de los recortes presupuestales que se han propuesto para el 2019, además de ser la causa de los mayores controles fiscales propuestos, los cuales sin duda afectarán los flujos operativos de las empresas. En esta entrega se explica lo que la deuda pública representa para las finanzas de México y como ésta limita las posibilidades de desarrollo económico y social.

Al mes de octubre de 2018, el saldo total de la deuda neta se ubicó en 10.517 billones de pesos, de los cuales 6.602 billones de pesos correspondían a deuda interna neta y el resto, el equivalente a 3.915 billones de pesos eran deuda externa neta (197,731 millones de dólares). Aunque diversos economistas y analistas lo nieguen, este nivel de endeudamiento representa una pesada carga fiscal para el país.

Diversos economistas dicen que el saldo de la deuda pública no representa un problema porque equivale a apenas el 45% de un PIB nominal, que ascendió a 23.425 billones de pesos al tercer trimestre de 2018. Argumentan inclusive que México todavía se puede endeudar más y ponen como ejemplo la situación fiscal de naciones desarrolladas, como Japón que tiene una deuda pública que representa el 253% de su PIB, o los Estados Unidos con una que representa el 105.4% de su PIB.

Estas comparaciones son irresponsables, porque pretenden hacer creer que todavía nos podemos endeudar más como país, siendo que ya hemos llegado al límite del endeudamiento en función de nuestra capacidad de hacer frente al costo financiero de dicha deuda. Para el año 2018 el costo financiero de la deuda se estima que será de 630.791 miles de millones de pesos (mmdp), cifra que representa el 12.35% de los 5.106 billones de pesos que se tendrán de ingresos presupuestarios por parte del sector público.  Para el 2019 el costo financiero se pronostica en 749.574 mmdp, cantidad que representa el 14.21% de los ingresos presupuestarios del sector público previstos para dicho año. Vemos pues que para el 2019 se espera que tan sólo por los intereses que genera la deuda del sector público se eroguen casi 120 mmdp adicionales respecto a este año, y pues de algún lugar debe salir ese dinero extra que se requiere.

Deuda pública
2018/p: dato al mes de octubre de 2018, Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de la SHCP

Es así que sin duda, este mayor costo financiero, sumado al capricho de cancelar el aeropuerto de Texcoco, así como la necesidad de cumplir promesas de campaña, explican varios de los  muy sensibles recortes planteados en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019. En otras palabras, dados los compromisos existentes, el costo de tener finanzas públicas ”equilibradas” es el recorte presupuestal planteado. Y no, no se trata de estar en crisis para que sea justificable realizar ajustes presupuestales (como recientemente lo dijo el columnista Pablo Hiriart), sino que los recortes al gasto son precisamente una condición indispensable para evitar esa crisis.

Al final de cuentas, debemos quedarnos con el dato de que tan sólo el pagar los intereses de la deuda del sector público se lleva casi uno de cada siete pesos que eroga todo el sector público federal; y lo peor es que en tanto no bajen las tasas de interés en México, éste se ha convertido en un problema crónico para las finanzas públicas del país. ¿Cómo fue que llegamos a esta lamentable situación?

En el año 2006 el costo financiero de la deuda pública en México fue de apenas 250.065 mmdp, para el año 2012 fue de 305.118 mmdp, ya en el año 2015 fue de 408.287 mmdp, y como ya se señaló, en el 2018 se estima que será de 630.791 mmdp, hasta llegar a los casi 750 mmdp en 2019. Estas mayores erogaciones son producto de tres factores: 1) El incremento irresponsable del saldo de la deuda pública en el sexenio de Enrique Peña Nieto (creció 96.5% entre el 31 de diciembre de 2012 y el 31 de octubre de 2018), 2) El aumento en las tasas de interés en México a partir de diciembre de 2015 (los Cetes a 28 días pasaron de 3.14 en diciembre de 2015 a 7.83% en noviembre de 2018), y 3) Por la reciente alza en las tasas de interés en los Estados Unidos (la tasa de fondos federales pasó de 0.12% en noviembre de 2015 a 2.20% en noviembre de 2018).

Cabe señalar que en 2019 la deuda del sector público seguirá aumentando en términos nominales. Para dicho año se plantea un superávit de 245.733 mmdp, pero al restarle los intereses de la deuda por 749.574 mmdp, pues acabamos con un balance económico deficitario por 503.841 mmdp, y es precisamente en este monto en lo que veremos aumentar la deuda del sector público el año que viene. En otras palabras, la deuda del sector público federal aumentará el año que viene en más de medio billón de pesos para rebasar los 11 billones al cierre de 2019.

Intereses
2018/p: Estimación de cierre de año; Fuente: Elaborado por GAEAP con datos de la SHCP

Una de las peores cosas de toda esta situación es que el crecimiento de la deuda pública en México no se ha traducido en un país más competitivo o un país con mucha mayor infraestructura física. ¡El ritmo de endeudamiento durante el sexenio de Enrique Peña Nieto fue equivalente a 2,700 millones de pesos diarios! ¿Y para qué sirvió todo ese dinero? Los responsables del endeudamiento deberían dar una explicación, pero lo que si es una realidad es que no fue dinero que fuera para inversión física.

De acuerdo a cifras de la Secretaría de Hacienda, el gasto en inversión física directa estuvo muy por debajo del ritmo de endeudamiento y vino hacía menos en los últimos años del sexenio de Peña Nieto. En 2016 dicho gasto fue de 455.074 mmdp, en 2017 cayó a 321.225 mmdp, y en los primeros 10 meses de 2018 es de tan sólo 279.085 mmdp. Queda claro que lo que se invirtió en infraestructura por parte de sector público en el pasado sexenio fue tan sólo una parte del monto en el que endeudaron al país, por eso la forma como nos endeudaron fue irresponsable y ahora pagamos las consecuencias.

A manera de conclusión podemos decir que la herencia fiscal de Enrique Peña Nieto trascenderá su sexenio y limitará mucho lo que se pueda hacer en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. La apuesta del gobierno no es lograr un balance económico positivo (superávit fiscal) sino simplemente lograr que la deuda crezca a una tasa inferior a lo que crece el PIB nominal para que éste tenga cada vez un menor peso en la economía. Sin embargo, lo que se debe cuidar es que el costo financiero de la deuda sea cada vez un porcentaje más bajo de los ingresos presupuestarios del país. Esta es la única manera en que las calificadoras de deuda soberana nos podrán ver como un país con finanzas públicas sólidas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

¿El Paquete Económico 2019 es responsable?

2066723
La SHCP entregó al Senado el Paquete Económico 2019, se espera que la discusión sobre el mismo inicie de inmediato.

De conformidad con los tiempos legales, el 15 de diciembre la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entregó al Congreso de la Unión el Paquete Económico 2019, el cual está conformado por los Criterios Generales de Política Económica (CGPE), la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación (ILIF) y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF). A continuación presento algunas consideraciones al respecto:

Criterios Generales de Política Económica 2019

Los CGPE 2019 son muy importantes, ya que fundamentan las estimaciones de ingresos y gastos que tendrá el sector público federal. Si estos no reflejan la realidad del país y del mundo, difícilmente habrá credibilidad en cuanto a alcanzar la meta de ingresos y gastos públicos.

En cuanto al Producto Interno Bruto (PIB) se estima que éste crecerá entre 1.5% y 2.5%, siendo la estimación puntual de crecimiento del 2.0%. De esta manera, se espera que el PIB nominal sume 24.942 billones de pesos. La tasa de crecimiento real planteada para el 2019 es menor a la observada en 2018, la cual se espera que sea de 2.3%; sin embargo se debe reconocer que es realista y va en línea con las estimaciones plasmadas en la encuesta de expectativas económicas de Banamex.

Se estima que la inflación anualizada para el periodo de diciembre de 2018 al mismo mes de 2019 será de 3.4%, en línea con la estimación del Banco de México. Esto implica una disminución sustancial respecto a la tasa de inflación anual esperada para el cierre 2018 de 4.7%.

En cuanto a la estimación del tipo de cambio, se plantea un promedio anual y de fin de periodo de 20 pesos por dólar. Este es un nivel ligeramente por debajo de los 20.23 pesos por dólar en el que se encuentra el dólar al momento de escribir estas líneas. Considero que dadas las circunstancias que generan volatilidad en la moneda, tales como los conflictos comerciales internacionales y el próximo debate por la aprobación del T-MEC en Estados Unidos, que la estimación de un tipo de cambio en 20 pesos es posible, pero poco probable que ocurra. Más realista sería un tipo de cambio en 20.50 pesos por dólar como promedio anual.

En materia de tasas de interés, se espera que la tasa de los Cetes a 28 días sea de 8.3% al final del año y como promedio anual. Al momento de escribir estas líneas la tasa de los Cetes a 28 días es de 7.97%, por lo que la estimación del gobierno federal es que el año entrante las tasas de interés aumenten en poco más de un cuarto de punto porcentual. Considero que el nivel de tasas de interés de los Cetes a 28 días pronosticado en los CGPE 2019 no se materializará y que en realidad terminará siendo más alto, en torno al 8.5%. Esto porque es altamente probable que el Banco de México elevará en un cuarto de punto porcentual su tasa de interés objetivo en su próxima reunión, lo que de entrada hará que arrancando el año los Cetes a 28 días estén en un nivel cercano al 8.25%.

Finalmente, los CGPE 2019 estiman que el déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos sea de -27.326 miles de millones de dólares, cifra equivalente al 2.2% del PIB. Esta cifra va en línea con la estimación de analistas, y es una cifra que debe ser monitoreada de cerca, ya que implica el déficit de cuenta corriente más alto desde 1994.

En cuanto a las variables de apoyo, vemos que para 2019 se estima un crecimiento del PIB estadounidense de 2.6% y una tasa de interés internacional (Libor 3 meses promedio) de 2.9%. El precio promedio de la mezcla mexicana de petróleo es de 55 dólares por barril, nivel 7 dólares inferior al observado en 2018. Para 2019 se estima una plataforma de producción de crudo de 1.847 millones de barriles al día, cantidad similar a la observada en 2018, aunque en cuanto a la plataforma de exportación de crudo se estima 1.016 millones de barriles por día, cantidad inferior a los 1.192 millones diarios en promedio observados en 2018.

En relación a los precios de las gasolinas, los CGPE señalan que solo se actualizarán por la inflación, y durante 2019 se aplicará un mecanismo para modular los precios, a fin de mantenerlos constantes en términos reales. Es decir, se espera que nuevamente el IEPS sirva como amortiguador para evitar movimientos en los precios de las gasolinas por encima de la inflación.

Variables macroeconómicas 2019

Después de analizar lo plasmado en los CGPE 2019, queda claro que las variables planteadas están en línea con las expectativas de los analistas; sin embargo, es importante que la SHCP tenga presente que el marco macroeconómico planteado puede verse afectado si llegaran a exacerbarse algunos riesgos que han venido materializándose, entre los cuales destacan: 1. Las condiciones financieras más astringentes por la normalización de la política monetaria de Estados Unidos, 2. Un aumento en las tensiones comerciales y geopolíticas a nivel mundial, y 3. Mayor volatilidad en los mercados financieros globales y nacionales, en especial por la incertidumbre generada por la aprobación del T-MEC en el Congreso de Estados Unidos.

Ley de Ingresos de la Federación 2019

En materia de ingresos, es muy importante comenzar señalando que se preserva en lo fundamental el marco tributario, ya que no se proponen aumentos en las tasas de los impuestos existentes ni la creación de impuestos nuevos. Sin embargo, se hace mención en los CGPE que en la segunda mitad de la administración se propondrá una reforma fiscal con ejes rectores en la progresividad y la simplicidad del marco tributario, entre otros temas como la economía digital.

Los ingresos presupuestales totales para 2019 se estiman en 5.274 billones de pesos, de los cuales 1.045 billones corresponden a ingresos petroleros y 4.229 billones son ingresos no petrtoleros. De estos últimos, 3.287 billones son ingresos tributarios, 120.3 miles de millones de pesos (mmdp) son ingresos no tributarios, y 821.5 mmdp son ingresos de organismos y empresas.

Considero que de manera prudente, con respecto a la estimación de como cerrará el 2018, se prevé que los ingresos presupuestarios de 2019 muestren un decrecimiento real de -0.5%.  Esto es producto de un aumento real de 1.0% en los ingresos petroleros y de una caída real de -0.9% en los no petroleros. Sin embargo, se estima un aumento real de 3.8% en los ingresos tributarios. Este aumento, por encima de la expectativa de crecimiento del PIB, hace suponer que se endurecerá la fiscalización.

Un tema relevante es que en 2019 se implementará un paquete de estímulos para los municipios de la franja fronteriza norte. Dicho estímulo consistirá en una tasa de Impuesto al Valor Agregado (IVA) reducida del 8% y una reducción en un tercio de Impuesto Sobre la Renta (ISR) a personas morales y personas físicas con actividad empresarial. De la mano de lo anterior, se dará un incremento al salario mínimo que puede ser absorbido por las empresas en función del ahorro fiscal que tendrán. Este estímulo tendrá un costo fiscal de 19.6 mmdp para el IVA y de 22.6 mmdp para el ISR.

Presupuesto de Egresos de la Federación 2019

El gasto neto total del sector público será de 5.778 billones de pesos, lo que implica un decrecimiento real en 2019 de -0.2% respecto a la cifra estimada para el cierre de 2018. De este total, el gasto programable pagado será de 4.086 billones de pesos, cifra 2.4% real inferior a la prevista para el cierre de 2018.

En cuanto al costo financiero de la deuda en 2019, se estima que será de 749.074 mmdp, cifra superior a los 630.291 mmdp que se estima se erogarán en 2018. Por su parte, las participaciones a entidades federativas serán de 914.496 mmdp en 2019, cifra 3.7% real por encima de la cifra de cierre de 2018.

Cabe señalar que el Paquete Económico considera recursos por cerca de 252 mmdp para Proyectos Prioritarios del Sector Central. Destacan la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, que con un presupuesto planteado de 100 mmdp permitirá duplicar los recursos que reciben los adultos mayores; el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, para el que se proponen 44.3 mmdp para brindar oportunidades de trabajo y estudio a 2.6 millones de jóvenes; y diversos proyectos de infraestructura ferroviaria, carretera y aeroportuaria por un monto de 30.4 mmdp, que potenciarán la conectividad interna y con el exterior de nuestro país.

Deuda pública

Analizando los ingresos presupuestarios y el gasto neto pagado, vemos una diferencia negativa de -503.841 mmdp, y es en esta proporción en la que se espera que aumente la deuda pública durante 2019. Entonces vemos que si bien se espera un superávit primario de 245.733 mmdp, al restarle el costo financiero de la deuda por 749.574 mmdp, nos arroja el déficit equivalente al monto en el que se espera que aumente el saldo de la deuda pública, el cual es de 503.841 mmdp.

De esta manera, se espera que el resultado fiscal planteado en el Paquete Económico 2019 ocasionará que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se ubiquen en una proporción de 2.5% del PIB, de manera que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), que es considerada la medida más amplia de la deuda del país, no aumente con respecto al estimado de cierre para 2018.

Finanzas Públicas 2019b

Desde luego que hay mucho más que decir respecto al Paquete Económico 2019, de lo cual seguramente escucharemos en los próximos días. En mi parecer, lo presentado es sensato y prudente, no estamos viendo un paquete irresponsable. Sin embargo, aun falta la aprobación por parte del Congreso de la Unión. En el caso de Senadores la Ley de Ingresos, y en el caso de Diputados, la Ley de Ingresos y posteriormente el Presupuesto de Egresos. Hay que cuidar que lo presentado no se descomponga durante el debate legislativo.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

La inestabilidad del peso y algunas de sus causas

33e85-peso-caida-flecha_635-798034
En 2017 y 2018 el peso mexicano ha sido una de las monedas más volátiles.

Para muchos, el año 2018 ha sido uno de elevada volatilidad en materia de tipo de cambio. A lo largo de este año hemos visto el dólar en niveles que han oscilado entre 17.9830 y los 20.7120 pesos, lo que implica que el peso ha fluctuado en un rango de 2.7290 pesos. Esta gran inestabilidad en el tipo de cambio desde luego que ha complicado las tareas de planeación, sobre todo para aquellas empresas que realizan operaciones de comercio exterior.

El problema de la volatilidad cambiaria no es reciente, sino que la venimos arrastrando de manera relevante desde el 2016, año en el que se realizaron las campañas presidenciales en los Estados Unidos, y el candidato del Partido Republicano, Donald Trump, amenazaba que si ganaba la elección retiraría a su país del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), construiría un muro fronterizo con México, haría que fluyera menos inversión extranjera hacía México, y haría una deportación masiva de migrantes mexicanos. Una vez que se dio el triunfo del Republicano, sus políticas económicas y declaraciones han ocasionado importantes fluctuaciones en el valor de las monedas, y a México parece afectarle más que a otros países.

En esta entrega se analiza cómo ha evolucionado la volatilidad del peso mexicano frente al dólar y posteriormente se realiza un análisis comparativo de la volatilidad de nuestra moneda en relación a un grupo de otras 10 divisas. Finalmente, se explican algunas de las razones que provocan la debilidad y volatilidad del peso.

De acuerdo con datos del Pacific Exchange Rate Service (PERS) de la Universidad de British Columbia, con cotizaciones diarias, el tipo de cambio promedió 18.91 pesos por dólar en 2017, y las cotizaciones registraron una desviación estándar de 1.06 pesos. Con estos dos datos podemos construir un indicador de volatilidad dividiendo el valor de la desviación estándar entre la media, y de esta manera, este indicador arroja un valor de 5.6% para el peso mexicano en el año 2017.  Ahora, en relación a lo que va del año 2018 la media (o promedio) de las cotizaciones diarias del tipo de cambio es de 19.18 pesos por dólar y se registra una desviación estándar de 0.68 pesos, lo que arroja un cociente de desviación estándar respecto a la media de 3.5%.

Si limitamos el análisis a las cotizaciones diarias del peso mexicano frente al dólar, para el periodo del 1 de noviembre al 6 de diciembre de este año, vemos que el tipo de cambio promedio fue de 20.27 pesos por dólar con una desviación estándar de 0.20 pesos, lo que nos arroja una relación de desviación estándar respecto a la media de apenas el 1.0%. Todos estos datos significan que contrario a lo que pudiera pensarse, la volatilidad del tipo de cambio ha venido disminuyendo en 2018 respecto a la observada en 2017.

¿Cómo se compara la volatilidad del tipo de cambio del peso mexicano frente al dólar con la registrada por otras monedas? Para responder esta pregunta, en GAEAP realizamos un análisis de la volatilidad de las siguientes divisas: peso argentino (ARS), real brasileño (BRL), dólar canadiense (CAD), peso chileno (CLP), yuan chino (CNY), peso colombiano (COP), euro (EUR), yen japonés (JPY), won de Corea del Sur (KRW) y el dong vietnamita (VND).

Con datos del PERS, encontramos que durante 2017 de este grupo de 11 monedas la de mayor volatilidad fue el peso mexicano (MXN) con un cociente de desviación estándar dividido entre su cotización promedio de 5.6%. Le siguieron las siguientes monedas de mayor a menor volatilidad (en paréntesis se indica el cociente de la desviación estándar dividido entre el promedio anual de cotizaciones diarias): ARS (5.5%), EUR (4.6%), CAD (3.2%), CLP (2.5%), BRL (2.2%), KRW (2.1%), CNY (1.9%), COP (1.9%), JPY (1.6%), y VND (0.6%). Vemos que contrario a lo sucedido con el peso mexicano, el dong vietnamita fue la moneda que presentó la mayor estabilidad, lo cual se debe a los controles cambiarios que ejerce el régimen comunista que controla al país.

5493745-615x384
En el 2018 el dólar ha oscilado entre los 17.9830 y los 20.7120 pesos

En lo que va del año 2018, vemos que la moneda que registra la mayor volatilidad es el peso argentino (ARS) con un cociente de desviación estándar respecto a su cotización promedio del año de 26.2%. Le siguen las siguientes monedas ordenadas de mayor a menor volatilidad (en paréntesis se indica el cociente de desviación estándar respecto a la cotización promedio del periodo): BRL (8.1%), CLP (5.0%), COP (4.5%), CNY (3.9%), MXN (3.5%), EUR (3.0%), KRW (2.4%), JPY (2.1%), CAD (2.0%) y VND (1.2%). Vemos que el peso mexicano (MXN) ocupó la sexta posición de las 11 monedas analizadas, también destaca que nuevamente fue el dong vietnamita (VND) la de menor volatilidad. Esto último es positivo para la manufactura en México porque en la medida en que se ha encarecido el dólar estadounidense, también lo ha hecho el dong y eso hace que los productos vietnamitas sean más caros y entonces se limiten las importaciones originarias desde dicha nación.

En cuanto a la volatilidad observada en el periodo del 1 de noviembre al 6 de diciembre, vemos que la moneda de mayor volatilidad fue nuevamente el peso argentino (ARS) con un cociente de desviación estándar respecto al tipo de cambio promedio de 2.8%. Le siguen las siguientes monedas ordenadas de mayor a menor volatilidad (en paréntesis se indica el cociente de desviación estándar respecto al tipo de cambio promedio del periodo): BRL (1.7%), MXN (1.1%), JPY (1.0%), COP (1.0%), CLP (0.6%), CAD (0.6%), VND (0.5%), CNY (0.5%), EUR (0.4%) y KRW (0.4%). Vemos que en el periodo de análisis el peso mexicano (MXN) ocupa el tercer lugar en cuanto a volatilidad, mientras que el won de Corea del Sur es la moneda más estable. Por su parte, el yuan chino ha disminuido mucho sus fluctuaciones frente al dólar, no obstante la guerra comercial que mantiene con los Estados Unidos.

Lo que este análisis nos indica es que para las monedas de Argentina, Brasil, Chile, China, Colombia, Japón, Corea del Sur y Vietnam el año 2018 ha sido más volátil, para sus respectivas monedas, comparado con el año 2017. Mientras que para Canadá, las naciones de la Unión Económica y Monetaria de Europa, así como para México, la volatilidad de sus monedas ha sido menor.

Volatilidad tipo de cambio

Después de conocer estos datos, resulta relevante preguntarnos cuales son las causas de que México tenga una de las monedas más volátiles a nivel mundial. ¿Por qué México no tiene una moneda fuerte?

Una de las causas que explica la debilidad del peso mexicano es el deterioro que han sufrido las finanzas públicas del país. De acuerdo con estadísticas de la secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), a octubre de 2018 el saldo de la deuda neta del sector público federal ascendió a 10.517 billones de pesos, cifra que se compara negativamente con el saldo de la deuda neta de 5.352 billones de pesos, observada al cierre de diciembre de 2012. Estos datos implican que en el lapso de 5 años y 10 meses, el nivel de endeudamiento de nuestro país se elevó en 96.50%, equivalente a 5.165 billones de pesos. Este aumento en el nivel de endeudamiento ha sido más que irresponsable, nominalmente ha sido por mucho el más alto de la historia del país, y tendrá importantes repercusiones para las finanzas públicas por el excesivo costo financiero de la deuda.

Deduda pública
El mayor problema que Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray le heredan a Andres Manuel López Obrador es el saldo de la deuda del sector público federal. 

En el año 2012 el sector público federal destinó 305.12 mil millones de pesos (mmdp) para pagar los intereses de la deuda del sector público. En el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2018 se presupuestaron 663.98 mmdp para hacer frente al costo financiero de la deuda, pero en realidad dicho costo acabará siendo superior a los 700 mmdp. Derivado de las alzas en las tasas de interés, se estima que en 2019 el pago de intereses por la deuda del sector público será cercano a los 800 mmdp. Esto implica que para el año que viene el costo financiero de la deuda se llevará aproximadamente el 14.5% de la totalidad de los recursos del Presupuesto de Egresos de la Federación (los que dispondrá el sector público).

Desde luego que este dato ilustra la posición de enorme vulnerabilidad en la que se encuentran las finanzas del país, esto lo ven las calificadoras de riesgo y hace imposible que mejore nuestra calificación crediticia de la deuda soberana. Sin una mejor calificación, pues es difícil atraer suficientes flujos de divisas a menores tasas de interés, y por el contrario, el estar con la incertidumbre respecto a la evolución de la calificación de nuestra deuda nos pone en una situación complicada.

Claro que hay otros factores que inciden en la debilidad de nuestra moneda y por lo tanto, en la volatilidad que sufrimos. Podemos extender este análisis y hablar del papel que juegan los especuladores, del rol del gigantesco déficit comercial que tenemos con las naciones asiáticas, de la escasa participación de componentes mexicanos en el total de “nuestras” exportaciones, del papel de la política monetaria por parte del Banco de México, del efecto perverso causado por la inflación generada por parte del propio gobierno federal, de los Twits de Donald Trump, entre otros. Ya habrá oportunidad de elaborar respecto a estos elementos en posteriores entregas.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

El primer nubarrón internacional para AMLO: la aprobación del T-MEC

1543583084721
El T-MEC fue firmado el 30 de noviembre en Buenos Aires, Argentina.

Más allá de la estructuración y presentación ante el Congreso de la Unión del Paquete Económico 2019, uno de los primeros retos que habrá de afrontar el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en materia económica es el de la volatilidad financiera que seguramente se dará durante el proceso de aprobación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC o USMCA por sus siglas en inglés) en el Congreso de los Estados Unidos. Y es que después de la firma de este nuevo tratado, el pasado viernes 30 de noviembre en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, ahora viene el complicado proceso político para su aprobación legislativa en las tres naciones.

Mientras que en México el proceso de aprobación es relativamente sencillo, en los Estados Unidos el proceso es mucho más complejo. De acuerdo al Artículo 76 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, los tratados internacionales deben ser aprobados por el Senado de la República y dicha aprobación debe hacerse por mayoría absoluta. Esto implica que se requieren 65 votos de los 128 legisladores que conforman dicha cámara. En este sentido, no se prevén complicaciones para lograr una aprobación en el Senado mexicano dado que Jesus Seade del equipo de transición de AMLO participó en la fase final de la negociación del nuevo tratado. Cabe señalar que el movimiento “Juntos Haremos Historia”, que llevó a López Obrador al poder, cuenta con 69 senadores, cantidad suficiente para aprobar el T-MEC sin necesidad de sumar a ningún otro partido político.

Como lo señalé en el párrafo anterior, el proceso de aprobación en los Estados Unidos es mucho más complicado, ya que en dicho país se requiere la aprobación por parte de sus dos cámaras legislativas: el Senado y la Cámara de Representantes. Hay que recordar que el pasado 6 de noviembre, dicho país celebró “elecciones intermedias” en las que se renovaron 35 escaños del Senado y la totalidad de los 435 asientos de la Cámara de representantes.  Después de dicha elección vemos que en cuanto a la aprobación en el Senado, no se prevén mayores problemas dado que el Partido Republicano (el partido de Donald Trump) mantuvo la mayoría con 53 de 100 asientos. En cuanto a la Cámara de Representantes, ahí si pueden complicarse las cosas para Trump dado que su partido perdió la mayoría de la que gozaba y ahora solo tiene 200 de los 435 asientos que la conforman, siendo entonces el Partido Demócrata quien ostenta la mayoría.

El hecho de no contar con mayoría del Partido Republicano en la Cámara de Representantes probablemente le complicará mucho a Trump la aprobación del T-MEC. Es de esperarse que los legisladores del Partido Demócrata no le darán a Donald Trump “una victoria” fácil que pueda ir a presumir a su base como una promesa de campaña cumplida. En este sentido, desde mediados de noviembre hemos visto notas periodísticas en las que se señala que los Demócratas en el nuevo Congreso (que entra en funciones este 3 de enero) han dejado en claro que no aceptan la forma como quedó redactado el T-MEC y que desean estándares laborales más estrictos, además de que realmente sean exigibles en cuanto a su cumplimiento por parte de México.

USMCA Timeline
El T-MEC aún debe ser aprobado por los cuerpos legislativos de los tres países que lo conforman. El proceso será complicado en EE.UU. 

El Representante del Partido Demócrata, Richard Neal, quien probablemente encabezará el Comité de Medios y Arbitrios en la Cámara de Representantes, ha dicho “necesitamos evaluar si este acuerdo (el T-MEC) realmente implica mejoras reales respecto al TLCAN existente…especialmente en lo que respecta al cumplimiento de las disposiciones del acuerdo, incluyendo las disposiciones que siempre han sido críticas para el apoyo Demócrata – aquellas que proveen las protecciones para los derechos de los trabajadores y en materia ambiental.”

Más preocupante aún resultan las declaraciones de la poderosa senadora Demócrata por Massachusetts, Elizabeth Warren, que es considerada una posible contendiente para la elección presidencial del 2020. El pasado 29 de noviembre durante un discurso criticó el T-MEC al señalar que en la forma como está escrito “El acuerdo de Trump no detendrá el serio y constante daño que el TLCAN le causa a los trabajadores estadounidenses.  No detendrá el outsourcing, no aumentará los sueldos y no creará empleos. Es el TLCAN 2.0”. Warren mencionó algunos de los puntos que históricamente le han preocupado a los Demócratas: estándares laborales, estándares ambientales más bajos y las reglas que protegen las patentes de las compañías farmacéuticas. “Las nuevas reglas harán más difícil el bajar los precios de algunos medicamentos para los adultos mayores y para cualquiera que requiera acceso a medicinas que pueden salvar su vida”, agregó Warren.

Warren
Elizabeth Warren, una mujer muy poderosa en el Senado, quiere cambios al T-MEC antes de aprobarlo. 

Pero no sólo los algunos Demócratas se oponen, también hay críticos en el Partido Republicano, como es el caso del Senador Pat Toomey de Pensilvania. Este Senador expresó sus objeciones al T-MEC, que incluyen la manera como quedó redactada la cláusula “sunset” que requiere que el acuerdo sea revisado cada 6 años y renovado cada 16, reglas de origen con requerimientos de salarios mínimos y una protección a inversionistas mucho más débil. Además es muy crítico de que los aranceles al acero y al aluminio no fueron removidos del nuevo acuerdo. “Será un gran ´no´ en su forma actual, dijo Toomey.  Por su parte, el Senador Marco Rubio de Florida, también ha manifestado su insatisfacción con el T-MEC al señalar que es un mal acuerdo para los productores agrícolas estacionales porque “le permitirá a México continuar con sus prácticas injustas que literalmente sacarán del negocio a los productores de Florida.”

En este contexto es que, después de la firma del T-MEC en Argentina por parte de los líderes de los tres países que lo conforman, el presidente Donald Trump dijo a bordo del Airforce One que tiene la intención de notificarle al Congreso de su país que planea dar por terminado el TLCAN para de esa manera presionar a los legisladores a que aprueben el T-MEC. De materializarse esta notificación de denuncia del TLCAN entonces el Congreso de los Estados Unidos tendría un periodo de 6 meses para aprobar el T-MEC tal como está o de lo contrario, nos quedamos sin libre comercio en Norteamérica.

Esta amenaza y chantaje por parte de Trump no cae nada bien en el ánimo del Congreso estadounidense por lo que el escenario de aprobación del T-MEC en Estados Unidos se ha complicado innecesariamente, ya que mientras no se aprobara el nuevo tratado el comercio en Norteamérica seguiría siendo regido por el tratado actual. Es decir, no había prisa por aprobarlo ya que no estaban amenazados los flujos comerciales. Es así que ahora hay que esperar y ver si efectivamente Trump cumple con su amenaza de denunciar el TLCAN, pero también debemos prepararnos para posibles reacciones fuertes en el mercado cambiario en México en caso de que se cumpla la amenaza.

1vkv7d
Como forma para presionar a su Congreso, Trump amenaza con denunciar el T-MEC.

Si Trump presenta la denuncia del TLCAN y los Demócratas por consigna le dicen “No al T-MEC”, entonces hay que prepararnos para probablemente ver el dólar en niveles de 22 o 23 pesos. De materializarse este escenario las cosas se complican en México para el arranque del sexenio de López Obrador, ya que con un dólar en eses niveles se complicará la lucha contra la inflación; la tasa de interés objetivo del Banxico seguirá aumentando en perjuicio de familias, empresas y del propio gobierno; el costo financiero de la deuda se elevará dejando menos recursos en el Presupuesto de Egresos para lo realmente importante; entre otras cosas.

Considero que esta es la mayor amenaza externa para la estabilidad macroeconómica de México; y por lo tanto el equipo económico de López Obrador debe estar trabajando ya en un plan de contención para evitar la denuncia del TLCAN por parte de Trump y para calmar los mercados en caso de que ésta se materialice. Se aproximan tiempos por demás complicados en demasiados frentes.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General de GAEAP¨

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt