La dualidad de México y la renegociación del TLCAN

TLCAN 2

La renegociación del TLCAN debe incorporar mecanismos que lleven a México a ir eliminando sus enormes diferencias 

No obstante las promesas que nos hicieron respecto a cómo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) acortaría las brechas salariales y productivas entre los países que lo conforman, y hacía dentro de México, al paso del tiempo queda más que claro que esto no sucedió. Muestra de ello son los datos recientemente publicados por el INEGI, los cuales dan cuenta que en el año 2016, el 10% de los hogares más ricos de México ganaban casi 23 veces más que el 10% de los hogares más pobres. Por su parte, los ingresos promedio de los hogares en la Ciudad de México son 171% más altos que los observados en el estado de Chiapas y los ingresos promedio de los hogares de Nuevo León son el doble de los de Oaxaca.

 

De esta manera, vemos que México sigue teniendo una sociedad y economía dual; una en la que coexisten un sector formal, moderno, productivo y competitivo, con uno informal, atrasado e ineficiente. Esto es preocupante porque denota que no estamos utilizando nuestros recursos humanos y materiales correctamente, por lo que se limitan nuestras posibilidades de crecimiento económico. Según cifras del INEGI, la productividad del sector formal es 4.45 veces más grande que la del sector informal, ya que en el año 2015 el 23.6% del PIB lo generaba la economía informal con el 57.9% de la población ocupada; mientras que el 76.4% del PIB lo generó la economía formal con el 42.1% de la población ocupada.

 

Lamentablemente el avance en la lucha contra la informalidad ha sido muy lento. De acuerdo a cifras del INEGI, la Tasa de Informalidad Laboral 1 (la cual mide la población ocupada que es laboralmente vulnerable por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan y cuyo vínculo laboral no es reconocido por su fuente de trabajo), fue de 56.51% de la población económicamente activa en el segundo trimestre de 2017. Esto implica un avance casi nulo desde que este indicador se comenzó a medir, ya que al segundo trimestre del año 2005 ésta era de 59.38%, lo que implica una disminución de menos de 3 puntos porcentuales en 12 años.

 

Así pues, con esto en mente, es importante que la renegociación del TLCAN tenga entre los objetivos para México, Estados Unidos y Canadá, el que se generen los instrumentos para que en nuestro país se eliminen gradual, pero rápidamente, las diferencias regionales y productivas en los diversos sectores económicos. De acuerdo con el reporte “México y el TLCAN 2.0: Lo bueno, lo malo y lo inesperado”, publicado el 29 de Agosto por Global Economics de Scotiabank, uno de los aspectos más benéficos del TLCAN 1.0 fue que logró impulsar el sector económico abierto de México para que se integrara a las cadenas globales de valor. A través de esta integración, el sector manufacturero mexicano ha crecido en sofisticación (pasó de ensamblar juguetes y textiles, a fabricar autos compactos y ahora vehículos de lujo), se ha vuelto más avanzado tecnológicamente, y ha logrado mantener costos de producción bajos gracias a la competencia. La consultora McKinsey argumenta que las empresas modernas de México (las empresas más grandes expuestas al comercio internacional y la inversión) registraron un aumento de su productividad a razón de 5.8% promedio anual en el periodo de 1999 a 2009 (no se tienen datos más recientes, pero se puede suponer que este incremento en la productividad se ha mantenido). Por su parte. Las empresas tradicionales han visto una caída de su productividad de -6.5% promedio anual en el mismo periodo. Así pues, la parte de la economía que se integró a la economía abierta y moderna ha registrado buenos números, mientras que buena parte del resto se estancó.

 

Esta visión es consistente con el argumento de Santiago Levy y Dani Rodrik, titulado “La paradoja mexicana”, en el que se señala que la economía mexicana falló al no ser capaz de revertir su dualismo a través del TLCAN, y lo malo es que es posible que la situación sea peor que antes. En este sentido, ellos argumentan lo siguiente:

 

“Una gran parte de la respuesta (del pobre desempeño agregado de la economía mexicana, a pesar de sus reformas estructurales) tiene que ver con el dualismo extremo de la economía mexicana, un problema que ha sido llamado “los dos Méxicos”. La mayoría de los empleados mexicanos continúan trabajando en empresas informales, especialmente empresas en las que éstos no tienen contratos salariales, y en las que la productividad es una fracción de la observada por parte de las empresas grandes y modernas que están integradas en la economía mundial.”

 

“Lo que es aún más revelador es que el dualismo ha empeorado durante el periodo de reformas liberalizadoras. La investigación por parte de uno de nosotros (Levy) muestra que las empresas informales absorbieron una proporción cada vez más grande de los recursos del país. El crecimiento acumulado del empleo entre 1998 y 2013 en el sector informal fue de 115% comparado con el 6% de la economía formal. Para el capital, el crecimiento acumulado fue de 134% para el sector informal y de 9% para el sector formal.”

 

Esta dualidad es una de las razones por las que la productividad manufacturera de México es solamente una cuarta parte de la estadounidense en promedio, aunque la productividad de las empresas más grandes de México excede a las de Estados Unidos en promedio.

 

Un punto medular que explica la baja productividad de las empresas mexicanas rezagadas es su limitado acceso al crédito y lo caro que éste resulta. Hay muchas razones por las cuales esto sucede, las cuales incluyen: 1. Un sistema legal débil, lo que hace que los préstamos sean más riesgosos (esto podría ser atendido en las mesas del TLCAN en las que se discuta el fortalecimiento institucional, la lucha contra la corrupción y el fortalecimiento en la aplicación de la ley, las cuales son prioridades externadas por los tres países), y 2. La amplia informalidad en la economía mexicana que hace que el acceso a los créditos formales sea limitado (la brecha entre los costos de financiamiento para las empresas mexicanas y las estadounidenses es mucho más amplia entre las pequeñas empresas).

 

¿Cómo es que el TLCAN 2.0 puede ayudar a reducir la informalidad en México? Al menos dos de las prioridades de los tres países miembros pueden ayudar a abatir la informalidad: 1, Al hacer más fácil el que las pequeñas empresas se integren en las cadenas de valor regionales, lo cual se puede alcanzar a través de la mejora y simplificación de los procesos aduanales; y 2. Luchando contra la corrupción y trabajando en el fortalecimiento institucional.

 

Es importante mencionar que un área que sería positiva para México, pero de la cual no se tienen muchas expectativas, consiste en utilizar al TLCAN para empujar había una reforma en el sistema de seguridad social de México para que éste se convierta en un instrumento de combate a la informalidad. De acuerdo con Santiago Levy, una de las razones por las que el sector informal en México es tan grande, lo que afecta la productividad del país, es la estructura de sus sistema de seguridad social y los incentivos que éste provee para empresas y trabajadores para quedarse en la informalidad debido a la manera en las que los costos de los beneficios de la seguridad social son distribuidos en México. ¿Cuántas veces hemos visto casos en los que el trabajador prefiere no tener seguro social con tal de ganar un poquito más en efectivo, o cuantos patrones sólo tienen a la mitad de sus empleados registrados en el IMSS dado lo costoso que esto resulta?

 

Sin embargo, debido a las visiones distantes respecto a la seguridad social entre las tres naciones que conforman el TLCAN, y el hecho de que el tema ni siquiera está en la mesa de discusión, no se espera progreso en este rubro. Esto a pesar del hecho de que la mejora del marco institucional y los estándares laborales son prioridades explícitas señaladas por los tres países.

 

A manera de conclusión podemos señalar que el TLCAN 2.0 representa la oportunidad para que en México se lleven a cabo las reformas que permitan abatir la corrupción y la informalidad, y de esta manera comenzar a borrar el dualismo que nos ha caracterizado desde hace muchos años. El TLCAN debe incorporar incentivos y sanciones de manera que en México se eleven las condiciones de vida de los trabajadores, y se reduzcan las brechas entre los tres países. Sólo de esta manera nos dejarán de echar en cara que somos una nación que no compite lealmente por nuestros bajos salarios y prestaciones laborales.

 

Alejandro Gómez Tamez

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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