Un tema que causa preocupación en el arranque de 2021 es el del crecimiento que ha tenido el saldo de la deuda del sector público federal. Ha quedado claro que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha rechazado endeudarse en aras de incentivar el crecimiento económico tras el catastrófico 2020, el cual registró una caída de -8.5% en su PIB. Sin embargo, y a pesar de su promesa de no endeudar más a México (sólo en función de la inflación), las estadísticas oficiales narran otra historia, misma que explicamos a continuación.  

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), al 31 de diciembre del año 2000 el saldo nominal de la deuda total del sector público federal en México fue de 1.33 billones de pesos, para el cierre del 2006 ésta ascendió a 1.99 billones de pesos, por lo que en el sexenio de Vicente Fox dicho saldo aumentó en 660 mil millones de pesos. La deuda siguió aumentando y al concluir el año 2012 la deuda neta del sector público federal ya era de 5.35 billones de pesos, lo que implica que en el sexenio de Felipe Calderón está creció en 3.37 billones de pesos.

Con la presidencia de Enrique Peña Nieto las cosas adquirieron una nueva dimensión de manera que cuando concluyó el año 2018 el saldo de esa deuda ya era de 10.83 billones de pesos, lo que implica un crecimiento de 5.48 billones de pesos en 6 años. Esto significa que en el sexenio de Peña endeudaron a México a razón de 913 mil millones de pesos por año o algo así como 2.5 miles de millones por día, una cifra estratosférica por donde se le quiera ver.

Una de las promesas de campaña de Andrés Manuel López Obrador fue que no endeudaría más a México, ¿qué tanto se ha cumplido dicha promesa?  Según las cifras presentadas por la SHCP el saldo de la deuda neta del sector público se ubicó en 11.03 billones de pesos al cierre de 2019, lo que implica que ese año el saldo creció en 200 mil millones de pesos respecto a 2018. Esta cantidad en su momento la calificamos como “responsable” a la luz del ritmo de endeudamiento que se venía registrando en el sexenio de Peña Nieto.

Sin embargo, la historia del 2020 es distinta. El saldo al 31 de diciembre de 2020 fue de 12.13 billones de pesos, lo que implica un aumento nominal de la deuda de 1.10 billones de pesos respecto al año anterior. Esta es la cifra nominal de endeudamiento más elevada para un solo año desde 2016 e implica que el año que acaba de concluir la deuda pública consolidada del sector público federal creció en 10%.

Muchos consideran que no tiene mucho sentido hablar de cifras absolutas de la deuda si no se relacionan éstas con otros indicadores como el tamaño de la economía. En este sentido hicimos el ejercicio de relacionar el saldo de la deuda del sector público al cierre de cada año con el monto del PIB nominal del cuarto trimestre de cada año. Vemos que en el año 2000 dicho saldo de la deuda equivalía al 19.28% del PIB, para el 2006 representó el 18.11%, en el 2012 fue el 32.68% del PIB y cuando concluyó el 2018 llegó hasta el 44.4% del PIB. En 2019 bajó un poquito a 44.30%, pero en 2020 el saldo de la deuda del sector público ya se espera que represente el 49.65% del PIB (estamos en espera de que se publique el dato oficial de PIB nominal del cuarto trimestre de 2020). Sea como sea no cabe duda de que cada vez estamos más endeudados como se le quiera ver. Es verdad que estamos lejos de los niveles de endeudamiento de Estados Unidos, países europeos y Japón, donde el porcentaje de la deuda respecto al PIB llega a niveles de hasta 230%.  Sin embargo, este dato debe matizarse en función de lo que le cuesta la deuda pública a cada país (este punto lo abordaré más adelante en este texto).

Otra manera de dimensionar el tamaño de la deuda es en relación a la población. El INEGI acaba de publicar que en México hay 126 millones de personas en el 2020, lo que implica que la deuda promedio por habitante es de poco más de 96 mil pesos (incluidos bebés y personas adultos mayores). Si consideramos solo a la Población Económicamente Activa (PEA) que había en el tercer trimestre de 2020, la cual fue de 53.780 millones de personas, entonces la deuda por habitante es de poco más de 225 mil pesos. 

¿A qué se debió el fuerte incremento de la deuda del sector público en 2020? Para responder esta pregunta debemos tomar en consideración que la deuda del sector público federal tiene dos componentes: deuda interna y deuda externa. Entre 2019 y 2020 la deuda interna aumentó en 522.8 miles de millones de pesos (mmdp), cifra equivalente a un incremento nominal de 7.3%; por su parte, el saldo de la deuda externa aumentó en 17.8 miles de millones de dólares, lo que representa un incremento de 8.7%.

De diversas maneras se nos ha comunicado que gran parte del incremento de la deuda pública en 2020 se debió al incremento en el tipo de cambio, ya que pasó de un promedio de 19.118 pesos por dólar en diciembre de 2019 a 19.956 pesos por dólar en diciembre de 2020. Es decir, en el balance el dólar sólo aumentó en 0.838 pesos en dicho periodo. Si tomamos en consideración que el saldo de la deuda externa fue de 203.708 miles de millones de dólares en diciembre de 2019, entonces el alza en el precio del dólar sería responsable de un  aumento de 170.7 miles de millones de pesos en el saldo en pesos de la deuda total. De esta manera, queda claro que el sector público federal aumentó su endeudamiento en 2020 (por motivos ajenos al alza del dólar) en 931.29 mmdp.  

Este nivel de endeudamiento excede el techo de endeudamiento autorizado por el Congreso de la Unión en la Ley de Ingresos de la Federación 2020 e implica que no se ha respetado la promesa de no endeudar más al país.  

En este contexto es importante destacar que el endeudamiento de México es casi inevitable, ya que aunque se mantengan “superávits primarios”, al  considerar el pago de intereses por la deuda, terminamos con un déficit en las finanzas públicas que nos arroja que cada año estamos más y más endeudados. Para el 2020 se había presupuestado un superávit primario equivalente al 0.7% del PIB, pero evidentemente dicha meta fue abandonada y terminamos con un déficit primario y en el balance final.

El creciente saldo de la deuda del sector público es preocupante por dos razones: 1. Por el elevado costo financiero que representa, y 2. Por el deterioro en la calificación soberana de nuestra deuda. A continuación explico ambas cuestiones.

Creciente costo financiero de la deuda

El costo financiero de la deuda del sector público lo constituye el gasto por intereses que se paga por dicho endeudamiento (no incluye amortizaciones de capital). Las cifras de la SHCP indican mientras que en el año 2000 se pagaron 201.02 mmdp de intereses, para el año 2006 dicho pago se elevó a 250.07 mmdp. En el año 2012 se pagaron 305.12 mmdp y en 2018 dicha erogación por parte del sector público federal ya era de 615.04 mmdp. No obstante la baja en tasas de interés en México, en 2019 se erogaron 666.09 mmdp y en 2020 sumaron 686.09 mmdp. La cifra pudiera patrecer poco significativa, pero es relevante cuando se considera que por cada peso adicional que se destina al pago de intereses de la deuda, pues hay un peso menos para otros rubros de gasto como el de infraestructura.

Es relevante también relacionar el pago de intereses de la deuda respecto al Gasto neto del sector público presupuestario de cada año.  De acuerdo a cifras de la SHCP, el costo financiero del sector público federal representó el 7.8% del total del gasto neto del sector público presupuestario en 2012. Para el año 2018 dicho porcentaje creció hasta el 11.0% y para el 2020 éste alcanzó el 11.4% del gasto total del sector público.

Impacto en calificación de la deuda soberana

La situación de la calificación de la deuda soberana de México es un tema por demás relevante. Al día de hoy  las principales calificadoras de riesgo (Moody´s, Standard & Poor´s y Fitch) le siguen otorgando a México el grado de inversión, pero en el caso de Moody´s y Standard & Poor´s la perspectiva es negativa, lo que significa que en su próxima revisión pueden degradar nuestra deuda.

Cabe señalar que si la deuda del sector público mexicano deja de tener una calificación de grado de inversión, entonces irremediablemente habría una importante fuga de divisas del país, lo que provocaría un importante alza en el tipo de cambio y una espiral inflacionaria en el país. El perder nuestro grado de inversión  echaría a la basura años de trabajo para contar con la confianza de inversionistas y fondos de capital internacionales.

Es verdad que las calificadoras de riesgo tienen como principal encomienda el valorar la capacidad de repago de la deuda de un país, y en ese sentido, México no ha incurrido en los inmensos niveles de deuda como otros países que han buscado reactivar su economía. El menor nivel de endeudamiento por parte de México es un punto a favor de nuestro país. Sin embargo, la calificadora Moody´s también ha dicho que México podría elevar su nivel de deuda sin comprometer su grado de inversión si dicho endeudamiento va dirigido a la reactivación económica.

Conclusiones

Lo que hemos visto es que a pesar de que no hubo apoyos relevantes para la reactivación económica, nuestro país incurrió en un fuerte nivel de endeudamiento del sector público federal. Se había comentado que gran parte del incremento en el saldo de la deuda había sido provocado por el incremento en el tipo de cambio, lo que revalora el saldo de la deuda externa, pero hemos visto que no fue así.

Es innegable que este año la deuda del sector público crecerá en al menos 724 mmdp, que es el costo financiero presupuestado para este año. Definitivamente la promesa de no endeuda más a México se ha incumplido. Lo más importante en este momento es convencer a las calificadoras de riesgo de que seguimos teniendo capacidad de repago y que honraremos nuestros compromisos, independientemente de lo que suceda con el cumplimiento de las metas presupuestarias de este año.

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Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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