El pasado jueves 1 de febrero, la agencia calificadora de crédito a nivel global Standard & Poors (S&P) ratificó la nota de la deuda soberana de largo plazo de México en moneda extranjera y local en BBB y BBB+, respectivamente. Ambas con perspectiva estable, lo que implica que la agencia probablemente dejará en ese nivel la calificación durante los próximos 12 a 18 meses.
S&P dijo que la perspectiva estable refleja su expectativa de que prevalecerá «una gestión macroeconómica prudente» en los próximos dos años, horizonte que incluye las elecciones generales de junio, la transición presidencial y el inicio del próximo gobierno federal y Congreso de la Unión.
A varios sorprendió esta nota, no por la falta de solidez de la economía mexicana, sino porque se da cuando el Gobierno de México planea tener un gigantesco déficit fiscal de 5.2% del PIB en 2024, hay un gasto creciente en subsidios y transferencias que muy poco aportan al crecimiento económico y la productividad del país, además de que la inversión física disminuyó y está concentrada en unas cuantas obras emblemáticas a cargo de las fuerzas armadas.
Considero que existe un enorme riesgo de que el déficit fiscal, de unos 1.7 billones de pesos para este año, persista hacía adelante por la presión que ejerce el gasto en los subsidios y transferencias, de igual forma, la disminución en las tasas de interés será más lenta de lo anticipado, por lo que el costo financiero de la deuda seguirá muy elevado, mermando la capacidad del gobierno federal de destinar más recursos a las entidades federativas en la forma de participaciones.
En este contexto, en esta entrega analizo la situación de las finanzas públicas en lo que va del sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Primero vemos la situación de los ingresos públicos, luego vemos el gasto, y finalmente la situación de la deuda pública.
Ingresos
Al cierre de 2023, los ingresos presupuestarios totales del sector público sumaron 7.04 billones de pesos, cifra 6.6% nominal superior a la observada en 2022 y 37.6% nominal por encima de la registrada en 2018. Estas tasas de crecimiento son saludables porque implican que los ingresos están creciendo por encima de la inflación del periodo. Como referencia, el alza de precios entre diciembre de 2022 y el mismo mes de 2023 fue de 4.66%, mientras que la inflación de diciembre de 2018 a diciembre de 2023 fue de 28.5%.

Es así que por tercer año consecutivo, los ingresos presupuestarios mostraron crecimientos reales anuales, y alcanzaron un nivel de 22.2% del PIB. La fortaleza de estos ingresos en 2023, con crecimiento nominal de 6.6%, se dio a pesar de que los ingresos petroleros cayeron -27.2%, ya que fueron compensados con un alza de 16.4% en los ingresos no petroleros.
Dentro de los ingresos no petroleros, destaca que los ingresos tributarios crecieron 18.6% nominal, apoyados por el aumento de 278.7% en la recaudación por el Impuesto Especial a la Producción y Servicios (IEPS). Cabe destacar que buena parte de esta extraordinaria tasa de crecimiento se debe a que en 2022 el gobierno federal renunció a lo largo de casi todo el año a cobrar dicho impuestos a las gasolinas y diesel en aras de controlar la inflación (fueron los únicos momentos en que el precio de la gasolina era más bajo en México que en Estados Unidos).
En cuanto a los ingresos tributarios, destaca también el aumento nominal de 10.4% en la recaudación vía Impuesto Sobre la Renta (ISR) y el aumento de ingresos de 11.8% por el Impuesto al Valor Agregado (IVA), lo cual es producto del crecimiento económico registrado de 3.1%. Resalta el aumento de 7.5% nominal en la recaudación de impuestos a la importación, ya que ocurre en un contexto de una disminución de -1.0% en el valor de las importaciones el año pasado y la revaluación del peso.
Para no entrar en más detalle, podemos mencionar que la evolución de los ingresos públicos muestra un buen desempeño en 2023 en comparación con los niveles de 2022 y 2018. Hay que recordar que no se crearon impuestos nuevos, pero el gran “problema” es que el incremento de ingresos recayó en los contribuyentes cautivos, dado que no ocurrieron cambios fiscales significativos que aumentaran la base de contribuyentes.
Gastos
En materia de gasto público, lo primero que salta a la vista es que al cierre de 2023, el gasto neto del sector público presupuestario sumó 8.12 billones de pesos, cifra que contrasta con los ingresos presupuestarios de 7.04 billones lo que implica una diferencia de gasto sobre ingreso de 1.08 billones de pesos.
En el periodo de 2018 a 2023 el gasto público creció 45.3% nominal, mientras que en el periodo de 2022 a 2023 se incrementó 7.5%, ambas tasas de crecimiento del gasto público son superiores a las del aumento de los ingresos. De esta manera, en 2023, el gasto neto total se ubicó en 25.6% del PIB.
Entre los aspectos del gasto público de 2023 que destacan está el hecho de que el gasto corriente creció 8.0% nominal, mientras que el gasto de capital se redujo en -9.7%. Sobresale que en 2023, el gasto en servicios personales (nómina) sumó 1.54 billones de pesos, cifra 7.9% nominal más alta que la de 2022, que además implica un incremento nominal de 26.7% respecto del nivel de 2018.

Preocupa que la inversión física fue de apenas 886.5 miles de millones de pesos (mmdp) y que esta cifra sea 5.3% más baja que la de 2022, aunque se debe reconocer que es 43.5% superior a la observada en 2018. En este punto se debe destacar que buena parte de esta inversión se concentró en las obras emblema del gobierno federal, tales como el Tren Maya y la Refinería de Dos Bocas, obras ejecutadas por el ejército, por lo que la derrama económica al sector construcción no ocurrió.
Destaca también que los subsidios y transferencias sumaron 1.16 billones de pesos, cifra 14.4% más alta que la observada en 2022 y 67.8% superior a la registrada en 2018. Este rubro de gasto es preocupante porque difícilmente se podrá frenar, y por el contrario, se prevé que siga creciendo a tasas muy por encima de la inflación.
En 2023 el costo financiero de la deuda fue de 1.045 billones de pesos, cantidad 28.2% más alta que la de 2022 y 69.9% superior a la de 2018. Obviamente, este comportamiento está relacionado con el alza en las tasas de interés y a un creciente monto nominal de deuda del sector público federal. Una medida interesante es ver que el costo financiero de la deuda en 2023 equivale al 23.1% de los ingresos tributarios, en 2018 dicho porcentaje fue del 20.1 por ciento.
Las participaciones, que son la principal fuente de recursos para los estados del país, sumaron 1.148 billones de pesos, y muestran un crecimiento nominal anual de 8.1% en 2023 y de 36.1% en el periodo de 2018 a 2023.
Deuda
En materia de deuda, al cierre de 2023, el saldo de la deuda neta del sector público federal fue de 14.856 billones de pesos, cifra que implica un crecimiento nominal anual de 826.2 mmdp, equivalente a un 5.9% de incremento. De esta manera, en el comparativo del cierre de 2018 al cierre de 2023 (prácticamente lo que va del sexenio) dicho saldo de la deuda creció en 4.026 billones de pesos, lo que implica una tasa de crecimiento de 37.2% nominal, obviamente una tasa superior a la inflación del periodo de 28.5 por ciento.
Recientemente la SHCP informó que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público Federal (SHRFSP), que es la medida más amplia de la deuda, se ubicó al cierre del 2023 en 14.865 billones de pesos, cifra equivalente a 46.8% del PIB, lo que representó una disminución con respecto al nivel de 2022. Obvio, para este resultado ayudó que en 2023 la inflación fue de 4.66% y que la economía haya crecido 3.1% en términos reales, ya que permite que la deuda crezca casi 8% en términos nominales sin que ello implique que aumente con respecto del PIB. Aquí la gran pregunta es si la deuda es pagable, y la respuesta es no.

El hablar de una deuda neta del sector público federal de 14.856 billones de pesos es poco comprensible. Estos números son tan grandes que a nuestra mente le cuesta trabajo entenderlos, por lo que una medida mucho más mundana es expresarlos en términos de deuda por habitante. Es así que la deuda neta del sector público federal por persona fue de 86,411 pesos en 2018 y para 2023 sumó 113,319 pesos, lo que implica que en los últimos cinco años, creció a una tasa de 31.1% nominal.

Si tomamos en cuenta que el salario mínimo de 2024 es de 248.93 pesos al día, pues el monto de la deuda pública por habitante en 2023, implica 453 días trabajando si una percibiera dicho nivel de ingresos.
Conclusiones
A manera de conclusión, podemos señalar que las finanzas públicas de México tuvieron un buen desempeño en 2023 producto de que aumentaron los ingresos tributarios, a pesar de que no se crearon nuevos impuestos. Sin embargo, la fortaleza de la recaudación estuvo fincada en mayor fiscalización a los mismos contribuyentes, el cobro regular del IEPS y el crecimiento económico y de la masa salarial. En materia de gasto público, preocupa el creciente gasto en subsidios y transferencias, así como el hecho de que el gasto de inversión fue poco y está concentrado en las obras emblema del presidente. Recientemente el Subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio declaró que no había que preocuparse de las finanzas públicas por que las tasas de interés iban a bajar y porque ya no se erogarían más recursos en las obras antes mencionadas. Aquí el asunto es que las tasas de interés van a bajar más lento de lo que muchos creen y segundo, pues no habrá obras emblema, pero los próximos gobiernos deben aumentar el nivel de gasto de inversión para hacer de México un país más competitivo, lo que nos lleva a un problema de importantes déficits fiscales en el futuro.
El nivel de deuda pública seguirá aumentando y si bien, este gobierno ha contenido su crecimiento como porcentaje del PIB, si existe un riesgo de que estos déficits de más del 5% del PIB se mantengas y provoquen que pronto el peso de la deuda rebase el 50% del PIB y que llegue al 60%.
Finalmente, la reflexión más interesante puede ser que este año tendremos un déficit de 5.2% del PIB y creceremos como 2.5%, ¿entonces qué pasaría si no tuviéramos déficit fiscal? ¿La economía se contraería en 3%?
Alejandro Gómez Tamez*
Director General GAEAP*
alejandro@gaeap.com
En X: @alejandrogomezt

